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¿Necesitas un milagro? 1

¿Necesitas un milagro?

A veces enfrentamos situaciones que escapan de nuestras manos y de nuestras fuerzas, por lo que se requiere de un milagro ¿Qué podemos hacer para conseguir uno? Veamos una historia de un hecho milagroso que seguramente nos ayudará en este objetivo:

“Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se les abrieron los ojos.” Mateo 9:27-30 (LBLA)

La Palabra de Dios nos muestra que dos personas recobraron la vista por un el milagro del Señor. La pregunta que Jesús hizo fue: “¿Crees que puedo hacer esto?”. Cuando queremos recibir algo de parte de Dios debemos acercarnos con FE y responder lo que Él te pregunta: ¿Confías que puedo darte este milagro? ¿Crees que puedo hacerlo?

La fe es la certeza de que recibiremos algo que aún no tenemos ¿Tienes fe en Dios? Te animo a reflexionar sobre esta situación, si aún tienes dudas en tu corazón no te engañes a ti mismo y sé sincero con el Señor, pídele que te ayude a crecer en tu fe. También puedes escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Soy tu sanador 2

Soy tu sanador

“y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26  (RVR1960)

Existen maravillosas historias de sanidad en la Biblia. Jesús sanó a mucha gente de lepra, ceguera, cojera y otras dolencias. ¡Incluso levantó a Lázaro de entre los muertos! Y sin duda, también quiere hacerlo contigo, aun sin importar la enfermedad que aqueja tu cuerpo, Dios está interesado  en sanarte; más Él te pide tres acciones: 1) Oír su voz, 2) Hacer lo recto, y 3) obedecer sus mandamientos.  Entonces Él derramará de su sanidad sobre ti. No sabemos si la sanidad que buscamos vendrá en forma de un milagro directo por parte de Dios o bien a través de la intervención de profesionales usados por Él, pero cualquiera sea la situación, está en ti creer en Su poder, porque Él te dice: ¡Yo soy tu sanador!

Por Ruth Mamani

 

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La oportunidad de creer 3

La oportunidad de creer

“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31 RV60)

Matías, un niño de 8 años, entró a la piscina pública de su ciudad para librarse de la ola de calor que azotaba al país, pero cuando llegó a la mitad de la alberca confiado en sus habilidades deportivas, sufrió un calambre y pidió ayuda. Se hubiera ahogado si alguien no le hubiera tirado una soga con un flotador.

Cristo dio su vida en la cruz para salvarnos de nuestros delitos y pecados en los cuales nos ahogábamos; su misericordia y amor nos dieron una nueva oportunidad para vivir dentro de su voluntad. Su muerte fue como la soga que salvó a Matías de perecer.

Hechos 16:31 es un verso de la palabra que inspira a muchas familias; el carcelero preguntó a Pablo y Silas cómo ser salvo, ellos le dijeron que creyera en Jesús y él y su casa serían salvos. Las palabras tú y tu casa no significan la promesa de que sus familiares también habrían de ser salvos, tampoco significa que se salvarían por ser salvo el padre de familia, pues ninguna persona puede creer ni salvarse por otra, significa en realidad que las personas de su casa tendrían la misma oportunidad de salvación si como el carcelero lo hizo, ponían su fe en Jesucristo.

Muchas personas creen en Dios pero aún no lo reconocen como Salvador, otros confían y adoran otras deidades, algunos piensan que todos los caminos llevan al cielo, pero sólo Jesús salva al pecador y lo trasforma, Él es el camino, la verdad y la vida.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10 RV60)

Solamente cree en Jesús y verás que tu vida cambiará, cree en su palabra, podrás experimentar una vida abundante y no estarás solo nunca más.

¿Eres salvo? ¿Conoces a Jesús?

Por Carlos E. Encinas

 

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Y, ¿te has bautizado? 4

Y, ¿te has bautizado?

El bautizo es un acto público de amor (así como el matrimonio) en el que se manifiesta la decisión de amar y la entrega a nuestro Señor.

Antiguamente, aquellos que escuchaban el mensaje de Dios se bautizaban inmediatamente porque creían en Él. ¿Crees en Jesús y lo que hizo por ti? Si la respuesta es afirmativa, entonces, no dudes en dar este paso de fe. La Biblia nos muestra un valioso ejemplo:

“El pasaje de la Escritura que leía era el siguiente:

«Como oveja fue llevado al matadero. Y, como cordero en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. Fue humillado y no le hicieron justicia.
¿Quién puede hablar de sus descendientes? Pues su vida fue quitada de la tierra».

El eunuco le preguntó a Felipe: «Dime, ¿hablaba el profeta acerca de sí mismo o de alguien más?». Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús.

Mientras iban juntos, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo: «¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?».

Hechos 8:32-36 (NTV)

Este pasaje de la Biblia nos muestra la conversión de un hombre que iba por el camino y se encontró con Felipe, quién le predicó la Palabra del Señor; después de haber escuchado las buenas noticias de la salvación, se preguntó: ¿Qué impide que yo sea bautizado?

Si eres alguien que ama a Jesús, crees en Él y quieres seguir sus pasos, entonces, ¿qué estás esperando? Recuerda que es un paso que debes decidir darlo por ti mismo, porque solamente dependerá de ti seguir sus pasos.



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Ve hacia quienes lo necesitan… 5

Ve hacia quienes lo necesitan…

Era una tarde bastante agradable, por lo que decidí tomar un descanso en la banca de una plaza bastante concurrida. Todos parecían estar felices de compartir con la persona con quien se encontraban, fue entonces que aproveché para tomar mi Biblia y leerla, a pesar de que no era fácil de concentrarse por la cantidad de gente que se encontraba alrededor mío, igual lo intenté.

Pero de repente sentí un silencio en todo el lugar, no pude evitar darle una mirada a mi alrededor, y efectivamente la causa se debía a un par de personas que se hallaban en completo estado de ebriedad e infundían temor a las personas a quienes se acercaban, las mismas que optaban por alejarse de ellos.

Hasta que llegaron al lugar donde yo me encontraba y antes de que yo pudiera decirles una palabra, empezaron a llorar, no entendía la razón, pero asumí que su actitud tenía que ver por la Biblia que tenía en mis manos. Uno de ellos me preguntó si había esperanza para él, realmente fue un momento bastante conmovedor al que no fui indiferente, estaba tan concentrada en la conversación que no me di cuenta cómo la gente a mi alrededor me veía, aparentemente atemorizados por el daño que podrían llegar a hacerme.

Esta escena me hizo recordar cuando Jesús y sus discípulos cenaban en la casa de Mateo, y la gente a su alrededor los miraba con desprecio porque con quienes compartía no era gente culta sino de mala fama.

Marcos 2:16-17 (TLA) Relata:

Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos:

¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama?

Jesús los oyó y les contestó:

—Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos.

Para los fariseos los publicanos eran lo peor, como alguien diría, la chusma de la sociedad, pero a Jesús no le importaba estar junto a ellos, porque realmente vio su necesidad y no su apariencia o estatus social, etc. Actitud que debemos imitar al momento de presentarles el mensaje de salvación.

Si hoy tienes la oportunidad de hablar de Jesús con alguien que quizá tiene una mala fama y a quién muchos han ignorado por vivir una vida desenfrenada, o tal vez es alguien bastante conocido, así como un personaje público; sin discriminar ni juzgar su apariencia, hazlo. Todos necesitan saber que Dios los ama y ante toda circunstancia creer que sólo en Él hay esperanza.

Ahora te pregunto: ¿Eres de los que se aleja de aquellos que tienen mala fama o de los que busca rescatarlos?


Por Ruth Mamani



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¿Pasaste la prueba? 6

¿Pasaste la prueba?

En el proceso de crecimiento nos capacitamos para muchas cosas, pero realmente veremos si hemos aprendido cuando apliquemos la enseñanza en nuestras vidas. En esta oportunidad quisiera compartir contigo una prueba que Jesús realizó a sus discípulos:

“Cuando Jesús alzó los ojos y vio que una gran multitud venía hacia Él, dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?” Pero decía esto para probarlo, porque Él sabía lo que iba a hacer. 

Felipe Le respondió: “Doscientos denarios (salario de 200 días) de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo” Uno de Sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo a Jesús: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?” Juan 6:5-9

En estos pasajes podemos notar que los discípulos reprobaron en la prueba, ellos habían visto los milagros y las maravillas de Dios por lo que podrían haber estado confiados en que Jesús haría algo al respecto, pero simplemente no creyeron.

“Hagan que la gente se siente,” dijo Jesús. Y había mucha hierba en aquel lugar; así que se sentaron. El número de los hombres era de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban sentados; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían. 

Cuando se saciaron, dijo a Sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.” Ellos los recogieron, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.” Juan 6:5-13

El Señor alimentó a la multitud con cinco panes y dos peces, y no solamente comieron hasta saciarse, sino que además sobró el alimento ¡Qué grande es Dios!

Seguramente has escuchado quién es Jesús y lo que Él hizo por nosotros, pero donde realmente se mostrará lo que has aprendido del Maestro será en el tiempo de necesidad. Quizá estás actuando como los discípulos y te estás preguntando ¿Qué haré?; te animo a cambiar de mentalidad y confiar en Jesús, ten Fe y la seguridad en que Él puede ayudarte.


 

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Es cuestión de lógica 7

Es cuestión de lógica

“Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39 (RVR 1960).

Alguna vez ¿Intentó colocarse las medias o calcetines después de colocarse los zapatos o el calzado? Esto es algo absurdo e incoherente, ya que por lógica primero uno se coloca las medias y posteriormente los calzados. En nuestra vida espiritual podemos llegar a cometer esta clase de incongruencias. Como ser el querer amar a nuestro prójimo sin primeramente amarnos a nosotros mismos. En la Biblia dice: “(…) Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39 (RVR 1960). ¿Cómo puedo amar a mi prójimo si primeramente no me amo a mi mismo? Para poder tener un amor adecuado, lo primero es creer y aceptar que Dios me amó, y con el amor que me dio puedo amarle a Él sobre todos y todas las cosas, posteriormente puedo amarme tal como soy; y por consecuencia puedo amar a mi prójimo.

Por Neyda Cruz

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No tengas miedo a Soñar 8

No tengas miedo a Soñar

No ha pasado mucho tiempo de haber empezado este año y quizá ya te sientes agotado y desesperanzado por la cantidad de metas que te propusiste, las que al parecer no van por buen camino y, para colmo de males, no faltó que alguien te dijera lo inalcanzables que son para ti.
“Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.” Génesis 37:18-20 (RVR).
José fue llamado soñador por sus hermanos, porque cada vez que él les contaba lo que había soñado, ellos se burlaban. Lamentablemente no sabían lo trascendentales que estos sueños llegarían a ser en un futuro, y no sólo para él y su familia sino también para toda una nación.
Si hoy sientes que estás en los zapatos de José, no te desanimes, es verdad que todo sueño tiene un camino tenebroso que recorrer, pero esto no debe ser motivo para desanimarse, y menos creer que será inalcanzable, salvo que te hayas trazado metas que realmente no son de este mundo.
Recuerda que eres lo suficientemente capaz para hacer tu aporte a este mundo así como para el reino de los cielos. No dejes que los comentarios te hagan retroceder, porque así como tú piensas que eres, lo serás y de la misma forma actuarás. José tenía una mentalidad de triunfador por mucho que sus hermanos quisieron intimidarlo, no lograron detenerlo.
¿Eres de esas personas que a pesar de todo está firme en sus metas hasta que ellas se hayan cumplido o de los que al primer obstáculo se derrumban? No permitas que pase un año más sin mover un dedo por temor a fallar.
No tengas miedo a Soñar, ni pensar que es una pérdida de tiempo el hacerlo, sin duda este es el primer paso que debes dar para la realización de tus metas, donde realmente se encuentra el error es en dejarlos como sueños y no hacer nada por cumplirlos.
Si deseas alcanzar tus objetivos y metas comienza a dar pasos de fe. José tenía la certeza de que Dios estaba con él, pero también era su responsabilidad trabajar en ello; por supuesto que el proceso no fue fácil para llegar a disfrutar de todo lo que un día había soñado, pero su confianza en Dios lo llevó a perseverar en ello y salir en victoria.
¿Por qué no empiezas por caminar con fe? ¿A qué le tienes miedo?
Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Proverbios 16:3 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

 

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No te sientes a esperar 9

No te sientes a esperar

El “Watchman examiner” cuenta que en uno de los viajes del evangelista Moody a través del Atlántico, se prendió fuego en el barco. Los pasajeros empezaron a hacer una cadena para apagar el fuego.
Un amigo de Moody le dijo:
– Señor Moody, vámonos al otro lado del barco y pongámonos en oración.
El sensato evangelista replicó:
– No, señor; nos pondremos aquí en la fila y oraremos mientras pasamos los cubos con agua.
La oración es sin dudas el recurso más eficaz para enfrentar cualquier problema que tengamos; sin embargo, de nada sirve que nos sentemos a esperar de brazos cruzados a que llegue la respuesta.
Dios no dejará una sola oración sin responder pero también desea que hagamos nuestra parte, que seamos diligentes, que con fe tomemos acciones y Él irá abriendo puertas, poniendo a las personas indicadas en nuestro camino y bendecirá lo que hacemos si le entregamos a él nuestras cargas en oración.
En Proverbios 13:4 dice: “Los perezosos ambicionan mucho y obtienen poco, pero los que trabajan con esmero prosperarán” (NTV) Y esto no sólo se aplica al área económica, sino a todo. El sentarnos a desear que las cosas cambien no hará que eso suceda, se necesita acción.
Si tienes problemas familiares no esperes sentado a que desaparezcan, habla con tu familia y pide perdón o perdona. Si tus problemas son económicos, pide a Dios que te guíe, busca un trabajo o emprende algo nuevo, ¿cuáles son tus talentos? Si enfrentas una enfermedad sin duda alguna Dios puede sanarte, pero tú también debes cuidar tu cuerpo y ser responsable con tus hábitos y las cosas que consumes.
La oración y la acción van juntas, no te sientes a esperar a que las cosas cambien, sé parte activa de la solución.

 

 

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Ten calma 10

Ten calma

Cuentan que en una gran escuela se declaró un incendio. Como es común en esos casos, se produjo una terrible alarma y varios niños se precipitaron unos contra otros, resultando varios de ellos heridos de gravedad.

Pero una niña se quedó sentada en su mesa, muy pálida, de sus ojos brotaban lágrimas; sin embargo supo estar quieta, sin gritar.

Después que pasó el peligro y el orden fue restablecido, le preguntaron por qué no se había levantado.

–¡Ah!, respondió, mi padre es bombero y me ha dicho que en tales casos lo mejor que se puede hacer es quedarse quieto hasta que la puerta esté libre de personas que se atropellan o que haya pasado el peligro. Yo he creído sus palabras y por eso me quedé quieta.

En muchas situaciones de peligro, sobre todo cuando se trata de incendios, mucha gente sale corriendo sin respetar las normas de seguridad, ya sea porque no las conocen o porque en temor les hace actuar instintivamente. Pero es en esas avalanchas de gente donde hay más heridos porque por salvar sus vidas pisan a los que se caen, se lastiman por salir antes, etc.

En nuestra vida diaria es igual, muchas de nuestras decisiones son tomadas al calor del momento, guiados por nuestros miedos o por lo que otros dicen. Sin embargo, tenemos las promesas de Dios de nunca abandonarnos, de pelear por nosotros, de proveer para nuestras necesidades, de defendernos, de sanarnos y muchas más.

Creerle a Dios no siempre es sencillo porque nuestra parte humana nos lleva a sacar conclusiones adelantadas, a ver los problemas más grandes de lo que son, a querer actuar y resolver las cosas de acuerdo a nuestro razonamiento. La niña de la historia se quedó sentada, y aunque estaba pálida y lágrimas brotaban de sus ojos, se quedó ahí creyendo en lo que su padre le había dicho.

Dios promete pelear nuestras batallas, darnos la victoria en cualquier circunstancia y no abandonarnos nunca. “Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos.” Éxodo 14:13,14 (NTV)

La decisión de creerle a Dios es tuya, puede ser que no sea sencillo quedarse en calma esperando que Dios actúe, pero es la mejor elección porque tienes la victoria asegurada, ¿Le crees a Dios?

¡Ten calma y descansa en Él!

 

 

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Provisión de Dios 11

Provisión de Dios

A lo largo de la historia del pueblo de Israel, podemos ver que el Señor suplió sus necesidades, tanto físicas como espirituales.

Cuando estuvieron en el desierto, su ropa y calzados no envejecieron, tampoco les faltó el alimento diario. Al llegar a la tierra prometida encontraron cultivos, viñedos y olivares, además de las ciudades ya construidas; tenían todo lo que pudieran requerir.

Así como el Señor suplió las necesidades de Su pueblo en el pasado, lo hace en el presente y de hecho lo seguirá haciendo, Su Palabra lo dice en Mateo 6: 25-26:

“»Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?” (NTV).

Esta promesa nos da la seguridad de que siempre podemos contar con la provisión divina, recordar cómo Dios nos proveyó en el pasado, nos da esperanza y también fuerzas para mirar hacia el futuro.

Si hoy te encuentras con dificultades, te animo a clamar al Señor y a creer en Su Palabra.

Por Cesia Serna

 

 

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¿Por qué me pasa esto a mí? 12

¿Por qué me pasa esto a mí?

“Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.” Salmos 119:28 (RVR1960)

Cuando nos hallamos en pruebas y estas tocan nuestra salud, quizá lo único que se nos ocurre hacer en ese momento es cuestionar a Dios y decirle: ¿Por qué a mí? Pero qué importante es ver personajes en la Biblia que al igual que tú se hallaban en dificultades, y a pesar de ello no dejaron de creer en Dios. Job fue uno de ellos, quien lo perdió todo, pero aun así permaneció firme en sus principios y convicciones ¡Cómo habrá clamado Job a su Dios para que le de alivio y sanidad! Pero la respuesta desde lo alto no llegó; solamente se escuchaba la risa burlona del infierno. Quizá en estos días recibiste la terrible noticia de tener una enfermedad difícil de tratar y por más que clamas a Señor por tu sanidad no recibes una respuesta, déjame decirte que a Dios nada se le escapa. Él dio su vida por ti para hacerte libre de toda enfermedad, no permitas que el enemigo te robe esa bendición. Busca de su presencia, porque el mejor aliado contra el desánimo y la depresión que causa una enfermedad, es la presencia de Dios.

Por Ruth Mamani

 

 

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