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Protección segura

“No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.” Salmos 91:10  RVR1960)

Vivir cada día con la inseguridad de que nada malo pase a tu familia o seres queridos representa una gran preocupación. En un mundo que se nos presenta cada vez más amenazante, nuestra fe en las promesas de Dios puede ayudarnos a recuperar la paz. Confía en Dios y verás como el abrigo del Padre nos cubre con su amor infinito, de manera que podamos vivir confiados, sabiendo que El cuidará de nosotros.

Por Cristhian Castillo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La palabra profética más segura

2 Pedro 1:19 RV60: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”


La Biblia es lámpara para nuestros pies, ella contiene consejos para la vida diaria y es una carta de Dios para la humanidad, su palabra es viva y eficaz y perdura en el tiempo, ya que es la misma antes, ahora y no cambiará para el futuro.


Mucha gente quiere que Dios le hable pero no hace el esfuerzo de orar y leer las escrituras que, al estudiarlas, comprenderían cuál es la voluntad del Señor para cada persona y no perdería el tiempo en buscar gente a la cual seguir.


Toda profecía es inspirada por el Espíritu Santo, no existe interpretación privada; además que todo debe cumplirse, sino dicha profecía es errada y el supuesto profeta mintió. Esto puede ser recurrente en estos días por gente movida por emociones que da un mensaje que no se cumple.


2 Timoteo 3:16-17 NTV: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.”


La palabra de Dios es como un espejo que nos muestra en qué estamos mal y qué deberíamos corregir, también nos da pautas para discernir un mensaje real de uno falso y si un creyente perece víctima de los engaños es por falta del conocimiento de la verdad bíblica.


¿Te alimentas de la palabra de Dios? ¿Disciernes todo lo que escuchas y ves?

 

Por Carlos E.  Encinas 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Incontrolable?

“Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, porque el enojo da lugar al diablo.” Efesios 4:26-27 NTV

El enojo, es una emoción natural y surge como producto de una frustración hacia una persona, hacia nosotros mismos o alguna situación como el avasallamiento de nuestros derechos personales o como nuestra percepción de injusticia entre otras causas.

Cuando el enojo nos controla suele causar desastres; los psicólogos concluyen que una persona irritada puede fácilmente estar equivocada en sus reacciones porque la ira, el enojo y la frustración causan una pérdida en la capacidad de controlarse y pensar con claridad.

El consejo que nos deja Pablo en Efesios es muy importante, porque nos permite ver  que a pesar de que estamos invadidos por el enojo podemos llegar a controlarlo, incluso si esta emoción dura todo el día, pues llegará el momento en el que lo  soltaremos y no dejaremos que nos afecte.

Otro consejo que complementa el manejo de esta emoción está en Santiago 1:19-21 que dice: “Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea. Así que quiten de su vida todo lo malo y lo sucio, y acepten con humildad la palabra que Dios les ha sembrado en el corazón, porque tiene el poder para salvar su alma”.

No es fácil dejar de lado las emociones negativas que causan las diferentes situaciones de la vida, pero sí es posible actuar con sabiduría y sensatez si vamos de la mano de la Palabra de Dios.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Vivir en el amor de Dios

“Hijos míos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios; pero, si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y también su amor estará en nosotros.” 1 Juan 4:11-12 (TLA)

Lamentablemente en nuestra vida cotidiana nos encontramos con personas toxicas o de un mal carácter, y esto se debe a que muchos de ellos crecieron sin sus familias o fueron lastimados en el pasado; carecen de un amor para brindar a la sociedad.

El versículo nos anima que la única manera para que ellos conozcan a Dios y de su gran amor, es amándolos a pesar de su actitud o su pasado, necesitan vencer el mal con el amor de Dios en Romanos 12:21 dice: “No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien.” Solo así demostraremos que Dios vive en nosotros y que su gran amor está dispuesto a curar toda herida.

Por Cristhian Castillo

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Pero Dios…

Una ilustración cuenta que al principio del tercer Reich, cuando Hitler comenzaba a perseguir a los judíos, la asociación cristiana de jóvenes no estaba conforme con las actuaciones del absolutista líder, que había fanatizado de un modo absoluto  a la juventud alemana.

No era posible protestar de un modo sencillo porque la reacción de las autoridades nazis habría sido cerrar la referida asociación o algo peor.

Los dirigentes no hicieron otra cosa que  escribir con gigantescos caracteres estas dos palabras: PERO DIOS…

De modo poderoso e inquietante ambas palabras saludaban al vecindario. No tardaron mucho en venir policías de la Gestapo que hacían guardia en las cercanías y exigieron imperiosamente que fuesen quitadas ambas palabras.

Cuando se les preguntó el motivo, los excitados agentes respondieron que era insoportable tener que leer constantemente esas palabras, que representaban una duda acerca de la política que seguía la nación.

Pero tres años después, cuando Hitler tuvo que sucumbir  y se quitó la vida, las inquietantes palabras revelaron al pueblo alemán la verdad de que Dios está por encima de los hombres.

No importa cuán difíciles se vean las circunstancias Dios es Dios y Él siempre estará por encima de los hombres y de cualquier dificultad.

¿Cuál es el problema que estás enfrentando? Si te han desahuciado, si tu familia se está desmoronando, si te han dicho que levantes las manos con tu hijo(a) porque es un caso perdido, si tu país atraviesa una crisis y no ves una salida, si económicamente crees que es el final, que ya  no podrás levantarte, usa las palabras de aquellos jóvenes: “Pero Dios…” y aférrate a sus promesas.

Para Dios no hay imposibles y Él tiene la última palabra.

“Pues el Poderoso es santo y ha hecho grandes cosas por mí. Él muestra misericordia de generación en generación a todos los que le temen. ¡Su brazo poderoso ha hecho cosas tremendas! Dispersó a los orgullosos y a los altaneros. A príncipes derrocó de sus tronos y exaltó a los humildes. Al hambriento llenó de cosas buenas y a los ricos despidió con las manos vacías” Lucas 1:49-53 (NTV)

Confía en el Señor, Él es Soberano y no hay nadie que se le resista ni circunstancia que no pueda vencer, Él puede transformarla para sacar victoriosos a aquellos que han puesto su esperanza en Dios.

 

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Si Dios sabe todo, ¿por qué tenemos que orar?

Sabemos que Dios sabe todo: el pasado, presente y futuro. También conoce nuestros pensamientos y deseos más ocultos. Salmos 139:4 dice: ≪Señor, tú sabes lo que voy a decir aun antes de que las palabras salgan de mi boca≫ (PDT). Entonces, ¿cuál es el propósito de la oración? Si Dios ya conoce nuestras necesidades y sabe qué le pediremos, ¿por qué tenemos que decírselo?

Como seres humanos actuamos en base a las deducciones que hacemos en base a las pistas que tenemos. Por ejemplo, si vemos a alguien que usa gafas oscuras, tiene un bastón y camina junto a un perro guía, es lógico que deduzcamos que es una persona invidente. No le preguntamos si es ciega o no, simplemente asumimos que lo es. Y si nosotros podemos hacer eso, ¡cuánto más Dios!

Dios sabe todo, pero también quiere saberlo por nuestra boca

Lucas 18:35-43 cuenta una historia interesante. Había un ciego que escuchó que Jesús estaba pasando por la ciudad. Gritó tanto como pudo para llamar su atención y, pese a que las personas intentaron callarlo, al final lo logró. El versículo 40 (TLA), dice:

≪Jesús se detuvo y ordenó que trajeran al ciego. Cuando el ciego estuvo cerca, Jesús le preguntó:
—¿Qué quieres que haga por ti?≫

Es curioso que Jesús le hiciera esa pregunta. El hombre no encajaba con la imagen de un invidente que tenemos ahora, pero era fácil darse cuenta que no podía ver. Podemos estar seguros de que Jesús notó que el hombre era invidente, lo sabía de antemano… y aun así le preguntó qué quería que hiciera por él. ¡La respuesta era obvia! No tiene sentido que, siendo ciego, le hubiera pedido que le devuelva la audición.

Jesús sabía su respuesta, pero aun así le preguntó qué quería que hiciera por él. Y este no fue un hecho aislado, en otros pasajes de la Biblia encontramos situaciones similares.

Esto nos enseña que aunque Él lo conoce todo, también quiere saberlo por nuestra boca. La oración no es un simple acto para pedir y demandar cosas de Dios, también nos ayuda a:

  • Poner en orden nuestros pensamientos.
  • Examinar nuestras verdaderas intenciones.
  • Reflexionar sobre nuestras acciones.

Al orar nos comunicamos con Dios y le contamos nuestra versión de los hechos: nuestra perspectiva del porqué queremos algo. Claro que Dios ya sabe cuál es, pero le importa conocernos y se da el tiempo de escucharnos. Él respeta lo que tenemos que decir y por eso no nos impone: Él pregunta.

Además, la oración permite que nuestra relación con Dios crezca. Es una forma de reforzar el vínculo que tenemos con Él. Nosotros le hablamos a través de la oración, Él nos escucha y responde a través de Su Palabra.

Es así como podemos estar más cerca de Jesús y saber el plan que tiene para nuestra vida.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Alguien quiere hablar contigo, pero le da ocupado.

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.” Lucas 14:16-24

Una primera lectura de esta conocida parábola nos lleva sin duda alguna a la interpretación de que esto se refiere al pueblo de Israel y a los gentiles. Los invitados que no aceptan la invitación simbolizan al pueblo judío rechazando a Jesús, por lo cual, la gran cena se abre también para los gentiles, es decir aquellos que no eran judíos.
Pero también podemos sacar otras conclusiones menos evidentes. Cuando el padre de familia invita a la gran cena, todos comienzan a excusarse y por lo menos a simple vista, parecieran ser razones válidas como para no asistir. Uno había comprado una hacienda y necesitaba verla, otro una yunta de bueyes y necesitaba probarla y el tercero era un recién casado que debía ocuparse de su flamante matrimonio. Me llama la atención que aún cuando las excusas parecen lógicas y comprensibles, esto provoca el enojo del padre de familia.
Me pregunto cuáles pudieran haber sido las causas de este enojo que a simple vista parece desproporcionado. Pudiera ser que se sintiera rechazado o despreciado ante las excusas de sus invitados o bien por no entender que las personas tienen también otros asuntos distintos a los suyos, los cuales necesitan atender. O quizás porque los invitados, con su negativa a asistir, no consideraron la cena como algo tan importante que justificara postergar sus propias actividades.
Si tenemos en cuenta que el señor de esta historia simboliza a Dios y trayendo este relato a nuestros días, me lleva a pensar cuantas veces Dios nos llama a pasar mas tiempo con El y nosotros estamos tan ocupados que terminamos dejando “plantado” al Señor de la cena.
Cuando afirmamos que Jesús es el Señor y el centro de nuestra vida ¿Qué queremos decir con esto? ¿en que se traduce esto en nuestra vida cotidiana?. Si algo o alguien es el centro de nuestra vida ¿no tendría la máxima prioridad a la hora de armar nuestra agenda?
Ni siquiera hace falta que lo que nos robe el tiempo con Dios sean cosas triviales o sin importancia, como ver televisión, redes sociales o distracciones de ese tipo. Aún cuando lo que nos distrae sean cosas perfectamente válidas y necesarias, aún así, estamos asignando a esto, mayor prioridad que a nuestra relación con Dios.
Esto es algo bastante común, porque al funcionar de manera muy sutil, la persona no se da cuenta de que va sacando a Jesús del primer lugar en su vida y así se altera el saludable orden de prioridades en nuestra vida cristiana.
Quizás pase como en las comunicaciones telefónicas, Dios nos está llamando para hablar con nosotros, pero le da ocupado. Le da ocupado porque nosotros estamos tan ocupados que no podemos ni siquiera detenernos a escuchar su voz. Tenemos tantas cosas para hacer, incluso para El, que hasta pudiéramos tener problemas en parar un poco nuestro ritmo para pasar tiempo con El, recibiendo paz y dirección. Quizás también a nosotros, Dios nos diga Marta, Marta, te afanas en tantas cosas pero solo una es necesaria, María eligió la mejor parte la cual no le será quitada. (Lucas 10:38-42). Había mucho para hacer en la casa, pero María se sentó a escuchar a Jesús. ¡Ella sí que tenía las prioridades bien ubicadas!

Si piensas que te está faltando este tiempo a solas con Dios, si hablas de El y le sirves, pero no oyes su voz o Si estás tan ocupado que no te queda tiempo para aquel de quien tu dices que es el centro de tu vida, quizás sea hora de volver a evaluar nuestras prioridades para darle a Jesús el mas alto lugar.

 

Por Daniel Zangaro

 

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Ciudades bendecidas

“Decid entre las naciones: El Señor reina; ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible; El juzgará a los pueblos con equidad.” Salmos 96:10

Dios se alegra cuando su pueblo predica el evangelio a los perdidos, y misiones es un ministerio hermoso que tiene la gran responsabilidad de llevar la palabra de Dios a lugares o pueblos lejanos que no conocen de Él.

Tomemos como ejemplo la ciudad de Almolonga, situada en Guatemala. Hace 30 años sus cárceles estaban repletas. Las estadísticas mostraban alarmantes tasas de alcoholismo, brujería y prostitución. Sin embargo y gracias a que fue predicado el mensaje del Evangelio, actualmente esa misma ciudad, tiene sus prisiones cerradas por falta de delincuentes. Además se la suele llamar “el jardín de las Américas” por el enorme tamaño de los vegetales que produce su tierra.

Almolonga fue bendecida por causa de la predicación del Evangelio, por lo tanto esto debiera hacernos tomar conciencia acerca de la importancia de las misiones. No tengas simplemente una actitud pasiva, involúcrate y apoya los movimientos misioneros. Recuerda que misiones se hacen con los pies de los que van, las rodillas de los que oran y las manos de los que dan.

Por Cristhian Castillo

 

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Rescatistas de Dios

“Hermanos en Cristo, si alguno de ustedes deja de confiar en la verdad que ha aprendido, y otro le devuelve la confianza, quiero que sepan esto: quien hace que un pecador deje de pecar, salva de la muerte al pecador y logra que Dios le perdone sus muchos pecados.”(Santiago 5:19-20 TLA)

Existen organizaciones como los bomberos, rescatistas especializados que entran en acción cuando sucede algún desastre natural, incendios, inundaciones, que se enfocan en controlar los hechos con los recursos que tienen a disposición además de preservar la vida de las personas afectadas. Otras organizaciones como los centros de rehabilitación ayudan a las personas a dejar vicios como drogas y alcohol, mientras que otras se dedican a rescatar niños abandonados y personas en situación de violencia doméstica.

Así como las personas que trabajan en estas instituciones demuestran un gran compromiso en ayudar al prójimo, de igual forma los creyentes debieran sentir esa misma pasión en ir a buscar a aquellas personas que se han apartado de los caminos de Dios, para ayudarlos en su proceso de restauración.

Jesús vino por el enfermo, por los pecadores, a dar libertad al cautivo, dar vista a los ciegos. Los fariseos criticaban a Jesús por todo esto, entonces Él les compartió esta enseñanza.

“«Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre? Y, cuando la encuentre, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa. Cuando llegue, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”. De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!” (Lucas 15:4-7 NTV)

A veces la crítica de los hermanos, respecto a la persona que se apartó del camino, nos llevá a no hacer algo concreto por ayudarles. Si así fuera, no temas porque tú es preferible escuchar la voz de Dios que las críticas de los religiosos. Tú puedes hacer mucho por ayudar, orando, exhortando y especialmente hablándole de nuestro Dios que lo espera de vuelta con amor y misericordia.

¿Tienes misericordia de los que se apartaron del Señor y de los que aún no lo conocen?

Por Carlos E. Encinas

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¿Asumes el reto?

“¡Sé valiente! Luchemos con valor por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y que se haga la voluntad del Señor».” 2 Samuel 10:12 (NTV)

Hay una canción que hace referencia de quién asumirá el reto de llevar esperanza en Dios a las personas que se encuentran perdidas y sin fe en un mañana mejor; y es un pregunta importante, porque hay tanta necesidad en la humanidad que no podemos hacer caso omiso a este llamado.

El coro de la canción dice: “Hombres de valor, necesita Dios, hombres de valor esforzados, hombres de valor que cumplan promesas, que sigan la ruta trazada con la mirada en su Salvador”  Personas que tengan el coraje, la decisión, la pasión  de hacer lo que Dios ha encomendado.

No necesitamos preparación profesional o tener la vida perfecta para predicar acerca de Jesús, simplemente estar llenos del Espíritu Santo y tener la disposición. ¿Quieres ser parte del cambio de una vida que se desmoronan?

Lastimosamente pensamos que esta tarea es sólo para pastores, líderes, cantantes o personas con influencia, y no de nosotros. Este pensamiento debe cambiar y hay que asumir esta responsabilidad.

Recuerdo que por mucho tiempo mis hermanas fueron quienes tuvieron el coraje de hablarme del amor de Dios, cuando llegaban de la iglesia, se ponían a hablar de lo que habían aprendido, yo me hacía a la dormida entre las sábanas y escuchaba; si ellas se no hubieran insistido conmigo, mi vida estaría perdida, lejos de Dios.

A tu alrededor hay muchas personas que necesitan de Dios, deja el temor y ten el coraje de hablarles de su amor.

¡No te arrepentirás!

 

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Amigos que te acercan a Dios

“Como no podían llevarlo hasta Jesús debido a la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Jesús. Luego bajaron al hombre en la camilla, justo delante de Jesús.  Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «Hijo mío, tus pecados son perdonados”. Marcos 2:4-5 (NTV)

Este pasaje nos brinda un gran ejemplo de lo que es una verdadera amistad. El paralítico estaba postrado, sin esperanza, pero aun así contaba con muy buenos amigos. Ellos sabían que Jesús estaba en el pueblo y pensaron esta es una gran oportunidad para que nuestro amigo se encuentre con Jesús y reciba su sanidad. Estos amigos no midieron las dificultades, ni el peso de llevar al paralítico en camilla, ni mucho menos se intimidaron al ver la gran multitud que no les dejaba llegar a Jesús. Qué lindo es tener este tipo de amistades, audaces, valientes comprometidos, capaces de hacer un agujero en el techo para que su amigo recibiera un milagro de sanidad.

Hay varias formas de ayudar a un amigo, pero la más relevante es acercarlo a Jesús, no importando el tiempo o la economía, si en verdad amamos a Dios no habrá límites para ello.

Por Cristhian Castillo

 

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Sembrando paz

“Y los que procuran la paz sembrarán semillas de paz y recogerán una cosecha de justicia.”(Santiago 3:18 NTV)

Pocos son los abogados que velan por sus clientes honradamente por el pago justo, la mayoría piensa en el presente y en sus ganancias, en juicios, la ida y venida de papeles, pero aún existen profesionales a los cuales les importan mucho las relaciones interpersonales, la familia y la amistad, dan de su tiempo para conversar con las partes en conflicto y logran acuerdos y compromisos. Algunos de estos profesionales reflexionaron a parejas y evitaron divorcios, otros impidieron catástrofes familiares con un diálogo sincero; tienen esa particularidad especial que les ayuda a apaciguar conflictos.

Pero, ¡Qué difícil es buscar la paz en estos tiempos! Paz con tus amistades, familiares, compañeros, etc. Es complicado mediar entre dos personas, pero a los que se empeñan en esto el Señor les dará paz y justicia.

Meterse en medio de una discusión puede ser peligroso pero a veces es necesario para evitar pérdidas personales y conflictos posteriores. Si la persona pacificadora logra que las partes en conflicto lleguen a un acuerdo y tengan paz, consiguió algo bueno, que una relación se encamine correctamente y el mundo necesita personas así.

“Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9 NTV)

Un hijo de Dios está lleno de sabiduría, esto se muestra en procurar un buen trato y en la humildad, busca la paz con los que le rodean, es compasivo, hace lo bueno, trata a todos de la misma forma sin preferencias; son características de una persona que con la ayuda del Señor puede lograr paz.

La palabra de Dios dice lo siguiente en Mateo 7:12 NTV: “Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas.”

¿Cómo sembrar paz? Todo comienza con el ejemplo, trata a los demás bien, es una forma de vivir en paz. Si alguna vez aparece algún conflicto procura dialogar y resolverlo, si existen peleas en tu familia busca la paz con justicia e, igualmente, buscar un consejo sabio ayudará.

Otra manera de sembrar paz es evitar hacer juicios de valor, evitar los chismes y calumnias, das paz evitando generar conflictos innecesarios, en este mundo tendremos aflicciones pero al buscar la paz viviremos como hijos de Dios.

La paz verdadera se encuentra en Jesucristo, si las personas lo llegan a conocer experimentarán esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que llenará sus corazones, esa paz que les ayudará a relacionarse con los demás.

Salmos 34:14 NTV: “Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y esfuérzate por mantenerla.”

¿Siembras paz o siembras conflictos?

Por carlos E. Encinas

 

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