“Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor”. Efesios 4:2 (NVI)

La humildad es una virtud que nos ayuda a reflejar el carácter de Dios y debemos manifestarla en donde estemos. Nuestro gran ejemplo es Jesucristo: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo…” Filipenses 2:5-11 (RVR1960) Si observas que no eres humilde o que te cuesta serlo, pide a Dios te ayude a examinar lo que te impide tener esta virtud y empieza a desarrollarla.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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