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Acepta el “NO” de Dios

“(…) nada bueno niega a los que andan en integridad” salmo 84:11 (LBLA)

Como seres humanos nos es difícil asimilar un no departe de Dios. Podemos hacer grandes planes en nuestras vidas y presentársela en sus manos con la esperanza de que todo lo que le pidamos terminará en un rotundo sí, pero olvidamos que Sus pensamientos son más altos que los nuestros y que un no por respuesta, también puede resultar saludable para nuestras vidas. ¿Cuál es tu reacción cuando Dios te dice no a una petición? ¿Lo aceptas? ¿Sabías que el resultado de no obedecer el no del Señor es la derrota? Si en verdad deseas que tus pasos sean guiados por tu padre celestial, escucha Su voz y acepta Su respuesta aun cuando esta fuera negativa o contraria a tus planes. Recuerda que Él nunca se equivoca y aunque quizás al principio no lo veas, puedes estar seguro que la voluntad de Dios para tu vida es buena, agradable y perfecta.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Una decisión

Cuando alguien contrae matrimonio está haciendo una decisión personal, en la cual dice “Sí” a una sola mujer o a un hombre, renunciado a los demás. Este es un acto de entrega delante de todas las personas y de Dios, en ese momento no importa lo malo que fue su pasado sino el amor que los ha unido, algo parecido sucede con la relación con el Señor.

La palabra de Dios dice: “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.” Mateo 9:9

Jesús le dijo  a Mateo: “Sígueme” el mensaje fue bastante claro, nadie necesitó recordarle al Señor que este hombre era un pecador o que había robado a varias personas, porque cuando el Jesús lo llamó estaba sentado en el banco de los tributos públicos y por tanto, todos sabían quién era Mateo y sus malas acciones.

En este pasaje podemos observar que seguir a Cristo simplemente se basa en una decisión personal, decir “Sí o No”. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, la Biblia menciona que ellos abandonaron todo para seguirle, no pusieron excusas, no utilizaron las palabras “pero…” “es que…” claramente se entregaron por completo.

 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Josué 24:15

Muchas personas no se acercan a Jesús por su pasado, cuando el Señor ya conoce nuestra historia, Él no te pide una explicación simplemente te dice: “Sígueme” ¿Cuál es tu respuesta?

Otros no siguen los pasos del maestro porque no quieren renunciar al pecado, a aquello que no le agrada al Señor, pero aún oran o están asistiendo a una iglesia. La Biblia dice: “si te parece mal servir a Dios entonces no lo hagas” Es tiempo de tomar una decisión, Él desea que seas un cristiano verdadero y no tibio.

En esta oportunidad te animo a ser como Mateo, quien a pesar de sus errores y pecados decidió aceptar un compromiso con Jesús dejando todo lo demás atrás. En este momento el Señor te hace una invitación ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cuando Dios dice “NO”

El hombre fue creado con la capacidad de soñar y anhelar, si nos damos la tarea de preguntar a las personas que en este momento están transitando las calles sobre si tienen sueños y metas, la gran mayoría responderá con un rotundo SI.

Muchos de nosotros queremos alcanzar grandes cosas y algunos ya estamos trabajando para lograrlo, pero olvidamos que si bien conocemos la dirección a la que queremos llegar es Dios quién tiene la llave de la puerta. “Los planes son del hombre; la palabra final la tiene el Señor” Proverbios 16:1 Dios Habla Hoy (DHH)

Imagina que estás a punto de dar el primer paso para conseguir aquello que anhelas y Dios te dice en ese momento “NO” ¿cuál sería tu reacción? ¿Seguirías amándole y sirviéndole igual?

Samuel Hernández en su canción “Dios me dijo que no” dice:

Yo le dije al señor, que sanara a mi madre
y me dijo que no, es un proceso que tenemos que pasar
a mi tiempo yo obraré, entiéndelo Samuel
porque yo soy Jehová.

El NO de Dios es una respuesta que no esperamos e incluso que no queremos oír, porque es la negativa a lo que queremos y esto nos lleva a pensar ¿Dios no quiere darme lo que anhelo y sueño?

Él quiere lo mejor para ti, sus planes son perfectos para tu vida porque te soñó y te trajo a la existencia con un propósito  Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos” Efesios 1:4 (NTV).

Quizás en ese momento no comprendas el NO, pero ten por seguro que esa respuesta no es el resultado de un capricho o del azar sino que es parte de un plan.

Al finalizar la canción que mencionamos dice lo siguiente:

Al fin he comprendido, hacer tu voluntad
Que eres mi dueño y mi guía lo eres tú…
Lo que el Espíritu diga  eso se hará…
Porque aquí en ti y en mi
Manda Jehová.

No hay nadie en esta tierra y fuera de ella que nos conozca a la perfección, solamente Dios y Él sabe lo que realmente necesitamos, si te dijo “NO” no te desesperes, no te enojes y no te frustres porque su voluntad es agradable y perfecta.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Llamado o escogido?

Saúl y David, fueron reyes de Israel. El primero, llegó al trono porque había un pueblo que lo necesitaba y si bien  el respaldo de Dios estaba con él,  su desobediencia alejó la presencia de Dios de su vida hasta cortar todo vínculo espiritual.

Aunque como rey conservaba su apariencia real, en su interior Saúl estaba vacío, al punto de dirigirse según sus propios pensamientos, haciendo las cosas a su manera y sin escuchar la voz de Dios; un pecado llevó a otro pecado, una mentira a otra y una desobediencia a otra. Su final fue desastroso y quedó desechado por su mal proceder.

Pero David fue escogido desde el vientre de su madre y aún sin pensarlo llegó a ser rey. A pesar de haber cometido un sin fin de errores, amó al Señor profundamente y procuró hacer su voluntad en todo tiempo. Él sabía cómo acercarse a su creador y conquistar su corazón y Dios lo recompensó con prosperidad. Por ello no hay duda que David haya cumplido con la misión para la que fue escogido.

¿De qué lado estás tú? Medita en si tienes la actitud de un llamado o un escogido a través de esta preguntas:

¿Cuándo no recibes lo que estás esperando en el momento, te impacientas o comienzas a retractarte y decides hacer las cosas a tu manera?

¿Cuál es tu actitud frente a una respuesta negativa de Dios?

¿Te comportas como un niño caprichoso o sabes que aunque no logres comprender la situación, todo es por tu bien?

¿Estás asumiendo el rol para el cual ha sido escogido o quieres hacer sólo lo que tú sientes y crees que está bien hacer?

¿Quién gobierna tu vida?

Tu actitud y tus acciones determinarán si eres parte de los llamados o los escogidos.

Recuerda, los llamados deciden qué ofertas aceptar y cuáles no; pero los escogidos aceptan órdenes superiores y las obedecen.

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.” 

Efesios 1:4-5 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Prisionero

Cuenta una antigua historia que cada año, con motivo de las fiestas de aniversario de su coronación, el rey de una pequeña ciudad liberaba a un prisionero. Cuando cumplió 25 años como monarca, él mismo quiso ir a la prisión acompañado de su Primer Ministro y toda la corte para decidir a cuál prisionero iba a liberar.

-“Majestad”, dijo el primero, “yo soy inocente pues un enemigo me acusó falsamente y por eso estoy en la cárcel”.

-“A mí”, añadió otro, “me confundieron con un asesino pero yo jamás he matado a nadie”.

-“El juez me condenó injustamente”, dijo un tercero.

Y así, todos y cada uno manifestaba al rey porque razones merecían precisamente la gracia de ser liberados.

Había un hombre en un rincón que no se acercaba y que por el contrario permanecía callado y algo distraído. Entonces, el rey le preguntó: “Tu, ¿por qué estás aquí?

-El hombre contestó: “Porque maté a un hombre majestad, yo soy un asesino”.

-“¿Y por qué lo mataste?”, inquirió el monarca.

-“Porque estaba muy violento en esos momentos”, contestó el recluso.

-“¿Y por qué te violentaste?”, continuó el rey.

-“Porque no tengo dominio sobre mi enojo”, respondió el prisionero.

Pasó un momento de silencio mientras el rey decidía a quien liberaría. Entonces tomó el cetro y dijo al asesino que acaba de interrogar: “Tú sales de la cárcel”.

-“Pero majestad”, replicó el Primer Ministro, “¿acaso no parecen más justos cualquiera de los otros?”

-“Precisamente por eso”, respondió el rey, “saco a este malvado de la cárcel para que no eche a perder a todos los demás que parecen tan buenos.”

Ocultar o negar tu pecado no te hará libre, Dios conoce todo lo que pasó y por más que hayas pecado una y otra vez, si te acercas a Él de corazón y le pides perdón reconociendo tu falta, te perdonará, olvidará lo que hiciste y te dará una nueva oportunidad.

No vivas preso de tu pecado, Dios te da la oportunidad de ser libre, solamente debes reconocer tus faltas y cambiar de actitud.

“Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” Hebreros 8:12

¡No esperes más! Alcanzar la  libertad que anhelas, depende de ti.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Adiós

La vida aquí en la Tierra es pasajera y por lo tanto también las personas. Algunas te dejarán y cuando ese tiempo llegue ¡déjalas ir! No trates de persuadirlos a que se queden. Raras veces tu futuro está unido a los que se van. Cuando algunas personas ya no pertenecen a tu vida, nada podrá hacer que se queden.

Recordemos en la Historia de Noemí, ella tenía dos nueras  Orfa y Ruth; cuando las tres quedaron viudas, decidieron regresar a la tierra de Noemí, Ruth se quedó con ella, pero Orfa se marchó y buscó otro rumbo, eso fue algo doloroso para ellas pero sencillamente denotaba que su papel en esta historia se había acabado. “Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella”. Ruth 1.14

Reconoce cuando el papel de alguien se ha acabado en tu historia, de lo contrario, te vas a encontrar intentando resucitar a un muerto. David le imploró a Dios por la vida de su niño. El Rey ayunó y pasó la noche acostado en tierra, ni comió pan (2 Samuel 12:16,17). Pero cuando murió el niño, tuvo que aceptar que no había nada más que pudiera hacer, así que David se levantó de la tierra, se lavó, se ungió, cambió sus ropas y comió.(2 Samuel 12:20).

¡Acepta cuando algo ha terminado! Si el propósito de Dios es que lo tengas, te lo va a dar y permanecerá contigo. Cuando has hecho lo posible para que funcione y no ha funcionado, acepta su voluntad en el asunto. Levántate, no te aferres a un recuerdo, a una persona, a un objeto, etc.  Empieza a vivir de nuevo.

“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.” 1 Juan 2:19.

No supliques a nadie que se quede contigo en contra de su voluntad. El hecho que se vaya no es casualidad; significa que Dios tiene algo mejor reservado para ti y seguramente también para la persona que se va; por lo tanto, ¡confía en Él cuando esto suceda!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Nuevos Tiempos

“Tantas veces soñé con ser adulto, y ahora solamente quisiera ser niño otra vez” ¿Cuántas veces has escuchado esta frase? A quién no le gustaría volver a su infancia donde uno solamente se preocupaba por jugar; cuántos padres desearían que sus hijos no crezcan rápido porque pronto dejarán el hogar o  hijos que temen dejar a sus padres porque llegó el tiempo de independizarse.

Los cambios forman parte de la vida y constantemente tenemos que adaptarnos a ellos en el puesto de trabajo, una ruptura de pareja, cambios en el grupo de amigos, casarse, convertirse en padres, mudarse de casa, ciudad o país, y toda situación en que se tenga que enfrentar nuevos tiempos.

Enfrentar un nuevo tiempo no es fácil de asimilar, pero para crecer como personas y ser felices es preciso abrazar y aceptar cada etapa, viviéndola al máximo porque la biblia menciona:

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo…” Eclesiastés 3:11

Todo tiene su tiempo y en su momento es hermoso. Es inevitable que exista sufrimiento por el cambio, en especial por dejar atrás circunstancias satisfactorias que nos tocaron vivir, pero si aprendemos a aceptar la etapa que nos toca haremos un bien para nuestra vida y en lugar de amargarnos, la disfrutaremos.

He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. Eclesiastés 5:18

El hombre más sabio del mundo dijo que es bueno que uno disfrute y goce de su trabajo todos los días de su vida porque ésta es la parte que le corresponde. Muchos sufren porque quisieran retroceder el tiempo o por adelantar etapas y esto los hace infelices. El Señor quiere que seas sabio y disfrutes el tiempo que te toca vivir con alegría, que crezcas y tomes buenas decisiones.

Es posible que estés enfrentado un cambio que hasta ahora conlleva sufrimiento, primeramente acércate a Dios y pide que te ayude a levantarte, también escríbenos y comparte con nosotros cuál es tu inquietud, nos gustaría acompañarte en este proceso.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Cuidado con la trampa!

Juan debía llegar temprano a su casa para realizar un trabajo, pero al regresar se encontró con unos amigos quienes le insistieron ir a una fiesta. Él  aceptó con la condición de quedarse sólo por un momento. Cuando llegaron al lugar se le acercó una amiga que hace mucho tiempo no veía y  le rogó para que salieran a bailar; Juan, sintiéndose presionado, aceptó y posteriormente no pudo rechazar las bebidas que sus amigos habían comprado.

El proceso de la caída es así, damos pequeños pasitos hasta encontrarnos en el suelo. Muchas personas pecan porque hacen lo mismo que hizo Juan, “aceptan” y se exponen, él pensó que al condicionar a sus amigos diciéndoles “sólo por un momento” estaba luchando con la tentación, pero no se trataba de pelear, sino de escapar de ella.

Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Hebreos 4:15 (NVI)

La tentación es algo que nos atrae fuertemente y que nuestro cuerpo parece desearlo irresistiblemente. Jesús afrontó esto cuando se hizo hombre y Él sabe lo vulnerables que podemos ser cuando enfrentamos un momento de tentación;  la diferencia es que Jesús nunca pecó, pero nos comprende y tiene compasión de nosotros.

“Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes.” 1 Corintios 16:13 (NVI)

Uno pastor decía: “Si te quedas en la peluquería bastante tiempo, vas a salir con un corte de cabello” ¡Es verdad! No es pecado ser tentado, sino ceder a la tentación, tienes que “estar alerta” saber qué es lo que te tienta y alejarte de ello.

Jamás utilices palabras como: “Nadie sabrá”, “Mientras no dañe a nadie”, porque no son ciertas. Al final todo sale a la luz y hace mucho daño ceder a la tentación no sólo a ti, si no a las personas que te rodean.

Si has estado luchando con alguna tentación te animo a realizar una oración y pedirle a Jesús que te socorra para no caer. Él te conoce y sabe cómo te sientes, no dudes en correr a sus brazos y pedirle ayuda, después sé valiente y fuerte para permanecer firme, huyendo de la tentación.

 

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Solo ven

Dios siempre se ha caracterizado por invitar a sus hijos a habitar con Él. Desde un principio nuestro Padre nos ha estado haciendo invitaciones para hablar con Él, para creerle, para salvarnos y sostenernos. La palabra “venir” se usa por lo menos mil veces en la Biblia.

Dios invita a Noé y su familia para que entren en el arca, de manera que puedan ser salvados del diluvio que está a punto de ser enviado a la tierra. Esta invitación tiene una cosa en particular, que aunque fue dada hace tantos miles de años atrás, Dios sigue invitando a la gente a entrar en el Arca. (Génesis 6).

Necesitamos mostrar que el arca aún está abierta para salvar al hombre que está perdido. Esto es cuestión de fe, necesitas creer y comprometerte para dar ese paso.

Antes de que Noé y su familia pudieran salvarse tenían que comprometerse a aceptar la invitación del Señor para entrar en el Arca. Fue difícil para ellos pero aún así creyeron y se comprometieron.

Que no se nos olvide esta verdad: Si estamos en el arca de la salvación hoy es porque Dios nos extendió su gracia. Nadie llegó al Señor por su propia cuenta. “Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.” (Juan 6:44 NTV).

Jesús dijo que ninguno podía venir a Él, a menos que el Padre interviniera en todo eso. Cuando Dios nos hace la invitación de entrar al arca de la salvación es porque estamos perdidos o queremos desviarnos. Así que lo que Dios hace es convencernos que Jesús murió por nosotros. Si no hubiera sido por la gracia y el amor de Dios, Noé y su familia habrían muerto. Así que, el arca en sí es una representación de la gracia divina.

Hoy Dios te presenta un nuevo arca para salvarte; sin embargo, es tu decisión si aceptas o no la invitación a entrar.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Acepta la invitación

A lo largo de nuestra vida recibimos mil invitaciones, ya sea a eventos, a cargos, puestos que son muy tentadores; y nosotros tendemos a asentir estas invitaciones después de analizar si será cómodo para nosotros aceptar.

Dios nos hace una invitación constante para ser hijos suyos. En su Palabra nos dice que fuimos escogidos, no un accidente y tampoco quiere adoptarnos  por razones de lástima si no que nos ama y quiere que disfrutemos de sus promesas y bendiciones.

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9 (RV-1960)

Si aceptas la invitación que Dios te hace de corazón para hacerte su hijo Él cumplirá lo que dice en su Palabra acerca de no apartarse de ti, si no que tiene guardada una gran herencia para ti como hijo suyo, “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,  Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” 1 Corintios 2:9 (rv-1960).

Pero el hecho de hacerte su hijo no quiere decir que ahora todo será fácil, si no que aunque la vida sea difícil, Dios como tu Padre, estará contigo y no te dejará ni un instante solo.

”No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:10

A veces las personas llegan a pensar que el hecho de que Dios nos escoja y aparte quiere decir que sólo quiere usarnos y nada más, al contrario, Él quiere mostrar su gloria, su gracia y su poder a través de sus hijos.

Acepta la invitación que hoy Dios te hace y permite que escriba tu nombre en el registro del cielo y lo selle con la sangre preciosa de su hijo que dio su vida por ti antes que decidas aceptarlo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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