Tantas cosas han pasado. Tanta vida. Tanto vuelo. Tanto viaje hacia lo desconocido. Descubrimientos y exploraciones. Constataciones inevitables y lecciones desagradables. La refriega por existir con cierta legitimidad. La búsqueda incansable de una verdad más humana. Los amores asumidos y su desaparición en el mundo de Nunca Jamás. La costra de los juicios previos y la pedagogía del terror. La huida y el silencio correspondiente.
A medida que sucede la vida se van cerrando las opciones y los recursos se van haciendo escasos. Van quedando menos oportunidades y se pone uno como esos gatos viejos que ahorran energía evitando movimientos innecesarios. En esa curiosa proporción inversa que es la existencia el entendimiento crece a medida que las fuerzas disminuyen. La evidencia de la precariedad del cuerpo es más fuerte que los deseos – la mayor parte del tiempo al menos.
A veces, a causa de un giro inesperado en el orden predecible de las cosas, se abre una puerta. Una oportunidad se presenta, la posibilidad de vivir una aventura extraordinaria que afortunadamente no requiere muchos créditos. No es frecuente pero sucede y cuando pasa se ilumina todo. Las viejas habilidades reviven. La mente se hace veloz y encuentra los recursos precisos en sus viejos almacenes; el esqueleto recuerda agilidades pasadas y se renueva en el movimiento exigido.
Regresan la risa perdida, las ocurrencias de pasillo y el gusto por el viaje. La pasión ha adquirido cierta sensibilidad, así que profundiza en lo importante y no se desgasta en la variedad. A diferencia de los años mozos se comprende el valor de la oportunidad por lo que en esos días irse a la cama temprano no es una lata sino una táctica inteligente.
Entonces, por algún tiempo, se relega al patio trasero esa vieja costumbre de la mirada plomiza y la conciencia de la levedad de la vida. Una brisa grata desplaza el encierro de las habitaciones y a veces incluso se sorprende uno tarareando una canción simpática en tono mayor.
Se ha presentado una oportunidad. ¿La aprovecharemos…?

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(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

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