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4 consejos para regatear y pagar menos

Hay tiendas en las que uno no puede negociar y sólo queda pagar el precio señalado. Sin embargo, hay otros lugares en donde uno puede convencer al vendedor para obtener mejores precios y así ahorrar un poco de dinero. Para lograr este objetivo, muchos recurren a algunas tácticas conocidos, pero a continuación se encuentran cuatro estrategias que sí funcionan:

1. Ignora las técnicas de ventas

¿Te has dado cuenta que hay frases o anuncios que te hacen sentir la urgencia de comprar algo? Los vendedores saben que las personas tienen miedo a perder una oportunidad; es por eso que utilizan frases para incitarte a gastar. Anunciados como:

  • ¡última oportunidad!,
  • descuentos desde el 50 %,
  • oferta limitada,
  • stock limitado o poca cantidad de productos,
  • ¡últimos productos!,
  • gran cierra puertas, etc.

Están diseñados para atraer la atención del consumidor. En algunos casos puede ser cierto, pero generalmente son un simple truco publicitario. Si ignoras estos anuncios, podrás ahorrar dinero al negarte pagar algo que supuestamente está en oferta. Además puedes consultar en otros lugares el precio del mismo producto y así comparar. De este modo nadie te engañará y podrás hacer que el vendedor rebaje el precio, pues ellos saben que es difícil de timar a alguien conoce lo que quiere.

2. Ten confianza en ti mismo

La confianza es clave cuando quiere regatear. Si vacilas por un momento, el vendedor aprovechará tu duda para cerrarse y no bajar el costo del producto. Evita decir:

  • ehh…,
  • este…
  • ¿sabes?,
  • ¿no?,
  • ¿crees?, etc.

Tus palabras deben mostrar tu convicción. También es importante que cuides tu lenguaje corporal y tus gestos. Si tus palabras dicen una cosa y tu rostro, otra, es probable que falles al regatear y hasta te cobren de más.

3. Ve con alguien

Ir a comprar con alguien que sea un poco más observador que tú te ahorrará dinero. Mientras negocias el precio con el vendedor, pídele a la persona que te acompaña que observe sus reacciones. Hay comerciantes que mienten y quieren obtener la mayor ganancia por un producto que saben que no es bueno. La persona que va contigo te ayudará a ver detrás de esas mentiras y también te apoyará al momento de convencer al negociante. Además, está comprobado que entre dos se puede convencer mejor a alguien: uno puede señalar los defectos de un producto y el otro afirmar que podría ser una buena compra si se paga menos.

4. Aparenta poco interés

¿Te has dado cuenta de que cuando muestras interés en algo, los vendedores te muestran muchos productos similares? Esto les funciona todo el tiempo, no sólo porque venden más productos sino porque pueden subir el costo real del objeto. Si te muestras un poco indiferente podrás controlar mejor la situación. Esto no quiere decir que debes aparentar desdén o completo disgusto para con el producto, sino tener una actitud que diga que te da igual si lo compras o no.

Consejo extra

Los precios generalmente se negocian equitativamente y puedes utilizar esto a tu favor. Por ejemplo, si el vendedor pide $40 por un objeto y tú sugieres $30, lo más probable es que quede en $35. Por eso ofrece la mitad de precio de venta y a partir de allí sube tu oferta. Así como crees que una compra es buena cuando te bajan más el precio, el vendedor pensará que está haciendo una buena venta si subes tu oferta de poco en poco. Otra forma es tener el dinero en mano y enseñárselo; a veces el efectivo hace que las personas se convenzan con mayor rapidez.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres adicta a las compras?

Cuando comprar deja de ser una actividad para cubrir una carencia o necesidad y se convierte en sí en una necesidad, podemos hablar de adicción.

Es tan común que tiene un nombre. La adicción a las compras se conoce como oniomanía y se considera muy similar a las adicciones al juego y a la comida. Hay informes que dicen que afecta a diez de cada cien personas. Y mayoritariamente se da en mujeres.

La verdad es que ir de compras puede ser una experiencia agradable, pero cuando compras sin control y te metes en deudas con las tarjetas de crédito, es el momento de ir a ver a un especialista para que te ayude con esa adicción. Y es que cuando sales de compras, porque yo lo he comprobado, por ejemplo en la Navidad, el cerebro libera endorfinas y dopamina y por ello, se puede volver adictivo.

Hay casos en que puede ser difícil saber si tienes adicción a las compras, porque ¡hay tantas personas que adoran ir de compras! Y hacerlo de vez en cuando no significa que eres adicto.

Se sabe que es adicción cuando compras compulsivamente cosas que realmente no necesitas, muchas veces ni las usas. También cuando tienes miedo a ser descubierta. Cuando te sientes perdida sin una tarjeta de crédito o dinero. Cuando tienes que mentir acerca de los gastos, cuando no puedes ir acompañada de compras.

A veces se da la adicción porque funciona como una vía para salir de la depresión, y a veces puede ser falta de aceptación, baja autoestima.

En casos muy fuertes, cuando el adicto a las compras está sufriendo de depresión o un trastorno obsesivo- compulsivo, puede ser que un especialista prescriba medicamentos como parte del tratamiento. Ver un terapeuta es primordial para tratar la adicción a las compras. El objetivo es llegar a la raíz de la conducta adictiva para poder sanarla.

El tratamiento para la oniomanía también tiene que subsanar las consecuencias financieras del gasto excesivo. Es todo un trastorno que puede llevar incluso a problemas en el matrimonio.

La mayoría de los adictos a las compras tienden a terminar con grandes deudas y desarreglos financieros, así que el intercambio de experiencias y conseguir apoyo de la personas que entiendan la adicción podría ser efectivo también.

En la Biblia, nuestra guía para vivir en este mundo, lo dice:

“Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.” – Hebreos 13:5 y por supuesto: “Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.” – Proverbios 22:7

Y cierro con lo que siempre digo en mi programa de CVCLAVOZ los lunes a las 12 del día hora Miami: “TODO EN EXCESO ES MALO”.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Materialismo: la ilusión de la felicidad

Todos conocen las marcas Nike, Rolex, Michael Kors, Apple y Adidas. Son las principales marcas que a cualquier consumidor le encantaría tener. Sí, en su mayor parte, tienen mucha calidad, pero esa no es la razón por la que queremos comprar sus productos. Todos ellos tienen un logotipo, por lo tanto, todos sabrán quién de donde viene el producto. Piensa, ¿a dónde voy con esto? Piensa en esto: ¿por qué todos suelen comprarlos? Porque están de moda. Si otras personas de nuestra edad nos ven usando cosas que consideran baratas o algo que no sea de una marca popular, se burlan de nosotros. Pero algo que tenemos que darnos cuenta es que las personas que piensan así son materialistas. Se preocupan por esas cosas porque creen que esos materiales determinan su estatus. Esto es triste porque hacen que esas cosas los definan. 

El materialismo es uno de los problemas más comunes en nuestras vidas como adolescentes. Hay mucha presión al comprar un determinado objeto debido al mensaje que envía a otros. Nos aseguramos de comprar algo que nos hace parecer los demás. Esto nos lleva a gastar dinero en cosas que realmente no necesitamos o usamos. Eventualmente, llegamos a un punto en el que tenemos tanta basura que nos preguntamos por qué gastamos dinero en esas cosas.

Es muy común acumular cosas que usamos con frecuencia y cosas que ni siquiera sabíamos que las poseíamos. Algunos los necesitamos, otros no. Un desafío que te propongo es pensar en 20 objetos que te pertenecen y usas día a día. ¿Fue difícil no? Estoy segura de que usas menos de 20 objetos en un día. Imagina que solo podrías usar esas mismas cosas por el resto de tu vida. No tendrías nada acumulado, solo tendrías cosas esenciales.
La cuestión es que cuando tenemos la oportunidad de obtener algo, pasa algún tiempo y nos aburrimos. Luego buscamos otra cosa que nos hace “felices”. El ciclo sigue así y seguimos compramos cosas hasta que realizamos que tenemos que deshacernos de muchos productos. 

En ese ciclo llegamos a un punto en el que creemos que estas cosas nos traen felicidad. Pero es por eso que debemos despertarnos y darnos cuenta de que es un ciclo por una razón. No traen verdadera felicidad porque para ser feliz, uno debe estar contento. Si alguien está realmente contento, no necesitarían encontrar algo nuevo para reemplazar lo que tienen en ese momento. ¡No busques la felicidad temporal, busca la verdadera felicidad eterna!

El dinero es lo que nos hace posible obtener lo que deseamos. El propio dinero no tiene ningún valor, pero si tienes mucho dinero, puedes comprar lo que quieras. El dinero nos puede dar mucho, pero no puede comprarnos la verdadera felicidad. Mucha gente podrá decir lo contrario, pero mira a todas las personas que tienen mucho dinero y caen en las drogas, problemas del alcohol, y adición al sexo. Si fueran felices, esas cosas no les sucederían. Pero como buscan a esas cosas es evidente que no están felices, ellos los usan porque les da la ilusión que están contentos. Pero tan pronto como están sobrios, sus sentimientos vuelven. Sienten ese vacío que nada lo puede llenar. Ese algo que están perdiendo es el amor de Dios. Es la única cosa verdadera que satisface, no lo que compran.

Así que queridos hermanos cristianos, no dejen que el materialismo los consuma. Recuerden que Dios es quien nos llena con una eterna felicidad, incluso cuando caminamos en el valle de la sombra de la muerte.

Versículos de la Biblia acerca el materialismo

Mateo 6:19-20: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.” (NVI)

2 Corintios 4:18: “Así que no nos fijamos en lo visible, sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.” (NVI) 

1 Timoteo 6:17: “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos.” (NVI)
Eclesiastés 5:10: “Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente. ¡También esto es absurdo!” (NVI)

La próxima vez que compres algo, hazte estas preguntas: “¿Estoy comprando esto para obtener la aprobación de los demás?” y “¿Y realmente usaré esto?”

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Tienes amor?

Al ir de compras al centro comercial, generalmente termino comprando de la persona que ha sido amable y paciente conmigo ¿Te ha pasado? ¡Qué lindo es comprar de una persona que te atiende bien y ama el trabajo que realiza!.

Le pido a Dios que el amor de ustedes desborde cada vez más… Filipenses 1:9

Un desborde es rebasar un límite, es sobrepasar las expectativas, en otras palabras es “más de lo que esperamos” La Palabra de Dios menciona que el amor que hemos recibido de Él debe desbordarse, pasar los límites que uno espera y crecer cada vez más.

Las personas que nos rodean buscan amor, esto se puede observar cuando están en búsqueda de un amigo que los cuide y los ame, una pareja que se preocupe por su bienestar, un familiar que ore por sus vidas y los visite si se encuentran enfermos. En todas partes del mundo existe una necesitad de amor que las personas buscan suplir, es por este motivo que se quedan con aquel que ofrece cubrirla. El Señor nos pide que demos este amor y no sólo esto, sino que ¡sobrepasemos los límites!

Este día te animo a mostrar amor a los que te rodean, y si ya lo estás demostrando entonces ¡supera las expectativas! Haz que este amor se desborde y ayuda a las personas que te necesitan, da abrazos y besos para consolar, visita hospitales y ora por ellos.

¡Recuerda que el amor que has recibido no se debe quedar del mismo tamaño!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuánto pesa una oración?

Cuentan que Gabriela Louise Redden, una mujer pobremente vestida y con una expresión de derrota en el rostro, entró en una tienda de abarrotes. Se acercó al dueño de la tienda, y de una forma muy humilde le preguntó si podía fiarle algunas cosas.

Hablando suavemente, explicó que su marido estaba muy enfermo y no podía trabajar, que tenían 7 hijos, y que necesitaban comida. John Longhouse, el vendedor, se mofó de ella y le pidió que saliera de la tienda. Conociendo las necesidades de su familia, la mujer le dijo: “Por favor señor, le traeré el dinero tan pronto como pueda.” John le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía cuenta con la tienda.

Junto al mostrador había un cliente que oyó la conversación. El hombre se acercó y le dijo al vendedor que él respondería por lo que necesitara la mujer para su familia. El dueño de la tienda, no muy contento con lo que pasaba, le preguntó de mala gana a la señora si tenía una lista. Louise respondió: “¡Sí señor!”. “Está bien,” le dijo el tendero, “ponga su lista en la balanza, y lo que pese la lista, eso le daré en mercancía.”

Louise pensó un momento con la cabeza baja, y después sacó una hoja de papel de su bolso y escribió algo en ella. Después puso el papel cuidadosamente sobre la balanza, todo esto con la cabeza agachada. Los ojos del dueño de la tienda se abrieron de asombro, al igual que los del cliente, cuando el plato de la balanza bajó hasta el mostrador y se mantuvo abajo. El vendedor, mirando fijamente la balanza, se volvió hacia el cliente y le dijo: “¡No puedo creerlo!”.

El cliente sonrió mientras el abarrotero empezó a poner la mercancía en el otro plato de la balanza, la misma que no se movía, así que siguió llenando el plato hasta que ya no cupo más. El tendero vio lo que había puesto, completamente disgustado. Finalmente, quitó la lista del plato y la vio con mayor asombro.

No era una lista de mercancía, era una oración que decía: “Señor mío, tú sabes mis necesidades, y las pongo en tus manos”.

El vendedor le dio las cosas que se habían juntado y se quedó de pie, frente a la balanza, atónito y en silencio. Louise le dio las gracias y salió de la tienda. El cliente le dio a John un billete de 50 dólares y le dijo: “Realmente valió cada centavo”

La historia cuenta que fue un tiempo después que John Longhouse descubrió que la balanza estaba rota.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6

No importa cuán adversa sea la situación, Dios ha prometido estar con nosotros todos los días, no nos abandonará ni se olvidará de nuestras necesidades y nos sorprenderá con grandes bendiciones.

Confía en Él de todo tu corazón, preséntale tus necesidades y espera que del lugar que menos imaginas puede venir su bendición.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cómo comprar sabiamente

El dinero debe ser manejado con cuidado. Sin embargo, a veces hay situaciones que nos llevan a gastar más de lo que tenemos, lo cual nos lleva a endeudarnos o quedarnos sin nada a fin de mes.

Si eres de las personas que no puede resistirse a las oferta o descuentos, estos consejos te ayudarán a ahorrar dinero y comprar sabiamente.

1. Haz una lista de tus posesiones:

Este paso puede ser un poco tedioso; no obstante, vale la pena. Llevar un registro de lo que tenemos nos ayudará a tener un inventario de nuestras cosas y también a saber qué vamos a comprar en el futuro.

2. Clasifica tus futuras compras:

Las cosas que son indispensables, tales como comida, gasolina, y el pago de los servicios, no entran en esta clasificación. Lo que debes hacer a continuación es separar lo que quieres en cuatro categorías:

  • Necesidad: En esta categoría están todos aquellos productos que utilizas a diario.
  • De uso casual: Cosas que utilizas con regularidad pero no diariamente.
  • Deseo: Algo que te gustaría tener, pero que no es necesario.
  • Moda: Un objeto que salió de moda, que está en oferta o descuento, pero que realmente no necesitas, sino que lo quieres porque es popular.

3. Distribuye tu dinero:

Cada vez que obtengas dinero, divídelo de manera que compres solo lo necesario. Esto te ayudará a tener control sobre tus compras y no caer en el impulso de adquirir lo primero que veas en las tiendas.

4. Pregúntate:

La siguiente vez que salgas de compras, es mejor tener una lista de las cosas que antes clasificaste como necesidades. Si sientes deseos de conseguir algo que no está allí, hazte estas preguntas: “¿Tengo el dinero necesario para esta compra?”, “¿Por qué quiero comprarlo?”, “¿Tengo espacio en mi casa para colocar este objeto?”.

5. Evita situaciones que te lleven a gastar:

Si sales a pasear, que sea a lugares donde puedas disfrutar de la compañía de otros o para admirar el paisaje. Si siempre sales a centros comerciales o cualquier otro lugar donde se vendan cosas innecesarias, te verás tentado a comprar. Así que es mejor evadir este tipo de situaciones y reemplazarlas por otras actividades. Si usualmente compras en línea, es una buena idea mantenerse alejado de las páginas web de ventas, y ocupar tu tiempo en algo más productivo.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pregúntale a Andrés -“Compras en Black Friday”

Andrés,

Hemos venido platicando de cambiar nuestra televisión. Queremos una de por lo menos 60 pulgadas y sabemos que viene el mejor día para comprar que es en Black Friday. ¿Qué consejitos me puedes dar para hacer la mejor compra?

Alejandro,

Houston, TX

 

Hola Alejandro,

Sin duda he escuchado que hay buenas ofertas en Black Friday. He ido a las tiendas en ese día y, en lo personal, no me impresionaron los precios. Al contrario me acuerdo haber dicho, “hay ofertas, pero nada impresionante”. Tal vez no me tocó ver nada “casi regalado” porque no fui de los que tendió su casa de campaña ahí afuera, tres días, antes pasando frío; ni de los que hasta pidieron días libres en el trabajo para congelarse como un esquimal.

 

Normalmente las tiendas ponen uno o dos artículos a un muy buen precio como carnada, pero solo venden cinco unidades a ese precio, por eso es que cuando uno no logra ser de los primeros, nos dicen que ya se acabaron las existencias. Así que, si no eres de la manada de toros enfurecidos que entran corriendo a las cinco de la mañana, (o de los que se olvidan de Dar Gracias, pero no de pedir más), no te tocan esos precios. El consejo más valioso e importante que te puedo dar es no llegar ahí sin un plan. Si llegas sin un plan caerás en el plan de ellos que es hacerte gastar más de lo planeado. Si no llegas ahí sabiendo qué quieres comprar con una cantidad de dinero determinada de la cual no te vas a pasar, caerás en la fiebre del momento y terminarás gastando por impulso y hasta justificando el gasto porque “fuiste sabio” porque te dieron la compra a 12 meses sin intereses. Este tipo de compras es lo que mete a gente en aprietos financieros una y otra vez.

 

Otro consejito: no tengas miedo a comprar una “open box” para ahorrarte todavía un poco más, siempre y cuando, te respeten la garantía del fabricante. Recuerda que todo es negociable así que no tengas miedo a decirle “pues, abra una caja si no hay de cajas abiertas”. A propósito,  yo no recomiendo las garantías extendidas.  A largo plazo terminas gastando más en garantías que en el costo de reparación o reemplazo. Respeta la cantidad que habías planeado para no salir de ahí con aparato de sonido, licuadora, aspiradora, microondas y hasta un plan de entierro.

 

La mejor época para comprar televisión es cuando tienes el dinero, específicamente, para comprar la televisión. Estoy asumiendo que han venido juntando el dinero para hacer esta compra. Si no es así, mejor quédense en casa y permitan que pase este Black Friday y cuando junten el dinero, en alguna tienda, encontrarán una excelente oferta.

 

Es increíble cómo la gente invierte más tiempo en investigar los pixeles y funciones de una televisión que el que invierten en planificar sus finanzas. A todos nos cuesta mucho ganar lo que ganamos, así que también seamos sabios al comprar. Las compras hechas sabiamente no incluyen culpabilidad ni ansiedad por los pagos, al contrario, se disfrutan y nos mantienen en el camino de la Paz Financiera.

Andrés

¿Cómo salir de la deuda? Pregúntale a Andrés

Hola Andrés,

Quisiera saber cómo le hago para pagar mis deudas, ¡me están acabando y no sé qué hacer!

Reyna

West Palm Beach, FL

 

Reyna,

Qué buena pregunta para principios de año. Este es uno de los propósitos de año nuevo más comunes, casi tan frecuente como el de perder peso. Primero que todo, se necesita tomar la firme decisión de nunca más pedir prestado para absolutamente nada, ni siquiera para comer. Después, corta tus tarjetas de crédito. Eso no significa que ya las pagaste, pero hay algo por dentro que se desata y dice ¡YA NO MÁS! Esto te puede sonar exagerado, pero más exagerado es esclavizarse con las deudas y que los intereses hagan que termines pagando más de lo que verdaderamente cuestan las cosas. Y para empeorarlo todo, agrégale la ruina que llega a la casa porque el dinero no rinde. Tener deuda significa que has comprado cosas sin tener el dinero para pagarlas, lo que significa que el dinero se te acaba antes que el mes.

El plan de ataque es el siguiente. Hoy mismo haz una lista de tus deudas, de la más chiquita a la más grande. El plan es mandar pagos mínimos a todas, excepto la chiquita. Esa chiquita atácala con toda la fuerza, energía, pasión, coraje, ganas, esfuerzo y sacrificio. En otras palabras, exprime el presupuesto hasta que llore para poder mandar lo máximo a la deuda.

Ya que termines con la más pequeña, entonces tomas todo el dinero que estabas mandando a la pequeña y lo empiezas a mandar a la segunda adicionalmente al pago mínimo que ya le estabas enviando. Hazlo así hasta que termines con ella. Después, haces lo mismo con la tercera y así sucesivamente hasta terminar con la última.

No hagas esto en la cabeza, hazlo por escrito y ponlo en el refrigerador. Cada vez que pagues una deuda la tachas con una línea roja. Cada vez que pases por el refrigerador y veas tu plan de ataque le gritas la deuda, ¡Agrrr, te voy a vencer, ya no voy a ser tu esclava!

Haz los cálculos para saber cuándo vas a terminar; es una gran motivación saber que la salida existe, que un día podrás ser libre de deudas. Después de calcular el tiempo, pregúntate: ¿qué puedo dejar de usar, o cambiar de marca por una más económica, para poder atacar la deuda con más fuerza? ¿Cuándo terminaría si lo hago? Piensa en todo lo que compras, qué cambios puedes hacer. Fíjate en todo, no sólo en lo grande, por ejemplo: shampoo, pasta dental, papel higiénico, etc., etc., etc. Entre más cercana veas la puerta, más fácil será mantenerte enfocada. Espero que el 2015 sea un año de libertad para ti y tu familia.

Andrés

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