“(…) Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Apocalipsis 14:7 (LBLA)

Quizá alguna vez pensaste que temer a Dios significaba vivir aterrorizado constantemente, así como cuando alguien te persigue. Pero en esta oportunidad quiero ayudarte a esclarecer este concepto que por mucho tiempo lo hemos malinterpretado.

Déjame decirte que la palabra temor significa reconocer la superioridad, el poder, la pureza y la posición de otra persona, por lo cual se le ofrece respeto. Eso es lo que debemos hacer con aquél que nos libró de la muerte y nos presentó justos delante de su Padre; porque temer a Dios te permitirá tener una relación íntima y cercana comunión con Él. No creas que nuestro Padre Celestial tiene un martillo listo para hacerte pedazos al más mínimo error que puedas cometer, no, Él no es así, por el contrario, su palabra dice que Él es amor, que su misericordia está día a día con nosotros; y al alabarlo y adorarlo, descubriremos que quiere aliviarnos de todas nuestras cargas, calmar todos nuestros temores, y darnos una verdadera paz. Ahora te pregunto: ¿Temes a Dios o le tienes miedo?

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Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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