“Vuélvanse a mí ahora, mientras haya tiempo; entréguenme su corazón. Acérquense con ayuno, llanto y luto. No se desgarren la ropa en su dolor sino desgarren sus corazones. Regresen al Señor su Dios, porque él es misericordioso y compasivo, lento para enojar y lleno de amor inagotable. Está deseoso de desistir y no de castigar.” Joel 2:12-13 (NTV)

Dios conoce aquello que te hizo tropezar, que te llevó a pecar, sabe que te encuentras en el suelo, sin fuerzas, sin animo, triste y derrotado. Conoce los pensamientos que susurran en tu mente en este momento, que todo se acabó para ti, que ya no tienes más perdón.

Y es que a satanás le encanta golpear a las personas recordándoles su pecado, le gusta vernos derrotados y sin esperanza. Es especialista en condenar y un maestro para convencer de que todo está perdido. Pero Dios es amor y dador de nuevas oportunidades. Por eso nos dice: “Vuélvanse a mí ahora, mientras haya tiempo; entréguenme su corazón. Acérquense con ayuno, llanto y luto.” Si hoy estás leyendo este mensaje es porque Dios quiere que te levantes, vuelvas con un corazón arrepentido y sigas adelante.

No pienses que Dios te rechazará por haberle fallado reiteradas veces, todos hemos fallamos más de una vez. ¿Sabías tú que el Apóstol Pedro fracasó miserablemente? ¡El que camino sobre el agua se equivocó! Cuando Jesús más lo necesitaba, Pedro lo negó, ¡no una vez, sino tres veces!

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Después de que Jesús resucitó de entre los muertos fue a Galilea y encontró a un abatido y derrotado Pedro, lo restauró y lo encamino de nuevo. No muchos días después de haber sido lleno con el Espíritu Santo, este mismo hombre, Pedro, predicó el primer mensaje de la iglesia y tres mil personas entregaron sus vidas a Cristo Jesús. Este relato sobre Pedro se encuentra en Mateo 26:69-75; Juan 21:1-17; y Hechos 2:14-41.

Y no sólo Pedro falló, hay muchos hombres de la Biblia que le fallaron a Dios, pero cuando se arrepintieron y volvieron a Él, fueron usados en gran manera.

Hoy puedes comenzar de nuevo,  levántate y vuelve a Dios;  Él conoce tu corazón y tu disposición para ser moldeado. No permitas que el enemigo te robe todo lo que Dios tiene preparado para ti y, sobre todo, no pierdas tu salvación  sólo porque volviste a caer. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

“Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse…” Proverbios 24:16

Nunca pierdas la esperanza.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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