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En armonía 1

En armonía

Nuestras actitudes ante aquello que catalogamos como valioso o importante en nuestra vida, reflejan dónde se encuentra nuestro corazón.
Los objetos y bienes que podamos conseguir, ¿realmente podrán darnos la satisfacción que esperamos?
Muchas veces en la creencia de que nuestras posesiones nos llevan hacia la felicidad nos enfocamos en ello, olvidando que estas son temporales, así perdemos de vista lo realmente importante, como forjar lazos fuertes con nuestros seres queridos, sea familia o amigos.
Dichos lazos no podrán verse, pero sin duda tienen un efecto benéfico en nuestras vidas porque no sólo nos sentiremos amados sino también nos volvemos importantes para esas personas, por ende podremos contar con ellos cuando los necesitemos.
“!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.” Salmos 133 (RVR1960).
Si prestamos atención al pasaje bíblico, podemos resaltar que es bueno y delicioso habitar en armonía, pero también, allí Jehová envía bendición.
No permitas que los afanes diarios te hagan olvidar que tienes personas a tu lado con quienes puedes forjar lazos de unión que serán provechosas tanto para ti como para ellos.

Por Cesia Serna

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ser imitadores de Dios 2

Ser imitadores de Dios

Si observamos la conducta de un niño, veremos que muchas de las actitudes y los comportamientos que tiene, los copió de sus padres. Esto significa que su patrón de conducta estará determinado en gran manera por el ejemplo que recibe de sus progenitores.

El apóstol Pablo, en su epístola a los Efesios, instruye que debemos ser imitadores de Dios como hijos amados, es decir, tal como un niño sigue el ejemplo de su padre.

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.”

Efesios 5:1 (RVR1960)

Recordemos que como seguidores de Cristo, tenemos en la Biblia un manual a seguir, ya que contamos con el registro de la vida de Jesucristo, y a lo largo de las Escrituras podemos encontrar también mucha información acerca del carácter de Dios.

Estos son los parámetros que debemos tener en cuenta en nuestro andar diario, si realmente queremos vivir de la manera que le agrada al Señor.

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”

Mateo 5:48 (RVR1960)

Prestemos atención a la Palabra de Dios, esforcémonos por ser gratos ante el Señor tanto en nuestras acciones como en los pensamientos que tenemos.

“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”

Salmos 19:14 (RVR1960)

Por Cesia Serna



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Deberes que cumplir 3

Deberes que cumplir

Hace más de dos mil años atrás Jesús vino al mundo para salvarnos, murió por nuestros pecados y como señal de victoria, resucitó al tercer día. Y antes de ascender al cielo, dijo que cuando todo esté listo, volverá para llevarnos y así estar siempre con Él.

Lo cierto es que Jesús regresará pronto y que en la casa de Dios hay un lugar especial preparando para ti. Pero mientras esperamos el regreso de nuestro Salvador, no olvidemos que como hijos de Dios tenemos algunos deberes que cumplir. (Romanos capítulo 12)

1.- Dedicar nuestra vida a Dios en santidad y hacer todo lo que le agrada.

2.- No imitar las actitudes y costumbres del mundo.

3.- Ser humildes y ayudarnos entre hermanos.

4.- Amarnos sinceramente unos a otros y dejar lo malo.

5.- Trabajar con mucho ánimo para Dios y no ser perezosos.

6.- Vivir alegres con la esperanza que tenemos y no dejar de orar nunca.

7.- Brindar ayuda a los que necesitan y recibir bien a quienes nos visitan en casa.

8.- Bendecir a quienes nos intentan lastimar y orar por ellos.

9.- Vivir en armonía con todos y no ser orgullosos.

10.- No pagar mal a nadie y hacer siempre lo correcto.

Esto es parte de las cosas que debemos hacer mientras esperamos la segunda venida de Jesús, recuerda que no todo el que le diga “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino aquel que hace la voluntad del Padre. (Mateo 7:21)

Te animo a poner en práctica cada uno de estos consejos y perseverar hasta el fin. No olvides que la mejor decisión que puedes tomar es aquella que agrade a Dios y no a las personas.

 “En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan. Pero el día del Señor llegará tan inesperadamente como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con un terrible estruendo, y los mismos elementos se consumirán en el fuego, y la tierra con todo lo que hay en ella quedará sometida a juicio.” 2 Pedro 3:9-10.

¡Que tengas un feliz día!

 

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¿Y el gozo? 4

¿Y el gozo?

Cierto pastor, cuyo carácter era un tanto triste, solía visitar de vez en cuando a los enfermos de un hospital, con el deseo de motivarlos a pensar en sus almas. Pero su rostro largo, sus ojos tristes y sus palabras solemnes en extremo, le restaban  bastante éxito en su propósito.

Un día, cuando se acercó al lecho de un enfermo le dijo:

     – ¿Ya sabe usted que es un miserable pecador?

     – ¿Miserable? ¿Pecador? – Le contestó el enfermo- Pecador, sí… pero, miserable… ¡no!

     – ¿Cómo que no? – protestó el visitante.

     – Porque Jesús me ha salvado. Y, perdone… ¿Es usted salvo?

     – ¡Qué pregunta! ¿No ve que estoy visitando enfermos para hablarles de Cristo?

     – Es que no lo parece… no le veo a usted el gozo por ninguna parte.

¿Qué ve la gente en ti? ¿Una persona amargada o una gozosa? ¿A alguien pesimista o que tiene plena confianza en Dios?

Es verdad que todos tenemos temperamentos diferentes, algunos son más extrovertidos que otros, hay quienes hablan mucho y están los de pocas palabras, otros prefieren estar en casa con un buen libro y hay gente que prefiere salir, están los pacientes y aquellos que necesitan trabajar más en eso. Sin embargo, nuestra actitud frente a la vida y los problemas que enfrentamos dice mucho acerca de nuestra relación con Dios y la confianza que le tenemos.

Filipenses 4: 4 dice: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!” (RVR 1960) y añade en los versículos 6 y 7: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Entonces, ¿Por qué vivir afanados, tristes, angustiados o deprimidos? Dios tiene cuidado  de nosotros y responde nuestras oraciones.

Recuerda que no hay nada que pueda separarnos del amor de Dios y que todos sus planes son para bien. En lugar de deprimirte por lo que te sucede  y enojarte con quienes te rodean, confía en los propósitos de Dios y vive con gozo. Es verdad que podemos estar preocupados por algo que nos sucede, somos humanos, pero no podemos permitir que la amargura entre en nuestros corazones y para evitar eso debemos entregarle nuestras cargas a Dios.

Tu vida es el mejor testimonio de quién es Dios para ti y de cuánto confías en Él.  Recuerda que la gente no recordará tanto tus palabras, sino tus acciones por eso, sin importar las circunstancias, permite que tu fe se vea reflejada en el gozo que Dios pone en tu vida.

 

 

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¡No lo niegues esta vez! 5

¡No lo niegues esta vez!

Cuenta la historia de un hombre llamado Pedro, uno de los discípulos de Jesús que se caracterizaba por ser impulsivo, emprendedor y un gran siervo para las tareas que el Señor le encomendaba, por ello siempre se lo veía al lado de Jesús.

Cuando Jesús y sus discípulos iban de camino al Monte de los Olivos, el Maestro dijo: Esta noche, todos ustedes me abandonarán…Pedro declaró: Aunque todos te abandonen, yo jamás te abandonaré. Jesús respondió: Te digo la verdad, Pedro: esta misma noche, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces. ¡No! —Insistió Pedro—Aunque tenga que morir contigo, ¡jamás te negaré! (Mateo 26:33-35)

Sólo habían pasado unas cuantas horas desde que Pedro le dijo a Jesús: “Aunque tenga que morir junto a Ti, no te negaré”, y ya lo había negado rotundamente; y al recordar que Jesús le había dicho que así pasaría lloró amargamente, expresando así su arrepentimiento.

Tal vez la presión del momento o el temor a tener el final que Jesús tuvo lo hizo actuar de esa forma, pero finalmente lo negó.

Cuando todo nos va bien somos capaces de hacer grandes cosas por Jesús, pero en el momento de la prueba retrocedemos y hasta negamos lo que anteriormente habíamos dicho con pasión.

Es verdad que Pedro negó a Jesús, su Salvador;  pero, ¿Y no lo negamos nosotros también? Tal vez no al decir que no lo conocemos, pero sí con nuestras actitudes, con la falta de respeto hacia nuestros padres, autoridades, hermanos.

Puede que estos días no hayan sido fáciles para ti y  por ello has olvidado a quién sigues, de quién dependes, a quién le prometiste tu vida y lo has negado con tus actitudes, tu forma de hablar y con tu vida misma. Pero déjame decirte que a pesar de todo ello: ¡Él aún está ahí, esperando que te des vuelta para recibirte con un abrazo de misericordia y amor!.

Después de la resurrección, Jesús  se presentó ante Pedro, quien se hallaba pescando (como la primera vez que lo llamó) junto a  otros discípulos,  y  cuando reconocieron al Maestro, Jesús le preguntó a quién lo había negado: “Pedro, ¿Me amas?” Imagino la cara que puso Pedro al oír estas palabras de Jesús, tal vez hasta se sintió avergonzado y arrepentido de lo que hizo; y  le respondió: “¡Señor, claro que te amo!” Pero Jesús le volvió a preguntar una y otra vez más. Entonces, Pedro comenzó a entender la profundidad de la pregunta del Maestro y, después de este encuentro, vemos un discípulo restaurado, hablando con denuedo de su Señor, proclamando las buenas nuevas.

Jesús quiere restaurar tu vida y perdonarte si alguna vez lo negaste. Él quiere concederte nuevas oportunidades y perfeccionarte día a día. Así que, a pesar de todas las falencias de tu carácter, debes perseverar porque Él sigue obrando en tu vida.

“Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.” Hebreos 12:3 (NVI)

Por Ruth Mamani.

 

 

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Construir de nuevo 6

Construir de nuevo

Me encuentro en la realización de un proyecto que consiste en colaborar con aquellos estudiantes que presentan conflictos de conducta, en su mayoría por ausencia de un apoyo familiar.  Las actitudes que los estudiantes presentan en la actualidad son realmente diferentes a las que antes se mostraban, principalmente porque los padres no permitían que la televisión, internet u otros factores eduquen a sus hijos.

Lo primero que se planteó para la realización del proyecto fue una reeducación, es decir, volver a enseñarles lo que aprendieron en su infancia, valores como: el saludo, pedir perdón, ser agradecido, el respeto, como si fuera la primera vez que lo escucharían. Los avances fueron satisfactorios hasta el momento, ya que los estudiantes están empezando a poner en práctica lo que olvidaron hace mucho tiempo para la modificación de su conducta.

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5

Ahora puedo comprender con más claridad cuando la palabra de Dios nos insta a hacer las primeras obras. Muchas veces uno cae y tiene un gran peso en su espalda porque no sabe por dónde empezar para poder cambiar, pero después de arrepentirte el Señor solo te pide que vuelvas a hacer lo que aprendiste cuando recién conociste a Dios. Es decir, vuelve a orar y estudiar la Biblia, y no te conformes, también vuelve a estudiar el motivo por el que es importante la oración y estudiar la palabra. Si no te encuentras en algún servicio, comienza limpiando baños, te aseguro que esta actitud de ayudará a crecer de manera más efectiva.

No te tortures pensando que nunca podrás levantarte por lo mucho que tienes que hacer, simplemente acércate a Él con un corazón arrepentido y construye de nuevo, te sorprenderá observar cómo te levantarás por haber empezado a poner los cimientos firmes en tu vida. Por tanto, deja de preocuparte por todo lo que tienes que hacer, preocúpate solo por hacer las primeras obras y verás que todo lo demás ya sea tu estado espiritual, emocional o sanidad, se irá construyendo en el proceso y voluntad de Dios.

¡Empieza de nuevo!

 

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¡Todos son iguales! 7

¡Todos son iguales!

¿Alguna vez has escuchado a una mujer decir “todos los hombres son iguales”? Incluso ahora,  los hombres hacen este tipo de comentarios. Las experiencias vividas, ya sea una infidelidad, agresión o engaño, pueden ser un motivo por el cual prefieren poner a todos en el mismo lugar. La realidad es que estas palabras provienen de un corazón herido.

En alguna oportunidad me dieron un billete falso donde perdí una considerable suma de dinero. Por supuesto que en el momento es difícil ver con buenos ojos esta situación, sin embargo, sería hasta gracioso mencionar “todos los billetes son iguales”, ya que obviamente no lo son, la experiencia me llevó a tener más cuidado al recibir cualquier billete.

Al igual que estos casos, muchas personas no quieren acercarse a Dios porque han conocido a un cristiano que los ha decepcionado. No desean asistir a una iglesia porque piensan que todos deben ser así de insoportables, ingratos o irresponsables como aquella persona que les falló. Lamentablemente algunos hacen quedar tan mal a la iglesia de Cristo que no parecen hijos de Dios.

Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Mateo 23:3

En este pasaje Dios hace referencia a los fariseos y dice: “Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican” Los fariseos eran hombres que conocían la palabra de Dios, pero no la obedecían.

Es posible que hayas conocido este tipo de persona, sabes que asiste a la iglesia, incluso lo has visto caminar con su biblia o alguna vez te ha predicado del Señor; sin embargo, ha tenido actitudes que no esperabas de parte suya. Lo que puedo recomendarte es que los escuches pero no seas como ellos.

Todos debemos tener cuidado con quien nos relacionamos, ya que somos exclusivamente diferentes, y por esto mismo podemos conocer personas tan delicadas como insoportables. Así como no podemos decir que no existe el amor por un hombre que fue infiel o que no existe la verdad por un falso, de igual forma no podemos decir que no existe Dios por un mal cristiano.

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. 2 Corintios 8:9

En su tiempo cada uno recibirá el fruto de su esfuerzo, por lo que en esta oportunidad te animo a no darles importancia a esas personas, sino a que te enfoques en el propósito que Dios tiene para tu vida, en buscar una relación con Él, quien por amor se hizo pobre siendo rico, para que puedas disfrutar de su riqueza. Siendo hijo de Dios se hizo hijo de hombre para que tú puedas ser hijo de Dios.

No olvides que ¡Somos únicos y especiales!

 

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¿Eres tan Insensible? 8

¿Eres tan Insensible?

¿Te ha pasado que por incurrir varias veces en un acto equivocado, ya no te sientes culpable? Es como aquel niño que es retado cada día por su mamá, hasta que esos gritos se vuelven una rutina en su vida. O cuando su padre lo maltrata físicamente con un cinturón en cada oportunidad, hasta que deja de sentir el dolor y por lo tanto sigue cometiendo fechorías.

De igual forma, podemos volvernos insensibles al pecado, continuar con algo que a Dios no le agrada y después dejar de sentirnos mal porque sea vuelto normal en nuestras vidas. Lamentablemente, muchos vivimos una vida cristiana con el corazón duro ya que nos hemos olvidado lo que significa el arrepentimiento.

Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor. Hechos 3:19

Arrepentirse significa “cambiar tu mente.” La Biblia también nos dice que el verdadero arrepentimiento tendrá como resultado un cambio de conducta. La total definición bíblica del arrepentimiento, es cambiar de mentalidad, lo que resulta en un cambio de acciones y actitudes, dejar lo que está mal para empezar a caminar bien, sólo así estaremos cerca del Señor.

Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:4-5

Así como no puedes curar la herida solamente con un parche, sino que tienes que quitar la infección desde la raíz, así es necesario que elimines desde lo que origina todo aquello que ha sido causante de tu tropiezo. Posiblemente renunciar a amistades, una pareja o personas que ponen tu mirada en otros lados menos en el Señor, ya no frecuentar lugares que atrapan tu debilidad, dejar distracciones que te quitaban tiempos con Dios.

Tienes ahora un desafío, y es dejar a un lado la religión fría, la relación vacía que tienes con Dios. Examina de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a caminar con Dios. Levántate y comienza a dar los primeros pasos, estudiar tu biblia y orar. Ya no endurezcas tu corazón, se obediente mientras tengas la oportunidad.

¡Recuerda que no hay nada duro que Dios no pueda romper!

 

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¿Cuál es tu intención? 9

¿Cuál es tu intención?

La biblia nos enseña que Dios pesa los corazones de las personas, pues conoce cuál es la intención de cada acción que realizamos. Me encanta la idea de que sea así; me da mucha paz pensar que el Todopoderoso me juzgue con base en el propósito interno de mis actos; sin embargo estoy convencido que los seres humanos no podemos medir a los demás con el mismo parámetro. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla, las personas no tenemos la capacidad de identificar las intenciones de los demás, lo único que podemos percibir son sus actos y sus palabras.

Confiar en la rectitud de nuestras intenciones es uno de los grandes errores que cometemos y que más perjudican las relaciones personales. Esto se debe a que por lo general nos juzgamos con base en nuestras intenciones, pero a los demás por sus acciones..

Las personas no pueden juzgarnos con base en los deseos de nuestro corazón, sino basados en nuestras actitudes, acciones o incluso omisiones.

En el momento que reconozcamos esta situación y aprendamos que lo verdaderamente valioso para nuestras relaciones es cómo tratamos a los demás, qué resultados damos y no qué pensamos o sentimos por ellos, daremos un primer gran paso para mejorar, no sólo nuestras vidas sociales y laborales, sino también el ambiente que generamos alrededor nuestro.

Reflexionemos acerca de cuánto estamos haciendo por los demás; hagamos un acto de consciencia y llevemos nuestros propósitos a la acción. Atrevámonos a expresar nuestro cariño; invirtamos tiempo en la gente que es importante para nosotros; pongamos más atención en los detalles; escuchemos atentamente a los demás cuando nos hablan; organicemos nuestras vidas para dedicar más tiempo a lo verdaderamente valioso; invirtamos nuestro dinero en lo que realmente vale la pena en lugar de malgastarlo o esconderlo codiciosamente bajo el pretexto de ahorrar.

La vida es muy corta para desperdiciarla en intenciones, mejor disfrutemos y transformemos nuestro entorno con acciones que muestren lo que hay en nuestro corazón.

Ya no iré contigo… 10

Ya no iré contigo…

Michael, desde que era niño, soñaba con tener un barco. Cuando empezó a trabajar se empeñó en ahorrar con el propósito de conseguirlo. Al pasar el tiempo se enamoró de una joven con quién compartió sus sueños e inquietudes. Ella lo entendió, y por esa razón, lo apoyó en el ahorro para el famoso barco. Sin embargo, las actitudes y necedades de Michael hicieron que ella tomara la decisión de distanciarse.

Ambos tenían el dinero listo para cumplir sus sueños, pero ella ya no quiso acompañarlo; le ofreció  a Michael quedarse con el barco porque lo amaba y sabía que era su sueño, pero ella no iría con él.

Michael compró el barco pero se dio cuenta que no tenía sentido vivirlo solo porque, aunque realizó su sueño, no era feliz, no servía de nada si no estaba la persona a quien amaba.

“Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.” Éxodo 33:1-3

Dios decide retirar su presencia de en medio del pueblo debido al pecado y al corazón duro que ellos mostraban, y les dice: “Tendrán que ir solos, enviaré un ángel, pero no iré con ustedes.” Esto los llenó de desesperación, no el hecho de que pudieran ser consumidos en el camino, sino la mala noticia de entrar a la tierra prometida sin Él.

Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. Éxodo 3: 15

El pueblo de repente despertó y dijo: “¿Qué valor tiene Canaán? ¿Qué valor tienen la leche y la miel si tú no estás con nosotros?” Ellos vieron que la presencia de Dios, tener comunión con Él y contar con su compañía eran más importante que todo lo demás. Demostraron su necesidad de Dios por encima de sus deseos: “si no vienes con nosotros no queremos ir, no queremos la leche y la miel, te queremos a ti”.

Cuando uno despierta se da cuenta realmente que no hay nada tan serio como estar sin la presencia de Dios. Es posible que estés pidiendo al Señor un milagro o una bendición, sin embargo, pregúntate: ¿Está Dios en medio de mí? ¿Su presencia está conmigo? Ten presente que no hay prosperidad externa, ni ningún tipo de éxito que pueda compensar la ausencia de Dios.

Es posible que estés haciendo algo que te aleja cada día más de Dios, incluso puedes tener éxito, prosperidad, todo puede aparentar estar bien, pero sin la presencia de Dios serás como un sepulcro que aparentan ser hermoso por fuera pero por dentro está lleno de huesos muertos. Reflexiona y antes de pedirle algo, clama a Dios para que su presencia te acompañe éste día.

¡Cualquier otra bendición no tiene ningún valor si Dios no está conmigo!

 

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¿Realmente llegué primero? 11

¿Realmente llegué primero?

Una lección de vida, nuestras actitudes que lleguen a hacer efecto en la vida de otras personas, pero nosotros decidimos si estamos haciendo lo correcto o no.

Dios quiere que seamos reflejo de su amor y de su corazón, que nuestra forma de actuar, pensar y sentir sean un testimonio de que Él habita en nuestras vidas.

 

Disfruta de este hermoso video realizado y producido por YesHeis en español.

Actitudes que pueden llevarte al divorcio (Parte 1) 12

Actitudes que pueden llevarte al divorcio (Parte 1)

Cuando se da el gran paso del matrimonio, la mayoría está con la ilusión de vivir una historia de amor, cumplir la promesa “para toda la vida”. Sin embargo, con el tiempo todo cambia, algunos para bien, pero muchos para mal, y esto derivado de actitudes que en lugar de ayudar a fortalecer la relación matrimonial, la desgastan. Aquí diez actitudes que pueden llevar al fracaso, siempre y cuando no se haga nada para mejorar.

1) Egoísmo

Es muy triste, pero real, el hecho de que al casarse muchos cambian la mentalidad de siervos por egoísta. En el noviazgo las parejas buscan agradarse uno al otro. Su prioridad es hacer sentir bien a la pareja; pero después del “sí acepto” algo sucede que empiezan hacerse flojos en el amor, y en lugar de decir ¿qué voy hacer por él o ella? cambia a ¿qué va hacer él o ella por mí. Primero que me sirvan. Lo contrario a esto es una actitud de servicio en la vida cotidiana para que la relación perdure en amor.

2) Manipulación

Una actitud manipuladora busca persuadir o exigir al cónyuge no tanto por avanzar juntos, si no para sacar provecho a sus propios intereses, sin importar sacrificar los deseos del otro. No permitirle que haga esto o aquello, simplemente porque le incomoda o no va acorde a las ganas del otro, se priva constantemente a una persona de hacer lo que le gusta, lo cual tarde o temprano puede provocar un desgaste emocional que lo llevará al desinterés por su pareja. Mejor es motivarlo hacer lo que le gusta y que lo haga bien para su crecimiento personal.

3) Desinterés

La falta de atención es una de las principales causas por las que un matrimonio va perdiendo interés. Sea porque dejan que las dificultades los agobien, los sentimientos de enfado se acumulen, entran en una monotonía u otros factores que hacen dejar los detalles que enamoran día a día. Se pierde un sencillo pero emotivo buen día con un gran beso o un fuerte abrazo. Contrarrestar esa actitud, es estar al pendiente de las necesidades físicas y emocionales de la pareja, el volver a tomarse de las manos, mirarse a los ojos y hacerse saber que están ahí para cuando lo necesitan, en las buenas y las malas. Disfrutar de una cita juntos, sin hijos, solos, por lo menos una vez a la semanal para ir a un lugar que ambos disfruten mucho.

4) Soberbia

Esto sucede cuando uno de los cónyuges siente muy seguro al otro, porque lo ve por encima del hombro, dado que tiene un sentimiento de gran valoración ya sea por su físico, poder económico, inteligencia, u otras características que le dan satisfacción de orgullo propio, y de manera errónea considera a su pareja inferior y sin él o ella no haría gran cosa. Incluso, rara vez admite errores y no acepta argumentos. No se esfuerza por su pareja. Considera que con el simple hecho de estar a su lado es más que suficiente. El problema con esta actitud es que tarde o temprano pierden relaciones, no solo familiares, si no de trabajo y de amistad. Todo lo contrario a esto es la humildad.

5) Irrespetuosa

La falta de respeto lleva a no frenar las palabras, pensamientos y acciones llenos de ira, amargura y frustración con el cónyuge. De ahí el maltrato verbal, físico y/o psicológico; también el sarcasmo y la critica. Lamentablemente cuando se transgrede esta línea del respeto, se pierde la base fundamental más importante de una relación y familia. Cuando no existe respeto, se pierde autoestima, deseo hacia la pareja, y la esencia del matrimonio que es el amor. Hay que valorar a la pareja, jamás hacerlo sentir menos; en caso de un desacuerdo, se debe comunicar en tiempo y forma prudente sin ofender.

Si te identificaste con alguna de estas primeras actitudes que afectan a una relación matrimonial, recuerda que nunca es tarde para cambiar. Dios da la oportunidad de empezar de nuevo y reescribir el resto de tu historia, porque el matrimonio no se hizo para sobrellevar en sacrificio, sino para disfrutar en servicio, amor y respeto.

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