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Como el agua

¿Quién iba a pensar que dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno son vitales en todo el mundo? El agua es vida y es un factor indispensable: la lluvia temprana para el crecimiento de las plantas y la tardía para refrescar el ambiente y afianzar una buena cosecha en los campos; ambas son una gran bendición.

El agua es un elemento que simboliza pureza, limpieza, al Espíritu Santo, incluso a la obra de Cristo. La Biblia menciona lo siguiente: “Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.”(Ezequiel 47:9 RV60)

Es impresionante lo que se menciona en este verso y lo que dice el capítulo completo es que este río de sanidad curará todo lo que se encuentre a su paso ya que “vivirá todo lo que entraré a este río”. Esto me recuerda cuando aún estábamos separados de Dios, muertos en nuestros pecados y delitos, justificando nuestras obras sin que nada pueda salvar a nuestro corazón que es perverso y al que sólo Dios conoce; pero cuando conocimos a Cristo fue como ingresar a ese río. Jesús es el camino, la verdad y la vida, por Él, los que estábamos muertos espiritualmente volvimos a la vida como sucedió en el valle de los huesos secos.

Juan 7:37-39 dice: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Los problemas, lo que sucede a tu alrededor, no deben limitar que seas lleno de su poder. No permitas que disminuya tu anhelo por la presencia de Dios, solamente acércate a Jesús para ser lleno y calmar tu sed.

Por Carlos E.  Encinas 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La epopeya de Demetrio

Demetrio y su mujer se levantan a las cuatro de la mañana. A las cinco suben a sus dos hijos a una mula. Colocan en la grupa del animal un pequeño morral con agua, pan y queso. Los envían a la escuela, distante a tres horas de su pequeño poblado.

Su madre los mira alejarse y ruega con cotidiana angustia que nada les suceda y regresen al anochecer, tres horas después de haber finalizado la escuela.

Ambos trabajan de sol a sol, de lluvia a lluvia, en su campo de trigo. De lo que cosechan, una parte es para su alimentación y otra para vender en el mercado. Su mujer fabrica la ropa con lana de ovejas de sus propias crías.

Demetrio no tiene televisor. No sabe lo que es una computadora. Recién está conociendo lo que es un celular. Tienen solo un pequeño receptor de radio.

En él escuchan que el senador Fulano de Tal habla en términos patéticos acerca de la pobreza y de sus planes para erradicarla. Se preguntan si el señor senador vendrá algún día a su poblado para cerciorarse de lo que realmente habla. Oyen canciones que hablan de amor, de guerra, de sexo, del Señor Jesús, de atardeceres románticos y canciones en una jerigonza extraña y nasal. Demetrio mira a su mujer y sonríe. No sabe por qué, pero sonríe.

Demetrio nació, vive y va a morir sin que prácticamente nadie lo sepa. Ninguna cadena de supermercados lo tiene registrado, ni le otorgará una tarjeta con su nombre y dieciséis números en relieve. Ninguna Comisión de la Cámara de Diputados sabe de sus luchas con el agua para beber, la vivienda y las enfermedades incurables de la serranía. No está en el sistema de previsión social, en la red pública de salud, en los planes del Ministerio de Desarrollo Social. Finalmente, su poblado no aparece en los planes de expansión internacional del Ministerio Cristiano de la Cosecha Final.

Nadie lo conoce, ni a su mujer, ni a sus dos pequeños hijos. Ningún agente social, político, cultural ni espiritual sabe que existe.

Se los presentamos hoy: viven en una aldea de Nunca Jamás, a la cual sólo se llega en alas de la imaginación. Alguien dijo una vez que las generaciones condenadas a cien años de soledad no tendrían una segunda oportunidad sobre la tierra.

Ninguna. A menos, por supuesto, que algunos de nosotros creamos que Nunca Jamás existe de verdad y que la imaginación no es otra cosa que el vehículo que le da vida a los sueños. Y que entonces reconoceremos a todos los Demetrios del mundo y haremos una contribución consistente para que tengan una oportunidad de ver mejores días, si no para ellos, al menos para sus hijos.

Palabras para el desierto

“Dios mío, tú eres mi Dios. Con ansias te busco desde que amanece, como quien busca una fuente en el más ardiente desierto.”(Salmos 63:1 TLA)

El ser humano experimenta pruebas, tribulaciones y tentaciones; la vida se parece a caminar en un desierto, si no tienes agua para el camino puedes perecer por el calor. El agua en ese lugar es más valiosa que el oro.

Cuando hablamos del desierto se nos viene a la memoria algunos animales creados para subsistir en este lugar inhóspito. Por ejemplo el dromedario y el camello, perfilados para soportar altas temperaturas y sobrevivir con sus reservas de agua. Cabe destacar que un camello, simpático animal con jorobas, puede vivir cuarenta años, puede tomar ciento ochenta litros de agua de golpe y desplazarse sin volver a tomarla por más de diez días, alcanza una velocidad mínima de cuarenta kilómetros por hora y una máxima, en periodos, cortos de sesenta km/h.

El ser humano necesita hidratarse para sobrevivir, a diferencia del camello. Lo mismo pasa en el ámbito espiritual, la persona que atraviesa por desiertos en su vida necesita la palabra del Señor para resistir, si pasas por un desierto de tentaciones recuerda lo que hizo Jesús: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”(Mateo 4:10 RV60)

Aunque el diablo también conoce las escrituras y la interpreta a su conveniencia para hacer caer incluso a los que están firmes en la fe, Jesús se aferró a la palabra y venció al maligno en el desierto. No dejes de aprender de Cristo, de la palabra viva, renueva tu fe para resistir el momento de la prueba; no dejes que la ansiedad te venza, con Dios de tu lado y su palabra puedes superar las dificultades.

No podrás llenarte de golpe como el camello escuchando el mensaje de Dios sólo domingos o leyendo tu Biblia una vez a la semana, pero aprender de la palabra cada día, congregarte, orar, será vital para tu futuro, prepárate para los desiertos en la vida.

“en cambio, al desierto lo convirtió en tierra fértil, rodeada de lagunas y manantiales.”(Salmos 107:35 TLA)

Dios te puede dar la victoria y cambiar tu desierto en un bello lugar donde el agua viva no te faltará.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Como un árbol plantado…

¿Alguna vez tuviste la oportunidad de pasear por un bosque donde los árboles son grandes y frondosos? ¿Verdad que en esa zona no escasea el agua? Porque definitivamente se necesita bastante agua para que esos árboles se mantengan vivos y saludables.

De una forma similar pasa en lo espiritual. Por ello, la Biblia compara a las personas (no a todos) sino a los que son descritos en los dos primeros versículos del Salmo 1:1-3 (RVR1960) con árboles junto a corrientes de aguas.

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”

Es importante destacar que estos árboles no están plantados cerca de un pequeño río, sino “al lado de corrientes de aguas” o “junto a las aguas”. Lo cual significa que son árboles con raíces tan profundas que ni las corrientes extremas de aguas puede derrumbarlos.

Si deseas ser un cristiano firme en tu fe, es necesario que te apartes para Dios, dejes todo “camino de pecadores”, porque sólo así serás plantado junto a corrientes de aguas, tus hojas no caerán y todo cuanto hagas, prosperará.

Hoy quiero animarte a buscar la Presencia de Dios, a meditar en su palabra a escuchar su voz porque es de esa forma que tus raíces se profundizarán y estarán en buena tierra y, en consecuencia, darás buenos frutos en todo tiempo.

“Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.” Lucas 11:13 (TLA)

¡Dios quiere apartarnos para Él, quiere hacer de nosotros siervos llenos de su Espíritu Santo, para que en medio de un mundo cegado por el pecado seamos luz!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cuando cuesta demasiado orar

Un famoso científico estaba una mañana con sus manos puestas sobre su mesa de estudio y su cabeza inclinada a pocos centímetros de la mesa; hasta que por fin levantó su cabeza.

Un estudiante que había estado observándole, tan quieto, durante largo rato, le dijo: Pensaba que usted estaba orando.

-Así es dijo el científico, estaba diciéndole a Dios cosas muy lindas.

Así como necesitamos el aire o el agua para vivir, así de importante y necesaria es una vida de oración en el caminar del creyente, no podemos decir que le amamos y que es nuestro Padre si no pasamos tiempos de intimidad.

El rey David, descubrió el deleite que hay en la oración, por eso expresa estás palabras: “Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo».  Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor».” Salmos 27: 8 (NTV) este verso refleja la intimidad que Dios tenía con David.

Todos sabemos del poder que hay en la oración, pero ¿Por qué es tan difícil hacerlo? Veamos algunas razones:

1.- El pecado.- Cuando un hijo cae en pecado lo menos que desea hacer en ese momento es buscar a Dios ya sea por vergüenza, temor o rabia contra sí mismo, cuando Adán y Eva pecaron se escondieron aun sabiendo que Dios los estaba viendo.

2.- Hay una lucha entre la carne y el espíritu.- Si bien hemos aceptado a Dios en el corazón, aún esta lucha es diaria, entre hacer lo bueno y lo que no es, el apóstol Pablo también tenía sus luchas por eso dijo: “Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago.” Romanos 7:19 (NTV).

Al enemigo (satanás) nunca le agradó o le agradará que estemos en contacto con Dios, por ello tratará de poner barreras, quizás en este momento estés pensando en tu vida espiritual y reconoces que te cuesta mucho orar, sientes flojera, cansancio, pesadez, etc. y que en ocasiones simplemente dejaste de hacerlo.

Hoy quiero animarte a esforzarte para orar, es un ingrediente importante y poderoso para ver la mano de Dios obrar.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Aumentaste un poco? No desesperes

Toma una actitud positiva ante los kilitos ganados. No estás sola en esto. No eres la única que tuvo ese resultado por las fiestas. No hay que mortificarse, solo decidirse. Yo que te lo digo. ;)

Decídete a comer más saludable. Si quieres perder peso, tienes que dejar de comer algunas cosas. Primordialmente azúcares, y grasas saturadas, pero puedes comer frutas y hacer de ellas tus dulces. Comienza con un extraordinario desayuno. Frutas, luego espera quince minutos y te comes dos huevos como más te gusten.

Normalmente cuando hago una dieta muy estricta de azúcares, lo que hago es que meto en mi lonchera para el trabajo dos dátiles. Si siento una urgencia muy grande me como uno de a pedacitos. Eso me quita el deseo de comer dulce, pues son bastante dulces, pero también tienen fibra y son naturales. Y siempre incluyo una merienda, como un palito de queso o una manzana y me la como con una cucharadita de mantequilla de maní o de almendras.

Toma agua siempre; y cuando sientas deseos de comer algo, prepárate una taza de algún té delicioso que te guste mucho. A mí me encanta el de jamaica pues además ayuda a quitarte la ansiedad y el sabor es delicioso. Acidito. También cualquier té de hierbas como menta o verbena te ayudan. El otro dato es exprimir medio limón en tu agua y eso le da un sabor al té y ayuda a quemar grasas y controlar el apetito.

Un excelente dato para este propósito es no comer carbohidratos en la noche. Come jamón, o pavo, y llénate con vegetales cocidos, como calabacines, champiñones y brócoli o coliflor. Hay tanta variedad, que lo mejor es que escojas los que más te gusten, les pones un poco de aceite de oliva, un chorrito de limón y un poquito de sal y te quitan la ansiedad. Si aún sientes necesidad de algo dulce, cómete una gelatina sin azúcar. Solo tienen diez calorías, las que vienen ya listas y en potecitos. O te preparas una gelatina sin sabor con un edulcorante natural como Stevia y alguna fruta picada natural. No uses la piña porque por alguna razón de sus componentes la gelatina no se te va a cuajar.

Tienes que hacer algo de ejercicio. Si no puedes salir porque llueve, hace mucho frío o mucho calor, quédate dentro pero pon música alegre y movida y te pones a bailar al menos por media hora. Ese es el mínimo de ejercicio diario que debes hacer, pero si deseas bajar más rápido, agrega al menos unos quince minutos más.

Anota lo que has comido en el día. Es una manera de tener en la memoria todo lo que te has preparado y te vas a sentir más complacida.

Por último, trata de conseguir alguna persona con la cual compartas el mismo propósito y se mantienen informadas (os) de sus logros. Siempre ayuda.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Esperanza en la escasez

“Sirve solamente al Señor tu Dios. Si lo haces, yo te bendeciré con alimento y agua, y te protegeré de enfermedades” Éxodo 23:25 (NTV)

La Biblia nos enseña que hay bendición al honrar a Dios. Entre ellas, nos promete que nos bendecirá con agua y alimento, es decir con los elementos necesarios para nuestra vida. Dios dice que su provisión no faltará cuando le ponemos en primer lugar. Si hoy estás en necesidad, no te desanimes ni dejes de alabarle aunque sea difícil tu actual situación, por el contrario, aférrate de esta promesa y declara que Dios proveerá todo lo que te falte conforme a sus riquezas en gloria.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué dudaste?

Era una noche oscura y había una gran tormenta en el mar con olas de posiblemente 2 a 3 metros de alto y para colmo los discípulos habían remado por mucho tiempo y ya estaban cansados; en ese momento, posiblemente la barca era lo más seguro que tenían, y al ver a Jesús sobre el agua quedaron aterrados.

―Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua. ―Ven —dijo Jesús. Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. 30 Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: ¡Señor, sálvame! En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Cuando subieron a la barca, se calmó el viento. Mateo 14:28-32 (NVI)

Pedro jamás había imaginado que algún día llegaría a caminar sobre el agua. Jesús pudo haberlo preparado en muchas cosas pero nada se igualaría a esto.

¿A quién no le gustaría experimentar, qué se siente caminar sobre el agua? Tal vez a la gran mayoría. Aquí podemos ver la valentía de Pedro cuando Jesús le contesta: “Ven”. Podemos imaginarnos el asombro de las otras personas en el barco, “Ése es Pedro, es increíble”, “¡no lo puedo creer!”, “¡Vamos Pedro, tú puedes!”.

Era un momento increíble, Pedro estaba caminando en el mar, sintió cómo el agua salpicaba sus pies, su mirada sólo estaba en Jesús quien lo llamaba por su nombre, era una experiencia única, pero en el instante que se dio cuenta lo que estaba aconteciendo, no creyó poder lograrlo y se empezó a hundir.

Luego de rescatarlo, Jesús le reprochó: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

¿Por qué dudas? ¿Hay algo que está debilitando tu fe?  Ya no mires más las circunstancias ni te dejes llevar por la magnitud de olas que quieran hundirte, sin importar  la situación en la que te encuentres pon tu mirada en Jesús y que tu confianza descanse en Él, sólo así estarás seguro a pesar de las tormentas que puedan golpear tu vida.

Por Ruth Mamani

 

 

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Destino Final

Una piedrecita reposaba en el fondo del arroyo. Al llegar la primavera, con las lluvias, la corriente se dirigió a ella y le dijo:

      – Si quieres te llevo al mar.

La piedra hizo algunos movimientos de resistencia tratando de agarrarse al fondo y contestó a la corriente con aire indiferente:

      – ¡El Mar!… ¡El mar no existe! Sólo existe el arroyo, las piedras y las vacas que nos pasan por encima de vez en cuando. Sigues tan idealista como siempre… ¡el mar!

Pero la corriente volvió a susurrar:

      – Deja que te lleve al mar, deja que te lleve.

Y la piedra contestó, dejándose arrastrar:

      – Bueno, vamos – porque en el fondo le gustaba la aventura. Era una piedra volcánica, con algunas estrías claras de las que estaba muy orgullosa.

A pesar de viajar a merced de la corriente solía hacer comentarios autoritarios para sentir que la dominaba.

      – Mira- dijo una vez con cierto aire despectivo- ¡Ya hemos pasado varios recodos y el mar no está! ¡Déjame aquí!, estoy cansada de rebotar entre las peñas del cauce.

      – Deja que te lleve… – respondía suavemente la corriente

La piedra pasó por aguas ennegrecidas y dijo:

      – ¿A dónde me has traído, sinvergüenza? ¿Esto es el mar? ¡Prefiero que me pisen las vacas!

Pero la corriente ya no respondía y tan sólo aumentaba la velocidad.

      – ¡Para ya! – gritó la piedra chocando contra los guijarros- ¡Vas a destruirme! ¿Es que no te das cuenta? ¡No quiero ir al mar!… ¡Odio el mar!

La corriente la arrastró con gran vehemencia haciendo sentir un gran vértigo a la piedra, que en el colmo de su furia gritó:

      – ¡También te…!

Pero no pudo seguir porque estaba cayendo por una enorme cascada. Y ya en el fondo añadió casi sin fuerzas:

      – También te odio a ti, Arroyo… no vale la pena perder mis esquirlas por ese sueño que llamas mar. Juegas conmigo sin sentido.

Pasaron a gran velocidad entre muchos rápidos. Luego siguieron por remansos tranquilos, llenos de algas y líquenes.

La piedra ya no decía nada. Se había abandonado a la corriente. Tenía la superficie cubierta de grietas y casi no se reconocía a sí misma. Todo le dolía.

Atrás quedaron diversas orillas, bosques, aldeas. A la piedra sólo le quedaba el silencio, la corriente y el recuerdo de los golpes recibidos en la trayectoria desgraciada. Pero lo peor era el silencio.

De repente, escuchó otra voz. Era una voz muy distinta; grande, cautivadora y muy azul:

      – Por fin has llegado, piedra mía – dijo el mar.

Y mientras caía dulcemente entre espléndidos corales, la piedra giró sobre sí misma varias veces, como murmurando:

      – ¡Gracias arroyo, gracias corriente… os amo!… todo ha valido la pena.

Esta historia, de Miguel Segura,  bien puede ilustrar el viaje de nuestra vida. En medio de la travesía vamos perdiendo las estrías de las que alguna vez nos sentimos orgullosos, pasamos por momentos de dolor en los que pensamos que hubiera sido mejor quedarnos donde estábamos, el silencio ante nuestras oraciones,  el dolor y la impotencia, nos invaden y sin más nada que hacer dejamos de pelear con nuestras fuerzas y nos rendimos a la corriente.

Nadie dijo que el viaje sería sencillo y que sólo disfrutaríamos del paisaje, pero sin duda alguna, todo lo que vivimos en este viaje va formando nuestras vidas,  y  en el momento que menos lo pensamos  habremos llegado  a nuestro destino final y podremos ver que la travesía valió la pena.

“He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel. Ahora me espera el premio, la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me dará el día de su regreso; y el premio no es sólo para mí, sino para todos los que esperan con anhelo su venida”. (2 Timoteo 4:7-8)

No permitas que los golpes en el camino, ni las aguas oscuras o el tiempo que demore este viaje te lleven a anhelar lo que dejaste ni te hagan perder el enfoque; cuando hayas llegado verás que todo valió la pena, tu destino final nunca se comparará con lo que dejaste atrás.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuánta agua debemos tomar a diario?

En promedio, el ser humano está compuesto por un 60% de agua. Cuando miccionamos o sudamos, estamos perdiendo agua de nuestro cuerpo; por tal motivo, debemos mantenernos constantemente hidratados. Es errónea la creencia de que solo se debe tomar agua cuando se tiene sed. El Doctor Julian Seifter, especialista en los riñones y profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, afirma que “las personas mayores no tienen tanta sed como lo hacían cuando eran más jóvenes. Y eso podría ser un problema si están tomando un medicamento que puede causar pérdida de líquidos, como un diurético”. Es por ello que doctores y especialistas sugieren que para mantenerse saludable se debe tomar agua diariamente, incluso cuando uno no tiene sed.

¿Por qué es importante tomar agua?

Un reporte de salud de la Facultad de Medicina de Harvard afirma que el agua es importante para nuestro cuerpo porque lleva los nutrientes y oxígeno a las células, ayuda a la digestión porque descarga las bacterias de la vejiga, previene el estreñimiento, normaliza la presión arterial, estabiliza los latidos del corazón, protege los órganos y tejidos, regula la temperatura corporal, y mantiene el balance de los electrolitos.

¿Cómo saber si estoy deshidratado?

Algunas señales son:

¿Cuánta agua debemos tomar?

El Dr. Seifter dice que la cantidad de agua varía de acuerdo a cada persona. Los que están con medicamentos que hacen que el cuerpo retenga más agua de lo normal, deben consultar con su médico para que les recomiende la cantidad ideal. Por otra parte, aquellos que realizan mucho esfuerzo físico en el día, ya sea por ejercicio o trabajo, pueden tomar de dos a tres tazas con agua por hora. No obstante, en ambos casos, lo aconsejable es consultar primero con un médico. Para todos aquellos que no se identifiquen con ninguna de las dos descripciones anteriores, los especialistas concuerdan en que se debe tomar dos litros de agua al día aproxidamente.

¿Sólo el agua hidrata?

Heidi Godman, editora ejecutiva de la revista Harvard Health Letter, recomienda evitar las bebidas azucaradas pues ellas incrementan el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes. También afirma que si bien no hay hidratante más efectivo que el agua, se puede obtener fluidos por la comida: “…también se obtiene líquidos de alimentos ricos en agua, como ensaladas, frutas y compota de manzana.”

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Agua en el desierto

Cuentan que un hombre estaba perdido en el desierto, a punto de morir de sed, cuando  llegó a una casa vieja, una cabaña que se desmoronaba, sin ventanas, casi sin techo, muy golpeada  por el tiempo.

El hombre deambuló por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del sol desértico. Mirando alrededor, vio una bomba a algunos metros de distancia, muy vieja y oxidada. Se arrastró hasta allí, agarró la manija y empezó a bombear sin parar pero no ocurrió nada.

Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, la limpió  y leyó el siguiente mensaje: “Primero necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo” PD.: “Haz el favor de llenar la botella otra vez antes de partir.”

El hombre arrancó la rosca de la botella y, para su sorpresa, efectivamente tenía agua. ¡La botella estaba casi llena de agua! Pero de repente, el hombre se vio en un dilema: Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, toda el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona… Pero quizá eso no iba a salir bien. ¿Qué debería hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua vieja y salvar su vida? ¿Debería perder toda el agua que tenía en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas quién sabe cuándo?

Finalmente, con temor, el hombre volcó toda el agua en la bomba. Enseguida, agarró la manija y empezó a bombear… Y la bomba empezó a chillar. ¡Y nada ocurrió! Y la bomba chilló y chilló. Entonces surgió un hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con abundancia!

La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. El hombre  llenó la botella y bebió de ella hasta hartarse. La llenó otra vez para el próximo que pasara por   allí, la enroscó y agregó una pequeña nota al billete preso en ella: “¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar toda el agua antes de poder obtenerla otra vez!”

Una de las características comunes en casi todos los seres humanos es que solemos aferrarnos a algunas cosas. No queremos soltarlas porque pensamos que es lo único que tenemos y ponemos toda nuestra confianza y esperanza en eso.

Pero Dios nos pide que confiemos en Él, que le entreguemos lo que tenemos, posesiones, familia y hasta nuestra vida para poder darnos mejores cosas.

Al entregarle lo mejor que tenemos dejamos libres nuestras manos para que Dios nos de cosas mucho más buenas. No es un ejercicio fácil pero solamente confiando en Él alcanzaremos nuestros sueños,

No lo dudes, por más que estés atravesando un desierto y no tengas más que una botella de agua, entrégala, Dios no te fallará, no va a permitir que mueras de sed en el desierto, por el contrario te dará agua fresca en abundancia.  Él quiere bendecirte pero debes confiar en su amor y sabiduría.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9)

No tienes que beber el agua que ha estado embotellada por un tiempo desconocido cuando puedes beber agua fresca y cristalina  sin límites.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo están tus raíces?

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas.  Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;  Y todo lo que hace, prosperará.” Salmos 1:1-3

Podríamos decir de acuerdo a este texto bíblico que la persona que tiene su deleite en Jehová, será como un árbol plantado junto a corrientes de agua.

Quiero detenerme en la palabra “plantado”, me da una idea de firmeza, seguridad, alguien que tiene un lugar fijo.

Que significa ¿Estar plantado? Porque tiene raíces que cumplen la función de arraigarlo a la tierra y al mismo tiempo recibir los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse.

Pero no solo está plantado sino que lo está, justo a corrientes de agua, yo creo que es el lugar ideal para un árbol, ya que de esa manera se asegura recibir un elemento básico que es el agua.

¿Cuantas veces vemos gente que no llega a desarrollar sus raíces? Que vienen los golpes y las pruebas y ya está viendo como dejar el ministerio o incluso tomar otros rumbos lejos de Dios. O quizás comienza a cuestionar la iglesia donde se congrega, pensando que allí está la falla, por lo que rápidamente toma la decisión de cambiar.

¿Será a lo mejor que las raíces no fueron los suficientemente profundas, para que pueda soportar el temporal y seguir en pié?

Nuestras raíces deben estar en Jesucristo y en su Palabra, (la Roca firme), de esta manera podremos soportar todo viento de prueba que azote nuestra vida.

Tal vez hay personas, que deber ser trasplantadas, salir de situaciones que no le agradan a Dios, para ser plantados en los caminos del Señor.

La biblia dice, que el que vive de tal manera, plantado y junto a corrientes de agua, todo lo que haga prosperará.

Esto es así cuando permitimos que el Señor moldee nuestra vida con Su Palabra, recibimos esa agua fresca y el nutriente para nuestro crecimiento espiritual.

¿Cómo están tus raíces? Son profundas, son sanas.

Entonces veremos el fruto a su tiempo.

Por: Daniel Zangaro

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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