alegría Archives | CVCLAVOZ

All posts in “alegría”

¿Alegría o aflicción?

La aflicción hace referencia a un profundo sentimiento de tristeza, pena, dolor o sufrimiento, y muchas situaciones adversas de la vida aportan a que nos sintamos de esa manera, tales como problemas familiares, matrimoniales, económicos, espirituales, etc. y esto hace que los días se vuelvan pesados y difíciles de sobrellevar.

Es inevitable sentir dolor o tristeza en un momento dado, pero se puede evitar vivir el día a día derrotado. Proverbios 15:15 dice: “Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.”

Mantener el corazón contento a pesar de las aflicciones no es fácil porque es una batalla entre el ver una luz en medio de la tormenta o sólo ver la obscuridad de los problemas. Además, como dice el Proverbio que el corazón contento trae alegría continua, eso nos ayudará a ver soluciones y la vida desde otra perspectiva.

¿Cómo podremos lograr el contentamiento? Siendo agradecidos, porque el corazón agradecido siempre verá el favor antes que el obstáculo, la gracia antes que la disciplina, la abundancia en vez de la escases, la fe antes que el miedo, a Dios Todopoderoso y misericordioso.

Si hoy despertaste con un corazón afligido y ves la vida de manera muy negativa, necesitas confiarle a Dios tus problemas y preocupaciones, agradece de corazón todo lo que tienes, tanto lo bueno como lo malo, y a cambio recibirás su paz y gozo para que sigas adelante.

¡Decide que tus días sean de alegría continua junto a Dios!

No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa. Isaías 41:10 (NTV)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Era la tarde

Era la tarde, cuando el sol caía…

Era la hora de la retirada discreta. La hora en que uno se da cuenta que es el término de esa querida alegría. Todos los instantes maravillosos tienen un final anunciado porque nadie que entiende cómo es la vida cree que eso tan lindo durará para siempre.

Era la hora de la reflexión. Cuando el día declina es imperativo y a la vez inevitable pensar en lo que no fue y por qué. En lo que pudo ser. En lo que será. En lo que fue no es necesario porque ya ocurrió y su huella es indeleble.

Era la tarde, cuando el sol caía…

Era la hora del descanso. Todos los cuerpos tienen un límite, una frontera que no conviene perforar a menos que uno busque – inconsciente o no – un final apresurado. El barullo de la existencia a veces es tan banal, tan insoslayablemente inútil que profundiza el cansancio. Aunque a veces uno termina el día con una sensación grata, un sentido de plenitud por las cosas alcanzadas. Pero, admitámoslo, eso es lo menos frecuente.

Era la hora en que se busca la noche como amparo, como alejamiento, como refugio contra la evidencia de las cosas cotidianas. Un espacio donde un poco de soñar, un poco de dormir, un poco de vagar por las calles vacías sirva para mitigar el enorme peso de la realidad.

Era la tarde, cuando el sol caía…

Era el atardecer del fin del mundo. El cielo era una sábana rosada que se hacía liquida en la superficie del lago y todo fue quietud y silencio por una hora interminable.

Ya había pasado mucho tiempo. Era la hora de hacer las cosas bien. Dejar de decir que sí cuando se quiere decir que no. Dejar de culparse por las cosas que no se hicieron bien. Dejar de culpar a otros por las cosas que nos hicieron y que dolieron tanto. Dejar de verse a uno tan mal; al fin y al cabo es lo que hay y habría que comenzar a disfrutarlo un poco, qué tanta autocrítica, ¿no les parece?

Hay tardes luminosas. El sol reverbera entre los álamos y millares de insectos brillan y danzan a ras de suelo.

Hay tardes oscuras. El viento deshoja árboles y esperanzas. Es imposible pensar en cálidas salas con chimeneas encendidas y personas agradables.

Era la tarde, cuando el sol caía…

¿Se te perdió algo?

En una ocasión perdí el anillo de matrimonio, me asusté muchísimo porque fue cuando estaba recién casada; como no estaba acostumbrada a utilizar anillos, lo quitaba constantemente de mi mano, pero esta vez no recordaba dónde había quedado, por lo que tuve que buscar sin descanso, por horas, moviendo todo y tratando de recordar los lugares que recorrí hasta encontrarlo.


¡Qué inmensa alegría y paz sentí cuando lo encontré! Cuando perdemos algo valioso para nosotros, seguramente no estaremos tranquilos hasta encontrarlo. Así mismo, mismo recibimos un ejemplo de las Escrituras:


“O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y, cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que se me había perdido”. Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente.” Lucas 15: 8-10 (NVI)


Por supuesto que después de encontrar el anillo me hubiera gustado hacer una celebración, y aunque esto no fue así, estaba muy feliz por recuperar algo valioso para mí. Del mismo modo, el Señor se alegra y celebra con los ángeles cuando una persona que está perdida en el pecado, vuelve al camino correcto y se arrepiente.


Tú eres alguien valioso para el Señor, es por eso que Dios te busca y te llama constantemente a su presencia ¿Seguirás rechazando la invitación? Recuerda que no hay mejor lugar que estar bajo las alas de alguien que te ama.


Te animo a acercarte a Dios, entregar tu vida y pedir perdón por tus pecados, solamente Él es el camino, la verdad y la vida.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Victoria final

Como ya debo haber dicho aquí, resulta que le gané la guerra al miedo, la culpa y la vergüenza.

No es una declaración menor. La vieja mochila del pasado se te pega a la espalda, sanguijuela invisible que te chupa las fuerzas y la esperanza.

Zafarse de los temores antiguos, patear de una vez por todas las condenas de la tradición y la palabra mal entendida, reconocer nuestra desnudez como una condición universal. Esta es la crónica del nuevo tiempo.

El estúpido peso de las cuestiones en las que te han instruido se despeña por las orillas del libre conocimiento. La vida se levanta en alas de una exégesis inteligente y renovada. La memoria se desprende de la rémora de los días con la fuerza de una libertad recién inaugurada.

Hay victorias que no son emocionantes o intoxicadas de alegría. Son tensas y agotadoras. Porque no sólo se lucha contra los propios fantasmas sino contra los juicios del sistema y contra la vigilancia de los guardianes que espían cualquier asomo de rebelión.

Sí, porque no es otra cosa que rebelión vencer el obstáculo de la tradición y la sagrada pedagogía inventada por los hombres. Es una insurrección premunida con las armas de la libertad y la esperanza.

Pero, ¡cómo te envidian la libertad!

Te endilgan versos aleccionadores, te recuerdan los teoremas de la institución, te pronostican fuegos interminables. Porque el miedo, la culpa y la vergüenza se resisten a abandonar su brutal magisterio, su oscurantismo milenario.

Pero ya en el crepúsculo del tiempo pude darme cuenta de la precariedad de sus fundamentos, de la debilidad de sus argumentaciones, de la ridiculez de sus pretensiones.

Saludo la victoria final.

El que lea, entienda.

Y el que no, que no.

Hoy puede ser un gran día

En la reciente antigüedad (cuando yo salía de la adolescencia) si alguien estaba enfermo o de cumpleaños o terminaba su secundario o una carrera o era promovido en su trabajo, uno le hacía una visita.

Si era imposible visitar, uno hacía una llamada telefónica y/o enviaba una tarjeta que rubricaba a mano, normalmente comprada en Village, una famosa tienda del ramo.

La visita y/o la tarjeta expresaban de una manera personal nuestra alegría o tristeza según de qué acontecimiento se tratara.

Con el advenimiento de internet y particularmente de las redes sociales se ha universalizado la costumbre de enviar saludos o condolencias en forma virtual, casi siempre tomadas de una fuente de plantillas para cada ocasión.

Semejante forma no requiere más que un poco de habilidad en el manejo de estos artilugios cibernéticos. Así, la persona se ha ahorrado una visita, una llamada telefónica, y desde hace siglos más o menos, una ida a comprar una tarjeta e ir al correo para enviarla.

Eso por una parte.

Por otra, se ha generalizado la costumbre de enviar versículos, mensajes positivos y entusiastas con paisajes bucólicos, tiernos animalitos o mini videos con dulcísimos mensajes.

Aquí cosa se pone difícil porque se envían a una lista de contactos o la ponemos en nuestra red social de modo que lo más probable es que no acertemos en el mensaje con varias personas.

Una persona que esté con una enfermedad terminal, gastando sus últimos recursos humanos en no desmoronarse recibe un luminoso mensaje que dice: “¡Demos gracias a Dios por un nuevo día de vida y salud!”

Alguien acaba de perder a un ser querido en un horrible accidente causado por un conductor ebrio y le llega tu mensaje que dice algo como: “Cuando Dios cierra una puerta, siempre abre una ventana”.

Y cosas por el estilo.

¿No me agradan los mensajes genéricos que son enviados con desconocimiento absoluto de las situaciones de las personas a las que se los enviamos? No, absolutamente.

¿Me agrada la costumbre de enviar mensajes oportunos, adecuados, bien pensados, discretos y respetuosos? Sí, absolutamente. El trabajo que se den con esto puede reflejar algo de verdadero interés en las personas.

Un amigo recibió en su celular mensaje genérico que auguraba: “Hoy puede ser un gran día”, minutos antes de entrar a una audiencia de divorcio que prometía ser uno de los peores días de su vida.

Y lo fue, se los puedo asegurar…

Sé feliz

“Deléitate en el SEÑOR,  y él te concederá los deseos de tu corazón” Salmos 37:4 (NTV).

El diccionario define “deleite” como alegría, gozo, placer del ánimo. Cuando somos capaces de deleitarnos en la presencia de Dios, Él concede los deseos más profundos de nuestro corazón. Mientras hallamos deleite en el Señor, Él trata con nosotros, con nuestro carácter, sana nuestro pasado, llena nuestros vacíos de manera tal que ya no tengamos que buscar una relación tóxica, simplemente para llenarlos. Dios no desea esto por ello nos da hermosos consejos: “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” Mateo 6:33 (NTV). Significa que si Él está por encima de nuestros sentimientos cuidará nuestro corazón y nos guiará a la persona correcta en el tiempo adecuado.

“Entrega al SEÑOR todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará” Salmos 37:5 (NTV).

Recuerda que Dios no se olvida de nadie.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sonrisa Eterna

Muchas veces confundimos el gozo con la alegría. Recuerdo que un joven que tenía poco tiempo de asistir a la iglesia, un día decidió dejar la congregación sólo porque vio que una de las líderes estaba triste. Él creyó que ser cristiano significaba no tener ningún tipo de tristeza y que siempre se debe tener una sonrisa. Quizás muchos creen eso ¿verdad?

Pero el joven no tuvo un encuentro personal con Jesús por eso no entendió qué significaba realmente hacerse un cristiano. Porque a pesar de que el gozo está en nuestro corazón, los problemas también nos golpean con fuerza y nuestro semblante decae.

Sin embargo, la gran diferencia entre enfrentar los problemas solo o con la ayuda de Dios es abismal. Jesús mismo dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (RVR1960) ¡Con Dios tenemos victoria!

Además, las pruebas nos ayudan a desarrollar la fe: “…también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;” Romanos 5:3-4 (RVR1960)

El hecho de que hoy estés pasando un tiempo de dificultad podría apagar la alegría y despertar en ti muchas emociones como temor, impotencia, tristeza, etc. Sin embargo es importante que tu fe y que el gozo que Dios te dio no mengüen: “…Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría.” Salmos 30:5

¡El gozo es eterno porque nuestro Dios también lo es!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Anhelas el regreso de Jesús o le temes?

Hoy día, con todos los cambios, acontecimientos naturales, los tiroteos y la violencia exacerbada, muchos dicen que estamos en los últimos días.

Quienes hemos leído la Biblia y creemos en Jesús, sabemos Su promesa de regresar, y sabemos que Él ha cumplido todas Sus promesas. También sabemos que nadie sabrá nunca el día exacto ni la hora, pero de que vuelve, estamos seguros.

Estaba escuchando hoy en la radio a un pastor que comentaba que las riquezas nos adhieren como tejido a este mundo. Son muchas las cosas que nos causan placer y en general muchos vivimos para lograr ahorrar lo suficiente para darnos esos lujos, viajar mucho y disfrutar de todas esas cosas que el dinero puede conseguir. Y es ese tejido que nos adhiere a estos placeres los que hacen que nos olvidemos de la promesa de Jesús de vida eterna en un mundo sin lágrimas ni dolor, el mundo perfecto que Él creó originalmente para nosotros.

Pero si alguien nos pregunta, qué sentiríamos si supiéramos que este es el último día de nuestras vidas; o si hemos tenido una experiencia donde casi perdemos la vida, la perspectiva y las prioridades cambian.

Cuando nos invitan a vivir como si Jesús fuera a venir hoy mismo, no es para que vivamos asustados o angustiados por lo que no hemos hecho. Lo que debemos hacer es priorizar nuestro trabajo para el reino de Dios, ese que nos prometió a su lado, y tratar de contarle a la mayoría de las personas que nos encontramos, la manera como Jesús ha cambiado nuestras vidas, el por qué nos sentimos felices.

Esa es la mejor cuenta que vamos a dar cuando nos vayamos de aquí, porque de las faltas, Jesús se encargó en la cruz. Pero qué lindo poder entregar nuestra “cosecha” a ese maravilloso Dios que nos absolvió de toda culpa a quienes creamos en Él.

Yo trato de estar todo el tiempo trabajando para Él, de manera que cuando regrese, me encuentre haciéndolo. Es bueno relajarse, desconectarse viendo una serie que nos guste y todo, pero no permitamos que eso ocupe la mayor parte de nuestro tiempo. Demos la mayor y la mejor a nuestro amado, que dio su vida por nosotros y nos está preparando un lugar para cuando partamos de acá.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Precariedades

Me han otorgado hace unos meses una residencia definitiva que vence cuando cumpla ochenta años. Como ven, realmente una residencia definitiva. Me explica solemnemente el funcionario que puedo estar fuera del país hasta dos años sin perderla. Me pregunto dónde pasaría dos años seguidos sin regresar y no encuentro dónde.

Antes de eso tuve una residencia temporal que controlaba mis salidas a fin de no sumar más de seis meses afuera. Y la primera que tuve se llamaba “residencia precaria” y me encantaba decir precaria porque si hay algo precario en la vida… es la vida. Una especie de residencia condicional.

Ayer me dieron el mensaje de un amigo que desea urgentemente hablar conmigo. Sufre un cáncer terminal y quiere verme… luego. 

Hay una línea en una película “Robin Hood, el Príncipe de los Ladrones” (Kevin Costner, María Elizabeth Mastrantonio y Alan Rickman) en la que éste último dice, acariciando la cabeza de un niño: So young, so alive, so unaware of how precarious life can be… (Tan joven, tan vivo, tan inconsciente de cuán precaria la vida puede ser…).

Hay que ser muy irresponsable como para ignorar este hecho si uno tiene más de sesenta años. Me incomoda bastante la gente que quiere hacerme mirar la vida con optimismo, con espíritu joven, con entusiasmo. Está bien eso hasta los cuarenta quizá. Después de eso, se pueden ahorrar sus buenos deseos. Tal vez a veces pueda pasar un buen rato, disfrutar de un paisaje, una comida, una tertulia; pero de ahí a ensayar años dorados como si el horizonte fuera invisible, no.

Alguien me advierte que mis artículos sobre la vejez y la muerte están demasiado sombríos. Debe tratarse de una persona joven o muy unaware of how precarious life can be. Le hago ver la cantidad impresionante de artículos, mensajes, videos y canciones que celebran la vida abundante. Tanta alegría bien vale un artículo sombrío. Algo de perspectiva será necesaria, se me ocurre.

Miro la fotografía de mi amigo y me estremezco. Lo recuerdo tan vital, tan emprendedor, tan entusiasta con la casa que había construido en el campo. No es ni lejanamente la persona de la fotografía.

Pero es…

Mantén el gozo

Todos los días son diferentes en experiencias, podemos percibir que en algunas ocasiones todo está a nuestro favor y hay otros días que parece que el mundo entero está en nuestra contra, recibimos malos tratos de las personas, perdemos algo valioso, llegamos tarde al trabajo, se nos olvidan las llaves del coche y un sinfín de otros ejemplos.

Lo cierto es que es muy complicado anticiparse a los problemas del futuro, pero por otro lado, podemos encomendar nuestro diario vivir en las manos de Dios y decir: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.” Salmos 118:24 Porque nuestra esperanza debe estar en Dios y no en las circunstancias que nos rodean. ¿Es difícil? ¡Lo es! Sin embargo, si nos apoyamos en nuestro Creador será menos complicado sobrellevar los conflictos.

No es que soportemos lo malo con una gran sonrisa, sería casi imposible, se trata de pedir ayuda a Dios porque confiamos en su respuesta y divina intervención. Quizás no se solucionen los problemas en el instante, pero sí obtendremos paz y tranquilidad que nos ayudarán a estar bien para actuar de forma sabia.

Dios nos ama y cada prueba que pasamos es para moldear nuestra vida para bien. Por eso cada día, al abrir tus ojos, repite: “este es el día lo hizo Jehová, me alegraré y gozará en él”

¡Mantente gozoso porque Dios es tu Padre Celestial!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es el trabajo para ti?

En esta oportunidad quisiera que respondas una pregunta: ¿Disfrutas del trabajo que realizas? Generalmente cuando hablamos de “trabajo” se piensa en una carga que estamos obligados a llevar, pero pocos se alegran de realizarlo.

Aunque trabajar arduamente tiene ventajas, el error es caer en la “sobre-ocupación” con el fin de lograr el éxito y estabilidad; cuando en realidad el exceso de trabajo trae  resultados negativos.

La palabra de Dios dice: “Lo mejor que puede hacer uno es comer, beber y disfrutar del trabajo que hace. También vi que esto viene de Dios.” Eclesiastés 2:24 (PDT)

Las escrituras nos enseñan a equilibrar nuestro trabajo; si bien Dios nos impulsa a trabajar y abandonar la pereza, no promueve que uno se esclavice trabajando. Cuando dejamos de disfrutar comienza el estrés, la impaciencia, a dar el mínimo esfuerzo, porque ya no es una bendición, sino una carga pesada que se debe llevar.

Lamentablemente muchos descubren tarde estas grandes verdades. Por ejemplo: cuando enferman de estrés, cuando perciben que han perdido momentos importantes con sus hijos que ya han crecido o en el peor de los casos cuando enfrentan un divorcio por el alejamiento emocional de su cónyuge.

Lo mismo sucede con el ministerio que tenemos, a veces dejamos de disfrutar el servicio que realizamos para el Señor y en lugar de gozarnos en hacerlo, se vuelve una carga debido a que no estamos equilibrando nuestra vida; Dios dice que seamos sabios en el trabajo que realizamos y aprendamos a disfrutarlo.

Recuerda que el exceso de trabajo no trae nada bueno; podrás tener dinero extra, pero no alcanzará para pagar las consecuencias en tu salud física y emocional. En esta oportunidad te animo a despertar antes que sea demasiado tarde, administra sabiamente el tiempo, tanto en tu trabajo, familia, servicio, y así disfrutar todas las áreas de tu vida.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un fruto agradable

“En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. ¡No existe leyes contra esas cosas!” Gálatas 5: 22- 23 (NVI)

El resultado de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas es el fruto, cuyo propósito es transformarnos a la imagen de Cristo para vivir una vida plena y agradable ante Dios de manera que podamos hacer frente a nuestros deseos pecaminosos.

Solo la persona que tiene a Cristo como Señor y Salvador es capaz de producir este fruto.(Efesios 1: 13-14).

¿Deseas este resultado en tu vida?  ¿Quieres este fruto? Entonces deja que el Espíritu Santo more en tu vida aceptando a Jesús en tu corazón.

Por Giovana Aleman

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend