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Ilusión y esperanza

“La esperanza no avergüenza”, escribió San Pablo en su harto compleja carta a los Romanos. Nosotros, acostumbrados al Pancito de Vida y al verso devocional, nos la decimos a nosotros mismos o se la enviamos a nuestros amigos para animarlos.

Pero cuando hacemos el trabajo de estudio adecuado – que casi nadie hace – nos damos cuenta que el escritor viene hablando de Abraham y de la esperanza en que se había afirmado para alcanzar la promesa de Dios.

Finalmente Abraham tuvo un hijo que mostraba el cumplimiento de la primera parte de la promesa. Es decir, su esperanza tuvo premio en el término de su existencia aunque no viera la nación que se formó después.

Me parece que la aplicación que hace San Pablo tiene que ver con algo que ocurrirá después de la muerte, no con la vida presente.

Lo que quiero proponer aquí es que sí nos podemos avergonzar si no se cumple en el espacio de nuestra vida lo que esperamos. Ahí es cuando – me parece a mí – deja de ser esperanza y deviene ilusión.

Si decimos algo como, “Espero que este fin de semana haya buen tiempo para ir al campo” o “Tengo la esperanza de que si lo conversamos podamos resolver nuestras dificultades”, lo que esperamos tiene una buena probabilidad de convertirse en realidad en un tiempo relativamente cercano.

Pero si afirmamos, “Tenemos la esperanza de que la justicia va a castigar efectivamente a los criminales y favorecer a los inocentes” o “Creemos que las grandes corporaciones transnacionales van a hacer un pacto global para detener la destrucción del medio ambiente” estamos hablando claramente de una ilusión.

Así que lo que deberíamos hacer es hablar de esperanza cuando las cosas que anhelamos son posibles.

Si acordamos con San Pablo que la esperanza a la que él se refiere es la vida más allá de la muerte, podemos sostenernos sin vergüenza porque todo indica que eso ocurrirá de algún modo.

Pero si pensamos en cosas que pueden ocurrir en el tránsito de nuestra vida terrenal, sugiero que no sólo anhelemos sino trabajemos por pequeñas cosas que se van a poder cumplir con nuestro esfuerzo y el de otros.

Me dicen que la madre Teresa de Calcuta sabía que no iba a cambiar el mundo pero pensaba que si por su trabajo esta noche un niño se acostaba sin hambre, algo habría cambiado en este mundo.

¡Que no se apague el fuego!

¿Alguna vez has intentado mantener una vela encendida con el viento en tu contra? Seguramente has vivido esta experiencia cuando te encontrabas en un día de campo o tenías que cocinar al aire libre. A mí me sucedió hace poco cuando fuimos a la casa de un amigo con una torta a sorprenderlo por su cumpleaños, como el lugar era abierto el viento no permitía que la vela permanezca encendida; necesitamos la ayuda de varias manos para cubrir la vela del viento, fue bastante divertido.

Comparto esta anécdota porque los seres humanos siempre necesitamos del otro, somos seres sociales, una persona que se encierra en las tinieblas de la soledad simplemente está manifestando que no se encuentra bien, tiene un problema y necesita ayuda.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.” Éxodo 17:11-12

Moisés era un gran líder, un hombre que hacía milagros y prodigios con la autoridad de Dios, pero era humano; es decir, también se cansaba, era inseguro e incrédulo al principio, antes de cumplir el llamado que tenía; además en ocasiones no controlaba su enojo lo que provocó consecuencias negativas en su vida.

Por estas razones, Moisés necesitaba personas a su lado que lo ayudaran a levantar las manos cuando él se cansaba, de lo contrario perdería la guerra.

Los desafíos que enfrentamos en la vida son así, ninguno es autosuficiente. Si deseas vencer, tener éxito, salir victorioso del problema que enfrentas necesitas personas que te alienten y apoyen a salir adelante.

Así mismo, puedes ser tú el apoyo para otros, para que los demás permanezcan con el fuego del Espíritu de Dios encendido en su corazón necesitarán del apoyo de sus hermanos. Te animo a salir de la soledad, a buscar apoyo y apoyar a los demás para que la pasión por el Señor no se apague.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

La teoría de todo

Lo que sobre todo me atrajo en la filosofía fue que yo suponía que iba derecho a lo esencial. Nunca me habían gustado los detalles, veía el sentido global de las cosas más que sus singularidades y prefería comprender a ver; yo siempre había deseado conocerlo todo; la filosofía me permitiría alcanzar ese deseo, pues apuntaba a la totalidad de lo real.
(Memorias de una joven formal, Simone de Beauvoir)

Cuando ingresé a la Universidad por primera vez – hace mucho, por cierto – tuve una materia llamada Problemas de la Cultura Contemporánea. Nunca olvidé la definición que el profesor nos dio de la filosofía: el estudio que busca el hilo conductor del conocimiento a fin de encontrar la explicación de todas las cosas.
Desde que tengo memoria tuve preguntas que a mis padres y a mis hermanos les parecían raras y, sobre todo, inútiles para la vida. Al leer de nuevo la biografía de Simone de Beauvoir encontré este pasaje que resume mi propia temprana inclinación, no exenta de frustraciones y obstáculos. La verdad que abarca las cuestiones fundamentales de la existencia no se deja tener tan fácilmente.
Tendrían que pasar muchos años y muchas horas oscuras para llegar al entendimiento que la Biblia no sólo responde sino que formula las preguntas más importantes del ser: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿cómo sabemos?, ¿qué es lo más importante?, ¿a dónde vamos?, ¿qué sentido tiene la historia?, ¿por qué hay maldad y sufren los inocentes?
Está claro que las respuestas no se encuentran al modo que están en un manual de filosofía de primer año de universidad. En la ley, en los escritos, en los profetas, en los evangelios y en las cartas apostólicas se plantean historias y situaciones que obligan a la persona sensible a hacerse preguntas, a cuestionar el texto y dialogar con él, a comparar su contenido con la realidad. Me gusta esa ultima frase de Beauvoir: la filosofía “apuntaba a la totalidad de lo real”. No se trata de especulaciones abstractas sobre la inmortalidad del cangrejo sino cómo debemos vivir, que deberíamos hacer y qué no, por qué las personas y las cosas son como son.
Todos los días vuelvo a esta cuestión esencial: la Biblia no es un librito religioso, un mero recurso devocional. Es un documento que, adecuadamente abordado, nos confronta no sólo con respuestas sino con preguntas profundamente perturbadoras y actuales.

Lluvia

Cuántas veces me he preguntado
por qué siempre sale todo igual
No importa de qué modo se mire
Es la vida y acabamos por jugar el juego…
(Rainy Night in Georgia, Tony Joe White, 1962)

Hoy no daba para un día de lluvia otoñal. Es plena primavera y lo que uno espera son tormentas escatológicas precedidas de un calor abrumador. Sin embargo llovía como si fuera una mañana de mayo. Como era previsible, pasado el mediodía desaparecieron las nubes y un sol radiante levantó una humedad todavía fresca.
Pero fue suficiente para estimular el lado gris, la mirada nubosa, la fiel tristeza subyacente en todas las cosas a las que pertenezco o pertenecí alguna vez. Sí, de nuevo, ésta no es una nota devocional que vaya a alegrarles el domingo; pueden abandonar la lectura, aunque les suplico que lo hagan en silencio porque hay otras personas que están leyendo atentamente.
La lluvia más remota que recuerdo fue una tarde en que convalecía de una bronconeumonía que me tuvo al borde de la muerte (según mi madre); tenía unos cuatro o cinco años. Por la ventana se veía el inmenso eucaliptus de don Juvenal y bajo los cardenales se guarecían unos patitos recién nacidos en el corral del tío Carlos. No puedo decir que lo comprendí entonces pero de algún modo todo eso era la conciencia de la fragilidad de las cosas con la lluvia como telón de fondo.
Desde entonces, tantas lluvias en tantos lugares han ilustrado la crónica de la vida, han rubricado su pesada manifestación, han puesto la nota de sobriedad a los torpes entusiasmos a los que a veces uno se suele entregar.
Quizá la más favorita de mis lluvias sea la de la ruta, al lado de Germán en un camión Henschel amarillo de 1960. Mañanas brumosas, noches interminables, tardes lentas y silenciosas esperando una carga en Cemento Melón en La Calera o en la usina de Huachipato. La música y la conversación intrascendente conjuraban el tedio de la espera. Nos sentíamos en otro universo, sin ataduras ni chantajes sentimentales. Era el tiempo libre, el limbo entre antes y después, la feliz posibilidad de tenderse entre los sacos de cemento y dormir profundamente, un arte perdido y siempre recordado…

¿La voluntad de Dios o la mía?

¿Alguna vez has visto a los niños hacer rabietas para conseguir algo? Cuando están empecinados con obtener lo que quieren, ellos recurren a todos los medios que conocen para que sus padres cedan ante sus demandas. La gran mayoría de veces, su elección no es la mejor, pero eso no les importa y solo se enfocan en tener lo que quieren.

En ocasiones, los cristianos actuamos de la misma manera. Nos dejamos guiar fácilmente por nuestros planes y deseos. Pensamos que nuestras ideas son mejores y, que por consiguiente, Dios también está de acuerdo con ellas. Creemos que nuestros anhelos son una señal directa de Dios y que tal vez ésa deba ser su voluntad. Esto nos lleva a orar con fervor y pedir para que se realice aquello que aspiramos. Sin embargo, pasa el tiempo y parece como si no tuviéramos respuesta.

La constancia y perseverancia son ingredientes muy esenciales cuando se quiere lograr algo; no obstante, se convierten en algo negativo cuando nuestros planes son los de Dios. Nosotros pensamos que nuestros deseos ayudarán para bien en el futuro, pero olvidamos que el único que sabe lo que ocurrirá en el mañana es nuestro Creador; así lo dice Proverbios 20:24 (TLA): “Nadie sabe cuál será su futuro; por eso debemos dejar que Dios dirija nuestra vida.”

La mejor manera de orar es pedirle a Dios: “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10) y que no prevalezcan nuestros propios deseos, sino lo que Él considere mejor. De esta manera, no solo estamos honrando y adorando a Dios, sino que también estamos haciendo lo mejor para nosotros.

“El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor.”
Proverbios 19:21 (NVI)

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Emmanuel Espinosa nos habla del estrés

Una palabrita que esta de moda, “Estrés”. Hacemos mas cosas de las que en realidad podemos manejar, o simplemente tenemos la mente partida en mil pedazos. Lo cierto es que deberíamos hablar del tema. Emmanuel Espinosa en el devocional de YesHEis nos habla del estrés.

Emmanuel Espinosa estrena un nuevo segmento en El Arranke

El Arranke se vuelve profundo y musical con la llegada de Emmanuel Espinosa. Nos trae de la mano de YesHEis un devocional para tu día.

Ademas de poder escucharlo en vivo en nuestra tercer hora de El Arranke, también puedes ver el video en nuestro Blog y compartirlo.

Disfruta de este mensaje.

 

Nuevo Plan Devocional de yesHEis

A partir de hoy, está disponible en Español el nuevo Plan Devocional de yesHEis “Ve y Da Vida.”

Puedes acceder a este nuevo plan devocional en YouVersion, la aplicación para teléfonos inteligentes y tabletas más descargada de la Biblia a nivel mundial.

Sabemos que Jesús es lo más importante en tu vida y que hablar acerca de Él a los demás sea un poco complicado algunas veces, por eso nos complace facilitarte la tarea con un mensaje diario y puro en “Ve y Da Vida.”

En “Ve y Da Vida” encontrarás un devocional con un versículo y la invitación es siempre a compartir a Jesús. Tu mismo puedes Evangelizar y esparcir la voz y el mensaje del Evangelio a través de cada uno de los devocionales de “Ve y Da Vida.”

Es una manera fácil y práctica de recibir y consumir el mejor mensaje de todos, la palabra de Dios en tu celular y a la misma vez compartirlo en las redes sociales para que tus amigos y contactos se nutran también.

foto app

Hace sólo un mes la versión en Inglés de “Ve y Da Vida” fue lanzada y nos emociona poder brindarte este contenido en Español. Así mismo, está disponible en varios idiomas para que muchas más personas no se pierdan de este gran alimento espiritual.

Busca hoy mismo el nuevo plan devocional de yesHEis “Ve y Da Vida” y compartenos tu experiencia con cada devocional.

¿Qué ves… cuando me ves?

Los estereotipos son cosas que muchos criticamos, y detestamos, pero aun así usamos. Aunque nos queramos escapar, nos ayuda la televisión, los medios,  los comentarios de nuestros amigos y las miradas de los extraños.

Por ejemplo cuando definimos algo como “lindo” o “feo”, como “inteligente” o “tonto” etc, cualquier adjetivo que usemos para describir a una persona estará impregnado de un estereotipo y de nuestros “Juicios previos” sobre él o ella, o la situación.

Hay una película, que muestra una pareja nueva, de una mujer con pelo negro, piel blanca y exitosa en el trabajo y un hombre exitoso, gracioso, divertido, capaz, rico, y de baja estatura.

¡Si! Mi sorpresa fue la misma, ¿Por qué tenía que ser enano? Se pregunta la audiencia, a la que se le permite presenciar la lucha de enamorarte de alguien al cual no puedes aceptar.

En este caso el director pensó en un enano, una persona de menor estatura, para que nos ayude a darnos cuenta como todos tenemos estereotipos y todos tenemos algo que otros podrían señalar. La única diferencia es que en este caso se ve más.

Pero eso no nos hace exentos. Todos, y cuando digo todos me incluyo a mi y a ti, tenemos esas cosas que otros pueden señalar.

Mi oracion es que la vida no nos encuentre eligiendo nuestros amigos, nuestros líderes, nuestros novios o novias, por seguir un estereotipo. Date el  tiempo y la posibilidad de conocer a la gente, y que ellos te conozcan a ti.

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