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Sé amable y paciente

“Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor” Efesios 4:2 (DHH).

Muchas veces nos cuesta ser tolerantes con las personas que no van a nuestro ritmo o bien cuando ciertas actitudes en ellos no cambian. Y esto puede producir en nosotros angustia y desesperación al no ver resultados inmediatos en sus vidas. Sin embargo, en vez de impacientarnos, debemos ser amables y con mucha paciencia ayudarles a mejorar cada día, pues esto es una muestra de amor que debemos practicar.

Entonces, cuando no veas resultados o cambios inmediatos en aquella persona, sé amable, y con mucha paciencia ayúdale a sacar lo mejor de ella y sobre todo ora por vida.

Por Giovana Aleman

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido por radio cristiana CVCLAVOZ .

Levanta tus manos

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” Isaías 43:18-19 (RVR 1960).

Muchos hemos experimentado el dolor de vivir en depresión. Nos invade una profunda tristeza, nuestro futuro se vislumbra como sombrío y sin esperanza, cayendo muy probablemente en la desesperación. La pregunta es ¿Cómo levantarnos? ¿Cómo seguir adelante? Es obvio que necesitamos la ayuda de Dios, por lo tanto debemos levantar nuestra mirada a Él. Cuando dejamos de poner el foco en nuestra condición y recordamos el poder que tiene nuestro Padre Celestial, podemos comenzar a salir de ese gran pozo que es la depresión.

Te animo a confiar en el Señor, levanta tus manos y enfoca tu mirada en Dios. Nuestra esperanza debe estar en Él.

Por Neyda Cruz


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Más allá de los límites…

La vida da muchas vueltas y a veces nos envuelve en situaciones que de repente, sin darnos cuenta, nos limitan. Siempre que queremos empezar algo surgen pequeñas dificultades que nos llegan a paralizar.

Cierto día,  revisando las redes sociales, me encontré no sólo con uno sino con varios testimonios de cómo personas con cierta discapacidad podían realizar actividades como si no la tuvieran. Esto me impulsó a querer experimentar qué haría si padecía de una e intenté caminar con los ojos vendados en el pasillo de mi casa por un buen momento y no pude con ello. Era increíble mi desesperación por ver el camino por donde me dirigía, a pesar de conocer los diferentes compartimientos de mi casa. Imagino que algo así debió sentir Zacarías cuando le fue anunciado que a su edad avanzada se convertiría en padre y al no creer la promesa de Dios, quedó mudo.

En Lucas 1:20-22 (RVR) Podemos ver la repuesta del ángel Gabriel mientras Zacarías se encontraba en el Santuario ofreciendo incienso a Dios: Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.  Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.  Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. Él les hablaba por señas, y permaneció mudo.

¿Te imaginas quedar mudo sabiendo que tienes la responsabilidad de anunciar mensajes importantes?

Seguro muchas personas se acercaban a hablar con Zacarías, pero por su discapacidad momentánea, él tenía que buscar la forma de comunicarse con los demás. Incluso cuando su hijo nació la gente le preguntaba, cómo se llamaría, creían que su nombre sería igual que el suyo, pero Elizabeth, su esposa, dijo que su nombre sería Juan. No les fue fácil creer esto, entonces le preguntaron a Zacarías, quien sin poder hablar respondió escribiendo en una tablilla afirmándoles lo que su esposa había dicho, y dentro de poco  tiempo empezó a hablar y todos quedaron maravillados.

Imagino que durante el tiempo que Zacarías se encontraba discapacitado se sintió limitado a muchas cosas; pero si tú y yo que no tenemos ninguna discapacidad, ¿esperaremos a tener una para desarrollar los dones que el Señor nos ha dado y esforzarnos por lograr nuestros objetivos?

Si por el contrario, eres alguien que se ha esforzado por alcanzar sus metas a pesar de las limitaciones y condiciones físicas y económicas que se pudieran presentar, déjame decirte que ningún esfuerzo es en vano, no te desanimes, confía en Dios y en lo que Él desea hacer en tu vida. Tú puedes avanzar más allá de tus límites. Recuerda:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”  Filipenses 4:13 (RVR)

¡No hay mayor límite que el que tú puedes poner en tu camino!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Devuelve lo que no es tuyo!

“Un día, los profetas le dijeron a Eliseo:

—Mira, el lugar donde vivimos contigo es demasiado pequeño para nosotros. Déjanos ir al río Jordán, allí tomaremos troncos y nos haremos una casa.

Eliseo les contestó:

—Está bien. Vayan.

Entonces uno de los profetas le dijo:

—Ven con nosotros, por favor.

Él contestó:

—Está bien, iré.

Así que Eliseo los acompañó, y cuando llegaron al río Jordán cortaron algunos árboles. Mientras uno de los profetas estaba cortando un tronco, se le cayó el hacha al río. Entonces le gritó a Eliseo:

— ¡Maestro! ¡Esa hacha no es mía, me la prestaron!” 2 Reyes 6:1-5 (TLA)

Imagino el susto que se llevó el profeta cuando vio desaparecer el  hacha en el río, quizá pensó en no recuperarla más y se hizo la idea de tener que pagarla, pero su angustia fue tal que no pudo evitar gritar.

¿Alguna vez te pasó algo similar? Tal vez pediste prestado algo que necesitabas en el momento, pero por un descuido lo perdiste, se rompió o puede que haya pasado el tiempo y nunca más lo regresaste.

Romanos 13:7-8 (NVI) dice:

“7 Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. La responsabilidad hacia los demás. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.” Romanos 13:7-8 (NVI)

Alguien dijo alguna vez: “Su nombre es prestar y su apellido devolver” Haciendo referencia a que si te prestaste algo, no tardes en devolverlo. Puede que la persona que te hizo ese favor tuvo que haber trabajado mucho para obtener ese bien, no sería justo simplemente olvidarlo; o quizá no tenga ninguna necesidad, pero sabes que lo correcto es devolver.

A pesar de que el tiempo haya pasado desde el día en que pediste prestado, te animo a armarte de valor para devolver aquello que no es tuyo; ya basta de estar escondiéndote de los demás porque no les has pagado lo que les debes; ya basta de infringir los principios de la palabra de Dios, es tiempo de vivir en integridad y de  que no debamos nada a nadie.

Todos sabemos del riesgo que corremos al prestarnos algo que no nos corresponde, y de la misma forma sabemos cuando somos nosotros quienes prestamos a otros.

Así como el profeta exclamó con tanta desesperación al ver su hacha “prestada” desaparecer en el río, de la misma forma deberíamos desesperarnos por devolver algo que nos prestamos o que debemos.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tus problemas aumentaron?

No hace mucho recibí un correo de una persona que estaba a punto de perder a su familia y algo que me llamó mucho la atención fueron estás palabras que él dijo: “Desde que empecé a buscar a Dios, más problemas tengo en mi vida, ¿por qué?”

Sin duda, el dolor, la desesperación y no encontrar una respuesta a su situación,  llevaron a esta persona a pensar de esa manera.  ¿Alguna vez tú has pensado de igual forma y echado la culpa a Dios por tus problemas? ¿En serio crees que buscar a Dios puede traerte más dificultades?

Si piensas de esa manera, entonces no conoces a Dios, porque Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5. Esto quiere decir que Dios anhela que estemos cerca de Él y no separados.

Los problemas no vienen porque nos acercamos a Dios, ni aumentan cuando más lo buscamos. Simplemente son consecuencias de las decisiones y actitudes equivocadas que tomamos. No olvidemos que cada decisión tiene una consecuencia, buena o mala. Por eso la Biblia nos llama a vivir con sabiduría. “Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad.” Colosenses 4:5 (NTV)

Problemas siempre  tendremos, pero estando solos o lejos de Dios nunca los podremos vencer “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13. Además, sino confiamos en la palabra del Señor y creemos en lo que Él nos dice, no tendremos su respaldo. (Hebreos 11:6.)

No permitas que los problemas de la vida te hagan pensar cosas equivocas y te lleven a actuar de manera necia. A pesar de cualquier situación, mantén tu fe firme en el Señor y confía en Él.

El Señor dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación».  Salmo 91: 14-16 (NTV)

¡Confía en Dios y no en tus pensamientos!

 

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Espera en Dios y ten fe

“Tu salvación viene  de Jehová, Y él es tu fortaleza en el tiempo de angustia.  Él te ayudará y  librará; Te libertará de los impíos, y te salvará, Si esperas en Él.” Salmo 37:39-40

Si crees y confías en Dios, no te desesperes ni te preocupes por la situación que tienes. Aprende a ser paciente, humilde y sobre todo una persona dependiente de Dios. No siempre la respuesta del Señor a tus oraciones o súplicas será inmediata. Lo importante es que sepas que tu Padre Celestial es fiel a Su Palabra y que tiene un tiempo perfecto para obrar en tu vida.

¿Sabías que la desesperación retrasa las bendiciones que Dios tiene para ti? Te explico la razón: cuando tú te desesperas estás comunicando a Dios que no confías en Él, y la Biblia dice que sin fe es imposible agradarle. No olvides que la fe es tener plena seguridad de que vas a recibir lo que esperas y es el convencimiento de que se hará realidad lo que ahora no ves.

Por lo tanto, no comuniques a Dios tu desconfianza, al contrario, sigue adelante confiando y teniendo presente que  tienes un Dios Todopoderoso. “…pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.” 1 Corintios 10:13. (DHH)

No confíes en tus circunstancias ni en los pensamientos negativos que tienes. No dejes que tu alma se turbe y desespere. Espera en Dios y ten fe en que tu salvación llegará. El Señor es fiel y recompensa a quienes lo buscan.

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.” Salmo 40:1-2.

 

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Habla con Jesús

Cuando pasamos momentos dolorosos y desesperantes, muchas veces creemos que nadie puede ponerse en nuestro lugar y entendernos. Pensamos que el problema o la situación solamente la atravesamos nosotros y nadie más. Pero la Biblia dice que, “…él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores… fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados. Isaías 53:4-6. (TLA)

Jesús, el Hijo de Dios, sabe y entiende perfectamente cómo nos sentimos cuando enfrentamos situaciones dolorosas en nuestra vida. Los evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) muestran la vida de Jesús y cada situación difícil que Él tuvo que vivir. El Señor experimentó situaciones como el abandono, la injusticia, las amenazas, la persecución, el maltrato físico, el odio de algunas personas, etc.

Por eso, no dejes de hablar con Jesús si estás preocupado, desesperado, pasando un momento doloroso o no encuentras el sentido a la vida. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida…” Juan 14:6 (NTV) “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28 (NVI) “…Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33. (PDT)

Hablar con Jesús y confiar en Él, cambiará tu manera de pensar y llenará tu vida de su paz. Te enseñará que todo lo que está sucediendo en tu vida es con un propósito especial y que todo está bajo su control.

El Señor dice: “Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir.” Salmos 32:8 (DHH)

Si tienes un problema, habla con en el Señor, escucha sus consejos y confía en Él.

 

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¿Estás alerta?

Hace algunos días pude presenciar una escena muy dulce de una niña y su padre, me encontraba de camino a casa en transporte público, vi que un señor bajó y mientras pagaba su pasaje al conductor, una niña pequeña de 4 o 5 años desde un balcón muy cercano, con una enorme sonrisa e inquieta comenzaba a cantar “Papito, papito de mi corazón, yo te quiero mucho con todo mi amor”, era evidente que su padre había llegado a casa.

Esa escena me llevó a reflexionar sobre mi actitud al esperar a Dios, como hijos hemos recibido la promesa de un retorno, “Miren, yo vengo pronto, y traigo la recompensa conmigo para pagarle a cada uno según lo que haya hecho.” Apocalipsis 22:12 (NTV).

Hoy muchos se encuentran alarmados y desesperados por todas las noticias que se publican acerca de los últimos tiempos, pero al igual que esta niña, nuestro anhelo y preocupación debe ser solamente ver a nuestro Padre.

Su palabra dice: “¡Así que ustedes también deben estar alerta!, porque no saben qué día vendrá su Señor.” Mateo 24:42  (NTV) no contamos con una fecha exacta para esperar, pero nos dijo que estemos alertas y preparados.

Al pensar en que debemos estar preparados debemos preguntarnos: ¿Cómo está mi vida espiritual?, Si su venida fuera hoy, ¿me iría con Él?, ¿Estoy listo/a?

Quizás dar una respuesta firme e inmediata a estas preguntas es un poco difícil, ya sea porque estamos con dudas o porque simplemente sabemos que no hemos estado haciendo lo correcto.

Mucho se habla de que estamos en los últimos tiempos, de las señales antes del fin, pero si Dios nos dio la posibilidad de ver esas señales no lo hizo con el objetivo de atormentarnos, sino para que estemos siempre alertas.

¿Estás listo?

Por Judith Quisbert

 

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No tengas miedo a tu problema

“Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible. Fue por la fe que Moisés ordenó que el pueblo de Israel celebrara la Pascua y rociara con sangre los marcos de las puertas para que el ángel de la muerte no matara a ninguno de sus primeros hijos varones. Fue por la fe que el pueblo de Israel atravesó el mar Rojo como si estuviera pisando tierra seca, pero cuando los egipcios intentaron seguirlos, murieron todos ahogados.” Hebreos 11:23-29 (NTV)
A veces creemos que somos los únicos que pasamos momentos difíciles, que enfrentamos una enfermedad, la pérdida de un ser querido, una crisis económica, una desilusión amorosa, etc. Pero si leemos la Biblia encontraremos historias de personas que pasaron por situaciones similares o más complicadas que las nuestras.
Tal es el caso de Moisés, libertador del pueblo de Israel, quien tuvo que enfrentar diferentes dificultades en su vida. Pero ninguno de los problemas que tenía en frente fue motivo para alejarse de Dios o dudar de su poder. Lo único que hizo para salir victorioso de todas sus batallas fue confiar y obedecer las palabras de Dios.
Quizás te encuentras en un momento de desesperación y el diablo procura desanimarte y llevarte a desobedecer al Señor, o tal vez piensas que es mejor renunciar y ya no luchar por tu situación. No te des por vencido, haz lo que hizo Moisés, ten fe y no tengas miedo a lo que te enfrentas, al contrario, sigue firme en el camino y pon tu mirada en Dios.
No importa qué faraón se levante contra ti ni qué ejército te persiga, sólo confía en las promesas que Dios te dio y ten fe que en verdad sucederá lo que esperas. “Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré.” Josué 1:5 (NTV)
“Unos confían en sus carros de combate, otros en sus caballos; pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.” Salmos 20:7 (PDT)
¡Confía en Dios y no tengas miedo a los problemas que tienes!

 

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Momentos oscuros

“Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor.  Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó.” Salmos 40:1-2 (NTV).

Cuando pases por momentos de depresión, derrama tu corazón delante de Dios, clama en oración y entrégale tu dolor. Confía en Él que puede sacarte de la desesperación y puede sanar las heridas de tu alma. Te sostendrá y dará firmeza a tus pasos.

Deja que Él transforme tus pensamientos y te dé esperanza.

¡Clama y te ayudará!

Por Giovana Aleman

 

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No te desanimes cuando no hay una respuesta

“Entonces Jesús le dijo: ¡Mujer, tú sí que tienes confianza en Dios! Lo que me has pedido se hará. Y en ese mismo instante su hija quedó sana.” Mateo 15:28 (TLA)
La Biblia relata la fe de una mujer gentil, quien sufría porque su hija era atormentada por un demonio y se encontraba desesperada. Ella se acercó a Jesús y le rogó diciendo: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.” Mateo 15:22-23.
¿Cómo te sentirías si fueses la mujer del relato y recibes por respuesta el silencio del Señor? ¿Cuál sería tu reacción si le rogaras a Dios por ayuda y Él no te respondiera?
Esta mujer, muy consciente de su condición y a pesar de que no recibió una respuesta inmediata de Jesús, volvió a insistir por su ayuda. “La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó: ¡Señor, ayúdame! Él le respondió: No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros. Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Mateo 15:25-27 (NVI)
¿Te imaginas recibir una respuesta de esa manera del Señor? Lo que sucede es que esta mujer era consciente de que no era merecedora del favor de Jesús, porque no era parte del pueblo de Dios, por eso el Señor le dice: “No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.”
Pero la mujer nunca perdió la esperanza de recibir la ayuda de Jesús y sabía que la gracia de Dios era grande. Alguien que conoce a Jesús de verdad, nunca dejará de insistir. Porque sabe que nunca nadie ha orado en vano y que Dios siempre responde.
Al final del relato Jesús le concede a esta persona exactamente lo que pidió y le dijo: “Mujer, tienes mucha fe. Por eso haré lo que quieres que haga. Y en ese momento la hija de la mujer fue sanada.” Mateo 15:28.
Si has estado orando por una petición y aún no has recibido una respuesta, acércate a Dios una vez más y no dejes que las circunstancias o su silencio te hagan dudar de su gracia. Recuerda que el Señor ama que lo busquemos con fe y que Él es galardonador de aquellos que siempre están doblando rodillas.
“Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro.” Santiago 1:6(NTV)

 

 

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El fruto de la prueba

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Santiago 1:2-3 (RVR.1960)

Estamos tan acostumbrados a recibir respuesta inmediata a nuestras necesidades, que al sólo presionar un botón sabemos que obtendremos lo que pedimos y a veces intentamos hacer lo mismo con Dios aún estando conscientes de que Él no actuará a nuestra manera sino a la suya. Si hoy te hallas en diversas pruebas y sientes que la desesperación te consume, te invito a abandonarte en las manos de tu creador y con toda perseverancia aceptes su voluntad la cual es agradable y perfecta.

Por Ruth Mamani

 

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