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¿Cómo resuelves los conflictos?

Es necesario que todos consideremos resolver los conflictos sabiamente, esto nos ayudará a vivir saludable y pacíficamente con las personas que nos rodean y, para empezar, será necesario aprender a comunicarnos asertivamente.

Para comprender mejor este tema me gustaría darte un ejemplo: Imagina que compartes tu cuarto con un amigo, a ti te gusta que todo esté ordenado, eres quien limpia constantemente la habitación, pero siempre que llega tu compañero desordena todo y perturba tu paz. Ante esta situación puedes responder de tres maneras: primero quedarte callada (o) para evitar el conflicto; segundo, puedes utilizar la violencia para defender tus derechos, y por último, puedes ser asertivo, comunicar tu inquietud de forma clara y sin lastimar. ¿Cuál de las respuestas elegirías?

La Biblia dice: “Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina.” Eclesiastés 10:12 (NVI)

La asertividad está asociada a la madurez, por esta razón podría decir que alguien que sabe comunicarse asertivamente es una persona sabia, ya que logra comunicar sus pensamientos y defender sus intereses sin agredir, como tampoco ignorar su necesidad.

Cuando tengamos que resolver un conflicto con alguien nos daremos cuenta si somos asertivos y sabios para hacerlo ¿Cuál es tu actitud al momento de resolver el conflicto?

Si eres alguien que guarda silencio, tienes que saber que tienes derecho a comunicar tus intereses y reclamar tus derechos; si eres alguien que utiliza la violencia recuerda que esto no es sabio, por lo que solamente tendrá consecuencias negativas, te animo a practicar la asertividad y esforzarte por ser un ejemplo de hijo de Dios.

No olvides que Dios desea que maduremos y seamos sabios, crezcamos en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Disfruto o me preocupo?

A veces nos preocupamos demasiado por un conflicto que no existe y dejamos de disfrutar el presente. Para que entiendas mejor quisiera darte un ejemplo:

Había un perro que cuidaba con esmero el hueso que su dueño le había regalado en la mañana y se quedó en el patio todo el día cuidando su regalo, pero cuando llegó su amo,  este trajo más huesos que al final los otros animales disfrutaron mientras el perro seguía cuidando el suyo.

¿Te has dado cuenta que a veces actuamos como este perro? Podemos imaginar los pensamientos que el perro tenía para no comer su hueso, por ejemplo, podría pensar: “No lo comeré porque tal vez después muera de hambre…” obviamente esto no sucedería, pero su preocupación le impedía disfrutar el momento, por lo que salió perdiendo.

Cuando imaginamos una situación futura crítica tendemos a angustiarnos, a veces vienen pensamientos como “de dónde sacaré dinero mañana…”, “y si mañana sucede que…” Entonces esta forma de pensar nos ocasiona un malestar y un estrés innecesario, el cual no se puede resolver porque es un conflicto ficticio que forma parte de nuestra imaginación.

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” Mateo 6:34 (RVR 1960)

La Palabra de Dios nos da un sabio consejo en este aspecto “no te preocupes por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación” Si bien es necesario ser prudentes con respecto a prevenir los conflictos futuros, no resolveremos nada preocupándonos por ellos anticipadamente, así que debemos ser sabios y disfrutar el presente.

En esta oportunidad quiero preguntarte ¿Estás disfrutando de tu vida y de las personas que te rodean? No permitas que las preocupaciones te hagan olvidar lo hermoso que es vivir. Te animo reflexionar si realmente tienes paz en donde te encuentras porque Dios te dio la vida para que la vivas en gozo y abundancia.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Diferencias

Cada persona es única, diferente y especial por lo que es inevitable que a veces estas diferencias produzcan conflicto entre nosotros; es por esta razón el Señor nos dejó su palabra para que aprendamos a relacionarnos unos con otros y actuar de una manera sabia.

Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” Colosenses 3:13 (RVR 1960)

David Wilkerson decía que soportar y perdonar son dos asuntos diferentes. Soportar significa cesar toda acción y pensamiento de revancha. Es decir, resistir el dolor y no hacer justicia por nuestras propias manos, abandonar el orgullo para actuar con sabiduría.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” Mateo 5:44 (RVR 1960).

Por otro lado, perdonar implica “Amar a nuestros enemigos y orar por ellos”. La palabra griega “amar” no significa afecto sino “entendimiento moral”. Dicho de una forma simple, perdonar a alguien no tiene nada que ver con nuestras emociones, sino más bien se trata de tomar una decisión moral para quitar el odio de nuestros corazones. (David Wilkerson)

Es posible que se hayan presentado roses o conflictos con tus amigos, familiares, compañeros, etc., pero recuerda que eres ser humano y la otra persona también, por tanto es natural que presenten emociones intensas ante una situación complicada; sin embargo, cuando ocurra no olvides que la Palabra de Dios nos enseña a “SOPORTAR”.

Este tiempo te animo a reflexionar en este tema, piensa en aquellos con los cuales has tenido contratiempos sean amigos, familiares o conocidos; después decide soportar y perdonar sin tomar en cuenta tus emociones, sin considerar lo que te conviene, sino lo que dice la palabra de Dios.

¿Estás dispuesto a dar la otra mejilla?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un amigo es un compañero de viaje ¡Elige bien!

Existen muchas frases acerca de la amistad y  una de ellas, que llamó mi atención, es la siguiente: “Un amigo es la familia que uno elige”.

A Dios le interesa mucho que nos relacionemos con personas que construyan y no destruyan, por ello a través de su palabra nos enseña verdades acerca de la amistad.

“Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.” Proverbios 13:20 (NTV)

“El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre.” Proverbios 27:17 (NVI)

Aquellos que tenemos el privilegio de contar con buenos amigos y disfrutamos la bendición de una amistad de años, sabemos lo difícil que es construir amistades sólidas.

Hoy quiero compartir contigo algunos consejos que pueden ayudarte a encontrar amigos verdaderos, porque ellos serán tus compañeros de viaje en esta vida, por ello debes elegirlos bien.

– Elige una persona que ame a Dios porque necesitas junto a ti a alguien que tenga una misma meta (salvación); su palabra dice: “Ni puede haber amistad entre Cristo y el diablo. El que es seguidor de Cristo no llama hermano al que no lo es.” 2 Corintios 6:15 (NTV)

– Escoge una persona sabia porque en muchos momentos será tu consejero “El buen amigo da buenos consejos; el malvado se pierde en su maldad.” Proverbios 12:26 (TLA)

–  Elige un amigo valiente y sincero porque habrá ocasiones en que tendrá que ponerte un alto cuando estés tomando decisiones equivocadas, “Quien de veras te ama te reprenderá abiertamente. Más te quiere tu amigo cuando te hiere que tu enemigo cuando te besa.” Proverbios 27:5-6 (TLA).

– Escoge a quién busque la paz antes que el conflicto, pues la violencia, el rencor, el orgullo y la altivez pueden ser generadores de grandes problemas y desastres “No te juntes con gente de mal genio ni te hagas amigo de gente violenta, porque puedes volverte como ellos y pondrás tu vida en peligro.” Proverbios 22:24-25 (TLA).

Todos anhelamos encontrar amigos que edifiquen nuestra vida pero también debemos anhelar y procurar ser esos amigos verdaderos.

“El amigo siempre es amigo, y en los tiempos difíciles es más que un hermano.” Proverbios 17:17 (TLA)

Por Judith Quisbert

 

 

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Lo que dice la Biblia sobre las discusiones

Es difícil vivir una vida sin discusiones y en realidad puede ser imposible, ya que simplemente no estamos de acuerdo con todos. Por lo tanto, es natural tener diferencias contra opiniones con las que no estamos de acuerdo. Un error común pensar que discutir siempre es algo tóxico e innecesario. Las discusiones se pueden clasificar así si se inician en un momento equivocado, tienen un propósito irrelevante y están arraigados por sentimientos de enojo. Pero si vas a discutir, la única manera con la que sabrás si lo estás haciendo correctamente es aplicando lo que dice la Biblia sobre eso. 

Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida. (Filipenses 2:14-16, NVI)

Nota la palabra contención, significa que no tengas una con mala actitud, que hagas todo sin discutir.

Pero evita las discusiones tontas, las leyendas acerca de los antepasados, las discordias y las peleas por cuestiones de la ley de Moisés. Son cosas inútiles y sin sentido. (Tito 3:9, DHH)

No discutas sobre temas tontos que probablemente dañarán una relación. Si no estás seguro si es algo tonto o no, ora sobre eso. Si te sientes lo suficientemente cómodo como para orar al respecto a Dios, lo más probable es que sea un tema serio. Si aún no estás seguro, pregúntale a alguien que es franco contigo y no solo te dirá lo que quieres escuchar. 

El hombre justo piensa lo que ha de responder, pero el malvado lanza maldad por la boca. (Proverbios 15:28, DHH)

Piensa: “¿Cómo estoy entregando esto?” ¿Estás comenzando la conversación enojado o molesto? ¿Qué palabras usarás y cuales evitarás usar? Todas las respuestas de estas preguntas deben pasar por tu cabeza antes de iniciar la conversación porque pueden evitar que lastimen a la otra persona o que digas algo que no querías decir.

La respuesta amable calma el enojo,  pero la agresiva echa leña al fuego. (Proverbios 15:1, NVI)

Sé amable cuando hablas con otros, incluso cuando ellos mismos hablan con mala actitud. Combatir fuego con fuego solo causará destrucción.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Libertad para los cristianos en Corea del Norte

Fue un verdadero encuentro histórico entre nuestro presidente Donald Trump y el líder de Corea del Norte Kim Jong Un en Singapur. Ha sido la gran noticia. El tema principal por supuesto fue el compromiso de desnuclearización de los norcoreanos pero la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de ese país también fue tratada y de hecho, minimizada por la prensa. En especial el tema de los derechos humanos y la situación de los cristianos en el país. Ya sabemos que están siendo perseguidos por su fe.

Cuando le preguntaron a Trump acerca de eso específicamente, de los cristianos en ese país, dijo que trataron el asunto fuertemente y mencionó el trabajo de Franklin Graham el hijo de Billy Graham, con quien tiene la costumbre de orar y pedir consejería en la Casa Blanca. Dijo que Franklin Graham pasa mucho tiempo en Corea del Norte y que iba a haber cambios.

Les invito a que sigamos orando por el regreso de la libertad religiosa en ese país y por que se liberen a más de cincuenta mil cristianos que están detenidos allí en campos de prisioneros y centros de detención.

Con el favor de Dios, veremos cambios para bien de nuestros hermanos creyentes y podremos respirar aires de paz mundial.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Con personas irritantes qué harías tú?

“El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad” Proverbios 14:29 (RVR 1960).

Seguramente se ha topado con personas irritantes, de mal carácter y con un comportamiento no adecuado; puede que sean sus propios vecinos, pero ¿Qué hacer frente a esta situación? Sobre todo si es inevitable encontrarse en el camino o de cruzar palabra con estas personas. En primer lugar, la indiferencia no es la mejor solución, si realmente hemos comprendido que Dios tiene propósito en cada situación, entonces dejaremos que Él nos guíe. Segundo, el pedir al Padre de que estas personas se alejen para nunca más volverlas a ver, no es lo más sabio. Tercero, dirigirnos de la misma manera que esta persona, nos lleva a ser necios. Dios permite situaciones o pone personas en nuestro camino para que aprendamos a manejar de forma correcta esta circunstancia y así maduremos espiritual y emocionalmente. Si tenemos esa disposición el Señor nos llevará a orar de forma correcta frente a lo que estamos enfrentando y nos dará paciencia y sabiduría para encarar este conflicto.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Complicada salvación

“Usted cree que le puedo ayudar? le pregunta el psicólogo a su paciente, un importante banquero europeo que espera en arresto domiciliario los resultados de un juicio de gran impacto público en su contra. “¿Que si usted puede salvarme?”, responde el hombre. “Voy a revelarle una importante conclusión a la que llegué recientemente: nadie puede salvar a nadie. Por una razón muy simple: nadie quiere salvarse.” Es posible que este diálogo algo novelado para una película, haya ocurrido efectivamente. El banquero y el caso en su contra son reales y todo terminó con su importante carrera pública.

Que nadie quiera salvarse es una afirmación algo exagerada y por supuesto incorrecta políticamente por estos rumbos. Pero la mirada cruda y honesta con que el protagonista contempla el mundo del que es parte trasunta más verdad de la que estaríamos dispuestos a reconocerle. En alguna parte de la trama reflexiona sobre el idealismo con el que muchas personas inteligentes y promisorias comienzan su carrera y cómo éste se va desmoronando con el paso de los años. Las luchas internas de la institución, la ambición y las enormes debilidades del carácter humano van minando el optimismo con el que uno encara la vida cuando todavía no es confrontado con su lado oscuro.

Si uno ensaya esa mirada sobre las instituciones – políticas, sociales, económicas, culturales y religiosas – un poco más allá del discurso y se remite a la experiencia, no pocas veces toca pensar que los actos humanos parecen reflejar un absoluto desprecio por la salvación, no en el sentido que lo explica la religión sino en relación con el interés mayor de la sociedad. El daño que la gestión de sus dirigentes y miembros causan a la fe pública, a la confianza, a la seguridad y a la tierra lo tienta a uno a pensar que la comunidad humana misma no desea otra cosa que cometer suicidio.

El mundo es más complicado de lo que parece. En gran medida es sórdido y ajeno. Las fuerzas que luchan por su control y por su destrucción no tienen oídos ingenuos. Por lo mismo, el mensaje para tocarlo y estremecer su conciencia no puede ser simplista, azucarado, mágico. Debe entrar en la esfera del conflicto, penetrar su complejidad, comprender su lógica y construir puentes para la comprensión de una salvación que no se logrará con cuatro pasos y una plegaria “Repita conmigo…”

¿Traes paz o conflicto?

En varios países se realizan las conocidas “marchas” como medidas de presión; están protagonizadas por un  grupo de personas que salen a las calles céntricas de su ciudad para dar a conocer su descontento o apoyo con alguna situación.

En este contexto encontramos a los alborotadores y a los pacificadores ¿sabes quiénes son? Un alborotador es aquella persona que promueve el pleito y que es escandaloso, pero un pacificador es todo lo contrario, pues es un individuo que pone paz en medio del conflicto, es un mediador en el problema.

La Biblia también hace mención a estos dos tipos de personas:

 “Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyo” Mateo 5:9 (NTV)

“El alborotador siembra conflictos; el chisme separa a los mejores amigos.” Proverbios 16:28 (NTV)

En los tiempos de conflictos ya sea en la familia, trabajo, colegio o en la misma iglesia se manifiestan estos dos personajes, incluso podemos llegar a ser nosotros mismos los que estemos trayendo problemas en lugar de paz.

Nuestra actitud ante los problemas dependerá de lo que llevamos en el corazón y en la mente, “Pues del corazón salen los malos pensamientos, (…)” Mateo 15:19 (NTV).

El apóstol Pablo, nos da un excelente consejo para no ser personas conflictivas “(…) Retengan lo que es bueno. Aléjense de toda clase de mal” 1 Tesalonicenses 5:21-22 (NTV) como hijos de Dios debemos aprender de lo bueno que vemos y huir de todo lo incorrecto.

Jesús, el mayor ejemplo de vida, fue un pacificador y lo demostró cuando lo estaban arrestando para su crucifixión; pero Pedro, su discípulo, tomó su espada e hirió a uno de los siervos presentes ¿Qué crees que pasó después? Quizás podríamos pensar que Jesús y sus discípulos comenzaron a luchar para tratar de huir pero no fue así, “Pero Jesús dijo: «Basta». Y tocó la oreja del hombre y lo sanó.” Lucas 22:51 (NTV) detuvo el conflicto en el momento y calmó la pelea que se comenzaba a manifestar.

Cada día hay problemas y conflictos, pero depende de uno si forma parte del grupo de los alborotadores o pacificadores, pero ante todo recuerda que un verdadero hijo de Dios debe ser una persona que trae paz.

Por Judith Quisbert

 

 

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¿Tienes un conflicto con alguien?

Un joven había quedado desempleado y sin un lugar donde vivir, por lo que pidió apoyo a su comunidad cristiana. Una mujer, que supuestamente quiso colaborar, le dio un cuarto; sin embargo, poco tiempo después lo botó afirmando que constantemente el cuarto se encontraba en desorden, humillándolo delante de su líder y de su comunidad.

Este joven nunca más volvió a la iglesia por la vergüenza que sintió,  porque en realidad no recibió corrección, sino humillación, que son cosas completamente diferentes.

Seguramente Dios sabía que como humanos presentaríamos conflictos con las personas que nos rodean, por lo que la palabra del Señor nos enseña a corregir a nuestro hermano con sabiduría y no a nuestro modo, puesto que podemos lastimar y hasta matar.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” Mateo 18:15 (RVR 1960)

El propósito de corregir siempre debe ser: “ganar a tu hermano” es decir, ayudarlo a cambiar, preocuparse por él, por tanto, no se debe tener una mirada despectiva o de juez, sino de compasión. Segundo, es necesario conversar a solas con él y mostrarle el problema, si esta persona es madura seguramente el conflicto se solucionará rápido.

“Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Mateo 18:16-17 (RVR 1960)

Por el contrario, si la persona no escucha es preciso aumentar un testigo para la corrección, en este caso es necesario incluir una autoridad, como: padres, pastores o líderes, puesto que ayudarán a solucionar el conflicto.

En la anécdota que comenté a un principio la única perjudicada por el desorden era la señora, por lo cual, no era necesario involucrar a más personas a parte del líder. Sin embargo, existen otros casos en los que la actitud de alguien afecta a toda la comunidad y es ahí cuando  se debe notificar al grupo.  Por ejemplo: un hombre casado, que molesta a una y otra señorita mostrándose como soltero, si no entiende a solas o con sus autoridades, entonces tendrá que ser amonestado públicamente, con la finalidad de proteger a las señoritas estarían  en riesgo de ser engañadas.

Aprendamos a corregir siempre pensando en el otro, si tienes un problema o quieres corregir a alguien te animo a hacerlo siguiendo la Palabra de Dios, busca de qué forma puedes apoyar a esta persona, sin juzgar, gritar, insultar. Recuerda que humillar nunca ha cambiado a nadie, al contrario, lastima el corazón que le pertenece a Cristo.

¡Actuemos como hijos del Señor!

 

 

 

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¿Se agotaron tus fuerzas?

A veces en la vida se enfrentan tiempos difíciles, bastantes problemas que terminan con nuestra poca fuerza; entonces, nos cansamos  y  observamos que el camino se torna cada vez más largo e insostenible, sentimos que no podremos más porque hemos dado todo lo que teníamos.

Lo que quiero que entiendas en esta oportunidad, es que en cuando estás en un tiempo así no necesitas “fuerzas” para continuar, sino el amor de Cristo.

Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (DHH)

Si te encuentras en un momento de debilidad, necesitas recordar el amor de Dios en tu vida: Primero te eligió entre muchas personas, te salvó a pesar de no merecerlo y tiene un propósito para tu vida, aún después del pasado que has tenido.

La realidad es que No vencerás este conflicto si continúas luchando con tus propias fuerzas, puesto que la fuerza humana tiene un límite; sólo lo lograrás con el poder del Señor y este se mostrará plenamente en tu debilidad. Así que si te encuentras en una situación compleja te animo a confiar como David:

Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido. Salmos 28:7-8

En el tiempo de dificultad David confió en el Señor, para él su fortaleza y escudo protector era Dios, al cual  alababa y se gozaba de tenerlo, y por esto  Dios lo ayudó.

En este tiempo te animo a poner tu confianza en Dios para que Él te socorra, alégrate de tener su amor y cántale una canción alabando su nombre.

¡Demuestra que confías en Él entregándole todas tus cargas!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 maneras de terminar una discusión

En algún momento de nuestras vidas, todos nos hemos visto envueltos en una discusión. Muchas veces, no nos damos cuenta de cómo llegamos a ese punto, y por lo tanto no sabemos cómo terminarla y dar por concluido el asunto. Sin embargo, estos seis consejos te ayudarán no solo a terminar una discusión satisfactoriamente, sino a no dañar tu relación con los demás.

1. Mantén la calma:

Puede sonar irónico pedir que se mantenga la calma en medio de una acalorada discusión, pero Proverbios 15:1 dice que La respuesta amable calma el enojopero la agresiva echa leña al fuego.” Así que, respira profundamente y controla tus palabras. Explica cómo te sientes en vez de acusar, y así harás que la otra persona entienda tu punto de vista. También debes controlar el volumen de tu voz para que la otra persona entienda que deseas terminar con la contienda.

2. Reconoce tu error:

La humildad es algo que todos debemos practicar, y hacerlo en medio de una discusión es una buena manera de ponerla en acción. Todos no equivocamos, por lo tanto, debemos reconocer que hemos fallado. En un conflicto, no dejes que tu orgullo hable por ti. Debes admitir los errores que cometiste y estar dispuesto a enmendarlos. Incluso si no fue tu culpa, es bueno disculparse por cualquier acción que haya generado un problema, directa o indirectamente (Proverbios 13:10).

3. No recuerdes hechos pasados:

Si una discusión está finalizando en buenos términos, no traigas a memoria hechos pasados. En vez de arreglar las cosas, causarás más disgusto. 2 Timoteo 2:23-24 dice No tengas nada que ver con discusiones necias y sin sentido, pues ya sabes que terminan en pleitos. Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse.” Así que, cuida no agrandar el problema y delibera un asunto a la vez.

4. Habla con la verdad:

La verdad en ocasiones duele, pero recurrir a mentiras con tal de aplacar a la otra persona, sólo hará que la discusión caiga en un círculo vicioso. Colosenses 3:9-10 dice Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador.” Por lo tanto, debemos siempre decir la verdad sabiamente, de modo que no lastimemos a los demás, pero tampoco disfracemos la verdad con mentiras.

5. Frase fuera de contexto:

Una manera fácil y sencilla de aplacar una discusión es mencionar una frase al azar que no esté en lo absoluto relacionado con el tema tratado. De esta manera, distraerás la atención de la otra persona y olvidarán rápidamente el motivo por el cual estaban debatiendo.

6. No prometas venganza:

Si en un momento de enojo, quisiste prometer vengarte de la otra persona, y de esta manera terminar la discusión; recuerda que ése no es tu rol (Romanos 12:19). En vez de asegurar algún tipo de represalia, promete olvidar el asunto y perdonar. Debemos practicar lo que dice Colosenses 3:13, “de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”; y así cambiar una situación mala y convertirla en una gran lección de vida para nosotros y los demás.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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