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¿Apartado?

“Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.” 1 Samuel 12:22 (RVR 1960)

En ocasiones podemos tomar malas decisiones, cometer errores y pecados que nos apartan del camino correcto; pero sin importar cuán lejos estemos Dios irá a nuestro encuentro para traernos nuevamente de vuelta; así como el buen pastor buscó a la oveja extraviada y sanó las heridas que fueron producidas por su desobediencia, de la misma manera el amor de nuestro Padre nos restaura a pesar de nuestra rebeldía. Él no nos abandona.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres rebelde?

La rebeldía es la actitud de la persona que, desafiante, se niega a obedecer y opone resistencia a quien tiene autoridad sobre ella. Hoy en día, hay muchos padres que se lamentan por lo rebeldes que son sus hijos; a pesar de todo el esfuerzo, amor y sacrificio que han hecho para darles una mejor vida lo único que han recibido son dolores de cabeza, tristeza y decepción.

Así también actuamos cuando nos negamos a obedecer a Dios, nos portamos como esos hijos rebeldes, necios, orgullosos y malagradecidos. En esa actitud le damos la espalda y corremos tras nuestros caprichos, hacemos oídos sordos a Su voz y Su corrección en vez de ser disciplinados pues toda corrección es por nuestro bien.

Si a un padre le duele profundamente que su hijo no responda favorablemente cuando quiere guiarlo por un buen camino, ¿Cuánto más a Dios que hace todo para que nosotros no nos perdamos y permanezcamos bajo su cobertura?

En Isaías 1:2-3 Jehová se dirigió a su pueblo, que se había revelado en contra de Él, de esta manera: “¡Escuchen, oh cielos! ¡Presta atención, oh tierra! Esto dice el Señor: «Los hijos que crié y cuidé se han rebelado contra mí. Hasta un buey conoce a su dueño, y un burro reconoce los cuidados de su amo, pero Israel no conoce a su amo. Mi pueblo no reconoce mis cuidados a su favor».” (NTV)

¿Alguna vez has sido desafiante con Dios? ¿Te has negado a obedecerle y estás haciendo lo que a ti te parece? Pues bien, nuestro Padre que es Omnisciente (que  sabe o conoce todo) quiere ser quien te guíe para que tu vida sea un reflejo de su amor y su poder.

Si reconoces que en alguna ocasión o tal vez hoy mismo estás siendo rebelde con Dios, que estás actuando a tu manera, puedes cambiar de dirección y volverte a Él; sólo es cuestión de pedirle perdón y comenzar a caminar bajo sus enseñanzas.

“¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados. Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas. »Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana. Isaías 1:16-18 (NTV)

¡Seamos hijos obedientes!

 

 

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3 consecuencias del pecado

Pecar es muy fácil, tal vez sea por ese motivo que minimizamos las consecuencias que tiene, y sólo nos damos cuenta de ellas cuando llega el tiempo de enfrentarlas. C. S. Lewis escribió “Tenemos una extraña ilusión de que el mero tiempo cancela el pecado. Pero el mero tiempo no hace nada ni al hecho ni a la culpabilidad de un pecado.” En la Biblia encontramos que el único que puede perdonar y olvidar nuestros pecados es Dios; sin embargo, esto no nos hace exentos de sufrir las consecuencias.

En Génesis 3 se relata la historia de cómo Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén debido a su pecado. A partir de ese entonces, todos sus descendientes (nosotros), fuimos privados de gozar de muchos privilegios. De esa misma historia podemos aprender que el pecado tiene los siguientes efectos:

1. Te aleja de Dios:

Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron de Dios. Esto demuestra que después de pecar, quien se aleja es el hombre y no Dios. Romanos 3:23 (TLA) dice: “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.” Dios no puede habitar en donde hay pecado. Además, cuando uno está en falta y ama lo malo del mundo, se vuelve enemigo de Dios (Santiago 4:4).

2. Te destruye:

El pecado afecta a la persona mucho más de lo que puede creer. El pecado trajo miedo y vergüenza a Adán y Eva; y eran sentimientos que ellos nunca antes habían experimentado. Usualmente cuando se comete un pecado procura esconderlo y mantenerlo en reserva; sin embargo, se ha comprobado que el guardar secretos es dañino para la salud y paz mental. Los pecados generan sentimientos negativos y destructivos para la persona; los cuales pueden llegar a ser difíciles de reparar.

3. Arruina tu relación con los demás:

Adán culpó a Eva, y ella a la serpiente. El pecado arruina la relación que tenemos con otros, no solo porque a veces preferimos culpar a otros; sino también porque la misma acción daña a los demás. Por ejemplo, las familias sufren por la infidelidad de uno de los cónyuges, un grupo se ve divide por un chisme o una mentira, el crimen de alguien afecta a la comunidad, etc.

¿Qué podemos hacer?

El pecado tiene una solución: Jesús. 1 Timoteo 2:5 dice que el único mediador entre Dios y los hombres es Cristo Jesús; por lo tanto, si uno quiere ser perdonado de sus pecados debe acudir a Él y confesar todas sus faltas. 1 Juan 1:9 (NTV) dice: “pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Dios es amor y quiere restaurar todas las consecuencias que trae el pecado. Para Él no hay nada imposible; sin embargo, no obliga a nadie a aceptar su amor. Dios te dice ahora Yo estoy a tu puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo.” (Apocalipsis 3:20, TLA)

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De la debilidad…al pecado

Eli es un personaje del Antiguo Testamento con un problema muy actual. Durante cuarenta años fue líder de Israel y un excelente sacerdote que se ganó el respeto del pueblo. Sin duda era una buena persona y si bien no estaba cometiendo adulterio ni robando las ofrendas, su deficiencia como padre lo llevó a la tragedia.

Si Elí era un buen hombre, ¿Qué pasó? ¿Por qué fracasó?

Cometió tres errores que como padres o líderes somos también propensos a caer.

     – Fue tolerante con el pecado, Eli estaba consiente que sus hijos Ofni y Fines cayeron en fornicación aun siendo siervos en el tabernáculo, no se atrevió a reprenderlos.

       – Fue muy tímido para poner mano fuerte a la rebeldía de sus hijos. Es verdad que ya tenía una edad avanzada y tal vez se sentía débil físicamente, pero hizo muy poco para corregirlos.

    – Fue lento para actuar y reprender el mal proceder de sus hijos y cuando quiso hacerlo, ya era demasiado tarde, porque ellos no quisieron obedecerlo.

“Elí, que ya era muy anciano, se enteró de todo lo que sus hijos le estaban haciendo al pueblo de Israel, incluso de que se acostaban con las mujeres que servían a la entrada del santuario. Les dijo: ¿Por qué se comportan así? Todo el pueblo me habla de su mala conducta”. 1 Samuel 2:22-23 (NVI)

Si en estos días has visto cómo un integrante de tu familia o de tu congregación ha cometido una falta que deshonra a Dios y por no quedar mal con esa persona o por no sentirte fuerte espiritualmente no dijiste nada y lo dejaste pasar ¡Ten cuidado! Dios no puede ser burlado, Él es capaz de quebrantar sus promesas para erradicar el pecado. Esto fue lo que hizo con Elí y sus hijos, el Señor le había prometido que su familia ministraría para siempre, pero a causa de la desobediencia anuló su promesa y lo cambió por maldición.

Ofni y Fines murieron y más adelante Elí también lo hizo. Tal vez el futuro habría sido otro si Elí no se hubiera convertido en cómplice de sus hijos.

Hoy por hoy, en la posición que te encuentres, Dios te dio una gran responsabilidad para con tus hijos u ovejitas de tu congregación, si te sientes incapaz de reprender a alguno que haya caído en pecado, empieza por examinar tu vida y busca alguna debilidad moral o espiritual para no dudar y actuar con rapidez ante el pecado.

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24 (RVR)

Por Ruth Mamani.

 

 

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¿Llamado o escogido?

Saúl y David, fueron reyes de Israel. El primero, llegó al trono porque había un pueblo que lo necesitaba y si bien  el respaldo de Dios estaba con él,  su desobediencia alejó la presencia de Dios de su vida hasta cortar todo vínculo espiritual.

Aunque como rey conservaba su apariencia real, en su interior Saúl estaba vacío, al punto de dirigirse según sus propios pensamientos, haciendo las cosas a su manera y sin escuchar la voz de Dios; un pecado llevó a otro pecado, una mentira a otra y una desobediencia a otra. Su final fue desastroso y quedó desechado por su mal proceder.

Pero David fue escogido desde el vientre de su madre y aún sin pensarlo llegó a ser rey. A pesar de haber cometido un sin fin de errores, amó al Señor profundamente y procuró hacer su voluntad en todo tiempo. Él sabía cómo acercarse a su creador y conquistar su corazón y Dios lo recompensó con prosperidad. Por ello no hay duda que David haya cumplido con la misión para la que fue escogido.

¿De qué lado estás tú? Medita en si tienes la actitud de un llamado o un escogido a través de esta preguntas:

¿Cuándo no recibes lo que estás esperando en el momento, te impacientas o comienzas a retractarte y decides hacer las cosas a tu manera?

¿Cuál es tu actitud frente a una respuesta negativa de Dios?

¿Te comportas como un niño caprichoso o sabes que aunque no logres comprender la situación, todo es por tu bien?

¿Estás asumiendo el rol para el cual ha sido escogido o quieres hacer sólo lo que tú sientes y crees que está bien hacer?

¿Quién gobierna tu vida?

Tu actitud y tus acciones determinarán si eres parte de los llamados o los escogidos.

Recuerda, los llamados deciden qué ofertas aceptar y cuáles no; pero los escogidos aceptan órdenes superiores y las obedecen.

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.” 

Efesios 1:4-5 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

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¿Hijo obediente o desobediente?

Los niños pequeños tienen la peculiaridad de hacer justo lo que les pides que no hagan, a cierta edad esto es característico de ellos, pareciera que quieren comprobar qué pasa si hacen lo que no les es consentido.

Lo gracioso es que no sólo pasa con los niños sino también con las personas ya mayores, que ya tienen conciencia y carácter formado. Este es el caso del Rey Salomón 1 Reyes 11:1-2 dice: “Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas;  gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.” Lo que Dios había dicho que no hiciera, el rey lo hizo como un niño.

Dios había advertido lo que pasaría si desobedecían esta instrucción, sin embargo Salomón no obedeció y la consecuencia fue que estas mujeres desviaron el corazón del rey hacia sus dioses. Obviamente Jehová se enojó contra Salomón y hubo consecuencias.

Cuando los padres advertimos a nuestros hijos acerca de algo, no es para evitar que sean felices o experimenten cosas buenas; al contrario, lo hacemos para resguardar su bienestar, porque los amamos y queremos cuidarlos las malas consecuencias. Dios, nuestro Padre, también tiene la misma actitud con nosotros, nos ama y si hay algo que dice que no lo hagamos es para nuestro bien: “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (NTV)

Debemos ser perceptivos a sus advertencias, confiando que si obedecemos y hacemos caso no sólo evitaremos las malas consecuencias sino que también estaremos cumpliendo el propósito de Dios para nuestras vidas.

¿Hay algo en lo cual no has sido has escuchado la advertencia de Dios? Medita, dispón tu corazón para ser guiado a la voluntad de Dios y también pídele que te ayude a ser un hijo obediente.

 

 

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No esperes contar hasta 3

Una de las cosas más difíciles e importantes de ser padres, es poder dominar nuestro carácter cuando los hijos empiezan a sobrepasar los límites de conducta.

La paciencia es un estado muy difícil de adoptar cuando estamos frente a algo que nos molesta y que repetitivamente sucede a pesar de que ya intentamos corregirlo.

Al ser padres, cuando más de dos veces nuestro hijo hace algo que no debe hacer podemos llegar a explotar y perder la paciencia; pero aprendí, que no debemos esperar a que la misma llegue a su límite para aplicar una disciplina sino que a la primera falta ya debemos hacerle entender, de la mejor manera, que lo que está haciendo no está bien, para no descargar sobre él toda nuestra ira y rabia. Pero si incurre nuevamente en ella sabrá que recibirá un castigo como consecuencia a su desobediencia.

Algo parecido sucede también con nosotros como hijos de Dios, pues Él nos ha instruido y enseñado de la mejor forma como debemos actuar, y que es lo que no le agrada, pero nosotros lo desobedecemos y cometemos el mismo error y pecado, a pesar de que ya estamos advertidos de las consecuencias.

Necesitamos aprender a ser hijos obedientes, no esperar a llegar a sufrir las consecuencias y el dolor que provocará la actitud errónea. Si Dios nos aplica un correctivo cuando hemos desobedecido, ¿porque volvemos a hacerlo?, ¿estamos esperando al igual que un niño que nuestro Padre reaccione?, Dios no reaccionará humanamente pero no podrá hacer nada para que nos libremos de las consecuencias, ya nos dio libre albedrio para actuar.

Si le pedimos que nos ayude a cambiar de actitud y comenzamos una vida de obediencia, ya no tropezaremos con la misma piedra.

Los padres cuentan hasta tres para reaccionar y dar un correctivo a sus hijos, tú como hijo ¿estás esperando desobedecer más de una vez para tocar fondo y llegar a sufrir las consecuencias?

“Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” Proverbios 3:12 (RVR-1960)

Aún estás a tiempo de actuar como un hijo obediente que no necesita tropezar tres veces para aprender la lección.

 

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¿Tus hijos no te respetan?

Educar a los hijos no es una tarea fácil y sencilla. Hace días atrás recibí un correo de una madre que escribió con desesperación sobre el comportamiento de su hijo. “Ya no sé qué hacer con mi hijo, me falta el respeto, no me obedece y hace lo que quiere” indicó la madre.

Aunque cueste aceptarlo, la falta de respeto sobre los padres es una gran realidad en muchos hogares del mundo, incluso en familias cristianas. ¿Por qué a algunos hijos les encanta discutir y faltar el respeto a los padres? ¿Será influencias de sus amistades o falta de autoridad de los Padres? La verdad, pueden haber muchos factores, entre ellos la influencias de amistades, como declara la biblia en Proverbios 13:20 y 1 Corintios 15:33.

Pero hay otros factores que se debe tomar en cuenta, y creo yo personalmente son muy importantes. Por favor abre tu biblia y meditemos en 1 Samuel 2:12-36. Donde habla sobre los hijos de Elí.

El problema que tenía Elí. Era no tener autoridad sobre los hijos (1 Samuel 2:22-25): A Elí, sus hijos no lo respetaban, no lo obedecían y eso es señal de que no tenía ninguna autoridad sobre ellos. Entonces, si tus hijos no te obedecen ni te respetan, el problema está en la autoridad. ¿No te has fijado cuantos jóvenes se avergüenzan hoy en día de sus padres y se jactan en desobedecerlos?

La raíz de este problema viene de consentirlos y ponerlos en primer lugar antes que a Dios (1 Samuel 2:29): Elí honró demasiado a sus hijos, los prefirió antes que a nada y, según él, los amo. Pero consentir no es amar, al contrario, es maleducarlos.

La mejor educación que se puede dar siempre será aquella basada en Cristo. “Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas.” Proverbios 22:6 (TLA)

Te comparto algunos consejos extraídos de la biblia para la educación y corrección de tus hijos:

1.- Ser ejemplo. El ejemplo y testimonio de los padres es muy importante. Los hijos serán el resultado de cómo los enseñes con tu vida. (Tito. 2:6-7)

2.- Debes Disciplinar. Se debe corregir a los hijos con firmeza y sin perder la prudencia. Consentirlos solo avergonzará a los padres. Proverbios 29:15. Nunca impongas un castigo y luego lo olvides, porque de esa forma solo muestras a tus hijos que no cumples tu palabra y que tolerarás sus faltas siempre.

3.- Dedicar tiempo. Es muy importante que pases tiempos y disfrutes con tus hijos.  Lo digo por experiencia propia, la ausencia de los padres en la vida de sus hijos es fatal. 1Timoteo 5:8.

4.- Orar por ellos. ¿Cuántas veces has orado para que Dios te dé sabiduría, buen testimonio y autoridad para educarlos? ¿Cuánto tiempo oras por ellos, para que Jesucristo los cambie, para que los haga siervos útiles, para que le sirvan, y no se alejen de Él?. La oración es solución para que Dios obre en ti y en la vida de tus hijos.

 

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El camino del bien y del mal

¿Alguna vez escuchaste la frase “Dios tiene un propósito para tu vida”? Quizás en más de una ocasión y en diferentes circunstancias, lo importante es que se trata de una gran verdad ya que de otra manera nuestra vida sería, parafraseando una parte de la película Forrest Gump, como una pluma llevada por el viento sin dirección aparente.

La Biblia nos muestra en muchas partes que la vida de toda persona ha sido pensada previamente por Dios. Así lo manifiesta Jeremías 1:5 y también lo confirma el Salmo 139:16 cuando dice: “Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos.” Versión La Biblia de las Américas

Alguno puede preguntar al leer este último versículo: ¿Y dónde quedó el libre albedrio si todo ya está escrito?, ¿Dónde está mi propia decisión? Aunque yo podría responder a esas preguntas quizás sea mejor que la biblia continúe iluminando nuestro entendimiento.

Deuteronomio 30:15 dice: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal.” Versión Reina-Valera 1960

En ese versículo podemos ver cómo la palabra de Dios explica que cada uno puede tomar su propia decisión y elegir el camino que quiere recorrer; el que es de bendición o el que conlleva maldición.

No nos confundamos. Dios no nos está esperando al final de ese camino dejando que busquemos ciegamente su voluntad, más bien Él nos acompaña en cada paso del recorrido animándonos al recordarnos sus promesas, llevando nuestras cargas, dándonos fuerzas cuando parece que ya no podemos más y perdonándonos si fallamos. Su fidelidad no tiene igual.

Para encontrar ese camino es sumamente necesario ver todo bajo la perspectiva de Dios.

Cuando Jehová llamó a Abraham (Génesis 12) empezó a formar al patriarca de su propio pueblo. Cuando llamó a Isaac le recordó la relación que Él tenía con su padre (Génesis 26) y cuando llamó a Jacob lo volvió a hacer identificándose como el Dios de su abuelo y su padre, Abraham e Isaac (Génesis 28).

Mucho tiempo después Dios llamaría a Moisés a quien también le dijo que Él era el Dios de Abraham, Isaac y Jacob (Éxodo 3) De esa manera le recordó lo que estaba haciendo a través del tiempo en cada generación y lo que estaba por hacer para el futuro.

Dios tiene un propósito para nuestras vidas, el cual debemos descubrir viendo todo desde Su perspectiva y para ello, necesitamos tener una RELACIÓN con Él, para que pueda ayudarnos a introducirnos en su propósito al igual que lo hizo con Abraham, Isaac, Jacob y con todos los hombres que ha llamado a lo largo de la historia bíblica. De otra manera continuaríamos perdidos y vagando en un espiral de perdición, sin un destino aparente.

No te dejes engañar si tu situación actual está llena de problemas o si en el pasado hubieron un sin número de momentos que hoy son causa de dolor para tu vida, Dios tiene, aun con todo eso, un plan de restauración.

A través del sacrificio en la Cruz del Calvario, Dios ha dispuesto todo para que seamos nosotros quienes tomemos la decisión sobre el camino que queremos tomar.

“El Señor dice: Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré  consejos, te enseñaré el camino que debes seguir.” Salmos 32:8  Versión Dios Habla Hoy

 

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Escudríñame Señor

“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 6:23

Definitivamente el pecado trae consecuencias trágicas y dolorosas. Corta futuros brillantes y trae un final fatal. Pero muchos lo ven como algo normal y rutinario, conviven con él y lo practican.

Tristemente muchos desconocemos la palabra de Dios y no sabemos que lo que hacemos es considerado pecado, que la forma que vivimos, tratamos a las personas, pensamos de los demás y de nosotros mismos no le agrada a Dios.

A veces ignorantemente le reclamamos  a Dios por qué no nos cambia, saca de esa situación o  provee lo que necesitamos, si le buscamos tanto.  El apóstol Juan responde a eso y escribe: “Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen su voluntad.” Juan 9:31 (NTV)

No sé cuánto conoces de la palabra de Dios y la practicas, el salmista David decía: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23-24

Se necesita humildad para orar como lo hizo David porque cuando lo hacemos estamos invitando a Dios a corregir nuestros problemas para que podamos volver a tener comunión con el Señor. El pecado nos separa de nuestro Padre celestial y de las bendiciones que Él quiere darnos.

Te animo a que tomes la actitud del salmista en este momento y hagas una autoevaluación de cómo va tu vida delante de Dios. Háblale a Jesús porque Él está dispuesto a escucharte y cambiar tu vida.

Dichoso aquel que en verdad puede exclamar: ¡Oh Jehová, tú me has examinado y conocido! Salmo 139:1.

 

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¿Aferrado al pasado?

Éxodo 16 relata que cuando los israelitas llegaron al desierto de Sin, se quejaron porque creían que Moisés y Aarón los habían llevado ahí para matarlos de hambre, decían que hubiera sido mejor que Dios les quitara la vida en Egipto porque allá podían comer hasta quedar satisfechos.

Dios les dio codornices para que comieran por la tarde y los sació con pan “maná” por la mañana porque oyó todas sus quejas contra Él. Le dijo a Moisés que instruyera al pueblo que diariamente recogieran todo el alimento necesario para ese día porque quería probar su obediencia. Sólo el sexto día  podían recolectar una doble porción de lo habitual porque el séptimo sería un día sagrado de descanso, reservado para Él.

Aunque la instrucción había sido que recogieran solamente lo necesario, algunos tomaron mucho; otros, sólo un poco pero cuando medían sus raciones, cada familia tenía justo lo que necesitaba.

Moisés, una vez más les dijo: “No guarden nada para el día siguiente”. Sin embargo, algunos no hicieron caso y guardaron un poco; a la mañana siguiente esa porción estaba llena de gusanos y olía mal. Después de este incidente, cada familia recogía el alimento cada mañana, sólo conforme a su necesidad.

Estos versículos nos dejan dos enseñanzas muy importantes:

– Tenemos que dejar de quejarnos por nuestra actual situación porque añorar viejos tiempos no es sabio, solo nos lastima y causa dolor; nos hace olvidar del lugar que Dios nos sacó y de los peligros que nos libró además, nos impide valorar y agradecerle por lo que hoy somos y tenemos.

– Debemos obedecer al Señor en todo momento, aun cuando no entendamos lo que nos está pidiendo hacer porque Él nunca se equivoca ni nos desampara. Obedecerlo no solo nos permite a nosotros disfrutar de sus ricas y abundantes bendiciones sino también compartirlas con todos los que nos rodean.

Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?… Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? Mateo 6:26,30 (NTV)

Si no has sido agradecido con Dios, hoy tienes la oportunidad de arrepentirte y pedirle perdón por haber tenido esa actitud, por no haber valorado todo lo que Él te da cada día, porque no solo suple tus necesidades materiales sino que también te fortalece y exhorta poniendo a tu alrededor personas que te animan a seguir adelante porque son portadoras de su amor.

Quizás hoy no tengas todo lo que deseas pero tienes todo lo que necesitas, agradece a Dios por ello.

 

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Un corazón dispuesto

En la biblia encontramos varios ejemplos de hombres y mujeres que fueron obedientes y siguieron las instrucciones de Dios, tal y como Él se los ordenó. Uno de ellos fue Noé, quien honró a Dios en todo momento y lo agradó con su manera de vivir.

Además de haber sido un hombre justo, la única persona intachable que vivía en la tierra en ese tiempo y haber andado en íntima comunión con Dios, podemos resaltar otras características por las que halló gracia ante sus ojos:

  • Cumplió fielmente su voluntad y disfrutó de una estrecha relación con Él.
  • Creyó en Dios, incluso cuando todo lo que le encomendó parecía no tener sentido.
  • Hizo todo lo que Dios le pidió con un corazón humilde. Por fe construyó el arca y su confianza fue un acto de obediencia y adoración.

Te preguntaste alguna vez ¿por qué a Dios le agrada tanto la obediencia? Porque es la demostración de que realmente lo amamos. Jesús dijo: “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos” Juan 14:15 (NVI)

Dios no espera que lleguemos a ser maduros espiritualmente para amarnos. Su amor es el mismo en cada una de las etapas de nuestro crecimiento; sabe que no somos perfectos y que pecamos constantemente, pero igual sigue amándonos.

Como dice Rick Warren: “Cuando vivimos a la luz de la eternidad, nuestro enfoque cambia. En lugar de cuestionarnos: “¿Cuánta satisfacción me ofrece la vida?, deberíamos preguntarnos: “¿Cuánta complacencia le doy a Dios con mi vida?”.

Dios está buscando personas como Noé, dispuestas a hacer su voluntad y honrarlo con nuestra manera de vivir. Te animo a que tú y yo seamos parte de ese grupo, solo necesitas tener una relación más estrecha y personal con Él, obedecerlo, esforzarte cada día por vivir en santidad e integridad y compartir su amor con todos los que te rodean; así alegrarás su corazón.

Dios mío, enséñame a cumplir tus mandamientos, pues obedecerlos me hace feliz; ¡los cumpliré toda mi vida! Aclara mi entendimiento, y los seguiré de todo corazón. Salmo 119:33 (TLA)

No permitas que nada obstaculice tu relación con Dios, menos la desobediencia y la incredulidad.

 

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