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Esto es lo que sucede cuando te burlas de tus hijos 1

Esto es lo que sucede cuando te burlas de tus hijos

Corregir a los hijos es uno de los roles de los padres. Sin embargo, algunos progenitores creen que esto implica burlarse y mofarse de sus hijos. Quizá no es algo que se haga de forma consciente o se crea que no tiene relevancia; pero un estudio encontró que este comportamiento afecta el porvenir de los hijos.

Un estudio publicado en la Journal of Youth and Adolescence y que fue realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias Charles E. Schmidt de la Universidad Atlántica de Florida, Universidad Concordia en Montreal, Canadá y la Universidad Uppsala, en Suecia, analizó el comportamiento de 1409 adolescentes de 13 a 15 años de edad durante tres años consecutivos.

Después del plazo de investigación se dieron cuenta de que existen padres burlones que usan usan expresiones denigrantes o humillantes que humillan y frustran al hijo. Cuando los disciplinan, usan la crítica, el sarcasmo y los insultos. Esa forma de crianza fomenta la ira desenfrenada en los adolescentes. La adolescencia es una etapa en la que se debe aprender a regular las emociones. No bastante, si no se logra, esto se resultan en emociones negativas, agresión verbal y física y hostilidad. Además, hace que los hijos se conviertan en agresores o en víctimas de acoso y violencia.

Estos hallazgos son alarmantes pues ha sido ampliamente comprobado que las víctimas de acoso tienen una baja salud mental y son más propensos a tener pensamientos suicidas. Sin embargo, los resultados son opuestos en las familias en donde los padres no usan la burla como una forma de disciplina.

Este estudio sugiere que el comportamiento burlón es una forma única de crianza de los hijos que aumenta los riesgos de que los adolescentes adopten estrategias inapropiadas para el manejo de la ira.

Daniel J. Dickson, Ph.D., autor principal del estudio y perteneciente al departamento de psicología de la Universidad de Concordia, explica que los padres deben recordar ≪su influencia en las emociones de los adolescentes y deben tomar medidas para garantizar que los adolescentes no se sientan ridiculizados en el hogar≫. Si bien la corrección y disciplina es necesaria en el hogar, los padres no tienen por qué humillar a sus hijos para demostrar su autoridad. En cambio, el amor y el respeto son más efectivos.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Dickson, D., Laursen, B., Valdes, O., & Stattin, H. (2019). Derisive Parenting Fosters Dysregulated Anger in Adolescent Children and Subsequent Difficulties with Peers. Journal Of Youth And Adolescence. doi: 10.1007/s10964-019-01040-z
¿Estás orgulloso de lo que has alcanzado? 2

¿Estás orgulloso de lo que has alcanzado?

Alguna vez hemos sentido gran admiración por hombres y mujeres que se encuentran en la cima del “poder”; es decir, por aquellos que están en puestos de autoridad, posiblemente por su esfuerzo y valentía o porque son respetados por muchas personas ¿Quieres alcanzar grandes logros?

Es satisfactorio alcanzar algún desafío o subir escalones que muestran nuestra superación, incluso puedes estar orgullo en este momento de lo que has logrado, pero el Señor nos enseña que existe un reto aún más grande que debemos asumir si anhelamos superarnos.

La palabra de Dios dice: “Más vale ser paciente que valiente; más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades.” Proverbios 16:32 (DHH)

Según la palabra de Dios se puede decir que tiene más mérito un hombre que ha logrado dominarse así mismo que aquel valiente que ha ganado una guerra. Muchas personas colocan su enfoque en obtener el control sobre los demás, pero se olvidan de auto controlarse, por tanto pierden numerosas batallas convirtiéndose ellos mismos en su propio enemigo.

Por ejemplo, cuando nos proponemos  realizar una dieta generalmente renunciamos después de poco tiempo porque no nos sabemos gobernar, dejándonos llevar por los deseos de comer. Lo mismo sucede para crecer espiritualmente, salimos derrotados por no actuar con disciplina al orar o estudiar la Biblia, entonces perdemos primero contra nosotros mismos.

El Señor nos pide que nos superemos, pero antes de pensar en conquistar reinos, primero conquístate a ti mismo. Por ejemplo, ten paciencia para esperar filas largas o la respuesta de Dios; pon un freno a las emociones negativas que sientes, como la ira o agresividad porque podrías lastimar a las personas que amas; controla tu lengua, no discutas o hieras con tus palabras, mejor es quedarse callado que ser necio.

Una vida disciplinada y  auto controlada necesita tiempo, determinación y arduo trabajo; implica negarse a sí mismo, por esta razón es un desafío y te animamos a aceptarlo. El Señor quiere que superes grandes obstáculos y que los demás te admiren por vencer lo que muy pocos han logrado.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No pierdas lo valioso 3

No pierdas lo valioso

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” Efesios 5:15-16 (RVR 1960).

Dios nos insta a que valoremos y aprovechemos el tiempo, advirtiéndonos que no andemos como necios. Esto significa que no debemos ser ignorantes, imprudentes o faltos de razón en el uso de nuestro tiempo. Podemos perder cosas materiales, que un día podremos recuperar, pero el tiempo es algo que por más que tengamos todas las riquezas no podremos recobrar. Te animo a que veas el tiempo como algo muy valioso y que cada segundo cuenta muchísimo. Organiza tu día, estableciendo prioridades y con disciplina cumple tus compromisos.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un día en la escuela 4

Un día en la escuela

(Una historia verdadera)
Todos los alumnos están formados en el patio del Instituto A***. Es una mañana fría. La señorita R*** está orgullosa de sus alumnos, todos flamantes con sus buzos del Instituto. Por años ha disfrutado de esa disciplina escolar que debe, según ella, caracterizar lo “anglo”. Va a dirigir unas palabras al grupo, arengándoles a una vida de ejercicio y desarrollo corporal integral, cuando la ve.
Es una niña de unos ocho años, de pelo castaño claro, ensortijado. Viste un pantalón de buzo descolorido y una remera blanca. La maestra pierde un poco la compostura, en realidad. La altera esta niña medio tontona, hija de misioneros evangélicos, que no se ajusta a las exigencias del colegio.
La llama adelante. La pone enfrente de todos y dice: “Quiero que miren todos a A***, que es la vergüenza de este colegio”. La hace volver a la fila e inicia ufana su clase de Educación Física.
Treinta años después, A*** está sentada a la mesa en la casa de sus padres. Por alguna razón la conversación gira hacia aquel episodio, tantas veces relatado y tan vergonzoso. Pero esta vez recuerda otro “aporte” de aquella maestra a su autoestima: “Un día se programó una visita a un circo de esos que se suelen poner en la esquina de General Velásquez con Alameda. Yo no tenía los $ 200 que había que pagar para ir. Entonces se fue con todos los alumnos y me dejó sola en la sala. Una profesora pasó por el pasillo y me vio. Me preguntó por qué estaba sola y le dije que porque no tenía el dinero no había podido ir al circo. Ella me tomó de la mano y me dijo: Vamos niña, yo te pago… y fui al circo”.
Escribimos esta memoria mínima como un homenaje – más allá del tiempo – para A***, que sufrió las vergüenzas de ser la hija de gente pobre. Para ella, esta pequeño esbozo de reparación a su honra infantil.
También como un reproche – algo tardío en verdad – a una educadora que, al menos en una época de su vida, no supo, no quiso o no pudo tener una mínima consideración hacia una alumna en desventaja y que no fue capaz de comprender que debía haber tratado con los padres, que no esperaban caridad y que se esforzaban por pagar un buen colegio.
(Se me ocurre pensar que hoy la señorita R*** habría sido denunciada en las redes sociales y tal vez suspendida de su cargo con una severa anotación en su carpeta. Son otros tiempos…)

Si rechazas la corrección, sufrirás 5

Si rechazas la corrección, sufrirás

“La sabiduría multiplicará tus días y dará más años a tu vida. Si te haces sabio, serás tú quien se beneficie. Si desprecias la sabiduría, serás tú quien sufra.” Proverbios 9:11-12 (NTV)

La persona que te ama te corregirá y exhortará cuando vea que estás equivocado o haciendo algo que no es correcto, pero nunca dejará que vivas a tu manera y obrando mal.

Dios quiere que seas una persona sabia y disciplinada, para eso Él pondrá en tu vida personas y circunstancias que te ayudarán a corregir todo aquello que no esté bien en ti.  “Porque Dios corrige y castiga a todo aquel que ama y que considera su hijo.” Hebreos 12:6 (TLA)

Pero, ¿a quién le gusta que le corrijan? A la gran mayoría de las personas no nos gusta la corrección ni que nos llamen la atención. Nos creemos autosuficientes y sabios en nuestra propia opinión.

A veces cuando alguien nos hace dar cuenta de nuestros errores respondemos de mala manera con palabras como: “es mi vida” “es mi problema” “puedo vivir como yo quiero” “no te metas en mi vida” “quiero estar solo (a)” “no vuelvas a hablarme” o simplemente con nuestra actitud decimos todo eso. ¿Te pones así cuando alguien quiere aconsejarte y ayudarte?

Te diré algo, no avanzarás mucho en la vida si no estás dispuesto a ser enseñado. Seguirás en el mismo error y poco a poco te volverás una persona carente de sentimientos, que se molestará  y maltratará cada vez que alguien quiera corregirte.

La palabra de Dios dice: “Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.” Proverbios 8:33 (RVR1960)

Si quieres ser una persona madura y sabia necesitas que te corrijan. La corrección te ayuda a combatir defectos que quizás ni siquiera sabías que tenías, pero que los demás ven en ti.

Sé una persona humilde y no orgullosa para aceptar la corrección y los consejos que te den. No olvides que el regaño que más te duele podría ser el que más necesitas.

Proverbios 16:18 (PDT) dice: “Después del orgullo viene la caída; tras la arrogancia, el fracaso.” Y en Mateo 5:5 (NTV) Jesús dijo: “Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra.”

La persona que te corrige quiere lo mejor para ti y que seas feliz. “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él.” Hebreos 12:5. (RVR1960)

Oremos:

Padre amado, gracias por tu palabra, hoy aprendí que necesito ser corregido y enseñado. No quiero ser autosuficiente y sabio en mi propia opinión. Sé que la falta de humildad y no aceptar la corrección de parte tuya hará que sufra consecuencias. Por favor, haz de mi vida una persona sensible a tu voz y correcciones, quiero ser una persona sabia y temerosa de ti. Pongo mi vida este día en tus manos, dispuesto estoy a recibir todo lo que venga de parte tuya, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo ser disciplinado? 6

¿Cómo ser disciplinado?

La disciplina es uno de los ingredientes esenciales para triunfar en todos los aspectos de la vida. Cuando uno persevera y mantiene un determinado orden en su rutina, demuestra auto control y fortaleza, los cuales se notan en los resultados que producen. Sin embargo, para algunos es difícil seguir un cronograma establecido y no les resulta sencillo ser disciplinados; para esos casos, se puede aplicar lo siguiente:

1. Organiza tus tareas:

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Organiza tus pendientes en el orden que prefieras (de lo más sencillo a lo más difícil, o al revés) y anota lo que necesitas para realizarlo. Esto se aplica para todo tipo de tareas, desde comenzar una rutina de ejercicios, hasta estudiar la Biblia. Una vez que pones un orden a las cosas, verás que es más sencillo ponerlas en acción.

2. Revisa tu progreso:

Sé tu propio control. Si decidiste empezar una vida más saludable, lleva un registro del ejercicio que haces durante el día y la comida que ingieres. Si quieres mejorar tu relación con Dios, anota lo que aprendes de cada devocional que haces. Cualquier otra actividad en la que quieras ser disciplinado necesita tener un registro. Esto te ayudará a evaluar tu progreso y a determinar si hay algo que debas corregir o que no has cumplido.

3. Escribe listas:

Si te es más fácil, escribe listas de tus pendientes y coloca avisos que te ayuden a cumplirlo. Puedes pegar pequeños papeles como recordatorios en lugares estratégicos, o colocar alarmas con el tiempo exacto que debe tomarte cada actividad. No importa qué materiales utilices, lo importante es que esos objetos sean de utilidad y te mantengan enfocado en lo que debes hacer.

4. Aléjate de la distracción:

Es fácil caer en la distracción, y para evitarla, aléjate de todo aquello que desvíe tu atención. Si es tu celular, apágalo; si es el ruido de la calle, ve a un lugar silencioso o utiliza audífonos, etc. Recuerda que quien pone los límites en tu vida eres tú, y si no lo haces ahora, es muy probable que no lo hagas nunca. La disciplina es algo que nadie más puede hacer por ti; así que decide poner orden en tu vida y persevera hasta el final.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Es mi pastor… 7

Es mi pastor…

La imagen de un amado pastor con su rebaño, es una muestra apropiada para comprender el amor de Dios hacia nosotros. En esta oportunidad quisiera compartir la importancia de tener a Dios como: “Pastor”, por medio del Salmos 23 (RVR 1960).

La Palabra del Señor dice:

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Salmos 23:1-3

El pastor suple las necesidades de sus ovejas, elige los pastos más delicados para que no se enreden en arbustos o se lastimen; además,  las ovejas se cansan y se pierden con facilidad,  por eso el pastor las guía.

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4

La disciplina que da, ayuda a las ovejas a tomar el camino indicado y forja una nueva esperanza en ellas. Aunque enfrentemos terribles problemas, no tendremos miedo, porque estaremos a lado del Pastor.

“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.” Salmos 23:5

Él será nuestra provisión y protección contra nuestros enemigos. El pastor nos consagrará, nos ayudará a vivir una vida de santidad, para recibir su bendición con abundancia.

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.” Salmos 23:6

Generalmente pedimos en oración la bendición y misericordia del Señor para nuestra vida, lo interesante es que aquel que tenga a Dios como su pastor, no necesitará pedir estas cosas porque ellas lo van a seguir y, además, recibirá su promesa de vivir con Él por la eternidad.

En esta ocasión me gustaría hacerte una pregunta: ¿El Señor es tu pastor? Recuerda que el pastor proporciona descanso, refrigerio, renovación, dirección, liberación del temor, consuelo, seguridad y victoria sobre el enemigo, por tanto, es posible que te estés perdiendo de muchas bendiciones.

Si te has apartado de su redil, te animo a volver al camino correcto y permitirle que Él sea quién gobierne tu vida.

¡Entrégale tu corazón y reconoce al Señor como tu dueño!

 

 

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¡Lo hago por tu bien! 8

¡Lo hago por tu bien!

¿Alguna vez escuchaste estas palabras?

¡Es por tu bien!

¡Lo hago porque te amo!

¡Cuando seas grande lo entenderás!

En algún momento de nuestras vidas hemos recibido esas palabras de parte de nuestros padres, tutores y personas que quieren nuestro bien ¿Cuál fue nuestra reacción o sentimiento en ese momento?

Todo buen creyente sabe que Dios es su Padre, “¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? (…)” Hebreos 12:5 (NVT), como hijos amados sabemos que en el momento necesario y justo Dios tendrá que decirnos estas mismas palabras:

¡Lo hago por tu bien!

Cuán difícil es comprender que un NO o un ESPERA de parte de Dios es por el bien de uno mismo, pero muchas veces, al igual que cuando éramos niños, nos enojamos y pensamos que Él es injusto, malo y que no escucha nuestras oraciones.

Hebreos 12: 6 dice: “Pues el Señor disciplina a los que ama  y castiga a todo el que recibe como hijo” Como buen Padre Dios quiere lo mejor para ti y por ello en algunas circunstancias tendrá que darte un NO o un ESPERA como respuesta, pero lo hará porque te ama.

La disciplina no es sinónimo de odio sino de amor y respeto, quien verdaderamente ama, corrige y querrá lo mejor para la persona. Si estás pasando ese tiempo de disciplina en Dios, no te preocupes pues es por tu bien.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11 (NVT)

Los planes que Él tiene para ti en todas las áreas de tu vida son buenos y perfectos, no dudes de que quiere lo mejor para ti y aunque no era lo que esperabas recuerda que solamente Dios sabe lo que verdaderamente necesita su hijo.

Por Judith Quisbert.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lágrimas y risas 9

Lágrimas y risas

“¡Para que los más pequeños aprendan de una forma divertida!” Así anuncia la contratapa de un pequeño libro a todo color con figuras de animales que encuentro en la casa de nuestros amigos que tienen una nena de tres años.

Sin solución de continuidad la memoria emotiva me remite a más de cincuenta años atrás: me veo con mi overolcito de color beige y un bolsón de cuero yendo a la escuela repitiéndome por enésima vez La tertulia de la Señora Pata, lectura que debemos dar de memoria en la primera hora de clases: “La Señora Pata dio una tertulia. Todos los patos del corral…” Debo repetir esto para las actuales generaciones: de memoria. Al igual que las tablas de multiplicar: “Siete por una siete, siete por dos catorce, siete por tres… eee (coscorrón), veintiuno, señorita!” Y la infaltable copia: un dibujito pequeño y tres cuartos de plana copiadas del mismo libro de lectura de la Señora Pata… todos los días.

Es decir, nada divertido

En mi generación los profesores te jalaban las orejas o de las patillas y te daban palmetazos en las mejillas o reglazos en las manos si olvidabas la lección o no traías la tarea. Y claro, eso estaba mal por más que fueran los años de la letra con sangre entra.

Memorizar, hacer la copia, resolver los problemas de matemáticas usando la trilogía raciocinio – ejecución – respuesta fueron hitos fundacionales de mi educación en la escuela pública. Algo parecido fue mi educación secundaria en un liceo fiscal. La universidad estatal ya fue un poco más relajada porque eran los años de la revolución y del hombre nuevo, donde salir a las marchas y armar lío en las calles era parte del curriculum.

No pretendo caer en el lugar común de decir que antes era mejor o que debiéramos volver a los rigores del pasado. Absolutamente no. Pero sí me gustaría dejar el registro de una inquietud: la educación no puede ser todo el tiempo jarana, diversión continua. El aprendizaje debe incluir, me parece, cierta disciplina, algo de orden, un equilibrio inteligente y creativo entre lo entretenido y lo riguroso.

Tal vez leer y memorizar algunas cosas, escribir y realizar algunas operaciones aritméticas no sea una mala práctica en un mundo donde la palabra y el cálculo están cada vez más lejanos de la mente de nuestros estudiantes.

O tal vez mejor me callo porque no soy experto…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¿Listo para reinar? 10

¿Listo para reinar?

Cuenta una historia que cierta reina madre sometía a su hija a un régimen duro y a reglas de educación muy severas.

Al hablar del caso, una persona expresó la idea de que parecía excesivo el rigor.

–Usted se olvida que mi hija será reina un día, y si no sabe gobernarse a sí misma, ¿cómo gobernará a sus súbditos? –Dijo la reina.

Muchas veces la gente nos critica por tratar de buscar agradar a Dios y vivir en santidad e inclusive a nosotros mismo nos cuesta entender la razón  de ciertas circunstancias y en ocasiones  llegamos a creer que pueden ser exagerados los mandamientos que encontramos en la palabra de Dios, pero todo eso tiene un propósito.

“Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad”. Hebreos 12:10 (NTV)

No se trata de esta vida, nuestra estadía en la tierra es transitoria y es sólo un tiempo de preparación para la eternidad.  ¿Cómo se supone que podremos ejercer como reyes sino aquí no nos preparamos?

“…Tú eres digno de tomar el rollo y de romper los sellos y abrirlo. Pues tú fuiste sacrificado y tu sangre pagó el rescate para Dios de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación. Y la has transformado  en un reino de sacerdotes para nuestro Dios. Y reinarán sobre la tierra”. Apocalipsis  5:9,10 (NTV)

Cuando nuestra perspectiva acerca de esta vida cambia y vemos todo como una preparación para la eternidad, nuestro enfoque está en lo verdaderamente importante: la eternidad.

No te fijes ni escuches lo que los demás dicen de ti y cuando te sientas desanimado y sin fuerzas recuerda que te estás preparando para ejercer un cargo privilegiado que no cualquiera podrá tener.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Esfuérzate hasta que lo obtengas! 11

¡Esfuérzate hasta que lo obtengas!

En los Juegos Olímpicos Rio 2016, cada atleta tiene una historia personal digna de compartir: sus luchas, logros y caídas, todo lo que han trabajado para llegar lejos. De esas historias quisiera destacar una en especial que corresponde a una adolescente latina, siendo una muestra de lo que hace años de trabajo, disciplina, pasión y fortaleza.

Laurie Hernández (Gimnasia Olímpica) es una adolescente, pero su vida es muy diferente a las de las chicas de su edad. Ella pasa unas 36 horas a la semana entrenando y estudia desde su casa. Tiene poco tiempo para ir a cazar pokemons o salir de paseo con sus amigas, y con tan sólo 16 años no es sólo la atleta más joven de su equipo, sino que además es la segunda latina en representar a Team USA en la historia de esta disciplina.

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” 1 Corintios 9:24-27

Esta adolescente es una muestra de pasión y esfuerzo y de igual forma el Señor nos pide que luchemos, pero no para recibir un premio material como en las olimpiadas, sino una recompensa eterna.

Pablo menciona que se entrenaba con propósito, él no corría por correr o golpeaba por golpear, sino que  tenía claro dónde quería llegar y lo que debería hacer para lograrlo, sabiendo que siendo un hombre que ha sido ejemplo para muchos, él mismo podía ser eliminado.

La pregunta es: ¿Te estás entrenando? ¿Estás esforzándote para recibir la corona que Dios menciona en su palabra? Así como te esfuerzas para alcanzar algo que deseas, de la misma manera Dios te pide que lo hagas para obtener lo que Él tiene preparado para ti. ¡Búscalo! Ora y estudia su palabra, obedece y vive el propósito que tiene para tu vida.

 

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"La respuesta es no, pero te amo" 12

“La respuesta es no, pero te amo”

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Santiago 4:3

Días atrás festejábamos el día del padre, como cada año es un tiempo de familia, donde se aprovecha para dar honra, y agasajar a los que Dios ha puesto como cabeza de familia y sacerdote del hogar.

Cuando pensamos en paternidad, seguramente lo asociamos rápidamente con tres características: Protección, Corrección y Provisión.

Cuando el padre está en la casa, trae a los hijos una sensación de seguridad, de que todo está bien, cualquier problema que se presente, está papá para resolverlo. Por eso vemos que cuando el padre falta, ya sea porque ha fallecido o bien porque se encuentra ausente, hay una carencia en los hijos que los lleva a sentirse inseguros.

Provisión: Otra de las características del padre es la de proveer para el hogar, es necesario que el hombre cumpla esta función que es de vital importancia.

Corrección y Disciplina. También el padre es encargado de corregir y poner límites, o por lo menos se espera que lo haga, claro que esto también involucra a las madres. Es necesario tener un sano equilibrio en esto, porque es tan malo el exceso de limites como su falta, lo mismo podríamos decir para protección.

Ahora, si en lugar de hablar de un padre terrenal, hablamos de nuestro Padre celestial, que seguros podemos sentirnos sabiendo que en Él encontramos protección, provisión y corrección.

Hablando de esta última y aunque a veces no nos guste, que importante es cuando un padre dice no.

Uno, humanamente tiende a querer satisfacer al máximo las necesidades de los hijos, en lo que piden, quieren o necesitan, sin embargo a veces necesitamos poner límites y decir no, lo mismo pasa con nuestro Dios, me imagino en su corazón de padre, queriendo responder cada oración pero a veces y por nuestro bien necesita decirnos que no.

Al momento nos sentimos frustrados, pero tal vez nos lleve tiempo, comprender que él tenía un plan mejor que el que yo había pedido.

¿Qué hacemos frente a los no del Señor? ¿Nos frustramos? ¿Nos entristecemos y pensamos esto no funciona?, ¿Pensamos en dejar todo? Si aprendemos aceptar los no del Señor, quitándoles el aspecto negativo que generalmente le damos, realmente podremos comprender que Él nos sorprende incluso más abundantemente de lo que nosotros esperamos.

Un no a tiempo, puede evitar muchas malas decisiones, ahorrarnos años de angustias, si Dios cierra un camino, puedes estar seguro que abrirá uno mejor aún donde no hay nada. Confía en Él y pronto habrá un sí mucho más grande para tu vida.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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