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¡Cuidemos nuestro planeta!

“Durante seis años podrán cultivar la tierra y recoger sus cosechas, pero el séptimo año deberán dejarla descansar. Si la tierra produce algo por sí sola, eso lo dejarán para alimento de la gente pobre, y para que los animales salvajes coman lo que sobre. Lo mismo harán con sus plantaciones de uvas y de olivos.” Éxodo 23:10-11 (TLA)

Dios bendijo al pueblo de Israel con una tierra fértil y productiva donde fluye leche y miel, pero de la misma forma que les permitió disfrutar también les dijo que la cuidaran, por ello, Él ordenó que durante seis años la hagan trabajar, mas el séptimo la harían descansar.

Es triste saber que actualmente existen personas que por curiosidad o simplemente por la maldad que hay en sus corazones terminan dañando la naturaleza, cuando en realidad Dios nos la dio para administrarla, porque finalmente a través de ella seremos beneficiados. Entonces ¿Qué estamos haciendo por nuestro planeta? Aunque esta tierra es nuestra casa temporal, tenemos la responsabilidad de cuidar el jardín que Dios nos ha provisto.

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Es Jesús tu buen pastor?

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Salmos 23: 1-3 (RVR1960)

Cuando pasan situaciones difíciles en nuestra vida, muchas veces perdemos la fe y nos desanimamos rápidamente. Dejamos de buscar a Dios y enfocamos nuestra mirada en el problema, olvidando quién es Dios y las promesas que Él tiene para nosotros.  ¿Te ha pasado?

David, el autor de este salmo, comienza refiriéndose a Dios como su pastor, porque él sabía lo que significaba ser pastor y la responsabilidad que implicaba.

Las ovejas  necesitan dirección, protección, cuidado y buena alimentación, ¿Acaso no son estas cosas las que necesitamos nosotros como seres humanos? ¡Desde luego que sí! Por eso David a pesar de haber pasado por muchos problemas, estaba seguro y confiado en la ayuda de Dios: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4. (RVR1960)

¿Cómo reaccionas tú frente a una dificultad o necesidad? ¿Es el Señor tu buen pastor? ¿Confías plenamente en Él así como David lo hizo?

Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” Juan 10:11. No olvides que el Señor es Él mismo, ayer, hoy y por los siglos. Él quiere darte descanso, fortalecerte, guiarte y darte la seguridad que necesitas para enfrentar tu situación.

Tú puedes tener la misma confianza que David tuvo, sólo necesitas conocer a Dios, creer en su palabra  y tener una  comunión personal cada día. Deja que Jesús sea tu buen pastor, quien te proteja, alimente y guíe.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Descansar es una terapia…

Cada día enfrentamos una dura batalla en la que a veces perdemos y otras ganamos, pero a pesar de salir victoriosos en diferentes oportunidades podemos cansarnos, sin sentir deseos o entusiasmo por continuar luchando, nos sentimos frustrados o simplemente sin fuerzas. ¿Te ha pasado?

Para empezar es necesario comprender que eres humano, no un súper héroe con poderes sobre naturales, por tanto tienes derecho a cansarte o agotarte por lo duro que ha sido el día. Por esta razón es primordial que te des tiempo para DESCANSAR y después puedas levantarte con nuevas fuerzas.

En esta oportunidad quisiera compartir contigo la historia de un gran hombre de Dios que se cansó después de haber tenido una gran victoria:

“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.

Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

1 Reyes 19:4-9

Este pasaje muestra la historia de Elías. Fue utilizado por Dios para frenar la idolatría, venciendo a 400 profetas seguidores de Baal, a consecuencia de este hecho la esposa del rey lo buscó para matarlo, pero él escapó y llegó al punto de no querer vivir ¿Elías tenía miedo a una mujer después de haber derrotado a 400 hombres? No, no era miedo o cobardía, sino cansancio.

El Señor sabía el estado en el que se encontraba Elías por lo que no escuchó sus palabras, sino que le permitió descansar, lo alimentó, el profeta durmió y Dios volvió a alimentarlo hasta que recuperó sus fuerzas. Posteriormente a esta terapia le preguntó: ¿Qué haces aquí?

Cuando estamos cansados o frustrados podemos tener pensamientos equivocados; podemos creer que ya no podemos más, que no somos capaces o que es demasiado para nosotros, pero esto no es así. Si te encuentras débil por las luchas que has tenido o agotado por el desierto que estás enfrentado, necesitas descansar.

Te animo a entregar tus fuerzas al Señor para que cuide de ti, pero no te rindas, aún tienes un largo camino por recorrer



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Todo proceso cuesta

La vida cristiana es un constante proceso de crecimiento. Si nos detuviéramos a pensar por cuántas circunstancias hemos atravesado desde el momento en que decidimos depositar nuestra confianza en Dios, nos quedaríamos perplejos de cuánto hemos progresado hasta el día de hoy.

Debemos entender que el Señor no hace nada porque sí, ya que detrás de muchas de las cosas que vivimos el propósito principal es: “Aprender a confiar en Dios”, a descansar en sus brazos sabiendo que Él tomará el control sobre cualquier circunstancia.

 “Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que así aprenderemos a soportar el sufrimiento. Y si aprendemos a soportarlo, seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba, podremos estar seguros de nuestra salvación. De eso estamos seguros: Dios cumplirá su promesa, porque él nos ha llenado el corazón con su amor, por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.”

Romanos 5:3-5 (TLA)

Dios desea que crezcamos en amor, paciencia, fe, servicio, pureza, conocimiento de Cristo y en todo, pero muchas veces nuestra impaciencia nos hace estancarnos en donde empezamos. Por ejemplo, cuando se presentan ciertas dificultades en nuestro camino, le pedimos paciencia a Dios, con el pensamiento de que Él quitará esa dificultad sin pensar en el verdadero propósito del mismo.

Y es ahí justamente donde comienzan nuestras frustraciones, porque en lugar de ello, notamos que empezamos a ser atacados por circunstancias que lamentablemente nos llevan en el sentido opuesto al que creíamos y terminamos preguntándonos: “¿Qué está haciendo Dios? ¿Me habrá escuchado? Creo que entendió al revés”.

Y no queremos entender que ese tipo de situaciones son parte del proceso, donde Dios trabaja en nuestra impaciencia rompiendo nuestras costumbres y moldes, lo cual siempre producirá dolor, pero el resultado será sorprendente.

Si hoy te hallas en medio del proceso y, por lo difícil que ha sido para ti has intentado suprimirlo de tu vida, quiero animarte a que en lugar de lamentarte y frustrarte, dejes que Dios tome control de todo y que sea Él quien le dé forma a tu vida, porque después de dejar que Dios haga lo suyo en esos procesos, no volverás a ser el mismo. ¿Estás dispuesto a intentarlo?


Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Quizá necesites descansar…

Muchas veces la cantidad de actividades que realizamos  no nos permite disfrutar la vida como  a Dios quiere, porque al final terminamos enfermándonos. Las investigaciones han demostrado que el estrés es una de las principales causas que contribuyen al desarrollo de muchas enfermedades, tanto físicas como emocionales.

¿Cuántas veces te has sentido sobrecargado por las actividades que realizas?

No está mal ocupar tu tiempo y talento al servicio de Dios, ni tampoco dar una milla extra en el trabajo y mucho menos darlo todo por tu familia, pero si esas responsabilidades se han convertido en una carga muy difícil de sobrellevar, quizá necesites descansar; no esperes a enfermar para frenar, es importante encontrar un equilibrio en cada actividad que realizas.

Elías, en un momento de transición en su vida, cuando experimentó algo que jamás había imaginado, quiso dejarlo todo, pero tal vez en ese momento no se había dado cuenta que también necesitaba descansar para reponer fuerzas y continuar en el llamado que Dios le había hecho.

“y anduvo por un día en el desierto. Después se sentó debajo de un arbusto, y estaba tan triste que se quería morir. Le decía a Dios: ¡Dios, ya no aguanto más! Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados.” 1 Reyes 19:4 (TLA)

Tal vez en estos días has sentido cómo todo se ha salido de tu control y los únicos pensamientos que han retumbado en tu mente han sido el de abandonar a tu familia, matrimonio, y aún darle la espalda al llamado que Dios te ha hecho, pero déjame decirte que esconderte y hasta desligarte de todo ello, no es la solución, porque aunque no lo creas, un descanso te vendría bien y en medio de ello tener un tiempo a solas con el Señor sin que ninguna actividad de familia, trabajo o ministerio te interrumpa.

¿Cuáles son tus prioridades? Analiza esto para que ninguna responsabilidad se convierta en una carga, porque cuando esto sucede las cosas pierden el sentido y se hace más difícil continuar.

Si hasta hoy estabas estresado por las cosas que has estado viviendo, es tiempo de hacer un alto y descansar, no olvides que eres el templo del Espíritu Santo pero también un ser humano que necesita un descanso en las manos de Dios para que puedas recobrar fuerzas y llegar a la meta.

“Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios” 1 Reyes 19:8 (RVR).

Elías fue renovado por el Señor para continuar con su llamado, hoy Dios quiere renovar tus fuerzas, no dudes en abandonarte en sus manos para tener un descanso reparador.

Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna. Salmos 73:26 (NVI )

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te preocupes…

En el mundo no estaremos libres de enfrentar aflicciones y necesidades, ya sean económicas, de salud, familiares o personales. Por esta razón el Señor nos dejó su Palabra, para que no nos desesperemos sino que descansemos en Él.

 “Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves!…

Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe!

Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.”  Mateo 6:25-33 (DHH)

¿Tu situación económica es crítica? ¿Estás siendo azotado por alguna enfermedad? ¿Tienes alguna preocupación? El Señor te pide que no te angusties, sino que confíes en Él. Toma como ejemplo las aves del cielo que no viven afligidas pensando qué van a comer o vestir porque su creador conoce sus necesidades.

¿De qué sirve preocuparse? Aunque llores, dejes de comer o dormir, tu problema seguirá del mismo tamaño. Por este motivo te animo a cambiar de estrategia; cierra la puerta de tu habitación y entrégale al Señor tu carga, ten Fe y sonríe porque ya no estarás solo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres alguien de confianza?

Es interesante analizar si somos dignos de confianza, esta cualidad  se muestra cuando nos entregan una responsabilidad y asumimos el compromiso con todo empeño. De esta manera las personas tienen la seguridad de que pueden descansar con nosotros al darnos una tarea. En esta situación me gustaría recordar el servicio de José:

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.” Génesis 39:23 (RVR 1960)

A pesar que José se encontraba en la cárcel por la injusticia que vivió, él no abandonó al Señor y continuaba trabajando donde estaba; de tal manera que el jefe de la cárcel descansaba con su trabajo y no necesitaba preocuparse por las responsabilidades de José ¿Cuántas personas tienen la confianza de entregarte sus preocupaciones?

La mayoría de los niños necesitan ser controlados por sus padres para cumplir con sus deberes, y a veces nos comportamos como ellos porque esperamos que alguien nos vigile para trabajar u obedecer; de lo contrario solamente estaríamos distraídos siendo un dolor de cabeza a nuestros superiores.

Siervos, obedezcan en todo a sus amos terrenales. Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Sírvanlos con sinceridad debido al temor reverente que ustedes tienen al Señor. Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.” Colosenses 3:22-23 (NTV)

En este mundo tenemos autoridades terrenales, como nuestros padres o jefes. El Señor nos enseña a trabajar y obedecer de buena gana, como si fuera para Él mismo, con sinceridad y respeto ¿Trabajas como para Dios?

Cuando comiences a actuar como Jesús te ordenó, te aseguro que también serás bendecido por Él, además hallarás gracia delante de las autoridades así como José. Por esta razón te animo a hacer la diferencia y, a pesar de que tus padres o jefes sean duros contigo, muestra siempre que eres alguien que sirve al Señor.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Descansa

Hace algunos días vi un video, bastante interesante y muy reflexivo, en el que se mostraba a un bebé llorando. Su madre había muerto en el momento del parto y ella había donado su corazón a un desconocido. Muchas fueron las personas que trataban de calmar al bebé levantándolo, dándole juguetes, hablándole pero ninguno pudo consolarlo; entonces vino el hombre que había recibido el corazón de su madre, tomó al bebé y lo apoyó justo cerca de su corazón y el bebé dejó de llorar, es más comenzó a reír.

¡Qué increíble escena! El bebé reconoció el corazón de su madre. Muchos trataron de calmarlo dándole cosas pero ese recién nacido sólo necesitaba a su mamá, necesitaba  sentirla.

No sólo los bebés tienen esa necesidad del regazo de sus padres; sin importar nuestra edad, todos tenemos ese deseo de que alguien nos tome en sus brazos cuando sentimos que ya no podemos más.

El enemigo podrá ofrecerte refugio, pero sabemos que no hay brazos más fuertes y llenos de Amor que los de nuestro Padre.

“Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación.” Salmos 62:1 (NVI)

El bebé del video halló descanso en medio de su llanto porque reconoció el corazón de mamá, ¿Podrías reconocer el abrazo y consuelo que viene de Dios? A veces en esos momentos de dolor intenso, ya sea por enfermedad o problemas, olvidamos que tenemos un Padre que está ahí con los brazos abiertos para ayudarnos y corremos al lugar equivocado para hallar una tranquilidad superficial.

Si te encuentras totalmente destruido por los problemas que enfrentas, hoy te invito a correr a los brazos de Dios, refúgiate en su presencia y experimentarás  el verdadero descanso que sólo Él puede darte; y si piensas que por tus fallas no tienes la oportunidad de acercarte a Él déjame decirte “Dios aún está ahí para ti”

“Prueben y vean que el Señor es bueno; ¡qué alegría para los que se refugian en él!” Salmos 34:8 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

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¿Quién sostiene el timón de tu vida?

Un buque se encontraba en inminente peligro, el barco estaba a punto de chocar contra unos altos peñascos.

De pronto un hombre, desobedeciendo las órdenes del capitán, fue hasta donde estaba el piloto, a quien vio amarrado y haciendo girar la rueda pulgada a pulgada para llevar el buque mar adentro. Cuando el  marino vio al hombre le sonrió y este último se apresuró a bajar y dijo a los otros pasajeros:

     – He visto el rostro del piloto y sonreía. No se preocupen.

Seguramente todos los pasajeros del barco estaban preocupados  y hasta  en pánico viendo cómo el buque podía chocar contra los altos peñascos. Desde el lugar en el que se encontraban y con la información que tenían, seguramente esperaban un final trágico.

Sin embargo, hubo un pasajero que decidió ir a ver a quien estaba en control y encontró una esperanza en la sonrisa del piloto.

Las noticias no siempre son buenas, a veces nos invaden los problemas y parece no haber esperanza, empezamos a ver cómo nuestra vida se dirige hacia rocas que podrían destruirnos. Pero cuando eso sucede, podemos ir a buscar a Dios, quien dirige nuestras vidas y confiar en que no hay nada ni nadie que pueda lastimarnos.

“Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza. Alabo a Dios por lo que ha prometido.
En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo? ¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?” Salmos 56:3,4 (NTV)

Cuando las dificultades invaden nuestra vida y no sabemos qué hacer, cuando todo parece perdido, podemos levantar la mirada para ver al piloto de nuestras vidas. Sin duda alguna, encontraremos paz al saber que Dios es quien tiene el timón en sus manos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El Asalto

Se cuenta que una vez asaltaron a Matthew Henry, conocido ministro y comentarista bíblico del Siglo XVIII (1662-1714). Después de lo sucedido algunos de sus amigos le preguntaron cómo se sentía. Cualquiera hubiera esperado una queja contra Dios pero lejos de eso, su respuesta fue:

“Me siento muy agradecido con Dios… de hecho, tengo cuatro cosas por las cuales estarle agradecido en cuanto a esto que me ha pasado. Primero, le estoy agradecido porque es la primera vez que me asaltan. Segundo, le estoy agradecido porque me robaron la bolsa y no me quitaron la vida. Tercero, le estoy agradecido porque aunque se llevaron todo lo que tenía encima, no era mucho. Y cuarto, le estoy agradecido porque me robaron a mí y no fui yo quien robó”.

Cuando algo malo nos sucede, tendemos a centrarnos en eso y perdemos de vista las cosas buenas que pueden haber sucedido en medio de las adversidades. Nos olvidamos de que Dios tiene el control de nuestras vidas y que Él no permitirá que nada nos dañe.

“Y den gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:20 (NTV)

Puede ser que más adelante veamos de qué cosas nos libró el Señor o quizás nunca lo sepamos con claridad, pero puedes confiar en que no hay lugar más seguro que en sus manos y que si Él permite algo es porque tiene un propósito.

“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:7

No te desanimes, estreses, desesperes y mucho menos reniegues contra Dios por las circunstancias que estás viviendo, dale gracias porque Él tiene cuidado de tu vida y todo tiene un propósito.

 

 

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¿Hasta cuándo vas a dormir?

Me gusta observar a las hormigas por el trabajo que realizan juntas y aunque por su tamaño  parecieran ser insectos sin importancia, hay mucho que aprender de ellas.

En Proverbios 6:6-8 (NTV) encontramos: “Tú, holgazán, aprende una lección de las hormigas. ¡Aprende de lo que hacen y hazte sabio! A pesar de que no tienen príncipe ni gobernador ni líder que las haga trabajar, se esfuerzan todo el verano, juntando alimento para el invierno.”

Dios nos da una lección a través de estos diminutos insectos que no se rinden ante nada, pues a menudo llevan o arrastran con firmeza objetos que duplican o triplican su tamaño; puedes poner obstáculos en su camino tratando de detenerlas, pero siempre hallan la forma de continuar con su tarea. No se afanan ni dejan labores para último momento, ellas prevén y administran  bien su tiempo, haciendo un arduo trabajo para tener alimento durante el invierno.

Por el contrario, el perezoso es un animal muy lento, tanto que cada movimiento pareciera ser meditado previamente. Por ello Proverbios nos advierte para no caer en la pereza  de dormir en lugar de trabajar, lo cual no significa que nunca debamos descansar, simplemente evitar hacerlo cuando debemos cumplir con una labor.

Antiguamente Dios les dio a los judíos el día de reposo, un día a la semana para descanso y restauración. Actualmente, es posible que nosotros tengamos más de un día para descansar, por ello es importante no caer en la pereza, la cual no nos permite utilizar las facultades que Dios nos ha dado tanto físicas, como intelectuales para satisfacer nuestras propias necesidades.

Si en estos días has estado disfrutando de periodos de  sueños y tiempos extras a los cuales podrías sacarle provecho, pero a causa de la pereza has perdido más de una oportunidad, entonces sería prudente detenerse a pensar y actuar como lo haría una hormiga, no sólo en lo laboral sino también en lo espiritual.

¡Despierta! ¿Hasta cuándo vas a dormir? Porque si observas a tu alrededor, hay mucho por hacer. Recuerda que Dios dijo que la mies es mucha pero los obreros son pocos, por lo tanto, puedes estar seguro que siempre habrá un lugar destinado sólo para ti.

¡Es momento de actuar mientras las fuerzas nos lo permiten!

¿Acaso no se acuerdan, amados hermanos, cuánto trabajamos entre ustedes? Día y noche nos esforzamos por ganarnos la vida, a fin de no ser una carga para ninguno de ustedes mientras les predicábamos la Buena Noticia de Dios. 1 Tesalonicenses 2:9 (NTV)

Por: Ruth Mamani

 

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Yo sé a quién he creído

Se cuenta que cuando Faraday, famoso físico y un hombre de gran talento, se hallaba cercano a la muerte, le preguntaron:

       – ¿Cuáles son sus teorías ahora?

      – Teorías no tengo; estoy descansando sobre seguridades – Respondió, citando 2 Timoteo 1:12 “… porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.

¿Puedes responder lo mismo ante una circunstancia adversa? ¿Dónde o en quién está tu seguridad?

La vida y todo lo que podemos obtener en ella o poseer, son cosas pasajeras, nada puede darnos la seguridad que necesitamos ante las adversidades, sólo Dios puede ser nuestra fortaleza y la Roca inconmovible sobre la que podemos pararnos.

Tu familia, salud, posesiones, trabajo, todo puede desaparecer en cuestión de días, horas o segundos y si tu confianza está depositada en esas cosas, habrás perdido todo junto con ellas. Sin embargo, si tu seguridad está puesta en Dios, no hay problema que pueda derribarte y aunque no entiendas lo que estás viviendo, puedes creer que sus planes son mejores que los tuyos.

“Como nos dicen las Escrituras: «Todo el que confíe en él jamás será avergonzado»”. Romanos 10:11 (NTV)

Recuerda que Dios siempre cumple sus promesas y que no hay nada imposible para Él. Las pruebas y los problemas son temporales y Dios nunca dejará avergonzado a quienes en Él confían y guardan sus mandamientos.

No importa cuáles son tus circunstancias, solamente confía en que Dios es tu ayudador,  Salvador, tu proveedor, tu defensor,  quien te sostiene y jamás ha fallado ni lo hará; y si llega gente queriendo desanimarte, solamente di:  “Yo sé a quién he creído”.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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