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Acción del calor

Cuentan que en una visita a una fábrica de porcelana, los visitantes notaron el complicado proceso de  su fabricación. Cuando llegaron al acabado, o sea a la decoración, notaron que entre los muchos colores  formando flores y dibujos alegóricos se destacaban especialmente las  muchas partes negras, las que en realidad estropeaban los efectos del conjunto.

Los visitantes extrañados hicieron notar su observación al maestro decorador, entonces, este  los llevó ante el horno y les explicó el misterio: Todas las partes negras, por acción del calor se convertían en oro brillante, que hermoseaba maravillosamente la obra.

Con nosotros sucede lo mismo, necesitamos pasar por el horno para que el efecto del calor transforme aquellas partes feas en oro brillante. Es decir, las pruebas nos sirven para que Dios transforme todas aquellas cosas malas, los defectos que tenemos, en virtudes, para que cada día podamos parecernos más a Él.

En 2 Corintios 3:18 (NTV) dice: Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.

Dios nos ama tanto que no nos dejará como cuando llegamos a Él, sino que irá transformando nuestras vidas, quitando aquellas cosas malas, para que cada día seamos mejores; el Señor perfeccionará la obra que empezó en cada uno de nosotros, pero eso implica que muchas veces debamos pasar por el fuego.

Si estás en medio de una prueba, no protestes, ni te enojes o sientas mal, dale las gracias a Dios porque el Maestro sabe lo que necesitamos para ser verdaderas obras de arte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Les comparto una de mis recetas favoritas

Tengo compañeras de trabajo que me han pedido más recetas como las que daba en el segmento Elige Brillar del anterior noticiero así que hoy como artículo para CVCLAVOZ les brindo una receta sencilla para el calor de estos días.

GAZPACHO DE SANDÍA

 Ingredientes:

600 gramos de tomate en rama.

500 gramos de sandía (con la piel ya quitada).

35 gramos de cebolla.

40 gramos de pimiento verde.

1 diente de ajo pequeño.

1 cucharada de Aceite de Oliva.

Entre 1 y 3 cucharadas de vinagre de vino blanco (al gusto)

2/3 de una cuchara pequeña con sal.

Preparación:

  • Lava bien los tomates y el pimiento.
  • Pela la cebolla y corta un trozo de unos 35 gramos. Corta un trozo de pimiento de unos 40 gramos. No hace falta cortar fino ni la cebolla ni el pimiento, dale varios cortes y listo.
  • Pela el ajo, córtalo a lo largo y quítale el germen que trae en el centro.  Así conseguirás que el ajo amargue menos.
  • Ahora corta los tomates en trozos pequeños y viértelos dentro del vaso de la licuadora. Agrega el tomate el ajo, la cebolla y el pimiento que tenías preparado. Bate. Si quieres éste es el mejor momento para colar (filtrar) el gazpacho con un colador de malla fina, eso si lo deseas, porque a muchos nos gusta que quede la fibra. Le da un poco más de cuerpo y rinde más.
  • Luego de quitar la piel y eliminar las semillas, vierte la sandía a la batidora y añade la sal, el aceite y el vinagre. Bate durante unos minutos.
  • Por último mete en la nevera y déjala allí durante al menos un par de horas para que se ponga bien fría.

Al servir, puedes decorar el tazón en el que sirvas el gazpacho con unas bolitas de sandía y unas hojitas de menta y listo para comer! Es refrescante, delicioso y nutritivo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Un largo y ardiente verano

Un tufo* caliginoso se cierne sobre la ciudad a esta hora vespertina. La temperatura roza los cuarenta grados. De a poco empieza a correr una brisa del sur, el termómetro inicia una loca carrera descendente y a las nueve de la noche llueve con truenos, rayos y relámpagos del fin del mundo. Antes de la medianoche los registros han caído a los diecinueve grados. Me siento en al patiecito trasero de mi casa y me dejo abrazar por un frío reparador.
Este es el primer año que paso el verano completo en la ciudad. Otras veces fui a Chile o salí a dictar conferencias lejos de aquí. Escucho que aunque no ha sido el verano más intenso de la historia de este país sí ha tenido las rachas más largas de días con temperaturas cercanas a los cuarenta grados: ocho jornadas seguidas sin clemencia alguna. Nos recomiendan a los mayores (los grandes dicen acá) que no salgamos a las horas de mayor calor, que permanezcamos a la sombra y que nos hidratemos frecuentemente. El aire acondicionado me salva la noche pero a las tres o cuatro de la madrugada tengo que apagarlo; no me acostumbro a este recurso que en mi país no es muy común. Allá nos las arreglamos con ventiladores y esperamos la nochecita, que siempre refresca y no tiene mosquitos.
La humedad y los mosquitos son mi calvario veraniego. A veces divago preguntándome si Dios creó los mosquitos. ¿Sería para recordarnos nuestra fragilidad tal vez? Es increíble cómo una sola picada puede alterar el orden del universo para mí. Digo, si fuera sólo la picadura, pase. Pero no. Tiene que arder y causar una picazón de los mil rayos por un rato largo. Y la humedad, que agota, exaspera y drena toda energía posible; la ropa se hace insufrible y eleva la sensación térmica a niveles insostenibles.
Entonces, impaciente por la llegada de los días fríos, me pregunto: Y yo, que vengo de las montañas, de las estaciones bien marcadas, de la lluvia que es en el invierno y de los veranos violentos y secos…, ¿qué hago aquí?
Tal vez algún día este largo, ardiente, húmedo y espeso verano se convertirá en un gusto adquirido.
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* Tufo: así se refieren los cordobeses al aire caliente del verano

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

La tormenta

Se acerca una tormenta formada cerca de Río Cuarto. Si bien no es factible asegurarlo, hay probabilidades de granizo. Todavía se encuentra a la altura de Dalmacio Vélez. Los mantengo informados, nos advierte nuestro “amigo del tiempo” quien por WhatsApp nos actualiza el clima y los eventos de lluvia.
En la región donde vivo la tormenta es un componente ineludible del verano. Yo que crecí en un país donde llueve cuando es invierno y hace frío, nunca me acostumbré a estos temporales estivales en los que todo se oscurece al punto que las luminarias de la calle se encienden como si fuera el anochecer y el cielo parece venirse abajo en un vendaval de nubes espesas, viento, truenos, relámpagos, rayos y granizo.
Por unos minutos parece que el mundo se va a acabar bajo un diluvio monumental pero al cabo de una hora o menos brilla un sol resplandeciente y comienza de nuevo el ciclo de calor y humedad. Antes de que vuelva el calor hay un intervalo en el que salgo a la vereda un poco ligero de ropa y me dejo acariciar un rato por una brisa fresca y relajante.
Estas tormentas tienen un efecto hipnótico sobre mí. Me provocan un sentimiento primitivo, ancestral. Tienen el efecto de un viaje imaginario a un lugar exótico, lejano, un sitio inmaterial, ingrávido. La tormenta me descoloca siempre porque todavía es nueva en mi antiguo repertorio de lugares, sensaciones y memorias.
Hay algo intraducible en todas estas experiencias. No conozco muchas, pero sé que hay personas que son conmovidas por la materia de la tierra, por la composición invisible de los vientos, por el olor eléctrico del éter, por la profundidad insalvable de la fuerza telúrica. Para algunos la tormenta es un drama de inundaciones, deslizamientos de tierra, pérdida total o parcial de casas y posesiones, por lo que estas reflexiones no pueden alcanzarles. En algunas regiones del mundo, la tormenta es el comienzo de la temporada bendita del agua y de la agricultura.
Para pocas personas sin duda es un instante singular donde el mundo adquiere un color y una forma diferente. Con el permiso y el debido respeto de otras consideraciones sobre el clima, dejo aquí para ellos la semblanza de la tormenta que dentro de un rato se vendrá sobre esta ciudad y me permitirá un breve viaje de cortesía al secreto mundo de Nunca Jamás.

¿Tienes fuego en el corazón?

A medida que pasa el tiempo se puede observar que la maldad se ha incrementado, no es seguro caminar por las calles y más en horas de la noche. Como nos advirtió la palabra de Dios, el amor de muchos se está enfriando y por lo tanto existe insensibilidad al dolor ajeno y cada vez es más difícil confiar en las personas.

y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” Mateo 24:12

Es peligroso que la iglesia se enfríe de la misma forma, que el fuego que Dios puso en el corazón se apague; y últimamente se pueden observar pocos hijos de Dios encendidos ¿A qué nos  referimos con personas encendidas? Es decir, personas que marquen la diferencia, que tengan misericordia de su prójimo y tengan algo que dar, que pongan la otra mejilla, dispuestos a dar sus propias vidas por amor a Dios.

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:6-7

Una de nuestras responsabilidades más importantes como hijos de Dios es mantener el fuego encendido, por eso Pablo le dijo a Timoteo: “Timoteo es tu responsabilidad ocuparte por tu vida espiritual” Tú debes saber que si el fuego se está apagando nadie vendrá a encenderlo por ti, esa es tu tarea.

Dios no te ha dado un espíritu de cobardía, ni de debilidad, Él te ha dado poder para vencer, para levantarte y ponerle pasión a tu vida. ¿Cómo está el fuego de tu corazón? Puedes darte cuenta si estas frío cuando pierdes la pasión, cuando tu deseo por estar con Dios ya no es igual que antes, si has dejado de congregarte, si aún no has pedido perdón, si continúas siendo la misma persona de hace años, y peor, si no pasa nada en tu vida de espiritual.

Y el fuego encendido sobre el altar no se apagara, sino que el sacerdote pondrá en la leña cada mañana, y acomodara el holocausto sobre él, y quemara sobre él las grosuras de los sacrificios de la paz. El fuego arderá continuamente en el altar; NO se apagará.” Levíticos 6:12-13

Mantener el fuego encendido era un mandato de Dios para los sacerdotes del Antiguo Testamento, ellos debían levantarse cada mañana para volver a echar leña en el altar. En la actualidad el fuego no es físico, sino interno, desde que Cristo dio su vida el fuego está en nuestro corazón y como sacerdotes de Dios, se nos pide que asumamos la responsabilidad de encenderlo cada día.

Dios no te llamó para estar frío como el montón, sino a dar luz y calor que el mundo tanto necesita. Asume tu responsabilidad y levántate cada mañana para orar, aparta tiempo para estudiar su palabra, así pondrás la leña en tu corazón y el fuego se volverá a encender,

No sirve de nada que seas tibio ¡Enciende el fuego!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sometido a diversas pruebas

Tanto el diamante como el carbón se componen de carbono. Entonces, ¿Por qué uno vale más y el otro es arrojado al fuego? La diferencia entre ambos minerales es el grado de calor y presión al que son sometidos.

La estructura del diamante es la que hace que sea considerado el mineral de mayor dureza. Las condiciones de presión y temperatura necesarias para que se formen los diamantes se dan aproximadamente a ciento cincuenta kilómetros bajo la superficie de la tierra. Si en el proceso de formación de la preciada piedra se introduce en su estructura algún otro elemento, llamados inclusiones o impurezas, o se produce un defecto en la misma, el mineral puede adquirir algún tipo de tonalidad distinto al original. Los colores que presentan los diamantes son variados pero si la estructura es perfecta, el diamante es transparente.

Uno de los procesos necesarios para la transformación del diamante en bruto a un diamante tallado, es el crucero, el cual consiste en dividirlo en dos partes, con un solo golpe en seco, para eliminar defectos de cristalización, inclusiones e impurezas.

El desbastado, es la siguiente etapa, esta consiste en redondear el cinturón del diamante antes de que éste sea tallado en facetas. El operario frota delicadamente el diamante que es encajado en un portagemas contra otro diamante que está incrustado sobre un mandril, una pieza de madera o metal de forma cilíndrica que sirve para sujetarlo. Bajo el efecto del frotamiento, las esquinas de la piedra se redondean y se acercan a la forma cónica doble del brillante.

El tallado, consiste en convertir un diamante en bruto en un diamante de adorno, en esta etapa siempre se trata de conservar la forma pura del octaedro de cristal, pero al hacerlo, se reduce a menudo el tamaño a menos de la mitad del material original.

En el abrillantado final, el diamante es frotado contra un disco, una faceta después de otra, hasta su completo pulimentado.

Todo diamante para que tenga más valor, necesita que el pulidor vaya tallando sus caras. Cada cara implica un nuevo desgaste, pero le va dando más valor, ya que su precio es más alto cuando más caras tiene, pues refleja en su interior más luz.

En nuestro caso, las pruebas en las manos de nuestro tallador, implican un nuevo dolor, pero van sacando caras más preciosas que nos ayudan a reflejar mejor la luz de Cristo en nuestra vida.

Dios, en su infinito amor hacia nosotros, ha planificado pruebas para ir moldeándonos a su imagen. En ningún momento pensemos que nos ha abandonado o que se ha olvidado de nosotros cuando enfrentemos alguna adversidad, más bien tengamos presente que cada prueba tiene un propósito en nuestra vida, es un recordatorio que somos importantes para nuestro Creador y que aún podemos brillar mucho más.

Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo. 1 Pedro 1:7 (NTV)

Mientras más difícil se haga el camino, Dios multiplicará más tus fuerzas y mientras más fuertes se hagan tus pruebas, más grande será tu victoria.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Buscando sombra

El Phrynosoma orbiculare, llamado también “pequeño dragón, es una especie de lagarto que se encuentra en el desierto del Altiplano Central en México. Tiene un tamaño máximo aproximado de 12 cm. con una gran cantidad de espinas repartidas sobre su lomo.

Esta especie está considerada también dentro de la familia de los camaleones, vive en las zonas desérticas de Chihuahua y Chiapas. Su dieta consiste básicamente en insectos, especialmente hormigas que las capturan con su lengua pegajosa.

Una característica que tiene este lagarto, es que siempre realiza sus actividades bajo el sol porque la energía que despliega el astro rey le permite realizar sus funciones físicas vitales. Pero cuando el sol se torna demasiado ardiente, busca lugares con sombra para descansar y regular su temperatura. Por las noches regresa a su refugio que puede encontrarse en ramas, hoyos en la tierra o bajo piedras.

En los días de verano, cuando la temperatura puede alcanzar los 45 grados Celsius (113 grados Fahrenheit), el sol es tan intenso que este pequeño animalito busca un lugar donde refugiarse. Su desesperación es tanta que se acerca a animales más grandes para aprovechar su sombra y cuando estos se mueven, el pequeño dragón los persigue para aprovechar el portentoso refugio que ha encontrado.

Nuestra vida se parece bastante a la del “pequeño dragón”, porque al estar en este mundo necesitamos realizar muchas actividades: estudiar, trabajar, involucrarnos socialmente, convivir con nuestra familia, entablar amistades, terminar una carrera, esforzarnos por nuestra empresa, pensar como encontrar trabajo, tratar de vivir bajo un presupuesto, batallar contra la adversidad, luchar frente a la enfermedad, velar por nuestra santidad, llevar adelante un ministerio, etc.

La verdad es que tantas actividades y presión, llegan a sofocar mucho, más que 113 grados Fahrenheit de temperatura en medio de cualquier desierto. El recorrido por momentos puede hacerse tan largo que cansa, y de repente, un tropiezo te hace ver el cadáver de alguno que trató de alcanzar lo mismo que tú persigues y ver sus huesos secos, solo logra estremecer tu espíritu aumentando el desánimo.

“El que habita al abrigo del Altísimo. Morará bajo la sombra del Omnipotente.” Salmos 91:1 (RV 1960)

Esta es una preciosa promesa para quienes están buscando un refugio en medio del arduo calor en el desierto. Pero no olvidemos que hay una claúsula importante. El versículo no dice: “el que está de visita”, “el que está de paseo”, “el que vino, pero luego se fue.” El versículo dice: “EL QUE HABITA.” En otras palabras: “el que llegó para quedarse”, “el que hizo su residencia en ese lugar”.

El salmo continúa expresando el favor de Dios para los que escogen habitar bajo su sombra, de hecho termina con una promesa que anima a cualquier corazón que ha visto las penurias del desierto.

“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.” Salmos 91:14-16

La vida está llena de demasiados afanes y es que el sol está más fuerte cada día en el desierto. ¿Por qué no vienes a vivir al abrigo del Altísimo y a disfrutar de la sombra que otorga el Omnipotente?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabes distinguir el tiempo?

Si en este momento sales de tu cuarto y miras al cielo ¿Serías capaz de decir que hoy hará calor, frío o si lloverá?

El pronóstico del tiempo ha cobrado tanta  importancia  que todos los noticieros tienen un espacio para dar una breve información a la población acerca del clima. ¿Por qué es tan importante para la población del mundo entero saber acerca de estado del tiempo? Su valor radica en que esto permite a la gente prepararse anticipadamente; por ejemplo, si hará calor pueden llevar un sombrero, si el día estará frío un abrigo y un paraguas en caso de que fuera a llover. Saber el tiempo es como una señal de alerta que lleva a la gente a prepararse para no atravesar situaciones difíciles.

Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente,  luego decís: Agua viene;  y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur,  decís: Hará calor;  y lo hace. ¡Hipócritas!  Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra;  ¿y cómo no distinguís este tiempo? Lucas 12:54-56.

Es curioso ver que a pesar de no escuchar en los noticieros el pronóstico del tiempo, uno puede darse  cuenta, por intuición y experiencia,  cómo será el día. Se puede decir que en un 80% se llega a acertar con esto. Sin embargo, vemos que Jesucristo en estos versículos nos hace un reclamo ardiente:  “¡Hipócritas!, cómo es posible que seamos tan expertos en discernir las señales del clima, y ¡cómo es posible que no podamos discernir los tiempos espirituales en los que estamos viviendo!”

Para Jesús entender el tiempo en el que estamos viviendo es de vital importancia, no entender esto es peligro. Cristo vuelve pronto, muchas señales están aconteciendo, muchas profecías se han estado cumpliendo, pero  lo triste es ver que mucha  gente no quiere entender que estos tiempos son los finales, y por consecuencia no se preparan para ese día Glorioso.

Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido.

He aquí ahora el tiempo aceptable;  he aquí ahora el día de salvación. 2 Corintios 6.2.

Es necesario que entendamos el tiempo que estamos viviendo, de no ser así no estaremos preparados cuando Jesús venga y seremos sorprendidos como a quién le sorprende la lluvia.

Si conocer el clima hace que te prepares, ahora que entendemos que éste es el tiempo en el cual el mundo debe volverse a Dios ¿Qué decisión tomarás? Acércate a Dios y decide arrepentirte, consagrarte, santificarte. ¡Éste es tiempo de salvación para la humanidad!

¿Crees en la venida de Cristo? ¡Entonces prepárate!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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