Palabras que nos permiten abrir los ojos, ver de qué estamos hechos, cómo construimos nuestra realidad, cómo manipulamos el lenguaje para defender y volver incuestionable lo que, sabemos bien, podría ser de otro modo.

(Eugenia Almeyda, en La Voz del Interior, 8 de julio de 2018)

Hemos abordado aquí antes y desde varios ángulos los significados y alcances de la palabra. Hoy nos convoca esta idea de Almeyda quien comenta en el matutino cordobés la obra de Margaret Atwood (El cuento de la Criada, Alias Grace).

Palabras que nos permiten abrir los ojos – No es mucho lo que vemos cuando no nos encontramos con la palabra. Los hechos crudos, la muda visualidad, la orfandad del vocablo reducen y delimitan nuestros mundos. No hay preguntas, curiosidad., sólo una ceguera virtual respecto de todo lo que no sea inmediato, grave falta de perspectiva.

Ver de qué estamos hechos – Quizá uno de los atributos más eficaces de la palabra sea el revelarnos a nosotros mismos. Cuando entramos en el universo del vocabulario y entendemos lo ancho y ajeno que es el mundo, se derrumban las idílicas ideas que tenemos de nosotros. El fuego de la realidad quema finalmente lo artificioso y devela la poca materia que nos compone. Un encuentro con lo real.

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Cómo construimos nuestra realidad – Esta es una buena cuestión: ¿nuestra realidad es como es o como nosotros la pintamos? El papel aguanta todo, nos solían decir cuando éramos chicos. Lo que decimos acerca de nosotros, nuestros argumentos, nuestros alegatos, explicaciones y pretextos, ¿reflejan la objetividad o son constructos que nos tranquilizan a la hora de los escrutinios?

Cómo manipulamos el lenguaje para defender y volver incuestionable lo que, sabemos bien, podría ser de otro modo – De herramienta para reflejar lo real las palabras se pueden convertir en instrumentos para darle solvencia escritural a lo que no es pero que queremos argumentar que es. Qué difícil es aceptar que las cosas bien pueden ser algo distinto de lo que deseamos que sean. Si ese deseo se hace más fuerte que cualquier posible honestidad,  entonces vamos a usar las palabras para que establezcan como incuestionable, precisamente, lo que nosotros queramos. Podemos ser tan exitosos en el intento que podemos terminar creyendo a rajatabla nuestra propia versión.

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