“… ¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Recuerden lo que les dijo en Galilea, que el Hijo del Hombre debía ser traicionado y entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y que resucitaría al tercer día.” Lucas 24: 5-7. (NTV)

Aproximadamente hace dos mil años atrás Jesús sufrió una muerte brutal, fue crucificado y sepultado por los pecados de toda la humanidad. Pero al tercer día, un domingo como hoy, ¡Resucitó!

La resurrección de Jesús nos da una gran esperanza porque gracias a ese sacrificio nuestros pecados han sido borrados y somos justificados delante de Dios. Hemos pasado de muerte a vida, de ser enemigos de Dios a ser hijos amados con una herencia eterna que nadie puede quitarnos.

El apóstol Pablo en Efesios 2:4-5 (NTV) dice: “Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)”

Todo esto lo ha hecho por su gran amor y misericordia hacia nosotros. Ahora, todos aquellos que creemos en Él y vivimos según sus instrucciones somos nuevas criaturas. Y tenemos una herencia que no tiene precio y que no puede cambiarse ni deteriorarse, porque incluso después de morir, volveremos a vivir. “Y ahora, amados hermanos, queremos que sepan lo que sucederá con los creyentes que han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Pues, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que cuando Jesús vuelva, Dios traerá junto con él a los creyentes que hayan muerto. 1 Tesalonicenses 4:13-14 (NTV)

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Dios envió a su hijo al mundo, permitió que sufriera y muriera por amor a nosotros. Hoy Jesús vive y podemos encontrar en Él perdón y salvación. Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25. “… al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37.

“Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros.” Romanos 8:34.

Si aún no recibiste a Jesús en tu vida, hoy es un día especial para hacerlo. Sólo tienes que reconocer que eres pecador y creer que Jesucristo murió por ti y pagó por tus pecados. (Hechos 16:31. Romanos 10:9).

Adoremos a nuestro Salvador esta mañana y todos los días de nuestra vida. Él vive y pronto volverá. Bendito sea nuestro Dios quien nos ama tanto y no quiere que ninguno de nosotros se pierda.  Alabanza eterna sea al Rey de reyes y Señor de señores. Amén.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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