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El verdadero autor de la melodía

Se cuenta que en una ocasión un hombre pasó varios días en un lujoso hotel noruego. Había muchos huéspedes que buscaban allí descanso y placentera vacación. Todo era ideal, si no fuese por una niñita que, empezando a estudiar música, insistía en usar el piano con frecuencia. Tocaba el piano con un dedo: una nota y un discorde. Con el natural resultado que cuando los otros huéspedes veían a esta niña acercarse al piano, de común acuerdo salían a gozar del aire libre, dejándola dueña del salón.

Un día, llegó a ese mismo hotel un renombrado músico, que, enseguida se dio cuenta de la situación.

En vez de ausentarse o escapase como los otros, un día él se sentó al lado de la  niña, y cada vez que ella tocaba una nota, él atacaba un acorde de música exquisita. Ella tocaba otra nota, y otra y otra, mientras él continuaba introduciendo un acompañamiento encantador. La música alcanzó a los huéspedes que, por primera vez, oían sonidos armoniosos emanar del piano, e intrigados volvieron. La niña siguió su ejercicio y el músico prodigando su acompañamiento y, cuando ella hacía un discorde más terrible, él improvisaba un arranque de armonía más sublime.

Así siguieron durante veinte minutos y luego el pianista, tomando la mano de la niñita, dijo: Señoras y señores, deseo presentarles a la señorita a quien ustedes deben el concierto de esta tarde.

La niña sabía perfectamente que ella no era quien había producido la música, pero todos dieron muestras de agradecimiento al músico.

Lo mismo sucede en nuestras vidas, normalmente tratamos de sacar melodías con nuestros limitados conocimientos y nos esforzamos pero no vemos que pase nada. Sin embargo, una vez que permitimos que Dios se siente a nuestro lado y sea parte de nuestra vida, aún nuestras más desafinadas notas suenan maravillosamente.

Muchas veces, por mucho que lo intentamos, las cosas no salen como queremos; sin embargo, cuando permitimos que Dios sea parte de nuestras vidas, cosas increíbles empiezan a suceder.

Deja de estar esforzándote por salir adelante solo y permite que Dios sea el que tenga control de tu vida. Él irá arreglando los acordes que toques mal, el Espíritu Santo de irá enseñando incluso a cómo orar y verás cómo alcanzas metas que quizás te parecían perdidas.

“Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos Romanos 8:26-28 (NTV)

Permite que Dios sea quien te enseñe, te guíe, arregle lo que está mal, sea tu ayudador y cumpla su propósito en tu vida.  Pero cuando veas cómo tu vida alcanza nuevos niveles, no olvides agradecer y reconocer que es Él el autor de todos tus logros, porque si no tocaran juntos, tu vida seguiría sonando desafinada como antes.

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Agradece en todo tiempo!

“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.” 1 Tesalonicenses 5:18 (NTV)

Muchas veces es difícil dar gracias a Dios en medio de una situación complicada donde los problemas y necesidades parecen ser más grandes que las bendiciones recibidas. Pero esa es la voluntad de Dios para nosotros sus hijos. Humanamente parece imposible cumplir esta palabra, pero si lo hacemos estaremos siendo parte de las mayores victorias.

Si hoy te encuentras en situaciones conflictivas, agradece a Dios, y verás cómo Él actúa en medio de lo imposible.

Recuerda que todo lo que hoy tienes son bendiciones, algunas vienen listas para disfrutarlas y otras merecen un tiempo para contemplarlas como tal.

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Sé agradecido con Dios

Algo que solía repetir cuando era más joven es que la costumbre es mala. Pese a que esa afirmación se puede aplicar en ciertos casos y en otros no, en esta etapa de mi vida me he dado cuenta de que la costumbre no solo es mala, sino también peligrosa.

Cuando algo ocurre por primera vez y se recibe por gracia, la gratitud es natural y sincera; tanto que nos hace sentir como si estuviéramos en deuda. Sin embargo, cuando pasa el tiempo y continuamos obteniendo las cosas sin merecerlas o inesperadamente, llegamos a acostumbrarnos a ellas y pensamos que las tenemos porque son un derecho o un premio que hemos ganado. Es entonces cuando ya no nos conformamos con lo que poseemos, sino que demandamos más y más; y la gratitud se transforma en un recuerdo lejano que muere lentamente. A eso es lo que la gente llama popularmente “dar la mano y subirse al codo” (o cualquier otra variación de esta frase).

Hasta el momento me he dado cuenta de que yo he hecho lo mismo y he visto a otros hacerlo también. Somos tan hipócritas de decir que nos sentimos agradecidos, cuando en realidad lo único que queremos es recibir más de lo que ya tenemos. Nuestro falso agradecimiento se convierte en una treta para seguir escalando en la escalera competitiva de la sociedad y nos hemos vuelto tan egocéntricos que creemos que no hay nada más importante que nosotros.

Lo más triste es que no solo se aplica en lo cotidiano de la vida, sino también en el aspecto espiritual. Hemos dado por sentado que el sacrificio de Jesús está disponible para todos, que olvidamos que sufrió por nuestros pecados en carne propia. Que cada golpe y azote que recibió fue para que seamos libres del pecado. En algún punto de nuestra vida estuvimos agradecidos por ese sacrificio, pero una vez que nos acostumbramos a él, dejamos de darle el valor que merece. Entonces Jesús ya no es nuestro Salvador, ahora también debe ser nuestro cajero personal, nuestro genio de la lámpara que debe resolver nuestros problemas al instante, el médico que debe sanarnos en un abrir y cerrar de ojos, el Todopoderoso que si no responde nuestros caprichos, es porque es malo, cruel e injusto. A ese nivel hemos llegado por culpa de la costumbre. Nuestro agradecimiento murió allí.

Es tiempo de que dejemos la costumbre atrás y comencemos a vivir una vida de agradecimiento. No basta con decir “gracias”; debemos demostrar que realmente nos sentimos así. No seamos parte de las personas a quienes les das la mano y se suben al codo. Nunca es tarde para volver a empezar.

 

 

Originalmente publicado en: https://wp.me/p9gNWh-51

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Oremos como Pablo

Dando gracias a Dios por los demás.

Te pido que los cuides, los protejas, los sanes, los guíes y que se haga tu voluntad en sus vidas.

Oración y agradecimiento de Pablo: “Cada vez que pienso en ustedes, le doy gracias a mi Dios.  Siempre que oro, pido por todos ustedes con alegría,  porque han colaborado conmigo en dar a conocer la Buena Noticia acerca de Cristo desde el momento que la escucharon por primera vez hasta ahora. Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva”. Filipenses 1:3-6

Glorificando el nombre de Dios.

Que mi vida y la vida de los que están a diario a mi alrededor sea llena completamente por tu Espíritu Santo para que a través de nosotros Tú seas glorificado.

“Que él, como resultado, fortalezca su corazón para que esté sin culpa y sea santo al estar ustedes delante de Dios nuestro Padre cuando nuestro Señor Jesús regrese con todo su pueblo santo. Amén”. 1 Tesalonicenses 3:13

Que muchos otros sean salvos.

Que ellos puedan entender Tu verdad, Tus promesas y la grandeza y profundidad de Tu amor.

“ Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones,  porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y hacia todos los creyentes.  Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos”. 

Que siempre estemos orando.

Que podamos servir de ejemplo y al interceder por otros, ellos puedan sentir Tu amor y Tu poder. Que a través de la oración también veamos abiertos los cielos y tengamos la valentía de predicar el Evangelio y tocar muchos corazones para que te reciban y crean.

“Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento y, al mismo tiempo, intercedan por nosotros a fin de que Dios nos abra las puertas para proclamar la palabra, el misterio de Cristo por el cual estoy preso.  Oren para que yo lo anuncie con claridad, como debo hacerlo.  Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno”. Colosenses 4:2-5

Totalmente agradecidos con Dios.

Dios, Tú lo haces todo, Tú nos diste vida y nos llenas de esperanza. Te agradecemos por proveer todo lo que necesitamos y por equiparnos con tantas bendiciones espirituales para sentirnos totalmente llenos por Ti. Por eso te alabamos con corazones agradecidos.

“Siempre doy gracias a Dios por ustedes, pues él, en Cristo Jesús, les ha dado su gracia.  Unidos a Cristo ustedes se han llenado de toda riqueza, tanto en palabra como en conocimiento.  Así se ha confirmado en ustedes nuestro testimonio acerca de Cristo,  de modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo.  Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo.  Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor”. 1 Corintios 1:4-9

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Gracias por todo!

“(…) Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido.” Colosenses 3:16  (NTV).

Muchas veces no somos conscientes de que Dios diariamente nos está dando regalos, aún sin merecerlos. Sabiendo esto, necesitamos comenzar a reflexionar en cuantas bendiciones hemos recibido y luego comenzar a dar gracias. Es importante ser agradecido en todo tiempo, porque si observamos nuestra vida con cuidado, siempre habrá motivos para expresar nuestra gratitud al Señor.

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Mi talento a tu servicio!

“Vengan, todos los que sean hábiles artesanos y construyan todo lo que el SEÑOR ha ordenado” Éxodo 35:10 (NTV).

Todos tenemos un talento: artístico, musical, etc. no podemos decir que no sabemos hacer nada, el detalle está en encontrar aquello para lo que somos buenos. En la obra de Dios hay mucho trabajo y en todas las áreas, pero muy pocas personas están dispuestas a poner su talento a Su servicio ¿Cuál es el talento que Dios te dio? ¿Estás usando tu talento para llevarle gloria? Te animo a que uses la capacidad que Él te dio para servirle, recuerda  que nada de lo que hagamos será en vano, sino que habrá una recompensa.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Maneras prácticas de mostrar gratitud

¿Alguna vez te has dado cuenta de lo fácil que es pedir y lo difícil que a veces resulta ser agradecidos?

Cuando pasamos por momentos difíciles y recibimos la ayuda de alguien, en ocasiones olvidamos retribuir ese gesto. Si bien el apoyo no debería ser interesado, siempre debemos mostrar gratitud con quienes nos auxilian. Al ponernos a pensar en la ayuda que recibimos a diario, nos daremos cuenta que hay personas que siempre están allí para nosotros; no obstante, hay momentos en los que no valoramos. Esto es porque nos hemos acostumbrado a recibir y hemos dejado de reconocer el esfuerzo de los demás.

Para revertir esta situación y demostrar sincera gratitud, puedes hacer lo siguiente:

Di «gracias».

Si estás agradecido con alguien, no te quedes con la gratitud en los labios y díselo. Es importante que los demás sepan que valoras su esfuerzo y sabes corresponder su ayuda. Puedes mostrar tu agradecimiento usando el lenguaje verbal o escrito. Si prefieres, puedes hacerlo público mediante las redes sociales o algún evento.

Ofrece comida.

Si está dentro de tus posibilidades, organiza una pequeña reunión con comida hecha en casa, o salgan a comer fuera. La comida es otra forma con la cual puedes expresar gratitud. Si prestas atención a los detalles sobre sus gustos culinarios, estarás manifestando interés genuino por las otra persona. También puedes aprovechar esa ocasión en dedicarle algunas palabras de agradecimiento y afecto.

Da un regalo.

Si crees que las salidas a comer no son lo tuyo, entonces da un regalo. Averigua cuál es la necesidad más urgente de la otra persona y procura suplirla. Si el costo de esta necesidad es demasiado alto y no puedes pagarlo, tienes la opción de regalar una tarjeta o un pequeño detalle. Lo importante del regalo no es el valor monetario, sino la intención y el sentimiento con que se da.

Regala tu tiempo.

El tiempo es un regalo valioso que demuestra el afecto que se tiene por alguien. En lugar de gastar tu tiempo en cosas triviales, inviértelo con la persona con la que estás agradecido. Incluso si no tienen grandes planes, puedes servirle de compañía y pasar un buen rato. ¡Seguramente, tu presencia animará su día!

Ayuda en lo que haga falta.

Haz algo por la otra persona. Si necesita ayuda para reparar algo en su casa, ofrécete y coopera con él o ella. Si quiere concentrarse para dar un examen importante, sé de utilidad y ayúdale a estudiar o a darle su espacio para que se concentre. Lo que sea que la otra persona requiera, intenta ayudarle y devolverle el favor que alguna vez te hizo.

 

 

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Feliz día de acción de gracias

La rutina diaria de nuestra vida hace que demos por hecho las bendiciones que recibimos. Estamos tan ocupados en conseguir lo que nos hace falta, que no prestamos atención ni valoramos lo que ya tenemos. Esto hace que no demostremos gratitud a Dios ni las personas que nos rodean. Una vez al año, se celebra el Día de Acción de Gracias, y es un excelente momento para meditar y agradecer por lo que tenemos.

Si bien esta celebración solo dura un día, nuestra actitud de agradecimiento debe ser una práctica constante. 1 Tesalonicenses 5:18 (PDT) dice: “Den gracias a Dios siempre, porque eso es lo que él quiere para ustedes en Jesucristo.” Ese versículo nos enseña a mostrar gratitud incluso cuando tenemos problemas, y a no esperar que nos pasen cosas buenas para reconocer la soberanía de Dios. Cuando empezamos agradecer, en lugar de quejarnos o pedir, podremos ver la vida de manera distinta y comenzaremos a apreciar más los hechos de Dios.

Aprendamos a decir «gracias» más a menudo y seamos parte del grupo de personas que hacen y hablan como verdaderos seguidores de Jesús, y le dan las gracias a Dios por lo que hace (Colosenses 3:17).

 

 

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Agradecidos

Cuando Jesús se dirigía a Jerusalén, pasó por una aldea y allí diez hombres con lepra comenzaron a pedir su ayuda y fueron sanados, pero sólo una persona volvió para agradecer por el milagro que había recibido ¿Qué pasó con los otros nueve? (Lucas 17)

Esta historia nos muestra dos tipos de personas: los que saben agradecer y los que no lo saben hacer.

¿Qué es la gratitud? Es un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

Si hoy estás vivo, viste el amanecer y tuviste el privilegio de ver a los seres que amas ¡Ya tienes muchos motivos para agradecer!

1 Tesalonicenses 5:18 señala: Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús” (DHH), la palabra nos dice que debemos dar gracias por todo.

Quizás creas que no tienes una razón para agradecerle a Dios porque estás atravesando problemas físicos, espirituales, sentimentales, económicos, etc. resulta fácil agradecer por las cosas que recibimos y cuando estamos en tiempos de bendición pero ¿Podrías agradecer en medio de los problemas?

Reconocer el favor de Dios debe ir más allá de las circunstancias que atravesamos, el sólo hecho de amanecer con vida es un motivo enorme para dar gracias.

Demostrar agradecimiento en circunstancias dolorosas es una decisión personal, es la actitud que uno toma porque está totalmente seguro que No está solo y que Dios lo sostendrá. Agradecer también es una muestra de fe.

“Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre”
Salmos 100:4 (RVR 1960)

Por Judith Quisbert.

 

 

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Fe Viva

Cuentan que un joven rico de Roma había sanado de una enfermedad grave. Estaba tan lleno de  gratitud en su corazón que exclamó: “¡Oh, Creador Todopoderoso! Si  el hombre te pudiera recompensar, de buen agrado te daría yo todos mis bienes”

Lo escuchó  Hermas, el pastor, y le dijo: “Todo don bueno viene de arriba,  a donde nada puedes enviar. Ven conmigo”

Hermas lo condujo a una choza donde sólo se veía la mayor miseria. Yacía enfermo el padre, lloraba la madre y los hijos andaban casi desnudos pidiendo pan. Y le dijo Hermas: “He aquí un altar para tus sacrificios; he aquí los hermanos y representantes del Señor”

El joven  los socorrió generosamente, y los pobres le llamaban “Ángel de Dios”. Sonrió Hermas, y dijo: “Dirige siempre tu rostro agradecido primero al cielo  y luego a la tierra”.

Si bien es cierto que las obras no nos salvan, éstas son una demostración práctica del amor, la misericordia, la compasión que Jesús nos enseñó. En Santiago 2: 14-17 dice: “Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse  y uno de ustedes le dice: «Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil”. (NTV)

No necesitas tener mucho dinero para poder ayudar a otros, brindar nuestro tiempo y  compañía muchas veces son los recursos más valiosos que podemos dar. Podrías brindarte como voluntario en un asilo u orfanato, quizás visitando enfermos, cocinando para alguien que no puede hacerlo, ayudando con las tareas de un niño, colaborando en la reparación de algo, poniendo tu profesión al servicio de los demás  y hay mil formas más de ayudar, lo importante es la disposición de tu corazón.

Existe mucha gente con diversas necesidades y aunque quizás nosotros mismos tenemos carencias, el brindar nuestra ayuda a los necesitados demuestra nuestra confianza en Dios, en que sabemos que Él se encargará de nuestras necesidades.

Recuerda que si tu corazón está dispuesto a ayudar Dios se encargará de mostrarte las necesidades de los demás y te dará los recursos y la sabiduría necesaria para hacerlo.

¿Qué esperas para poner tu fe y agradecimiento en acción? Demuestra de forma práctica ambas cosas y muéstrale al mundo que eres un verdadero seguidor de Jesús.

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¡Gracias!

Desde pequeños se nos ha enseñado  que, cuando alguien nos da algo o hace algo por nosotros, debemos decir “gracias” como parte de las normas de urbanidad y buenos modales.

Nadie va a decir gracias antes de ver si  lo que la otra persona tiene para nosotros es bueno.

Sin embargo, cuando estamos esperando algo de parte de Dios, lo primero que deberíamos hacer es dar gracias por aquellas coas que vendrán, creyendo que ya ocurrió aquello que estamos pidiendo, dando por hecho que Dios ya respondió nuestra oración.

No es fácil agradecer  cuando uno ha recibido una noticia devastadora y no ves que algo positivo pueda surgir de eso, cuando te dicen que tienes una enfermedad irreversible ni cuando perdiste tu trabajo hace meses y no has encontrado otro. En esas circunstancias no agradecemos, esperamos que Dios haga algo, le recordamos nuestra situación de forma constante y hasta llega un momento en el que nos conformamos con un “Aunque sea”, ya no importa lo que queríamos, sino que apelamos a que Dios nos dé “alguito, lo que sea”.  Dejamos de buscar lo mejor, sólo queremos salir de esa situación.

La fe es el requisito indispensable en la vida cristiana. Nuestra mente siempre está en constante batalla con nuestra fe. Pero lo importante es tener la certeza de que Dios tiene algo grande para nosotros, que esa oración que hicimos ya fue contestada.

Tener un corazón agradecido y acercarnos a Dios con sinceridad y llenos de fe, hace que la mano de Dios se mueva en nuestro favor. No necesitas oraciones largas y rebuscadas, basta con que tengas fe.

El evangelio de Marcos, en el capítulo 5, nos relata  el caso de una mujer que estaba enferma por mucho tiempo. Había visitado médicos y gastado todo lo que tenía pero no mejoraba. Entonces, cuando se acercó a Jesús y tocó el manto fue sana. La fe de esta mujer era tan grande que Jesús mismo preguntó quién había tocado su manto porque poder había salido de Él. En ese momento la pregunta sonaba un tanto absurda, considerando que la multitud lo estaba apretando.

Si esta mujer no hubiera estado segura de que Jesús podía sanarla, entonces no se hubiera acercado. Recordemos que Jesús estaba en medio de una multitud, seguramente no fue nada fácil llegar hasta Él. Y aun cuando lo hubiera tocado, si no hubiera creído, no habría pasado nada.

 “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:20

Quizás tuviste un año muy difícil y no viste la respuesta a muchas de tus oraciones, pero es tiempo de que creas y des gracias por aquello que pediste y que Dios ya te dio. No te rindas, sigue orando con fe pero también alégrate porque Dios ya te respondió. Prepárate cada día más para recibir lo que Dios tiene para ti. Recuerda que en cualquier momento Dios puede sorprenderte.

¡Termina el año agradecido y recibe el 2017 de la misma manera y verás grandes maravillas!

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Siempre Agradecidos

En “The Bible for China” (La Biblia para China), un pastor chino relata la historia de una mujer, miembro de la iglesia que él pastoreaba, que no tenía hijos y oró fervorosamente a Dios pidiéndole un niño.

Dios contestó esas oraciones y le concedió el hijo que había pedido. Entonces, ella dio gracias por esa dádiva y como testimonio de gratitud entregó una ofrenda que equivalía a cinco dólares.

Unos meses después la madre llevó al niño al templo para consagrarlo a Dios delante de la congregación, y en este acto  que ella consideró como  un privilegio, y como testimonio de su gratitud a Dios entregó una ofrenda equivalente a diez dólares, cantidad que significaba un verdadero sacrificio para ella.

Dos años después ese niño enfermó y murió. ¿Qué hizo la madre? Se presentó ante la iglesia y dio una ofrenda equivalente a veinte dólares para mostrar su gratitud a Dios por tres razones, que ella explicó del modo siguiente:

1º Por haber tenido este niño, contra toda esperanza.

2º Porque este niño, que pertenecía a Dios, le fue prestado por dos años, produciéndole mucho gozo el  privilegio de haberlo cuidado y disfrutar de sus afectos y sonrisas.

3º Porque sabía que el niño estaba en los cielos con su Salvador y algún día volvería a ver a su hijito.

La historia de esta mujer china nos enseña que el agradecimiento no sólo debe estar presente cuando recibimos la respuesta Dios, sino desde el momento en el que se presenta la necesidad y oramos por ella, debe manifestarse en nuestro diario vivir; y aun cuando nuestra oración es respondida y parece que todo va bien pero de pronto las cosas parecen volverse adversas.

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. Filipenses 4: 6,7 (NVI)

Siempre hay por lo menos una razón por la cual estar agradecidos a Dios. Nuestra confianza en Él se pone en manifiesto cuando pese a las circunstancias adversas decidimos darle gracias y permitimos que su paz llene nuestros corazones.

No importa cuáles son tus circunstancias o qué dicen los expertos acerca de tu situación, Dios es experto en imposibles y Él tiene planes de bien; descansa porque estás en las mejores manos.

 

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