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¡Cuida tu integridad!

“Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos.” Mateo 27:3 (NVI)

Podemos ser los mejores empleados del mundo mostrando eficiencia, responsabilidad, etc. en el  trabajo que realizamos, pero si somos deshonestos todo pierde su valor porque ante todo, la honestidad cuenta.

No creas que puedes disfrazar la corrupción con buenas obras; porque no se trata de aparentar sino de tener una conciencia libre de acusaciones.

Si por mucho tiempo te has esforzado por alcanzar una estabilidad económica y las oportunidades por conseguirlo actuando deslealmente con tus jefes no te han faltado, debes hacerte la siguiente pregunta: ¿qué prefiero, ser un obrero honrado y tener la conciencia libre de pecado o llegar a la cima con actos corruptos?

Recuerda que Dios no tolera el pecado, tarde o temprano todo saldrá a la luz, por ello te animo a elegir hacer el bien, a no descuidar tu integridad por un poco de dinero. ¿Recuerdas a Judas?

Su ambición lo llevó a perderlo todo, incluso su salvación. Por supuesto que esta lucha es interna, pero la decisión es tuya.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Marcas en el alma…

“Acuérdate, Señor, de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado; olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, Señor, eres bueno.” Salmos 25:6-7 (NVI)

Quizás eres muy joven y la noticia del embarazo te ha tomado por sorpresa. Es posible que aún no te sientas preparada para ser madre y entonces piensas en una salida rápida que te saque del problema. Cualquiera sea el caso, déjame decirte que el aborto no es una verdadera salida, porque las consecuencias de esta mala decisión, afectarían tu vida no sólo en lo físico, sino también en lo emocional y espiritual.

Si aún estas a tiempo, ¡detente! No le quites a tu hijo la oportunidad de vivir, ¿te has puesto a pensar en lo mucho que algunas mujeres anhelan convertirse en madres y cómo otras teniendo la oportunidad, lo rechazan? Si bien es verdad que nuestras malas decisiones tienen consecuencias, las cuales pueden ser difíciles de enfrentar. Jesús dijo que no nos dejaría solos en medio de las pruebas.

No importa cuán culpable o enojada te sientas, la misericordia de Dios está para perdonarte. Si necesitas ayuda acude por ella a profesionales en el área, pero ante todo se valiente, no aceptes lo que puede ser una salida rápida que traerá dolorosas consecuencias. Recuerda que lo que llevas en tu vientre, es tu hijo, por lo tanto, elige darle vida.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Amar es una decisión

Ciertamente “amar es una decisión”, no es un sentimiento. Yo decidí NO amar a quien me usa y me abusa, a quien me maltrata, me menosprecia, me pisotea y/o me manipula. Ese fue el caso con mi ex esposo. Infiel, vicioso, abusador y manipulador. Claro, eso no fue siempre así.  Como suele suceder en estos casos, durante el noviazgo y los primeros meses de matrimonio fue un hombre muy religioso y amable. 

Una vez que llegué a los pies de Cristo, en búsqueda de la sanidad interior que anhelaba, comencé a escuchar verdades de la Biblia. En esa intensa búsqueda, el Señor me hizo ver los diferentes tipos de amores que el ser humano puedo experimentar:

  • El amor espiritual. Aquel que necesitamos para amar a Dios y que nos lleva a aceptar a Jesús como nuestro salvador, arrepentirnos de nuestros pecados y seguirle.
  • El amor de Cristo. Es ese amor que está en nuestro corazón porque Jesús está en él. Entonces somos capaces de perdonar a otros, bendecir a nuestros enemigos y desearles lo mejor. 
  • El amor carnal. El que nos lleva a estar al lado de una persona (conyugue) o servir a otros (por ejemplo el amor de madre que cuida a su hijo recién nacido).  

Para experimentar cualquiera de estos tipos de amores, es necesario tomar la decisión de hacerlo. 

En el amor espiritual, decidimos aceptar a Jesús porque él no nos impone su amor.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apocalipsis 3:20 (RVR1960)

Respecto al amor carnal, decidimos con quién nos casamos, y en algunos casos las personas deciden cuántos hijos quieren tener. Este amor puede ser tóxico porque nos puede llevar a ser dependientes, estar con la persona incorrecta, por la motivación incorrecta, o expresarlo de manera incorrecta. De modo que, la única manera correcta de balancear ese amor carnal es a través del amor de Cristo. Ese es el filtro por excelencia.

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligros, o espada?” Romanos 8:35 (RVR1960)

Si yo decidía amar a mi ex esposo en la carne, significaba estar a su lado y permitir el abuso, luchar a diario por mi vida, convertirme en una sobreviviente y llevar una vida miserable. Una vez decidí amarlo en el amor de Cristo, desapareció el temor y la falta de perdón de mi vida. Entonces fui capaz de perdonarlo y desatar bendición sobre su vida, más no a su lado. 

En este proceso aprendí que el único amor que Dios nos llama a perseverar, ser constantes y permanecer, es en su amor.

“Como el Padre me ha amado, también yo os he amado; permaneced en mi amor” Juan 15:9 (RVR1960)

Perdón no implica reconciliación

El mejor ejemplo para ilustrar que el perdón no implica reconciliación, es el testimonio de la evangelista Joyce Meyer, quien fue sexualmente abusada por su padre desde la niñez hasta la adolescencia. 

Me impactó cuando ella dijo: “perdoné a mi padre por todo lo que me hizo; sin embargo, no tengo ninguna relación con él, porque él nunca reconoció el mal que me había hecho.  Él nunca se arrepintió de haberme abusado”.  

O sea que perdonar no significa abrir nuevamente la puerta de nuestro corazón a esa persona que nos abusó y permitir que el abusador sea parte de nuestro círculo íntimo. Mas bien debemos guardar nuestro corazón y tener amor propio. Así lo aconseja la Biblia:

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:37-39 (RVR1960)

Amar es bendecir

Dios no nos llama a estar al lado de una persona que nos abusa. Sí nos llama a amar en el amor de Cristo y bendecir a esa persona. Si buscamos la guía de Dios, él nos da el discernimiento para:

  • Reconocer si estamos en una relación tóxica y abusiva, y salir de ella.   
  • No temer a terminar una relación que nunca debió empezar.  
  • Aprender a reconocer fácilmente a las personas abusivas e impedir que inicie una relación incorrecta. 
  • Establecer relaciones sanas, no abusivas. Esto es amor con límites y límites con amor, y así bloquear personas que se acercan con la intención de usarnos. 

Es posible y es sano perdonar a nuestros enemigos, amarlos en el amor de Cristo, desatar bendición sobre sus vidas y cerrarle las puertas de la nuestra. De seguro, que no habrá vacíos en nuestro corazón porque Dios lo llena todo.

“Ustedes sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento para que así sean llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:18-19  

 

 

Euri Marosi es una periodista ganadora de los Premios Emmy. Fue la reportera y productora de la campaña “Es el momento”, la cual ganó el Premio Especial del Presidente al Servicio de América de la Fundación Educativa de la Asociación Nacional de Radiodifusoras (NABEF). Marosi en la actualidad colabora con el programa El Antivirus de CVCLAVOZ.

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Una decisión

Cuando alguien contrae matrimonio está haciendo una decisión personal, en la cual dice “Sí” a una sola mujer o a un hombre, renunciado a los demás. Este es un acto de entrega delante de todas las personas y de Dios, en ese momento no importa lo malo que fue su pasado sino el amor que los ha unido, algo parecido sucede con la relación con el Señor.

La palabra de Dios dice: “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.” Mateo 9:9

Jesús le dijo  a Mateo: “Sígueme” el mensaje fue bastante claro, nadie necesitó recordarle al Señor que este hombre era un pecador o que había robado a varias personas, porque cuando el Jesús lo llamó estaba sentado en el banco de los tributos públicos y por tanto, todos sabían quién era Mateo y sus malas acciones.

En este pasaje podemos observar que seguir a Cristo simplemente se basa en una decisión personal, decir “Sí o No”. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, la Biblia menciona que ellos abandonaron todo para seguirle, no pusieron excusas, no utilizaron las palabras “pero…” “es que…” claramente se entregaron por completo.

 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Josué 24:15

Muchas personas no se acercan a Jesús por su pasado, cuando el Señor ya conoce nuestra historia, Él no te pide una explicación simplemente te dice: “Sígueme” ¿Cuál es tu respuesta?

Otros no siguen los pasos del maestro porque no quieren renunciar al pecado, a aquello que no le agrada al Señor, pero aún oran o están asistiendo a una iglesia. La Biblia dice: “si te parece mal servir a Dios entonces no lo hagas” Es tiempo de tomar una decisión, Él desea que seas un cristiano verdadero y no tibio.

En esta oportunidad te animo a ser como Mateo, quien a pesar de sus errores y pecados decidió aceptar un compromiso con Jesús dejando todo lo demás atrás. En este momento el Señor te hace una invitación ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Rompe el círculo vicioso!

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9:1-3 (RVR)
Cuando alguien se encuentra atrapado en un hábito destructivo, solemos decir: “Lo lleva en la sangre” ¿Cuán cierto puede ser esto? Si, por ejemplo, en tu familia hay algún caso de alcoholismo ¿quiere decir que en tus genes tienes la adicción? Si así fuera, significa que podrías correr un mayor riesgo si tomas una copa de cerveza ¿No es así? Pero la respuesta de Jesús ante una pregunta similar de sus discípulos fue la siguiente: “…para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Fue una gran oportunidad para que Dios demostrara su amor y su gracia liberando a este hombre.
Si por formar parte de una familia que tiene miembros adictos al alcohol o a las drogas sientes el temor de ser como ellos, no te aflijas, porque por la gracia de Dios ¡puedes romper ese círculo vicioso! Recuerda que su poder es mayor que cualquier vicio, no hay problema que Él que no pueda resolver.
Quizás tus padres tuvieron que ver en lo que hoy estas atravesando o simplemente fuiste tú quien tomó malas decisiones en la vida, pero ante todo ello Jesús puede liberarte, renovarte por completo y darte una nueva vida. Él no culpó a este hombre ni a sus padres, precisamente porque su misión no es ésa, Él vino a transformar vidas y tú no serás la excepción.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17 (RVR1960).
La pregunta es: ¿Qué tienes que quitar de tu vida para poder ver lo que Dios quiere que veas y hacer lo que Él quiere que hagas? Ya sea un vicio destructivo, una relación perjudicial o una mala actitud, déjame decirte que tienes dos opciones: vivir con ello y tratar de adaptarte o creer en Dios para ser liberado ¿Cuál es tu decisión?
David escribió en el Salmo 119:9
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Tu palabra”.
Entonces el secreto de llevar una vida cristiana en victoria está en empapar tu mente de las Escrituras para que toda suciedad salga de ti y seas transformado.
¿Cuán dispuesto estás a meditar en su palabra?

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres oír su voz? Búscalo

“Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día”. Salmos 25:4-5 (NVI)

¡Cuántos dolores de cabeza podríamos evitarnos si en lugar de decidir por nuestro propio razonamiento, permitiéramos que Dios guíe nuestro caminar! Él que conoce todo y quiere lo mejor para sus hijos, está interesado en vernos prosperados. Además que está disponible en todo tiempo si nosotros buscamos su consejo y guianza. Por lo tanto, antes de tomar una decisión, acude a Dios en busca de un sabio consejo que puede evitarte muchos sin sabores. Su palabra nos recuerda: Salmos 16:7 “Bendeciré al SEÑOR que me aconseja; en verdad, en las noches mi corazón me instruye.”

Por Danitza Luna

 

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¿Perseguido por tu pasado?

Todos tenemos un pasado que quizá no es algo de lo cual podríamos jactarnos, tal vez hemos intentado olvidarlo; pero lamentablemente las situaciones, personas, lugares, etc. nos recuerdan lo que fuimos  y atormentan nuestro diario vivir, llevándonos a una profunda depresión.

¿Alguna vez te has sentido así? O tal vez estés atravesando por un momento similar, pero cualquiera sea la situación, quiero recordarte que no todo termina con una mala acción o una mala decisión, a menos que tu así lo permitas.

¿Recuerdas a Pedro y a Judas?  Ambos discípulos de Jesús, después de haberle fallado, tomaron rumbos diferentes. Por un lado se encontraba Pedro, quien dijo amar a su Maestro, pero en un momento crucial negó conocerlo, tal vez esa fue la escena que marcó su vida, que lo llevó a deprimirse y quizá hasta autocastigarse, abandonando todo para volver a su pasado. Pero es importante resaltar que a pesar de la traición de Pedro, el Señor no sólo lo perdonó, sino también le confió a sus ovejas. Por otro lado, si analizamos a Judas podemos decir que tuvo la misma oportunidad de recibir el  perdón de su Maestro, pero la diferencia fue que él no lo aceptó, más que arrepentimiento tuvo remordimiento, lo que lo llevó a tomar la peor decisión de su vida que terminó apartándolo de una eternidad al lado de su creador.

Dios estuvo dispuesto a perdonarlos a ambos, pero cada quien decidió qué rumbo tomaría su futuro. Esto muestra cuán hermoso es el corazón de Jesús y cuán diferente es el nuestro. Probablemente cualquiera de nosotros le diría a Pedro o a Judas: “Ya no te quiero, ya no confío en ti porque me has traicionado” Pero Jesús es diferente, a pesar de nuestros errores nos ama, nos perdona y no nos abandona frente a nuestro pecado, ni nos rechaza por nuestro mal proceder.

Qué gran alivio tener a un Dios amoroso y misericordioso, ¿verdad? Esto es un gran consuelo para mí frente a mi humanidad. Él sabe que no soy perfecta y que al igual que todos lucho para superar mis fallas.

Si hasta hoy has sido perseguido por tu pasado, quiero decirte que hay esperanza en Jesús. La Biblia dice que antes andábamos conforme a las corrientes de este mundo, pero la verdad del presente es que somos libres gracias a nuestro salvador, quien pagó la deuda de nuestro pecado y nos ha hecho nuevas criaturas ¿Quieres aceptar su perdón?

Ya no sigas recordando tus derrotas y esos malos episodios que en tu presente sólo perjudican a vivir una vida agradable delante de Dios.

Ya no busques formas de cómo podrías arreglar esa mala decisión si tuvieras la oportunidad de volver al pasado.

Ya no sientas sólo remordimiento por tus hechos como lo hizo Judas, arrepiéntete y acepta el perdón de Dios.

¡Hoy puedes ser libre de los pensamientos del pasado que quieren destruir tu vida espiritual!

Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos. 2 Corintios 5:17-19 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

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Me cansé…

¿Te has cansado de pelear? Es natural que en el camino enfrentemos altibajos, en especial después de una caída;  sin embargo, lo principal es continuar en la lucha, no dejarnos dominar por nuestros sentimientos porque estos son pasajeros y pueden hacernos cometer grandes errores.

Así mismo, nos podemos cansar de seguir a Jesús, a veces por las pruebas que enfrentamos y otras por querer pecar ¡así es! Por desear bebidas alcohólicas, estar con varias mujeres al mismo tiempo, tener relaciones sexuales antes del matrimonio, decir mentiras u otros; porque conocemos que un hijo de Dios debe nadar contra la corriente.

 “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Mateo 16:24 (RVR 1960)

La Biblia dice que aquel que quiera seguir a Jesús debe tomar su cruz. Muchas personas interpretan la “cruz” como una carga que deben llevar en sus vidas, por ejemplo: una relación dañina, explotación en el trabajo o una enfermedad, pero este no es el significado correcto. En los días del Señor la cruz representaba solamente “muerte”, es decir sacrificio y eso pide Dios de nosotros.

Por lo tanto, “tome su cruz y sígame” significa una entrega absoluta, estar dispuesto a  morir por Él. Dios nos pide tomar una decisión radical que implica crucificar nuestros deseos, con tal de que la voluntad del Señor sea cumplida.

No nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo segaremos si no desmayamos.” Gálatas 6:9 (RVR 1960)

Si te sientes cansado de luchar por la situación difícil que estás enfrentando, te animo a detenerte por un momento, dejar lo que estás haciendo y reflexionar sobre todo lo que el Señor hizo por ti. También recuerda que la aflicción nunca será para siempre y que el verdadero compromiso con Él se revelará durante las pruebas.

Por otro lado, si tú desanimo es porque no quieres sacrificarte más, entonces tienes que decidir: ¿Jesús o el pecado? El Señor te pide que no estés en el medio, que seas frío o caliente, que estés con Él o en su contra. Si no estás dispuesto a tomar tu cruz, solamente perderás el tiempo porque no podrás ver a Dios en la tibieza.

En esta oportunidad te animo a dejar de jugar al cristiano y ser realmente un seguidor de Cristo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuidas tu salud?

 “Todo está permitido, pero no todo es provechoso. Todo está permitido, pero no todo es constructivo.” 1 Corintios 10:23 (NVI).

Hay muchas cosas que podemos hacer pero no todo es conveniente. En cuanto a nuestra salud, nosotros tenemos la decisión. Podemos cuidarnos, alimentándonos sanamente o bien descuidarnos, permitiendo hábitos que sabemos que no nos hacen bien. Sin embargo nuestros cuerpos deben ser cuidados, debemos adquirir buenos hábitos en la alimentación y hacer ejercicios para gozar de buena salud.

Nuestros cuerpos, no son nuestros sino que pertenecen al Señor (1 Corintios 6: 19-20).

¿Estás cuidando tu cuerpo como un precioso regalo que Dios te dio? ¿Le das adecuada alimentación y descanso?

Dios quiere que vivas de manera saludable, pero es necesario ser buenos mayordomos de lo que Él nos confió.

Por Giovana Aleman

 

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El amor lleva hacia el perdón

Tener presente que fuimos perdonados por nuestro Salvador, aún sin merecerlo, nos da la capacidad de seguir Su ejemplo y perdonar a quienes nos hicieron daño.

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:32 (RVR1960).

Perdón, palabra pequeña pero de gran implicancia, su ausencia acarrea muchos males y su presencia lleva a mejorar las relaciones interpersonales.

Es verdad que cuesta mucho dar ese paso, e incluso muchos creen que deben sentir algo para perdonar, pero en realidad es una decisión que debe tomarse en obediencia a la Palabra de Dios.

“soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” Colosenses 3:13 (RVR1960).

Así como Cristo nos ama y por ello nos perdona, nosotros, como seguidores suyos, debemos reflejar ese amor hacia nuestros semejantes haciéndolo efectivo a través del perdón.

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;” 1 Pedro 1:22 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

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Una voz adentro

Suele hablar antes de tiempo. Te previene de las consecuencias de una acción contemplada. Te urge a tomar un camino distinto al que estás considerando. Advierte con sutileza o bien con desmedida intensidad los alcances de la decisión tomada. Puedes hacerle caso y optar por otro curso de acción. Puedes negociar con ella, hacerle ver que quizá no está tomando en cuenta algunos aspectos del asunto. O simplemente la ignoras porque es inoportuna y quieres hacer la cosa sin medir consecuencias, sin contemplaciones.

En ocasiones se aparece en medio de los acontecimientos. “Yo sabía” o “Yo te dije”, dice la voz. Otras veces no dice nada pero es peor porque te grita en la mente. En algunas ocasiones se porta solidaria y te sugiere cursos de acción alternativos en medio de la refriega a fin de que los daños directos y los colaterales no sean tan graves. ¿Alguna vez te felicita por tu decisión? Raras veces, pero pasa.

Entonces, también se escucha después de los acontecimientos. Se presenta con un resumen de las consecuencias inmediatas y las posteriores; a veces lo hace para ayudarte en la reorganización de las cosas o simplemente para machacarte tu estupidez. Es refrescante cuando en lugar de todo eso te dice algo como: “Bueno, otra vez será” o “Y… pudo haber sido peor.”

Se suele pensar que las personas que actúan con inusitada maldad ya no tienen esa voz interior. No es así. Lo que sucede es que no le prestan más atención. No atienden a su reclamo, pero suena fuerte y claro en lo más profundo de sus conciencias y por ello son igualmente responsables de sus iniquidades.

Por cierto, lo de la voz es algo imaginario. No hay tal sonido dentro de uno. Es la acumulación de juicios, prejuicios, nociones y otras cosas aprendidas a través del tiempo y que habilitan, bien o mal, para calificar las acciones. Es uno mismo el que se mira a través del cristal del propio conocimiento. Es uno mismo el que se habla a la hora de tomar las decisiones. La voz interior no es otra cosa que el espejo donde se mira la verdad de las cosas tal como éstas son.

¿A quién acudes?

Aunque muchos tienen la buena intención de ayudar cuando dan algún consejo, hay que considerar que es mejor estar seguros de que lo que recibimos es conforme a los pensamientos de Dios.

El autor de Hechos 17:11 (NTV) resaltó la actitud de la gente que escuchaba a Pablo y Silas: “Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad.” Así mismo debemos actuar, comprobando todo con la Palabra.

Si pasamos por dificultades económicas, problemas en el matrimonio, rebeldía con los hijos, adicciones, decisiones importantes, noviazgo, absolutamente para todo tenemos las Escrituras como guía de vida.

Proverbios 11:14 (LBLA) dice: “Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria.” Consideremos que dice “buen consejo” ¿Quién lo da? Alguien temeroso de Dios y que tiene la Palabra como fuente de sabiduría.

No se trata de desconfiar de quienes nos quieren apoyar con su consejo sino de ser precavidos, y de confiar en la Biblia, pues 2 Timoteo 3:16 (TLA) dice: “Todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de Dios, y es útil para enseñar a la gente, para ayudarla y corregirla, y para mostrarle cómo debe vivir.”

Cuando necesites de dirección, busca ayuda, consejo; sin embargo, comprueba que sea de acuerdo a lo que Dios insta en su Palabra.

¿A quién acudes para pedir consejo?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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