Si consideras amiga a cualquier persona y no confías en ella como confías en ti mismo, estás tremendamente errado y no entiendes suficientemente lo que significa la verdadera amistad… Cuando se establece una amistad, debes confiar; es antes que la amistad se forme cuando debes juzgar.
Hay quienes juzgan a alguien después de haberlo hecho su amigo en lugar de haberlo hecho su amigo después de haberlo juzgado. Cuando has decidido admitir a alguien como tu amigo, recíbelo con todo tu corazón y tu alma.

Leí esta cita de Séneca, filósofo griego, en un boletín literario que me envían cada domingo. Siendo una persona de muchos conocidos pero de pocos amigos, me toca ponderar estas palabras con cuidado.
Todos, estoy seguro, hemos tenido amigas o amigos que – decimos – “nos han fallado”. A la luz de esta reflexión del filósofo nos toca preguntarnos si esa amiga o ese amigo realmente cambió en su amistad o si nosotros no lo juzgamos, no lo ponderamos suficientemente para formar con él o con ella amistad. Se usa aquí la palabra juzgar aquí en el sentido de pesar sin prejuicio las cualidades de alguien y no en el sentido de dictar sentencia.
Si tomamos en cuenta previamente todos los aspectos del carácter de esa persona a la que le otorgamos nuestra amistad, su “falla” debería estar dentro de las posibilidades y, como bien dice la cita, deberíamos recibirlo o recibirla con todo el corazón y con toda el alma a pesar de lo que haya hecho. Es decir, ya no es hora de juzgar su amistad.
Claro, no es sencillo todo este asunto. Pasa que debido a nuestro anhelo de querer o de ser queridos formamos amistades sin mucho análisis previo. Así que cuando nos fallan, no deberíamos estar sorprendidos. Lo mismo es al contrario, si le fallamos a alguien que no nos ponderó mucho antes de abrirse a nuestra amistad.
C. S. Lewis dijo que tal como la filosofía, el arte y el universo mismo, la amistad era innecesaria para la supervivencia; pero que era una de esas cosas que le da valor a la supervivencia. Es decir, podemos vivir sin amistad pero es mucho mejor vivir con amistad.
Dice un proverbio bíblico que el que tiene amigos debe mostrarse amigo, seguramente más allá de las esperables y frecuentes complicaciones que tiene la amistad.
Parece que en esto de ser amigos nadie es perfecto…

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(Este artículo ha sido especialmente escrito para CVCLAVOZ)

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