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Sin título 1

Sin título

Amigas y amigos que siguen estos artículos además de los audios que publico cada semana en YouTube suelen preguntarme por qué no pongo títulos más atrapantes siendo que el contenido siempre es agudo y hasta provocativo.

Como decía un antiguo profesor mío en la universidad: “Excelente pregunta”. No sabría decir si mi respuesta va a resultar tan excelente.

Soy publicista de profesión, así que entiendo la importancia de un buen título o de una novedosa frase comercial. Cuando he debido realizar alguna pieza publicitaria he tenido eso en cuenta y no pocas veces la propuesta ha sido feliz y efectiva.

La cuestión es que respecto de estos espacios he elegido exponer ideas alternativas a una audiencia poco acostumbrada al pensamiento crítico y al análisis detallado de los hechos de la vida.

Entonces desde el título he querido dejar en claro que la invitación es a leer o escuchar algo serio. Colocar frases atractivas no forma parte de ese objetivo. Hay miles de libros de autoayuda y conferencias multitudinarias sobre el éxito inmediato y la felicidad on demand destinados a captar clientes. Este no es el lugar para eso.

El otro asunto es que aunque el título sea novedoso y atractivo el contenido no lo es. Casi nunca. Excepto quizá cuando me dejo llevar por la prosa poética: la contemplación de algo tan importante como una hojita movida por el viento o el sol que reverbera en el verano a las seis de la tarde entre los álamos.

Sigo rechazando la tentación de lo espectacular, lo sensacional, lo bufonesco. Por cierto reditúa más. La gente sigue lo livianito, lo efímero, lo que está a flor de piel. Y ya dije que eso no es mi campo de trabajo.

Mi trabajo, mi vocación y mi deber es – y seguirá siendo – que al menos una parte de la audiencia se quede con preguntas y no con respuestas livianas y de fácil digestión. Seguiré siendo un extraño en la era de los mensajes cortos, los videos impactantes y los memes que resumen la vida y el humor en una foto más diez palabras.

Eso, al menos hasta que el cuenco de cristal se rompa junto a la fuente y la luz de mi vida presente sea apagada.

Hasta entonces, no deberán guiarse por el título de mis palabras sino por el contenido. Después, ya no me será posible decir nada…

¿Cómo empezarás el año? 2

¿Cómo empezarás el año?

Falta poco para empezar un nuevo año por lo que muchas personas ya se preparan para recibirlo a media noche con una escalera, con doce uvas para comer, otros con una maleta para caminar por la casa y algunos con ropa interior de colores diferentes; todas estas tradiciones representan para ellos la suerte, el progreso y el éxito.

La celebración de año nuevo está arraigada a nuestra cultura, por lo que se realizan diferentes rituales; pero la pregunta es: ¿Necesitamos todo esto para que nos vaya bien este nuevo año?

“Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.” Josué 3:5 (RVR 1960)

Antes de que los milagros de Dios se mostraran el pueblo tenía el deber de santificarse ¿Cómo estás en esta área? La santidad no se trata de ser perfecto, sino de esforzarte por parecerte a Jesucristo en tus pensamientos, sentimientos, palabras, acciones, etc. Por esta razón las personas que buscan la santidad se apartan de todo lo malo y viven buscando la voluntad de Dios, permitiendo que Él transforme sus vidas cada día.

 “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa…” Éxodo 19:5-6 (RVR 1960)

Si estás esperando que Dios te bendiga el siguiente año, no necesitas realizar ningún ritual, simplemente toma la decisión de seguir los pasos de Cristo y apartarte del mal. Debes estar consciente que no tendremos victoria o alguna bendición si permitimos el pecado en nuestras vidas.

La noche de año nuevo seguramente enfrentarás muchas tentaciones para seguir las tradiciones, asume el reto y ¡Empieza el año con Dios!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres alguien de confianza? 3

¿Eres alguien de confianza?

Es interesante analizar si somos dignos de confianza, esta cualidad  se muestra cuando nos entregan una responsabilidad y asumimos el compromiso con todo empeño. De esta manera las personas tienen la seguridad de que pueden descansar con nosotros al darnos una tarea. En esta situación me gustaría recordar el servicio de José:

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.” Génesis 39:23 (RVR 1960)

A pesar que José se encontraba en la cárcel por la injusticia que vivió, él no abandonó al Señor y continuaba trabajando donde estaba; de tal manera que el jefe de la cárcel descansaba con su trabajo y no necesitaba preocuparse por las responsabilidades de José ¿Cuántas personas tienen la confianza de entregarte sus preocupaciones?

La mayoría de los niños necesitan ser controlados por sus padres para cumplir con sus deberes, y a veces nos comportamos como ellos porque esperamos que alguien nos vigile para trabajar u obedecer; de lo contrario solamente estaríamos distraídos siendo un dolor de cabeza a nuestros superiores.

Siervos, obedezcan en todo a sus amos terrenales. Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Sírvanlos con sinceridad debido al temor reverente que ustedes tienen al Señor. Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.” Colosenses 3:22-23 (NTV)

En este mundo tenemos autoridades terrenales, como nuestros padres o jefes. El Señor nos enseña a trabajar y obedecer de buena gana, como si fuera para Él mismo, con sinceridad y respeto ¿Trabajas como para Dios?

Cuando comiences a actuar como Jesús te ordenó, te aseguro que también serás bendecido por Él, además hallarás gracia delante de las autoridades así como José. Por esta razón te animo a hacer la diferencia y, a pesar de que tus padres o jefes sean duros contigo, muestra siempre que eres alguien que sirve al Señor.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Humanismo encubierto 4

Humanismo encubierto

Un trabajo que hicimos en clases cuando estudiaba un postgrado en Estudios Internacionales en Suiza fue revisar el discurso “Un mundo dividido” que Aleksandr Solzhenitsyn diera en la inauguración del año académico en la Universidad de Harvard el 8 de junio de 1978. Les invito a conocer su historia, sus libros y este discurso en cualquier buen sitio de Internet (más allá de Wikipedia sería ideal).

Es impresionante que después de tantos años sus palabras sigan teniendo semejante vigencia. He extraído de ese mensaje las siguientes palabras:

Si, como pretende el humanismo, el ser humano naciese solamente para ser feliz, no nacería para morir. Desde el momento en que su cuerpo está condenado a muerte, su misión sobre la tierra evidentemente debe ser más espiritual y no sólo disfrutar incontrolablemente de la vida diaria; no sólo la búsqueda de las mejores formas de obtener bienes materiales y su despreocupado consumo. Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber, de modo tal que el paso de uno por la vida se convierta, por sobre todo, en una experiencia de crecimiento moral. Para dejar la vida siendo un ser humano mejor que el que entró en ella.

¿En qué cosas – por lo tanto – estaríamos dispuestos a invertir la vida en el limitado tiempo de que disponemos?

Hemos escrito aquí sobre el humanismo encubierto que amenaza al cristianismo contemporáneo. En su afán de competir con las tendencias culturales en boga que instan a la gente a ser felices, a gozar de buena salud y a disponer de bienes materiales, el cristianismo ha agregado ese valor a su mensaje: “Nosotros te aseguramos no solamente la felicidad después de la muerte, sino también la felicidad en este tierra”.

Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber” escribe Solzhenitsyn respecto del propósito fundamental de la vida. Vale la pena recordar que ser un testigo de Cristo en esta generación puede traer mucho más sufrimiento que felicidad inmediata considerando el rechazo y la militancia activa que tiene el establishment político, económico y cultural contra todo lo que señale a Dios como el centro y propósito esencial de la vida.

Así que debería ir siendo la hora de revisar los contenidos de nuestros mensajes evangelísticos y la estructura de nuestros programas de radio y televisión para comprobar si no estamos amparándonos en un humanismo encubierto para ganar adeptos.

¿Te encuentras en tratamiento? 5

¿Te encuentras en tratamiento?

Mi padre presenta deficiencia renal, por lo que debe realizarse diálisis tres veces a la semana. La diálisis es un tratamiento que consiste en reemplazar las funciones del riñón como limpiar la sangre de las impurezas. Mi padre a veces se desanima y quiere dejar de asistir, pero es cuando le repetimos que es un deber que tiene, de lo contrario su vida estaría en peligro.

Entiendo que no es fácil para él que este tratamiento se haya hecho parte de su vida, pero cuando se descuida su salud empeora, por tanto, es fundamental hacerle comprender que para tenerlo muchos años más a nuestro lado debe asumir esta etapa como una responsabilidad.

“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” Juan 8:51 (RVR1960)

Quisiera comparar este tratamiento con la necesidad que tenemos de cuidar nuestro espíritu. Este pasaje hace referencia a que cuando dejamos de guardar la palabra de Dios al no congregarnos o realizar nuestros ejercicios espirituales, comenzamos a sentirnos mal hasta que nuestro espíritu se debilita y muere.

Un pastor decía que cuando dejaba de orar o estudiar la Biblia era notorio porque su carácter cambiaba, se encontraba constantemente de mal humor ¿te ha pasado? Como testimonio personal puedo decir que al separarse del Señor uno se siente desprotegido y vulnerable a caer en cualquier momento.

La búsqueda del Señor todos los días debería ser un deber, asistir a la iglesia, orar o estudiar la Biblia son prácticas fundamentales para nuestra subsistencia espiritual, por tanto, no debería haber excusas para no hacerlo.

¿Cómo está tu salud espiritual? Así como muchas personas dependen de un tratamiento para subsistir, de la misma manera debería ser nuestra dependencia de Dios. Si te sientes frío o debilitado te animo a volver a Él porque tiene un gran propósito para ti, por supuesto que a veces no es fácil en especial cuando enfrentamos pruebas, pero recuerda que es nuestra responsabilidad.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Chiloé, cielos cubiertos 6

Chiloé, cielos cubiertos

Así se llamaba una obra de teatro que vi hace muchos años en Chile. Pasó mucho tiempo para que un día, en una lancha de 13 metros, cruzara por vez primera los canales y viviera el misterio profundo de Chiloé y sus cielos cubiertos. En un libro peregrino* que alguna vez escribí hice un retrato que décadas después aún me parece dulce e ingenuo. Este es un fragmento de ese ensayo:

Estalla el continente en millares de promontorios verde oscuro, un archipiélago de innumerables sílabas de tierra y orillas de arena mojada.
Azota sus formas insulares un viento de tremendas energías, una letanía de gotas persistentes que acompaña el rito constante de la soledad…
Islas lejanas, mis lejanas historias se unen a las tuyas para hilvanar un extraño y curioso encuentro, de algunos miedos, alguna poesía breve, alguna polifonía de voces y emociones humanas.

Pese a la aclimatación que experimento a los invisibles mandatos del cuerpo y a los dictados de la buena razón, no muere dentro de mí la urgencia de la distancia, el reclamo feroz de la geografía loca y lejana. Todavía me alborota la sangre el viaje y su inagotable seducción:

¡Ah, la estupenda incitación de la geografía! Meridianos que traspasan el capricho oceánico y el perfil terrestre. Paralelos que se acuestan sobre los desiertos y las cumbres vertiginosas…
Los ojos que beben la incansable manifestación de las formas y los colores; los oídos que reciben sonidos exóticos y auténticos. Sobre todo el silencio abismado ante tanta diversidad diseminada.

Chiloé se abrió para mí con un clima salvaje, con la noche que reducía la vida a un punto remoto en el universo, con silencios rotos por el latigazo feroz de la lluvia y el viento. Ahí se estaba lejos de la cruz de las razones, se encontraba uno ajeno a las demandas del buen sentido, los horarios y las tareas.
Su perfil encabritado me redimía de la hoya de cemento, de los ruidos, del deber ineludible, de reverencias y besamanos y decretaba mi libertad en su laberinto de los canales y atardeceres de fuego.

(*“Impresiones” fue un invento privado para dar a luz un sueño literario que apenas vieron algunos ojos generosos y que desapareció sin pena ni gloria. Un solitario ejemplar queda en mi repisa para recordarme que hay locuras que no se deberían repetir).

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Reality 7

Reality

No estoy de acuerdo con los viejos sobre lo que está bien y lo que está mal, loco… porque a mí me gusta hacer lo que está mal, pero estoy obligado a hacer lo que para ellos está bien… ¡y eso es una porquería, chabón! ¡No entienden que ellos vivieron equivocados y se perdieron vivir de parranda! ¿Entendés?” (Porquería y parranda se han colocado en reemplazo de palabras inadecuadas para este sitio).
La cita precedente es de una tira cómica que aparece en un matutino de circulación nacional y es el monólogo irritado del hijo ya no tan adolescente de una familia promedio. Es ese tipo de humor que ya no es humor sino ironía, sátira, crítica o mofa y que en realidad está dirigido a adultos. El mismo subtítulo de la tira lo deja claro: Reality. La vida tal cual, sin florituras ni maquillaje superfluo, en cuatro cuadros, en la contratapa de un importante periódico. El discurso acerca del deber ser reemplazado por lo que es, sin ambages ni excusas. El fin de la cátedra del valor, vocablo que se incorporó al lenguaje en reemplazo de la cruda verdad porque ésta nos pesa demasiado a todos.
Sigo esa tira desde hace años y la persona que la dibuja es un señor ya mayor por lo que las frases puestas en boca del protagonista son – deben ser – una mirada crítica al modo en que una amplia mayoría de la gente joven entiende la vida: una fiesta continua, el laissez faire proclamado como derecho y ocupación. Una renuncia consciente al ejercicio de pensar, de darse el trabajo, de examinar posibilidades.
Hacerse cargo de su tiempo. Eso es lo que la generación joven tiene o va a tener obligadamente que pensar dentro de muy poco. La generación de los políticos, intelectuales y artistas que fueron los protagonistas de la segunda mitad del siglo XX ya están próximos a desaparecer (es decir, morirán o ya no estarán en condiciones de protagonizar nada). La posta está cambiando y tenemos que preguntarnos sobre estos chicos que sólo quieren estar de parranda. ¿Se van a poder hacer cargo?
La historia me hace inclinarme a pensar que sí: antes de 1950 los muchachos que comandaron nuestro mundo eran idénticos; cambiaban solamente los entornos y las posibilidades.
Esperemos que se hagan cargo y podamos todavía pensar en un mundo mejor.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

El derecho del deber 8

El derecho del deber

El derecho a la educación. El derecho a la salud. El derecho a la vivienda. Los derechos de las minorías. Los derechos del niño. Los derechos del adulto mayor. Nadie que quiera estar en sintonía con el tiempo presente – es decir, que quiera ser políticamente correcto – discutiría la legitimidad de éstos y otros derechos. Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en diciembre de 1948 y la Declaración Universal del los Derechos del Niño en 1959 se ha instalado en la sociedad (aunque existía como concepto mucho antes) este asunto de “los derechos”.
Dicho de una manera bastante sencilla y con el auxilio de léxicos básicos, un derecho es aquello que está conforme a las reglas y se basa en las relaciones sociales. En cualquier agrupación humana es deseable que ciertos derechos fundamentales sean defendidos y respetados.
Resta, sin embargo, un importante complemento cuando se habla de derechos, raras veces invocado por sus promotores: la cuestión de los deberes. Un deber, siguiendo con las definiciones simples, es la responsabilidad de los individuos frente a otros, la obligación moral social. El deber es el contrapeso natural de los derechos.
Cuando uno observa el estado de las relaciones sociales y el desempeño de las comunidades humanas se da cuenta que este balance está bastante desbalanceado. Hay una preocupación, un reclamo, una protesta social a mi juicio excesiva por los derechos. Muy pocos expresan la misma preocupación por las responsabilidades que invocan los derechos reclamados.
Si no hay una saludable y adecuada preocupación y cumplimiento de los deberes que exige la vida social, más temprano que tarde nos vamos a dar cuenta que los derechos no tienen sustento permanente. No es posible sólo recibir sin dar nada. Si sólo se exige y no se aporta lo que el deber invoca se instaura en algún momento la ley de la selva, la lógica del “quiero esto ahora y no me importa lo que cueste al Estado o a los demás”.
El destino inevitable de una sociedad que sólo se enfoca en los derechos y nunca en los deberes trae consigo el deterioro de la paz social, la estabilidad económica y el funcionamiento normal de las cosas.
Presiento que es hora de pensar en los derechos del deber.

¡Tengo una obligación! 9

¡Tengo una obligación!

Es frecuente observar a la gente reclamar por sus derechos, lo raro es que uno se exija a sí mismo las obligaciones que tiene como algo que también es importante. Por ejemplo, tener la capacidad de negar la diversión cuando tengo el deber de estudiar para un examen porque “tengo una obligación como estudiante”.

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Tal como recibimos constante el amor de Dios, tenemos la obligación amarnos constantemente “unos a otros.”

Amar al prójimo cumple tres propósitos.  Primero: es una bendición, mucha gente necesita desesperadamente muestras de amor, una palabra cariñosa, un abrazo, ver a alguien que se preocupa por ellos.  Segundo: el cristiano que da amor muestra que Cristo está vivo y además que lo conoce.  Tercero: el que da amor cumple la ley.

Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. Romanos 13:8-10

La ley describía con gran detalle el comportamiento que los israelitas debían mostrar uno con otro y con aquéllos más allá de su comunidad, pero resume todo en el “Amor”.  La persona que ama a su prójimo no adulterará con el vecino o la esposa del vecino; no matará; no robará a su prójimo; y no codiciará sus posesiones.  La razón es simple: cualquier acción que pudiera lastimar al prójimo no concuerda con amor.

Cuando Pablo dice que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, reconoce que nos amamos porque solemos hacer lo que nos venga mejor y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo,” significa que también debemos actuar según lo que sea mejor para nuestro prójimo.

No te enfoques solamente en pedir bendiciones porque tienes una obligación como hijo de Dios; reclámate a ti mismo y di: “Tengo la obligación de amar”. Recuérdate a cada momento este deber y de esta manera te será más fácil hacer el bien a los que te rodean, perdonarlos, cuidarlos, y protegerlos, así como Dios hace con nosotros.

¡Antes de reclamar tus derechos, cumple tus obligaciones!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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