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¿Quieres saber cómo será tu hijo de grande?

Está científicamente comprobado que lo que sucede en los primeros días de vida y la infancia repercute en la adultez. Y esto sucede incluso si no recordamos qué paso en esa etapa. (Para más información, leer: Lo que pasó en tu niñez influye en quién eres hoy). Los estudios realizados a lo largo de los años demuestran que el vínculo entre padres e hijos juega un rol importante en su desarrollo como adultos. De hecho, los investigadores afirman que existe un 80 % de probabilidad que los hijos repitan la crianza que tuvieron con sus propios descendientes.

El círculo vicioso

Los padres son los únicos modelos que tiene un niño para aprender a manejar sus estados emocionales. Por ejemplo, aquellos adultos con rechazo y preocupación o que son incapaces de manejar sus emociones adecuadamente ≪tienen un curso mucho más espinoso al navegar los giros y vueltas inesperados de la vida, particularmente en las relaciones interpersonales≫, y de ese ejemplo aprenden sus hijos. Cuando ellos crezcan, repetirán la misma secuencia con sus propios hijos.

Los investigadores han comprobado que esto funciona como un círculo vicioso. Por ejemplo, un adulto preocupado cría a un niño inseguro, indeciso y ansioso. Y cuando éste crece, se convierte en un adulto preocupado. Los estudiosos han categorizado este comportamiento en cuatro tipos:

Niño seguro ↔ adulto libre
Niño inseguro-evasivo ↔ adulto rechazado
Niño inseguro-indeciso/ansioso ↔ adulto preocupado
Niño inseguro-desorganizado ↔ adulto con traumas o pérdida no resueltas

Los cuatro patrones de apego

Los patrones de apego son un círculo vicioso; sí, es cierto. Pero también es cierto que cuando un individuo toma la decisión de cambiar y romper con el molde, puede transformar su vida y la de la generación siguiente.

Un experimento realizado con bebés demostró que existen cuatro patrones de apego. El ejercicio consistía en lo siguiente: Al principio, la madre interactuaba con su bebé (jugando, cantando, etc.), pero luego salía de la habitación y dejaba a su hijo a cargo de un cuidador. Al volver, después de unos minutos, la reacción del bebé demostraba qué clase de apego tenía con su progenitora. Este ejercicio, por más simple que parezca, demostró que existen cuatro patrones de apego que son universales.

1. Apego seguro

Del experimento, se observó que aquellos bebés que tenían un apego seguro con sus madres, apenas ellas volvían a la habitación, corrían para buscar consuelo. Sin embargo, su angustia no duraba mucho tiempo. Tras ser tranquilizados por sus madres, los bebés volvían a jugar con los juguetes que estaban en la habitación.

Esto significa que el apego seguro se da cuando los padres están emocionalmente sintonizados con sus hijos, son perceptivos y sensibles a sus necesidades. Los hijos de estos progenitores crecen sintiéndose comprendidos, conectados y el universo tiene sentido para ellos.

2. Apego inseguro-evasivo

En el experimento, los bebés que tenían apego inseguro-evasivo con sus madres, apenas ellas volvían a la habitación, era como si no existieran. Ellos ignoraban por completo su presencia porque ya habían aprendido que sus madres les proveían poco consuelo para su angustia emocional.

El apego inseguro-evasivo se da cuando los padres son emocionalmente inasequibles, imperceptivos, insensibles y rechazan el estado emocional del niño. Cuando éste se convierte en adulto, es incapaz de leer las emociones del resto y pone más atención a las palabras, pero ignora el lenguaje corporal. Esto le lleva a tener malas relaciones interpersonales, laborales, amorosas e incluso espirituales.

3. Apego inseguro-indeciso/ansioso

En el experimento se observó que los niños que tenían este patrón de apego con sus madres, buscaban consuelo en sus madres. Pero, a diferencia de los niños de la primera categoría de apego, ellos no podían ser tranquilizados fácilmente, sino que se aferraban a sus madres y no querían jugar con los juguetes.

El apego inseguro-indeciso/ansioso se produce cuando los padres son incapaces de leer a sus hijos porque están consumidos por la ansiedad. Esto hace que el niño no pueda predecir el comportamiento de sus padres. La ≪falta de sensibilidad y predictabilidad llevan a niveles elevados de ansiedad, incertidumbre e inseguridad en el niño≫.

4. Apego inseguro-desorganizado

En el experimento, cuando las madres regresaban a la habitación, los bebés tenían un comportamiento errático. Las reacciones eran diversas: se quedaban paralizados, se golpeaban a sí mismos, batían sus cabezas contra el suelo, daban vueltas en círculos o se iban a una esquina del cuarto, lejos de sus madres. Los bebés no veían a sus progenitoras como una fuente de consuelo, así que buscaban otros medios para hacerlo por su propia cuenta.

El apego inseguro-desorganizado se da cuando los padres tienen miedo o provocan temor en sus hijos. Pueden abusar emocional, física o sexualmente de sus hijos, sufrir de enfermedades mentales o ser adictos a alguna sustancia. Algunos de estos padres aman a sus hijos, pero son incapaces de ayudar a sus hijos a descifrar el mundo que los rodea. Los hijos crecen viendo al mundo exterior como un lugar confuso y aterrador. Además, no saben manejar el estrés y tienen un comportamiento abrupto, errático e impulsivo.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

–Bargh, J. (2017). Before you know it (1era ed., pp. 56-67). New York: Touchstone.
–Thompson, C. (2010). Anatomy of the soul (1era ed., pp. 109-134). Carol Stream, Illinois: Tyndale Momentum.

7 señales de que tu comportamiento es tóxico

Todos queremos alejarnos de las personas o relaciones tóxicas. Queremos tener vínculos saludables y llevarnos bien con los demás. Sin embargo, a veces somos nosotros quienes tenemos un comportamiento tóxico. Quizás esta sea la razón por la cual fallamos al desarrollar amistades o relaciones interpersonales productivas. Nos es más fácil identificar lo malo en los demás que en nosotros mismos, y por eso tal vez no nos hemos dado cuenta que nuestra conducta no es apropiada.

El psicólogo clínico, Seth J. Gillihan, PHD, sostiene que ≪el comportamiento tóxico es algo que envenena la relación y podría limitar el crecimiento de otra persona≫. Además, él apunta siete señales que nos ayudan a reconocer si tenemos un comportamiento tóxico.

1. Subestimar el dolor de otros

Minimizar el dolor de alguien es una señal oculta de un comportamiento tóxico. Esto es porque con esa actitud estamos invalidando los sufrimientos de la otra persona. Lo que en realidad se debe hacer es tener empatía por y demostrar compasión. Esto hará una mejor diferencia.

2. Criticar

Una clara muestra de esto es cuando alguien dice: ≪hiciste un buen trabajo, pero…≫. Las personas a quienes les gusta criticar se pasan la vida juzgando al resto y no haciendo nada por su cuenta. (Para más información, leer: ¿Por qué te gusta criticar?). Este enfoque de vida lleva a ser un obstáculo para uno mismo y los demás.

3. Ser pasivo-agresivo

Expresar el enojo indirectamente es una clara muestra de un comportamiento tóxico. Por ejemplo, cuando alguien hace un comentario ofensivo y luego afirma que estaba bromeando. Esta clase de actitudes son peligrosas porque ≪están parcialmente ocultos, lo que dificulta su discusión y su resolución≫. Lo mejor en estos casos es ser honesto, pero teniendo en cuenta los sentimientos de los demás.

4. Evitar ser vulnerable

La ciencia ha comprobado que al ser vulnerables con los demás creamos vínculos de intimidad. Practicarlo es beneficioso para nuestras relaciones interpersonales, amorosas y hasta laborales. Si una persona está desconectada emocionalmente de los demás, demuestra que su actitud es dañina y no puede construir lazos sólidos con los demás.

5. No ayudar cuando se debe

Esto se manifiesta cuando alguien se ausenta a propósito cuando se le necesita. Negar la ayuda que se puede brindar demuestra que esa persona tiene problemas de confianza e incluso de autoestima. Peor aún es cuando no son prestos para socorrer, pero sí para pedir favores. En cambio, uno debe tratar a los demás como desea ser tratado.

6. Esconder los problemas

A veces creemos que las personas tendrán una mejor opinión de nosotros si escondemos nuestros problemas y aparentamos que todo está bien. Sin embargo, hacer esto demuestra nuestra falta de honestidad. Guardar secretos y mentir son perjudiciales para la salud mental y física; así también para nuestras relaciones con quienes nos rodean.

7. Estar distraído

Con tantas preocupaciones en nuestro diario vivir, es fácil estar distraído todo el tiempo. Ahora que internet ha tomado el control de nuestra rutina, es aún más fácil ignorar la vida real y preferir la realidad virtual. Podemos creer que estar distraídos no es dañino; sin embargo, ≪este comportamiento puede ser especialmente difícil de identificar como tóxico porque es muy pasivo≫.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Gillihan, S. (2019). You May Have Toxic Behaviors You're Not Aware Of. Recuperado el 9 de abrade 2019, de https://blogs.webmd.com/mental-health/20190402/you-may-have-toxic-behaviors-youre-not-aware-of

¿Tu carácter es bueno o malo?

“No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.” Lucas 6: 43-45 (DHH)

¿Cuántas veces no hemos dañado y alejado personas de nuestro lado por nuestro mal carácter?  Generalmente la amargura, el enojo, los gritos, los insultos, la indiferencia, la ignorancia y toda clase de malicia son algunas de las actitudes que terminan alejándonos de las personas que más amamos.

Si estudiamos con detenimiento los versículos que hemos leído, entenderemos que hay dos tipos de persona, el hombre bueno y el hombre malo. Ambos con características diferentes, la persona buena sabe controlar su actitud y tiene un corazón saludable. La persona mala, actúa mal porque en su corazón aún hay maldad y es exactamente lo que refleja en su entorno.

¿Qué tipo de persona somos? La Biblia nos dice que todos los que pertenecemos a Cristo nos hemos convertido en personas buenas, que la manera antigua de vivir ha pasado y que nuestra actitud debe ser diferente. (2 corintios 5:17)

Si nuestra actitud  aún refleja todo lo que está mencionado en Efesios 4:31 es hora de librarnos de toda esa clase de mala conducta y analizar cómo está nuestra comunión con Dios, porque siempre actuamos de manera mala cuando descuidamos nuestra relación con el Señor.

La palabra de Dios señala que la única manera de mantener controlado nuestro carácter es por medio del gobierno del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón. “Quédense despiertos y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto a hacer lo correcto, pero el cuerpo es débil.” Mateo 26:41 (PDT)

Esto no se trata de simplemente repetirnos a nosotros mismo: “voy cambiar mi actitud” Sólo podemos cambiar por medio del poder de Dios y su fuerza en nuestro interior. (Filipenses 4:13)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Las publicaciones de Facebook afectan tu estado de ánimo!

Está comprobado que tanto los sentimientos positivos como negativos son contagiosos. Por supuesto, el estudio que confirmó este hecho se realizó en personas que se encontraban físicamente presentes en un mismo lugar (Para mayor información, leer el artículo La violencia es contagiosa). Sin embargo, la comunicación hoy en día se da mayormente por medio de las redes sociales y tal parece que sin importar la distancia los sentimientos sí son contagiosos, específicamente por medio de Facebook.

Estudiosos del comportamiento humano que trabajan en Facebook hicieron un experimento controversial que dio resultados inesperados. Del 11 al 18 de enero de 2012, ellos manipularon las Noticias que aparecían en las cuentas de Facebook de 689,003 usuarios. Eliminaron al azar posts positivos y negativos de las personas. A algunos les dejaron ver solo contenido positivo (fotos de bebés, mensajes inspiradores, artículos de auto ayuda, etc.) y a otros les dejaron ver publicaciones negativas y hasta perturbadoras (posts pesimistas, fotos de perros muertos, etc.). Al final, descubrieron que «cuando las expresiones positivas eran reducidas, las personas publicaban menos publicaciones positivas y más publicaciones negativas; cuando las expresiones negativas eran reducidas, ocurría el patrón contrario.»1

Pero los descubrimientos de este estudio no terminan allí. También se concluyó que los efectos de las publicaciones positivas o negativas duran hasta tres días después y que incluso impacta a los amigos de tus amigos. Por ejemplo, si «James está triste y deprimido y esto se muestra en sus publicaciones de Facebook; las publicaciones de su amiga Mary serán afectadas, pero también las tuyas lo serán, porque tú conoces a Mary, aunque no conozcas a James.»2 Esta investigación demostró que «no solo el contagio emocional es posible vía comunicación por mensajes de texto y que las emociones fluyen a través de las redes sociales, sino que también la emoción se transmite a través de los medios de comunicación indirectos.»3

En conclusión, las publicaciones de Facebook sí influyen en nuestras emociones y por lo tanto, debemos ser cuidadosos con la clase de personas a quienes tenemos agregadas. Y no solo eso, también podemos utilizar las redes sociales para hacer un impacto positivo en los demás y marcar la diferencia. Por ejemplo, una forma de hacerlo es compartiendo videos que llevan un mensaje positivo y de esperanza; y yesHEis es la mejor herramienta para eso. Puedes descargar la app gratis para celulares en https://yhm2h.app.goo.gl/JSHS

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Hill, K. (2014). Facebook Manipulated 689,003 Users' Emotions For Science. Recuperado el 17 de octubre de 2018, de https://www.forbes.com/sites/kashmirhill/2014/06/28/facebook-manipulated-689003-users-emotions-for-science/#6e907794197c
2Bargh, J. (2017). Before you know it (1st ed., p. 201). New York: Simon & Schuster.
3I. Kramer, A. The Spread of Emotion via Facebook [Pdf]. Austin, Texas: Facebook, Inc. Recuperado el 17 de octubre de 2018, de https://research.fb.com/wp-content/uploads/2012/05/the-spread-of-emotion-via-facebook.pdf

¿Qué estás sembrando en tus hijos?

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas.” Efesios 6:4 (TLA)

Muchas veces tendemos a quejarnos del comportamiento rebelde de nuestros hijos, sin ponernos a pensar en nuestra actitud hacia ellos. ¿Te has puesto a pensar si la conducta de tu hijo es producto de lo que tú has sembrado en él? Quizá el que lo ha provocado a la rebeldía eres tú ¿No será que en vez de comprenderlo, amarlo y darle afecto incondicional cometes el error de resaltar sus errores más que sus virtudes e incluso comparándolo con otras personas? Es verdad que todos cometemos errores, por ello quiero animarte a meditar en tus caminos; tal vez anhelas un cambio en la vida de tu hijo pero aunque pasa el tiempo y cada vez parece hacerse más grande, nada sucede, la pregunta es: ¿Estás haciendo algo para que las cosas cambien? ¿No será que el que está fallando eres tú? Tal vez necesites perdonar y pedir perdón a tu hijo. Recuerda que un día tú también fuiste hijo y quizá aún lo seas, y aunque tus padres hayan sido duros contigo, no hagas lo mismo con los tuyos. Pídele sabiduría a Dios para tratarlos con amor y llevarlos a los caminos del Señor.

Por Ruth Mamani

 

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¿Reconocen que eres hijo de Dios?

“Cuando las autoridades vieron la valentía con que hablaban Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres sin estudios ni cultura, se quedaron sorprendidos, y reconocieron que eran discípulos de Jesús.” Hechos 4:13 (DHH)

¿Alguna vez te han dicho que eres idéntico a tu papá o mamá? Si eres padre o madre, quizás te dijeron que tu hijo es igualito a ti. Tal vez has escuchado decir que ese niño o persona se parece bastante a su padre o madre. Y es que los hijos siempre seremos parecidos a nuestros padres. Muchas veces reflejaremos sus gestos y sus actitudes por el tiempo que pasamos con ellos.

Qué hermoso sería que las personas dijeran que nos parecemos a nuestro Padre Celestial, que la gente viera en nosotros la actitud de Cristo reflejada en nuestras vidas, así como vieron en Pedro y Juan. Ellos no tuvieron que decir que eran cristianos para que los demás se dieran cuenta de que eran discípulos de Jesús.

¿Qué estas reflejando a las personas que están a tu alrededor? ¿Actitudes de Jesús o cosas que no tienen nada que ver con la personalidad de Cristo?

Cada uno de nosotros tiene las mismas probabilidades de ser como Jesús. Recuerda que Dios no tiene preferidos, para Él todos somos iguales y por eso mismo nos ha dado a todos sus hijos las mismas armas para tratar de ser como Él.

Nadie puede decir que no tenemos a nuestro alcance o disposición la oración, la Biblia, el ayuno, la vigilia y tantas otras cosas que nos permiten pasar tiempos con Dios y parecernos más a Él.

La Biblia dice: “…dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.” Mateo 5:16 (NTV)

Para eso, debemos pasar tiempos con Jesús, porque si lo hacemos nuestro  carácter se parecerá más al de Él. Su poder y Gloria se reflejarán en nuestras vidas. Y las personas verán que somos diferentes al resto.

Aparta tu tiempo para estar con Jesús todos los días de tu vida.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿La Sabiduría de Salomón?

No es que quiera cuestionar al reconocido sabio, pero siempre me he preguntado ¿cómo puede ser que Salomón siendo tan sabio, necesitara casarse con tantas mujeres? Siendo tan sabio, permitió que su debilidad lo dominara.

Creo que siempre he cuestionado la sabiduría, porque en definitiva el único verdaderamente sabio es Dios y ya. He conocido muchas personas que han estudiado mucho; algunos, carreras difíciles y tal vez incluso han adquirido el conocimiento de más de cinco idiomas. Sin embargo, hay temas para los que no tienen sabiduría, o no han aprendido a apreciar a las personas por sus talentos, así no sean graduados universitarios. Todos podemos traer algo de sabiduría, podemos adquirir conocimientos y por experiencias crecer en sabiduría, pero somos humanos, somos pecadores, somos imperfectos. El estudio, el conocimiento no te hace mejor persona.

El tener sabiduría y discernimiento entre lo que está bien y lo que está mal, haber recibido a Jesús en nuestros corazones y tener la intención de servir solo a Dios tampoco es garantía de que vamos a obedecer totalmente los mandamientos de Dios. Esa es la meta, y eso sería lo ideal, que fuera así como automático, pero no, no viene como una garantía.

Cuando me pregunto esto de Salomón, voy a Deuteronomio, que son las “demandas del Señor”, y en el capítulo 17, versículo 17 dice: “El rey no tomará para si muchas mujeres, no sea que se extravíe su corazón, ni tampoco acumulará enormes cantidades de oro y plata”.

Eso demuestra que Salomón sí quebrantó las leyes de Dios al tomar muchas mujeres, (como mil entre esposas y concubinas), y ocurrió como decía la Escritura, su corazón se desvió. Él no siguió el consejo de su padre David acerca de guardar los mandamientos y deseos de Dios entre los cuales estaba ese de no tener muchas mujeres. Varias de esas mujeres lo llevaron a servir a otros dioses.

Sea cual sea nuestra situación, el obedecer a Dios debe estar por encima de nuestros deseos personales. No hay que razonar los mandamientos de Dios y no debemos justificar un comportamiento que sabemos o dudamos que esté en línea con los propósitos de Dios para nuestra vida.

En Juan 3:6 leemos que “Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu” y que no debemos sorprendernos, nos dijo Jesús, de que por tanto, debemos nacer de nuevo.

Mucho más importante que el número de neuronas o el coeficiente intelectual que tengamos, recordemos negarnos a nosotros mismos y seguir a Jesús cada día.

Nuestro comportamiento habla más de nosotros que todo lo que podamos estudiar y decir.

¿Eres un buen ejemplo?

Cierta familia estaba haciendo los preparativos para la boda de su hijo mayor. La pequeña de la familia, de 5 años, oyendo las conversaciones, preguntó a su madre:

  –  Mamá, ¿Qué dicen los novios cuando se casan?

  –  Se prometen amarse, respetarse, ser siempre amables y cuidar por la felicidad el uno del otro.

La niña, que había visto muchas escenas desagradables entre sus padres, reflexionó un momento y dijo:

  –  Entonces mamá, ¿Verdad que tú y papá nunca se han casado?

Esta anécdota no sólo sirve como reflexión para los matrimonios y la relación que existe en la pareja, sino que nos lleva a pensar en el ejemplo que cada uno de nosotros da con su conducta.

¿Tu comportamiento es acorde con lo que  dices? ¿Cómo te comportas en tu casa, el trabajo, la escuela, o con tus amigos?

El consejo del apóstol Pablo para Timoteo se aplica a todos y no solamente a los jóvenes:

“No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza”.  1 Timoteo 4:12 (NTV)

El ser un ejemplo en todas las áreas de nuestras vidas es una responsabilidad que tenemos todos, no olvidemos que somos libros abiertos que la gente lee y aquello que hagamos quedará más grabado en su memoria que todos los discursos o palabras bonitas que hayamos pronunciado.

En Colosenses 4:5-6 Pablo deja  otro consejo útil para todos nosotros:

“Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad.  Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona”. Colosenses 4:5-6 (NTV)

Si no tuvieras la posibilidad de hablar con otros y fueras juzgado sólo en base a tus actos, ¿Qué diría la gente de ti? ¿Qué es lo que ven en ti? ¿Eres un buen ejemplo?

Hoy es un buen día para cambiar, para empezar a vivir de la forma en la que quieres ser recordado, para ser un ejemplo. Pídele a Dios sabiduría y dominio propio para poder conducirte de manera que seas un ejemplo vivo del amor de Dios.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabías que la música influye en tu vida?

La música es parte de la humanidad desde tiempos antiguos; por lo tanto, no es de sorprenderse que ejerza una fuerte influencia sobre nosotros. En los últimos años se ha comenzado a profundizar en los estudios sobre cómo la música afecta a las personas en distintos ámbitos. Estas investigaciones han demostrado que se la puede emplear como un tratamiento ante diversos problemas; a este procedimiento se le conoce como musicoterapia. Según la Asociación Americana de Musicoterapia, es “una profesión de salud establecida en la que la música se utiliza dentro de una relación terapéutica para abordar las necesidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales de las personas”.

En la actualidad, la música sirve para tratar a militares que sufren de estrés post-traumático, personas con autismo, alzheimer, entre otros. Por otra parte, aún así no sea utilizada como terapia, se ha comprobado que la música ayuda a mejorar el autoestima, las habilidades sociales e incluso a disminuir los niveles de ansiedad y depresión. Un estudio publicado en Science Direct encontró evidencia significativa de que la música ayuda a adultos que sufren de demencia. Aunque todas estas investigaciones demuestran que la música puede ser de ayuda para el oyente, hay otras que demuestran que es un arma que también puede usarse para el mal.

La mayoría de personas, especialmente los jóvenes, pasan horas escuchando música; sin embargo, no todo lo que oyen tiene un contenido lírico que contribuye a su bienestar emocional. Las canciones más populares le dan énfasis a los comportamientos sexuales, el suicidio, la depresión, violencia y abuso de sustancias, y cuando alguien escucha ese tipo de mensaje repetidamente puede modificar su comportamiento y emociones; esto fue confirmado por un análisis publicado en la revista de la American Academy of Pedriatrics. Asimismo, los estudiosos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh afirmaron que “la música es conocida por conectar profundamente con los adolescentes e influenciar su desarrollo de identidad, quizá más que cualquier otro medio de entretenimiento”. Por lo tanto, es de suma importancia que cada persona sea responsable con aquello que escucha, no sólo porque le afecta a sí mismo, sino también a los demás.

“Algunos de ustedes dicen: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana.”
1 Corintios 10:23 (TLA)

 

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Algo cambia

Me pidieron realizar un conocido examen sobre fortalezas y debilidades debido a que formo parte de un equipo de personas que debía rendirlo. Hace varios años, en un encuentro de capacitación, hicimos este mismo ejercicio que permite detectar, según sus creadores, ciertas fuerzas que operan cuando una persona se desempeña en sus relaciones personales y de trabajo. Por cierto, estos estudios son una aproximación. Me parece imposible que un juego de preguntas pueda determinar con exactitud el comportamiento humano dado lo diverso y singular que éste es.

Algo interesante pasó, sin embargo. Algunas cosas fueron distintas esta vez en los resultados de mi perfil anterior. No hay duda que el tiempo y las experiencias van transformando la vida de un modo sutil y sus efectos se van notando a través de los días. No sé si otras personas retienen rigurosamente sus características. Tampoco puedo afirmar si eso es necesariamente bueno o malo. Lo que está claro es que las certezas y motivaciones fundamentales no son completamente estáticas. No puedo decir si me agrada el resultado de hoy o prefiero el de entonces. Hay quienes consideran que permanecer firmes en ciertas ideas es una virtud.

Morfeo, uno de los personajes de la película Matrix solía decir: “Algunas cosas cambian todo el tiempo; hay otras que no cambian nunca.” Es una saludable percepción. Permite al corazón y la mente estar abiertos a lo nuevo y reconocer lo que debe permanecer. Exige la humildad de reconocer que nosotros, los de antes, ya no somos los mismos. Es un consejo para revisar lo que pensamos y lo que creemos. Lo pone a uno en la situación de darse cuenta que nuestro discurso ya no se condice con la práctica observada por los otros. Resistimos el juicio que hacen de nosotros porque nos seguimos sosteniendo en una imagen que ya no corresponde a la realidad.

Me toca admitir que la empatía de antes ya no es la misma y que me he vuelto más introspectivo. Que me habita una mayor inclinación a la soledad y a la lectura. Que me voy volviendo más escéptico a los clichés y a las visiones totalizadoras de la realidad. Que se agranda, ya lo hemos visto, la distancia entre el corazón, la mente y el esqueleto.

No todo cambia. Pero algunas cosas sí…

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