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La obediencia es adoración

“No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses.” Éxodo 20:4-5 (NTV)

Para Moisés, la obediencia a Dios era lo más importante, por eso cuando vio al pueblo de Israel adorando un becerro de oro, lo destruyó, sin importar lo que ellos pudieran opinar. Porque para Moisés era más importante agradar a Dios antes que a los hombres.

La mejor  adoración no es la que sale de nuestros labios, ni de nuestras palmas. La mejor adoración es la obediencia a las instrucciones que Dios nos da.

Si El nos pide que perdonemos o que ayudemos a alguien que nos hizo daño, pues hagámoslo, recuerda que ser obediente es nuestra mejor adoración.

 

Por Cristhian Castillo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres tener una corona?

En vista de que fui Miss Venezuela 1976, aunque solo por 36 horas, hay mucha gente que me relaciona con el reinado y la corona. La verdad es que nunca me interesaron los concursos de belleza, a pesar de que en mi país, Venezuela, son algo icónico. Cuando finalmente me decidí a entrar en el concurso para complacer a mis padres (generalmente es al revés), ni tan siquiera sabía quién había sido la miss del año anterior.

Para muchos, esas experiencias son de suma importancia porque las consideran una catapulta para la fama, para ser actrices (mi caso), locutoras, animadoras, les cambia la vida.

Y es cierto, gran parte de los sucesos en mi vida, fueron consecuencia, si no del concurso, de la renuncia al concurso a las 36 horas. Aparte, a veces no puedo entender que he realizado tantas novelas y ahora otros oficios y lo primero que le viene a la mente a las personas que les preguntas de mí, es el reinado de belleza. Me encantaría ser recordada como actriz y hoy día como alguien que señala hacia Jesús en todo lo que hace. Pero hoy quiero hablar de coronas que no son pasajeras como esas de los concursos. Las coronas que vamos a lanzar a los pies del Señor en rendición, adoración y alabanza.

La corona incorruptible de la que se habla en 1 Corintios 9:24-27 que es la recompensa que se promete a los que corran la carrera de la vida de manera correcta.

La corona de justicia de la que se habla en 2 Timoteo 4:7-8 y en Apocalipsis 3:11 que se nos otorgará en la segunda venida de Jesús y será el premio a una vida justa y a los que manifiestan un amor especial para esa ocasión y lo esperamos con seguridad de que vendrá.

La corona de gozo que se menciona en Filipenses 4:1, en 1 de Tesalonicenses 2:19-20 que corresponderá a quienes ganemos almas y vivamos creyendo en Cristo y nos gloriaremos y regocijaremos.

La corona de la vida, que aparece en Santiago 1:12 y en Apocalipsis 2:10 que es la recompensa de aquellos que sufrieron de manera noble durante su vida terrenal. Se refiere a aquellos quienes como Job, han tenido sufrimientos pero han seguido amando al Señor.

Por último, la corona de gloria de la que habla Pedro en 1 Pedro 5:1-4 para los pastores ejercen su propósito responsablemente, voluntariamente y no por ganancias sino por necesidad espiritual y servicio a Dios.

Esas serán las únicas coronas realmente valiosas y permanentes.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Más que una canción…

Muchos dicen que mentimos más cuando cantamos alabanzas ¿Por qué? Lo que pasa es que las canciones expresadas a Dios dan honra, obediencia y valor a su nombre; lo que en la mayoría de nuestros actos no demostramos. Existe una canción en particular que me encanta, una parte de la letra dice:

Te daré lo mejor de mi vida
Te daré lo mejor cada día
Será mucho más que una canción
Mi obediencia es mi mejor adoración.

¿Cuántas veces hemos cantado este tipo de canciones con todas nuestras fuerzas? Tal vez hasta te has quebrantado al expresarla, pero antes de hacerlo deberíamos reflexionar si realmente estamos dándole lo mejor a Dios cada día, si le estamos brindando adoración con nuestra obediencia, ¿no lo crees?

“El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.” Salmos 50:23 (RVR 1960)

Alabar es expresar admiración y reverencia, es hablar bien de alguien. En este sentido, brindar alabanzas al Señor no solamente se trata de cantar, sino de darle la gloria a Dios con todo lo que somos. Cuando actuamos bien damos lugar a que las personas que nos rodean puedan admirar y reverenciar a Dios a causa nuestra.

Por ejemplo, cuando aquellos que estaban involucrados en una adicción o en un pecado se arrepienten y cambian, o cuando las personas observan que eres un hombre o una mujer diferente por ser íntegro o generoso, se sorprenden y comienzan a ofrecer honor al Señor.

Este tiempo te animo a cantar al Señor solamente palabras de verdad; examina tu vida y ordénala, que tú seas una demostración de honor a su nombre.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

El abandono de Dios

¿Es para ustedes tiempo, para ustedes, de habitar en sus casas artesonadas, y esta casa está desierta?

Buscan mucho, y hallan poco; y lo encierran en casa, y yo lo disiparé de un soplo. ¿Por qué?, dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de ustedes corre a su propia casa.

(Hageo 1:4,9)

Esta denuncia de Dios es conmovedora. No es que está obsesionado con un templo material, con una casa en la que habitar; su templo es el universo inconmensurable. El que su pueblo se dedique a sus casas y a sus cosas es el síntoma de algo mucho más profundo: es el abandono de Dios.

Hoy no hay carencia de “templos”. Desde la más modesta casa de madera en un barrio pobre hasta las majestuosas construcciones de las llamadas mega iglesias son provistas en la medida de los recursos con mobiliario, equipos de audio y video, cortinajes, balaustradas, paños de terciopelo y vidrios de colores.

Así que hoy no va por ahí el problema del abandono de Dios. Se manifiesta en algo más sutil y significativo: Dios ya no es el eje de la existencia, el centro de todas las cosas. Ya no es más la materia fundamental de la realidad. Se ora, se canta y se adora, se habla y se escucha de El pero los corazones de las personas hace ya mucho tiempo andan detrás de la bendición, de la dádiva, de los resultados, de la sanidad, de la solución de los problemas, de la armonía en el hogar y de la paz sicológica. Dios ha sido reducido, ni más ni menos, a una máquina expendedora de soluciones automáticas; un Dios solumático. “Te oro, te canto, te ofrendo, asisto a tu templo pero tú me garantizas felicidad aquí y ahora y en el mundo venidero la vida eterna.”

Este un abandono obsceno y falaz. Obsceno porque Dios queda puesto en la misma tribuna de los gurús, de las ofertas alternativas de sanidad, de las disciplinas de la mente y de toda clase de gentes que ofrecen ayuda para resolver los problemas humanos. Falaz porque el nombre de Dios – que por sí solo debería justificar la adoración y el servicio – es usado profusamente para mantener la tradición y conseguir los beneficios que requiere la moderna fe humanista.

Por eso dice el profeta, Buscan mucho, y hallan poco. Nunca las cosas podrán reemplazar al Dios verdadero.

Lucia Parker visita Energía Total

La cantante Lucía Parker presentó “Mi Libertador”  su video musical desarrollado junto a Israel Houghton.  El mismo es parte de la producción musical que lleva por nombre “Revive” y que también cuenta con otros duetos junto a Marcos Witt, y Christine D’Clario.

Lucia conversó candidamente sobre su participación con ministerios musicales como la banda australiana Planetshakers, y la cantante brasileña Aline Barros. Cuando le preguntamos qué rescataba de estas colaboraciones tanto de parte de ella como de parte de ellos, Lucia dijo que de ellos había aprendido la intencionalidad en la excelencia y que ella aportaba la pasión característica de los latinos.  Sobre el tema de su nacionalidad Lucía se siente muy orgullosa de ser salvadoreña y utiliza su influencia para ser un puente entre varias culturas.

Disfruta de la entrevista completa a continuación y el video de “Mi Libertador” aquí.

 

El dios primitivo

Cuando estaba en tercero de primaria, la señorita Ruth nos enseñaba que la Prehistoria era aquel período que iba desde la aparición del hombre hasta la invención de la escritura. Sólo muchos años después me enteraría yo que esas formas de segmentar la historia fueron un invento de la modernidad, obsesionada con el orden racional de las cosas.

Nos contaba mi inolvidable maestra que en esa era oscura el hombre primitivo, temeroso del trueno, de las tormentas, de las bestias enormes y de los enemigos invisibles se fue construyendo un panteón de dioses a los cuales apaciguaba con sacrificios, sahumerios y plegarias.

A una de las conclusiones que hube de llegar en esta accidentada travesía por saber un poco más acerca de nosotros es que después de cuarenta mil años de historia hay muy poca diferencia entre la gente que vivió en el amanecer del tiempo y los días presentes. Han cambiado los aspectos externos como las tecnologías, los recursos materiales y cierto grado de conocimiento acerca de todo. Pero la naturaleza de las personas permanece fiel a su original.

A donde quiero llegar con estos preliminares es que a nuestros dioses, no importa de qué religión o filosofía trascendental se trate, los invocamos por las mismas razones que el hombre de las cavernas.

A quien quiera que le pregunte usted por qué adora a éste o a aquel dios, le dirá que es porque le da tranquilidad de espíritu, le ofrece una vida más allá de las muerte, le sana de sus enfermedades, le responde sus plegarias, la abre puertas de trabajo, le cuida de catástrofes y pestilencias, le acompaña cuando sale de viaje o va a sus labores, porque es el único dios verdadero y no hay otro, porque no hay ninguna otra explicación a la existencia sino la que le ofrece su dios.

Valdría la pena decir que no sólo los dioses de la religión otorgan estos dones. Para mucha gente que se declara ajena a toda forma de creencia sobrenatural, sus dioses son el trabajo, el dinero, el sexo, la fama, las drogas, la adrenalina de las actividades extremas. Son dioses de otra índole que consuelan, gratifican y alegran, más allá de las naturales consecuencias de abusar de su “adoración”.

Lo que iguala a todos los dioses es que la gente los busca para recibir de ellos algo, no para darles algo.

¿No le resulta familiar..?

Cómo escoger una iglesia: 5 cosas que debes buscar

Comienzo diciéndoles que no hay iglesia perfecta. En todas encontramos seres humanos y aunque seamos cristianos, no somos santos. Tratamos tal vez, pero no lo somos. Ninguno.

Pienso que la mejor iglesia, es una que nos quede cerca. Así no tenemos esa excusa al menos, para no asistir.

Se supone que la iglesia que no tiene que ser una estructura, pero si un cuerpo de creyentes. Jesús nos mostró que nos debíamos reunir y aprender. Generalmente es en la iglesia donde aprendemos más acerca de la Biblia.

Les voy a dar algunos consejos de lo que deben buscar en ella. En principio, lo más importante es siempre el primer paso: la oración. Oremos para que Dios nos de sabiduría al pensar en esta importante decisión. También es importante que sea una iglesia Cristo céntrica y en cuyas prédicas la autoridad inequívoca de la Biblia se sienta.

La adoración, el canto antes de la enseñanza, más que tener tremendo equipo de instrumentos y talentos maravillosos tocando el estilo de música que te guste, debe tener un equipo de adoradores que nos inspiren y en quienes sintamos verdadera adoración y respeto hacia Dios. Es una conexión que hacemos con Dios antes de escuchar la enseñanza.

La doctrina es importante que sea clara. Sana doctrina. Cuidadosamente podemos comparar lo que dicen por ejemplo en su página web y comparar eso con las Escrituras. La declaración de fe nos dirá su posición en cuanto a la Trinidad (Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo), acerca de la salvación, del pecado, de la Biblia y de la iglesia.

Es importante que te sientas bienvenido(a) y sin que te abrumen, te hagan saber que puedes contar con ellos. Para mi eso manifiesta la presencia del Señor allí. Sentir Su paz y Su amor a través de las personas que te reciben o a quienes conoces.

La prédica del Pastor debe ser exponencial. Es decir, expandirse en lo que es dicho en un pasaje de la Escritura y explicar el significado y como aplicarlo a nuestras vidas. La prédica o enseñanza debe comenzar y terminar con Escritura y es lo que debemos buscar. Poder entender las Escrituras.

Por último es importante cómo toman la salvación y el Evangelio. Uno de los llamados principales de la iglesia es proclamar las buenas nuevas de Jesucristo para que aquellos que no creen, tengan la oportunidad de hacerlo. Todo cristiano debe contar el Evangelio con regularidad. Y digo esto porque he sabido de iglesias que no predican las buenas nuevas de salvación por medio de la muerte y resurrección de Jesús. Esa nueva onda de “tolerancia” es peligrosa y debemos aferrarnos a lo que enseña la Biblia. Sí debemos mostrar el amor a las personas, sean quienes sean y como sean, no debemos enjuiciar a nadie. Pero solo hay un camino hacia Dios y es a través de Jesús.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Andy Alemany: “Adoración es lo que eres, no lo que haces”

¿Qué es adoración?

Por Andy Alemany.

Todos hemos escuchado alguna vez un concepto de lo que puede llegar a ser la adoración. Tratar de definirla en una frase es muy complejo porque está basada en una experiencia personal intangible; no existen verdades absolutas acerca de ella. Pero, ¿experimentaste alguna vez una verdadera adoración?

Entender que se trata de lo que eres, y no de lo que haces, es el primer paso para tener una experiencia real. Romanos 12:1 dice: “(…) por las misericordias de Dios, que se presenten ustedes mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. ¡Así es como se debe adorar a Dios!” Entonces, si para experimentar una verdadera adoración necesitamos ser un sacrificio vivo, ¿cómo podemos llegar a eso y qué significa realmente serlo? Un sacrificio usualmente era un cuerpo muerto, no un ser vivo; así que no podemos referirnos a él como tal, ya que se nos insta a ser un “sacrificio vivo”. No es un sacrificio humano literal.

En el pasado, los sacrificios se presentaban generalmente en un altar y eso sería el final de la vida para el cordero. Éste último no era uno elegido al azar; debía ser el mejor y estar apartado para eso, su razón de vida al nacer era convertirse en un sacrificio de justicia. En otras palabras, debía morir por alguien más.

El apóstol Pablo nos enseña en el libro de Romanos que debemos convertirnos en instrumentos de sacrificio y de justicia. No entendí este concepto hasta que dejé que mi yo interior muriera. Al morir a la vida propia, nos conectamos en un nivel espiritual aún más profundo, dependiendo solamente de Dios. Ahora Cristo vive en nosotros.

Nuestra adoración ya no es un levantamiento de manos o un reconocimiento de gratitud, es un estilo de vida de completa confianza en Dios. La verdadera adoración nos libera de una vida de auto-obsesión y nos permite ser más pacientes, generosos y amorosos con los demás. La vida comienza a tener un propósito.

¿Alguna vez se han detenido por un minuto y hacer algo bueno para alguien, sólo porque quieren, sin esperar algo a cambio? Todos adoramos de maneras muy diferentes, y nuestra vida debe reflejar eso.

Hace unos años, me di cuenta que las cosas más simples, como ayudar a los menos afortunados, las viudas y los huérfanos, o incluso decirle a alguien cuánto lo aprecias y tomar un minuto para comprarles un almuerzo, cena o un café, puede ser un acto de adoración. Reflejar el amor de Dios, Su misericordia en nuestro exterior y saber adorar es dejar atrás el egoísmo.

Experimentar una verdadera adoración es morir a nuestro yo, para que Cristo sea y viva en nosotros; y por consecuencia, ver que todo lo que hacemos es adorar porque ya no se centra en los gustos personales, sino en un propósito que excede a la vida que tenemos. Es saber para qué nacimos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué dice la Biblia sobre el trabajo?

En un mundo tan competitivo y exigente, se puede creer que el trabajo es una simple forma de ganar dinero y sobrevivir. No obstante, a veces olvidamos que Dios es el que instituyó el trabajo. Al entender esta verdad, nuestra actitud con respecto al trabajo debe cambiar por completo. Ésto es lo que la Biblia dice con respecto al trabajo:

Trabajar es un mandato de Dios:

Génesis comienza con la historia de un Dios al que le gusta crear y trabajar. Cuando hizo al hombre, lo creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:27), por lo cual, es de esperar que la primera tarea que le fue encomendada a Adán fuese un trabajo (Génesis 2:15).

El trabajo no solo es un mandato de parte de Dios, sino también un propósito y una bendición. Génesis 1:28 (NVI) dice: “y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».” Ser fructífero no solo se refiere a la parte reproductiva, sino al hecho de generar ganancias y ser de utilidad. A Dios le importa que sus hijos sean productivos en todo momento, y cuando lo son, Él sabe recompensar a su debido tiempo.

Trabajar es una forma de adoración a Dios:

El trabajo no se puede ejercer por obligación. Colosenses 3:23 (TLA) dice: “Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.” Esto indica que sin importar la labor que tengamos, siempre demos lo mejor de nosotros para hacer un excelente ejercicio de nuestras funciones. Lo cual implica que nuestro esfuerzo no debe basarse en la remuneración económica, sino porque es una manera de adorar a Dios y predicar a otros con nuestro ejemplo.

No trabajar es como no creer en Dios:

El trabajo nos provee los recursos para sostenernos individualmente y a nivel familiar; y quien se niega a hacerlo “no se porta como un cristiano; es más, tal persona es peor que quien nunca ha creído en Dios.” (1 Timoteo 5:8, TLA) Ejercer una labor demuestra un nivel de compromiso con los que nos rodean, con nosotros mismos y con Dios. Negarse a trabajar, teniendo la posibilidad de hacerlo, es una desobediencia directa al mandato de Dios.

Por otra parte, hay personas que se dedican a tareas que no necesariamente generan un ingreso económico (por ejemplo las amas de casa, trabajadores voluntarios, etc). Esto no quiere decir que su labor sea menos importante, sino más bien demuestra que su motivación para trabajar va más allá del dinero.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Si Jesús está en todas partes… ¿Debemos ir a la iglesia?

En nuestra cultura estamos acostumbrados a las fórmulas y las formas. Nos gusta hacer rutina de todo. Muchos están acostumbrados a no salirse de sus esquemas y si en su esquema está asistir al servicio de la iglesia los domingos a las 11 de la mañana, pues no les gusta cuando por razones mayores hay que cambiar esa rutina. Pero hay muchos que hace rato no asisten a una iglesia y se escudan en eso de que Jesús está en todas partes y por eso no es necesario asistir al templo para estar con Él.

En cierto modo, algo de verdad hay en esa afirmación, y yo soy de la opinión que somos seres adaptables. Cuando vienen cambios solemos ajustarnos y hacer los cambios necesarios. También hay muchos cristianos que van saltando de iglesia en iglesia. Eso no es bueno. No hay iglesia perfecta. A todas asistimos seres humanos y somos complicados. Lo importante es saber que la iglesia es Cristo céntrica, que se preocupan por cada persona y que te dirigen hacia Jesús siempre. No hacia el pastor.

Pero dejar de ir completamente a la iglesia, no es bueno. Yo personalmente he dejado de ir por causa mayor. Ya mi mamá está muy adulta y muy débil y me cuesta mucho movilizarla y no me gusta exponerla donde hay tanta gente, que muchas veces tienen un virus, pero como no tienen fiebre o les está pasando, siguen saliendo y le toman la mano para saludarla…. Y no la puedo dejar sola por más de dos horas seguidas. Por eso tuve que decidir no ir más a la iglesia. Trato de dedicar tiempo de lectura de la Biblia y alabanza para no perder el tiempo que dedicábamos antes a Dios, pero siempre surge algo y es rara la vez que logro hacer la hora completa sin interrupciones. Si dedico tiempo a Dios, leo la Biblia, hago mis devocionales, pero nunca es igual.

Son muchas las razones por las que es bueno ir a la iglesia:

  1. Para escuchar la palabra de Dios explicada por alguien que la ha estudiado toda su vida. El pastor.
  2. Para dedicar ese tiempo de alabanza a adorar a Dios en conjunto con todos los que asistieron al servicio.
  3. Para compartir luego con gente amable que tiene nuestra misma creencia.
  4. En la Biblia dice que no dejemos de congregarnos en Hebreos 10:25
  5. Tendrás ese tiempo para poner TODA tu atención en Dios.
  6. Si tienes alguna duda, encontrarás con quién compartirla.

Para mí, la mejor parte del servicio es el tiempo de alabanza y adoración. Es el tiempo que dedicamos a cantarle a Dios y destacamos Sus maravillas. Eso me hace mucha falta cuando no asisto. Es fácil hacer devocional, que es tiempo con Él también, es fácil leer la Biblia, leer libros cristianos y mensajes cristianos para nuestro diario vivir, pero nada sustituye el tiempo que pasamos en la iglesia. No dejes de asistir.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabes Orar?

Muchos usuarios de yesHEis me envían mensajes preguntándome cómo orar. La verdad es que no hay una fórmula, pero definitivamente estoy segura que a nuestro Dios no le gusta que hagamos una “letanía aprendida y repetida hasta el cansancio” como hace mucha gente. A veces están orando y haciendo otra cosa a la vez.

Yo te pregunto: ¿Te gustaría que cuando estás conversando con una persona, esa persona estuviera haciendo dibujitos o respondiendo mensajes de su celular? No, ¿verdad? Eso indicaría que no te está prestando atención.

Pues lo mismo ocurre con la oración. Orar es conversar con Dios. Y si, la conversación puede ser interrumpida por cosas, pero cuando son temas muy importantes es mejor buscar un lugar a solas y donde no haya distracciones y simplemente conversa con Él como si fuera tu mejor amigo. Él ya lo sabe todo sobre ti, sabe todo lo que te inquieta y cuáles son tus deseos más anhelados, pero le encanta escucharte. Dios nos ama tanto, que lo que más desea de nosotros es tiempo con Él. Él está en todas partes, así que no hay excusa. Cuando vas en el auto puedes hablarle y puedes adorarlo también. Yo trato de tener siempre música de adoración en el auto, y cuando salgo a caminar también. Y alzo mis manos hacia Él. No hay un lugar ni momento específico para adorar a Dios, para hablarle, agradecerle y consultarle también.

Así que ahí está tu respuesta a cómo orar. Es tener una conversación con Dios. Y por favor, no ores solo para pedir. Ora primero que todo para darle gracias por todo lo que tienes, lo que has vivido, la gente que te rodea, dale gracias por tu empleo si lo tienes, por la salud, por poder ver, escuchar, sentir, hablar, caminar. De hecho, no tienes que unir las manos, no tienes que cerrar tus ojos. Solo que a veces lo hacemos porque nos ayuda a concentrarnos.

Cada día es una nueva oportunidad que Dios nos da. Pasemos tiempo a solas con Él siempre. Cuando te acostumbres, te darás cuenta que es la tarea más importante de cada día y aprovecharás cada instante que tengas para hablar con Él y adorarlo.

Dios te bendiga.

Cuéntame si tienes otras maneras de orar y de adorar a Dios.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Como un perfume a sus pies…

Entonces María tomó un frasco con casi medio litro de un costoso perfume preparado con esencia de nardo, le ungió los pies a Jesús y los secó con sus propios cabellos. La casa se llenó de la fragancia del perfume. Juan 12:3 (TLA)

Estaban Jesús y sus discípulos sentados en la mesa, le acompañaba su buen amigo Lázaro a quien Jesús lo había resucitado y sus dos hermanas: Marta servía como de costumbre, pero María, ¿Dónde estaba María? Ella estaba ocupada preparando algo especial para su Señor, se trataba de un perfume muy valioso y costoso que en el momento preciso decidió derramarlo  a los pies de Cristo, lo enjugó con sus cabellos sin importar la crítica que recibiría de los demás y la casa se llenó del olor del perfume.

Muchos se preguntarían diciendo: si el perfume era demasiado costoso entonces ¿Por qué lo derramo? Lo hizo porque tenía un corazón adorador y lleno de gratitud a Dios por el sentido que la había dado a su vida; porque cuando María conoció al Señor se dio cuenta que nada tenía más valor que rendir su vida a Cristo y experimentar su amor, lo cual la llevó a pensar que ni aun su propia vida lo era todo.

Tal vez para la sociedad las posesiones materiales, los grandes logros y aún la vida misma es lo más valioso que podrían considerar como un perfume, pero para ti ¿cuál es tu perfume? ¿Qué es aquello que estas dispuesto a ofrecer a Dios? María no se reservó nada para ella misma, cuando ella decidió verter el perfume a los pies de Cristo, lo derramó todo. No pensaba en los discípulos, ni en su hermano Lázaro ni en su hermana Marta. Sólo Jesús llenaba su corazón de agradecimiento y de adoración. “Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros. Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos” (Salmo 45:7-8)

Si hoy decides ofrecer a Dios tu vida, tu tiempo, tu talento, tus capacidades y todo lo que es valioso para ti, hazlo en forma completa, porque Él no pide una parte de ti solamente, demanda todo tú ser. Por lo tanto, ser un discípulo de Cristo implica negarse a uno mismo y renunciar a todo aquello que es un obstáculo, no importa si la gente a tu alrededor levanta su mano para criticarte, Él Señor está contigo para defenderte. Él defendió a María y dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. (Mateo 14:6). ¿Quién no estaría tranquilo con esas palabras?

Este es el mejor tiempo para derramar tu perfume a los pies de Cristo y Él permitirá que su olor fragante no pase desapercibido. Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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