“Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor.  Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó.” Salmos 40:1-2 (NTV).

Cuando pases por momentos de depresión, derrama tu corazón delante de Dios, clama en oración y entrégale tu dolor. Confía en Él que puede sacarte de la desesperación y puede sanar las heridas de tu alma. Te sostendrá y dará firmeza a tus pasos.

Deja que Él transforme tus pensamientos y te dé esperanza.

¡Clama y te ayudará!

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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