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No soy digno…

¿Alguna vez has fallado a tus padres? Seguro que sí, ningún hijo es perfecto y muchas veces hemos fracasado en nuestras calificaciones, en cumplir un encargo o mandato que nos han dado. Sin embargo, esta no ha sido una razón para que nos dejen de alimentar y cuidar, puesto que nuestros padres nos aman y quieren hacerlo; porque a pesar de cómo seamos, ellos conocen nuestras necesidades.

Así mismo, a veces tenemos miedo de acercarnos al Señor para pedir su ayuda, porque tenemos vergüenza, en el fondo de nuestro corazón sabemos que no somos dignos, esto por los pecados que cometemos o porque estamos cada día más lejos de Dios; cualquiera fuera el caso, no olvidemos que siempre necesitaremos de Él.

“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.” Mateo 8:5-10 (RVR 1960).

El centurión era una autoridad responsable de cien soldados. Su criado estaba en un estado crítico, por lo que busca a Jesús para pedir su misericordia, es posible que haya tenido una lucha emocional antes de pedir su ayuda porque no se creía digno de ser atendido por el Señor, pero eso no lo detuvo para tener un encuentro con Dios.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Mateo 8:13 (RVR 1960).

Algo que permitió que este hombre reciba el milagro de Dios es que no dudo ni por un momento que el Señor podía responder a su necesidad, a pesar de que él no era digno o no lo merecía, sabía que Jesús tenía misericordia; seguramente este fue un inicio en su vida espiritual y también puede ser el tuyo para volver a tu padre.

¿Necesitas ayuda de Dios? Si estás enfrentando alguna dificultad tal vez es con un propósito, es posible que sea tiempo de volver al camino; no olvides que separados de Él nada podremos hacer.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿De dónde viene la autoridad?

“Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.  Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo.” Romanos 13:1-2 (NVI)

A veces nos cuesta someternos a las autoridades, pero la Biblia es clara al decir: “toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos importantes están allí porque han sido puestos por Él“. ¿No estás de acuerdo con tu autoridad? Clama a la autoridad mayor, presenta tu petición delante de Él y aprende a esperar por Su respuesta. Y por más complicada que sea la situación de injusticia que enfrentas, no es tu rol arrojar piedras a tus autoridades. Por el contrario, un buen hijo de Dios debe llevar esta situación a Su presencia por medio de la oración y en sus planes y propósitos para nuestras vidas. No pongas tu confianza en las decisiones que tomen o no tus autoridades sino en Dios quien tiene el control absoluto de todo lo que sucede a tu alrededor.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Es Cristo el Señor de tu vida?

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Lucas 6:46.

Jesús dio un claro ejemplo a sus discípulos de las personas que escuchan y obedecen sus enseñanzas. También de aquellas que oyen su palabra, pero son desobedientes a sus mandamientos. Afirma que la persona obediente nunca será destruida por los problemas o circunstancias de la vida; en cambio, el que escucha sus enseñanzas y no las obedece será completamente destruido.

¿Sabes lo que significa llamarle Señor a Jesús? Significa, mostrar obediencia absoluta a su palabra, es entender que Él tiene el poder y la autoridad sobre tu vida. Es darle el control de todas las áreas de tu ser y confiar en su voluntad, aunque las circunstancias no sean como tú esperas.

Si el Señor dice: “Ama a Dios con todo tu ser y a tu prójimo como a ti mismo.” “Honra padre y madre.” “Ama a tu esposa tal como Cristo amó a la iglesia.” “Respeta y sométete a tu esposo, como conviene en el Señor.” “No te entregues al pecado sexual, no rindas culto a ídolos, no seas ladrón, avaro, una persona que insulta o estafa”, entonces, debo escuchar y obedecer.

Solamente si obedeces puedes decir que Jesús es tu Señor. Pero si no hay obediencia, entonces eres de los muchos que dicen ser “cristianos”  pero viven a su manera. Jesús dijo: “El que me ama, mi palabra guardará.” Juan 14:23.

No olvides que no todos los que digan, Señor, Señor, entrarán en el reino de los cielos, sino los que hacen la voluntad del Padre que está en los cielos. (Mateo 7:21)

Si has vivido en desobediencia y desordenadamente, cambia tu actitud y empieza hoy a obedecer. Recuerda que Jesús murió por ti y te dio una nueva vida para que seas libre. Piensa en tu forma de actuar y vive para Cristo, quien resucitó por ti y preparó un lugar en los cielos.

No seas un oidor solamente, obedece y pon en práctica las instrucciones de Dios. Caso contrario, solamente te engañas a ti mismo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Que no se apague el fuego!

¿Alguna vez has intentado mantener una vela encendida con el viento en tu contra? Seguramente has vivido esta experiencia cuando te encontrabas en un día de campo o tenías que cocinar al aire libre. A mí me sucedió hace poco cuando fuimos a la casa de un amigo con una torta a sorprenderlo por su cumpleaños, como el lugar era abierto el viento no permitía que la vela permanezca encendida; necesitamos la ayuda de varias manos para cubrir la vela del viento, fue bastante divertido.

Comparto esta anécdota porque los seres humanos siempre necesitamos del otro, somos seres sociales, una persona que se encierra en las tinieblas de la soledad simplemente está manifestando que no se encuentra bien, tiene un problema y necesita ayuda.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.” Éxodo 17:11-12

Moisés era un gran líder, un hombre que hacía milagros y prodigios con la autoridad de Dios, pero era humano; es decir, también se cansaba, era inseguro e incrédulo al principio, antes de cumplir el llamado que tenía; además en ocasiones no controlaba su enojo lo que provocó consecuencias negativas en su vida.

Por estas razones, Moisés necesitaba personas a su lado que lo ayudaran a levantar las manos cuando él se cansaba, de lo contrario perdería la guerra.

Los desafíos que enfrentamos en la vida son así, ninguno es autosuficiente. Si deseas vencer, tener éxito, salir victorioso del problema que enfrentas necesitas personas que te alienten y apoyen a salir adelante.

Así mismo, puedes ser tú el apoyo para otros, para que los demás permanezcan con el fuego del Espíritu de Dios encendido en su corazón necesitarán del apoyo de sus hermanos. Te animo a salir de la soledad, a buscar apoyo y apoyar a los demás para que la pasión por el Señor no se apague.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Las palabras en el mundo

La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas; nunca hubo en el mundo tantas palabras, con tanto alcance, autoridad y albedrío.

(Botella al mar  para el dios de las palabras, Gabriel García Márquez)

Solía pensar que la palabra estaba en peligro, que la imagen la iba a desaparecer en un mundo que ya no lee y pierde día a día el dominio de la pronunciación. Pero acabo de leer este discurso de García Márquez y tengo que admitir mi error.

Efectivamente la palabra está más viva que nunca y fortalecida por la audiovisualización de todo. Las canciones, los memes, los videos, los mensajes de texto, todo requiere la palabra. Es imposible que desaparezca. Es imprescindible aún para explicar la imagen muda por más evidente que sea su significado.

La palabra finalmente no va a morir. Lo que temíamos no acontecerá y podremos seguir viviendo con ellas, en medio de ellas, a través de ellas. Todavía será posible el discurso, el ensayo, el poema, la conversación, la difusión del pensamiento, el relato y las discusiones. Todavía será posible increpar, protestar, arengar, persuadir, seducir, molestar, irritar, violentar a través de la palabra escrita y hablada. Todavía podremos contar la vida o la ficción y reproducir así el sentido de las cosas que existen.

Alguna vez escribí por ahí que había sido una gran idea que Dios dejara su pensamiento impreso. Fuera en piedra, en papiro, pergamino o papel, se podía multiplicar y transmitir su idea al mundo. La verdad es que todas la religiones y las filosofías que han llegado hasta nosotros lo han hecho a través de la palabra impresa.

Siempre he preferido el papel pero sospecho que un día, cuando yo ya no esté para verlo, sólo será posible comunicar la palabra a través de medios virtuales. Pero siempre serán las palabras, aunque sean unos y ceros transformados en bits, bytes, kilos, megas, teras y lo que sea que venga después.

Serán siempre las palabras codificadas para seguir contando el drama y la belleza de lo humano. Para seguir creyendo y para seguir decepcionándose. Para esperar y para desesperar. Para reír y para llorar.

Bianca Estela Sánchez nos advierte en su libro “Un mundo sin palabras” lo que podría ser: Era un mundo sin historias / Aburrido. Sin estrellas. / A veces hasta los sueños / eran páginas desiertas…

¿Dios o el Estado?

En la nota anterior propuse, siempre en la forma tan breve que permite el espacio, que el abandono de Dios siempre supone su reemplazo por otra fuente de autoridad y provisión; en los últimos siglos ese rol ha sido asumido por el Estado.

Los voceros del Estado no dicen: “Ahora nosotros somos Dios” pero se comportan tal cual. Y la gente no dice: “Ahora el Estado es nuestro Dios” pero actúan como si fuera. Por eso protestan si hay problemas de trabajo, salud, seguridad, educación, abastecimiento de bienes y servicios. Protestan porque el Estado debe garantizarles tales cosas.

Los creyentes cristianos afirman que la fuente de su seguridad, su paz y su bienestar es Dios; incluso hacen referencia a ciertos nombres asignados al Jehová del Antiguo Testamento: Nissi, Shalom, Jireh, Shammah, Tskidenu, Rapha, que se refieren a las características, dones y bienes que provienen de El, tales como paz, provisión, salud, protección.

Pero a la hora de las realidades los creyentes también parecen absorbidos por la creencia en el Estado-Dios. Y se suman a las protestas, reclaman sus derechos y si las cosas no andan bien buscan como todos un “salvador”, esa persona que repondrá los “principios y los valores perdidos”, que restaurará la nación a sus fuentes originales y que será baluarte de la paz y la seguridad.

No les perturban, al parecer, los costos que puede traer en el mediano y largo un “salvador” de esas características. En la seguridad de que recuperarán sus valores y los beneficios prometidos no pensarán en qué derechos y valores de otras personas serán abolidos y arrasados. Lo importante, piensan ellos, es recuperar “lo nuestro”.

Como mencioné al finalizar la nota anterior la historia nos muestra con meridiana claridad lo que ocurre cuando los cristianos hacen sociedad con el poder. Lo que suelen ganar en derechos y posición lo pierden en libertad, en humildad y en credibilidad. Casi siempre terminan siendo tanto o más arbitrarios que el poder al cual, en alianza con otros, defenestraron.

En realidad la pregunta ¿Dios o el Estado? no es una buena pregunta. Las opciones binarias casi nunca son justas. Tal vez haya que preguntarse de qué manera Dios (a través de sus hijas e hijos) y el Estado pueden operar en acuerdo y colaboración para mejorar, al menos en cantidades decentes, la vida de las personas en este mundo ancho, complejo y ajeno…

Entrenamiento para la sumisión

“No pierdas el tiempo discutiendo sobre ideas mundanas y cuentos de viejas. En lugar de eso, entrénate para la sumisión a Dios. El entrenamiento físico es bueno, pero entrenarse en la sumisión a Dios es mucho mejor, porque promete beneficios en esta vida y en la vida que viene” 1 Timoteo 4:7-8 (NVI).

Los buenos deportistas entrenan en horarios específicos, tienen una dieta alimenticia saludable, se esfuerzan día a para alcanzar sus metas; es admirable lo que la persona puede lograr cuando se determina a lograr un objetivo. De igual modo, la Biblia nos anima a entrenarnos en la sumisión y esto implica obediencia a Su Palabra.
Tenemos una actitud de sumisión cuando somos capaces de darle prioridad a lo que Dios dice, por encima de nuestras propias ideas o pensamientos. Por todo esto, te animo a que en este día puedas rendir cada área de tu vida a la autoridad y soberanía de Dios.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Arriesgarías tu vida para agradar a Dios?

¿Quieres abandonar las cosas malas pero no puedes? Muchos nos escriben con este problema; quizá falta algo que no están considerando.

En esta oportunidad quisiera compartir contigo la historia de unas mujeres que arriesgaron sus vidas por no ir en contra de Dios:

“El faraón, rey de Egipto, ordenó a las parteras que atendían a las mujeres hebreas (dos de las cuales se llamaban Sifrá y Fuvá) que se fijaran en el sexo del bebé a la hora de nacer, y que mataran a todos los niños hebreos en cuanto nacieran, y que dejaran con vida sólo a las niñas. Pero las parteras tenían temor de Dios y desobedecieron al faraón, pues permitían que los niños vivieran.

El faraón las citó para que se presentaran delante de él, y les preguntó: ― ¿Por qué me han desobedecido y han dejado vivir a los niños?

―Señor —dijeron ellas—, las mujeres hebreas no son como las egipcias, son tan vigorosas que dan a luz antes de que nosotras lleguemos.

Dios bendijo a las parteras por haber favorecido a su pueblo. Así que los israelitas siguieron multiplicándose, hasta llegar a ser una nación poderosa. Y como las parteras tuvieron temor de Dios, él les permitió tener muchos hijos.” Éxodo 1: 15-20 (NBV)

¿Qué tenían las parteras? En este pasaje está clarísimo: “Pero las parteras tenían temor de Dios y desobedecieron al faraón”

El Faraón en la máxima autoridad, por tanto desobedecerlo implicaba estar a un paso de la muerte. A ellas no les importó lo que podría pasarles, fue más fuerte el respeto que tenían al Dios vivo.

 “… con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.” Proverbios 16:6

¿Tienes temor a Dios? Este se manifiesta en nuestras acciones o decisiones que tomamos, ser leal a las palabras del Señor aunque vaya en contra de nuestros superiores y sabiendo que  después podríamos recibir una terrible disciplina.

Si examinas tu vida y te das cuenta que todo lo que hiciste hasta el momento fue por ausencia de ese temor al Señor en tu corazón, entonces te animo a orar pidiéndole que te cambie y te dé este respeto por su maravilloso nombre.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Esposa… ¿idónea o errónea?

Dios ha delineado roles específicos tanto para la esposa como para el esposo, los que muchas veces son difíciles de aplicar, pero con la cooperación de ambos cónyuges es posible lograr el éxito matrimonial.

Sabemos que Job fue una de las personas que vivió en carne propia las más duras pruebas de la vida. Perdió a todos sus hijos y también sus riquezas, fue afectado por una abominable enfermedad, y la prueba que venía aparentemente era peor que las anteriores.

Este gran hombre, tenía un matrimonio feliz; de no ser así, no hubiera tenido esta buena reputación. Sin duda alguna, la fidelidad de Job al Señor y su intachable manera de vivir de alguna forma se debían a la buena influencia de su esposa.

Es importante reconocer que la esposa tiene una influencia inmensa sobre el esposo en el matrimonio, ya sea para bendición o para maldición.

¿Qué pasó con la esposa de Job? Ella siempre estuvo al lado de su esposo, pero de repente todo se derrumbó, no pudo soportar la idea de ver a sus hijos hechos cenizas bajo sus tumbas, perder todas sus riquezas y menos vivir con un enfermo. Sin poder resistirlo más, dijo:

“(…) ¿Por qué insistes en demostrar que eres bueno? ¡Mejor maldice a Dios, y muérete! Pero Job le respondió: No digas tonterías. Si aceptamos todo lo bueno que Dios nos da, también debemos aceptar lo malo. Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no pecó contra Dios diciendo algo malo.” Job 2:9-10 (TLA)

En medio de la angustia, es triste sentir el abandono de nuestros seres queridos en lugar de su apoyo. La promesa de permanecer juntos en medio de la riqueza y la pobreza…etc. que Job y su esposa se hicieron en el altar, ese día se rompió. Pero la pregunta es ¿Cuál fue la reacción de Job ante esta prueba?

Por supuesto que la actitud de su esposa lo hirió profundamente, él la amaba, pero por encima de ella estaba Dios, y con todo el dolor de su corazón le respondió con estas palabras: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado”. Cuando nos aferramos a un ser humano, por más bueno que sea, este terminará fallándonos por el mismo hecho de ser “humano”.

¿Cómo está tu relación con Dios? ¿Sobré qué está fundamentado tu matrimonio? ¿Cómo está tu relación con tu esposo? ¿Eres ayuda idónea o errónea? Una ayuda idónea es aquella persona que te ama, respeta, ayuda, etc.; por el contario la ayuda errónea, es aquella que lejos de aportar algo favorable trata de destruir, no apoya, no tiene una misma visión de vida, está en contra de todo.

Si revisando esta historia te das cuenta que has estado actuando como la esposa de Job, quiero que sepas que estás a tiempo para cambiar tu forma de pensar y actuar. No mal interpretes el estar sujeta a tu esposo con ser esclava de sus órdenes, debes saber que no eres inferior a él, es más  Eva fue dada a Adán para ser su compañera, su ayuda idónea. Dios no sacó a Eva del pie de Adán para ser inferior a él, ni la hizo de la cabeza para estar encima de él. La hizo del costado, para estar al mismo nivel con su esposo, bajo de su brazo para gozar de su protección, y cerca de su corazón para ser amada, por ello es importante que aceptes la autoridad que Dios le dio a tu esposo en tu matrimonio y el papel importante que tú cumples en él.

Recuerda:

“La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye.” Proverbios 14:1 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De la tentación e ideas afines

El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra sobre ella

(Jesús en Juan 8:7)

Agregaré un par de ideas más al artículo “La tentación de no pecar” y ya. Todo esto del pecado es un asunto espinoso y no conviene adentrarse mucho. Pronto saltan las insuperables diferencias entre quienes sostienen diversos puntos de vista.

El Maestro sugirió no tirar piedras en este tema. Y tengo que decir antes de nada justamente eso: no tengo autoridad para tirar piedra alguna. En Argentina dicen que todos tenemos algún muerto en el placard. Me explico, creo.

Decía en el artículo anterior que tal vez fuera didáctico decir algo sobre caer en pecado. Es sintomático que cuando la gente escucha esta frase inmediatamente la relaciona con lo sexual. Nadie dice que alguien que miente, que roba, que envidia, que chismea, que se enriquece con la plata de la grey cayó en pecado. Parece que sólo se cae en el terreno sexual…

Aparte de que el verbo “caer” es harto impreciso, por no decir equívoco. Aún en las situaciones más extremas, cuando parece que no hay otro recurso, uno igual decide un curso de acción u otro; no es que tropieza y de pronto se encuentra en la situación.

Yo exceptuaría de esto a situaciones de profundo desorden mental, bajo la acción de alguna sustancia o de tortura, donde es posible decir que no hay una decisión moral. En situaciones normales uno siempre resuelve en algún momento lo que va a hacer, sea bueno o malo. Lo escribo en cursivas porque sobre eso también hay discrepancias.

Y para cerrar el tema, por mi parte al menos, digamos que siempre hay un componente social, un elemento estructural en la maldad. Especialmente cuando es institucionalizada. Gobernantes, políticos, jueces, policías, empresas, operadores sociales, propagandistas conforman un contundente cuerpo de influencia y acción que puede enfermar a una sociedad y contaminarla con conductas destructivas.

A mis antiguos maestros bíblicos les molestaba mucho eso del pecado social. Como buenos hijos de su cultura individualista y personalista no aceptaban que buena parte de la maldad individual es producto necesario del sistema político, económico y cultural de un país. Ellos no entendían que nuestras democracias distan mucho de ser verdaderamente representativas y justas. Que por acá abajo las cosas son anchas y ajenas.

Eso sería todo sobre tentaciones y asuntos relacionados. Gracias por leer.

Ora y comparte el mensaje de Jesús

“… ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.” Mateo 12:29 (NTV)

Estoy seguro que cada uno de nosotros tiene un familiar, amigo o persona conocida que aún no ha recibido a Jesús en su corazón. ¿Qué podemos hacer para ayudarles? La Biblia dice que vayamos y enseñemos el mensaje de Jesús para que sean libres. (Mateo 28:19-20)

Lo que quiere decir es que nosotros, quienes hemos sido rescatados y gozamos de la verdad del evangelio, tenemos ahora la responsabilidad plena de compartir el amor de Dios y guiarlos a la salvación eterna.

Pero, también debemos saber y estar conscientes que hay un enemigo contra quién luchar. El Señor Jesús dijo que, si queremos sacar bienes de la casa de un hombre fuerte, primero tenemos que atarlo. Esto explica que satanás es el hombre fuerte y sus bienes son las personas que mantiene bajo su poder. Entonces, si deseamos ayudar a la gente a ser libre del poder del diablo, primero debemos atar su poder.

Jesús dijo: “Tengan la seguridad de que les he dado autoridad de aplastar escorpiones y serpientes, y autoridad sobre todo el poder del enemigo. Nada les hará daño.” Lucas 10:19 (PDT)

No olvidemos que estamos en una batalla espiritual en la  cual somos responsables de luchar (con armas espirituales) por la vida de nuestros seres queridos. Por lo tanto, no dejes de orar por esa persona que aún no ha aceptado a Cristo en su corazón y declarar victoria sobre su vida.

“… todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Mateo 16:19.

Persevera en oración y no te des por vencido. Es necesario que sigas orando y no desmayes. La respuesta llegará y la persona por quién estás clamando será libre.

Dios te dio autoridad y te llamó para ayudar a los que están perdidos.

 

 

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¡Jesús puede sanar!

“En ese momento, Jesús sanó a muchos que estaban enfermos y que sufrían mucho. También sanó a los que tenían espíritus malos, y a muchos ciegos les devolvió la vista.” Lucas 7:21 (TLA).


Cuando Jesús aún estaba en la tierra hizo muchos milagros y sanó a multitud de enfermos que sufrían mucho físicamente; también sanó a otros que eran atormentados por malos espíritus. Jesús tenía toda la autoridad y el poder para hacerlo y en este tiempo también puede sanarnos de toda enfermedad física y espiritual que estemos atravesando, pero esto requiere de oración con perseverancia y mucha fe, esperando pacientemente su respuesta conforme sea su buena voluntad.


Quizá estés sufriendo una enfermedad durante muchos años y quizá estés cansado y desalentado, pero quiero animarte a que entregues al Señor está situación, Él obrará y te dará la paz y la esperanza que necesitas.

Por Giovana Aleman

 

 

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