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7 señales de que tu comportamiento es tóxico

Todos queremos alejarnos de las personas o relaciones tóxicas. Queremos tener vínculos saludables y llevarnos bien con los demás. Sin embargo, a veces somos nosotros quienes tenemos un comportamiento tóxico. Quizás esta sea la razón por la cual fallamos al desarrollar amistades o relaciones interpersonales productivas. Nos es más fácil identificar lo malo en los demás que en nosotros mismos, y por eso tal vez no nos hemos dado cuenta que nuestra conducta no es apropiada.

El psicólogo clínico, Seth J. Gillihan, PHD, sostiene que ≪el comportamiento tóxico es algo que envenena la relación y podría limitar el crecimiento de otra persona≫. Además, él apunta siete señales que nos ayudan a reconocer si tenemos un comportamiento tóxico.

1. Subestimar el dolor de otros

Minimizar el dolor de alguien es una señal oculta de un comportamiento tóxico. Esto es porque con esa actitud estamos invalidando los sufrimientos de la otra persona. Lo que en realidad se debe hacer es tener empatía por y demostrar compasión. Esto hará una mejor diferencia.

2. Criticar

Una clara muestra de esto es cuando alguien dice: ≪hiciste un buen trabajo, pero…≫. Las personas a quienes les gusta criticar se pasan la vida juzgando al resto y no haciendo nada por su cuenta. (Para más información, leer: ¿Por qué te gusta criticar?). Este enfoque de vida lleva a ser un obstáculo para uno mismo y los demás.

3. Ser pasivo-agresivo

Expresar el enojo indirectamente es una clara muestra de un comportamiento tóxico. Por ejemplo, cuando alguien hace un comentario ofensivo y luego afirma que estaba bromeando. Esta clase de actitudes son peligrosas porque ≪están parcialmente ocultos, lo que dificulta su discusión y su resolución≫. Lo mejor en estos casos es ser honesto, pero teniendo en cuenta los sentimientos de los demás.

4. Evitar ser vulnerable

La ciencia ha comprobado que al ser vulnerables con los demás creamos vínculos de intimidad. Practicarlo es beneficioso para nuestras relaciones interpersonales, amorosas y hasta laborales. Si una persona está desconectada emocionalmente de los demás, demuestra que su actitud es dañina y no puede construir lazos sólidos con los demás.

5. No ayudar cuando se debe

Esto se manifiesta cuando alguien se ausenta a propósito cuando se le necesita. Negar la ayuda que se puede brindar demuestra que esa persona tiene problemas de confianza e incluso de autoestima. Peor aún es cuando no son prestos para socorrer, pero sí para pedir favores. En cambio, uno debe tratar a los demás como desea ser tratado.

6. Esconder los problemas

A veces creemos que las personas tendrán una mejor opinión de nosotros si escondemos nuestros problemas y aparentamos que todo está bien. Sin embargo, hacer esto demuestra nuestra falta de honestidad. Guardar secretos y mentir son perjudiciales para la salud mental y física; así también para nuestras relaciones con quienes nos rodean.

7. Estar distraído

Con tantas preocupaciones en nuestro diario vivir, es fácil estar distraído todo el tiempo. Ahora que internet ha tomado el control de nuestra rutina, es aún más fácil ignorar la vida real y preferir la realidad virtual. Podemos creer que estar distraídos no es dañino; sin embargo, ≪este comportamiento puede ser especialmente difícil de identificar como tóxico porque es muy pasivo≫.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Gillihan, S. (2019). You May Have Toxic Behaviors You're Not Aware Of. Recuperado el 9 de abrade 2019, de https://blogs.webmd.com/mental-health/20190402/you-may-have-toxic-behaviors-youre-not-aware-of

Gratitud en medio de las tormentas

“Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Efesios 5:20 (DHH)

Diariamente nos enfrentaremos a situaciones difíciles que pondrán a prueba nuestra confianza en Dios y es allí cuando la gratitud se hace presente, ya que normalmente somos agradecidos por las bendiciones que Dios nos da, pero cuando las cosas no salen como lo planificamos o no parecen ser una bendición es difícil agradecerle. Sin embargo si ponemos nuestra vida bajo su control, comenzamos a tener una actitud de agradecimiento, aun cuando las circunstancias parecieran no justificar nuestra gratitud.

Si estás pasando un tiempo difícil en tu vida, recuerda que aún hay muchas cosas por las cuales debemos ser agradecidos con Dios. Él sigue estando al control de cada situación en tu vida y tiene planes de bien para ti. No te enfoques en lo que aún falta, da gracias por lo que Él ya te dio.


Por Giovana Aleman



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Con los brazos abiertos…

“Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente.”

Salmos 51:17 (TLA)

Es posible que de a poco te hayas ido alejando de todo lo relacionado con Dios, tus oraciones ya no son las mismas, porque ahora te conformas con dar gracias por los alimentos; antes anhelabas enseñar la Palabra de Dios, pero ahora parece que tus ojos se sienten pesados y te cuesta leerla; nunca te perdías una reunión dominical, sin embargo ahora buscas excusas para quedarte en casa o hacer otras actividades. ¿Qué está pasando? ¿Los tiempos cambiaron o fuiste tú quien empezó alejándose de Dios?

Quizá te sientes identificado con estas actitudes, si es así ¿no has considerado regresar a la casa de tu Padre? Porque sin importar el pecado que hayas cometido Jesús quiere perdonarte y hacer de ti un instrumento útil en sus manos. Si decides volver debes saber que no recibirás acusaciones como el enemigo suele hacerlo, sino que los brazos de tu Padre estarán abiertos para darte una nueva oportunidad y hacer una fiesta en tu honor, puesto que su hijo que andaba perdido regresó a su hogar.


Por Ruth Mamani




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¡Todo lo que hago, lo hago para Dios!

“no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” Efesios 6:6-7 (RVR1960)

¿Cuál es tu actitud cuando tu jefe está viéndote trabajar y cuál cuando él está ausente?

Muchas veces suele pasar que trabajamos un poco más rápido cuando el jefe entra a nuestra área, o tratamos de dar lo mejor en nuestro servicio cuando vemos que el pastor se acerca a nosotros, pero nos tomamos las cosas con mucho más calma cuando ellos están ausentes. ¿Crees que esta es una actitud correcta?

Pablo estaba consciente de la naturaleza humana, y su debilidad, por ello en contadas oportunidades lo menciona en sus cartas, haciendo referencia a lo importante que es hacer todo como para el Señor y no para los hombres.

Si hasta hoy has estado actuando de tal forma que sólo el ver a tus superiores te sientes inspirado a dar lo mejor de ti, es momento de recordar para quién lo haces.

Por Ruth Mamani

 

 

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¿Por qué yo no?

“pero no recibió con el mismo gusto la ofrenda de Caín. Esto le molestó mucho a Caín, y en su cara se le veía lo enojado que estaba.” Génesis 4:5 (TLA)

Cuando la ofrenda de Abel fue de agrado para Dios y la de Caín no, este último decidió matar a su hermano por causa de la envidia.

¿Qué es la envidia? Surge cuando vemos a alguien que tiene algo que nosotros deseamos, ya sean posesiones…. materiales, cualidades, ministerios o talentos, entonces sale a flote una natural reacción humana llamada envidia. Esta comienza con un pensamiento tan sencillo como este: “No es justo”, “¿Por qué él o ella recibe mejores reconocimientos que yo si mi trabajo fue más sobresaliente que el suyo? Quizá en ocasiones vengan a tu mente esta clase de pensamientos, si es así, no permitas que esto tome control de tu vida y te lleve a actuar como lo hizo Caín. Es verdad que no siempre es sencillo lidiar con esta actitud, pero es importante que podamos ser libres de ello para vivir en paz con nosotros y con los demás. Si ese es tu deseo, comienza siendo agradecido con lo que tienes y aprende a gozarte con los que se gozan, como dice en Romanos 12:15.

Por Ruth Mamani

 

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Aún me siento culpable…

¿Cuántas veces heriste con tus palabras a personas muy cercanas a ti? ¿Le has sido infiel a tu cónyuge? ¿Alguna vez te atrasaste en algún pago por gastar el dinero en otra cosa no productiva? ¿O quizá has caído en la difamación? Después de ello, son muchos los sentimientos de culpa que surgen y más cuando estamos conscientes del mal y aun así lo hacemos.  Qué difícil es lidiar con esto, ¿verdad?

¿Recuerdas a Judas? Él es un claro ejemplo del fin de la culpabilidad y remordimiento por no tomar una acción para remediarlo.

“Cuando Judas supo que habían condenado a muerte a Jesús, se sintió muy mal por haberlo traicionado. Entonces fue a donde estaban los sacerdotes principales y los líderes del país, les devolvió las treinta monedas de plata, y les dijo: —He pecado contra Dios porque entregué a Jesús, y él es inocente. Ellos le contestaron: — ¡Y eso qué nos importa! ¡Es problema tuyo! Entonces Judas tiró las monedas en el templo, y fue y se ahorcó.” Mateo 27:3-5  (TLA)

¿Por qué la culpa nos afecta tanto? ¿Existe alguna forma de remediarlo? Si insistimos en recordarlo y no hacer nada por corregirlo, estos actos del pasado influenciarán en nuestras decisiones y actitudes del presente y aún del futuro.

Quizá no hay forma de evitar este sentimiento de culpa, porque estamos conscientes que realmente somos culpables, pero  no cometamos el error de quedarnos en el remordimiento. Esta actitud fue lo que llevó a Judas  a tomar la peor decisión terminando así con su vida.

Es posible que pienses que los errores que cometiste son demasiado grandes como para que Dios pueda perdonarte y tú puedas pasarlos por alto, tanto que quizá  en tu corazón no hay otra cosa que la culpabilidad y en tu mente pensamientos como: “Nada de esto hubiera pasado si yo no hubiera actuado de esa forma”

Y como dice Pablo en Romanos 7:19-20 (TLA):

“En vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer.  Pero si hago lo que no quiero hacer, en realidad no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está dentro de mí.”

Cuando empezamos a alejarnos de Dios y permitimos que el  pecado more en nuestras vidas los resultados siempre serán los sentimientos de culpa y remordimientos.

Si  hoy deseas ser libre de toda culpabilidad, empieza por reconocer y admitir tus errores, pide perdón a Dios y perdónate a ti mismo.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9 (RVR).

Por Ruth Mamani

 

 

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Este año despídete de estas 5 prácticas

Es común que las personas se propongan metas para el siguiente año. Si bien es una buena iniciativa, pocos se concentran en dejar atrás las malas costumbres y prácticas que arruinan su vida. Se preocupan por lograr sus objetivos, pero continúan cargando los hábitos tóxicos que los destruyen aunque no se den cuenta. Así como es útil tener propósitos para el nuevo año, también es importante despedirse de aquello que no hace bien. Si quieres lograrlo, este año dile adiós a estas cinco prácticas:

 

 

 

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Testifica de su amor…

“pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” Hechos 1:8 (NTV)

Este pasaje nos dice que a través del Espíritu Santo recibiremos poder para testificar del amor de Dios, si hay alguien en tu familia, en tu trabajo, en tu colegio o en tu comunidad que no ha oído acerca de Jesús, asegúrate de mostrar Su amor con tu actitud. Sé sensible ante la necesidad de las personas y dispón tu corazón para recibir dirección del Espíritu Santo y así puedas ser un instrumento de Dios en sus manos.

No es difícil compartir el mensaje de salvación, simplemente muestra el camino: Jesús.

Por Ruth Mamani

 

 

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¿Tu carácter es bueno o malo?

“No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.” Lucas 6: 43-45 (DHH)

¿Cuántas veces no hemos dañado y alejado personas de nuestro lado por nuestro mal carácter?  Generalmente la amargura, el enojo, los gritos, los insultos, la indiferencia, la ignorancia y toda clase de malicia son algunas de las actitudes que terminan alejándonos de las personas que más amamos.

Si estudiamos con detenimiento los versículos que hemos leído, entenderemos que hay dos tipos de persona, el hombre bueno y el hombre malo. Ambos con características diferentes, la persona buena sabe controlar su actitud y tiene un corazón saludable. La persona mala, actúa mal porque en su corazón aún hay maldad y es exactamente lo que refleja en su entorno.

¿Qué tipo de persona somos? La Biblia nos dice que todos los que pertenecemos a Cristo nos hemos convertido en personas buenas, que la manera antigua de vivir ha pasado y que nuestra actitud debe ser diferente. (2 corintios 5:17)

Si nuestra actitud  aún refleja todo lo que está mencionado en Efesios 4:31 es hora de librarnos de toda esa clase de mala conducta y analizar cómo está nuestra comunión con Dios, porque siempre actuamos de manera mala cuando descuidamos nuestra relación con el Señor.

La palabra de Dios señala que la única manera de mantener controlado nuestro carácter es por medio del gobierno del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón. “Quédense despiertos y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto a hacer lo correcto, pero el cuerpo es débil.” Mateo 26:41 (PDT)

Esto no se trata de simplemente repetirnos a nosotros mismo: “voy cambiar mi actitud” Sólo podemos cambiar por medio del poder de Dios y su fuerza en nuestro interior. (Filipenses 4:13)

 

 

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¿Tus problemas aumentaron?

No hace mucho recibí un correo de una persona que estaba a punto de perder a su familia y algo que me llamó mucho la atención fueron estás palabras que él dijo: “Desde que empecé a buscar a Dios, más problemas tengo en mi vida, ¿por qué?”

Sin duda, el dolor, la desesperación y no encontrar una respuesta a su situación,  llevaron a esta persona a pensar de esa manera.  ¿Alguna vez tú has pensado de igual forma y echado la culpa a Dios por tus problemas? ¿En serio crees que buscar a Dios puede traerte más dificultades?

Si piensas de esa manera, entonces no conoces a Dios, porque Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5. Esto quiere decir que Dios anhela que estemos cerca de Él y no separados.

Los problemas no vienen porque nos acercamos a Dios, ni aumentan cuando más lo buscamos. Simplemente son consecuencias de las decisiones y actitudes equivocadas que tomamos. No olvidemos que cada decisión tiene una consecuencia, buena o mala. Por eso la Biblia nos llama a vivir con sabiduría. “Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad.” Colosenses 4:5 (NTV)

Problemas siempre  tendremos, pero estando solos o lejos de Dios nunca los podremos vencer “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13. Además, sino confiamos en la palabra del Señor y creemos en lo que Él nos dice, no tendremos su respaldo. (Hebreos 11:6.)

No permitas que los problemas de la vida te hagan pensar cosas equivocas y te lleven a actuar de manera necia. A pesar de cualquier situación, mantén tu fe firme en el Señor y confía en Él.

El Señor dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación».  Salmo 91: 14-16 (NTV)

¡Confía en Dios y no en tus pensamientos!

 

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¿Qué te hace diferente?

Los videos virales o noticias inusuales catapultan a la fama a todo tipo de acciones. Desde reírse por una máscara recién comprada, hasta subir a un árbol gigante solo para rescatar a un gato. Algo que estos hechos tienen en común es que resaltan aquello que no es normal. Lo que te hace diferente es aquello que te hace resaltar de los demás y te saca del grupo de lo común. De todas las malas noticias durante el día, algunas buenas acciones como devolver una cartera con dinero, proteger a un anciano en peligro, etc, son propagadas como insólitas porque no son practicadas comúnmente.

Hacer el bien te hace diferente

Vivimos en un mundo donde la maldad es cosa de todos los días. Estamos tan acostumbrados a ver cosas negativas, que cuando sucede un acto de bondad, creemos que es fuera de lo normal. Es esta clase de diferencia a la cual debemos aspirar. Nuestro buen proceder debe ser lo que nos diferencie de los demás. En lugar de seguir la corriente a los demás, nuestro afán debe ser llevar un poco de luz en los lugares oscuros. Puede que no siempre sea fácil, pero hacer el bien siempre tiene resultados positivos.

Tus acciones inspiran a los demás

De acuerdo a una investigación, la violencia es contagiosa, pero también lo es la bondad. Esto nos da una idea de cómo el comportamiento de una persona afecta a los de su entorno. Si de uno en uno nos decidiéramos a hacer el bien, ¿cuánto cambiaría nuestro entorno?

El impacto de la conducta era algo que Pablo, en su tiempo, entendía muy bien. Es por ello que aconsejó a Timoteo que no permitiera que su edad se convirtiera en una barrera. En cambio, lo animó a ser “ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza.” (1 Timoteo 4:12 NVI) Este mismo mensaje se aplica hoy en día a todos nosotros, sin importar la cultura o edad. El llamado de atención de Pablo a Timoteo es algo que todos debemos poner en práctica y ser luz en el lugar donde nos encontremos.

 

 

 

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¿Es atracción física o es amor?

Hay muchas personas que al buscar pareja se fijan primero en la apariencia exterior. Y supongo que es normal. A casi todos nos atrae algo bonito. Incluso a los niños tan inocentes, una cara agradable siempre les atrae más que una desagradable. Pero no solo tiene que ver con el físico. La actitud y lo que transmites, lo que proyectas te puede hacer más o menos atractivo (a).

Pero a la hora de buscar el amor, esa no debe ser la prioridad. Por eso siempre recomiendo conocerse bien antes de tomar el paso de decir que son novios o que son pareja. Es preferible conocerse en plan de amigos, al menos durante un año y luego pueden hablar de algo más.

Lo importante es poner esa relación en manos de Dios y pedirle que los guíe, orar juntos también para que Dios les reconfirme de alguna manera si esta relación está bien a sus ojos. Si es algo que le agrada a Él. Si es algo que Él quiere que se desarrolle.

Recordemos lo que dice en Eclesiastés 4, que son mejor dos que uno porque si cayeren el uno levantará a su compañero. Pero lo más lindo es la parte que dice que el cordón de tres dobleces o de tres cuerdas no se rompe fácilmente. Ese tercer doblez o tercera cuerda es Dios. Entonces, es de sabios tener a Dios en la relación. La fortalece.

Pero hay casos de personas que ya llevan tiempo con su pareja y dicen sentirse atraídos físicamente a otra persona. También puede ser normal. Cuando ves una casa bonita también puedes pensar que te gustaría vivir en una casa como esa, pero eso no quiere decir que vas a dejar la casa que tienes y vas a comprar esa si no tienes ni cómo comprarla. O si tuvieras cómo comprarla, no significa que vas a cambiar de familia también. Sentir una atracción física, puede ser algo solo físico. Si no le damos importancia no pasa de allí. Pero si nos dejamos llevar por esa atracción y dejamos de respetar primero a Dios y después a nuestra pareja, entonces estamos dejando que gane el enemigo.

El amor es bondadoso y no traiciona. Mucho menos por algo físico. No confundas nunca la atracción física con amor o enamoramiento por favor. Recordemos darnos tiempo para pensar bien y tomar las decisiones con calma y con sabiduría.

 

 

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