“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” Apocalipsis 21:4 (RVR1960).

La muerte de un ser amado nos desgarra el corazón, pues no es algo para lo cual estamos preparados, y nos sentimos tristes al saber que no estaremos más con la persona que amamos. En esos momentos de dolor, no debemos reprimir las lágrimas, ya que el llorar puede tener un efecto saludable tanto en lo emocional como en lo físico.

Por lo tanto, si estás pasando por un proceso de duelo, puedes ir delante del Señor para entregar todo tu dolor y para permitirle a Él que traiga consuelo a través de Su palabra y Su perfecto amor.

Pues tenemos la esperanza al saber que nuestros seres amados que marcharon antes que nosotros y que aceptaron a Jesús ya están junto a Él, gozando de Su presencia (1 Tesalonicenses. 4:13-18). Pues allá en el cielo ya no habrá más dolor, ni separación, ni un adiós.

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¡Tenemos un futuro más allá de la muerte!

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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