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A todos

Cuando le preguntaron a Alejandro el Grande, cómo en una edad tan temprana de su vida y en tan corto tiempo había logrado conquistar vastas regiones y establecer su nombre de un modo tan firme respondió:

—El secreto de mi éxito es que he tratado tan bien a mis enemigos que los he convertido en mis amigos; y me he comportado con mis amigos de forma tan delicada que han continuado siendo amigos de un modo inalterable.

Entre las muchas cosas que Jesús nos enseñó y cambió de la ley está el amor a los enemigos. En Mateo 5:43-48 dice:

“Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo. Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen! De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual. Si solo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo. Si eres amable solo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo.  Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto” (NTV)

Sin duda alguna, no es fácil amar a los enemigos. No es fácil sentir aprecio y mucho menos orar por alguien que nos ha calumniado, robado, herido, traicionado, que nos ha quitado algo a que apreciábamos mucho o que ha sido causante de la ruptura de una relación o familia. Hay cientos de ejemplos que podríamos tener y todos serían válidos; sin embargo, el mandamiento es amar a nuestros enemigos, sin importar la causa.

En Proverbios 15: 1 dice: “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor” (NTV) ¿No te ha pasado que hay problemas que toman dimensiones impensables por una mala respuesta? De algo que parecía tan simple pasa a no tener sentido por la magnitud que cobra. Y muchas veces de ahí nacen los enemigos de algo que pudo evitarse con una blanda respuesta, hablando, aclarando posiciones.

El orar por tus enemigos, no sólo te pondrá dentro de la voluntad de Dios, sino que traerá paz a tu vida, te dará la fortaleza para tener un trato amable con aquellos que te han lastimado y verás cómo las cosas cambian. Recuerda que cada uno da lo que tiene y que de la abundancia del corazón habla la boca. ¿Qué hay en tu corazón?

Recuerda que el mandamiento de amar al prójimo se refiere a todos, a la gente que nos hace el bien como a aquella que nos lastimó.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

5 instrucciones para vivir en armonía

“Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde. No paguen mal por mal. No respondan con insultos cuando la gente los insulte. Por el contrario, contesten con una bendición. A esto los ha llamado Dios, y él les concederá su bendición.”

1 Pedro 3:8-9 (NTV)

Pedro concluye el tema de las relaciones humanas diciendo que vivamos en armonía unos con otros.  Suena muy sencillo, ¿verdad? Pero, ¿haces lo que el Señor te pide? ¿Reflejas lo que Dios te dice?

Así como toda la Biblia se resume en amor, todas las relaciones humanas (sean con autoridades, pareja, amigos, vecinos o cualquier otra persona) se deben llevar con amor. ¿Sabes qué es el amor cristiano y cómo vivir con tu prójimo en armonía? Es amar como Dios nos ama y tratar como Él lo hace. Es poner en práctica estas cinco instrucciones del Señor y aplicarlas en nuestro diario vivir:

1. Ser de un mismo sentir. Quiere decir, vivir en unidad o cooperación unos con otros en medio de la felicidad o de la adversidad.

2. Tener compasión. Es un sincero sentir por las necesidades del otro, es ayudar sin recibir nada a cambio.

3. Amarse como hermanos (as). Significa que el amor por la persona debe ser incondicional y sin límites.

4. Ser humildes. Quiere decir, dejar el orgullo y todo el egoísmo a un lado. Servir al prójimo como lo hizo Jesús y no ser una persona arrogante.

5. No pagar mal por mal. Esto implica perdonar a la persona que nos hizo daño, orar por su vida y bendecirla.

Si realmente eres hijo (a) de Dios y el amor está en ti, estas cinco características serán parte de tu vida y diario vivir. Analiza tu vida y si te falta desarrollar alguna cualidad, pídele a Dios que te llene más de su presencia.

El apóstol Juan en su primera carta dice: “sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7.



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Amor que duele

Nos enseñaron que para conmover el corazón de la gente había que decirle “Dios te ama”. Por aquellos años, encendidos de fervor, pensamos que estas palabras serían mágicas. Sería muy difícil – creíamos – que nuestros prospectos de evangelización  pudieran resistir el influjo de semejante verdad: El Dios personal de la Biblia te ama. Personalmente. A ti.

Cuando lo dijimos a la joven violada desde su infancia por su padre y su hermano mayor, a un mendigo enfermo que amanecía en la calle Philips en las mañanas de invierno,  a la madre que perdió a sus dos hijos y a su marido en un accidente causado por un conductor borracho, nos fuimos dando cuenta que no producían un efecto mágico.

La pregunta que nos imploraban responder era, en éstos y muchos otros casos: “Y por qué su amor no evitó que esto pasara?”

Nosotros, entrenados en la apologética presuposicional y sus inteligentes derivaciones, les dábamos a entender lo errado e injusto de su postura hacia nuestro Dios.

Tarde nos dimos cuenta que a veces – muchas veces – decir Dios te ama puede resultar cruel. La idea de un Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente que permanece impasible frente al horrible destino de millones de almas no encaja en la mente sufriente.

(Tal vez recuerden que Moisés le decía a los hebreos que Dios se le había aparecido para venir a librarlos pero ellos no lo escuchaban a causa de la congoja de espíritu y de la dura servidumbre [Exodo 6:9]).

Nos apresurábamos a juzgar a aquellas personas que no respondían al amor de Dios. En su sufrimiento, pensábamos, era cuando mejor debía prosperar en ellos aquella palabra.

No entendíamos que lo que había que hacer no era decir “Dios te ama”. Había que amarlas.

Ahora, éste sí es un problema. Claro que podemos amar a la gente. Al fin y al cabo Dios las ama. Pero nosotros tenemos nuestras agendas. Nuestras prioridades. Nuestro asuntos. A veces incluso no nos alcanza para llegar a fin de mes. Tenemos familia, iglesia, ocupaciones, amistades y proyectos.

Alguien tendría que ayudar a esas personas. El Estado, las ONG´s de ayuda. Las cortes de justicia. Los hospitales públicos. Los servicios estatales para la mujer, los niños, los adultos mayores.

No. No podemos amar personalmente a la gente oprimida, angustiada, necesitada. Por eso, decirles que Dios las ama al menos aminora el tamaño del dolor.

O eso creemos.

¡Me tiene que costar!

Cuando deseamos alcanzar una meta es primordial realizar una planificación que nos ayude a esforzarnos, de esta manera poco a poco estaremos más cerca de lo que nos hemos propuesto.

Ninguna meta se alcanza con los brazos cruzados. Por ejemplo, si anhelo comprarme una movilidad seguramente tendré que ahorrar, posiblemente tendré que hacer sacrificios, como evitar ciertos gustos o gastos innecesarios, con tal de cumplir con el pago de las cuotas ¿no lo crees? Así es con cada objetivo o meta que nos propongamos.

En el área espiritual es algo parecido,  me gustaría hacer énfasis en este pasaje:

Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.

Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.” 2 Samuel 24:24-25 (RVR 1960)

Para que entiendas mejor te pondré un ejemplo: cuando llega el cumpleaños de alguien que amas no escatimas en gastos, podrías esforzarte y comprarle algo con todos tus ahorros a pesar que querías invertir el dinero para otra cosa ¡Esto es valorar y amar! Así mismo lo expresó en este pasaje David, quien no quiso aceptar el terreno como un regalo, sino que lo pagó  como un sacrificio al Señor.

¿Lo que entregas al Señor te cuesta? La oración, el estudio de la Biblia, el ayuno o servicio son parte del sacrificio que entregamos al Señor, esto debido a las obligaciones diarias, las batallas que enfrentamos contra nosotros mismos y en otros casos simplemente porque no se tiene el hábito de hacerlo.

Si analizamos este aspecto, la mayoría descuida sus ejercicios espirituales cuando no deciden “sacrificarse”; puesto que esperan que no les cueste realizarlos y finalmente los abandonan.

¿Eres alguien que se sacrifica? Este tiempo te animo a Honrar a Dios con tu vida, y que puedas decir como David “no ofreceré a Jehová mi Dios sacrificios que no me cuesten nada”

¡Demuestra tu amor con tu esfuerzo!

 

 

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No te quedes sin hacer nada

Cuando Jesús salió de la sinagoga, se fue a casa de Simón, cuya suegra estaba enferma con una fiebre muy alta. Le pidieron a Jesús que la ayudara, así que se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, la cual se le quitó. Ella se levantó en seguida y se puso a servirles. Lucas 4:38-39 (NVI)

Una muestra de amor al prójimo es pedir a Dios por ellos, la suegra de Pedro estaba muy enferma, pero le rogaron a Jesús por ella y enseguida el Señor la sanó. Cuán importante es que todos nos apoyemos mutuamente en oración.

La Biblia nos muestra muchas ocasiones como esta, cuando uno le pide a Dios en favor del otro.

– Cuatro amigos llevaron al paralítico hasta Jesús y el paralítico salió caminando entre todos los espectadores. (Marcos 2:1-12)

– Centurión ruega a Jesús por su siervo que estaba postrado en cama, paralizado y con terribles dolores. Pero por la fe del Centurión su siervo fue sanado. (Mateo 8:5-13)

– Jairo se postra ante Jesús, porque su hija había muerto. Pero el Señor hizo un milagro y la niña resucitó. (Mateo 9:18-26)

– Abraham intercede a favor de Lot y se salva de la destrucción junto a sus hijas. (Génesis 18:23-33)

– Moisés intercede a favor de Israel y el pueblo se salva de ser destruido. (Éxodo 32:11-14)

– Nehemías, intercede por la restauración de su pueblo y Dios estaba con él. (Nehemías. 1:5-11)

Podemos ver que cada uno de estos hombres se puso delante de Dios para interceder por la necesidad del otro. Ellos vieron a su prójimo y nación en necesidad, muchos de ellos inválidos físicamente, perdidos espiritualmente, sin esperanza, entregados a la idolatría, necesitados de un salvador, etc.

Pero el amor y la misericordia que estas personas tenían por sus seres queridos y su pueblo, no los detuvieron a mirar simplemente; al contrario, hicieron todo lo posible por buscar a Dios y pedir que los ayudara.

Seguro que conoces personas que necesitan de Dios, familias que están a punto de destruirse y países entregados a la idolatría. No olvides que Dios busca hombres y mujeres que estén dispuestos a ponerse en favor de esas vidas para que no sean destruidas.

En Ezequiel 22:30 (NVI) dice: “Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado!”

Empieza a orar por tus seres queridos y por tu país. Recuerda que amar es interceder por las personas y hacer todo lo posible por llevarlos a Dios.

 

 

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¿Qué es lo que Dios quiere para mí?

Dios ciertamente te ama tal como eres, pero Él quiere algo mucho mejor para ti. Que crezcas en santidad, seas lleno de su Espíritu, lleno de su Palabra y que te apartes del pecado.

“Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.” Romanos 6:22 (RVR1960)

“La voluntad de Dios es que sean santos, entonces aléjense de todo pecado sexual.” 1 Tesalonicenses 4:3 (NTV)

Que soportes a tu prójimo y perdones sus ofensas. Que ames a tu hermano como Dios te ama y olvida tus pecados. “Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros.” Colosenses 3:13 (NTV)

Que te niegues a ti mismo, tomes su cruz y le sigas. Así como Jesús lo hizo cuando estuvo en la tierra, enseñando sobre el amor de Dios y acercando a las personas al Padre. Jesús dijo: “Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme.” Lucas 9:23 (NTV)

Esto y muchas otras cosas más es lo que Dios quiere para tu vida. Te animo a seguir descubriendo lo que el Señor desea para ti, para ello debes leer su palabra, obedecerla y aplicarla en tu diario vivir; porque si no, podrías vivir engañado toda tu vida y solamente creer lo que te dicen, sin saber si es verdad.

Jesús le dijo a los saduceos: “El error de ustedes es que no conocen las Escrituras y no conocen el poder de Dios.” Mateo 22:29 (NTV)

No olvides que la evidencia de ser llenos del Espíritu Santo es andar en obediencia a Dios y esto se manifiesta cuando no satisfacemos los deseos de la carne, es decir, cuando crecemos en santidad y andamos en la voluntad de Dios.

“Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.” Efesios 5:17 (NVI)

 

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¿Dónde estás?

Hace poco, una amiga compartió su historia delante de toda la congregación; ella estaba enfrentando tan serios problemas familiares y económicos que llegó a un estado de no querer volver a iglesia y obviamente al Señor. Después de luchar sola por meses, en una campaña recibió palabras de consuelo y paz de parte de Dios y volvió a congregarse.

La pregunta que me hice ese momento fue: ¿Dónde estaba yo? No conocía los problemas que enfrentaba mi amiga, jamás pensé que sufría de este modo; me dolió en el corazón escuchar su historia, pero al mismo tiempo recibí el gozo de saber que el Señor no la abandonó.

De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado.

Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: Amigo, te perdono tus pecados.” Marcos 2:3-5 (TLA)

¿Conoces la necesidad que enfrentan las personas que te rodean? Este pasaje muestra la sanidad de un hombre paralítico por la fe de sus amigos, él no podía caminar y seguir a Jesús como mucha gente, pero sus amigos lo llevaron en una camilla e incluso abrieron el techo para que reciba la bendición del Señor.

En este mundo existe mucha gente necesitada, pero sin ir lejos estos pueden ser tus familiares, amigos o alguien que se sienta a tu lado en la iglesia, quienes posiblemente están enfrentado serios conflictos que estás ignorando ¿Conoces los problemas de las personas que te rodean?

“Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (RVR 1960)

Si amamos a Dios tenemos el deber de “amar a nuestro prójimo” Tener amor es preocuparse, cuidar, proteger, auxiliar, etc.; por tanto, si eres indiferente a las necesidades de los otros no los amas y tampoco amas al Señor.

En esta oportunidad quiero animarte a preocuparte por los demás, en especial en estas fechas, cuando se aproxima navidad y muchos presentan aflicciones; primero pide perdón a Dios por haber sido tan indiferente y segundo, comprométete a conocer la historia de aquellos que te rodean, es posible que en este momento estén a un paso de perder la fe.

¡Esta navidad rescata vidas! Invita a tu casa a los que estarán solos en navidad o llévales una canasta de amor a sus hogares con pan dulce, galletas, refresco u otros productos que necesiten ¡Demuestra el amor con tus acciones!

 

 

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El número uno

“Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.” 1 Corintios 10:14 (RVR 1960)

Cuando amamos o admiramos en exceso a una persona, podemos caer en idolatría. Nadie más que Dios puede ocupar el centro de nuestro corazón. Si bien es cierto que debemos amar a nuestros familiares y amigos, debemos tener mucho cuidado que ninguno de ellos esté en el lugar que sólo le pertenece a Jesús.

Por Neyda Cruz

 

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El amor es mucho

Porque de tal manera amó…

(Juan 3:16)

Me quedé prendido a ese de tal manera y no pude más. ¿Amar de tal manera de dar la propia vida? Me parece que no. El amor es mucho.

Mucho y más allá de nuestros torpes balbuceos románticos, de nuestras intensas pasiones temporales, de nuestro egoísmo difícilmente curable – para no decir incurable. Nunca amé de esa manera y nunca vi a nadie que lo hiciera, al menos según mi entendimiento.

Uno tiene su corazoncito también, pues. Tengo derecho a ser feliz. Te quiero. Te necesito. Me haces falta. No puedo vivir sin ti. Mía o de nadie. “Te di mi sangre, mis sentidos, mis caricias y tú todo lo tomaste… y me anulaste” (Sandro).

Y así sucesivamente. Siempre nosotros a la espera de algo. Siempre el otro ser esperando algo de nosotros.

¿Y si el amor del que habla Juan sólo es posible en la esfera de Dios? ¿Si acá abajo, bien abajo, todo eso nos queda insanablemente grande? ¿Y que eso de ejemplo os he dado para que sigáis mis pisadas no es más que un noble y elevado deseo del buen Señor pero que no halla correlato alguno con nuestra patente humanidad?

Quizá la alternativa sea nada más resignarse a vivir con esas pulsiones, con esos sentimientos, con esas vibraciones esporádicas que llamamos amor (para seguir en Juan, una antorcha que ardía y alumbraba y vosotros quisisteis regocijaros un poco a su luz, aunque esas palabras fueron dichas para algo completamente distinto del asunto que nos ocupa). Pero es interesante lo que dice de Juan el Bautista: él no era la luz sino testigo de la luz. Así, el amor en que nos movemos no es el amor sino una sombra, un reflejo impreciso y vago del verdadero Amor.

En fin, éstas no son más que disquisiciones sobre un asunto que dejó de interesarme hace una buena cantidad de años –  con sus inevitables consecuencias, seguro – y que traigo a colación aquí por una razón bastante poco importante: anoche tuve un sueño medio raro, bastante enredado como casi todos los sueños y me veía expresando estas palabras: “¡El amor es mucho!” En el mismo momento entendí que no me refería a que era mucho en cantidad y que eso me asombrara sino al contrario, que era demasiado como para asumirlo.

Un tema para entretener  un rato el fin de semana…

¿Estás listo para el noviazgo?

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.” 1 Corintios 13:4-6 (RVR1960).


El noviazgo además de ser una linda experiencia es una importante etapa previa al matrimonio. Es decir que no debemos ponemos de novios sólo porque nos gusta o atrae alguien o para probar cómo nos va con determinada persona, no, es una decisión crucial que debe ser tomada cuidadosamente.


Considera que estar enamorado no es lo mismo que amar, y este último no es un simple sentimiento, es una decisión que conlleva entrega, no pensar en uno mismo, sino buscar el bienestar del otro.


Si no estás dispuesto a sufrir, creer, esperar y soportar mientras sostienes una relación, probablemente no estés listo para ella. Es mejor que pienses bien antes de dar este paso, para que ni tu ni otra persona salgan lastimados.


“[El amor] Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1 Corintios 13:7 (RVR1960).

 

Por Cesia Serna

 

 

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No es una carga

Cierta amable señora, yendo de paseo se topó de pronto con una niña jovencita que llevaba en  brazos a un pequeño muy gordito y pensó: “Debe pesar más que ella”

Se acercó amablemente a la niña y le dijo:

      – Hija mía, ¿No te parece que llevas una carga demasiado pesada para ti?

      – ¡Oh, no, señora! No es una carga, es mi hermanito.

En Gálatas 6:1  el apóstol Pablo les pide a los creyentes de Galicia que ayuden, con ternura y humildad, a los hermanos que hubieran caído en algún pecado para que puedan volver al camino. Y en el versículo 2, del mismo capítulo, les dice:

“Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo” Gálatas 6:2 (NTV)

Cuando nuestros hermanos están en dificultades, pasando por tribulaciones o han caído en algún pecado, no es nuestro deber juzgarlos ni condenarlos; a nosotros se nos pide que los ayudemos a levantarse y llevar sus cargas.

En Marcos 12:30, 31 Jesús dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos” (NTV) Esto también implica levantar a los que han caído pero no como una obligación o como si fueran una carga, sino con amor, haciendo nuestro ese peso que llevan.

Cuando realmente amamos a alguien, el sacrificio que podamos hacer por esa persona, el tiempo que le dediquemos, los recursos que invirtamos, las oraciones que hagamos a su favor, etc. no son una carga.

¿Cuánto amas a tus hermanos? ¿Los ayudas a levantarse? ¿Estás cumpliendo con el mandamiento de Jesús? Todos llevamos diferentes cargas y necesitamos de nuestros hermanos. Si ves a alguien en necesidad no seas indiferente ni lo juzgues, ayúdalo con amor, tal como lo haría Jesús.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Amélie

No me acuerdo si lo descubrí yo solo o alguien me dio el dato hace más de una década: Amélie. Café+libros. Con notas de la película, fotografías de lugares, libros, diarios y revistas. Me dijeron que uno podía hojear los libros “sin compromiso” acompañados con una lágrima o un cortado en jarrito. Aunque sé que existían hace mucho yo nunca había estado en un lugar donde ese placer fuera posible.

Afuera, unas mesitas con unos toldos rojos. Adentro, un reparo, un refugio contra el ruido desmesurado de la ciudad. Algo de Norah Jones, Amy Winehouse o jazz, bajito, respetuoso de las conversaciones y de la tranquilidad que uno busca. Claro, a veces hay alguien que habla a cajas destempladas pero no todo es perfecto en la vida. No hay televisores (gracias a Dios!) Luego, uno recorre en silencio, despacito, los estantes de libros: Juveniles, Autoayuda, Literatura Ficción, Cocina, Infantiles, Juegos Didácticos.

El lugar justo para comenzar el día, no importa si es invierno o verano: café con leche, tostadas, jugo y mermelada de duraznos. Nos ponemos al día brevemente con Ivana, Mony o Ruth acerca del clima, algunos achaques que me acompañan desde un tiempo a esta parte, comentarios acerca de un viaje reciente. Entonces me remito los diarios del día, escribo un artículo, respondo unos correos, contesto un par de mensajes. O simplemente no hago nada. Mirar a la gente es un gusto adquirido, una vidriera de talantes, estados diversos del ser, comparaciones involuntarias.

En las paredes verdes hay cuadros de Amélie, la protagonista de la película, reproducciones de diversos lugares del mundo, dibujos de Tute y otros. En una mesa, bajo la cubierta de cristal alguien dejó en una servilleta una nota para Karina donde dice algo que tiene que ver con la magia.

Entré en muchos cafés en el mundo. Pero en el Amélie me fui quedando poco a poquito. Leí una vez que uno puede ver muchos lugares en el mundo pero sólo puede amar aquellos sitios en los cuales se queda un tiempo. O para siempre.

Así que, sin pretensión alguna, sólo para registrar la crónica de este cariño que se ha ido ahondando con los días, les dejo esta viñeta de Amélie, libros+café.

En Villa María, por cierto…

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