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Un corazón que ayuda

“Pero un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, al verlo, sintió compasión. Se acercó a él, le curó las heridas con aceite y vino, y le puso vendas. Luego lo subió en su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.” Lucas 10: 33-34 (DHH). 

Los versículos bíblicos nos relatan una porción de la parábola del buen samaritano, en la cual, un hombre fue asaltado y herido, nadie se compadeció de él y lo dejaron tirado, pero después pasó un samaritano quien se apiado y lo ayudó.

Al igual que en la historia, hay personas indiferentes a las necesidades o al dolor de los demás, quizás porque no es asunto suyo y entonces temen involucrarse. Sin embargo, el nuevo mandamiento que Jesús nos dio es el amor, a Dios en primer lugar y luego a nuestro prójimo. Por lo tanto, se trata de que vivamos nuestra fe siendo capaces de ofrecer un amor práctico que ayude a levantar al caído, al igual que lo hizo el buen samaritano.

Si Jesús realmente vive en nuestros corazones, estaremos muy dispuestos a ayudar al que lo necesite. Entonces, si Jesús vive dentro de ti, ayuda al que necesita un abrazo, compañía o una simple palabra de aliento, bríndale tu apoyo y no dudes que Dios recompensará tu bondad.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Grandes cosechas

“David le dijo: No tengas miedo, en memoria de tu padre Jonatán, voy a cuidar de ti. Voy a devolverte todas las tierras de tu abuelo Saúl, y de ahora en adelante comerás en mi mesa.” 2 Samuel 9:7 (TLA)

¿Alguna vez has recibido las bondades de un “desconocido”? Y cuándo le preguntas el por qué, menciona: ¿cómo no hacerlo si tu padre lo hizo conmigo? Pues algo similar sucedió con Mefi-boset, hijo de Jonatán el amigo fiel de David.

A pesar de que Mefi-boset se mantuvo escondido en un lugar que representaba la “No comunicación” y donde habitaban todos los que habían caído en alguna desgracia, fue hallado por David y quien lo sentó en la mesa Real y le dio de comer. ¿Te das cuenta cómo podemos recibir los beneficios de lo que nuestros padres y antepasados sembraron? Ahora te pregunto a ti: ¿Quieres cosechar las bondades de Dios y de los hombres para ti y para tus generaciones? Empieza por preguntarte lo que estas sembrando en la actualidad, lo cual determinará una buena cosecha.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El mal y la ira

¿Por qué este mal temerario? ¿Por qué tanta ira? pregunta Théoden, rey de Rohan. Las puertas han sido derribadas y el ejército de orcos y uruk-hai están penetrando el castillo del Abismo de Helm (El Señor de los Anillos: Las dos torres).

Lo mismo se pregunta Habacuc el profeta, con enojo semejante. Digo esto para recordarles que ver la verdad de los hechos no es patrimonio exclusivo de los creyentes

El mal es la marca del tiempo presente. No es que no haya bondad por la cual valga la pena luchar como afirma Samwise Gamgee en otro momento del relato.

Es que el mal ha ganado el campo en todas las esferas: gobierno, legislatura, justicia, administración pública, policía, empresas, entidades educacionales, instituciones de salud, estadios, villas de pobreza y barrios privados.

Ante tanto mal temerario que debilita la ley, relativiza la maldad y destruye vidas, nos invade la ira. Hay veces que uno se cansa de tener esperanza. Los que deberían conducirnos en la lucha contra el mal son parte de él, son sus servidores.

¿Qué ha de hacer el justo? ¿Seguir sometiendo la cerviz? ¿Encerrarse en su cuarto secreto a orar no más y esperar que un milagro ocurra? ¿Seguir poniendo la otra mejilla?

No sólo el Señor de los Anillos propone la idea de unos pocos – los menos – enfrentando el mal aunque cueste la vida. Ahí están las películas Matrix, Erin Brockovich, El informante. Ahí están las vidas segadas de Verónica Guerin, Mahatma Gandhi, el cardenal Oscar Arnulfo Romero, Julio César Ruibal, José Ignacio Rucci.

Si no conocen estos nombres, háganse un favor: dejen un rato de lado sus textos de autoayuda y lean, investiguen, incomódense un poco.

¿Qué va a hacer? ¿Así es la vida? ¿Son los últimos tiempos? ¿Estaba escrito? ¿No vale la pena? ¿Qué argumento tenemos para escabullirnos de la pregunta de Théoden: ¿Por qué este mal temerario? ¿Por qué esta ira?

Leamos Habacuc 2:9 al 12, sintamos y asumamos la ira que proclama:

!Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal! Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida. Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá. !Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!

Y hagamos algo.

Manojito de deseos

Volver a ver, aunque sea por una sola vez, el arco iris de luz en las gotitas en los helechos después de la lluvia en la cuesta de Los Añiques, aunque dice un poema que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver.

Que la magia de un demiurgo diligente pueda revivir aquel sueño de la infancia en la que me encontraba en la orilla de un lago inolvidable, rodeado de luz y de paz, de árboles frondosos y colores que me contaban historias maravillosas.

Abrigarme en la paz y el silencio. Arroparme en una soledad amigable. Reposar en tranquilas conversaciones, más allá de toda disculpa, de toda recriminación y de requisitorias. Ser en otros y con otros sin sobresalto alguno.

Arrullarme en el seno tibio del perdón otorgado por quienes no recibieron de mí el bien cuando era debido, y cuando no también porque a la bondad nunca habría que amarrarla a razones y argumentos para negarla.

Redescubrir espacios diferentes, ensayar emprendimientos novedosos, dedicarse a oficios y ocupaciones inesperadas, disponer de los días y las noches de un modo singular. En otras palabras, encontrar nuevas definiciones para la palabra jubilado.

Perdón por la insistencia, pero construir una cabaña en la orilla del río, entre los cerros. Llenarla de lavandas, buganvillas y por qué no de lirios y cardenales de esos que amaba mi mamá. Sentarme en la galería en la tarde y sin palabra alguna hallar el tesoro escondido entre el corazón y la mente. Caminar hasta el pueblo para comprar marraquetas y paltas. Tomar la once. Y así sucesivamente.

Abrir todos los días el tesoro de las palabras, las antiguas y las nuevas, para componer todavía pequeñas crónicas, imprecaciones, poemas que no son poemas sino prosa poética, enojos indisimulados contra la maquinaria, postreras declaraciones de intenciones, comunicaciones urgentes antes de que la lámpara del pensamiento sea apagada, diminutos mensajes de esperanza.

Que nunca falten los libros, los viejos y los nuevos. Que todavía me abran sus puertas seculares y me estremezcan los sentidos, me revuelvan las entrañas, me consuelen y me amparen, me hablen de lo que fue y de lo que será.

Y finalmente, que nunca sea tarde para nada. Que siempre haya tiempo para lo que debo ser, para lo que se debo hacer, para lo que quiero hacer…

¿Religiosidad agresiva?

Cuando nos apasionamos por la esperanza que tenemos en Jesús y queremos contarle a todo el mundo acerca de ello, nos sentimos maravillosamente bien. Tenemos un propósito y la vida cobra sentido. Nos leemos la Biblia todos los días, alabamos a Dios y nos proponemos ser mejores personas cada día. Todo eso es magnífico, pero debemos cuidarnos como en todo, de los excesos.

Habrá quien se moleste conmigo y me critique el hecho de que estoy diciendo que no se excedan en brindarle amor, atención y servicio a Jesús. Pero me han interpretado mal si lo hacen, porque no creo que nada sea suficiente para ese Rey que dejó Su reino para venir y dar Su preciosa vida para el perdón de nuestros pecados y para que podamos tener vida eterna junto a Él.

Simplemente que a veces nos podemos desviar, porque he visto que ha pasado, y cuando estamos con toda esa pasión podemos caer en sentirnos mejor que los demás porque “lo estamos haciendo TAN BIEN que…” ¿Me explico? Estamos estudiando tanto la Biblia, asistiendo tanto a todos los eventos de la iglesia, orando a cada momento, que cuando vemos que alguien no lo está haciendo igual, nos podemos sentir mejores que ellos, o podemos criticarlos o podemos comentar acerca de esas personas que no están tan comprometidas o no dedican tanto tiempo como nosotros a la vida religiosa. En ese momento estamos cayendo en la religiosidad. Comenzamos a hablar con términos que no son cotidianos, tendemos a comenzar a hablar otro idioma que puede hacer que las personas que necesitan conocer de Jesús, mas bien se alejen.

Justo sucedió cuando vino Jesús y vio a los fariseos, que eran los sacerdotes que dedicaban su mayor atención a todo lo relativo con las leyes de pureza incluso fuera del templo y los saduceos que venían siendo personas de la alta sociedad o miembros de familias sacerdotales, cultos y aristócratas. Ellos estaban tan dedicados a las “normas” que se tomaban atribuciones que no les correspondían, juzgaban a otros y llegaron a hacer rituales en público para que la gente los viera adorando y hacer sentir que eran mejores que otros, aunque en privado no lo fueran. Obtuvieron pleitesías de parte de la gente y se les subió el orgullo a la cabeza y eso los dañó.

Por otra parte, cuando nos sentimos que somos mejores que los demás porque lo estamos “haciendo muy bien”, ya se nos está subiendo el orgullo a la cabeza a nosotros, y en lugar de atraer gente hacia la iglesia o hacia Dios, los vamos a alejar. Hay una línea muy fina para caer en ser orgullosos en el tema de la religión. Debemos recordar siempre que somos humanos y debemos ser humildes y depender de la fortaleza de Dios y no de la nuestra, depender de las bondades de Dios y no creer jamás que somos nosotros quienes llevamos a alguien a Dios. Al fin y al cabo es el Espíritu Santo quien logra que la gente acepte y entienda a Jesús. Nosotros podemos saber versículos, podemos con nuestro ejemplo demostrar que es maravilloso recibir a Dios en nuestros corazones, nos podemos pasar gran parte del día adorando, meses orando por ellos, pero si no es el tiempo de las personas y si el Espíritu Santo no hace Su parte, no vamos a lograr llevarlos hacia Jesús.

Debemos tener la humildad de pedirle siempre a Dios Su ayuda, Su guía y sabiduría para no caer en ser orgullosos ni creernos más que otros porque estemos cumpliendo con las normas, leyes o requerimientos religiosos. Alejémonos de la religiosidad para no alejar a otros de Jesús.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Tanto qué agradecer…

Aquí en los Estados Unidos, en pocos días se celebra el día de Acción de Gracias. Por eso, estuve hablando en mi programa de ayer por CVCLAVOZ, Ni Más Ni Menos con Elluz Peraza, acerca de la gratitud.

Hice la pregunta por las redes acerca de tres cosas por las cuales quisieran agradecer y por primera vez recibí más de 20 respuestas. Fue maravilloso ver la cantidad de agradecimientos a Dios, al hecho de haber sido escogidos por Él, perdonados por Él, porque Su misericordia es nueva cada día.

Y en el segmento con Daniel Zangaro, que llamamos “Más Calidad” hablamos también acerca de la gratitud y lo importante de ser agradecidos.

Es asombroso cuántas bendiciones diarias damos por sentadas, cuántos gestos de cariño de parte de nuestros padres, familiares o amigos se nos hacen algo normal y común y resulta que si lo pensamos y analizamos, debemos dar gracias por todos y cada uno de ellos sin importar el tamaño de la atención, el regalo ni de la ocasión. Hablamos del hecho de que a veces hasta una sonrisa o una palabra de aliento, de ánimo, pueden cambiarle la vida a alguien. Hay tantas personas solas, pasando por necesidades no solo económicas, a veces afectivas, a veces de dudas, y debemos estar pendientes para brindar un apoyo, un gesto, un “cable a tierra”, un gesto que pude significar para alguien un “salvavidas” en el océano profundo y agitado que es este mundo.

Entre las cosas que dijo Daniel me encantó lo que dijo acerca del hecho de que si bien esta no es una fiesta que se celebra en Latinoamérica, pero hizo referencia al hecho de que el halloween o fiesta de brujas ahora la celebran en muchos países latinos, e invitó a que más bien celebren esta, con la comida que quieran y en la fecha que deseen, en lugar de esa otra, ya que el ser agradecidos, es una virtud que a nuestro maravilloso, asombroso e inigualable Dios le agrada sobremanera. Gracias, Señor, por este tiempo, gracias por el espacio que me dieron en CVCLAVOZ y gracias por las personas que están leyendo éste artículo. Dios los bendiga abundantemente. ¡Sean constantemente y sobreabundantemente agradecidos!

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Dios tiene grises?

Siendo que Dios lo sabe todo y tiene la verdad absoluta…me he preguntado si Él tiene grises.

Me puse a analizarlo y siento que para el perdón y el amor Él definitivamente tiene una gama infinita de grises. Para lo que no tiene grises y lo sé por Su Palabra en la Biblia, es para lo que detesta, lo que no le gusta, lo que está incorrecto.

Tenemos la certeza de que Él es misericordioso y amable, amoroso y fiel. Pero si nos ponemos tercos y creemos que Le podemos engañar, nos debemos atener a las consecuencias. Que al fin y al cabo, no son castigos de Dios. Son consecuencias de hacer las cosas incorrectamente. Es por su amor de Padre que Él no quiere que caigamos en las tentaciones de las cosas que no debemos. No porque sienta gusto prohibiéndonos cosas. Sino porque nos ama tanto que no le gusta vernos sufrir, no le gusta ver cuando nos equivocamos, cuando nos alejamos de Él y nos acercamos a lo que no debemos.

Hay gente que tiene ese concepto de Dios, de que es un Dios castigador. Y que “permite” que sucedan cosas terribles. Cuando vamos a las raíces de las cosas que nos parecen injustas y que le cuestionamos a Dios, las raíces están en la humanidad. En que los seres humanos no hemos aprendido.

El mundo es uno y nos hemos segmentado, nos hemos dividido y eso ha traído consecuencias de pobreza, de hambre, de cambios climáticos que han traído situaciones desastrosas para muchos.

Los medios de comunicación se podrían usar para educar a la humanidad en ese sentido…pero cada quien tira para su lado o siente que quien inicie un tipo de educación así, su buena acción puede ser tildada de “adoctrinamiento”. ¡Qué difícil!

Necesitamos orar y reconocer que Dios es verdaderamente paciente con nosotros. Tanto, que Jesús aún no ha regresado. Yo pienso que está dando chance a que aprendamos y por supuesto a que muchos más sean salvos antes de ese evento para el cual deben ocurrir cosas más terribles de las que ya hemos visto.

Oremos a diario por la humanidad, por que logremos la sabiduría del amor y la hermandad. De la conciliación y la paz. De la administración correcta de los recursos y la bondad de compartir y no desperdiciar. Y honestamente, nos vendría bien tener más grises y menos barreras o fronteras…

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué te hace diferente?

Los videos virales o noticias inusuales catapultan a la fama a todo tipo de acciones. Desde reírse por una máscara recién comprada, hasta subir a un árbol gigante solo para rescatar a un gato. Algo que estos hechos tienen en común es que resaltan aquello que no es normal. Lo que te hace diferente es aquello que te hace resaltar de los demás y te saca del grupo de lo común. De todas las malas noticias durante el día, algunas buenas acciones como devolver una cartera con dinero, proteger a un anciano en peligro, etc, son propagadas como insólitas porque no son practicadas comúnmente.

Hacer el bien te hace diferente

Vivimos en un mundo donde la maldad es cosa de todos los días. Estamos tan acostumbrados a ver cosas negativas, que cuando sucede un acto de bondad, creemos que es fuera de lo normal. Es esta clase de diferencia a la cual debemos aspirar. Nuestro buen proceder debe ser lo que nos diferencie de los demás. En lugar de seguir la corriente a los demás, nuestro afán debe ser llevar un poco de luz en los lugares oscuros. Puede que no siempre sea fácil, pero hacer el bien siempre tiene resultados positivos.

Tus acciones inspiran a los demás

De acuerdo a una investigación, la violencia es contagiosa, pero también lo es la bondad. Esto nos da una idea de cómo el comportamiento de una persona afecta a los de su entorno. Si de uno en uno nos decidiéramos a hacer el bien, ¿cuánto cambiaría nuestro entorno?

El impacto de la conducta era algo que Pablo, en su tiempo, entendía muy bien. Es por ello que aconsejó a Timoteo que no permitiera que su edad se convirtiera en una barrera. En cambio, lo animó a ser “ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza.” (1 Timoteo 4:12 NVI) Este mismo mensaje se aplica hoy en día a todos nosotros, sin importar la cultura o edad. El llamado de atención de Pablo a Timoteo es algo que todos debemos poner en práctica y ser luz en el lugar donde nos encontremos.

 

 

 

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Tus vecinos necesitan ser salvos

“¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10:15 (RVR1960).

Muchos de nosotros tenemos vecinos que no conocen al Señor y los conocemos desde hace mucho tiempo y jamás les hemos hablado del amor y el perdón de Dios, ni mucho menos de su destino lejos de Él. La palabra nos dice que son hermosos los que anuncian la paz y las buenas nuevas de salvación. Anunciar la paz significa tener actos de bondad, amabilidad y amor hacia nuestros vecinos, estas actitudes prepararán sus corazones para creer en Jesús y así obtener la salvación que le permitirá vivir eternamente junto a Él.

Pero ¿Cómo podrán ellos conocer de Dios si no les hablamos? ¡Seamos los que anuncien la Buenas Nuevas!

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Es atracción física o es amor?

Hay muchas personas que al buscar pareja se fijan primero en la apariencia exterior. Y supongo que es normal. A casi todos nos atrae algo bonito. Incluso a los niños tan inocentes, una cara agradable siempre les atrae más que una desagradable. Pero no solo tiene que ver con el físico. La actitud y lo que transmites, lo que proyectas te puede hacer más o menos atractivo (a).

Pero a la hora de buscar el amor, esa no debe ser la prioridad. Por eso siempre recomiendo conocerse bien antes de tomar el paso de decir que son novios o que son pareja. Es preferible conocerse en plan de amigos, al menos durante un año y luego pueden hablar de algo más.

Lo importante es poner esa relación en manos de Dios y pedirle que los guíe, orar juntos también para que Dios les reconfirme de alguna manera si esta relación está bien a sus ojos. Si es algo que le agrada a Él. Si es algo que Él quiere que se desarrolle.

Recordemos lo que dice en Eclesiastés 4, que son mejor dos que uno porque si cayeren el uno levantará a su compañero. Pero lo más lindo es la parte que dice que el cordón de tres dobleces o de tres cuerdas no se rompe fácilmente. Ese tercer doblez o tercera cuerda es Dios. Entonces, es de sabios tener a Dios en la relación. La fortalece.

Pero hay casos de personas que ya llevan tiempo con su pareja y dicen sentirse atraídos físicamente a otra persona. También puede ser normal. Cuando ves una casa bonita también puedes pensar que te gustaría vivir en una casa como esa, pero eso no quiere decir que vas a dejar la casa que tienes y vas a comprar esa si no tienes ni cómo comprarla. O si tuvieras cómo comprarla, no significa que vas a cambiar de familia también. Sentir una atracción física, puede ser algo solo físico. Si no le damos importancia no pasa de allí. Pero si nos dejamos llevar por esa atracción y dejamos de respetar primero a Dios y después a nuestra pareja, entonces estamos dejando que gane el enemigo.

El amor es bondadoso y no traiciona. Mucho menos por algo físico. No confundas nunca la atracción física con amor o enamoramiento por favor. Recordemos darnos tiempo para pensar bien y tomar las decisiones con calma y con sabiduría.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

El demonio en él…

Cuando vemos noticias como la de la familia de Colorado, donde la esposa estaba embarazada y el esposo la mató, no solo a ella, también al bebé aún no nacido y a las dos hermosas niñas que tenían 3 y 4 años…no podemos pensar otra cosa sino que se dejó llevar por el demonio.

Porque normalmente uno piensa que todo ser humano debe tener algo de bueno. Pero en el caso de este degenerado, no puedo yo encontrar nada bueno. Tan cínico y prepotente. Quiso engañar al mundo.

La verdad es que cuando lo vi haciendo las declaraciones de que si alguien sabía del paradero de su familia, a mi no me convenció. De hecho yo no sentí ninguna emoción y me pareció casi ridículo que ni siquiera se refería al embarazo de su esposa.

Creo que a todo el mundo le tiene que haber pasado lo mismo. No le creímos y por eso lo pudieron detectar como el homicida muy rápidamente.

Alguien hizo el comentario de que si alguien quería saber cómo era la cara del diablo, lo miraran a él.

Y es cierto. Nuestras mentes pueden divagar, pueden cruzarse diversos tipos de pensamientos en ella, pero la mayoría sabemos controlar los pensamientos negativos o contaminados con tanto que ocurre en el mundo. Hemos visto innumerables casos de supuestos buenos esposos que terminan haciendo actos aborrecibles.

Perdieron el control, y más importante aún, perdieron el temor del infierno. Hay gente que cree que el infierno no existe. Perdón, ¿no saben que la Biblia no miente? Por supuesto que existe el infierno y todos los que se dejen dominar por el demonio terminarán en él.

Los invito a que oremos por la familia de Shannan y por las almas de ella y sus criaturas, para que Dios las reciba en amor y les de paz y conformidad a sus familiares.

Recompensa

Un día sofocante, un muchacho estaba subiendo una colina llevando sobre sus hombros una canasta demasiado pesada para sus fuerzas. Cuando había subido la mitad un caballero joven lo alcanzó, y notando que el muchacho estaba fatigado le dijo:

     – Permíteme ayudarte – Tomó la canasta y la llevó hasta la cima.

     – Gracias, señor – dijo el muchacho – ya puedo llevarla bien el resto del camino porque es plano.

Pasaron muchos años y el caballero, ya anciano,  estaba sentado en una mecedora mirando pensativamente el fuego de la chimenea. En ese momento sonó el timbre de la puerta y un  visitante entró al cuarto donde se encontraba y le dijo:

     – He sabido que está usted en circunstancias críticas, dígame con franqueza si es así o no, porque quiero ayudarlo.

     – Es la verdad, señor; mi condición económica es apurada y en esto estaba pensando ahora, sin hallar camino de salida.

     – ¿Cuánto necesita para salvar su situación? ¿Puede hacerlo con 20.000 dólares?

El anciano quedó estupefacto y sin poder hablar, no pudo más que menear la cabeza indicando su aceptación de la oferta.

     – Entonces – dijo el visitante – deje toda su congoja porque puede tener el dinero mañana mismo.

Y añadió:

     – Seguramente quisiera saber usted quién es que tan misteriosamente le ha visitado y por qué le ha ofrecido el dinero. Hace veinte años, cuando estaba subiendo una colina con una canasta demasiado pesada para mis fuerzas, usted bondadosamente me ayudó. Usted no sabe cómo ese hecho me ha ayudado en mi vida; fue como una semilla viva de bondad puesta en mi corazón. Dios me ha prosperado en los negocios y con frecuencia cando le he encontrado por la calle he pensado que usted me había olvidado, y también el incidente de la canasta. Pero siempre he agradecido su acto de bondad y deseaba poder hacer algo más que darle las gracias. Habiendo oído recientemente de sus dificultades económicas me regocija tener la oportunidad de mostrarle mi gratitud de un modo efectivo.

Es verdad que no todos nuestros actos de bondad o ayuda se verán recompensados como en esta historia, pero Dios nunca olvida aquello que hacemos por los demás, con un corazón sincero y desinteresado.

“Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”. Gálatas 6:9  (NTV)

Si tienes la oportunidad de ayudar a alguien no dudes en hacerlo. Muchas veces no somos conscientes de que todos nuestros actos tienen su repercusión en el futuro. Nuestra ayuda podría cambiar la vida de muchas personas y aunque no veamos la recompensa ahora, el Señor nos asegura que tendremos una recompensa en la eternidad y allí todos los galardones tienen un valor infinito.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tienes que estudiarte Google Optimize… esta demasiado bueno https://analytics.google.com/analytics/web/#/siteopt-experiment/siteopt-detail/a6471350w12475245p13084714/_r.drilldown=analytics.gwoExperimentId:zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg&createExperimentWizard.experimentId=zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg/

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