¿De cuántas cosas terribles nos libraríamos si tan sólo le pidiéramos sabiduría a Dios en lugar de sentirnos presionados a tomar decisiones a fin de no quedar mal con los demás?

¿Conoces la historia del rey Herodes?

El rey Herodes se había casado con Herodías, la esposa de su hermano Filipo. Por supuesto que por ningún motivo Juan estaba de acuerdo con ello y  lo  reprendió por esa mala decisión que había tomado. Cuando Herodías se enteró de esto, se enfureció tanto que lo único que quería era matar a Juan; seguro insistió a su esposo para que así fuera, pero por el temor que el rey tenía a Juan sólo mandó a que lo arrestaran y lo metieran en la cárcel.

Al no estar conforme Herodías con esa decisión, no perdió la oportunidad de hacer realidad su sueño de acabar con Juan y aprovechó la fiesta de cumpleaños de su esposo, donde su hija conquistó el corazón del rey con el baile que presentó para él y la gente importante de la región de Galilea que se encontraba ahí. Herodes en su emoción le dijo a la joven:

“—Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Aun si me pides la mitad de mi reino, te juro que te lo daré.
La muchacha salió del salón, fue a donde estaba Herodías, su madre, y le preguntó:
— ¿Qué podría pedir?
Herodías le respondió:
—Pide la cabeza de Juan el Bautista.”

Marcos 6: 23-24 (TLA)

Herodes respetó a Juan hasta que fue tocado en el punto débil. Como el rey se había comprometido con esta joven a darle lo que ella pidiera, no podía quedar mal delante de los demás, por lo que aún con todo el dolor de su corazón tuvo que cumplir con su promesa y le entregó la cabeza de Juan.

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¿Cuántas veces has tomado decisiones descabelladas dejándote llevar por el momento y sin medir consecuencias? Déjame decirte que no eres la única persona. Muchas veces somos influenciados por otros, o nos sentimos presionados y por no quedar mal lo hacemos; pero si estamos en comunión con Dios podemos escuchar su voz que nos dirige a hacer lo correcto y lo bueno.

Cuando te encuentres presionado a tomar una decisión, no te adelantes hasta pedir a tu Padre que te dirija a hacer lo correcto.

“Querido jovencito, aprende a tomar buenas decisiones y piensa bien lo que haces. Hacerlo así te dará vida y los demás te admirarán. Andarás por la vida sin problemas ni tropiezos. Cuando te acuestes, podrás dormir tranquilo y sin preocupaciones. No sufrirás las desgracias que caen sobre los malvados. Dios siempre estará a tu lado y nada te hará caer.”

Proverbios 3:21-26 (TLA)

Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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