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Cadenas de la libertad

Tal vez valga el esfuerzo reiterar en este espacio la íntima relación que existe entre verdad y libertad. Cuando la gente lee que la verdad los hará libres reduce el alcance de esta formidable declaración al acotado ámbito de la liberación de los pecados. Siendo correcta la aplicación, debemos puntualizar que es desesperantemente corta de vista. Y equívoca además en lo que a libertad se refiere.

Insuficiente porque la verdad es tal que supera largamente el efecto de blanqueamiento de la conducta. Equívoca porque la realidad muestra que cuando las personas entran en el campo de acción de la institución religiosa son aherrojadas por un cúmulo de regulaciones, preceptos y tradiciones que no hacen más que someter al liberto a una nueva forma de esclavitud. Una esclavitud trágica porque es ejercida irónicamente en nombre de la libertad que se suponía iba a otorgar la fe.

El conocimiento de la verdad – al menos el conocimiento de la verdad supuesto por quien hizo esta declaración – debe abrir puertas a nuevas esferas de la mente; debe levantar otras preguntas. Debe permitir a la gente cuestionar, indagar, incluso dudar si eso se hace necesario cuando hay poca claridad o confusión en los conceptos. Debe hacer sensible a las personas a las cuestiones que pertenecen a la vida de la sociedad y de la cultura; debe penetrar los ámbitos de la política, la economía, la educación, el arte, el mundo laboral, sólo por nombrar algunos.

No tengo ya casi memoria de cuántas veces he expuesto en libros, conferencias, artículos y entrevistas este imperativo de la verdad que alegan tener los creyentes. Y ya casi no tengo memoria de lo infructuoso de este anuncio. La comunidad religiosa se encuentra tan satisfecha con el estructurado paquete de verdades funcionales a toda prueba que le ha sido inoculado en la mente que el reclamo que hacemos aquí y en otros sitios de tanto en tanto es percibido como una rareza, un pelo en la leche impecable del conocimiento estándar predominante.

No queda otra cosa que seguir soñando con una generación que revise y reforme el entendimiento de esta portentosa declaración que duerme el sueño injusto de la indiferencia y la comodidad: conocerán la verdad y la verdad los hará libres.

¡Rompe el molde!

¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué razón muchas personas cercanas a ti han tenido más éxito que tú en la vida? o ¿Por qué otros se han quedado estancados en el mismo lugar que han empezado?

Quizá la diferencia entre aquellos que se han superado y los que viven estancados es que los primeros han desarrollado más sus dones, se han esforzado y han roto los moldes de la comodidad para probar lo desconocido sin importar los resultados que podrían tener.

¿En cuál de estas posiciones estás?

Si te cuesta avanzar, ya sea por tus temores o algún tipo de limitación física, esfuérzate al máximo para emprender lo que Dios de antemano te ha dado. Aunque los demás no crean en ti, aunque tu familia piense que no lo lograrás; debes saber que Dios sí cree en ti y esa es razón suficiente para sentirte capaz de llevar a cabo tus sueños y aún el ministerio que recibiste de parte de Él.

Hace poco vi un vídeo donde una pareja interpretaba una obra de baile teatralizado, quedé impresionada no sólo por el talento que había  en ellos sino porque más allá de sus limitaciones físicas no dejaron de luchar por lo que realmente amaban. El varón no tenía un pie, pero bailaba como si no lo necesitara, la mujer no tenía un brazo, pero su coordinación de manos con su pareja era como si realmente lo tuviera. Si dos personas con ciertas “limitaciones físicas” pudieron alcanzar sus sueños ¿por qué no lo haríamos tú y yo?

¿Te has puesto a pensar el recorrido que has tenido en estos últimos años? ¿Te sientes tan satisfecho con todo lo que has alcanzado que hasta podrías decir: misión cumplida? o ¿Quizá te sientes frustrado porque te cuesta avanzar?

Hoy es el día de levantarte y dejar a un lado todo aquello que te ha detenido para alcanzar tus sueños y aun de emprender el ministerio que Dios te dio. Al igual que al pueblo de Israel, Él de te dice:

Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Isaías 54:2 (RVR1960)

¿Hasta cuándo vas a esperar para empezar a predicar, a cantar, a tocar algún instrumento, a emprender un nuevo negocio, etc.?

Así como dice la frase: “El que quiere puede”

No te afanes por lo que va a suceder o por lo que dirán los demás, o si fracasarás. Mientras tengas el respaldo de Dios en tu vida y en lo que realizas todo estará bajo control, su presencia es más que suficiente para avanzar.

¡No tengas miedo! Rompe el molde del temor y de la comodidad que sólo provocan tu estancamiento.

“Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma.” Salmos 143:8 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿El Rey o el reino?

El dinero y la fama motivan a la gente a cometer grandes locuras. Hoy en día podemos ver cómo la codicia toma lugar en la vida de muchos que, por tener seguridad financiera mienten, roban y hasta son capaces de sacrificar su propia reputación ¿Conoces a alguien con esas características?

Es posible que muchas de las jóvenes participantes  del concurso de belleza más importante de la época antigua hayan sido motivadas por la posición que ellas ocuparían en el reino, por las comodidades que gozarían y por el lugar donde vivirían, el cual se podría comparar con un palacio sacado de un cuento de hadas. La Biblia describe de una forma detallada los jardines que rodeaban el palacio.

“En el tercer año de su reinado, Asuero organizó una gran fiesta para todos los funcionarios y líderes del país. También invitó a los jefes de los ejércitos de Persia y Media, y a las autoridades y gobernadores de las provincias. Durante seis meses el rey les estuvo mostrando las riquezas que poseía y les hizo ver cuán grande y poderoso era su reino. Después ordenó que se preparara otra fiesta para todos los que vivían en Susa, desde el más importante hasta el menos importante. La fiesta se realizó en los jardines del palacio y duró siete días. Entre las columnas de mármol se colgaron cortinas de hilo blanco y azul, sujetadas con cuerdas de color púrpura y argollas de plata. Pusieron muebles de oro y plata, y un piso de mármol blanco y negro, con incrustaciones de piedras preciosas. Se sirvió una gran cantidad de vino, pues el rey era muy generoso. Las copas en las que se sirvió el vino eran de oro, y cada una con un diseño original.  Sin embargo, el rey ordenó a los sirvientes que no obligaran a nadie a beber, sino que cada persona bebiera lo que quisiera.” Ester 1:3-8 (TLA).

Al ser todos invitados al gran Banquete del rey tuvieron la oportunidad de contemplar el palacio. Pero el objetivo de Ester no se relacionaba con la comodidad, con la abundancia y mucho menos con el poder, ella estaba ahí con una gran misión.

¿Cuál es tu motivación cuando buscas a Dios? ¿Lo haces para darle gloria o sólo por interés? ¿Buscas al Rey de reyes porque lo amas o sólo lo haces por sus bendiciones?

¿Qué estás buscando? ¿Al Rey o su reino?

Dios quiere usar tu vida y llenarte de bendiciones, pero tienes que acudir a Él  desinteresadamente y con humildad para poder escucharlo. Si necesitas tomarte un tiempo  para conocerlo, hazlo y verás que su presencia en tu vida saciará todas tus necesidades.

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10  (NVI)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sueño con verte crecer…

Hace poco tiempo me encontré con una amiga, madre soltera, quien tuvo que tomar dos empleos porque sus ingresos no  le alcanzaban. Quisiera resaltar algunas palabras suyas que mencionó en medio de la conversación: “desde que tuve a mi hija no he dejado de trabajar, no puedo darme ese privilegio” Ella se sacrifica por su pequeña, obviamente por amor, pero también confiando que este esfuerzo no será en vano.

¿Eres padre o madre? No es casualidad que cuando se hable de “padres” se haga relación con la palabra “sacrificio”,  recibas o no el apoyo de tu esposo (a) seguramente estás poniendo bastante esfuerzo en tus hijos porque quieres lo mejor para sus vidas.

Lamentablemente, un porcentaje elevado de los hijos no corresponden el esfuerzo de sus padres, en la actualidad muchas madres están sufriendo porque ellos no muestran interés en sus vidas. Por ejemplo, no saben lo que quieren para su futuro, abandonan sus estudios y ni siquiera trabajan, continúan siendo mantenidos, sin esforzarse por superarse; en los peores casos se dedican a destruir sus vidas con la bebida u otros vicios.

“El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz.” Proverbios 17:25 (RVR 1960)

Es triste conocer hijos necios que son sufrimiento y una carga pesada para sus padres,  aquellos que han sacrificado su vida con tal que no les falte nada. A estos papás les recomiendo “sacar a sus hijos de la comodidad”, seguir manteniéndoles solamente es poner una venda a sus ojos que les impide observar su futuro.

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios…” 1 Juan 3:1 (RVR 1960)

¿Eres un hijo necio o sabio? No es tarde para cambiar si estás actuando mal, por otro lado, es posible que no estés causando dolor a tus padres en la tierra, pero quizá estás haciendo que sufra tu padre que está en el cielo. Por esta razón te animo a abandonar la necedad, pedirle perdón y decidir esforzarte por ser un hijo agradecido.

Jesús  sacrificó para salvarte, puesto que sueña con verte crecer y realizar mayores cosas de las que Él hizo aquí en la tierra, porque quiere lo mejor para ti. Por tanto, si te has estancado dejando de orar, estudiar su palabra o asistir a la iglesia ¡regresa! Dios te ama y tiene un propósito para tu vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Algún problema en ser pasivo?

Es primordial aclarar la diferencia entre alguien pacífico y pasivo. La persona pacífica es partidaria de la paz, es decir, enemiga de los enfrentamientos; sin embargo, la pasiva, es conocida como aquella que no hace las cosas por sí misma, sino que espera que otros las hagan por ella, es una actitud opuesta al compromiso o la acción constante.

Por ejemplo, esta actitud se puede observar cuando se trabaja en equipo, algunos se comprometen con el trabajo y se esfuerzan para obtener buenos resultados, en cambio, el pasivo prefiere esperar a que alguien le diga lo que debe hacer, de lo contrario no hará nada.

Seguramente no te gustaría que esta persona esté en tu equipo, del mismo modo, nadie quiere tener una pareja pasiva; es decir, que no muestre compromiso en la relación, que espere que lo busques, que lo consientas y se olvide de los detalles o fechas importantes… eso tampoco le gusta a Dios.

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón Jeremías 23:13

Si deseas encontrar al Señor entonces debe existir una acción constante de tu parte, en la que lo busques de todo corazón. Muchos no lo encuentran porque simplemente se entregan a medias, quieren seguirlo pero no asumen un compromiso y continúan sumergidos en su propia comodidad.

Ser alguien inactivo, en otras palabras, estar cómodos en la banca de la iglesia, no es algo que el Señor espera de nosotros. Así como nuestros padres quieren nuestro progreso para alcanzar un futuro exitoso ¡también Dios! Él desea que nuestro estado espiritual no se estanque, que seamos cristianos encendidos de oración, obedientes a su palabra y serviciales.

En esta oportunidad deseo animarte a ponerte de pie, decide aplastar el desgano, basta de esperar que otros te empujen a orar, a asistir a la iglesia ¡Muévete! Recuerda que Dios tiene un gran plan para tu vida y no lo cumplirás estando sentado, sal a predicar, ora por tu pastor, por los necesitados y apoya al que necesita una mano o consuelo.

¡Qué las personas conozcan un hijo de Dios activo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La mejor perspectiva

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:2  (RVR1960)

Todo cristiano debe cambiar su mentalidad y su actitud, dejando de buscar ser servido para ser siervo. Muchos sirven con un motivo equivocado como si llevaran una carga reflejando depresión y frustración. Esto es la señal de un servicio mal enfocado, servir a Dios es un privilegio y una bendición; debemos hacerlo con la actitud correcta y con amor en el corazón.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ven y sígueme

Jesús, después de ser bautizado,  fue llevado por el Espíritu Santo  al desierto, donde fue  probado y salió victorioso.   Posteriormente el Señor inicia su ministerio haciendo un llamado  a quienes Él había escogido diciéndoles: “Venid en pos de mí,   y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19),  los llamó a cada uno de ellos  y dejando sus ocupaciones lo siguieron.

Todos ellos fueron instruidos por Jesús y en su caminar con Cristo vieron milagros asombrosos: Los ciegos podían ver, paralíticos caminar, mudos hablar, vieron a los mares y vientos obedecerle, también fueron testigos de la multiplicación de panes y peces para alimentar a multitudes. Los hombres que decidieron seguir a Jesús no se imaginaban que era un tours con el mismo Dios.

En Marcos 10:17-12 está el relato de la oportunidad en la que un joven que tenía muchas posesiones le preguntó a Jesús qué podía hacer para heredar la vida eterna, a lo que el Maestro le respondió que debía guardar los mandamientos que conocía. El joven entonces le dijo: Maestro, todo  he guardado desde mi juventud. Jesús lo miró a los ojos y le hizo una propuesta: Vende todo lo que tienes y dalo a los pobre, y tendrás tesoros en el cielo; y ven y sígueme.  Al escuchar esto  el hombre se fue triste porque tenía muchas posiciones.

El seguir a Jesús demanda renunciar a nuestras comodidades, es salir de nuestro estado de confort. “Ven y sígueme” es una invitación de Jesús para poder capacitarnos y  mostrarnos la gloria de Dios de cerca con milagros y prodigios.  Hoy te animo a que aceptes la invitación del Maestro a seguirlo, que tu respuesta sea como la de los discípulos que dejaron lo que estaban haciendo y lo siguieron.

 “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.  Lucas 9:62

¿Cuál será tu respuesta?

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Una tibia sensación

Hace muchos años el ya extinto Nobel de Literatura Alexander Solzhenitsyn escribió,

No tengo ninguna esperanza en Occidente… La excesiva comodidad y prosperidad han debilitado su voluntad y su razón.

Me viene la imagen cuando en mi país vivimos una dramática recesión. El dinero escaseaba producto de un feroz ajuste económico. La pobreza y la desocupación bordeaban, cada una, el 30%. Caminaba cuarenta cuadras de ida al trabajo y cuarenta cuadras de vuelta porque no alcanzaba para el colectivo. Al almuerzo era un poco de sémola con leche y la cena una taza de té y un pan. No pocas veces anduve con los zapatos agujereados. La mayor parte de los fines de semana de invierno la pasaba metido en la cama para escapar al frío porque no había para el gas de la calefacción. No era flaco por necesidad estética: había muy poco que comer.
Pero ardía de pasión. Tres veces por semana íbamos a predicar a diversos puntos de la ciudad. Teníamos una agrupación de estudiantes universitarios que se ocupaba de pensar el país y ofrecer ideas cristianas a los urgentes problemas. Algunos trabajaban clandestinamente para salvar gente de los servicios de seguridad de la dictadura y sacarlos del país. Ibamos a los campamentos de pobreza a hacer trabajo voluntario y enseñar la Palabra a los que querían saber más de Cristo.
Pasó el tiempo y los días trajeron progresiva prosperidad. Empezó a haber más comida que hambre. Acudía a la tienda cada tanto a comprar ropa y zapatos nuevos. Conseguí buenos trabajos. Me fui poniendo rellenito y más relajado. Me fui acomodando, porque “Tampoco la pavada, ¿me entendés?, hay que preocuparse de uno mismo y del futuro.”
La pasión fue reemplazada por la emoción. El compromiso fue desplazado por la membresía. El ardor de la existencia devino tibia sensación de paz. La redención de todas las cosas, no sólo las que están en cielo sino también las que están en la tierra no fue más una cuestión fundamental. Lo importante era prosperar y tener paz y seguridad, porque “tengo derecho a ser feliz”.
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Me despierto y me doy cuenta que era sueño. Me miro angustiado en el espejo del baño y tiemblo. Ojalá fuera frío o caliente, cualquier cosa, pero no tibio. Alguna vez leí en el Libro acerca de esa condición abominable.
Tiemblo de nuevo…

(Este artículo fue escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¡Es hora de emprender el vuelo!

Porque la porción del Señor es su pueblo; Jacob es su herencia asignada. Lo halló en una tierra desolada, en la rugiente soledad del yermo. Lo protegió y lo cuidó; lo guardó como a la niña de sus ojos; como un águila que agita el nido y revolotea sobre sus polluelos, que despliega su plumaje y los lleva sobre sus alas. Deuteronomio 32:9-11 (NVI)

Poco antes de que el tiempo llegue para que el águila madre ponga sus huevos,  se asegura de construir un nido para sus polluelos y cuando el tiempo de ver la luz del día se acerca para los pequeños, ella arranca sus plumas más suaves para que sus bebés sientan la comodidad al nacer.

El momento en que los polluelos abren sus ojitos y dan sus primeras señales de vida, la madre con llena de felicidad y sentido de protección lleva el alimento para sus bebés. Pero al pasar del tiempo, cuando ellos crecen y se fortalecen como águilas jóvenes, la madre debe tomar una decisión, puesto que en el nido no caben todos, es necesario que aprendan a volar ¿Qué es lo primero que hace la madre águila? Retira la comodidad y vota del nido todas las plumas.

Cuando tomamos la decisión de seguir a Cristo y damos nuestros primeros pasos, todo es hermoso y la vida se pinta de colores, pero en el momento en que empiezan las pruebas, es donde nos preguntamos si estamos en el camino correcto, porque todo pareciera indicar lo contrario, pero Dios nos dice: es necesario un tiempo de entrenamiento para alcanzar la madurez espiritual.

Entonces el águila madre toma al joven águila de la nuca y lo lleva hacia las alturas y cuando ha llegado a una altura considerable, lo suelta para que éste agite sus alas y empiece a volar. Tal vez para el águila joven esto es incomprensible, que su propia madre lo lance al vacío sabiendo que podría caer, pero no se percata de que ella estaría sosteniéndolo en cada una de sus caídas, esto lo hace una y otra vez hasta que el águila joven emprenda el vuelo por sí solo.

Es posible que cuando te encuentres en problemas sientas la distancia de Dios en tu vida, como si realmente Él se hubiera apartado de ti. ¡NO temas! Todo esto es parte del proceso, Él no te soltará de sus manos, sólo quiere ayudarte a conquistar las alturas de la madurez espiritual, porque entonces podrás desarrollar la visión de un águila y verás con claridad lo que los demás no podrán ver.

Que tu vida tome aliento para que a pesar de lo que puedas estar viviendo sigas agitando tus alas y emprendas el vuelo, Dios promete estar contigo para cuidarte y protegerte como a la niña de sus ojos.

Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará. Deuteronomio 31:6 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Me tienen que volver a recordar

¿Eres de las personas que olvidan fácilmente? A veces estar distraído u ocupado permite que olvides con facilidad muchas cosas como: comprar un ingrediente de tu receta, llamar a alguien, apagar la cocina o la luz, el trabajo o celular que necesitabas llevar; todas esas son situaciones que pueden pasar por alto, pero existen cosas que nunca debes olvidar.

En una ocasión una anciana se perdió en la ciudad, justamente una de sus vecinas la vio subirse en una movilidad equivocada y corrió para ayudarla a volver a casa. Esta viejita menciona que cada vez que tiene que tomar movilidad recuerda la bondad de su vecina y en lo posible trata de pagarle llevándole algún alimento. No necesita que le recuerden porque está muy agradecida ¿Te tienen que recordar lo buenos que han sido contigo?

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.

Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Deuteronomio 8:11-19

El tiempo de la bendición de Dios había llegado, por tanto el Señor se preocupa y da una palabra de advertencia a su pueblo, el verbo “Cuídate” se traduce como “guardar”, “observar”, “hacer cuidadosamente”; es decir, les dice: “cuando la bendición llegue a tu vida ten mucho cuidado de no olvidarte de Dios y lo que hizo por ti”.

A veces la comodidad y la satisfacción también pueden hacernos olvidar aspectos importantes como la voluntad de Dios para nuestra vida. Por lo cual Él advierte que existen consecuencias serias por la desobediencia así como grandes beneficios por la obediencia.

En este momento te animo a recordar lo que Jesús hizo por ti en la cruz al salvar tu vida, y además lo sigue haciendo con cada bendición que te tiene preparada en este mundo. Si estás con una aflicción la respuesta de Dios llegará en el tiempo preciso si permites que Él tome el control pero, si te encuentras en un tiempo de bendición ¡acuérdate!, no esperes volver a recordar a Dios por medio de la aflicción.

 

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Deja el confort

Muchos creemos que si una persona está pasando por algún problema, éste es tal vez sea consecuencia de su pecado y que ahora está pagando lo que hizo; pero debemos tener en cuenta que no todos los problemas son producto de un pecado o que vienen de Satanás como algunos creen, si no que a veces son oportunidades que Dios permite para crecer.

Posiblemente nos hemos estado conformando con cumplir con nuestras obligaciones en la comodidad de nuestra quietud pero, en realidad, Dios no quiere que esto suceda, Él desea que crezcas, que madures, que experimentes cosas sobrenaturales ya que fuimos hechos a la imagen y semejanza de nuestro Padre y esto quiere decir que no debemos conformarnos con lo normal.

En Mateo 14:22 en adelante podemos ver cómo actúa Pedro cuando dice que desea caminar sobre las aguas y Jesús le dice que deje la quietud y experimente algo sobrenatural con Él, Pedro duda y apenas pisa el agua siente hundirse, pero también observamos que Jesús en ningún momento lo dejó cuando salió de la barca si no que inmediatamente lo ayudó.

Pedro no logró experimentar lo sobrenatural por temor, por dudas, falta de fe , etc. y quizás nosotros también hacemos lo mismo, no dejamos que Dios nos haga crecer, que nos haga experimentar nuevos niveles, nos conformamos con lo que ya sabemos, con lo que hacemos y no anhelamos caminar sobre las aguas, cada prueba que Dios está permitiendo en tu vida es para que puedas crecer y vivir grandes bendiciones, pero por miedo o duda no estás obedeciendo y te estás conformando con la situación en la que estás.

“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” 2 Pedro 3:18 (RVR-1960)

Si Dios te está sacudiendo y te está moviendo de tu zona de confort, es hora de que veas esta situación como una oportunidad, como algo bueno para tu vida, eso que te hará crecer y experimentar lo sobrenatural; tal como Jesús estuvo con Pedro, también estará contigo para sostenerte y caminar juntos.

 

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Un mal lugar y un mal momento

2 Samuel 11 y 12 nos relatan que David en vez de haber ido a la guerra, decidió quedarse en Jerusalén, ocasión que el enemigo aprovechó para tentarlo y él terminó pecando. No sólo cometió adulterio con Betsabé, la esposa de Urías, uno de los soldados de su ejército, sino que también tramó su muerte al saber que ella estaba embarazada.

El Señor estaba disgustado con David por lo que había hecho, pero como no se había arrepentido ni siquiera hasta que su hijo nació, envió al profeta Natán para que lo confrontara con su pecado. Aunque no pudo evitar la consecuencia del mismo, la muerte de su hijo; se arrepintió genuinamente, le confesó su pecado a Dios y fue perdonado. Esa es la razón por la que fue un varón conforme a su corazón, porque siempre encontró en él la disposición de obedecerlo.

Pero te confesé mi pecado, y no oculté mi maldad. Me decidí a reconocer que había sido rebelde contigo, y tú, mi Dios, me perdonaste. Salmo 32:5 (RVR1960)

Si hoy te encuentras en un lugar distinto y haciendo cosas distintas a las que Dios te mandó hacer, medita en lo que le pasó a David y evita perder cosas y a personas que amas porque nunca podrás ser completamente feliz estando en pecado ni a costa de la felicidad de otros. ¿No te das cuenta que el enemigo quiere distraerte porque sabe lo mucho que puedes dar y el impacto que tendrá lo que harás donde el Señor quiere que estés?

Te animo a que le pidas perdón a Dios por haber preferido tu comodidad en vez de hacer su voluntad. Ya no sigas perdiendo más tiempo, vuelve al lugar donde Él te puso y cumple con aquello que te encomendó que hicieras con los dones y talentos que te dio, porque no solo tú serás bendecido sino que serás un canal de bendición para otras personas.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí. No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo.  Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte. Salmo 51:10-12 (NTV)

¡Solo estando en el lugar correcto y haciendo lo que Dios te encomendó, obtendrás la victoria!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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