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Déjate Querer

Algunas personas se caracterizan por ser frías y solitarias, a pesar de tener amigos rechazan las muestras de afecto como recibir detalles, favores, expresiones de cariño o simplemente palabras de aprecio.

Esta frialdad es preocupante debido a que podrían encerrarse en un mundo de soledad, no tienen el interés de conocer personas y crear un vínculo de amistad; además sus actitudes reflejan un mecanismo de defensa con el que tratan de protegerse de ser lastimados.

Alguien dijo una vez: “aquello que aparentemente rechazamos es precisamente lo que más necesitamos” Al ocultar nuestros sentimientos y ser fríos con otros, pensamos que evitamos el daño, sin embargo, es posible que estemos impidiendo el paso a bendiciones o beneficios que podríamos recibir al amar y dar amor.

“!!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!!! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” Mateo 23:37 (RVR1960)

El Señor hace un reclamo a sus hijos y dice: ¡Déjate amar! Así como la gallina junta a sus polluelos para abrazarlos y protegerlos bajo sus alas, de la misma manera Dios desea cuidarnos y darnos afecto, pero muchas veces lo rechazamos.

Todos tenemos la necesidad de pertenecer a un grupo, de amar y ser amados, por lo que la soledad únicamente produce un gran dolor emocional. Por tanto, si eres una persona que se resiste a recibir afecto, te animo a arriesgarte y rodearte de amigos o personas que aprecias, además de permitirle al Señor sanarte y amarte como un padre.

Por otro lado, si conoces a alguien que presenta una actitud de frialdad, no te distancies de esa persona, aunque te haya tratado mal, sus actitudes simplemente reflejan el estado de su corazón. Te animo a buscarlo y darle muestras de afecto que es lo que más necesita, te aseguro que en algún momento el hielo se romperá y ¡salvarás una vida!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Bendecidos

Una pareja que había sido muy rica, por diferentes circunstancias, llegó a ser pobre y por las circunstancias que atravesaba se vio en la necesidad de  despedir a los empleados que tenían  y empezaron a cuidar ellos mismos de los niños y su hogar.

Una noche, después de cenar, papá se entretenía con los dos hijos, en tanto que mamá concluía con el lavado de unas cacerolas.

La niña, saltando sobre las rodillas de su padre, le rogaba dulcemente:

   – Papá, no quieras ser otra vez rico… Ahora somos más felices y… jugamos mucho mejor.

Mucha gente se concentra tanto en acumular bienes materiales, dinero, en tener fama y éxito, que olvidan todas las demás bendiciones, de las que van más allá de las posesiones.

Estar vivos, tener salud, una familia, amigos, un trabajo, un techo y comida son las bendiciones más grandes que podemos tener. Tal vez tengamos problema en algún área pero aun así, si posees alguna de las cosas mencionadas  puedes considerarte una persona bendecida.

Hoy mismo existen muchas personas que quizás están lamentando el no haber dedicado más tiempo a su familia, el no haber valorado su salud, gente que por desastres naturales como los terremotos, huracanes, inundaciones o algún accidente perdieron todo y no sólo cosas materiales.

No te concentres en lo que no tienes ni permitas que la avaricia o el afán de poseer te cieguen, más bien, disfruta de todo lo que Dios te regala y agradécele porque aunque no posees todo lo que quieres, Él te da lo que necesitas y cada día tienes la oportunidad de empezar de nuevo tomado de su mano.

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre”. Hebreos 13:5-6 (RVR1960)

Disfruta las bendiciones que Dios te regala y confía en Él porque suplirá todas tus necesidades.

 

 

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Dios cumple sus promesas

“Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.” Deuteronomio 28: 2 (RVR1960).

Oír la voz de Jehová no es otra cosa que leer, estudiar Su Palabra y obedecerla. Si buscas al Señor con todo tu corazón, todas las bendiciones que Él tiene para ti, te alcanzarán, no tendrás que buscarlas, ellas llegarán a ti. Sé obediente y recibe Sus bendiciones.

Por Cesia Serna

 

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Un lugar de Gracia

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16 Versión Reina-Valera 1960

Jesús predicó muchas veces sobre la Gracia que Dios le da al hombre que se arrepiente verdaderamente de sus pecados y quizás la parábola que más representa esa realidad es la del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).

La historia comienza con un jovencito reclamando la parte de la herencia que le correspondía para luego marcharse de su casa. Poco a poco los constantes excesos lo llevaron a quedarse sin dinero para subsistir hasta que tuvo que trabajar en el oficio que para la época era el más despreciable de todos: cuidador de cerdos.

En ese momento el muchacho recapacita al ver a esos animales revolcándose en su propia mugre y comiendo de lo que cae al suelo. Es casi un reflejo de lo grotesca que se ha convertido su vida.

“Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”, fueron las palabras que pronunció para luego levantarse y emprender el camino de vuelta a su hogar.

Todo ese tiempo de necesidad y pena le sirvieron para comprender todos los errores que había cometido. Cuando estaba llegando a su casa vio a su Padre acercarse y le dijo las palabras que había pensado: “… he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.”

En toda esta historia lo verdaderamente sorprendente es la reacción del Padre. Como autoridad en su familia tenía todo el derecho de castigar a su hijo por lo que había hecho, pero al ver que estaba arrepentido decidió perdonarlo.

Ahora ese muchacho sabía que su hogar era un lugar al que siempre podía regresar sin importar lo que podía pasar y más que todo, sabía que siempre podría encontrar amor y bondad en los brazos de su Padre.

Recuerda: cuando llega la tristeza, la aflicción, los problemas o la culpa por algún error cometido, los brazos de Dios siempre son el mejor lugar al que se puede correr para encontrar Gracia.

 

 

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El fruto de la obediencia

“Vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito.” Deuteronomio 28:6 (NTV).

¿A quién no le gustaría que todo cuanto hiciere le salga bien y donde vaya sea un éxito, verdad? Tal vez muchos nos esforzarnos por hacer lo mejor que está en nuestras posibilidades para alcanzar el éxito, pero en realidad no sólo se trata de esfuerzo sino también de obediencia. ¿Quieres ser exitoso? Obedece la palabra de Dios, porque las más grandes bendiciones vienen por el cumplimiento a ella.

Por Ruth Mamani

 

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Dios, ¿por qué a mí?

Arthur Ashe, fue un gran tenista afroamericano nacido en 1943, en Virginia, Estados Unidos.

Ashe se convirtió en una leyenda del tenis profesional. En 1963 fue el primer jugador afroamericano en formar parte de un equipo estadounidense de Copa Davis; en 1968 ganó el Abierto de los Estados Unidos (su primer Grand Slam) y llevó al equipo norteamericano a consagrarse campeón de Copa Davis; en 1970 obtuvo su segundo Grand Slam, al ganar el Abierto de Australia; y en 1975 ganó el título en Wimbledon.

Además de estos y otros éxitos en el tenis, Arthur Ashe fue un gran luchador contra las políticas de segregación racial en Sudáfrica, debido a que en 1969 le fue negada una visa de parte del gobierno sudafricano por ser negro.

Pero su prueba más difícil la enfrentó en 1988 cuando un examen reveló que había contraído el VIH (Sida) por unas transfusiones de sangre que recibió a raíz de una operación de corazón abierto.

Al ser una importante figura pública en el ámbito deportivo norteamericano, recibió grandes cantidades de cartas de todo su país. En uno de los mensajes un fan le dijo: ¿Por qué Dios tuvo que seleccionarte a ti para tan fea enfermedad?

Arthur Ashe respondió:- En el mundo hay 50 millones de niños que comienzan a jugar al tenis, 5 millones aprenden a jugarlo, 500.000 alcanzas un nivel profesional, 50.000 entran al circuito profesional, 5.000 logran jugar en torneos importantes, 50 llegan a Wimbledon, 4 a las semifinales y 2 a la final. Cuando yo estaba levantando la copa nunca pregunté: “Dios, ¿por qué a mí?” Y hoy con mi enfermedad y mi dolor tampoco preguntaré: “Dios, ¿por qué a mí?”

Generalmente los seres humanos nos dedicamos a culpar e interrogar a Dios por nuestras desventuras, por las cosas que salieron mal, por una enfermedad, la pérdida de un empleo, la partida de un ser querido, la traición de un ser amado, por los problemas económicos y muchas cosas más. Pero cuando estamos siendo bendecidos, cuando recibimos un reconocimiento, estamos rodeados de gente que nos ama, cuando podemos despertar y gozamos de salud o cuando hemos alcanzado un gran éxito no le preguntamos a Dios ¿Por qué a mí? Es más, pensamos que es algo merecido, que tenemos mucho mérito y  que Él tenía la obligación de bendecirnos

Este gran tenista nos deja una lección muy valiosa, porque no sólo se trata de interrogar a Dios cuando algo malo nos sucede, ni que nos acordemos de Él sólo en las tribulaciones, sino que debemos ser agradecidos en todo tiempo, reconocer que si hemos recibido cosas buenas son por su gracia.

“dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” Efesios 5:20

Da gracias a Dios siempre y confía en sus planes perfectos, que si Él permite una prueba es porque tienen un gran plan para tu vida.

 

 

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Para limpieza y santificación

Desde tiempos inmemorables los espejos fueron utilizados como utensilios de tocador. Sabemos esto porque los arqueólogos han encontrado varias pruebas de ello, incluso la Biblia los menciona como parte de la fuente de metal que estaba a la entrada del Tabernáculo de la Reunión.

Recordemos que los sacerdotes en aquella época debían entrar totalmente limpios de espíritu y de cuerpo a quemar la ofrenda para el perdón de los pecados. Para ellos se puso un espejo para que cada uno pudiera ver sus imperfecciones y limpiarse, Éxodo 38:7-9 y Éxodo 30:18.

La historia no nos dice quiénes fueron los que lo inventaron, pero hoy en día es considerado un utensilio muy necesario. Cualquier persona antes de salir de su hogar suele ver su reflejo para asear y arreglar cualquier aspecto que considere desalineado en sí mismo.

Además hoy son muy usados no sólo como enceres de baño o de habitación, sino también como objetos decorativos en edificios y estructuras públicas. A través de los años han sido muy bien explotados por los arquitectos, decoradores de interiores, modistas, etc.

Santiago 1:22-23 dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porqué si alguno es oidor de la palabra de pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que en consideración sin espejo su rostro natural”. Versión Reina-Valera 1960

Santiago presenta la palabra de Dios como une espejo en el que uno puede reflejarse y ver cómo realmente es. Pero también dice que cuando tenemos conocimiento de lo que dice la Biblia y no la consideramos, entonces somos semejantes a uno que se mira a sí mismo y está muy desarreglado, pero no hace nada al respecto.

La palabra de Dios refleja la condición de nuestra alma y espíritu, nos muestra las imperfecciones reales que debemos limpiar con las Sangre de Cristo y presentarnos limpios delante de Él.

Hebreos 4:12 “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de doble filo; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas”.

Una miradita al espejo de nuestras almas todos los días podría limpiarnos de toda imperfección y ayudarnos a santificar nuestras vidas.

 

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Para los que aman a Dios

Muchas veces, por mucho que nos esforcemos y hagamos todo de forma correcta, las cosas simplemente no salen como quisiéramos y por más que tratemos de conocer y entender las causas para que nada salga como pensamos simplemente no tienen sentido.

Damos todo lo mejor de nosotros, tendemos la mano al que lo necesita, vivimos conforme a los preceptos de Dios pero todo parece apuntar a que nos equivocamos y que hicimos las cosas mal en algún punto. Recibimos calumnias, un trato injusto, ninguno de nuestros planes parece funcionar y llegamos a pensar que Dios nos ha dado la espalda, que todo está saliendo de control.

No te preocupes, Dios está en control, aun cuando no lo veas así y te parezca que Él no quiere escuchar tus ruegos y que no ve tus lágrimas, Dios está obrando a tu favor, en un silencio maravillosamente supremo se está encargando de prepararte para aquellas cosas grandes y maravillosas que tiene para ti y sí, ha escuchado cada una de tus oraciones y ha recogido cada lágrima que has derramado. No le reclames, no te enojes con Él, sólo dale gracias y aguarda, Dios te ama y tiene cosas grandes para tu vida.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Corintios 2:9

José es un gran ejemplo de cómo Dios tiene cosas grandes para los que le aman. Su historia la encontramos en el libro de Génesis, a partir del capítulo 37.  José fue vendido por sus hermanos, encarcelado injustamente y hasta  olvidado por el jefe de los coperos, pero permaneció firme, continuó actuando correctamente y Dios lo exaltó: José se convirtió en gobernador de todo  Egipto.

Tal vez ahora no comprendas todo lo que estás viviendo pero en un futuro cercano podrás ver hacia atrás y comprobarás que en el  momento de crisis tu mirada era tan corta que no podías ver  los planes maravillosos que Dios tenía para ti o quizás nunca lo entiendas pero puedes estar seguro que Dios obra a tu favor y todo lo que permite que suceda es para tu bien porque te ama y tiene planes de bien para tu vida.

¡No te rindas! Cree que Dios tiene un plan perfecto para ti y que ahora sólo te está preparando para las bendiciones que vendrán. ¡Confía en Él!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Buscando la felicidad

Cuenta una historia que había una vez, en un frío día de invierno, un burrito al que tanto la estación, como la comida que su dueño le daba, le desagradaban profundamente. Cansado de comer insípida y seca paja anhelaba, con todas sus fuerzas, la llegada de la primavera para poder comer la hierba fresca que crecía en el prado.

Entre suspiros y deseos, llegó la tan esperada primavera para el burrito, en la que poco pudo disfrutar de la hierba, ya que su dueño comenzó a segarla y recolectarla para alimentar a sus animales. ¿Quién cargó con ella? El risueño burro, al que tanto trabajo hizo comenzar a odiar la primavera y esperar con ansias el verano.

Pero el verano tampoco mejoró su situación, ya que le tocó cargar con los granos y los frutos de la cosecha hasta la casa, sudando terriblemente y abrazando su piel con el sol. Algo que le hizo volver a contar los días para la llegada del otoño, que esperaba que fuera más relajado.

Llegó al fin el otoño y con él mucho más trabajo para el burrito, ya que en esta época del año, toca recolectar la uva y otros muchos frutos del huerto, que tuvo que cargar sin descanso hasta su hogar.

Cuando por fin llegó el invierno, descubrió que era la mejor estación del año, puesto que no debía trabajar y podía comer y dormir tanto como quisiera, sin que nadie le molestara. Así fue, como recordó lo tonto que había sido.

Para ser felices no necesitamos todo aquello que ven nuestros ojos, lo que nos ofrece la publicidad ni los que otros poseen. Podemos ser felices con lo que Dios nos da porque eso es exactamente lo que necesitamos.

“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18 (NTV)

Muchas veces la gente se pasa años buscando tener más, buscando vivir la historia de los demás y en esa su búsqueda lo único que hacen es aumentar su infelicidad porque cada vez que llegan a donde pensaron que serían felices se dan cuenta de que algo más les  hace falta y ven que abandonaron cosas muy valiosas por algo que no existe.

No está mal querer superarse pero no vivas desdichado ignorando que, en realidad, podrías ser una de las personas más bendecidas del mundo.

 

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La humildad es muy poderosa

Digo que es muy poderosa la humildad, porque he visto, no solo he leído, he visto que cuando uno realmente suelta las riendas, se hace totalmente humilde ante Dios, reconociendo que no podemos en nuestras propias fuerzas hacer algo, Él nos da la fortaleza, Él hace que pasen las cosas, y eso, sólo si es algo que está en Su plan de vida para nosotros.

En Salmos 45:4 leemos: “¡Que tengas prosperidad y gloria! ¡Cabalga defendiendo la verdad, la humildad y la justicia, guiado por tu diestra portentosa!”

En Proverbios 15:33, “El temor del Señor corrige y da sabiduría; antes que honra, humildad.”

En Proverbios 18:12, “El orgullo humano es presagio del fracaso; la humildad es preludio de la gloria.”

Y por último en 1Pedro 5:6, “Por lo tanto, muestren humildad bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo.”

Así como en esos consejos directos acerca de la humildad, hemos leído también en las historias bíblicas que solo cuando los personajes de relatos como el de David, el de Esther, se rinden ante Dios y ponen toda su confianza en Él es que logran el éxito, la meta, el objetivo que estaba requerido de ellos.

Hoy día el mensaje en todas partes, incluso desde algunos púlpitos es que el poder está en nosotros, en nuestra tenacidad, en nuestras acciones y decisiones y el sello que le ponen para justificar este mensaje es que Jesús vive en nosotros. Esa parte es muy cierta, (Jesús vive en nosotros cuando lo recibimos en nuestros corazones) pero no debemos creer que nosotros tenemos el poder y que podemos usar ese “poder” que nos da el hecho de llevar a Jesús en nuestro corazón para lograr cuanto se nos ocurra desear en nuestra mente. Eso puede llegar a hacer a muchos vanagloriarse de sus “propios” logros. Por favor, no nos confundamos. Dios ama la humildad y el que tengamos fe nos hace saber que si algo que deseamos está dentro de los planes de Dios, muy probablemente se dará, pero no es que porque nosotros lo deseemos, nuestro Amado Dios va a estar a nuestra disposición, solo esperando que pidamos algo para complacernos.

Solo con humildad y la fe, la esperanza y la atención puesta en Dios, es posible lograr las maravillas que Él tiene preparadas de antemano para nosotros.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué le pasa?

“¿Es cristiano? ¿Está herido?” Así le preguntan a mi amigo Angel algunas personas que escuchan mis diálogos de los jueves en el programa “Mas Vale Tarde” de CVCLAVOZ; en ese espacio, como varios de ustedes ya saben, comentamos los artículos que publico en este blog. Me sorprendía antes esta reacción; ahora solo me duele. Es tan común en nuestro mundo evangélico el que las personas busquen algún motivo “malo” cuando alguien propone una mirada crítica a la cultura y a la vida de los creyentes. Es tan difícil para ellos entender la búsqueda que va más allá del discurso – o aparte del discurso en este caso.

Cuando mi amigo mencionó en nuestra entrevista que le llegaban esas preguntas no pude evitar recordar cuántas veces he oído esta cuestión por parte de alguna gente que lee o escucha lo que digo: “¿Qué le pasa? Este hermano tiene que estar mal para hablar así”. Están tan acostumbrados a escuchar puras maravillas de una vida que, como todas las vidas, tiene sus lados oscuros y está expuesta a la fealdad de la raza caída, que no pueden entender que se hable de ellos con la misma naturalidad con la que se cuentan las bendiciones.

Me voy a permitir ignorar aquello de si soy cristiano. Si no fuera tan flagrante la falta de respeto al pensamiento diferente tal vez ensayaría una respuesta.

La segunda cuestión me intriga siempre. Estar herido, ¿descalifica, deslegitima lo que uno tenga que decir? ¿No es válido, no tiene fundamento hablar desde el dolor lo que uno siente como verdad? ¿Desconoce esa gente su Biblia, donde tantas veces los profetas describieron la angustia de su tiempo, por no mencionar a Dios y a Jesús mismo llorando por el pueblo y a veces increpándolo duramente? Los profetas, como nosotros, fueron gente de carne, hueso, nervios y emociones. El enojo que expresaron en sus palabras, ¿no les valió, además del desprecio y de la muerte, que sus palabras quedaran grabadas a fuego como testimonio viviente a las generaciones futuras?

No me comparo con ellos, ni mucho menos. Pero reclamo como ellos el derecho a decir lo que me duele y lo que -me parece- arroja una luz mala sobre la gente que cree que está viendo a Dios en nuestros equívocos y malas acciones.

El dolor, lo hemos afirmado aquí muchas veces, puede ser un saludable ingrediente para la exposición de la verdad.

No te desesperes

“Tu salvación viene  de Jehová, Y él es tu fortaleza en el tiempo de angustia. Él te ayudará y  librará; te libertará de los impíos, y te salvará, si esperas en Él.”Salmo 37:39-40

No pierdas oportunidades ni cometas errores por no saber esperar el momento exacto para actuar o tomar decisiones. Muchas veces como seres humanos nos desesperamos y nos preocupamos demasiado esperando que la respuesta de Dios sea inmediata, pero no nos damos cuenta de un error que cometemos en nuestra desesperación: no comprendemos que el Señor es fiel y que tiene un tiempo perfecto para enviarnos la respuesta a cada uno de nosotros.

Y es ahí cuando nos angustiamos, nos decepcionamos, nos enojamos y hasta nos deprimimos porque las cosas no salieron como queríamos. ¿Sabías que la desesperación retrasa las bendiciones? Te explico por qué: cuando uno se desespera comunica a Dios que no confía en Él, y sin fe es imposible agradar a Dios. Pues, tener fe es poseer la plena seguridad de que se recibirá lo que se espera y es estar convencidos de la realidad de las cosas que no vemos.

Posiblemente tu comportamiento esté comunicando a Dios que no confías en Él, pide entonces a Jesús que te perdone y enseñe a esperar confiadamente en Él. Que puedas ser sabio, paciente para esperar, y que tu fe aumente cada día para  agradarlo.

“Tengan paciencia y hagan la voluntad de Dios para que reciban lo prometido.” Hebreos 10:36 (PDT)

Mientras esperas la salvación y el favor de Dios, ten en cuenta lo siguiente:

No confíes en tus propias fuerzas, pon tu confianza en Dios y espera en Él. “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.” Jeremías 17:7

No sufras por ese problema que hoy vives, recuerda que tienes un Dios todopoderoso. “¿Por qué te abates,  oh alma mía,  Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios;  porque aún he de alabarle,  Salvación mía y Dios mío”. Salmo 42:5

No te detengas pensando que la espera es estar sentando sin hacer nada, camina lleno de fe, en comunión con Dios y en Su plena voluntad.

“Pacientemente esperé a Jehová,  Y se inclinó a mí,  y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación,  del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña,  y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo,  alabanza a nuestro Dios.  Verán esto muchos,  y temerán, Y confiarán en Jehová. Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,  Y no mira a los soberbios,  ni a los que se desvían tras la mentira. Has aumentado,  oh Jehová Dios mío,  tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros.Salmo 40:1-5

¡Alégrate! Porque a los buenos, honestos y a los que aman la paciencia les espera un futuro maravilloso.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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