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¿Tu corazón está en las cosas de arriba? 1

¿Tu corazón está en las cosas de arriba?

Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, no sólo damos un paso de fe, también adquirimos un compromiso con Él; esto significa cambio. El apóstol Pablo lo explica en su carta a los Colosenses:
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Colosenses 3:1-2 (RVR1960).
Si bien es cierto que nuestra naturaleza humana tiende a ser reacia al cambio, ello no significa que sea imposible. Todo cambio duele, es verdad, sin embargo, es necesario.
Un ejemplo claro es el agua, cuando se encuentra en un estanque, sin movimiento, cambia de color y adquiere un olor desagradable, en cambio que diferente es cuando vemos un riachuelo, el agua es cristalina, agradable a la vista y hasta produce un sonido relajante.
En la mayoría de los casos, cuando llegamos al camino de Dios, estamos como el estanque, y esto se debe a que hasta el momento pusimos nuestra mirada en las cosas de este mundo.
Al recibir a Cristo, tenemos la oportunidad de cambiar ese enfoque, como dice Pablo, nuestra mirada debe cambiar de las cosas de la tierra hacia las cosas de arriba.
Esto lo logramos dejando de seguir la corriente que nuestra sociedad impone, lo importante es dónde está nuestro corazón, ¿queremos seguir haciendo las cosas como hasta ahora o nos dispondremos a aprender una nueva manera? ¿seguiremos el ejemplo de Jesucristo o nos aferraremos a nuestra vieja manera de vivir?
No cometas el error de creer que tienes que quedarte tal como eres después de recibir a Cristo. Tanto tu conducta como tu forma de pensar deben reflejar el amor de Dios. Busca las cosas de arriba.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te presentaron a Jesús? 2

¿Te presentaron a Jesús?

Muchos escuchan sobre Jesús pero no saben realmente quién es Él, incluso tienen temor de acercarse o visitar una iglesia para recibir alguna información ¿Ese es tu caso?

En esta oportunidad me gustaría contarte la historia de Zaqueo:

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 

“Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo.” Lucas 19: 1-6 (LBLA)

Zaqueo era recaudador de impuestos, por lo que seguramente muchas personas lo odiaban; tal vez este haya sido el motivo por el cual no se aproximaba al Señor. Pero al escuchar que Jesús estaba por pasar por ahí se inquietó y fue a buscarlo por lo menos para mirarlo de lejos. Lo que no sabía es que Jesús ya conocía la necesidad de su corazón y lo estaba esperando.

¿Alguna vez dijiste: “creo en el Señor a mi manera”? Tal vez estás como Zaqueo, escuchaste que Dios te ama y crees en Él pero tienes miedo acercarte por todos los pecados o decisiones equivocadas que hasta el momento has tomado. Pero déjame decirle algo, el Señor te está esperando y quiere entrar a tu casa sin importar tu condición.

¿Qué decisión tomarás?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Palabras para el corazón 3

Palabras para el corazón

Si atraviesas por pruebas difíciles que te agotan y ponen en una situación incierta, la cual hace que tu corazón se desanime, no olvides que la palabra de Dios, la Biblia, tiene consejos para reanimar tu espíritu.

Es importante pensar: ¿A qué o a quién recurres cuando crees que todo sale mal? ¿A un vecino, un compañero o a Dios y su palabra? La palabra es viva y eficaz, en ella hay vida: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8 RV60)

Meditar en la palabra es rumiar, como ejemplo tenemos a la vaca, que tiene un estómago dividido en cuatro partes. Cuando este animal come la hierba del campo, la mastica para darle humedad, traga el producto y este va al primer estómago y se reblandece, después va a la segunda parte donde se forman pequeñas bolitas y, cuando la vaca descansa, esos  bolos vuelve a su boca de uno en uno para completar el masticado. Cuando los vuelve a tragar van a la tercera parte donde el agua se extrae y esta comida pasa a la cuarta sección donde se desmenuza en pedazos pequeños para que el cuerpo de la vaca obtenga lo necesario para su crecimiento y para su vida. La pregunta es ¿Meditamos de esta forma en la palabra?, ¿La leemos una y otra vez para comprender lo que Dios quiere decirnos?

La palabra se debe guardar en la mente y el corazón, esos versos memorizados y estudiados salen en el momento oportuno, edifican y animan en todo momento, incluso si intentamos ayudar a otras personas. Al poner en práctica la palabra en nuestra vida nuestras actividades diarias tendrán mejor resultado.

Memorizar palabra es importante, esto ayuda a renovar el entendimiento y nos ayuda a comprender la perspectiva que viene de parte de Dios, meditar sobre lo que dice la Biblia es un ejercicio importante que puede salvarnos la vida.

“En cuanto a Dios, perfecto es su: camino, y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.” (Salmos 18:30 RV60)

Dios te ama, esta es una palabra para tu corazón.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En todo 4

En todo

Al final de una reunión, el predicador fue invitado por uno de los hermanos a comer en su hogar.

Por el camino el predicador le preguntó a su anfitrión:

—¿Recuerda usted mi  mensaje?

—Ya lo creo: “Para mí el vivir es Cristo”

—Bien —siguió el predicador— Si yo le preguntara: ¿qué es para usted vivir, qué podría contestarme?

El amigo, caminando a su lado, hizo una pausa. Luego dijo:

—Cuando lleguemos a mi casa usted mismo lo verá.

El predicador, extrañado, no dijo más sobre el asunto. Cuando llegaron a  casa, el amigo del predicador le dijo:

—Suba usted a mi despacho. En tanto subían al primer piso agregó: Soy probablemente el más importante fabricante de zapatos de esta gran ciudad…

Y efectivamente, todo en la casa demostraba que se trataba de alguien muy rico.

Llegando al despacho en cuestión, el amigo abrió la puerta y con su índice señaló la pared tras su escritorio. El predicador vio un cuadro grande con estas palabras:

  1. Dios
  2. Familia
  3. Zapatos

Y sencillamente explicó:

—He aquí mi respuesta, pastor.

¿Cómo se refleja en tu vida Filipenses 1:21: ≪Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia≫?  ¿Entiendes realmente lo que significa?

Vivir para Dios significa que Él tendrá siempre el primer lugar y que todos nuestros pensamientos y acciones estarán dirigidos y enmarcados en el deseo de agradarle. Implica que cumpliremos lo que dice en Marcos 12:30 y que amaremos al Señor con todo nuestro corazón, con toda el alma, con nuestra mente y nuestras fuerzas y no sólo de palabras, sino en acciones.

Muchas veces los problemas que tenemos vienen a raíz de que  perdemos de vista el orden de prioridades y permitimos que nuestro trabajo, familia o amigos estén antes que Dios.

El zapatero de la historia usaba un cuadro que quizás más que adorno era un recordatorio de cuál era el orden de sus prioridades porque humanamente, con los afanes de la vida, olvidamos qué es más importante.

Vivir para Cristo significa que Él estará presente en todas las áreas de nuestra vida, en todo lo que hagamos, en todo lo que somos.

Que todos los días de nuestra vida tengamos presente a Dios como el número uno en  nuestras vidas, como la prioridad más grande, pero no sólo de palabras, sino también  en acciones. Al tener presente a Dios en todo lo que hacemos y somos, podremos amar a nuestra familia y a los que nos rodean como Jesús lo haría, podremos tomar decisiones sabias y vivir de acuerdo a Su voluntad.

¡Revisa tus prioridades!



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A todos 5

A todos

Cuando le preguntaron a Alejandro el Grande, cómo en una edad tan temprana de su vida y en tan corto tiempo había logrado conquistar vastas regiones y establecer su nombre de un modo tan firme respondió:

—El secreto de mi éxito es que he tratado tan bien a mis enemigos que los he convertido en mis amigos; y me he comportado con mis amigos de forma tan delicada que han continuado siendo amigos de un modo inalterable.

Entre las muchas cosas que Jesús nos enseñó y cambió de la ley está el amor a los enemigos. En Mateo 5:43-48 dice:

“Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo. Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen! De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual. Si solo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo. Si eres amable solo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo.  Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto” (NTV)

Sin duda alguna, no es fácil amar a los enemigos. No es fácil sentir aprecio y mucho menos orar por alguien que nos ha calumniado, robado, herido, traicionado, que nos ha quitado algo a que apreciábamos mucho o que ha sido causante de la ruptura de una relación o familia. Hay cientos de ejemplos que podríamos tener y todos serían válidos; sin embargo, el mandamiento es amar a nuestros enemigos, sin importar la causa.

En Proverbios 15: 1 dice: “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor” (NTV) ¿No te ha pasado que hay problemas que toman dimensiones impensables por una mala respuesta? De algo que parecía tan simple pasa a no tener sentido por la magnitud que cobra. Y muchas veces de ahí nacen los enemigos de algo que pudo evitarse con una blanda respuesta, hablando, aclarando posiciones.

El orar por tus enemigos, no sólo te pondrá dentro de la voluntad de Dios, sino que traerá paz a tu vida, te dará la fortaleza para tener un trato amable con aquellos que te han lastimado y verás cómo las cosas cambian. Recuerda que cada uno da lo que tiene y que de la abundancia del corazón habla la boca. ¿Qué hay en tu corazón?

Recuerda que el mandamiento de amar al prójimo se refiere a todos, a la gente que nos hace el bien como a aquella que nos lastimó.



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De la misma manera 6

De la misma manera

“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”

Efesios 4:32 (NVI)

El perdón refleja el corazón de Jesús y si decimos que somos sus seguidores, nosotros también debemos perdonar. A pesar de que pecamos una y otra vez, Dios continúa perdonándonos. ¿No debiéramos hacer lo mismo con los que nos ofenden, las veces que sean necesarias?

Cuando nos negamos a perdonar nos encarcelamos al pasado y envenenamos nuestro futuro. Por lo tanto es importante ser compasivos con aquellos que nos lastimaron, ya que también por ellos Jesús derramó su sangre en la cruz.

Si Dios nos perdona por cosas inexcusables, entonces debemos dar el primer paso en perdonar a los que nos ofendieron para ser libres del dolor del pasado.

¿Quieres dar el primer paso?


Por Giovana Aleman



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No te amargues 7

No te amargues

“Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (NTV).

La amargura es una reacción ante una ofensa o situación difícil que puede hacernos mucho daño si es que no la tratamos a tiempo, pues crecerá en nuestro corazón hasta llevarnos a una profunda tristeza. Es cierto que la vida no es fácil y muchas veces es injusta hasta el punto de entristecer nuestro corazón. Sin embargo, cuando ponemos nuestra confianza en el Señor, podemos estar seguros que las pruebas y las dificultades pasarán. Dios es el único que pude darnos verdadera paz y gozo, aún en medio del sufrimiento.

Por Giovana Aleman

 

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Una ayuda silenciosa 8

Una ayuda silenciosa

¿Cuál es tu actitud después de hacer una acción que beneficie a otro?

Hace un tiempo atrás conocí a una familia que atravesaba por circunstancias difíciles económicamente, pero no faltó la buena voluntad de un vecino que, al ver sus carencias y al contar con los recursos suficientes, extendió su mano para ayudarlos.

La familia estuvo totalmente agradecida con él, hasta que un día cualquiera, un niño (el hijo de otro vecino) les recordó la ayuda que habían recibido. Fue el día en el que cerraron su corazón para no volver a recibir la “caridad” de otros, porque el vecino de “gran corazón” se había encargado de divulgar la necesidad de esta familia para que al igual que él, otros también se brindaran a ayudar.

Dios es sabio al mencionarnos lo que está escrito en Mateo 6:3-4. (TLA):

Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie. Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio.

En nuestra naturaleza humana está el resaltar las buenas obras que hacemos, pero a las malas preferimos tenerlas muy escondidas.

Si bien Dios nos dijo que ayudemos a los demás, no es para mencionar lo buenos que somos o que creemos serlo, sino para que nuestra ayuda pueda ser desinteresada, sin el afán de que los demás se enteren y nos echen flores.  Porque de quien en realidad recibiremos la mayor recompensa será de Dios.  Así que cada vez que extiendas la mano para ayudar al necesitado, hazlo en silencio.

Si hoy te encuentras con la disposición de ayudar, toma la iniciativa de hacer algo por los demás, lo cual no necesariamente tiene que encerrarse en lo material o financiero, puedes brindar tu ayuda en actividades que lo requieran, visitar al enfermo, y aún regalar una sonrisa y una palabra amable a todos con los que tengas contacto el día de hoy.

No podemos querer identificarnos como hijos de Dios si no somos capaces de imitar a nuestro Maestro con gestos de amor y compasión hacia nuestro prójimo, lo cual de antemano nos enseñó.

Es posible que hoy  alguien necesite de tu ayuda, la pegunta es: ¿Estás dispuesto a hacerlo?

 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Hechos 20:35 (RVR1960)

Por Ruth Mamani

 

 

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Justicia, misericordia y humildad 9

Justicia, misericordia y humildad

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Miqueas 6:8 (RVR1960).

A lo largo de la vida atravesamos diferentes etapas y situaciones, altos y bajos que nos llevan de la euforia a la más profunda depresión.

En nuestras vidas, hay circunstancias que son imprevisibles, pero son justamente ellas, las que nos ayudan a ver lo que realmente hay en nuestro corazón. Como hijos de Dios ¿Realmente reflejamos Su amor a nuestros semejantes? ¿Podemos decir que hacemos aquello que es bueno y agradable ante Su ojos?

Como dice Miqueas, el Señor nos instruye en lo que es bueno a través de Su Palabra, y lo que pide de nosotros es que andemos en justicia, misericordia y humildad.

Hoy te animo a analizar cómo fue tu andar hasta el momento, identifica aquellas áreas que necesitas mejorar o cambiar; y recuerda: no estás solo, Dios está contigo y guiará tus pasos.

Por Cesia Serna

 

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Buscar al Padre 10

Buscar al Padre

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”(Salmos 46.1 RV60)

En una noche de lluvia torrencial, cuando los relámpagos iluminaban los cielos, ocurrió un corte de energía en una ciudad. En una casa afectada, un niño comenzó a llorar; todo estaba oscuro y sin pensarlo dos veces él se levantó, se puso las sandalias y fue a buscar a su papá, ya que la mamá estaba de viaje por motivo de trabajo.

En la habitación Iluminada por una vela el padre escuchó las pisadas, dio media vuelta y al ver a su hijo se arrodilló, lo abrazó, calmó su llanto y le dijo: “No tengas miedo, aquí estoy”.

A veces las personas se alejan de Dios, ceden ante todo lo que el mundo ofrece dejándose guiar por sus pensamientos , emociones y cuando las cosas comienzan a salir mal buscan al Señor quien es fiel aunque se aparten de Él.

Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.”(Lucas 15.20 RV60)

Dios te espera con los brazos abiertos, Él quiere sanar el dolor de tu corazón, restaurar tu vida, brindarte esperanza y paz. El sentido de seguridad lo encontramos en Dios quien es nuestro refugio, nos amó primero y entregó a su Hijo para rescatarnos de la muerte.

No esperes más para buscar a Dios, esta decisión puede marcar tu vida para siempre.

Por Carlos E. Encinas.

 

 

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Testifica de su amor... 11

Testifica de su amor…

“pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” Hechos 1:8 (NTV)

Este pasaje nos dice que a través del Espíritu Santo recibiremos poder para testificar del amor de Dios, si hay alguien en tu familia, en tu trabajo, en tu colegio o en tu comunidad que no ha oído acerca de Jesús, asegúrate de mostrar Su amor con tu actitud. Sé sensible ante la necesidad de las personas y dispón tu corazón para recibir dirección del Espíritu Santo y así puedas ser un instrumento de Dios en sus manos.

No es difícil compartir el mensaje de salvación, simplemente muestra el camino: Jesús.

Por Ruth Mamani

 

 

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¿Cómo estás cuidando lo más valioso que tienes? 12

¿Cómo estás cuidando lo más valioso que tienes?

Muchos de nosotros tenemos posesiones de gran valor monetario o sentimental, que guardamos en un lugar secreto y seguro para impedir que alguien lo tome o que se dañe… Pero, ¿Hacemos lo mismo con nuestra mente y corazón? ¿Mostramos el mismo esfuerzo para proteger y asegurar nuestra relación con Dios?

Si bien nos esforzamos para cuidar esas posesiones valiosas, así también debemos cuidar nuestra vida espiritual de aquel ladrón (satanás) que no sólo quiere arrebatarnos cosas o personas de nuestra vida, sino que desea vernos destruidos.

Ante la amenaza constante del enemigo, debemos ser sabios y oír el consejo de Dios sobre el cuidado que debemos tener.

Cuida tu corazón “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” Proverbios 4:23 (NTV) No permitas que las circunstancias adversas llenen tu corazón de tristeza, resentimiento, amargura, orgullo, etc.

Cuida tus palabras “El que guarda su boca guarda su alma; Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.” Proverbios 13:3 (RVR1960) Nuestras palabras pueden dañar a otros pero también pueden provocarnos heridas a nosotros mismos.

Cuida tus ojos “Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, tu cuerpo está lleno de oscuridad.” Lucas 11:34 (NTV) Resulta complicado cuidar lo que vemos pues constantemente estamos siendo bombardeados con mensajes, películas, etc. Que tienen un contenido obsceno y malicioso por ello debemos tener mucho cuidado de lo que estamos mirando.

Cuida tu mente “Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” Filipenses 4:8  (NTV) La capacidad de la mente es increíble, puede llevarnos a lugares que jamás hemos visto y lograr cosas que nunca hubiésemos alcanzado pero también puede llevarnos al más profundo pozo de pecado.

Así como el centinela cuida una instalación o el guardia de seguridad protege una entidad bancaria, así debemos cuidar nuestra vida espiritual, pero recuerda que también tenemos la protección de Dios.

“Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio.” Salmos 16:1 (NVI)

Por  Judith Quisbert

 

 

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