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11 conductas que un cristiano no debe practicar

En el momento que uno decide seguir a Jesús, se convierte en una persona nueva. 2 Corintios 5:17 (NBD) dice: “Si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” Esto quiere decir que todo nuestro mal proceder de antes ya no debería existir; en cambio, debemos comenzar a imitar el ejemplo de Jesús. Filipenses 2:15 (TLA) dice: “Ustedes, como hijos de Dios, deben alejarse de la maldad y brillar por su buen comportamiento”; sin embargo, en ocasiones olvidamos este hecho y volvemos a practicar aquello que debimos dejar atrás.

En Colosenses 3:5-10 podemos encontrar una lista de conductas que un verdadero cristiano no debería hacer:

Inmoralidad sexual.

La Biblia no solo condena el adulterio (Éxodo 20:14) y la lujuria (Proverbios 6:25), sino toda inmoralidad sexual. Esto no implica que las relaciones sexuales sean malas; de hecho, Dios las diseñó para que se disfruten dentro del matrimonio. El problema con la inmoralidad sexual es que llega a ocupar el primer lugar en nuestra vida. Romans 8:6 (TLA) nos advierte que “si vivimos pensando en todo lo malo que nuestros cuerpos desean, entonces quedaremos separados de Dios. Pero si pensamos sólo en lo que desea el Espíritu Santo, entonces tendremos vida eterna y paz.”

Por otra parte, 1 Corintios 6:13  (NTV) dice: “Ustedes dicen: «La comida se hizo para el estómago, y el estómago, para la comida». (Eso es cierto, aunque un día Dios acabará con ambas cosas). Pero ustedes no pueden decir que nuestro cuerpo fue creado para la inmoralidad sexual. Fue creado para el Señor, y al Señor le importa nuestro cuerpo.” Más adelante, en el versículo 18 dice: “¡Huyan del pecado sexual! Ningún otro pecado afecta tanto el cuerpo como este, porque la inmoralidad sexual es un pecado contra el propio cuerpo.” Asimismo, en Mateo 5:28 podemos ver que la inmoralidad sexual no se refiere únicamente a la acción, sino también al pensamiento.

Impureza, bajas pasiones y malos deseos.

En Marcos 7:14-23 encontramos que la maldad procede de un corazón impuro. En el versículo 15 (PDT) dice: Ningún alimento que entre en el cuerpo lo vuelve impuro a uno. Es lo que sale del interior lo que lo vuelve impuro a uno.” Al seguir a Jesús, nuestro corazón cambia y se limpia de las impurezas; sin embargo, si uno deja que los malos pensamientos tengan cabida, volverá a estar contaminado (Romanos 1:28)

Avaricia (idolatría).

Dios no condena el dinero; de hecho, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios” (Eclesiastés 5:19, NVI). Sin embargo, cuando el amor por el dinero supera a la devoción a Dios, entonces se convierte en idolatría. Mateo 6:24 (NTV) dice: “Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero.” Por lo tanto, debemos tener un balance en nuestra vida y no dejar que el dinero o cualquier otra cosa reemplace el lugar de Dios.

Ira y rencor.

El enojo es un sentimiento momentáneo que deberías corregido rápidamente; sin embargo, cuando dejamos que la ira gobierne nuestra vida, estamos dando lugar a otros sentimientos negativos. Efesios 4:26-27 (NTV) dice: “Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle» No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, porque el enojo da lugar al diablo.” Un efecto del enojo es el rencor, el cual no da espacio al perdón y daña nuestras relaciones interpersonales. Eclesiastés 7:9 (TLA) dice: Si ya enojarse es malo, guardar rencor es peor.”

Malicia y calumnia.

Nuestros pensamientos se dan con mayor velocidad que nuestras acciones; por tal motivo debemos ser lentos en juzgar y pensar mal de otros. Filipenses 2:14 (TLA) dice Hagan todo sin hablar mal de nadie y sin discutir por todo”. Y aunque la malicia y la calumnia parecen no ser tan graves como las otras conductas mencionadas en esta lista, en Salmos 101:5 (TLA), Dios nos advierte: Destruiré por completo al que hable mal de su amigo; no soportaré a mi lado al que se crea más importante y más inteligente que los demás”.

Malas palabras o groserías.

A veces justificamos las malas palabras y las groserías al decir que son una cuestión cultural. No obstante, Efesios 4:29 (PDT) dice: “No digan malas palabras, sino palabras que ayuden y animen a los demás, para que lo que hablen le haga bien a quien los escuche.” Más adelante, en el capítulo 5, versículo 4, dice: “Tampoco digan groserías, tonterías ni hagan bromas vulgares, pues no convienen; más bien, den gracias a Dios.” Recordemos que nuestras palabras son el reflejo de nuestro corazón, y si ellas no son de bien, debemos examinar nuestra vida y pedirle a Dios que tome el control.

Mentira.

Hay varios versículos bíblicos que aconsejan no practicar la mentira. Uno de ellos, y probablemente el más enfático es Proverbios 12:22, donde dice: Dios no soporta a los mentirosos, pero ama a la gente sincera.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Intelectualidades

Cuando el hombre, Señor, ha apercibido con los sentidos comunes las intelectualidades que se aperciben y conocen por los sentidos comunes, entonces se aperciben y se entienden por aquellas intelectualidades apercibidas por los sentimientos comunes otras intelectualidades que no son tan ligeramente apercibidas como aquellas que se pueden apercibir por la comunidad de los sentidos sensuales y de los sentidos espirituales

(Ramón Llul y el secreto de la vida, Amador Vega, Ediciones Siruela))

Ese hermano que se cree un pseudo intelectual… (Una auditora indignada por un programa radial que yo conducía hace veinte años. En esos años los comentarios de la audiencia llegaban por carta).

La obscena inclinación a pensar diferente es apedreada en la plaza pública por parroquianos airados que defienden a muerte el Supremo Comentario y las Antiguas Tradiciones del Sistema.

Me importa un pepino lo que diga Primera de Timoteo; aquí se hace lo que dice el Jefe, increpa a unos jóvenes universitarios el enojado secretario privado de Su Señoría Ilustrísima.

Yo lo escucho siempre. Nunca le entiendo nada, pero ¡qué bonito habla usted! (Una auditora adorable que me saluda después de una conferencia – siempre, hace muchos años).

“Esta revista va a ser entendida dentro de unos veinte años, porque ése es el problema de ustedes: su cabeza está en el futuro.” Así me consolaba un antiguo jefe mío cuando le llevé el primer ejemplar de Contexto, una revista que habíamos inventado con unos amigos para ofrecerla a nuestra comunidad.

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Los cristianos han tendido a despreciar el concepto de la filosofía. Esta ha sido una de las debilidades del cristianismo evangélico ortodoxo: nos hemos sentido orgullosos al despreciar la filosofía, y nos hemos mostrado excesivamente orgullosos al despreciar al intelectual. Nuestros seminarios teológicos rara vez relacionan su teología con la filosofía, y menos con la filosofía de nuestro tiempo.

(El está presente y no está callado, Francis A. Schaeffer)

¡Me casé con un niño!

Poco tiempo después de casarse, Carla se dio cuenta que contrajo matrimonio con un niño;  estaba decepcionada porque él innecesariamente había gastado todos los ahorros de su noviazgo en un vehículo carísimo y, además, contrajo una enorme deuda, sin siquiera pensar en el proyecto futuro de su familia como un líder lo haría. ¿Conoces niños en el cuerpo de un adulto?

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” 1 Corintios 13:11 (RVR 1960)

Cuando el hombre es emocionalmente inmaduro sus palabras, pensamientos, actitudes y decisiones lo delatan, por ejemplo: es egoísta, no le importa el sentimiento del otro, pone sus actividades o necesidades primero, piensa que tiene la razón siempre y por esto rara vez pide perdón, no asume su responsabilidad por lo que culpará a su pareja o amistades por sus equivocaciones. Puede parecer agradable y cariñoso, pero en cualquier momento mostrará que es un infante.

Esta mujer se apresuró al comprometerse, a pesar de observar las actitudes inmaduras que manifestaba su novio con anterioridad, por lo que ahora tendrá que ser paciente hasta que este niño madure, lo que no será fácil.

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” Colosenses 1:10 (RVR1960)

Así como existen personas emocionalmente inmaduras, también están los cristianos en su estado espiritual y se pueden mencionar algunas características: no se comprometen con el Señor, piensan que estarán bien asistiendo a la iglesia pero sin obedecer a Dios, enojados con sus hermanos, peleando en lugar de mostrar amor, etc.

El Señor quiere que seamos personas maduras, alguien de quien no es necesario preocuparse, que estudia la Biblia y ora sin que lo empujen, actúa bien sin que lo controlen, pone las necesidades de los otros primero, sólo hace lo que Dios desea muriendo así mismo, comprometido con Él porque toma en serio el sacrificio y amor de Cristo.

¿Eres una persona madura?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

25 señales de que eres un cristiano inmaduro

La madurez espiritual no se adquiere de un día para otro, sino algo que se trabaja con fe y constancia. Uno puede tener años de conocer a Cristo, pero nunca haber desarrollado su relación con Él; sin embargo, esto no debería ser así. Hebreos 5:11-14 (TLA) señalaCon el tiempo que llevan de haber creído en la buena noticia, ya deberían ser maestros. Sin embargo, todavía necesitan que se les expliquen las enseñanzas más sencillas acerca de Dios. Parecen niños pequeños, que no pueden comer alimentos sólidos, sino que sólo toman leche. Son como niños recién nacidos, que aún no pueden distinguir entre lo bueno y lo malo. En cambio, los que sí saben distinguir entre lo bueno y lo malo, y están acostumbrados a hacerlo, son como la gente adulta, que ya puede comer alimentos sólidos.”

Por otra parte, Efesios 4:14-15 señala que cuando uno es maduro espiritualmente, no se deja engañar con facilidad por las falsas doctrinas que puedan aparecer, Ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y más tarde piensan otra, y que fácilmente son engañados por las falsas enseñanzas de gente astuta, que recurre a toda clase de trampas. Al contrario, el amor debe hacernos decir siempre la verdad, para que en todo lo que hagamos nos parezcamos cada vez más a Cristo, que es quien gobierna la iglesia.”

Es por ello que es importante examinar nuestra relación con Dios y corregir nuestros errores para continuar avanzando. Éstas son algunas señales que denotan inmadurez espiritual:

1. Quieres que Dios te hable, pero no oras, no lees tu Biblia y no vas a la iglesia.

2. Te desanimas fácilmente ante los problemas y esperas que tu vida esté libre de conflictos.

3. Tu fe depende de cuánto recibas de Dios; y si Dios no te da conforme a lo que quieres, reniegas de Él.

4. Abusas de la gracia de Dios. Pecas una y otra vez y confías en que recibirás perdón, pero no quieres dejar tu pecado.

5. Piensas que Dios está a tu disposición y debe darte todo lo que deseas.

6. Sigues a Dios por temor al infierno y no porque realmente lo amas.

7. Piensas que ir a la iglesia y ser “buena persona” es suficiente, pero no tienes una verdadera comunión con Dios.

8. No fomentas la unidad entre los creyentes. Eres el que causa división en la iglesia.

9. Haces las cosas cuando un líder u otra persona te mira. Tu trabajo se basa en cuánta alabanza recibas y no en cuánto ofreces a Dios.

10. Tus oraciones consisten en pedir, pedir y pedir, pero pocas veces agradeces y alabas a Dios.

11. No te interesa estudiar la Palabra de Dios a profundidad y te conformas con las enseñanzas básicas.

12. Te ofendes fácilmente. Sobre todo cuando eres reprendido por tu mal proceder, o cuando los demás no notan lo que haces.

13. Tu cristianismo está basado en la emoción del momento. Te gustan los eventos grandes, pero no desarrollas una relación personal con Dios en lo privado.

14. Dices confiar en Dios, pero cuando tienes alguna dificultad, tus acciones reflejan que tu fe está en las personas y no en Cristo.

15. No te gusta ayudar a los demás. Prefieres recibir, pero no dar.

16. Te pones una posición de juez de los demás y te justificas diciendo que “solo estás corrigiendo”.

17. Te cuesta amar a otros, pero te resulta fácil criticar.

18. Te resientes por cosas mínimas.

19. No compartes tu fe y pones excusas para no hacerlo.

20. Tienes talentos y habilidades, pero no los usas para exaltar a Dios.

21. Hablas por hablar y no cuidas tus palabras.

22. Eres cristiano solo en la iglesia, pero no cuando sales de ella. Tu comportamiento es diferente cuando estás en el trabajo, los estudios o en cualquier otro ámbito social.

23. Estás más preocupado por atesorar cosas en la Tierra, pero no en el cielo.

24. No te identificas como cristiano y/o te avergüenzas de tu fe por temor a ser ridiculizado o discriminado.

25. No reflejas el ejemplo ni carácter de Jesús.

 

 

Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

11 frases sobre la fe

No es fácil tener fe cuando atravesamos situaciones difíciles. Nos cuesta ser pacientes y ver el lado positivo de lo que ocurre. Sin embargo, éstos son los momentos en los cuales debemos acercarnos más a Dios. La fe es un regalo que proviene de Él (Efesios 2:8) y podemos obtenerla si tan solo la pedimos. Cuando confiamos en las promesas de Dios debemos estar seguros que Él las cumplirá, así como lo dice Hebreos 11:1 (TLA), “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.”

Éstas son algunas otras frases inspiradas en la Biblia que te fortalecerán en momentos críticos.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Embajador

Diego María de Gardoqui y Arriquibar, fue un español nacido en la ciudad de Bilbao el 12 de noviembre de 1735 y murió en Italia el 12 de noviembre de 1798. En vida fue comerciante, político, diplomático, economista y el primer Embajador enviado a América.

Por aquellos años la Corona Española gozaba de un alto prestigio en todo el mundo debido a su capacidad bélica y su gran riqueza. Sin embargo, en ese periodo de tiempo Europa estaba teniendo problemas con sus colonias en América. Pronto Estados Unidos alcanzó su independencia de Gran Bretaña y más al sur se oía hablar de varios levantamientos rebeldes liderados por un hombre llamado Túpac Amaru.

Tras oficializarse la emancipación de Estados Unidos, Gardoqui fue enviado como representante Español debido a su dominio del inglés, prestigio profesional y contactos internacionales para ayudar a la nueva nación a organizar sus políticas de estado, su economía y sus leyes internas.

Recordemos que un embajador es el máximo representante de un determinado país ante otro. El gobierno anfitrión normalmente delega un pedazo de tierra y un inmueble al que se le llama embajada para que se cumplan las funciones diplomáticas que sean de su competencia. Es también considerada una declaración de paz entre dos naciones.

En el ámbito cristiano pasa algo similar.

2 Corintios 5:20 dice: “Así que somos embajadores de Cristo, lo cual es como si Dios mismo les rogara a ustedes por medio de nosotros. Así pues, en el nombre de Cristo les rogamos que acepten el reconciliarse con Dios.” Versión Dios Habla Hoy

El versículo claramente dice que somos representantes de Cristo. Somos embajadores enviados para unir dos lugares distantes como lo son el reino de los cielos y la tierra con el fin de establecer las buenas relaciones. Más específicamente, es una declaración de paz que hace Dios ante la humanidad expresando su intención de continuar con el pacto que logró Jesús en la Cruz del calvario.

Pero un día Él vendrá nuevamente a recoger a su iglesia. Será como si un gobierno retirara a su embajador de otro país declarando el rompimiento de toda relación. Mientras eso ocurra, aún continúa el tiempo de Paz de Dios para con los hombres. Es un tiempo de amnistía que debe ser difundido por todas partes.

Y tú, ¿te consideras un buen representante de Cristo en este mundo?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

40 preguntas: Examina tu relación con Dios

El hecho de ser cristianos no nos hace perfectos ni libres de problemas. Al igual que cualquier otro ser humano, los cristianos pasamos por momentos buenos y malos. No obstante, lo que hace la diferencia entre alguien que tiene a Jesús como su salvador, del que no lo tiene, es que los cristianos podemos disfrutar de la esperanza y paz que sólo Dios puede dar.

Conocer a Dios de manera personal y darle el primer lugar en nuestra vida debe mostrarse en nuestro comportamiento, autoestima, carácter, relaciones con la familia, compañeros, amigos y demás personas. Lamentaciones 3:40 (NVI) dice: “Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor.” Cada cristiano debe estar en constante evaluación de su relación con Dios y con los demás, para que pueda corregir sus malas acciones y pedir perdón a Dios.

Éstas son algunas preguntas que te ayudarán a darte cuenta si realmente estás reflejando el carácter de Jesús y si es que Él es el Señor de tu vida:

  1. ¿Le he entregado a Dios todas las áreas de mi vida?
  2. ¿Quién ocupa el primer lugar en mis pensamientos?
  3. ¿Realmente Dios es el dios de mi vida?
  4. ¿En qué forma reflejo el mensaje de Dios?
  5. ¿Adoro a Dios en todo momento?
  6. ¿Busco a Dios solo cuando tengo problemas o está presente en cada momento de mi vida?
  7. ¿Alguna vez me he avergonzado de ser cristiano y/o he negado a Dios?
  8. ¿Hay algún pecado que me niego a dejar?
  9. ¿Pongo excusas para mis pecados?
  10. ¿Soy obediente a Dios, incluso cuando me es difícil?
  11. ¿Oro con sinceridad, humildad, y fe?
  12. ¿Leo la Biblia porque quiero aprender de Dios o por obligación?
  13. ¿Leo la Biblia con un corazón dispuesto?
  14. ¿Cuál es mi motivación para asistir a la iglesia?
  15. ¿Estoy conforme con mi apariencia física?
  16. ¿Soy alguien que critica y causa división o alguien que fomenta la unidad?
  17. ¿Pongo al chisme como una excusa para ayudar a otros?
  18. ¿Perdono a otros así como Dios lo hizo conmigo?
  19. ¿Guardo resentimiento o rencor hacia otros?
  20. ¿Las demás personas saben que soy cristiano?
  21. ¿Soy de ejemplo para otros?
  22. ¿Qué dicen otros de mí? ¿Tengo un buen testimonio?
  23. ¿Mi lenguaje refleja amor?
  24. ¿Me regocijo en mi trabajo, estudios, o en la labor que realizo?
  25. ¿Soy obediente y respetuoso con mis padres, tutores o alguna otra figura de autoridad?
  26. ¿De qué manera cuido mi pureza sexual?
  27. Cuando tengo problemas, ¿mi primer recurso es acudir a Dios o a los hombres?
  28. ¿Estoy acostumbrado a mentir? ¿Por qué me es tan difícil decir la verdad?
  29. ¿Soy compasivo y paciente con otros?
  30. ¿Le he entregado mi carácter a Dios?
  31. ¿Soy humilde?
  32. ¿Agradezco a Dios en todo momento?
  33. ¿Veo a los demás cristianos como a mis hermanos o como competencia?
  34. ¿Estoy predicando con mi ejemplo?
  35. ¿Doy un buen testimonio en mi familia?
  36. ¿En mi trabajo me conocen por mi carácter intachable?
  37. ¿Todo lo que hago es como para Dios?
  38. ¿Soy justo en mis acciones?
  39. Hasta este momento, ¿mi vida ha reflejado el carácter de Jesús?
  40. Si mi relación personal con Dios no ha sido la mejor ¿cuán dispuesto estoy de entregarle mi corazón, mente y pensamientos?

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Día del padre

El hombre que camina vestido de traje por este camino rural es mi padre. Se dirige al pequeño local del anexo de su iglesia del cual es el encargado.
Hace más de diez años que ya no está entre nosotros. Iba en bicicleta a visitar a unos hermanos y sufrió un infarto masivo; un posterior accidente vascular lo tuvo postrado sin habla por seis años hasta su muerte.
Vivió siempre batallando por un cristianismo que tuvo diversos matices, luces y sombras que marcaron a la familia y la distribuyeron por distintos caminos. Combatió con artes indecibles la pobreza y se dispuso siempre al servicio cristiano. No siempre le fue bien pero tenía la rara virtud de encantar a quienes le conocían; quizá por eso siempre todos le concedimos el beneficio del cariño aún en los tiempos más difíciles.
Fue siempre severo en nuestra niñez y adolescencia. Pero con los años fue, como él decía, “doblando el asta” y dulcificando su trato. Debe ser porque los años tienen la gracia de irnos enseñando que las cosas no son como creíamos que eran. Y si somos sabios aprendemos la lección.
Es raro, pero a medida que pasa el tiempo mi cariño por él se va haciendo más actual, más sensible. Hubiera querido que se cuidara más y tener así la ocasión de hablar con él desde el terreno común de la experiencia, de la paz, del sosiego al que nos obliga el desgaste del cuerpo.
Me conmueve la imagen de esta fotografía que tomó mi hermano David y que me envió hace unas semanas. Hay una cierta solemnidad en su paso. Quisiera saber en qué va pensando. Desearía que fuera algo profundo, quizá en las palabras del mensaje que dentro de un rato iba a dar desde el modesto púlpito del local. Aunque es posible que solo estuviera un poco cansado de su continua lucha con los pocos pesos de la pensión mensual.
Cuando murió escribí un largo poema a su memoria que, al final, invocaba el deseo de volver a verlo alguna vez en el país de Nunca Jamás. De ahí, este fragmento:

Te veré allá.
Me acercaré casi sin que te des cuenta.
Te preguntaré cosas que hay en mí.
Porque por alguna razón creo que entonces nos entenderemos.
Entonces hablaremos cara a cara. Entonces nos explicaremos.
Sin palabras, en el misterioso y profundo lenguaje de los cielos.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para CVCLAVOZ)

No puedes ser cristiano si no lees tu Biblia

¿Alguna vez te preguntaste por qué de entre tantos medios de comunicación, Dios eligió la Biblia para revelar su mensaje a los seres humanos? ¿Por qué Dios no nos envió una imagen que lo represente?

El cristianismo se basa en el lenguaje escrito y no en imágenes:

Uno de los 10 mandamientos dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.” (Éxodo 20:4, RVR1960) Este versículo no solo hace referencia a la idolatría, sino que también señala de manera contundente que la comunión con Dios no se da por medio de imágenes. Para comprender mejor porqué Dios prefirió el lenguaje escrito sobre las imágenes, primero debemos de saber el impacto que tiene la lectura en nuestra vida.

Neil Postman, académico en temas de medios de comunicación, explica que las personas centradas en las palabras piensan de manera diferente de aquellos que se centran en las imágenes. Para tener una mejor idea de lo que a esto se refiere, Postman hace una clara distinción entre la lectura y el mirar televisión:

Lectura  Televisión
  • Demanda concentración absoluta.
  • Genera razonamiento lógico.
  • Impulsa la acumulación de conocimiento.
  • Promueve la exploración de ideas.
  •  Demanda poca concentración.
  • Solo genera respuesta emocional.
  • Fomenta la fragmentación de conocimiento.
  • Provoca anti intelectualismo.

“La centralidad de la Biblia significa que el acto mismo de leer puede tener significado espiritual”, afirma Gene Edward Veith Jr en su libro Reading Between the Lines. Veith Jr explica que, a diferencia de otras religiones, donde le dan mayor importancia a otros medios para comunicarse con Dios, el cristianismo centra su rol en el lenguaje.

Para conocer a Dios debemos entablar comunicación con Él por medio de la oración y la lectura de la Biblia. Cualquier otra manera de recibir un mensaje de Dios debe estar acorde a lo que dice su Palabra, pues, la Biblia es el único libro inspirado por Dios, Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17, RVR1960) Por lo tanto, es seguro manifestar que no se puede ser seguidor de Cristo si no se lee la Biblia.

Entonces, si quiero seguir a Jesús ¿no puedo leer otros libros?

El hecho de que la Biblia sea el libro que todo cristiano debe leer, no significa que debe ser el único. Hay una amplia variedad de temas en los que deberíamos instruirnos, pero debemos ser precavidos en lo que escogemos. Filipenses 4:8 (NTV) dice: “Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” Además, si hay algún área en especial en la cual necesitemos mayor comprensión, Dios puede darnos la sabiduría necesaria (Santiago 1:5).

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Quiero ser cristiano porque no quiero ir al infierno

Cada uno tiene un motivo por el cual decidió entregarle su vida a Jesús, y aunque cada caso es especial, hay una razón errónea por la cual muchos se involucran en el cristianismo: el miedo al infierno.

Por medio de la Biblia aprendemos que sólo somos pasajeros por este mundo y que nuestro destino final es el cielo. El deseo de Dios es que todos seamos salvos y pasemos la eternidad con Él; sin embargo, los que rechazan el sacrificio de amor que Él hizo por medio de Jesús, automáticamente ya han elegido pasar la eternidad sin Él.

¿Qué sucede cuando eres cristiano solo porque no quieres ir al infierno?

Amar a Dios solo porque tienes miedo al infierno es igual que estar en una relación sentimental solo porque tu pareja te da dinero. Dios nos ha dado la libertad de escoger y Él nunca obliga a nadie. Pretender amar a Dios para evitar el infierno es un acto egoísta y es una manera de burlarse de Él. No obstante, nadie puede engañar a Dios (Gálatas 6:7) pues Él lo sabe todo (Salmos 139).

¿Amarías a Dios aún si no existiera el cielo o el infierno?

El «Soneto a Cristo crucificado», también conocido como «No me mueve, mi Dios, para quererte», es un poema que data del siglo XVI. Aunque se desconoce la identidad del autor, por sus palabras se puede decir que era una persona que amaba profundamente a Dios y que no necesitaba saber del cielo o el infierno.

Después de leer este poema, ¿podrías decir lo mismo que este autor? ¿Qué es lo que te motiva?

Si eras cristiano por temor al infierno o porque quieres ir al cielo, aún estás a tiempo de cambiar. Acude a Dios en oración y cuéntale tus temores, dudas, y pecados. Él te conoce mejor que nadie y te ayudará a comenzar una nueva vida sincera y llena del verdadero amor que solo Él puede dar. Cuando comiences a amar a Dios por quien Él es, y no por lo que pueda ofrecerte, verás que tu vida cambiará en todos los aspectos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

9 características que todo cristiano debe tener

Ser cristiano significa seguir el ejemplo de Jesús. Cuando lo aceptas en tu vida, Dios se convierte en el dueño y Señor de todo lo que tienes; y por lo tanto, tu vida cambia. Gálatas 5:22-23 (TLA) dice: “El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.” De este versículo se entiende que todo cristiano que verdaderamente tiene a Jesús en su corazón, debe reflejar las siguientes características:

Es imposible que alguien diga que es cristiano y no refleje amor. Esto en sí ya es una contradicción directa, pues, Dios es amor. La Biblia no nos dice que amemos cuando el amor es recíproco, o cuando la otra persona lo merece; sino que amemos a otros de la misma manera en que lo hacemos con nosotros mismos. Sin embargo, para amar a otros, primero debemos amar a Dios. Marcos 12:30 dice: “Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”, una vez que cumples esa parte, amar a los demás es un simple reflejo de lo que ya llevas dentro: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo” (v. 31 TLA).

Demostrar alegría no significa sonreír todo el día. Cuando eres cristiano, entiendes que tu lugar no está en la Tierra y que, por lo tanto, las cosas que aquí ocurren son pasajeras. Cada aflicción, problema, tristeza, o preocupación es nada comparado con la eternidad que nos espera. Colosenses 3:2 nos dice que fijemos nuestra atención en lo eternal; y cuando piensas en el cielo que Dios nos tiene preparado, la alegría que Él pone en nuestros corazones se muestra en cada área de nuestra vida.

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!” (Filipenses 4:4, NTV).

Ser cristiano no significa estar libre de problemas, sino tener la paz y seguridad de Dios cuando estas cosas ocurren. Juan 16:33 (NTV) dice: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Hay muchas técnicas y ejercicios que prometen traernos paz; sin embargo, la paz que Dios da no se iguala a ninguna otra, pues, su paz no es circunstancial, sino que es duradera.

La paciencia es algo que todo cristiano debe reflejar, independientemente de su personalidad. Ser paciente demuestra confianza, esperanza, amor, fe e inteligencia (Proverbios 14:29). Si alguien no es paciente, se puede perder las más grandes bendiciones que Dios tiene para su vida.

Ser amables implica demostrar un genuino interés por la otra persona. Filipenses  2:3-4 (DHH) dice: “..que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.” Uno puede practicar la amabilidad desde pequeños gestos y esforzarse para hacer que otros vean el fruto del amor que Dios nos da.

Hay distintas maneras de demostrar buen trato y una de ellas es con las palabras. Efesios 4:29 nos advierte que debemos decir palabras que edifiquen a la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. Debemos de tratar bien a otros, incluso cuando ellos no hacen lo mismo con nosotros. En Mateo 5:43-44 (TLA) también nos recomienda a orar por aquellos que no nos desean lo mejor: “Amen a sus enemigos y oren por quienes los maltratan. Así demostrarán que actúan como su Padre Dios, que está en el cielo.”

Dios nos pide depositar toda nuestra confianza en Él, sin importar los momentos difíciles que pasemos, así como dice Hebreos 11:1 (TLA): “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.” Dios sabe recompensar a quienes le tienen fe, pues, al hacerlo le estamos demostrando fidelidad. Al ser fiel a Dios, le estás poniendo por sobre todo lo demás en tu vida; y cuando lo haces, todas las cosas siempre trabajan para bien.

La humildad no puede faltar en los cristianos. Efesios 4:2 (TLA) dice: “Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros.” Ser humilde es aceptar que sin Dios no podemos ser nada, y que, gracias a Él lo tenemos todo. Humildad no es sinónimo de baja autoestima ni pobreza, sino de dejar que Dios sea más importante que nuestro yo.

1 Corintios 10:23 (TLA) dice: “Algunos de ustedes dicen: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana.” Dios nos ha dado la libertad para elegir entre el bien y el mal. Cada elección que hagamos tiene una consecuencia. A diferencia de los animales, Dios nos entregó dominio propio para que aprendamos a controlar nuestros malos deseos. Quien necesite ayuda para gobernar sus impulsos, puede acudir a Dios para que Él le dé la fortaleza necesaria.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Absolutamente

“La verdad empírica no se puede conocer con certidumbre absoluta”
Karl Popper

“Las ideologías que reclaman estar en posesión de la verdad absoluta realizan una afirmación falsa; por consiguiente, puede imponerse a la sociedad únicamente por la fuerza. Todas las ideologías de este tipo conducen a la represión.”
George Soros

Es posible que la persona cristiana que gusta referirse a las verdades absolutas de Dios se moleste por el tono de estos dos filósofos “mundanos”. Hemos de hacerle ver con serenidad – y firmeza – que estas palabras fueron anticipadas miles de años en la Biblia por una persona que tenía bastantes razones para decirlas:

“He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos.¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo conocerá?”
Job 26:14

Estas afirmaciones, dos de ellas de filósofos contemporáneos y la tercera de un hombre que mereció el elogio de Dios por su conducta intachable, son una convocatoria a la humildad y a la disposición al diálogo.
He escrito aquí antes que cuando alguien declara conocer la verdad absoluta, se equivoca absolutamente. Algo absoluto – esto es, completo, definitivo – sólo puede ser conocido y expresado por un ser y una mente absoluta – esto es, completa y definitiva. La única persona que conozco que puede hacer esto es Dios. Desde ahí para abajo todos compartimos la finitud, la limitación que emana de nuestra humanidad.
Cuando me preguntan por qué siempre ofrezco esta mirada crítica al establishment institucional cristiano, respondo siempre lo mismo y que está admirablemente descrito por Soros: el reclamo de la verdad absoluta siempre conduce a una forma de represión. Toda persona que cuestione aquella verdad, que haga preguntas, que señale las inconsistencias que se presentan sobre dicha verdad es reprimida. De ser posible, neutralizada.
Las instituciones cristianas han demostrado a través de la historia su intolerancia hacia quienes discrepan o hallan espacios de crítica a un sistema doctrinal que se define a sí mismo como absoluto.
Por eso afirmo que las citas presentadas son una invitación a la humildad y el diálogo. Hay cosas que no podemos saber con completa certeza. Hay cosas que Dios no nos ha dicho y que sin embargo son verdad. Hay episodios en la Biblia donde una verdad es alterada por la misma voluntad de Dios o de sus siervos.
¿No es esto un llamado a la humildad?
(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

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