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Incluye a los niños 1

Incluye a los niños

“Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.” Marcos 10:13-16 (RVR1960).

Algunos padres querían llevar a sus hijos a Jesús, sin embargo, los discípulos se oponían, representando así un gran obstáculo.

Aunque parezca sorprendente, muchas veces actuamos de la misma manera, subestimamos su capacidad y disposición de acercarse a Cristo. Pero esto no es así, el mensaje de salvación esta también dirigido a ellos, es más, según palabras de Jesús, si una persona adulta no recibe el reino de Dios de la manera en que lo hace un niño, no podrá entrar en Su reino.

Si reflexionamos sobre esto, podremos ver cuán importante es acercarnos al Señor con la sinceridad, confianza y fe que caracterizan a un niño.

Si tienes hijos, primos, sobrinos cerca de ti, no desaproveches la oportunidad de compartirles la Palabra de Dios, aún a pesar de su corta edad, es posible cultivar en sus corazoncitos mostrándoles el amor de Dios.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Con la sinceridad de un niño 2

Con la sinceridad de un niño

En el capítulo 18 del evangelio de Mateo, podemos ver la respuesta que dio Jesús a sus discípulos cuando estos discutían sobre quién de ellos sería mayor en el cielo.

“y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.” Mateo 18:3-5 (RVR1960).

Imagino que ninguno esperaba la respuesta que recibieron, hombres maduros que hablaban sobre sus cualidades y la cercanía que tenían con el maestro, queriendo determinar la posición que les correspondería, de pronto son llamados a ser como un niño, a creer con inocencia y pureza, a ser humildes y sencillos.

Considera que esta instrucción hoy sigue vigente, muchas veces al atravesar situaciones complicadas dejamos que la duda nos invada y terminamos cuestionando a Dios sobre la razón de las cosas que suceden; pero si lo comparamos con la forma en que un niño afronta este tipo de situaciones, lo primero a resaltar es que si uno de sus padres le dice que todo está bien y que lo cuidará para que nada malo suceda con él, el pequeño lo creerá sin dudar, es más se entregará tranquilo a los brazos de su progenitor y se quedará allí confiado.

Es de esta forma que debemos acercarnos y confiar en Dios, sin dudas de por medio, sin creer que somos lo suficientemente capaces de afrontar las cosas sin ayuda de nadie, o esperando ser reconocidos por nuestras acciones. Si lo pensamos bien, estas características no las encontraremos en un niño, y con seguridad existen varias más; sin embargo, el punto es que si creemos en Dios, debemos entregarnos a Él sin reservas.

“Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará”. Salmos 37:4 – 5 (NVI).

Pon tu esfuerzo en adquirir características que te acerquen más a Dios, identifica aquellos rasgos o actitudes en tu persona que intentan hacerte creer que no es necesario que aprendas a depender de Dios.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mundo secreto 3

Mundo secreto

Cuando viví en la cabaña tenía en la entrada un pequeño cuadro. Era un óleo que evocaba, guardando las debidas proporciones, algunos trazos de Van Gogh. Mostraba una frase que resumía incontables horas de reflexión y que de un modo distintivo expresaba mi actitud existencial: “Mi mundo privado”.

Por muchos años creí y practiqué hasta donde pude eso de exponer mi mundo interior. Había aprendido que así era el camino hacia el amor y la aceptación del otro.

Diversas experiencias y circunstancias, que me guardaré por cierto, me convencieron que la esperanza de que el amor resulte de ese acercamiento es escasa y frustrante.

Se le asigna demasiado valor al conocimiento del mundo interior del otro. Tenemos más teoría que práctica en eso de que la apertura promueve el amor. No amamos incondicionalmente. Tenemos expectativas, estándares y supuestos que deben ser cumplidos por el otro si es que vamos a amarlos.

Y nos pasa lo mismo de vuelta. Pobres transeúntes de una realidad más que discreta, nos hallamos en la triste condición de ocultar una parte considerable de nuestro ser y dejar ver apenas un poquito para mantener los equilibrios y las relaciones deseadas.

La procesión va por dentro. No lo admitimos por cierto. Y para sobrevivir con cierta dignidad en nuestras relaciones cotidianas nos hemos ido armando de un selecto repertorio de máscaras para las diversas ocasiones en que nos relacionamos con los prójimos que conforman nuestro mundo social.

Sería divertido si no fuera tan trágico, que las personas que más se ocultan son precisamente aquellas que declaran “yo digo las cosas como son”, “al pan, pan y al vino, vino” y  “yo soy así como ustedes me ven”.

No juzgo a nadie, sin embargo. De verdad que no. La confianza, por más que la deseemos, es un bien demasiado caro.

Así que en un extremo acto de violencia comunicativa, declaro que sí tengo un mundo privado y que algunas máscaras son, por lo menos ahora, un alivio.

Valdría la pena que admitamos que los secretos tienen algo de saludable y que, por el bien de la corrección pública y la paz personal, habría que dejarlos que sigan siendo secretos.

¿Futuro incierto? 4

¿Futuro incierto?

“Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y La Paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengas miedo.” Juan 14:27 (NTV).

Algo que no suelen faltar en nuestras vidas son las preocupaciones. Estas parecen multiplicarse especialmente cuando consideramos lo incierto que se presenta el futuro.

Pero esto no tiene que ser así, podemos vivir en paz, aun cuando no sabemos lo que nos deparará el futuro. Podemos vivir confiados en que mas allá de los cambios de la vida, Dios estará con nosotros hasta el final de los tiempos. La biblia dice: “Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” Proverbios 1: 33 (RVR 1960).

Te invito a que puedas hacer de Dios el Señor de tu vida y seguir sus pasos, confiando que Él cumple sus promesas. 

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Necesitas un milagro? 5

¿Necesitas un milagro?

A veces enfrentamos situaciones que escapan de nuestras manos y de nuestras fuerzas, por lo que se requiere de un milagro ¿Qué podemos hacer para conseguir uno? Veamos una historia de un hecho milagroso que seguramente nos ayudará en este objetivo:

“Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se les abrieron los ojos.” Mateo 9:27-30 (LBLA)

La Palabra de Dios nos muestra que dos personas recobraron la vista por un el milagro del Señor. La pregunta que Jesús hizo fue: “¿Crees que puedo hacer esto?”. Cuando queremos recibir algo de parte de Dios debemos acercarnos con FE y responder lo que Él te pregunta: ¿Confías que puedo darte este milagro? ¿Crees que puedo hacerlo?

La fe es la certeza de que recibiremos algo que aún no tenemos ¿Tienes fe en Dios? Te animo a reflexionar sobre esta situación, si aún tienes dudas en tu corazón no te engañes a ti mismo y sé sincero con el Señor, pídele que te ayude a crecer en tu fe. También puedes escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Traición 6

Traición

Mientras Jesús hablaba, se acercó una multitud, liderada por Judas, uno de los doce discípulos. Judas caminó hacia Jesús para saludarlo con un beso. Entonces Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?». Lucas 22:47-48 (NTV)

Jesús, al igual que muchos de nosotros, experimentó el dolor de la traición y no hay nadie mejor que Él para entendernos, compadecerse de nosotros y ayudarnos. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no comprenda nuestro dolor, Él enfrentó todas y cada una de las situaciones que enfrentamos nosotros. (Hebreos 4:15)

¿Has sufrido alguna traición? ¿Quién te traicionó? En el caso de Jesús, Judas fue quien lo traicionó, uno de sus allegados, aquel que había sido elegido como uno de sus discípulos para su ministerio y con el que compartió tantas cosas durante tres años. ¿Te imaginas lo que significa eso? 

Pero, ¿Cómo enfrentó esta situación el Señor? ¿Cómo asimiló la traición de uno de sus discípulos? ¿Cómo respondió Jesús a la deslealtad de Judas? Mira lo que dice la Biblia:

“Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final. Era la hora de cenar, y el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, para que traicionara a Jesús. Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios. Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.” Juan 13:1-5 (NTV)

La mejor respuesta a la traición es el amor, Jesús no condenó a Judas ni intentó vengarse, sino que lo amó hasta el final. No había espacio en el corazón y los pensamientos de Jesús para  la amargura, el resentimiento, el enojo o la venganza, porque estaba lleno de la presencia de Dios.

No reaccionó como Pedro, de manera violenta y perdiendo el control al saber la traición de Judas y el posterior arresto de Jesús. “Entonces Simón Pedro sacó una espada y le cortó la oreja derecha a Malco, un esclavo del sumo sacerdote.” Juan 18:10 (NTV) Pedro hasta ese momento no tenía su carácter bajo control, por eso tuvo serios problemas para enfrentar esa situación. El quedarse dormido, en lugar de orar como Jesús se lo pidió, le pasó factura.

La mejor manera de enfrentar una traición es buscando a Dios, Él puede encargarse de las dudas, el enojo, el temor, el dolor, la confusión y de todas las preguntas que tengas. Cuéntale a Dios exactamente cómo te sientes, derrama tu corazón ante Él, descarga todas tus emociones y sentimientos.

“¿Creen ustedes que Dios no defenderá a las personas que él eligió, y que día y noche le piden ayuda? ¿Creen que tardará él en responderles?” Lucas 18:7 (TLA)

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Esperanza puesta en Dios 7

Esperanza puesta en Dios

“pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.” Isaías 40:31 (NVI).

Cuando vemos en nuestro entorno tantos ejemplos de injusticia y maldad, podemos caer fácilmente en la desesperanza. Pasa esto cuando ya ni siquiera imaginamos que las cosas pudieran cambiar para bien. Más allá de lo difícil que pudiera resultar alguna situación, nuestra confianza no está puesta en los hombres sino en Dios. Por lo tanto, no te enfoques en lo que hoy consideras tu realidad, levanta tu mirada y pon tu confianza en el Dios que todo lo puede. ¡No pierdas la esperanza!

Si en este momento tu esperanza está flaqueando, hoy quiero animarte a confíes y permitas que Él renueve tus fuerzas para seguir adelante en la carrera de la vida y puedas levantar vuelo como las águilas.

Por Giovana Aleman

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Un compromiso real 8

Un compromiso real

“Podemos hacer nuestros planes, pero el Señor determina nuestros pasos.”

Proverbios 16:9 (NTV)

El noviazgo es una etapa que suele tomarse a la ligera, muchos creen que es el mejor pretexto para tener contacto físico y hasta relaciones sexuales; lamentablemente estas acciones solo traen consecuencias negativas para ambas personas.

Por lo que, es importante reconocer al noviazgo como un tiempo de preparación para el matrimonio, identificar y definir límites ayudarán a la pareja a guardarse puros y a trabajar en la confianza, además es necesario considerar todos los aspectos que implica formar un hogar.

Como dice el versículo, como humanos podemos hacer planes, pero si no los entregamos a Dios, difícilmente estos se harán realidad; esto nos muestra la importancia de incluir al Señor en nuestras relaciones, en especial si se trata de la persona que escogimos para que nos acompañe por el resto de nuestras vidas.


Por Cesia Serna



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¿Pasaste la prueba? 9

¿Pasaste la prueba?

En el proceso de crecimiento nos capacitamos para muchas cosas, pero realmente veremos si hemos aprendido cuando apliquemos la enseñanza en nuestras vidas. En esta oportunidad quisiera compartir contigo una prueba que Jesús realizó a sus discípulos:

“Cuando Jesús alzó los ojos y vio que una gran multitud venía hacia Él, dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?” Pero decía esto para probarlo, porque Él sabía lo que iba a hacer. 

Felipe Le respondió: “Doscientos denarios (salario de 200 días) de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo” Uno de Sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo a Jesús: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?” Juan 6:5-9

En estos pasajes podemos notar que los discípulos reprobaron en la prueba, ellos habían visto los milagros y las maravillas de Dios por lo que podrían haber estado confiados en que Jesús haría algo al respecto, pero simplemente no creyeron.

“Hagan que la gente se siente,” dijo Jesús. Y había mucha hierba en aquel lugar; así que se sentaron. El número de los hombres era de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban sentados; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían. 

Cuando se saciaron, dijo a Sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.” Ellos los recogieron, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.” Juan 6:5-13

El Señor alimentó a la multitud con cinco panes y dos peces, y no solamente comieron hasta saciarse, sino que además sobró el alimento ¡Qué grande es Dios!

Seguramente has escuchado quién es Jesús y lo que Él hizo por nosotros, pero donde realmente se mostrará lo que has aprendido del Maestro será en el tiempo de necesidad. Quizá estás actuando como los discípulos y te estás preguntando ¿Qué haré?; te animo a cambiar de mentalidad y confiar en Jesús, ten Fe y la seguridad en que Él puede ayudarte.


 

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Levanta tus manos 10

Levanta tus manos

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” Isaías 43:18-19 (RVR 1960).

Muchos hemos experimentado el dolor de vivir en depresión. Nos invade una profunda tristeza, nuestro futuro se vislumbra como sombrío y sin esperanza, cayendo muy probablemente en la desesperación. La pregunta es ¿Cómo levantarnos? ¿Cómo seguir adelante? Es obvio que necesitamos la ayuda de Dios, por lo tanto debemos levantar nuestra mirada a Él. Cuando dejamos de poner el foco en nuestra condición y recordamos el poder que tiene nuestro Padre Celestial, podemos comenzar a salir de ese gran pozo que es la depresión.

Te animo a confiar en el Señor, levanta tus manos y enfoca tu mirada en Dios. Nuestra esperanza debe estar en Él.

Por Neyda Cruz


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Con seguridad y confianza 11

Con seguridad y confianza

Cuando un niño sale de su casa en compañía de sus padres, lo hace con la seguridad de que ellos cuidarán de él, no tiene que preocuparse de nada, salvo de permanecer cerca. Si alguien extraño se acerca, su primera reacción será refugiarse en sus padres, pero una vez que le digan quién es la persona, cambiará de actitud porque confía en la protección de sus progenitores.

No es algo que se piense, por lo que podríamos decir que es innato en un niño, y es precisamente de esta forma que debemos confiar en Dios, sin necesidad de analizarlo o sin tener que llegar a una conclusión.

“Gracias a Cristo y a nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda libertad y confianza.”

Efesios 3:12 (NTV)

En la Biblia encontramos muchas referencias de que debemos acercarnos con confianza a Dios, es decir, con la seguridad de que seremos escuchados, fortalecidos, consolados, protegidos, etc., según sea la situación que atravesemos.

Así como un niño no duda de que recibirá todo lo que necesita de sus padres, debemos acercarnos al Señor, con seguridad y confianza de que Él tiene el cuidado necesario para cada uno.

“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.”

Hebreos 4:16 (NTV)

Si has notado que a tu relación con Dios le falta el ingrediente de la confianza, comienza a trabajar en fortalecer tu comunión con Él, así como no puedes confiar en un extraño, no podrás confiar en el Señor si no buscas conocerlo. Para ello, es necesario que leas y estudies Su Palabra, además de buscarlo en oración.


Por Cesia Serna



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En respuesta a tu fe… 12

En respuesta a tu fe…

“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.” Marcos 5:27 (RVR1960)

Quizá no hay datos de la vida de esta mujer, pero la Biblia se refiere a ella como “la mujer que padecía del flujo de sangre”, considerada inmunda a tal punto que todo lo que tocaba se convertía en impuro, restringida para entrar al templo, socialmente aislada y físicamente agotada, porque parecía que su problema no tenía fecha de vencimiento.

¿Alguna atravesaste por alguna situación que pareciera no tener fin?

Los problemas de larga duración nos consumen y eso es justamente lo que pasó con esta mujer; doce años con el mismo problema, soportando la indiferencia de la gente, y aparentemente resignada a sufrir su enfermedad en silencio.

¿Cómo te sentirías si estando en una situación conflictiva intentas de una y otra forma salir de ella, pero todo lo que haces termina en fracaso?

La Biblia menciona que esta mujer incluso gastó todo lo que tenía en los médicos para salir de su problema, pero al acercarse a Jesús con un corazón lleno de fe, y sabiendo que era lo último que le quedaba por hacer, pudo experimentar la sanidad física e interna.

Tal vez no padezcas de la enfermedad de esta mujer, pero puede ser  que tu necesidad tenga el nombre de enfermedad, crisis matrimonial, familiar, ministerial, y aún de problemas económicos; y si de verdad deseas experimentar un milagro en tu vida o a la situación que atraviesas, debes empezar por doblar tus rodillas y no luchar sólo  en tus fuerzas.

En el momento que vienen las dificultades nuestra fe se pone a prueba, y muchas veces creemos que el problema es más grande que Dios cuando en realidad es todo lo contrario.

No importa la situación en la que te encuentres hoy, sino en quién pones tu confianza, porque a la medida de tu fe, Él responderá.

Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. 1 Juan 5:14 (NVI).

Por Ruth Mamani

 

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