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¿Perseveras?

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” Romanos 5:3-5 (RVR1960)

A pesar de los grandes obstáculos que se le presentaron a Pablo, él continuó con su llamado de compartir el evangelio con judíos y gentiles de todo el mundo, la pregunta es ¿Cuál era su motivación para ser perseverante? Sabemos que no es fácil persistir en el objetivo cuando muchos inconvenientes obstruyen el camino, pero Pablo tenía una  meta bien clara y estaba seguro que Dios lo respaldaría. Él sabía que no podía abandonar, su compromiso era con su Padre, el cual no podía eludir, porque de hacerlo, muchos estarían condenados a una eternidad sin Cristo.

Quizá te cuesta perseverar en tus metas, tal vez muchos obstáculos se han levantado en tu contra, pero hoy te animo a poner toda tu confianza en Dios y enfócate en tu meta; no permitas que ninguna circunstancia te desanime en alcanzar aquello que Dios ha dispuesto para ti.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No dejes de luchar!

El señor y la señora Curie trabajaron durante muchos años con paciencia disolviendo toneladas de materia en busca de la misteriosa sustancia a la que su ciencia los guiaba.

Cuentan que en cierta ocasión Pierre Curie dijo a su esposa con visible desaliento: Quizá lo que nosotros buscamos será hecho dentro de un siglo, pero parece no ser obra de nuestro tiempo.

La señora Curie respondió que sería una gran lástima si tal descubrimiento tardara otro siglo, pero con todo – dijo – no dejaré de trabajar en él mientras viva.

Y una noche sucedió algo maravilloso. Toda la tarde habían estado cuidando a un hijo enfermo cuando este por fin se durmió Marie Curie dijo a su marido: ¿Qué te parece si bajamos al laboratorio por un rato? Y tomados de la mano así lo hicieron.

– No enciendas las lámparas- dijo ella en el momento en el que daban vuelta la llave – ¿Te acuerdas que me dijiste que el radio sería una luz de un hermoso color?

Tan pronto como abrieron la puerta quedaron asombrados ante la visión de una luz azul que iluminaba su mesa. Incapaces de hablar permanecieron unos instantes  agarrados uno del otro con asombro y se sintieron completamente recompensados por los años de esfuerzos desalentadores, la pobreza y el ridículo que  ambos había compartido con infatigable tenacidad.

La perseverancia había tenido su premio, el radio era por fin una realidad y en 1903, Pierre Curie y su esposa Marie Curie, pioneros en los estudios de radiactividad,  fueron galardonados con el Premio Nobel de Física, además de otros reconocimientos.

Es probable que al igual que los esposo Curie, vengas intentando y luchando por algo en  lo que crees, que estés peleando por salir de la crisis financiera, por iniciar un nuevo negocio, que estés tratando de salvar tu familia o que te  encuentres enfrentando una enfermedad y hasta este momento no has visto los frutos de tu esfuerzo.

Todos nos desanimamos cuando llevamos mucho tiempo luchando por algo y no parece dar frutos, por el contrario, pareciera que todo sale mal. Sin embargo, Dios siempre recompensa el esfuerzo de aquellos que lo aman y honran, de quienes luchan incansablemente.

La historia de Pierre y Marie Curie no es la única de años de lucha que terminaron siendo recompensados. ¿Cuál es tu batalla?

“También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor”. Romanos 5: 3- 5 (NTV)

No importa cuánto tiempo vienes intentando algo o lo difícil o frustrante que ha sido el año que ha finalizado, este nuevo año podrías ver el fruto de todo tu esfuerzo, de la batalla que has estado peleando. Dios bendice  y fortalece a quienes perseveran y guardan sus mandamientos, Él renovará tus fuerzas.

“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán;  caminarán y no desmayarán”. Isaías 40:31  (NTV)

¡No te rindas, acaba de empezar un nuevo año y con él nuevas oportunidades!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No desistas

El Equipo Hoyt es sin duda alguna, uno de los más inspiradores que he visto en mi vida. Se trata de  Dick Hoyt (padre) y Rick Hoyt (hijo), quienes juntos compiten en maratones, triatlones y otros desafíos físicos.

Lo que hace especial a este increíble equipo es que Rick tiene una discapacidad que adquirió al momento de nacer por falta de oxígeno en su cerebro, debido a que su cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello, lo que le produjo una parálisis cerebral.

En las competencias, Dick lleva a su hijo en una silla especial acoplada al frente de su bicicleta, lo arrastra en un bote especial cuando ellos nadan y lo empuja en una silla de ruedas, también especial, cuando corren.

Los médicos habían diagnosticado que Rick permanecería en estado vegetal persistente, lo que sus padres decidieron ignorar.

Un día, un grupo de ingenieros de la Universidad de Tufts le contó un chiste y Rick se carcajeó, con lo que pudieron evidenciar que entendía y podía comunicarse, así que  le crearon una computadora especial para que, usando leves movimientos de cabeza, pudiera comunicarse. Sus primeras palabras fueron “¡Vamos Bruins!” con lo que su familia comprendió que era un fanático de los deportes.

En 1977, padre e hijo decidieron entrar en una carrera benéfica de 8 kilómetros para un jugador de lacrosse lesionado que fue compañero de Rick y desde entonces han estado compitiendo.

Hasta junio del 2005, el equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 triatlones (6 de los cuales fueron competiciones Ironman) 20 Duatlones y 64 Maratones. Inclusive, en 1992, ellos manejaron bicicleta y corrieron a lo largo de Estados Unidos en una jornada de más de 6.000 kilómetros que les tomó 45 días

En una entrevista Dick dijo: “Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació. Cuando tenía 8 meses, los doctores nos dijeron que deberíamos sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas. Bueno, esos doctores ya no están vivos, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.

Que no te afecte lo que la gente te haya dicho, ahora mismo estás corriendo carrera de tu vida pero no vas solo, hay alguien que corre contigo, que empuja tu silla y que arrastra tu bote. Alguien que sin importar lo que los expertos puedan decir, sabe que tú tienes todo para vivir una vida plena, que te conoce y te ama más allá de lo que puedas imaginar.

No importa si has corrido kilómetros y sientes que ya no puedes seguir o si has estado nadando tanto que sientes que te vas a hundir en cualquier momento o tal vez has pedaleado tanto y aún así sientes que no has avanzado nada; Dios está contigo en cada prueba que atraviesas, Él prometió que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”. Josué 1:5

La carrera puede ser larga y con muchas pruebas pero cuando tengas ganas de abandonarla, recuerda que no estás solo, Dios va contigo en cada etapa, es una carrera en equipo y tu victoria está asegurada. Cuando termines la carrera buscarás a quienes te desanimaban, a los que dijeron que eras un caso perdido o se burlaron de ti  y no los hallarás.

¡Sigue corriendo, no estás en cualquier carrera, estás en la carrera de tu vida y tu compañero es el mejor!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

A tiempo

Hay una frase que dice: “Dios perdona pero el tiempo no”, y es cierto porque dejamos pasar muchos sucesos u oportunidades que después no vuelven, por eso es importante aprovechar cada periodo y ocasión en la vida.

Por ejemplo, el corregir el mal comportamiento de nuestros hijos, según los psicólogos, es desde los pañales, o sea que hay un tiempo para edificar con más firmeza en ellos. Así mismo lo confirma la Biblia: “Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas.” Proverbios 22:6 (TLA) nos dice que hay una etapa en la vida en los niños en la que es posible inculcar valores, disciplina, amor, respeto, obediencia etc. con más fuerza y para que perduren siempre.

Incluso, Dios se presenta a nuestras vidas en un momento exacto para darnos un mejor futuro, y en muchas ocasiones es rechazado “Porque él [Dios] dice: «En el momento propicio te escuché, y en el día de salvación te ayudé». Les digo que este es el momento propicio de Dios; ¡hoy es el día de salvación!” 2 Corintios 6:2

Lamentablemente cuando no aprovechamos las oportunidades a tiempo sufrimos  los resultados a futuro. Cuántas vidas están ahora añorando volver al pasado para cambiar decisiones o conductas erróneas y no es posible, pues es complicado restaurar situaciones pasadas, pero ahora que estás meditando en esto considera aprovechar el tiempo.

Saquemos ventaja del día de hoy, tomando decisiones sabias, teniendo en cuenta la cosecha que tendremos en el futuro y, por otro lado, que todo lo que hagamos sea para detener a tiempo lo que nos perjudicará como los malos hábitos o amistades perjudiciales.

Hoy te animo a que medites cómo está tu vida y si estás a tiempo de hacer de tu futuro mejor ¡Aprovecha cada oportunidad que Dios te da!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Fiel hasta el final

La fidelidad no sólo es lealtad si no también perseverancia, puesto que muchas personas han comenzado muy bien algo y han terminado mal. Creemos que lo que comienza bien acaba bien, pero eso será así en tanto se mantenga la vista y los propósitos donde comenzaron.

Muchos personajes de la Biblia comenzaron muy bien, Dios los ayudó para que todo fuera de la mejor manera pero la vanagloria, la carne o el ego, etc. se apoderó de ellos.

Tal es el ejemplo de Usías, éste rey tuvo una conversión muy clara. Desde muy joven se convirtió a Dios de todo corazón, hizo lo recto y buscaba de Dios y Él le dio la victoria de frente a sus enemigos, le dio prosperidad por todas partes, haciendo de él un hombre altamente poderoso; su vida de creyente estuvo bien hasta que se enalteció y esto fue su ruina.

La piedra de tropiezo de este creyente fue el envanecimiento personal, la vanagloria, no reconoció o se olvidó de que él era lo que era gracias a Dios, desobedeció la ley de Dios y eso hizo que acabara muy mal, solo, alejado de su familia hasta el último día de su vida.(2 Crónicas 26:1-16)

Tal vez muchos hemos comenzado la buena obra o a actuar conforme a lo que le agrada a Dios pero nos hemos olvidado ser fieles así como debió hacerlo Salomón.

No perdamos de vista la razón, la motivación y lo más importante es que no alejemos nuestro corazón de Dios. Reforzar tu fidelidad a Él hará que puedas mantenerte desde un principio hasta un final con Él.
“Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” Apocalipsis 2:10 (RVR-1960)

Desde el momento que entregaste tu corazón a Dios empezaste una nueva historia con Él, tu fidelidad a Dios hará que permanezcas y llegues con esa misma dedicación y entrega hasta el final.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No más!

En mis tiempos de adolescente recuerdo ver unos cuantos episodios de la histórica batalla de boxeo entre el panameño Roberto Durán y el estadounidense Sugar Ray Leonard.  La pelea es recordada más por la expresión del boxeador latino que por la eficaz demostración del norteño.  Todavía pensar me trae el recuerdo del desenlace final de aquella revancha entre ambos.

Ante una ofensiva efectiva de golpes y una velocidad sin precedente de parte del oponente, el señor Durán le dijo al árbitro en el cuadrilátero la expresión que el mundo del boxeo recuerda hasta hoy: “No más”.

En la vida también enfrentamos grandes batallas que en muchas ocasiones nos acorralan y en algunos momentos presionan para que gritemos “No más”. Situaciones fuera de nuestro control o sucesos que no podemos evitar pueden inducirnos a desear decir “No soporto más” o “Me rindo”.  Puede ser que ante otros problemas producto de las decisiones que hemos tomado seamos tentados a ceder y rendirnos.

Una de las mejores enseñanzas pastorales sobre el tema proviene del predicador Charles F. Stanley.  El menciona que expresiones como “Renuncio”, pueden afectar profundamente la vida de otros, así como la nuestra. Tomaré una parte de un interesante consejo que nos regala en uno de sus múltiples estudios bíblicos que nos ayudará a superar el dolor y la angustia que produce el decidir no seguir.  Aquí 3 factores importantes que pueden causar estos sentimientos de derrota:

1-El poder y la influencia que ejercen las fuerza del mal para desanimarnos y hacernos impotentes para que seamos menos efectivos para Dios.

2-Se necesita la dirección divina si queremos diferenciarnos del pensamiento negativo que contradice el mensaje de esperanza de Dios.

3-La tendencia innata de hacer lo que nos haga sentir bien, sin enfrentar sacrificios ni que traiga conflictos.

Al reflexionar en los consejos del Dr. Stanley, llego a la conclusión de lo frágil que es nuestra naturaleza ante el ataque del reino del mal.  Sin pretender exaltarlo, no podemos ignorar su realidad, su intencionalidad y su empeño para que quitemos nuestro enfoque de la renovadora Palabra Divina.

Ante el desanimo y la inclinación a decir “No más”, corramos a su Presencia y vivamos bajo su ilimitada Gracia.

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