chisme Archives | CVCLAVOZ

All posts in “chisme”

¿Por qué la Biblia dice que cuidemos nuestra boca? 1

¿Por qué la Biblia dice que cuidemos nuestra boca?

«El que quiera amar la vida y llegar a ver días buenos, debe refrenar su lengua del mal, y sus labios no deben mentir.» 1 Pedro 3:10 (RVC)

En varias partes de la Biblia encontramos contundentes afirmaciones sobre el poder de la lengua y las palabras. Para muchos, esos versículos son más bien sugerencias que pueden ignorarse por completo. Sin embargo, conforme la ciencia ha avanzado, se ha descubierto que las palabras tienen un poder trascendental en nuestras vidas y de los demás.

Las palabras modifican nuestro organismo

«La lengua apacible es árbol de vida; la lengua perversa daña el espíritu.» Proverbios 15:4 (RVC)

Se cree que cuando insultamos, ofendemos o criticamos a otra persona, sólo estamos hiriendo sus sentimientos o su orgullo. No parece algo importante y a veces no lo consideramos en el mismo nivel que la violencia física. Sin embargo, en Proverbios 15:4 leemos que las palabras negativas también impactan nuestra salud.

Un grupo de investigadores1 descubrieron que las palabras que indican dolor incrementan la aflicción de las personas. Ellos examinaron a pacientes que habían salido de operaciones quirúrgicas y encontraron que aquellos a quienes se les decía frases que contenían sinónimos de dolor, tendían a sentir más malestar de lo normal.

Por otra parte, lo que pensamos o lo que escuchamos también modifica nuestro cerebro2. El cerebro es un órgano capaz de crear conexiones a medida que lo alimentamos con nueva información. Si en ese proceso, el cerebro recibe palabras negativas, la respuesta emocional también cambiará.

Estos y otros estudios confirman que las palabras positivas tienen poder, para bien o mal, sobre nuestras vidas y la de quienes nos rodean (Proverbios 18:20-21).

Las palabras modifican nuestro comportamiento

«El fuego se apaga cuando falta madera, y las peleas se acaban cuando termina el chisme.» Proverbios 26:20 (NTV)

Hablar mal sobre alguien no sólo perjudica a la persona de quien se habla, sino también a quien propaga el chisme. Según una investigación3, la autoestima de una persona disminuye cuando chismorrea sobre alguien. Otro estudio4 descubrió que el chisme en el trabajo hace que las personas se vuelvan más cínicas y reduzcan su productividad.

Las palabras que decimos o escuchamos nos llevan a modificar nuestro comportamiento. Pero también, lo que decimos se refleja en otros, pero también manifiesta lo que está en nuestros corazones. Por lo tanto, es importante que tengamos dominio propio y sepamos elegir cuidadosamente las palabras que salen de nuestra boca. Si no lo hacemos, acarrearemos consecuencias que podrían ser devastadoras para nosotros mismos y quienes nos rodean.

«Luego, Jesús convocó a la multitud y les dijo: “Escúchenme, y entiendan: Lo que contamina al hombre no es lo que entra por su boca. Por el contrario, lo que contamina al hombre es lo que sale de su boca.”» Mateo 15:10-11 (RVC)

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Chooi, C., Nerlekar, R., Raju, A., & Cyna, A. (2011). The Effects of Positive or Negative Words when Assessing Postoperative Pain. Anaesthesia And Intensive Care, 39(1), 101-106. doi: 10.1177/0310057x1103900117
2Borchard, T. (2018). Words Can Change Your Brain. Recuperado el 29 de enero de 2019, de https://psychcentral.com/blog/words-can-change-your-brain/
3Cole, J., & Scrivener, H. (2013). Short Term Effects of Gossip Behavior on Self-Esteem. Current Psychology, 32(3), 252-260. doi: 10.1007/s12144-013-9176-3
4University of Salford Manchester. (2016). Does gossip at work harm performance?. Retrieved from https://www.salford.ac.uk/news/articles/2016/does-gossip-at-work-harm-performance
¡Deja de murmurar! 2

¡Deja de murmurar!

“Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones, para que nadie encuentre en ustedes culpa ni falta alguna, y sean hijos de Dios sin mancha en medio de esta gente mala y perversa. Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo” Filipenses 2:14-15 (DHH).

A veces sin darnos cuenta podemos murmurar de alguien y algo en una frase la que termina haciendo bastante vaga e imprecisa. A veces murmuramos simplemente porque no estamos de acuerdo con alguien, ya sea un padre, maestro, jefes, líderes de la iglesia o el gobierno sin saber que esto puede traer pleitos y resentimientos a la larga. La murmuración no agrada a Dios, por eso no debemos criticar a otros a sus espaldas.

Es necesario saber que la murmuración no sólo nos contamina, sino que también lo hace con las personas con quienes compartimos las quejas o críticas, pudiendo traer graves consecuencias para la unidad de la familia, la iglesia, o los ambientes de trabajo. La Biblia nos enseña: “Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones…”

¿Eres una persona que murmura? Entonces permite que la palabra de Dios transforme tu vida.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lidiando con el chisme 3

Lidiando con el chisme

La Biblia se refiere al chisme no de manera virtual o quizá hipotética, sino lo muestra tal cual es: un problema real, el cual podemos y debemos evitar. ¿Porque debemos aprender a evitarlo? porque el chisme contamina la mente y el alma. Porque nos encontraremos con este mal en cualquier lugar: el vecindario, el trabajo, la escuela e incluso, la iglesia. 

Hay que entender que la murmuración no es de Dios, y si no es de Dios entonces es… del diablo.  No hay nada santo ni sano en el chisme, aunque te digan que es para poner el tema en oración. «…el chismoso divide a los buenos amigos.» Proverbios 16:28 (CST)

Detrás del chisme hay espíritu incorrecto y el chismoso arrastra con él muchos males. La Biblia dice que son «…llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes, habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.» Romanos 1:29-32 (RVC)

¡Atención! si permites que alguien murmure contigo, ten por seguro que también chismeará de ti. «La gente chismosa revela los secretos; la gente confiable es discreta.» Proverbios 11:13 (NVI)

El chismear es una conducta aprendida y es parte de ocio, el cual no es agradable ante los ojos de Dios. «… también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.» 1 Timoteo 5:12-13 (RVR 1995)

La mejor manera de evitar que te vengan con chismes es confrontar directamente a quien te lo cuenta. Hay muchas maneras de hacerlo, con diplomacia o sin ella. Mas vale callar al chismoso, porque como dice la Biblia: «mejor es reprensión manifiesta, que amor oculto.» Proverbios 27:5 (RVR 1995)

Puedes usar frases tales como:

  • ¿Sabes qué? No estoy interesada en este tema. 
  • De hecho, no tengo tiempo para continuar esta conversación. 
  • Esa es solo tu opinión y la respeto, pero no estoy de acuerdo con lo que dices. 
  • Creo que esas cosas son de tu imaginación.  
  • Prefiero hablar de temas positivos, y este no lo es. 

El punto es desarmar al chismoso, algunas técnicas pueden ser: minimizar lo que dice o saludar sólo desde lejos, (no permitir que ni siquiera se acerque para saludar, y en el caso extremo que insistan en hacerlo de cerca, entonces responder con un saludo cordial, pero a la vez frio, evasivo y cortante). 

En todo caso que el chisme sea veraz o no, el prestar oído a temas y personas que no edifican, nos roba tiempo y atención para escuchar la palabra que da vida: la Palabra de Dios.

 

 

 


Lidiando con el chisme 4 Euri Marosi es colaboradora del programa El Antivirus de CVCLAVOZProduce el segmento Puertas Adentro, dedicado a tratar temas sobre las situaciones que pasan dentro del hogar y cómo enfrentarlas desde una perspectiva bíblica. Marosi es una periodista galardonada de los Premios Emmy y apasionada por la comunidad. Vive en Florida con su esposo y tres hijas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Adolescentes: El chisme es tóxico

Proverbios 16: 28, “El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso separa a los mejores amigos “.

Proverbios 26:20, “Por falta de leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, se calma la contienda”.

Es muy fácil caer en el chisme, especialmente si es una mujer. El chisme se usa como un gran iniciador de conversación que siempre lo mantiene vivo. Sin embargo, eso no lo convierte en una excusa para hacerlo, todavía es impío. Abre la negatividad sobre cómo se ve a una persona y duele a varias personas. Aunque puede no ser con esas intenciones, eso es exactamente lo que ocurrirá.

El chisme arruina la reputación de una persona que podría arruinarse porque ahora todos saben que cometió un error del que se arrepiente. Todos cometemos errores, depende de ellos lo que harán después de comprometerlos. No les corresponde a los demás transmitirlos, sino que uno debe, si es que puede hacerlo, en la situación.

Los chismes también pueden arruinar la imagen del chismoso porque ahora la gente ahora los delatará. Se perderá la confianza y uno podría meterse en problemas por ese desagradable hábito.

Mi experiencia: Yo, como muchos adolescentes, pensé que los chismes no eran malos. No siempre hablaría sobre los rumores y/o las verdaderas acciones asombrosas de los demás, pero de alguna manera lo incluiría en muchas de mis conversaciones con mis amigas más cercanas. Yo hablaría sobre aquellos que me hicieron mal y mostrarían cosas despreciables que hicieron. Este fue el enfoque promedio. A medida que uno envejece y se acerca a Dios, los viejos hábitos comienzan a desaparecer para que los nuevos puedan ayudar a continuar en el camino correcto; esto me pasó a mí. Durante el año que estaba dejando la escuela secundaria, estaba lista para comenzar la Preparatoria con personas que no conocía. Empezaría de nuevo y cambiaría quién era. Quería ser más amable, hacer amistades que durarían, y vivir la experiencia de la Preparatoria de la que mucha gente hablaría. Todos estos ocurrieron gradualmente, pero aún tenía espacio para mejorar.

Poco a poco, aprendí que el chisme fue una de las cosas que condujo a la ruptura de amistades. Dios me habló una noche cuando yo estaba en el grupo de jóvenes y me abrió los ojos a la verdad: los chismes tienen que parar. Tanto el hecho de compartir información como de escucharla de amigos fue problemático. Tenía que haber una “falta de leña”. Desde ese día, yo he cambiado mi actitud y no he aceptado hablar de información que no se relaciona conmigo.

Recientemente, puedo decir que solo he hablado un par de veces sin darme cuenta, pero me he dado cuenta de que mi mentalidad ha cambiado para mejor. Dios puede hacer tanto si permitimos que Él nos transforme. Cuando nuestros corazones están el correcto hogar, Dios responde. Cuando decidí hacer eso me ha permitido no juzgar a la gente y me ha ayudado a ser más empático con los demás.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

6 señales de que eres hipócrita 5

6 señales de que eres hipócrita

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la hipocresía es el “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.” Hay personas que actúan de esa manera en momentos específicos con el fin de salir de una situación incómoda, o con el propósito de no herir los sentimientos de los demás. No obstante, hay quienes hacen de la hipocresía su estilo y forma de vida. Éstos son algunos signos para saber si eres hipócrita:

1. Criticas a los que son mejores que tú:

Pretendes respetar a alguien solo si tiene mayor autoridad que tú. Criticas sus acciones cuando no están presentes y los alabas cuando estás cerca de ellos. La mayoría del tiempo sientes envidia de cualquiera que tenga más éxito que tú, y eso te lleva a juzgarlos con frecuencia.

2. Te gusta el chisme:

Escuchas, compartes y difundes chismes sobre las personas que te rodean. Utilizas esto como herramienta para destacar los errores de los demás, para sentirte superior y para hacerte ver bien o como la víctima. No reconoces que eres chismoso y te gusta decir que únicamente expresas tu opinión.

3. Ayudas a los demás solo si te produce beneficios:

Tus acciones se basan en lo que puedes obtener a cambio. Si algo no te produce beneficios, entonces no lo haces, o si es que lo realizas, es con el fin de quedar bien ante otros. No te preocupas genuinamente por las personas, sino que los ves como un medio para mejorar tu reputación.

4. Te gusta ser el centro de atención:

Estás constantemente resaltando tus logros y alabándote a ti mismo. Aunque no te guste admitirlo, te importa la aprobación de los demás y eres inseguro. Tus acciones en la vida real y las redes sociales están plagadas con cosas que acentúan tu supuesta “vida perfecta”.

5. Aplicas la doble moral:

Estableces altos estándares que afirmas cumplir y exiges que los demás hagan lo mismo; sin embargo, no practicas tus propias demandas. Te es fácil censurar a los demás por no hacer lo correcto, pero no te gusta asumir la responsabilidad cuando te equivocas. Los que te rodean te conocen por tomar la posición de juez de otros, pero de abogado de ti mismo.

6. No reconoces que eres hipócrita:

El orgullo no te deja reconocer que eres hipócrita. Intentas disfrazar este defecto con miles de excusas, pero en el fondo sabes que tienes un problema de autoestima y que necesitas trabajar en ello. Para dejar la hipocresía atrás y comenzar a amar genuinamente a los demás, primero debes perdonarte a ti mismo, aceptarte tal como eres y recibir el amor de Dios. A partir de ese momento, ora todos los días y pide que Jesús te ayude a lidiar con este problema.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 comportamientos que dañan la iglesia 6

6 comportamientos que dañan la iglesia

No existe una iglesia perfecta. Todas tienen un problema o área en la que deben trabajar. Esto se debe porque están compuestas por personas, y los seres humanos tenemos defectos y virtudes; sin embargo, esto no quiere decir que los conflictos no se puedan prevenir o solucionar. Cada miembro de la iglesia puede comprometerse a actuar de acuerdo a lo que señala la Biblia y trabajar para procurar la unidad.

Estos son algunas prácticas que dañan a los que los realizan y a la iglesia en su conjunto:

1. La crítica sin acción:

Algunas personas se autodenominan críticos o evaluadores en las iglesia, pero con frecuencia, asumir este tipo de posición hace que se juzgue más y se haga menos. Una vez alguien dijo “si criticas es porque puedes hacerlo mejor”; no obstante, la gran mayoría de críticos solo está presente para señalar lo que está mal o lo que creen que es correcto. Dios es el dueño de la Iglesia y, por lo tanto, Él es el único que tiene derecho a juzgarla. Nuestra labor es de obedecer sus mandamientos y hacer su voluntad.

2. El chisme:

Sin importar las excusas que se puedan poner, el chisme jamás conlleva a nada bueno. Algunos lo disfrazan como pedido de oración; sin embargo, en lugar de orar, lo único que hacen es propagar más el rumor. En las iglesias, el chisme causa prejuicio, propaga el odio, divide a los cristianos e impide la comunión con Dios. En la Biblia se advierte que todo aquel que tiene a Jesús en su vida no puede practicar el chisme porque es un pecado.

3. Evitar la confrontación:

Muchos malos entendidos se originan cuando no se confronta una situación. El miedo a enfrentar directamente a una persona sobre algo ocurrido hace que un hecho empeore y crezca. Hay historias de iglesias que se han dividido (o desaparecido) porque sus miembros se dejaron llevar por los dichos de otros, en lugar de verificar un rumor.

4. Falta de oración:

Una de las herramientas más importantes del cristiano es la oración. Si los miembros de una iglesia no le dan la importancia debida a la oración, de nada vale que realicen grandes actividades o tengan la mejor infraestructura. La mejor manera de tener una relación personal con Dios es orando y leyendo la Biblia, pero si éstas son reemplazadas por algo más, es probable que a largo plazo cause daño a la iglesia.

5. División en grupos:

Aunque trabajar en grupos pequeños permite una mejor comunión entre los miembros, en ocasiones, esto genera que se tengan iglesias dentro de la iglesia. Se debe tener cuidado en el manejo de estos grupos y procurar mayor interacción entre ellos, así será más sencillo promover un comportamiento de hermandad y no de competencia.

6. Mal liderazgo:

Tener una posición de liderazgo dentro de la iglesia es una gran responsabilidad y si no se sabe ejercer adecuadamente, se puede caer en la manipulación, abuso y discriminación. El líder debe ser alguien que guía a los demás a reflejar el carácter de Jesús, y no alguien que hace un mal uso de su cargo. Jesús es el mejor ejemplo de líder, del cual todos los que están en una posición de autoridad deben seguir.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuándo estoy siendo chismoso?

Vivimos en una sociedad donde el chisme se ha vuelto una forma de socializar con otros y está tan arraigado que ya no se le ve como algo dañino. Lo que algunos no consideran es que el chisme es destructivo y lastima a todos los implicados. Hay personas que no saben en qué ocasiones están fomentando o siendo parte de un chisme, y pueden caer en él sin saberlo. Sin embargo, hay otros que lo practican aún sabiendo que lo que hacen está mal.

Éstos son algunos tipos de chismes que debemos evitar:

1. Hablar mal de otros (Colosenses 3:8, Santiago 4:11):

Hay diferentes situaciones que nos llevan a hablar mal de otros; en algunas podemos tener la razón, y en otras, podemos dejarnos llevar por las emociones del momento y no por la veracidad del hecho. Cuando uno habla en contra de alguien, está fomentando que otros también lo hagan. Esto genera que los demás comiencen a incrementar frases, historias o sucesos que incrementan lo que se dijo originalmente; lo cual termina dañando a la persona injustamente.

2. Quejarnos (Santiago 5:9):

Al igual que hablar mal de alguien, la queja induce al chisme, lo mantiene vivo y lo promueve. Con frecuencia, la queja no es más que un disfraz para la crítica y, cuando esto sucede, es fácil juzgar a otros en lugar de ver nuestros propios errores. No obstante, lo que algunos no consideran es que de la misma manera en que uno se queja de otros, probablemente haya alguien que también se queje de uno. Por consiguiente, se debe evitar este comportamiento y no ser parte del chisme.

3. Esparcir rumores (Proverbios 13:3):

Cuando uno escucha un rumor que no está confirmado y aún así lo comenta con otros, está fomentando el chisme y la calumnia. Hay miles de casos de personas que han tenido problemas legales injustamente porque alguien esparció un rumor que no era cierto. Lo mejor que uno puede hacer en estos casos es confrontar a la persona aludida y comprobar si lo que se dice es cierto. Si uno no hace esto y cae en la tentación de divulgarlo, el chisme puede hacerse aún mayor de lo que era inicialmente.

4. Insinuar (Proverbios 26:20):

El prejuicio y el exceso de imaginación llevan a que uno insinúe una situación que nunca sucedió. Algunas personas se dejan llevar por los rumores de otros, o porque creen que tienen la razón y comienzan a hablar de hechos como si fueran ciertos. Lo que puede comenzar como un inocente comentario, se puede expandir como un incendio que arrasa con todo a su paso. Es por ello que siempre se debe meditar en lo que uno va a decir, antes de causar daño a los demás.

5. Propagar el chisme (Santiago 4:17):

Cuando uno escucha algún rumor, un secreto, un comentario malicioso o negativo en contra de alguien, y lo comenta con otros, se convierte en un eslabón más de una cadena destructiva. Es tan culpable el que inicia un chisme como el que lo comparte con otros; y ambos están pecando. El chisme no genera nada bueno, y si no se detiene a tiempo, puede salirse de control y causar daño irreparable.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿A que no sabes lo que me enteré? 7

¿A que no sabes lo que me enteré?

“En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.” Proverbios 10:19

En las escrituras, leemos que las palabras tienen poder, para bendición o maldición, sin embargo vemos a menudo como se usa algo tan valioso de manera tan imprudente. Por lo tanto vemos gente que habla, casi sin poder parar y por su incontinencia verbal terminan diciendo palabras, de las cuales tal vez en poco tiempo tengan que arrepentirse. De esta manera, se hiere, miente, promete, engaña, o bien se maltrata, todo a través de las palabras.

Cuantas veces pasa, que nos comienzan a contar algo de una persona y al poco tiempo nos vemos involucrados, también nosotros aportando nuestra propia opinión o experiencia y cuando nos queremos acordar estamos murmurando, en chisme, opinando de situaciones y personas que tal vez no conocemos en profundidad. Por lo tanto, debemos estar alerta a preguntas tales como: ¿te enteraste lo que pasó? o bien te voy a contar un secreto, pero no se lo digas a nadie… o bien la versión religiosa del chisme: “te cuento esto, pero te lo digo para que estés orando, no vayas a tomarme por chismoso.”

Si por un instante pudiéramos comprender lo dañino que resulta esto, posiblemente seríamos mas prudentes en el uso de nuestras palabras. Es frecuente ver personas, que hablan abundantemente, casi presumiendo saber de todo, sin embargo la prudencia, está en refrenar sus labios. Otra característica del que habla mucho, es que es mas propenso a equivocarse, no aprende de otros y de tanto hablar no puede escuchar a los demás, sólo a si mismo.

Es importante reflexionar, si realmente le estamos dando buen uso a nuestras palabras, piensa por un momento las veces que lastimaste a alguien sin querer, por una palabra demás que se te escapó. Piensa también en las palabras que a ti te han marcado, que otros te han dicho casi sin pensar pero que en ti produjeron un dolor que aún hoy recuerdas. Hay personas que se relacionan con los demás con palabras fuertes, a veces con gritos o insultos y esto casi que forma parte de su vida normal, pero hoy a la luz de la Palabra, el desafío es que cambiemos nuestra forma de hablar y la Biblia dice de que manera debemos hacerlo:

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:6.

Por Daniel Zangaro

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Existe el chisme santo? 8

¿Existe el chisme santo?

“No, si yo no tengo nada que ver con eso. No soy chismoso”. Probablemente es lo que dirías, o lo que contestaría “el amigo de tu amigo”.

Los canales de televisión están llenos de reality shows que se enfocan en los chismes, y a nadie pareciera molestarle. Los periódicos tienen su área más leída bajo el nombre de “espectáculos”.

Los paparazzis, ganan miles de dólares por una fotografía que cuente algo privado. ¿Por qué? Porque todos quieren saber lo que nadie cuenta. Todos están dispuestos a escuchar el chisme de la chusma del barrio, que se pasa el día en la acera para poder tener toda la información “calientita”.

Una vez escuché una expresión que hizo que todos pararan sus oídos e hizo que el orador tuviera máxima atención de los que estaban ahí ese día. En medio de sus anuncios dijo: “Les voy a contar un chisme santo…”

Claro, todos se sintieron bien porque en la frase le agregó la palabra santo, eso hacía que se sientan con la total libertad de chismear, opinar, y disfrutar toda la información. Si embargo, cuando llega un chisme, la mayoría de los seres humanos sentimos algo en el estómago, como si fuéramos a escuchar algo divertido. ¿Te ha pasado alguna vez?

También he visto a personas que dan rienda suelta a esa sensación y que se convierten en los portadores del chisme, así como un virus, se expande, más allá de su veracidad. Dicen “Solo te lo digo para que ores por él o ella”. Cuando la verdad sería que si fuera para que oremos, sería en un espacio privado, o simplemente con su grupo de oración. No hace falta dar detalles, ni echar a andar la crítica y la murmuración.

Como puedes ver, el chisme y la murmuración es algo de lo que, según la Biblia, no debemos ser parte. Cuando estés en una conversación donde lo único que hagan sea hablar de otros (“bien” o mal, sea verdad o no) tómalo como una alerta y retírate.

Si eres portador del mismo, recuerda que lo que quedó en el pasado se puede cambiar, pero debes tomar una decisión muy importante hoy. No es de un día para otro, es un proceso, pero decídete a hacerlo.

 

El veneno 9

El veneno

“No dejen que nadie se aleje del amor de Dios. Tampoco permitan que nadie cause problemas en el grupo, porque eso les haría daño; ¡sería como una planta amarga, que los envenenaría!” Hebreos 12:15 TLA

Algunas de las serpientes, como las cobras y las víboras,  poseen mordeduras mortíferas, esto debido a que el veneno de estos reptiles es saliva altamente modificada, que tiene dos funciones principales: primero, la inmovilización de la presa y en segundo lugar la digestión de la misma.

Esta sustancia puede relacionarse con el “chisme” pues este comportamiento llega a envenenar a las personas que lo escuchan y las paraliza hasta destruirlas.

¿Te pasó esto? Conoces a una persona y para ti es muy buena amiga/o hasta que alguien te cuenta aspectos negativos de ella. Rápidamente tu concepto se puede modificar con relación a la información que se te “compartió”.

El chismoso es alguien que revela secretos de los que lo rodean y de las cosas que suceden a su alrededor. Es alguien que astutamente saca secretos para luego repartirlos a los demás.

Uno de los peligros de esta actitud es que se puede ocasionar gran perjuicio para aquellos que confiaron sus secretos y para aquellos a quienes se los cuenta. Seguro que debes tener conocimiento de este tipo de situaciones, ya sea en tu familia, universidad, trabajo y hasta en tu iglesia, podrías haber presenciado cómo por un chisme se rompieron amistades, pelearon familias y terminaron relaciones. Dice en Proverbios 16:28 NTV “El alborotador siembra conflictos; el chisme separa a los mejores amigos.”

También en Proverbios 21:23 TLA advierte: “Quien tiene cuidado de lo que dice nunca se mete en problemas.” Es un excelente consejo, pues así podremos evitar desastres entre los demás y para nosotros mismos.

Cuidemos nuestra boca de revelar secretos de los demás y también cerremos nuestros oídos a escuchar chismes que sólo nos pueden envenenar contra las personas.

Si tienes problemas con el chisme, pídele a Dios que te ayude a controlar tus impulsos y deja que Él transforme tu vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend