Hoy día se usan mucho estas palabras: “políticamente correcto”.

Considero que en Estados Unidos ha ocurrido un fenómeno y es el siguiente: fue un país fundado en principios cristianos y por ello se convirtió en la potencia que llegó a ser. Por la misma razón, muchos extranjeros vinieron a realizar lo que es reconocido como el “Sueño Americano” de llegar y prosperar como no podrían en sus países. También han llegado por el deseo de tener la libertad de expresión y religión que no les permitían. El fenómeno al que me refiero, viene cuando por tener tanta diversidad de religiones y culturas, se cambian las propias.

Es decir, si tu invitas a una familia de Japón a tu casa, los atiendes y ellos te dicen que comen en el piso y sin cubiertos, solo con las manos; tal vez se los permitas, pero no quiere decir que a partir de eso tu vas a cambiar las costumbres de tu casa, ¿no? Es posible que incluso por congraciarte con ellos, los acompañes y compartas sus costumbres, pero ¡no vas a decidir que tus hijos y nietos tienen que cambiar las costumbres  radicalmente ni siquiera porque ahora ellos ¡se van a quedar a vivir en tu casa!, y entonces, para no ofenderlos, o para no ser “políticamente incorrectos” vas a echar tus costumbres al cesto de la basura.

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Siento que eso es lo que ha ocurrido acá. Hay tantas culturas, que la propia llegó a ser ofensiva. En lugar de ofenderse los Estados Unidos por las culturas o costumbres impuestas en SU territorio, resulta que hay que cambiar hasta en las cortes la costumbre de jurar sobre una Biblia para declarar. Se hace ofensivo tener una Biblia sobre el escritorio de un profesor en una escuela del gobierno ¡Hay que sacar a Cristo de Christmas, o sea de la Navidad, cuando lo que celebramos es Su nacimiento; porque los que no la celebran se pueden ofender!

Con esas cosas definitivamente no estoy de acuerdo; y pienso, que si compartimos esas nuevas normas, no es que estamos “respetando”, porque las leyes ya fueron hechas; estamos convirtiéndonos en cómplices de quienes están obrando incorrectamente. Al fin y al cabo, nosotros sabemos que a quien le rendimos cuentas al final, de todos nuestros actos, es al GRAN JEFE, nuestro Todopoderoso Dios! Por tanto, no nos convirtamos en cómplices, denunciemos lo que se está haciendo mal, que para eso, contamos con “libertad de expresión”.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia”. 2a Timoteo 3:16

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