“Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.” Romanos 13:1 (NVI).

El cristiano debe someterse al gobierno y a las leyes dictadas en el país en el cual vive y hacer las cosas legalmente ya sea en los negocios, trabajos o en su propio hogar.

Debemos cumplir con la ley aunque no sea cómodo o fácil para nosotros, puesto que, aún cuando una ley fuera injusta, esto no nos autoriza a ser desobedientes.

Jesús nos enseñó que es necesario obedecer a nuestras autoridades, dio el ejemplo de esto y nos dejó su célebre frase: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” Mateo 22:21.

El único caso y a modo de excepción en el cual no estamos obligados a obedecer es cuando una ley exige algo que va en contra de la Palabra de Dios (Hechos 5:28-29). Por lo demás, el principio general es la obediencia a las leyes y a las autoridades, porque las mismas fueron puestas por Dios.

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Por Giovana Aleman

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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