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Amor en los pequeños detalles… 1

Amor en los pequeños detalles…

En los pequeños detalles podemos observar el amor. Por ejemplo, cuando las abuelitas se esmeran en tejer un abrigo para sus nietos, ellas no hacen cualquier tejido, sino que se esfuerzan para que sea bastante abrigado y hermoso.

Así mismo sucede cuando visito a mi madre, puedo percibir su amor en la forma que prepara su comida. A pesar que ella siempre cocina rico, es diferente cuando lo hace para sus hijos, tratando de añadir uno u otro detalle a sus comidas nos hace sentir muy especiales ¿Puedes comprender en dónde se encuentra el amor?

Con respecto a este tema estaba pensando en lo mucho que Dios nos amó al crearnos, nos hizo diferentes y puso diversidad de colores, aromas, formas, sabores, etc. en toda la creación, para que disfrutemos de ella ¡Qué maravilloso es el Señor!

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” 1Juan 4:10 (RVR 1960)

Desde un inicio el Señor nos demostró su amor con cada detalle de su creación.  Él nos amó primero y a pesar de que le fallamos envió a su hijo como un sacrificio para salvarnos ¿Aún crees que no eres valioso?

Existe una flor que se llama “Dama de la noche” es una hermosa creación que desprende su aroma solamente cuando se pone el sol ¿Cuántas maravillas aún podemos disfrutar de la creación?

Tú también  experimentas este tipo de amor al esforzarte para hacer algo por alguien que amas, tu atención está en los más pequeños detalles; en cambio, si se tratara de un extraño no sería lo mismo, porque para la persona que amas buscarás la excelencia.

¿Todavía dudas del amor de Dios? En esta oportunidad solamente te animo a admirar la hermosa creación del Señor y a darle gracias por su maravilloso amor.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

4 maneras de marcar la diferencia en el mundo 2

4 maneras de marcar la diferencia en el mundo

Marcar la diferencia en la actualidad parece ser un gran reto. La maldad abunda y los actos de compasión son cada vez más escasos. Es por ello que muchos se preguntan si en realidad marcar la diferencia es incluso posible. Pero aunque parezca difícil, sí se puede ser luz en medio de la oscuridad y contagiar esa misma luz a los demás. Estas son cuatro maneras para hacerlo posible:

1. Amando así como Dios nos ama

La Biblia repite varias veces la importancia del amor al prójimo; es más, nos insta a amar a quienes nos odian. Esto de por sí es complicado de realizar. Si nos cuesta amar a quienes apreciamos, especialmente cuando hacen algo en nuestra contra, ¡cuánto más a quienes nos odian! Sin embargo, no podemos amar a nadie con nuestras propias fuerzas y voluntad. Dios es amor, y es él quien nos da lo necesario para amar sin medida. Cuando entendemos que solo con el amor de Dios podemos impactar a los demás, estaremos marcando una enorme diferencia en el mundo.

2. Practicando la amabilidad y la compasión

Los pequeños gestos de amabilidad causan mayor huella de lo que creemos. Dar un poco de nuestro tiempo, esfuerzo e incluso dinero, puede ser la pequeña chispa que encienda la llama de bondad en la gente que nos rodea (lee la historia de cómo un hombre regaló $50 a un extraño y cambió su vida). Cada vez que tengamos la oportunidad de ser amables y compasivos, ¡hagámoslo! Seamos instrumentos que Dios utiliza para demostrarle a las personas que no todo es maldad en el mundo.

3. Compartiendo esperanza

Las personas viven sin esperanza y buscan llenar el vacío que tienen con cosas temporales. Muchos se refugian en su trabajo, falsas promesas de amor, adicciones o prácticas que les dan paz por unos minutos, pero que los dejan peor de lo que estaban. Lo que ellos necesitan es encontrar a la fuente de la paz, amor y esperanza que nunca se termina: Jesús. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es compartirles nuestra fe y presentarles a Jesús. Puede que no todos estén dispuestos a escucharnos, pero ya habremos sembrado una semilla en sus corazones que Dios se encargará de hacer crecer.

4. Escuchando a los demás

Hablar es tan fácil que todos lo practican. Pero escuchar es algo que no muchos hacen de corazón. Una forma de marcar la diferencia en el mundo es demostrando interés genuino por los demás al escucharlos y prestarles atención. En lugar de hablar, hablar y hablar, seamos personas dispuestas a escuchar lo que otros tienen que decir, y de esta manera comprender su situación y poder demostrar amor y empatía.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Oscuridad 3

Oscuridad

 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que sean vuestras buenas obras, y glorifique a vuestro Padre que esta en los cielos” Mateo 5:16 (RVR 1960).

¿Se imagina vivir en una continua oscuridad? Realmente debemos agradecer a Dios por darnos el sol, la luna, las estrellas y lo maravilloso de hacernos a imagen y semejanza suya, de tal manera que nos hizo con la capacidad de pensar e inventar; un hombre sobresaliente en este aspecto fue Thomas Alva Edison quien fue el inventor de la bombilla eléctrica. Actualmente vivimos en un mundo en el que los valores morales se van perdiendo y la maldad va acrecentando día a día, es como si las tinieblas empezarán a prevalecer en todo el mundo. Pero es ahí donde Jesús nos insta a que como hijos de Dios seamos la luz del mundo, que seamos la diferencia, que no nos dejemos influenciar por lo que está sucediendo a nuestro alrededor, mas dejemos que la luz del evangelio pueda resplandecer en nuestras acciones y actitudes. Cuanto más cerca de Dios estemos más irradiaremos su amor.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ten paciencia… 4

Ten paciencia…

“Para que el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros el mismo sentir según Cristo Jesús para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Romanos 15:5-6 (RVR1960).

Saliste temprano de casa para llegar antes de tiempo a tu trabajo, pero resulta que justo hoy empieza una maratón de atletismo y deciden cerrar las calles por donde se supone que  tenías que transitar, te sientes tan desesperado porque aún falta mucho por recorrer para llegar a tu destino y el camino por el que podrías seguir está totalmente obstruido  por la cantidad de vehículos que han decidido desviar su ruta y te dicen: “ten paciencia”.

Cuando todo sale a nuestra manera, es fácil mostrar paciencia, pero la verdadera prueba viene cuando nuestros derechos son quebrantados, en esos momentos de tensión es donde podemos saber cuán pacientes somos; sin embargo, la Biblia habla de la paciencia como un fruto del Espíritu, que es una virtud esencial de su carácter.

Aunque la mayoría de la gente considera paciencia y pasividad como sinónimos, no lo hagamos nosotros, porque si analizamos las palabras de Pablo podremos notar la diferencia.

“… corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” Hebreos 12:1 (RVR1960)

No podemos correr y esperar pasivamente, uno debe escoger si correr o esperar. Más bien la paciencia puede ser relacionada con la perseverancia, lo cual sí es posible.

Entonces ¿cómo va este fruto en tu vida? ¿Cuál es tu reacción frente a una tensión? Como hijos de Dios debemos anhelar el fruto de Espíritu Santo para que en medio de toda situación que te toque enfrentar seas agradecido, observando los propósitos que Dios podría tener para tu vida en eses momento, porque al final todas las cosas te ayudarán a bien y cuando dice “todas las cosas” incluye las cosas que prueban nuestra paciencia.

La próxima vez que te encuentres en un embotellamiento de tráfico ¿Cuál será tu respuesta? Recuerda que la impaciencia te conduce al estrés, el enojo y la frustración. Pero la paciencia te hará ver qué camino tomar para solucionar el problema. ¿Cuál escoges?

“Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.” Proverbios 16:32 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Catilinaria 5

Catilinaria

El discurso repetido que no salva a nadie. Los anticuados argumentos reiterados hasta la náusea. El patético repaso de los libretos aprendidos de memoria. Las canciones de siempre. Las predecibles recetas sobre las cinco maneras de ser feliz. Las mismas risas estereotipadas. Esa solemnidad de utilería que ayuda a hacerse los lesos respecto de las cosas que realmente son importantes.

Las explicaciones en blanco y negro que no dan cuenta de la mayor parte de la vida que tiene tantos grises y que no cabe en sus libretitas de apuntes. Las profundas reflexiones y estudios – sacados de Internet. El inmenso universo paralelo y sus cosas importantes – importante para ellos, por supuesto.

La dramática irrelevancia. La arrogante impertinencia. La adocenada ignorancia. La explicación del mundo en cuatro frases hechas (como si fuera tan fácil la realidad). La absoluta incapacidad de acercarse a la diferencia.

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Porque ellos no se sientan a la mesa “con los impíos,” porque ellos son “más santos que tú,” porque ellos pertenecen a la raza elegida, la gente que gana el partido final; entonces tienen todo resuelto, han conjurado el shock del futuro y aún no comprenden por qué sus rostros no brillan si ya son tan puros.

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La indiferencia hacia lo otro. El desprecio hacia los emprendimientos y creaciones de los que no son de su raza. Las producciones copiadas a los otros y bautizadas con rituales y sahumerios para exorcizarlas. Las multitudinarias convocaciones privadas que no estremecen ni la vereda del frente.

El cansancio del mundo. El agotamiento de las esperanzas. La oscuridad reinante. La fe disminuida. La confianza decepcionada. Los apuros que no llevan a ninguna parte.

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No volverán las oscuras golondrinas. No hay silencio a pesar de las ausencias. La donna è mobile definitivamente. Tanto va el cántaro al agua – y todavía no se rompe. Las viejas rencillas que no mueren. Los ajustes de cuentas que llaman al insomnio. Las ganas renunciadas.

Huellas 6

Huellas

Se cuenta que el rey Jorge V de Inglaterra fue un día a visitar una fábrica de cerámica.

El rey, llevado por la curiosidad, tomó en sus manos algunas de las piezas que estaban preparadas para entrar en el horno, de modo que el blando barro quedó en algunos lugares marcado por los dedos del rey.

El dueño, experto comerciante, vio en ello una posibilidad de negocio y guardó cuidadosamente las piezas impresionadas por los dedos del rey y las vendió bajo la advertencia de que eran piezas únicas por llevar en ellas las huellas del soberano del Imperio Británico.

Todos los días nosotros dejamos huellas en las personas pero, ¿te has preguntado si tus huellas son tan valiosas como las de ese rey? Las huellas que dejas, ¿cambian para bien a las personas?, ¿las hacen más valiosas?

Aunque no lo sepas o aún no te hayas percatado, siempre hay gente observándote y  todo lo que haces o dices marca sus vidas.

Si eres un padre o madre de familia la responsabilidad con tus hijos es mucho mayor, como cónyuge también dejas huellas, en tu trabajo, la iglesia, con tus amigos, en tu vecindario, en todo lugar en el que estés, siempre dejarás huellas.

Es tu decisión y responsabilidad que esas marcas que dejes en otros sean para bien. Que la gente pueda ser capaz de ver algo diferente en ti y notar cómo sus vidas mejoran con aquello que tú les enseñas, compartes y con el ejemplo que les das.

“Ustedes son la sal de la tierra. Pero ¿para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor”. Mateo 5:13 (NTV)

No te conformes, no seas del montón, muestra que eres hijo del Rey.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Alto vuelo 7

Alto vuelo

La historia de Juan Salvador Gaviota (John Livingston Seagull) de Richard Bach cautivó a mi generación, empinada en los primeros años de universidad. Estábamos mareados de libertad, desprendidos de las sofocantes formas de la religión y de la vetusta sociedad de mediados de siglo. Juan Salvador nos propuso las coordenadas de un lugar único en nuestro tiempo, al cual sólo era posible llegar en alas del viento, más allá de las nubes y muy alto sobre el achatamiento en el que se hallaban nuestras vidas.

Tristemente, no llegué a emprender aquel viaje titánico. Mis gallardos emblemas fueron abatidos por la atroz ofensiva del miedo, aquella formidable maquinaria que los ingenieros institucionales construyeron para retener a su numeroso contingente de operarios.

Desde entonces, todo fue insoportable aguijón de la diferencia, lacerante y continuo recordatorio de la lateralidad.

Juan Salvador que no se conforma con los modestos sobrevuelos sobre la playa para alimentarse de los residuos que dejan los pescadores a la orilla. El deseo insufrible de volar, de beberse de un golpe el cielo y si se ha de morir, hacerlo con la majestuosa dignidad de la alegría, con la sublime conciencia de haberlo elegido y no como simple imposición de los hechos.

La inconformidad congénita, la negación a someter la mente a los dictados de la tradición y la cultura institucional. Esa inclinación a preguntar, a no dejarse manipular, a no comprar pomadas conceptuales, a resistir el discurso fabricado. Ese exilio inevitable, ni obligado ni voluntario porque es la consecuencia de no encajar en nada. Ese no-ser constante, el vacío, la itinerancia que no afloja.

Esa irritación silenciosa frente a los lugares comunes, las frases hechas, las reverencias serviles, el arrogante despliegue de la ignorancia. Esa intolerancia al ruido, la chimuchina, la multitud y a la mascarada social.

Ese anhelo de algo dramático, de una turbulencia redentora, de una catástrofe conceptual, de un derrumbe de modelos, de un nuevo grito, de un renacimiento, ¡de un nuevo aire…!

Ese alto vuelo que todavía navega en la sangre cansada, que todavía alborota las gastadas neuronas, que todavía trae el lejano olor de la batalla.

Perece la tarde. La playa ha quedado silenciosa y vacía. Finalizó el griterío, el trajín del mercado y de la gente del mar. Juan Salvador ensaya sus últimos vuelos hacia la negra profundidad del horizonte…

Eso otro 8

Eso otro

¿Qué es eso otro que tanto obsesiona a quienes miran más allá del universo propio? ¿Por qué esa continua interrogación a la diferencia? ¿Por qué simplemente no estacionarse en el territorio común? Hay tanto para ver por aquí, tanto rumor de incesante actividad, tanta necesidad insatisfecha. Tal vez sea por eso. Porque como en los mercados y en los grandes almacenes, aquí hay bienes y servicios para cada deseo; linimentos y pomadas para todas las posibles heridas; consejeros y gurús para la variada gama de conflictos humanos; discursos y palabras para todas las posibles emergencias del alma.

Lo otro, en cambio, hay que salir a buscarlo sin cartografías. No sirven ahí los sistemas satelitales de posicionamiento global. No hay para lo otro aplicaciones 1-click que permitan abordarlo y comprenderlo. Es desconocido. Entraña riesgos y peligros para los cuales no hay adminículos profilácticos. Late con un pulso misterioso. No hay procedimientos preventivos para neutralizar todas sus posibles seducciones. Para entrar en lo otro y de veras descubrirlo, hay que dejar de lado los escudos del prejuicio y rendir las armas del lenguaje. No es posible tocar lo otro, comprenderlo y eventualmente amarlo sin deshacerse de pertrechos y armaduras.

Lo otro sin embargo continúa disponible. Previstos los desprendimientos previamente enumerados, permanece accesible. Eso otro que provoca, contradice e interroga sin límites, desafía estereotipos y pláticas redentoras. Aborda la existencia sin supuestos y no tiene miedo de las preguntas. No hace reverencias ni besa anillos. No tiene candados, letreros ni rejas. Es implacable con los convencionalismos y severo en la crítica. No se lo convence con cuatro leyes o siete puntos.

Ahí está el complejo, multitudinario y diverso mundo de lo otro. Invita, espera, anhela, porque no deja de buscar, no cesa de inquirir, no para de llamar…

El ingrediente más importante 9

El ingrediente más importante

La sal es una combinación de minerales utilizados, desde hace tres mil años, para conservar la carne y que ésta no llegue a un estado de putrefacción. Otra de sus funciones, y que ahora también está vigente, es la de dar sabor a los alimentos que el hombre consume.

En primer lugar, debemos notar que la sal hace completamente diferente la comida y mantiene su sabor distintivo al ponerla en los alimentos. No adquiere el sabor de la comida a la cual se la agrega, sino que la comida queda saborizada por la presencia de la sal. Y es que un plato por más que esté preparado con las mejores carnes, verduras, etc. si no tiene la cantidad apropiada de sal no podrá tener el mismo sabor ni ser degustada de la misma manera.

Esta comparación nos sirve para darnos cuenta porqué  Dios nos dijo “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” Mateo 5:13

Esto es porque debemos hacer la diferencia a donde sea que vayamos y ser esa sal que contagie a los demás con obediencia, conducta, principios,  etc., pero sobre todo con  el amor de Dios. Que seamos aquello que le dé ese sabor y ese sentido a quien lo necesite, haciendo que conozcan a Cristo a través de nosotros.

Tal vez hemos estado cumpliendo mal la labor encomendada y hemos estado amargando la vida de otros o dejando que nos influyan y nos cambien para mal.

Que no sea el mundo el que nos dé el sentido, sino que Dios a través de nosotros llegue al corazón de quienes están en nuestro entorno.

“Buena es la sal; más si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.” Marcos 9:50

Hoy te invito a que cumplas con tu propósito de hijo(a), seamos nosotros quienes le den el sabor a la vida de los demás. Si no ¿cuál sería nuestra misión acá en la tierra?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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