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¿Quién quiere ir?

¿Alguna vez has dirigido o dado enseñanza a un grupo? Cada vez que se presenta esta oportunidad el avance se realiza favorablemente con los grupos entusiastas, puesto que están dispuestos a participar y apoyar para llevar a cabo lo planificado.

Todos formamos parte de un sistema, a donde vayamos seremos parte de un grupo. Por ejemplo: en el colegio con los compañeros, en el barrio con los amigos o en la misma familia; la pregunta es ¿las personas que te rodean cuentan con tu disposición?

Aquellos que están dispuestos a apoyar siempre son una bendición para el grupo en el que se encuentren. Por ejemplo, aquel que quiere ayudar a un amigo, seguramente irá a buscarlo para estar con él y atender sus necesidades, aquel que apoye a sus demás compañeros en realizar las tareas, o quien apoya a su madre en los quehaceres del hogar dándole descanso.

Por cierto ¿Sabías que el Señor también busca personas dispuestas?

La palabra de Dios dice: “Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí.” Isaías 6:8 (LBLA)

De igual forma se precisa personas dispuestas para el servicio al Señor. Muchos no conocen a Jesús y lo que hizo para salvar sus vidas, por lo que Dios nos pregunta: ¿Quién irá? Isaías respondió: “Heme aquí; envíame a mí” ¿Cuál es tu respuesta?

Ser cristiano no sólo consiste en ir a una iglesia, sino en estar dispuestos a obedecer su voz. El Señor necesita compromiso y disposición ¿Estás dispuesto de aceptar el reto de servirle?

Te animo a ser una bendición en donde estés, a ser un apoyo en el grupo que te encuentras y también a buscar siempre agradar a Dios.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Vives como a Dios le agrada?

“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.” Tito 1:16.
Decir que creo en Dios y no obedezco su palabra es una contradicción. Afirmar que conozco al Señor y negarlo con mis hechos es vivir en el engaño.
El texto bíblico que leímos nos enseña que son muchos los que se hacen llamar cristianos o afirman conocer a Dios, pero que con su forma de vivir dicen lo contrario. La palabra “profesar” quiere decir anunciar públicamente, proclamar, decir, afirmar.
Y decir que soy un hijo de Dios, sin poner en práctica sus enseñanzas es ser un hipócrita y la hipocresía no le agrada al Señor, porque es fingir algo que no soy.
En los pasajes (Mateo 23:1-36; Marcos 12:38-40; Lucas 11:43, 20:26; Mateo 7:15) Jesús habla acerca de la hipocresía y nos dice que no seamos esa clase de personas porque en su tiempo recibirán el castigo que merecen.
Si aún mentimos, robamos, mantenemos una doble identidad, somos egoístas, tenemos envidia, rencor, odio y hacemos cosas que no le agradan a Dios, entonces tenemos una relación falsa con nuestro creador.
Pero no todo está perdido, siempre hay esperanza y nuevas oportunidades para los que creen en Dios. La Biblia dice que si alguno de nosotros está en pecado, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre: Jesucristo, quién pagó por nuestros pecados y que nos ama con amor eterno.
Si sabemos que llevamos una doble identidad, reconocer nuestro error y pecado será el primer paso para que Dios inicie el cambio de nuestro corazón. Luego, permanecer en la palabra de Dios y obedecer sus instrucciones será fundamental para parecernos más a Cristo. Comencemos a llevar una verdadera vida a partir de hoy, con nuestros ejemplos y hechos.
“Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.” 1 Juan 2:3-6. (NTV)
Este mundo se acaba, pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sonrisa Eterna

Muchas veces confundimos el gozo con la alegría. Recuerdo que un joven que tenía poco tiempo de asistir a la iglesia, un día decidió dejar la congregación sólo porque vio que una de las líderes estaba triste. Él creyó que ser cristiano significaba no tener ningún tipo de tristeza y que siempre se debe tener una sonrisa. Quizás muchos creen eso ¿verdad?

Pero el joven no tuvo un encuentro personal con Jesús por eso no entendió qué significaba realmente hacerse un cristiano. Porque a pesar de que el gozo está en nuestro corazón, los problemas también nos golpean con fuerza y nuestro semblante decae.

Sin embargo, la gran diferencia entre enfrentar los problemas solo o con la ayuda de Dios es abismal. Jesús mismo dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (RVR1960) ¡Con Dios tenemos victoria!

Además, las pruebas nos ayudan a desarrollar la fe: “…también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;” Romanos 5:3-4 (RVR1960)

El hecho de que hoy estés pasando un tiempo de dificultad podría apagar la alegría y despertar en ti muchas emociones como temor, impotencia, tristeza, etc. Sin embargo es importante que tu fe y que el gozo que Dios te dio no mengüen: “…Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría.” Salmos 30:5

¡El gozo es eterno porque nuestro Dios también lo es!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Solamente una parte…

Muchos cristianos se torturan pensando que no recibirán el perdón de Dios por todo lo que hicieron, peor si se trata de una recaída; piensan que el Señor solamente les ha perdonado una parte y lo demás está en deuda. Este pensamiento es tan infantil como el niño que cree que sus padres lo odian por hacerles enojar.

Referente a este tema, quisiera darte un ejemplo: imagina que tienes un hijo pequeño al cual le dices: “cuidado con ensuciar tu ropa”, pero cuando él va a jugar se ensucia las manos, la cara, los pies y, en especial, las prendas que te costaron lavar. Entonces, regresa a casa con temor sabiendo lo que hizo ¿lo vas a botar o bañar? Imagino que no sólo le lavarás la ropa, sino le darás una ducha completa porque quieres que esté totalmente limpio, lo mismo sucede con el Señor.

Cuando te acercas a Dios, jamás te botará, ni te perdonará sólo una parte, sino que limpiará tu alma de toda mancha en su totalidad porque quiere que disfrutes de una vida santa con Él.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” Juan 3:17 (RVR 1960).

El Señor no vino a condenarte, por tanto, no sigas castigándote más. Por supuesto que nuestro mal comportamiento tendrá sus consecuencias, pero es mejor enfrentarlas con el Señor y no separados de Él.

Si eres un creyente que en este momento se encuentra triste por los pecados que ha cometido, desanimado y hasta frustrado por volver a caer, en esta oportunidad te invito a regresar a casa, pide perdón al Señor y decídete empezar de nuevo.

Por otro lado, si aún te resulta difícil continuar, te invitamos a escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

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¿Estás Enfermo?

A medida que se aproxima el invierno se incrementa el porcentaje de personas que enferman por causa del clima ¿A quién le agrada estar enfermo? Seguramente a nadie, porque el cuerpo no rinde a un cien por ciento. Es el tiempo donde no tenemos ganas de nada y, si estamos contentos, de repente el malestar nos vuelve a recordar nuestro estado actual de salud.

Por ejemplo, hace poco llegó de visita una tía, ella se caracteriza por ser alguien bastante alegre y activa; sin embargo, se encontraba totalmente diferente porque estaba enferma, tenía poca fuerza, ya no reía mucho y apenas podía movilizarse ¿no sucede lo mismo cuando nos enfermamos?

Considero que a ninguno le gusta sentirse mal, pero ¿Sabías que así como adolecemos físicamente, también sucede espiritualmente? Si un cristiano no se encuentra “ferviente en espíritu”, es decir, no tiene ganas de orar, leer la biblia o asistir a la iglesia, es una señal de alarma de que algo no anda bien.

Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” Mateo 9:12  (RVR 1960)

Jesús vino por las personas enfermas, no por los sanos. Por tanto, si te encuentras delicado de salud o tu estado espiritual está cada vez peor busca al médico de médicos.

Más a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.” Éxodo 23:25 (RVR 1960)

Si te acercas a Cristo y le sirves, entonces Él suplirá tus necesidades básicas y también quitará toda enfermedad. Aunque no tengas fuerzas, ni ánimo, busca al Señor y Él volverá a encenderte; además, no olvides que si necesitas apoyo puedes escribirnos, quisiéramos ayudarte a levantarte.

 

 

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¿Nacimiento o sufrimiento?

En la sala de partos de un hospital, se puede escuchar los gritos de dolor cuando una mujer está dando a luz. Pero es interesante saber que la  mayoría de las madres minimizan ese sufrimiento cuando tienen en brazos al ser que tanto esperaban ¡Se convierte en un deseo hecho realidad!

Así mismo, existe otro tipo de nacimiento que a pesar del dolor, causa bastante gozo, la palabra de Dios dice:

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12 (RVR 1960)

Cuando alguien aún no conoce a Cristo, es una “criatura” es decir, parte de la creación del Señor, sin embargo, se convierte en hijo de Dios al decidir creer y aceptar a Jesús en su corazón, entonces, no solamente es obra de sus manos, sino un heredero.

 “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Lucas 15:7 (RVR 1960)

En el cielo hay fiesta cuando un pecador se arrepiente ¿Quieres agradar a Dios? ¡Entonces es hora de evangelizar! El fruto de un cristiano es “otro cristiano” por supuesto que no es fácil, en un nacimiento el sufrimiento es inevitable, por lo que a veces sufrirás humillación, invertirás tiempo en doblar tus rodillas por esa persona, tendrás que esforzarte, pero cosecharás otro seguidor de Cristo.

El Señor nos ha dado el mandato de “dar frutos” El árbol que no da frutos merece ser cortado (Mateo 7:19), así mismo, no sirve un cristiano que no se reproduce. Los grandes hombres del Dios fueron personas que obedecieron ¿estás haciendo su voluntad? Es tiempo de salir y presentar a los que te rodean a Cristo.

Por otro lado, si aún no conoces a Jesús, te animo a ser más de lo que eres ahora, el Señor tiene una misión para ti, no solamente quiere que seas parte de su creación, sino que recibas la gran bendición que es ser hijo de Dios.

 

 

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¿Estamos locos?

¿Sabías que estás loco? La locura por lo general es definida como la ausencia del uso de la razón o del buen juicio, esta definición hace referencia a lo que la sociedad acepta como “normal“; entonces, cualquier actitud que salga de estos límites se considera una demencia.

En este sentido ¿Cuántas personas han sido catalogadas como locas por no ser comprendidas? La mayoría de los artistas son capaces de dejarlo todo por sus creaciones, por buscar un espacio en el mundo, sin importarles el qué dirán, sin ser entendidos por su propia familia o amigos, quizá podrías estar sintiendo algo parecido por seguir a Dios.

 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” 1 Corintios 2:14 (RVR1960)

La palabra de Dios menciona que para las personas que no conocen a Dios, ser cristiano es “locura”, porque en realidad actuamos y pensamos de forma que está fuera del rango de lo normal.

Te daré algunos ejemplos: Nuestra vida gira en torno a la fe, no hemos visto a Dios, pero confiamos que existe; no vimos el cielo o el infierno, pero creemos que son reales; obedecemos sus mandamientos por agradar al Señor aunque eso nos cueste estar en contra de lo que muchos creen. Así mismo, perdonamos a los que nos han herido, aunque no se lo merecen, por amar a nuestros enemigos, por esperar milagros, confiar en sus promesas, por orar, porque preferimos morir por Cristo antes que negar nuestra fe.

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1Corintios 1:18 (RVR1960)

Es posible que muchos no nos comprendan, nos rechacen o humillen por creer en Dios, incluso nuestra propia familia o amigos, pero ten presente que si bien es una locura para la sociedad, para nosotros es “Poder de Dios”. Muchos no entienden porque no han sentido al Señor en su corazón, las nuevas fuerzas, la paz y el gozo que sólo viene de Él, no han visto las promesas cumplidas, su gracia y amor.

Por esta razón, si alguien te mira diferente por ser cristiano, no te sientas mal, ¡alégrate! Porque tú no eres normal, no eres como el resto, tú tienes el Espíritu Santo y por tanto, el poder de un hijo de Dios para alcanzar el propósito de tu existencia.

¡Somos locos por Jesús!

 

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¿Cuál es tu actitud en la iglesia?

“Ese líder no tiene nada qué enseñarme”; “el pastor solo critica en sus prédicas”; “en la iglesia no hay nada nuevo”.

¿Alguna vez has tenido pensamientos similares?

Las diferentes malas situaciones pueden hacernos perder las ganas de congregarnos. Sin embargo, por más que existan problemas en la iglesia, no son una razón para dejar de asistir (Hebreos 10:25). Si nos comportamos de esa manera, es un sinónimo de que nuestra fe es vacía y no está depositada en Dios, sino en los líderes, los demás cristianos, y que depende de las circunstancias.

No existe la congregación perfecta.

Cuando dos personas se casan y comienzan a vivir juntos, es de esperar que tengan desacuerdos en su convivencia porque ambos provienen de diferentes ámbitos. En las organizaciones también hay discusiones y malos entendidos porque tienen distintos puntos de vista, por más que compartan el mismo objetivo. De la misma manera, en las iglesias hay conflictos porque éstas se componen de personas. Esperar que en una iglesia no hayan problemas es una ilusión; y es justamente este es el factor que debe unirnos.

La Biblia nos insta a ser de un mismo sentir (1 Pedro 3:8), a preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3),  a edificarnos mutuamente (Romanos 14:19), fomentar la comprensión (Romanos 12:16), y a dedicarnos a un mismo propósito (Filipenses 2:2). La unidad en la iglesia es primordial, ya que todos somos miembros del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-27). A pesar de nuestras diferencias, debemos trabajar en conjunto para cumplir el propósito por el cual fuimos creados y fomentar la paz, en lugar de destruirla.

Tu actitud frente a la iglesia sí importa.

Como en toda congregación hay problemas, tienes dos opciones de reaccionar ante ellas:

  1. Convertirte en alguien que no hace nada, critica, desanima a otros, no comparte sus conocimientos, no se adapta a los cambios, se fija más en los problemas, y al final permite que su relación con Dios se deteriore.
  2. Ser parte del grupo de cristianos que buscan primero el Reino de Dios (Mateo 6:33), que ponen sus talentos a disposición de Jesús, trabajan para buscar soluciones, fomentan la paz y crecen espiritualmente.

Fijarse en las soluciones en vez de los problemas, no es ignorar la realidad, sino demostrar una actitud proactiva. Si vas a la iglesia predispuesto y convencido de que no aprenderás nada, que los líderes lo hacen todo mal, y que las reuniones no te servirán de edificación; entonces eso es lo que ocurrirá.

Si quieres cambiar tu actitud y empezar a asistir a los cultos porque quieres aprender, ser de bendición para otros y alabar a Dios, entonces pídele al Espíritu Santo que renueve tu forma de pensar y te ayude a no juzgar antes que las cosas ocurran. No creas que las enseñanzas de los líderes no son de provecho; si Dios utilizó a un asna para darle una gran lección a Balaam (Números 22:21-33), ¿no crees que con más razón puede usar a las personas?

 

 

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11 conductas que un cristiano no debe practicar

En el momento que uno decide seguir a Jesús, se convierte en una persona nueva. 2 Corintios 5:17 (NBD) dice: “Si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” Esto quiere decir que todo nuestro mal proceder de antes ya no debería existir; en cambio, debemos comenzar a imitar el ejemplo de Jesús. Filipenses 2:15 (TLA) dice: “Ustedes, como hijos de Dios, deben alejarse de la maldad y brillar por su buen comportamiento”; sin embargo, en ocasiones olvidamos este hecho y volvemos a practicar aquello que debimos dejar atrás.

En Colosenses 3:5-10 podemos encontrar una lista de conductas que un verdadero cristiano no debería hacer:

Inmoralidad sexual.

La Biblia no solo condena el adulterio (Éxodo 20:14) y la lujuria (Proverbios 6:25), sino toda inmoralidad sexual. Esto no implica que las relaciones sexuales sean malas; de hecho, Dios las diseñó para que se disfruten dentro del matrimonio. El problema con la inmoralidad sexual es que llega a ocupar el primer lugar en nuestra vida. Romans 8:6 (TLA) nos advierte que “si vivimos pensando en todo lo malo que nuestros cuerpos desean, entonces quedaremos separados de Dios. Pero si pensamos sólo en lo que desea el Espíritu Santo, entonces tendremos vida eterna y paz.”

Por otra parte, 1 Corintios 6:13  (NTV) dice: “Ustedes dicen: «La comida se hizo para el estómago, y el estómago, para la comida». (Eso es cierto, aunque un día Dios acabará con ambas cosas). Pero ustedes no pueden decir que nuestro cuerpo fue creado para la inmoralidad sexual. Fue creado para el Señor, y al Señor le importa nuestro cuerpo.” Más adelante, en el versículo 18 dice: “¡Huyan del pecado sexual! Ningún otro pecado afecta tanto el cuerpo como este, porque la inmoralidad sexual es un pecado contra el propio cuerpo.” Asimismo, en Mateo 5:28 podemos ver que la inmoralidad sexual no se refiere únicamente a la acción, sino también al pensamiento.

Impureza, bajas pasiones y malos deseos.

En Marcos 7:14-23 encontramos que la maldad procede de un corazón impuro. En el versículo 15 (PDT) dice: Ningún alimento que entre en el cuerpo lo vuelve impuro a uno. Es lo que sale del interior lo que lo vuelve impuro a uno.” Al seguir a Jesús, nuestro corazón cambia y se limpia de las impurezas; sin embargo, si uno deja que los malos pensamientos tengan cabida, volverá a estar contaminado (Romanos 1:28)

Avaricia (idolatría).

Dios no condena el dinero; de hecho, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios” (Eclesiastés 5:19, NVI). Sin embargo, cuando el amor por el dinero supera a la devoción a Dios, entonces se convierte en idolatría. Mateo 6:24 (NTV) dice: “Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero.” Por lo tanto, debemos tener un balance en nuestra vida y no dejar que el dinero o cualquier otra cosa reemplace el lugar de Dios.

Ira y rencor.

El enojo es un sentimiento momentáneo que deberías corregido rápidamente; sin embargo, cuando dejamos que la ira gobierne nuestra vida, estamos dando lugar a otros sentimientos negativos. Efesios 4:26-27 (NTV) dice: “Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle» No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, porque el enojo da lugar al diablo.” Un efecto del enojo es el rencor, el cual no da espacio al perdón y daña nuestras relaciones interpersonales. Eclesiastés 7:9 (TLA) dice: Si ya enojarse es malo, guardar rencor es peor.”

Malicia y calumnia.

Nuestros pensamientos se dan con mayor velocidad que nuestras acciones; por tal motivo debemos ser lentos en juzgar y pensar mal de otros. Filipenses 2:14 (TLA) dice Hagan todo sin hablar mal de nadie y sin discutir por todo”. Y aunque la malicia y la calumnia parecen no ser tan graves como las otras conductas mencionadas en esta lista, en Salmos 101:5 (TLA), Dios nos advierte: Destruiré por completo al que hable mal de su amigo; no soportaré a mi lado al que se crea más importante y más inteligente que los demás”.

Malas palabras o groserías.

A veces justificamos las malas palabras y las groserías al decir que son una cuestión cultural. No obstante, Efesios 4:29 (PDT) dice: “No digan malas palabras, sino palabras que ayuden y animen a los demás, para que lo que hablen le haga bien a quien los escuche.” Más adelante, en el capítulo 5, versículo 4, dice: “Tampoco digan groserías, tonterías ni hagan bromas vulgares, pues no convienen; más bien, den gracias a Dios.” Recordemos que nuestras palabras son el reflejo de nuestro corazón, y si ellas no son de bien, debemos examinar nuestra vida y pedirle a Dios que tome el control.

Mentira.

Hay varios versículos bíblicos que aconsejan no practicar la mentira. Uno de ellos, y probablemente el más enfático es Proverbios 12:22, donde dice: Dios no soporta a los mentirosos, pero ama a la gente sincera.”

 

 

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Intelectualidades

Cuando el hombre, Señor, ha apercibido con los sentidos comunes las intelectualidades que se aperciben y conocen por los sentidos comunes, entonces se aperciben y se entienden por aquellas intelectualidades apercibidas por los sentimientos comunes otras intelectualidades que no son tan ligeramente apercibidas como aquellas que se pueden apercibir por la comunidad de los sentidos sensuales y de los sentidos espirituales

(Ramón Llul y el secreto de la vida, Amador Vega, Ediciones Siruela))

Ese hermano que se cree un pseudo intelectual… (Una auditora indignada por un programa radial que yo conducía hace veinte años. En esos años los comentarios de la audiencia llegaban por carta).

La obscena inclinación a pensar diferente es apedreada en la plaza pública por parroquianos airados que defienden a muerte el Supremo Comentario y las Antiguas Tradiciones del Sistema.

Me importa un pepino lo que diga Primera de Timoteo; aquí se hace lo que dice el Jefe, increpa a unos jóvenes universitarios el enojado secretario privado de Su Señoría Ilustrísima.

Yo lo escucho siempre. Nunca le entiendo nada, pero ¡qué bonito habla usted! (Una auditora adorable que me saluda después de una conferencia – siempre, hace muchos años).

“Esta revista va a ser entendida dentro de unos veinte años, porque ése es el problema de ustedes: su cabeza está en el futuro.” Así me consolaba un antiguo jefe mío cuando le llevé el primer ejemplar de Contexto, una revista que habíamos inventado con unos amigos para ofrecerla a nuestra comunidad.

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Los cristianos han tendido a despreciar el concepto de la filosofía. Esta ha sido una de las debilidades del cristianismo evangélico ortodoxo: nos hemos sentido orgullosos al despreciar la filosofía, y nos hemos mostrado excesivamente orgullosos al despreciar al intelectual. Nuestros seminarios teológicos rara vez relacionan su teología con la filosofía, y menos con la filosofía de nuestro tiempo.

(El está presente y no está callado, Francis A. Schaeffer)

¡Me casé con un niño!

Poco tiempo después de casarse, Carla se dio cuenta que contrajo matrimonio con un niño;  estaba decepcionada porque él innecesariamente había gastado todos los ahorros de su noviazgo en un vehículo carísimo y, además, contrajo una enorme deuda, sin siquiera pensar en el proyecto futuro de su familia como un líder lo haría. ¿Conoces niños en el cuerpo de un adulto?

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” 1 Corintios 13:11 (RVR 1960)

Cuando el hombre es emocionalmente inmaduro sus palabras, pensamientos, actitudes y decisiones lo delatan, por ejemplo: es egoísta, no le importa el sentimiento del otro, pone sus actividades o necesidades primero, piensa que tiene la razón siempre y por esto rara vez pide perdón, no asume su responsabilidad por lo que culpará a su pareja o amistades por sus equivocaciones. Puede parecer agradable y cariñoso, pero en cualquier momento mostrará que es un infante.

Esta mujer se apresuró al comprometerse, a pesar de observar las actitudes inmaduras que manifestaba su novio con anterioridad, por lo que ahora tendrá que ser paciente hasta que este niño madure, lo que no será fácil.

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” Colosenses 1:10 (RVR1960)

Así como existen personas emocionalmente inmaduras, también están los cristianos en su estado espiritual y se pueden mencionar algunas características: no se comprometen con el Señor, piensan que estarán bien asistiendo a la iglesia pero sin obedecer a Dios, enojados con sus hermanos, peleando en lugar de mostrar amor, etc.

El Señor quiere que seamos personas maduras, alguien de quien no es necesario preocuparse, que estudia la Biblia y ora sin que lo empujen, actúa bien sin que lo controlen, pone las necesidades de los otros primero, sólo hace lo que Dios desea muriendo así mismo, comprometido con Él porque toma en serio el sacrificio y amor de Cristo.

¿Eres una persona madura?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

25 señales de que eres un cristiano inmaduro

La madurez espiritual no se adquiere de un día para otro, sino algo que se trabaja con fe y constancia. Uno puede tener años de conocer a Cristo, pero nunca haber desarrollado su relación con Él; sin embargo, esto no debería ser así. Hebreos 5:11-14 (TLA) señalaCon el tiempo que llevan de haber creído en la buena noticia, ya deberían ser maestros. Sin embargo, todavía necesitan que se les expliquen las enseñanzas más sencillas acerca de Dios. Parecen niños pequeños, que no pueden comer alimentos sólidos, sino que sólo toman leche. Son como niños recién nacidos, que aún no pueden distinguir entre lo bueno y lo malo. En cambio, los que sí saben distinguir entre lo bueno y lo malo, y están acostumbrados a hacerlo, son como la gente adulta, que ya puede comer alimentos sólidos.”

Por otra parte, Efesios 4:14-15 señala que cuando uno es maduro espiritualmente, no se deja engañar con facilidad por las falsas doctrinas que puedan aparecer, Ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y más tarde piensan otra, y que fácilmente son engañados por las falsas enseñanzas de gente astuta, que recurre a toda clase de trampas. Al contrario, el amor debe hacernos decir siempre la verdad, para que en todo lo que hagamos nos parezcamos cada vez más a Cristo, que es quien gobierna la iglesia.”

Es por ello que es importante examinar nuestra relación con Dios y corregir nuestros errores para continuar avanzando. Éstas son algunas señales que denotan inmadurez espiritual:

1. Quieres que Dios te hable, pero no oras, no lees tu Biblia y no vas a la iglesia.

2. Te desanimas fácilmente ante los problemas y esperas que tu vida esté libre de conflictos.

3. Tu fe depende de cuánto recibas de Dios; y si Dios no te da conforme a lo que quieres, reniegas de Él.

4. Abusas de la gracia de Dios. Pecas una y otra vez y confías en que recibirás perdón, pero no quieres dejar tu pecado.

5. Piensas que Dios está a tu disposición y debe darte todo lo que deseas.

6. Sigues a Dios por temor al infierno y no porque realmente lo amas.

7. Piensas que ir a la iglesia y ser “buena persona” es suficiente, pero no tienes una verdadera comunión con Dios.

8. No fomentas la unidad entre los creyentes. Eres el que causa división en la iglesia.

9. Haces las cosas cuando un líder u otra persona te mira. Tu trabajo se basa en cuánta alabanza recibas y no en cuánto ofreces a Dios.

10. Tus oraciones consisten en pedir, pedir y pedir, pero pocas veces agradeces y alabas a Dios.

11. No te interesa estudiar la Palabra de Dios a profundidad y te conformas con las enseñanzas básicas.

12. Te ofendes fácilmente. Sobre todo cuando eres reprendido por tu mal proceder, o cuando los demás no notan lo que haces.

13. Tu cristianismo está basado en la emoción del momento. Te gustan los eventos grandes, pero no desarrollas una relación personal con Dios en lo privado.

14. Dices confiar en Dios, pero cuando tienes alguna dificultad, tus acciones reflejan que tu fe está en las personas y no en Cristo.

15. No te gusta ayudar a los demás. Prefieres recibir, pero no dar.

16. Te pones una posición de juez de los demás y te justificas diciendo que “solo estás corrigiendo”.

17. Te cuesta amar a otros, pero te resulta fácil criticar.

18. Te resientes por cosas mínimas.

19. No compartes tu fe y pones excusas para no hacerlo.

20. Tienes talentos y habilidades, pero no los usas para exaltar a Dios.

21. Hablas por hablar y no cuidas tus palabras.

22. Eres cristiano solo en la iglesia, pero no cuando sales de ella. Tu comportamiento es diferente cuando estás en el trabajo, los estudios o en cualquier otro ámbito social.

23. Estás más preocupado por atesorar cosas en la Tierra, pero no en el cielo.

24. No te identificas como cristiano y/o te avergüenzas de tu fe por temor a ser ridiculizado o discriminado.

25. No reflejas el ejemplo ni carácter de Jesús.

 

 

Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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