“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.” 1 Corintios 14:20 (RVR1960)

No es fácil lidiar con los berrinches de un niño cuando se empecina en conseguir lo que quiere, no le importa que los demás le vean o le digan porque su único objetivo es conseguir su capricho sin medir las consecuencias. A veces actuamos de esa forma espiritualmente hablando. Queremos que Dios cumpla nuestros deseos aún sin medir las consecuencias y esta actitud no hace más que poner en evidencia que aún seguimos siendo niños espirituales y que necesitamos madurar.

¿Te gustaría conocer los pensamientos de Dios para tu vida? Para ello necesitas crecer, no creo que Dios confíe sus ministerios en un niño espiritual, pero la pregunta es  ¿Qué hace que un niño espiritual se convierta en un joven y aún en adulto espiritual? Cuando la Palabra de Dios mora en nosotros, podremos desarrollarnos espiritualmente.

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¿Cuánto tiempo pasas en comunión con Dios ya sea a través de la oración o de la meditación en su palabra?  Sólo tú conoces la respuesta, puesto que de ello dependerá tu crecimiento. Porque cuando eras niños hablabas y actuabas como niño, pero ahora es tiempo de crecer.

Por Ruth Mamani


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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