Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?…Las respuestas fueron variadas, pero la mayoría dijo que entre 200 y 250 gramos.

El psicólogo respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo”.

Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

“El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.”

Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua:

Si piensas en ellas un rato, no pasa nada.

Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”

Al igual que esta ilustración nuestros problemas, nuestras angustias, las pruebas y demás afanes, pueden desgastarnos física, mental y emocionalmente hasta el punto que ya no soportemos más y lleguemos a buscar soluciones equivocadas.

Y conociendo Dios de nuestras debilidades, como nos ama tanto y anhela nuestro bienestar; nos da un consejo muy práctico cuando estemos pasando por estas situaciones. Se encuentra en Filipenses 4:6-7 (RVR 1960)

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“Por nada estés afanoso sino sean conocidas tus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego con acción de gracias. Y su paz, que sobrepasa todo entendimiento, guardará tu corazón y tus pensamientos en Cristo Jesús”.

No permitamos que la desesperación y la inquietud perturben nuestras vidas, si tenemos una salida efectiva, una promesa de parte de Dios, entonces, para qué aferrarnos a la preocupación. Es importante buscar las estrategias para saber cómo afrontarlas pero evitemos castigarnos con el dolor.

Recuerda: Dios está dispuesto a ayudarte, quiere darte esa paz que sólo él tiene y que es exclusivamente para ti, porque nadie más que el Señor conoce cuánto es tu sufrimiento y tu angustia y sabe que su paz es como un aliento para seguir adelante; por eso en 1 Pedro 5:7  vuelve a decir:

“Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

Dios cuida de ti, no olvides entregarle tus preocupaciones, Él está pronto para auxiliarte y darte una solución a cada una de ellas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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8 Comentarios

  1. juan.jose

    gracias por que en ti encuentro alivio y es que solo conoces nuestras cargas y como librarnos de ellas

  2. Dios conoce nuestras vidas,sabe nuestros problemas y debilidades,el cuida de nosotros y siempre tiene una solución para todo.

  3. Las preocupaciones no dejan dormir por estar dándole vueltas al asunto.

  4. Me gustó mucho! además me sirvió para compartirlo con una amiga que está pasando por situaciones difíciles :) Gracias por compartir La Palabra justa en cada tiempo.

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