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Día a día 1

Día a día

Un hombre cuenta que cuando era muchacho, solía ayudar a su madre a guardar las manzanas de la cosecha. Procuraba tomar en sus brazos tantas como podía, y luego trataba de andar. Un paso, dos… y una manzana se caía, luego otra, y otra,  hasta que todas terminaban en el suelo.

Su madre se reía y luego le enseñaba cómo podía llevarlas sin peligro de que se le escapasen de las manos; esto es, tomándolas de una en una.

Muchas veces nos afanamos pensando en el futuro y queriendo prever todo lo que sucederá en la semana o meses siguientes. Queremos abarcar todo junto y no nos damos cuenta que así no podemos avanzar, que de esa forma lo único que haremos será ir derramando cosas en el camino. Debemos  aprender la misma lección de ese muchacho: tomar una manzana a la vez; es decir, debemos tomarnos un día a la vez, sin pretender llevar en nuestros brazos todo un mes o un año.   

No permitas que las preocupaciones te quiten la paz. Por querer hacernos cargo de todo junto nos desvelamos y afanamos incluso por cosas que suponemos pueden pasar y permitimos que eso nos robe el gozo y la paz que Dios nos ofrece.

“Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy” Mateo 6:34 (NTV)

Cada día trae su propio afán y aunque es algo bueno mirar hacia el futuro y planificar, trazarnos metas, es mejor entregarle a nuestros  planes a Dios y no permitir que cosas que aún no han sucedido nos roben la paz. Si Dios cuida de las aves, lo hará mucho más con sus hijos.

El libro de Eclesiastés, en el capítulo 3, habla de que cada cosa tiene su tiempo, cada etapa su momento y en los versículos 10 y 11, el rey Salomón admite que ha visto la carga que Dios puso sobre los hombros de los seres humanos pero también dice, que pese a eso, Él lo hizo todo hermoso para el tiempo apropiado. 

Entrégale cada día de tu vida a Dios y permite que Él guíe tus pasos; enfrenta un día a la vez y disfruta de la paz que Dios te ofrece.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Angustiado? 2

¿Angustiado?

– Pastor, parece que está muy feliz esta mañana – dijo un miembro de una iglesia a su ministro al saludarlo en la puerta del templo.
– Muchísimo, hermano, como jamás lo fui – fue la respuesta que obtuvo.
– ¿Podría saber la razón?
– Seguro. Ayer me acosté preocupadísimo, pensando en cómo solucionar ciertos conflictos en la congregación, en mi propia vida, y en mi familia. Me dormí y soñé que un ángel del Señor llegaba hasta mí y me decía: “Te estás dando un trabajo enorme Juan. Parece que todo lo vas a hacer tu, eso de los arreglos en la congregación, tu vida familiar y el mundo mismo. Escucha: ¿Por qué no dejas algo para que lo haga Dios?” Al despertar, decidí seguir su consejo, y desde este día, pediré a Dios que sea siempre quien arregle todo lo que yo no pueda arreglar.
A todos nos pasa que llegan momentos de nuestra vida en los que los problemas, las preocupaciones se juntan y no sabemos por dónde empezar a solucionar las cosas, ¿Verdad?
Si bien en la ilustración dice que un ángel le habló al pastor de la historia, nosotros tenemos muchos versículos que nos demuestran que podemos confiar en Dios, que Él es nuestro Refugio, la Roca firme, nuestro Defensor, quien nos ayuda en las dificultades, nuestro Proveedor. Proverbios 3:5,6 nos da un sabio consejo: “Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.” (NTV)
Es verdad que no se trata de sentarnos a esperar sin hacer nada para solucionar los problemas, pero tampoco debemos dejar que la preocupación nos consuma porque si ponemos toda nuestra confianza en Dios y buscamos Su voluntad, Él dirigirá nuestros caminos y ordenará todo de acuerdo a su perfecto plan.
¿Estás angustiado? Busca refugio en el Señor. Recuerda lo que dice Nahúm 1:7 “El Señor es bueno, un refugio seguro cuando llegan dificultades. Él está cerca de los que confían en él” (NTV) Dios no te abandonará ni hará oído sordo a tus peticiones, entrégale tus cargas.
No permitas que las preocupaciones te consuman, te quiten el sueño o te tengan amargado y desesperanzado; confía en Dios, descansa en Él y permite que tome el control, ya no luches solo.

 

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¿Te sientes incapaz de hacerlo? 3

¿Te sientes incapaz de hacerlo?

Muchas veces Dios te presenta retos que a tus ojos parecen imposibles de realizar, y no para lastimarte ni hacerte creer que eres incapaz, sino para mostrar su poder a través de tu vida. ¿Te ha pasado alguna vez? Pues no eres el único, en La Biblia encontramos personajes que sintieron lo mismo, pero en este caso tomaremos el ejemplo de Gedeón.

Como el pueblo de Israel se había apartado de Dios, Él permitió a los madianitas aterrorizar a Israel por siete años y destruir los frutos de su tierra y ganado. En su necesidad Israel clamó a Dios y en respuesta a ese clamor, Él decidió que sería Gedeón quien llevaría a su pueblo a la victoria.

Cuando Gedeón escuchó esto, quedó sorprendido, y dijo:

“—Pero, señor —objetó Gedeón, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia. El Señor respondió: Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré contigo.” Jueces 6:15-16 (NVI)

Tal vez el temor te ha hecho pensar que no eres la mejor opción para la misión que Dios ha planificado, quizá tienes miedo a fallar, sientes que te queda grande el ministerio y has prestado más atención a las críticas que a lo que tu padre celestial piensa de ti; pero si Dios ha decidido que seas tú el que irá al  frente de un ministerio, quien será la cabeza de tu hogar o poseedor de ese gran talento, no lo desperdicies, confía en que si fuiste escogido por tu Padre es porque verdaderamente eres capaz de cumplir con ese llamado.

No permitas que los malos comentarios te hagan dudar de las capacidades que Dios te ha dado, pues si fuiste elegido no es por tu apariencia, por cuánto sabes, ni por cuánto tienes, sino por tu gran corazón, así que sé valiente y esfuérzate, Dios ha puesto todo en tus manos sabiendo que lo lograrás; así como lo hizo Gedeón, a quien Dios le dio la victoria con tan solo 300 hombres frente a un gran ejército.

La historia de Gedeón nos muestra que no importa nuestra condición física o social para que Dios pueda usarnos en su obra o en lo que has sido asignado.

Si Dios lo hizo con Gedeón ¿crees que no lo hará contigo? Pon tu confianza en tu creador y no te sientas incapaz de llevar la batuta, porque Él está dispuesto a mostrarte su poder y a derrotar a ese gran ejército de gigantes y pruebas que se han preparado en tu contra.

Por Ruth Mamani

 

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¡Puedes soportarlo! 4

¡Puedes soportarlo!

¿Alguna vez recibiste una mala noticia? ¿Cuál fue tu reacción? No siempre es fácil lidiar con ello, pero la palabra de Dios en Juan 16:33 nos menciona: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Las pruebas vienen de la noche a la mañana sin que las hayamos planificado ni recibido anticipadamente un anuncio, pero lo cierto es que no seremos abandonados por nuestro Padre Celestial en medio de todas ellas.

Hace poco me enteré que un familiar mío tuvo un accidente automovilístico, quizá para mí fue como si un balde de agua fría hubiera corrido por todo mi cuerpo, porque al no tener un diagnóstico exacto, mi mente empezó a imaginar de todo y hasta lo peor: pero en ese momento recordé este pasaje que para muchos es una esperanza en medio de la prueba:

“Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir.” 1 Corintios 10:13 (TLA)

Si hoy estas atravesando por circunstancias que escapan de tus manos, no le reclames a Dios el porqué de ello, quizá ahora no lo entiendas pero debes saber que las situaciones conflictivas son más fáciles de soportar cuando tenemos conocimiento de que algo bueno resultará de ellas.

El problema es que nuestra idea de lo bueno en comparación a la de Dios es totalmente limitada y diferente. Pero como sus pensamientos están por encima de los nuestros, lo mejor que podemos hacer es confiar en Él, e  incluso si esas pruebas nos causan dolor, sufrimiento o dificultad, no debemos dejar de hacerlo, ya que finalmente nos ayudarán para bien.

Y aunque nos cuesta ver el lado positivo a todo lo que nos ocurre, vale la pena detenerse por un momento para analizar y extraer lo bueno de todo lo tediosa que pueda ser la situación;  porque el bien final del cual el Señor está ocupándose es hacernos cada vez más semejantes a su hijo Jesucristo, y las pruebas que experimentamos son una de las herramientas que Él utiliza en este proceso.

¿Quieres seguir escalando peldaños en esta vida? Necesitas vencer obstáculos que te ayudarán a levantarte con mayor fuerza y no volver a tropezar con los mismos errores.

Así que cuando te encuentres atravesando por ciertas pruebas, más allá de que tus emociones quieran tomar el control, considera cada adversidad como necesaria para que Dios pueda lograr un propósito específico en tu vida, no se trata de un castigo, sino de un propósito. Él nos conoce a la perfección y sabe dónde necesitamos corrección para parecernos cada día más a nuestro Salvador.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Todo proceso cuesta 5

Todo proceso cuesta

La vida cristiana es un constante proceso de crecimiento. Si nos detuviéramos a pensar por cuántas circunstancias hemos atravesado desde el momento en que decidimos depositar nuestra confianza en Dios, nos quedaríamos perplejos de cuánto hemos progresado hasta el día de hoy.

Debemos entender que el Señor no hace nada porque sí, ya que detrás de muchas de las cosas que vivimos el propósito principal es: “Aprender a confiar en Dios”, a descansar en sus brazos sabiendo que Él tomará el control sobre cualquier circunstancia.

 “Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que así aprenderemos a soportar el sufrimiento. Y si aprendemos a soportarlo, seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba, podremos estar seguros de nuestra salvación. De eso estamos seguros: Dios cumplirá su promesa, porque él nos ha llenado el corazón con su amor, por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.”

Romanos 5:3-5 (TLA)

Dios desea que crezcamos en amor, paciencia, fe, servicio, pureza, conocimiento de Cristo y en todo, pero muchas veces nuestra impaciencia nos hace estancarnos en donde empezamos. Por ejemplo, cuando se presentan ciertas dificultades en nuestro camino, le pedimos paciencia a Dios, con el pensamiento de que Él quitará esa dificultad sin pensar en el verdadero propósito del mismo.

Y es ahí justamente donde comienzan nuestras frustraciones, porque en lugar de ello, notamos que empezamos a ser atacados por circunstancias que lamentablemente nos llevan en el sentido opuesto al que creíamos y terminamos preguntándonos: “¿Qué está haciendo Dios? ¿Me habrá escuchado? Creo que entendió al revés”.

Y no queremos entender que ese tipo de situaciones son parte del proceso, donde Dios trabaja en nuestra impaciencia rompiendo nuestras costumbres y moldes, lo cual siempre producirá dolor, pero el resultado será sorprendente.

Si hoy te hallas en medio del proceso y, por lo difícil que ha sido para ti has intentado suprimirlo de tu vida, quiero animarte a que en lugar de lamentarte y frustrarte, dejes que Dios tome control de todo y que sea Él quien le dé forma a tu vida, porque después de dejar que Dios haga lo suyo en esos procesos, no volverás a ser el mismo. ¿Estás dispuesto a intentarlo?


Por Ruth Mamani



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¿Obedeces a Dios  o cedes al pecado? 6

¿Obedeces a Dios o cedes al pecado?

Tres jóvenes judíos Sadrac, Mesac y Abed-nego se encontraban frente al rey de Babilonia enfrentando una seria acusación, el delito fue no rendir reverencia a la imagen de oro que habían levantado en honor a él.

Cuando el rey los confrontó y además les advirtió sobre el castigo que recibirían si fuera verdad la acusación, ellos respondieron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Daniel 3:17-18

Sin dudar fueron echados al horno, y se acercó el rey para verificar su muerte; sin embargo, cuando lo hizo, se quedó sorprendido al ver que nada les había ocurrido. De inmediato los llamó para que salieran y muy sorprendido dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.” Daniel 3:28 (RVR1960)

Lo obediencia siempre nos traerá bendición no sólo personal sino también a los que nos rodean, así como estos jóvenes prefirieron ser quemados a ceder, no sólo hubo recompensa por su determinación sino que su actitud fue de testimonio a un rey incrédulo que llegó a alabar a Dios y mostrar favor ante el pueblo judío.

Por ello cuando nos encontramos en la encrucijada de obedecer a Dios o al mundo debemos elegir a nuestro Señor. No sólo para favorecernos sino porque somos la luz del mundo, la gente ve a Dios a través de nuestras vidas.

Aunque no recibamos nada en el instante, tenemos que estar seguros que es mejor la obediencia que los sacrificios.

 

 

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No supongas 7

No supongas

Cuentan que en una pobre choza, cerca de un río vivía una humilde mujer conocida en aquella comarca con el nombre de “Pepa la dichosa”. La mujer era anciana y casi ciega pero su corazón siempre estaba repleto de la verdadera satisfacción que tienen los hijos de Dios.

Un día pasó por delante de la puerta de su casa un señor muy rico que había envejecido muy joven a causa de los afanes de la vida. Cuando pasaba por ahí oyó cantar a la pobre anciana, entró a su casa y le dijo:

  – Me parece que usted siempre está cantando.

  – Y tengo motivo para ello, respondió Pepa.

  – Desearía que me enseñara el secreto de su alegría, pues usted está sola y no tiene dinero. ¿Cómo es que usted posee tanta alegría?

  – Tal vez porque no tengo nada ni a nadie en este mundo, sino a Dios, respondió la anciana. Los ricos tienen tantas cosas que hacer, y siempre piensan que van a perder sus tesoros, o que les sobrevenga alguna desgracia; mientras que yo no tengo por el contrario nada que me moleste o inquiete, sé que mi Dios cuidará de mí.

  – Pero, dijo el caballero, supongamos que como ahora sucede; el frío y la nieve le impiden salir de la choza y…

  – Pero yo no supongo absolutamente nada, respondió Pepa cortándole la palabra; yo no necesito suponer sino que el Señor mi Dios usará de todo bien conmigo. Lo otro sólo lo hacen los que no conocen a otro Dios sino las coas del mundo: hacen suposiciones de una y otra cosa, y se afligen y tanto es así que yo, pobre mujer, con la fe puesta en Dios, me puedo preciar de más rica que todos ellos.

Cuando Pepa terminó el caballero salió fuertemente impresionado y convencido de que Pepa era más rica que él, pues ella poseía un tesoro de más valor que todas las riquezas juntas: El de la verdadera dicha.

¿En qué basas tu felicidad? ¿De qué depende tu gozo? ¿Eres de los que supone todo el tiempo?

En Mateo 6:25, Jesús mismo dijo: “Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?” (NTV)

La vida es mucho más que las cosas materiales pero normalmente perdemos de vista esa perspectiva y empezamos a centrarnos en acumular riquezas, a preocuparnos por cosas que suponemos que podrían pasar y esos pensamientos empiezan a ocupar un lugar central en nuestra vida y nos quitan el gozo, incluso pueden llegar a enfermarnos.

En 1 Pedro 5:7 encontramos un consejo muy sabio: “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes” (NTV)

Si dejas tus preocupaciones en las manos de Dios, creyendo que Él está en control y sabe lo que es más conveniente para ti, su paz que sobre pasa todo entendimiento llenará tu corazón y sin importar en qué tormenta te halles, estarás siempre gozoso.

No se trata de sentarnos a esperar a ver qué pasa ni de cruzarnos de brazos esperando que las cosas sucedan o se solucionen solas, sino de darle el primer lugar a Dios y permitir que Él se encargue de nuestras vidas, familias, futuro y de las preocupaciones que tengamos.

¡Confía en Dios y disfruta de su paz y el gozo que te brinda!

 

 

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¿Quién es más valioso? 8

¿Quién es más valioso?

En el devocional anterior a este escribí sobre el compromiso genuino que los discípulos tenían con Jesús, a tal grado que daban su vida misma por Él. En esta oportunidad quisiera hacer énfasis en la vida y muerte de Esteban:

Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo.” Hechos 6:8 (NVI).

La Biblia nos presenta a Esteban como un hombre de Dios, lleno de su gracia y poder, aquel a quién acudían las personas necesitadas porque realizaba prodigios y milagros; podemos compararlo a la obra que hizo Jesús cuando estaba en la tierra y, de la misma manera, también sufrió una muerte injusta.

 “Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. 

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. — ¡Veo el cielo abierto —exclamó—, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!

Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. —Señor Jesús —decía—, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó: — ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Cuando hubo dicho esto, murió.” Hechos 7:54-60 (NVI)

Esteban fue acusado con mentiras por algunos líderes religiosos de ese tiempo, y sin recibir un juicio justo fue apedreado por la multitud. Lo increíble en este triste final es que antes de morir Esteban se mostraba fuerte, incluso al igual que nuestro Señor, pidió que esa transgresión contra él no fuera tomada en cuenta por su padre Dios.

Si bien Jesús estaba rodeado de una multitud de personas, recuerda que solamente tenía doce discípulos; esto debido a que son pocos los que realmente aceptan pagar el precio. Para Esteban su vida no era tan importante como cumplir el propósito del Señor ¿Quién es más importante para ti?

Si te has alejado porque dices: “no me valoran, me miran feo o me han tratado mal, me he traslado de casa y ahora vivo lejos, no es cómodo, etc.” entonces estás considerando tu vida más valiosa que el Señor y si fuera el caso estás desobedeciendo el primer mandamiento. Te animo a empezar de nuevo y decidir ser un discípulo de Cristo.

 

 

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Ten calma 9

Ten calma

Cuentan que en una gran escuela se declaró un incendio. Como es común en esos casos, se produjo una terrible alarma y varios niños se precipitaron unos contra otros, resultando varios de ellos heridos de gravedad.

Pero una niña se quedó sentada en su mesa, muy pálida, de sus ojos brotaban lágrimas; sin embargo supo estar quieta, sin gritar.

Después que pasó el peligro y el orden fue restablecido, le preguntaron por qué no se había levantado.

–¡Ah!, respondió, mi padre es bombero y me ha dicho que en tales casos lo mejor que se puede hacer es quedarse quieto hasta que la puerta esté libre de personas que se atropellan o que haya pasado el peligro. Yo he creído sus palabras y por eso me quedé quieta.

En muchas situaciones de peligro, sobre todo cuando se trata de incendios, mucha gente sale corriendo sin respetar las normas de seguridad, ya sea porque no las conocen o porque en temor les hace actuar instintivamente. Pero es en esas avalanchas de gente donde hay más heridos porque por salvar sus vidas pisan a los que se caen, se lastiman por salir antes, etc.

En nuestra vida diaria es igual, muchas de nuestras decisiones son tomadas al calor del momento, guiados por nuestros miedos o por lo que otros dicen. Sin embargo, tenemos las promesas de Dios de nunca abandonarnos, de pelear por nosotros, de proveer para nuestras necesidades, de defendernos, de sanarnos y muchas más.

Creerle a Dios no siempre es sencillo porque nuestra parte humana nos lleva a sacar conclusiones adelantadas, a ver los problemas más grandes de lo que son, a querer actuar y resolver las cosas de acuerdo a nuestro razonamiento. La niña de la historia se quedó sentada, y aunque estaba pálida y lágrimas brotaban de sus ojos, se quedó ahí creyendo en lo que su padre le había dicho.

Dios promete pelear nuestras batallas, darnos la victoria en cualquier circunstancia y no abandonarnos nunca. “Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos.” Éxodo 14:13,14 (NTV)

La decisión de creerle a Dios es tuya, puede ser que no sea sencillo quedarse en calma esperando que Dios actúe, pero es la mejor elección porque tienes la victoria asegurada, ¿Le crees a Dios?

¡Ten calma y descansa en Él!

 

 

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Nubes 10

Nubes

Un pastor que realizaba visitas casa por casa, vio a través de la puerta de una humilde cocina a una sencilla mujer, muy atareada con el lavado de un cesto de ropa, pero cantando alegremente.

     -¿No hay nubes en su cielo, amiga? Preguntó

     – ¡Oh, sí; ya lo creo que las hay…! – Fue la respuesta que obtuvo – pero, si no las hubiese, señor, ¿de dónde bajarían las grandes lluvias de bendición?

No siempre son bienvenidas las nubes a nuestras vidas. Normalmente nos gusta que nuestro cielo esté despejado, que el sol esté brillando y todo esté en calma. Pero, ¿Qué sucede cuando llegan nubes oscuras?

Mucha gente se violenta con la situación, se deprime, dejan de confiar en Dios y tratan de espantar las nubes a su manera, sin darse cuenta que esos problemas que llegaron a nublar nuestras vidas pueden contener grandes bendiciones.

Las pruebas siempre llegarán con un propósito y depende de cada uno de nosotros el superarlas exitosamente o fracasar en el intento. Santiago, en el capítulo 1, versículos 2 y 3 dice: “Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. (NTV)

La mujer de la historia cantaba en medio de las pruebas porque sabía que sin importar cuán grandes y oscuras fueran las nubes, dentro de ellas había grandes bendiciones.

Puede ser que no sea nada agradable estar en medio de una tormenta y que prefiramos los tiempos de calma y días despejados, pero si todo fuera así de tranquilo no podríamos crecer y llegar a ser lo que Dios desea que seamos:

“Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada”. Santiago 1:4 (NTV)

Vamos, canta, aunque tu cielo esté completamente cubierto canta. No permitas que unas nubes te roben el gozo ni la paz que Dios deposita en nuestros corazones, ten la certeza de que esas nubes vienen cargadas de bendiciones.

Todo ayuda a bien 11

Todo ayuda a bien

Cuando Bernard Gilpin, clérigo inglés, llamado “el apóstol del norte”, estaba viajando a Londres para ser juzgado a causa de su fe, se cayó y fracturó una pierna, lo cual detuvo su viaje durante unos días.

Gilpin decía muy frecuentemente: Nada sucede a los que creen en Dios que no sea para su bien; así que la persona encargada de su custodia, aprovechó la ocasión para echarle en cara una observación y le dijo: “¿Por qué cree que se ha roto esta pierna?” A lo que Gilpin le respondió: “De momento no lo sé, pero Dios debe tener sus razones”.

Y así fue. Durante los días que detuvo su viaje, murió la reina María. Esta aflicción lo libró milagrosamente de la muerte segura, pudiendo volver a Houghton pasando por muchos pueblos, donde los creyentes le expresaron su gran gozo bendiciendo a Dios por su libertad.

Normalmente no entendemos el propósito de las pruebas y nos desesperamos, enojamos, frustramos, culpamos a Dios, etc., sin entender que nuestra vista y entendimiento son más pequeños que los del Señor y que sus planes van más allá de este día, semana o año.

Es probable que hoy no entiendas el propósito de la prueba y capaz que tampoco lo hagas de aquí a muchos años, pero puedes tener la certeza que Dios obra para bien para aquellos que confían en Él y guardan sus palabras.

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” Romanos 8:28 (TV)

Nada es al azar, nada sucede porque sí o se escapa de las manos de Dios. Todo nos ayuda a crecer, a formarnos, a aprender para ser capaces de cumplir los planes para los que fuimos creados. Así que si estás atravesando una prueba o las cosas no salen como tú quisieras  y no entiendes el propósito, confía en los planes soberanos de Dios porque Él tiene cuidado de ti.

 

 

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Confiar hasta lo último 12

Confiar hasta lo último

Hudson Taylor, después de recibir su llamado como misionero, se mudó a una zona marginal para trabajar con un doctor y así acumular un poco de conocimiento médico y acostumbrarse a la vida que le esperaba en las misiones.

Una noche fue llamado para asistir y orar por una mujer enferma con 2 hijos muriéndose de hambre. Mientras el trataba de orar, sus palabras temblaban en su boca porque tenía en su posesión su única moneda de plata que respondería a su oración y aliviaría sus sufrimientos de alguna manera. “¡Hipócrita!” Escuchó a su corazón condenarlo. “Hablándole a la gente acerca de un Padre tierno y amoroso en el cielo y tú no estás preparado para confiar en Él por ti mismo sin tu dinero”

Finalmente Taylor les dio su última moneda, quedando para él sólo un recipiente de avena. Mientras comía su último alimento recordó las escrituras: “A Jehová presta el que da al pobre…” Ahí aprendió que uno puede confiar en Dios con su último centavo.

El día siguiente recibió un paquete, dentro había una moneda de oro que valía 10 veces más que  la moneda de plata. Taylor gritó triunfantemente de alegría.

Aprendió que podía confiar en la palabra de Dios hasta el final, y aunque hubo una lucha interna,  prefirió obedecerle que valerse por sí mismo y no fue decepcionado.

A través de las pruebas podemos ver la mano poderosa de nuestro Señor no sólo para tener la certeza de sus milagros sino para que nuestra fe sea afirmada.

¡Confía en Dios!

“Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.” Salmos 118:8-9

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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