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¿Por qué te aíslas?

Cuántos al ingresar a grandes tiendas nos hemos encontrado con letreros como este: “No tocar” Quizá nuestra curiosidad se hace más ferviente porque se trata de prendas tan hermosas que quisiéramos tenerlas en nuestras manos, pero por el costo que estas tienen y el anuncio puesto en ellas no nos es permitido; además incluso pueden haber  cámaras que vigilan nuestros movimientos.

De una forma similar se encontraba el leproso a quien Jesús lo miró con ojos de compasión, sabiendo que la enfermedad que este hombre tenía era una de las más horrorosas de todos los tiempos; ya que  por el temor al contagio muchos le ponían el famoso letrero: ¡No tocar! Lo que hacía que las víctimas de este  padecimiento se aíslen de la sociedad.

Hoy en día, somos testigos de cómo la lepra espiritual se ha convertido en una epidemia difícil de tratar. Lo que físicamente se conocía como una enfermedad con la pérdida de la sensibilidad, hoy  también lo es a nivel espiritual. ¿Cuántos hombres y mujeres viven haciéndose daño por este mal? Quizá por el temor a ser criticados o señalados, prefieren vivir aislados de la sociedad y hundirse en su amargura, cuando la respuesta a la sanidad de su alma está a la distancia de una oración y el toque divino de su salvador, como lo estaba del leproso quien suplicó su sanidad.

“(…) Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio dijo. Movido a compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó. Sí quiero dijo. ¡Queda sano!” Marcos 1:40-41 (NTV)

Si la situación en la que hoy te encuentras te ha hecho aislarte de los demás creyendo que no hay forma de salir de ella, o simplemente no lo mereces, déjame decirte que Jesús vino para quitar el título que muchos te pusieron, Él vino a devolverte la sensibilidad que este mundo te quitó para evitar que te sigas haciendo daño. ¿Vas a rechazarlo?

Ya no te alejes más de su presencia, no importa el tamaño de tus errores, Él está dispuesto a perdonarte y a devolverte todo lo que el enemigo vino a robarte, permite que el toque de su mano llene tu ser y traiga grandes cambios a tu vida.

Mi Dios me perdonó todo el mal que he hecho; me devolvió la salud, me libró de la muerte, ¡me llenó de amor y de ternura!  Mi Dios me da siempre todo lo mejor; ¡me hace fuerte como las águilas! Salmo 103: 3-5 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Oscuridad o luz?

La oscuridad es sinónimo de tinieblas, incertidumbre, sombrío, tenebroso, por esta razón es que se relaciona con la maldad y por las cosas ocultas que conlleva ¿Conoces personas o lugares oscuros?

Por ejemplo, los lugares donde se asientan las pandillas son generalmente oscuros, de hecho, conozco un camino al que intencionalmente le quitaron la iluminación para que la pandillas pudieran robar a las personas que pasan por allí, sin que nadie las vea y tampoco pueda socorrerlas.

Aquellos que hacen daño son la oscuridad porque no tienen compasión por el sufrimiento del otro, y los que simplemente no pueden ver una salida a su situación, sino que son atrapados y engañados, son los que necesitan apoyo porque viven en penumbras y no pueden ver el camino ¿Quién les guiará? Ellos necesitan la luz.

“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:14-16

La Palabra de Dios dice que a nosotros nos representa la luz, nosotros somos quienes debemos iluminar a las personas, a liberar a aquellos que se encuentran en peligro, debemos ser esa esperanza para aquel en que su camino simplemente ve tinieblas o para poner un alto a la maldad y a quienes siguen sus pasos.

Si el Señor te dice que te hizo una luz, no te ocultes, la mayor parte de este mundo está en tinieblas por lo que el Señor necesita creyentes valientes que asuman el reto de cambiar el mundo ¿Estás dispuesto?

Recuerda que si no eres luz, entonces estás en tinieblas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Al que te pida dale…

En la actualidad es difícil confiar en alguien, en especial cuando te piden algo prestado o que colabores en su necesidad; seguramente muchos hemos sido engañados por algunas personas que inventan historias para recibir algo de ti, pero ¿Qué haremos?

Recuerdo la historia de una ancianita que pedía limosna en las calles, mucha gente tenía compasión de ella y le daba dinero; pero descubrieron que esta viejita en realidad no era pobre, tenía una casa propia, una fortuna en el banco e hijos en el exterior que le enviaban dinero constantemente. Sin embargo, vestía como mendiga y en lugar de invertir su dinero prefería pedir donación.

Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.” Mateo 5:42 (RVR 1960)

Al conocer esta historia, varios se decepcionaron e incluso muchos tomaron la decisión de no volver a apoyar a personas necesitadas; sin embargo, no podemos poner a todos en la misma bolsa. Existen personas que realmente precisan nuestro apoyo, que están en las calles sufriendo de hambre o sin poder llevar el alimento a su casa.

Jesús en este aspecto nos enseña algo importante: “Al que te pida, dale…” Si tienes la posibilidad de apoyar a alguien, hazlo, el Señor conoce tu corazón y eso es lo que vale, si esta persona te engañó, en su tiempo le llegarán las consecuencias; lo que a nosotros nos toca es dar porque entonces así recibiremos la bendición de lo alto.

Mejor si nos equivocamos dando a equivocarnos rehusando ayudar a alguien que nos necesita.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Nobleza obliga

No son todos.

Hay algunos que ingresan en mundos paralelos y preguntan, miran, cuestionan, aportan. Investigan, consultan, sienten, sufren y se alegran con la raza de los otros porque ven allí la marca de la trascendencia, la huella superior de la creación. Les desgarra el dolor del siglo, buscan caminos para mejorar los días, transfieren al mundo de los vivos la palabra viviente en forma de abrazo, servicio, asistencia.

No son todos.

Hay algunos que penetran los misterios de la filosofía, examinan las obras de arte, escuchan la música y descubren los mensajes implícitos, el reclamo de los seres, la angustia de la era. Leen los periódicos, van a ver las películas, asisten a un concierto o a una obra de teatro, hablan con los autores, dialogan con los disidentes.

No son todos.

Hay algunos que entienden los signos del tiempo y traducen a la gente los arcanos del pasado. Aprendieron lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará y traducen los secretos al lenguaje de la inmensa mayoría. De tanto mirar los universos de al lado descubrieron lo que creen y por qué lo creen al tiempo que pueden explicar lo que no creen y por qué no lo creen y sus respuestas son comprensibles en el bar, en la oficina, en la gasolinera y si tuvieran una columna editorial en los diarios principales cualquiera los entendería.

No son todos.

Algunos tienen amigos en los márgenes del sistema, no le tienen miedo a los diferentes, no lanzan anatema contra los que no piensan como ellos, aprendieron el profundo lenguaje de la igualdad y la compasión. Tanto se acercan que si uno mira a la multitud no se reconocen como distintos, no tienen auras iluminadas sobre la cabeza ni rostros relucientes; se parecen a todos, hasta que hablan. Entonces todo un mundo de palabras vivas endulza la dura materia del dolor predominante.

No son todos.

Hay algunos que hablan lenguajes extraños, leen libros alternativos, se reúnen en sitios reservados con los dolientes marginados del sistema, los inconformistas y los angustiados. Escriben acerca de las cosas humanas y divinas sin retóricas rituales ni citas justificantes. No son asistentes consuetudinarios a las solemnes asambleas y no cumplen con los requisitos mínimos de la espiritualidad estándar por lo que suelen ser condenados a puertas cerradas en severos tribunales.

No son todos. Hay que decirlo.

Nobleza obliga.

Salva a tu hermano…

Hace poco una noticia conmovió muchísimo a toda la población de la ciudad en la que vivo. Oscar, un hombre con discapacidad múltiple, de escasos recursos económicos, cuida a su padre de 82 años y alega que lo poco que obtiene lo invierte en la alimentación de su progenitor, aunque muchas veces se ha quedado sin alimento.


A pesar de las diferentes limitaciones que este hijo presenta, es alguien ejemplar cuidando a su padre y siendo el sostén de su casa; a diferencia de muchos casos de la actualidad donde los hijos prefieren abandonar a sus padres por ser ancianos y no asumen ninguna responsabilidad. Fue por este motivo que diferentes personas se compadecieron y fueron a apoyar a esta familia.


Lamentablemente muchas personas necesitan el apoyo de alguien que pueda ayudarles a salir adelante; no se necesita ser millonario para ayudar, simplemente un corazón dispuesto que entregue amor y tiempo, así como sucedió con un paralítico en la Biblia:


“Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” Mateo 9:1-2 (RVR 1690)


Jesús estaba pasando por la ciudad y trajeron delante de Él a un hombre imposibilitado de poder caminar, la Biblia no es clara con respecto a quiénes eran los que llevaron al hombre para que reciba sanidad, pero lo que sabemos es que eran personas que se compadecieron y quisieron hacer algo por él.


“Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (NVI)


El amor a Dios se mostrará en el amor al prójimo, no consiste en ir a una iglesia solamente, sino en tener la compasión y el amor de Cristo ¿Estás dispuesto a apoyar a alguien que lo necesita?


Te animo a mirar a tu alrededor y buscar al necesitado, invítalo a la iglesia, ora por su vida y si está en tus posibilidades responde a su necesidad, te aseguro que Dios te devolverá multiplicado.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Faltan obreros?

En la construcción de un edificio o casa se requiere el trabajo de varios obreros, cada cual con su función y herramientas, de esta manera la obra puede realizarse con efectividad y también en un tiempo oportuno.


La obra del reino se puede comparar a una obra de construcción en la que existe mucho trabajo por hacer, pero ¿Sabías que Jesús dice que le faltan obreros?


La Biblia dice: “Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos.” Mateo 9:36-37


Jesús recorría las ciudades y aldeas enseñando las buenas noticias del reino, dando fortaleza y sanando enfermos, por lo que las multitudes lo seguían; sin embargo, siente compasión por ellos porque observa su necesidad, el cuidado y orientación que requerían. Entonces manifiesta su aflicción: “la mies es mucha y los obreros pocos”


¿Qué labor realizas para el Señor? Es muy sencillo ir a la iglesia los domingos y orar simplemente para pedir por nuestras necesidades, pero Jesús nos muestra que existe una necesidad en su obra y precisa trabajadores que la realicen, el trabajo es mucho pero los obreros son pocos.


Si pensaste que ser cristiano es simplemente conocer a Jesús estás equivocado, se trata también de seguir sus pasos, de renunciar a nuestro egoísmo para pensar en los demás y sus necesidades, de abandonar la comodidad para cumplir el propósito de Dios.


¿Estás dispuesto a ser obrero de Cristo? Si tu respuesta es afirmativa entonces ¡Manos a la obra! Empieza orando por otros, sal y enseña el mensaje de salvación, recoge a las ovejas descarriadas y vuelve a traerlas al rebaño ¡Si quieres ver a Dios no te quedes sentado!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sólo por misericordia

¿Alguna vez te dieron un regalo que recibiste con mucha emoción y al pasar el tiempo ya no te llamó tanto la atención como en la primera vez? Suele ocurrir, las emociones son cambiantes con el tiempo, pero hay un regalo especial en la vida que no tiene que tenerse por poco pese a los años y a las circunstancias, este es la Salvación que Dios da a través de su hijo Jesucristo.

Nadie es merecedor de este regalo, pero por la gran misericordia de Dios es dado a quienes lo reciban, y es la compasión la que lo hace especial porque, ¿realmente merecías este obsequio?

Personalmente yo no hice nada bueno como para que el Señor se fijara en mí y me diera este grandioso regalo, pero aun así lo hizo, a pesar de lo que era y ¡eso es pura misericordia! Y también es un privilegio, no para orgullo sino para agradecimiento.

“Pues a Moisés dice [Dios]: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” Romanos 9:15-16 (RVR1960)

Su amor y misericordia son extendidas a todos, debemos valorar y recordar a diario que aunque no lo merecíamos Él nos salvó y seguirá salvando a quien lo recibe. Hoy demos gracias a Dios y renovemos esa alegría de ser parte de la familia en Cristo.

Romanos 9:25-26 “…Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.”

 

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¿Y por qué yo no?

Ser víctima de alguna injusticia es muy doloroso, y una de las reacciones comunes es ser invadido por un sinfín de emociones como la venganza, impotencia y demás. Es ahí cuando debemos poner nuestra mirada en lo que la Palabra nos dice al respecto, para neutralizar nuestras emociones y dejarnos guiar por Dios, con el objetivo de no cometer errores y seguir su plan.

No somos seres perfectos y aun así el Señor nos dio la oportunidad de ser hijos suyos, a pesar de nuestros pecados y maldades nos brindó su perdón. Así mismo debemos considerar a los demás cuando nos lastiman, porque ese perdón que recibimos debemos darlo a otros.

“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” Lucas 6:35-36

Algo que me llamó la atención en estos versículos es que Jesús alienta a que demos de lo que hemos recibido de Dios, dice que Él es benigno y misericordioso con los ingratos y malos; es decir que tiene compasión porque conoce que sus corazones necesitan de Su amor para ser transformados.

Por ello, por más difícil que sea es nuestra labor perdonar a quienes nos han pagado mal o realizado algún daño, ya que con ello estamos entregando la causa a Dios para que Él mismo se encargue. Pero si no lo hacemos estamos sobrepasando la autoridad de nuestro Creador y dejando de lado Su voluntad.

Aunque no sea sencillo perdonar debemos esforzarnos para hacerlo, porque si Él perdona nuestras maldades ¿por qué nosotros no?

“…de gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10:8

 

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De la misma manera

“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”

Efesios 4:32 (NVI)

El perdón refleja el corazón de Jesús y si decimos que somos sus seguidores, nosotros también debemos perdonar. A pesar de que pecamos una y otra vez, Dios continúa perdonándonos. ¿No debiéramos hacer lo mismo con los que nos ofenden, las veces que sean necesarias?

Cuando nos negamos a perdonar nos encarcelamos al pasado y envenenamos nuestro futuro. Por lo tanto es importante ser compasivos con aquellos que nos lastimaron, ya que también por ellos Jesús derramó su sangre en la cruz.

Si Dios nos perdona por cosas inexcusables, entonces debemos dar el primer paso en perdonar a los que nos ofendieron para ser libres del dolor del pasado.

¿Quieres dar el primer paso?


Por Giovana Aleman



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Mientras me dure la vida

“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” (Juan 9:1-2 RV60)

Los discípulos estaban junto al Maestro y se detuvieron en el camino cuando divisaron a un ciego y, como un niño pequeño pregunta a sus padres algo que no comprende y saca conclusiones apresuradas, ellos le preguntaron si ese varón se hallaba en esa condición por su pecado o por el pecado de sus padres.

El ciego no sufría por pecado suyo o ajeno sino que su vida tenía un propósito especial: que Jesús mostrara su gloria. Dios se glorifica en nuestras vidas y también nos usa, no existe nada imposible para el Señor.

“Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” (Juan 9:3 RV60)

Jesús se detuvo mostrando compasión por ese hombre ciego de nacimiento, esa acción nos enseña que a pesar de las actividades que tenemos, la rutina a la cual nos habituamos, es importante hacer un alto para hacer el bien.

Cristo sanó a muchos ciegos que adquirieron esa condición por enfermedad o por algún accidente pero en esa ocasión dio a conocer que Él lo puede todo, aunque según las personas que estaban ahí, era un caso que parecía no tener esperanza.

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” (Juan 9:4 RV60)

Es importante hacer lo que a Dios le agrada mientras el día dure y la oscuridad no esté presente; esto quiere decir que mientras nos dure la vida debemos hacer lo correcto porque nadie tiene el control del día o de la hora cuando partirá a la eternidad.

“aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”(Efesios 5:16 RV60)

¿Vives solo para ti o usas parte de tu vida para servir a los demás? Un minuto puede ser suficiente para ayudar ¿Qué haces con tu tiempo?

Por Carlos E. Encinas

 

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No más odio

“Poco después, Jesús dijo: «¡Padre, perdona a toda esta gente! ¡Ellos no saben lo que hacen!» Mientras los soldados hacían un sorteo para ver quién de ellos se quedaría con la ropa de Jesús” Lucas 23:34 (TLA).

Cuando nos lastiman, es posible que esto provoque en nosotros, deseos de venganza, amargura y odio. Cuando esto sucede ya no tenemos paz y guardamos en nuestro corazón sentimientos negativos.

La única manera de quitar este sentimiento que nos enferma en nuestro interior es a través del perdón. Es posible que no resulta fácil, pero es lo mejor.

Si aún sientes odio o rencor hacia las personas que te han herido, piensa un momento y recuerda a Jesús quien siendo crucificado dijo: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Considera que ellos mismos pudieran estar heridos y no hacen más que transferir el odio que hay en sus corazones.

¡No hagas tú lo mismo! tú puedes perdonar. De esta manera podrás cambiar el odio, por una mirada de  amor y compasión por aquellos que te hirieron. ¿No es esto lo que hizo Jesús?

Por Giovana Aleman

 

 

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Da misericordia

“Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda.”  Al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y comenzó a andar. Pero aquel día era día de reposo. ”  Juan 8:5-10 (NBLH)

Jesús al ver que este hombre estaba 38 años con esa condición, tuvo misericordia, lo sanó, perdonó y aconsejó diciéndole: “no peques más” V. 14. Sin embargo, muchas veces no nos alegramos por las bendiciones que otros reciben, por el contrario, cuestionamos y juzgamos.

Esta actitud era propia de los fariseos,  quienes a pesar de conocer a Dios, condenaban al prójimo con una falta total de amor y misericordia. Mateo 12:7-8 (NBLH) “Pero si ustedes hubieran sabido lo que esto significa: ‘Misericordia (compasión) quiero y no sacrificio,’ no hubieran condenado a los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.”

Dejemos que el Espíritu Santo obre en nuestra vida y nos ayude en todo momento a ser un reflejo de Él y podamos ofrecer amor y perdón a nuestro prójimo. ¡Decide ser cómo Jesús!

“Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.” Efesios 4:2 NVI,

“Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado” Juan 15:12 NVI

Por Danitza Luna

 

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