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Déjate Querer

Algunas personas se caracterizan por ser frías y solitarias, a pesar de tener amigos rechazan las muestras de afecto como recibir detalles, favores, expresiones de cariño o simplemente palabras de aprecio.

Esta frialdad es preocupante debido a que podrían encerrarse en un mundo de soledad, no tienen el interés de conocer personas y crear un vínculo de amistad; además sus actitudes reflejan un mecanismo de defensa con el que tratan de protegerse de ser lastimados.

Alguien dijo una vez: “aquello que aparentemente rechazamos es precisamente lo que más necesitamos” Al ocultar nuestros sentimientos y ser fríos con otros, pensamos que evitamos el daño, sin embargo, es posible que estemos impidiendo el paso a bendiciones o beneficios que podríamos recibir al amar y dar amor.

“!!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!!! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” Mateo 23:37 (RVR1960)

El Señor hace un reclamo a sus hijos y dice: ¡Déjate amar! Así como la gallina junta a sus polluelos para abrazarlos y protegerlos bajo sus alas, de la misma manera Dios desea cuidarnos y darnos afecto, pero muchas veces lo rechazamos.

Todos tenemos la necesidad de pertenecer a un grupo, de amar y ser amados, por lo que la soledad únicamente produce un gran dolor emocional. Por tanto, si eres una persona que se resiste a recibir afecto, te animo a arriesgarte y rodearte de amigos o personas que aprecias, además de permitirle al Señor sanarte y amarte como un padre.

Por otro lado, si conoces a alguien que presenta una actitud de frialdad, no te distancies de esa persona, aunque te haya tratado mal, sus actitudes simplemente reflejan el estado de su corazón. Te animo a buscarlo y darle muestras de afecto que es lo que más necesita, te aseguro que en algún momento el hielo se romperá y ¡salvarás una vida!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El sufrimiento es parte de la vida

“Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará.” Mateo 10:22 (DHH)

La decisión de entregar nuestra vida a Jesús y seguirle es un viaje que implica sufrimiento, rechazo de la sociedad y persecución. Es por eso que seguir a Cristo no es fácil. En Juan 15:18-20 (NTV) Jesús dijo: “Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero. Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como a uno de los suyos, pero ustedes ya no forman parte del mundo. Yo los elegí para que salieran del mundo, por eso el mundo los odia. ¿Recuerdan lo que les dije? El esclavo no es superior a su amo”. Ya que me persiguieron a mí, también a ustedes los perseguirán. Y, si me hubieran escuchado a mí, también los escucharían a ustedes.”

No pienses que la vida cristiana es pura felicidad y sin ningún tipo de problemas. Tampoco te sorprendas cuando lleguen problemas a tu vida o familia por ser fiel a Dios. El sufrimiento es parte de la vida cristiana.

“Es cierto, y todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús sufrirá persecución.” 2 Timoteo 3:12 (NTV)

“…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” Hechos 14:22 (RVR1960)

Quizás te has hecho las siguientes preguntas: ¿Por qué sufren los justos?,  ¿Por qué es inevitable que seamos perseguidos? La respuesta es sencilla, no eres del mundo ni haces las cosas que enseñan en el mundo.

Si fueras un creyente que vive conforme a las normas y costumbres de este mundo, con seguridad no tendrías muchos problemas ni serías perseguido porque el diablo no se molesta cuando ve a un hijo (a) de Dios en desánimo y apunto de alejarse de su Señor.

Es posible que no estés experimentando ningún problema ni persecución; entonces,  sería conveniente  que te preguntes, cómo está tu relación con Dios y tu obediencia a su palabra.

Ten por seguro que cuando comiences a testificar de Jesús con tu vida, el mundo se va a sentir incómodo contigo y empezará a perseguirte. Pero no te preocupes, al contrario, gózate y alégrate porque tu galardón es grande en los cielos.

Te animo a leer Mateo 5:10-12 y recuerda que el sufrimiento es parte de la vida cristiana.

Oremos:

“Gracias Señor por tu palabra y por enseñarme que el sufrimiento es parte de seguirte. Te pido que me fortalezcas y ayudes a esforzarme por buscarte cada día. Quiero servirte y llevar a otros a tus pies para que te conozcan y experimenten tu amor. Amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mala onda

Leo una nota de prensa que consigna la historia de una señora de 65 años que triunfa en un programa farandulero de baile de alcance nacional; es una abuela que encanta a la multitud. Consultada si sabe por qué la gente la quiere menciona algo como su entusiasmo y su “alegría de vivir”.
Entusiasmo y alegría de vivir son dos cosas que no convocan mi interés y no caracterizan para nada el actual estado de cosas que tienen que ver conmigo. Con los años me voy haciendo más crítico, descreído, impaciente y harto poco optimista acerca de un futuro promisorio.
Hasta aquí todo estaría bien y no sería más que la descripción de una realidad privada de poco o ningún interés para la audiencia. Pero ahí está la inveterada costumbre de las personas, incluso hasta de las que me quieren un poco, de recriminarme por mi grisácea disposición anímica. La mayoría lo hace con cierta gracia; otras personas me increpan irritadas. Alegan que desperdicio talentos, oportunidades y más que nada públicas responsabilidades.
Afortunadamente me mantengo impermeable a las tendencias sociales de la red. Me libro así de la avalancha de mensajitos y memes del tipo Sonríe, Dios te ama, Hoy puede ser un gran día y otras joyas por el estilo; citas de Jesús, Confucio, Buda y Deepak Chopra se entremezclan con fotos de floridos desayunos, pantagruélicos condumios y momentos inolvidables. Dice Seth Stephens-Davidowitz en su libro “Todos mienten”: No hay manera de que todos sean tan exitosos, ricos, atractivos, relajados, intelectuales y alegres como aparentan en Facebook.
Ninguna de esas cosas mitiga las rispideces de mi sentimiento la mayor parte del tiempo. He estado procurando escribir menos acerca de mí en este espacio pero cada tanto hay que aclarar el por qué de mis sombrías notas, tan poco alegres o poéticas. Recuerdo a mi amable audiencia que hay millones de otros sitios y lugares en la red que rebosan entusiasmo y buena onda. Por acá las cosas van a seguir lluviosas, con algo de fina garúa y de repente un poco de sol.
El dolor es aleccionador. Lo conecta a uno con la mayor parte del mundo. Para unos cinco mil millones de personas no hay nada que celebrar, el futuro no se les muestra radiante y no tienen recursos para adoptar alguna mística alegría de vivir.

Piensa bien antes de volver atrás

A veces olvidamos que somos hijos de Dios y que nuestra ciudadanía no es terrenal sino celestial. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” Filipenses 3:20 (RVR1960)

Se supone que si amamos a Dios vamos a obedecer sus mandamientos y abandonar las cosas malas que hacíamos antes. (2 Corintios 5:17) Entonces, ¿Por qué sigues viendo y deseando las cosas del mundo?

Sodoma y Gomorra eran dos ciudades que serían destruidas por la ira de Dios. Lot y su familia eran los únicos candidatos para ser salvos de la ruina y escapar de esa ciudad: “¡Corran y salven sus vidas! ¡No miren hacia atrás ni se detengan en ningún lugar del valle! ¡Escapen a las montañas, o serán destruidos!” Génesis 19: 17 (NTV)

Las instrucciones de Dios eran específicas: no mirar hacia atrás y escapar por sus vidas. Pero la esposa de Lot no obedeció y se convirtió instantáneamente en una estatua de sal: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.” Génesis 19:26 (RVR1960).

Si Dios te sacó de un lugar de perdición es porque te ama y quiere lo mejor para ti. Su deseo es que te mantengas firme en la fe y no mires hacia atrás, porque si lo haces puedes querer volver allá.

La Biblia describe claramente lo que le sucederá a la persona que conoce a Dios y vuelve a su vida pasada: “Ellos escaparon del mal que hay en el mundo cuando conocieron a nuestro Señor Jesucristo, pero si son atrapados y dominados nuevamente por ese mal, terminarán peor que al principio. Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido nunca el camino correcto, que haberlo conocido y luego apartarse del camino de la justicia. Con esa gente se cumple lo que dice el dicho: «El perro que vomita, regresa a su mismo vómito», y: «Aunque laven al cerdo, irá de nuevo a revolcarse en el barro»” 2 Pedro 2:20-22 (PDT).

¿Piensas volver atrás y alejarte del Señor? ¿Tú crees que el mundo te dará cosas mejores que Dios? ¿Abandonarás a Aquel que dio su vida por ti? Piensa y toma una decisión. Y si ya estás lejos del Señor, vuelve, Dios te ama y espera por ti.

Oremos:

Señor amado, te pido perdón por los pensamientos que tengo de rendirme y abandonarte. Por favor fortalece mi vida y lléname de tu Espíritu para resistir al diablo. No quiero alejarme de ti ni dejar que otras cosas ocupen el lugar que Tú te mereces en mi corazón, mi Señor y Salvador. Toma mi vida y haz tu voluntad conmigo, en el nombre de Jesús, amén.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios lo puede todo

“Pues él satisface al sediento y al hambriento lo llena de cosas buenas.” Salmo 107:9 (NTV)

Hay muchos que buscan llenar el vacío de su corazón buscando un placer momentáneo, esto en el mejor de los casos, sólo aportará un alivio pasajero para luego volver a un sentimiento de profundo vacío. Pero ante todo, es importante reconocer que sólo la presencia de Dios es capaz de saciar esa necesidad y lo hace sin fecha de caducidad. Si estás en un tiempo de escasez espiritual, hoy tienes la gran oportunidad de rendir tu vida ante tu Padre celestial y permitirle que Él sacie cada una de tus necesidades, tanto las físicas como las emocionales y espirituales. Entrega cada área de tu vida al Señor y deja que sea Él quien te sustente.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te sientes perdido y sin ganas de vivir?

“Volverán los rescatados del SEÑOR, y entrarán en Sión con cánticos de júbilo; su corona será el gozo eterno. Se llenarán de regocijo y alegría y se apartarán de ellos el dolor y los gemidos.”  Isaías 51:11 (NVI)

Alguna vez escuchamos de alguien  “me quiero morir” y si le preguntamos la razón de este sentimiento, lo atribuyen a su incapacidad de manejar su dolor, sea este provocado por pérdidas, fracasos, enfermedades o traiciones. Esta dolencia no es fácil de superar cuando uno lo enfrenta solo. Pero nuestro Creador puede ayudarnos a que ese llanto se convierta en gozo, si tan solo le entregamos ese dolor que nos tuvo esclavizados por años. Su Palabra promete: Jeremías 33:6 “he aquí, yo le traeré salud y sanidad; los sanaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” (RVR1960) Él puede sanar todo y hacer que lo malo que nos pasó lo pueda usar para su gloria. Hará que la tristeza, el sufrimiento y los pensamientos erróneos con los cuales crecimos sean quitados. Créele porque desea con todo su Ser darte la libertad completa, llenarte de su paz, amor y esperanza.

Por Danitza Luna

 

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¡Abandona tu Egipto!

Muchas veces nos sentimos atrapados por ciertas costumbres del pasado que al final terminan haciéndonos sus esclavos, pero La Palabra del Señor nos da un gran ejemplo de cómo Dios libertó a su pueblo escogido cuando se hallaba bajo la opresión de Faraón.

“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias.” Éxodo 3:7 (RVR1960)

El Señor vio la angustia y el dolor en el que su pueblo se encontraba, fueron más de 400  años viviendo como esclavos bajo la tiranía de Faraón y sin ver una sola señal de libertad e incluso ya se habían formado una mentalidad de sujeción. Pero Dios los liberó de esta situación. “Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte…” Éxodo 13:3 (RVR1960)

El día en que ellos fueron libres, se regocijaron porque sabían que nunca más su futuro dependería de las decisiones de un gobernante egoísta a quien le debían su servicio para sobrevivir en su tierra. A pesar de ser un largo tiempo de espera, la promesa de Dios se cumplió.

Pero mientras pasaban los meses y los años, era como que su felicidad  era absorbida por el desierto en el que se encontraban, se dieron cuenta que nada era igual. Cada día al despertar eran testigos de lo diferente que era el amanecer de Egipto al del desierto, ya no había trabajo que cumplir, no contaban con un menú semanal, adiós a las pequeñas comodidades aun siendo esclavos, tal vez suspiraban recordando su estadía en Egipto. Cansados de lo mismo, veían cómo cada día el maná caía del cielo y aunque quisieran estrenar ropa nueva, no era necesario, porque siempre estaban en buenas condiciones.

¡Los que un día fueron libres prefirieron volver a ser esclavos que pasar tanto tiempo en el desierto!

Tal vez en estos días has sido tentado a volver al pasado del que fuiste liberado, puede que algo haya despertado en ti el volver a tus costumbres anteriores, pero hoy quiero decirte: No vuelvas a Egipto, no retornes a donde sólo hallarás esclavitud. Si Dios te dio libertad y te limpió de todo pecado fue para permitirte conquistar nuevas tierras y bendiciones ¿Por qué retornar ahora? Quizá te encuentres pasando por un mal momento, pero no es razón suficiente para que extrañes la vida que un día dejaste y que no te trajo ningún bienestar.

Aún si piensas que antes de conocer a Jesús todo iba bien, pero ahora que te acercas a Él las cosas van de mal en peor ¡No añores volver al pasado para continuar disfrutando de aquello que no edifica tu vida! Es hora de abandonar Egipto y caminar en dirección a la tierra prometida que Dios tiene para ti; tus días  futuros serán mejores.

“Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer.” Isaías 43:18 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Rendido a Dios

“De día y de noche mi corazón te busca; cuando tú das una orden, todos aprenden a hacer lo bueno.” Isaías 26:9 (TLA)

Cuando realmente descansamos en Dios, podemos hacer que una traición, un sufrimiento o una perdida, nos haga sumergir más en Su presencia, de tal manera podamos recuperar la esperanza. No dejemos que cualquier situación nos hunda, sino aprendamos humildemente a pasar la prueba con Dios. Después de toda prueba, podremos experimentar su bendición y nuestro corazón se llenará de agradecimiento al comprobar una vez más que Él es fiel y aún sigue haciendo milagros a favor de sus hijos.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lo inevitable

“Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.
El corazón de los sabios está en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa que hay alegría.”
(Eclesiastés 7:3-4)

Inquietante contradicción plantean estas palabras. El constante mensaje de los medios cristianos (predicaciones, consejos, entrevistas y canciones) es animar a los creyentes a que estén contentos, sanos, aliviados de los dolores naturales de la existencia. Pero en la misma Biblia que enseñan aparecen estas intrigantes palabras de uno de los hombres más sabios que ha existido.
Siempre se aconseja no fundar doctrinas bíblicas a partir de pasajes poéticos porque suelen describir más bien estados de ánimo que principios para la vida. Pero el personaje que las escribió otorga credibilidad a esta reflexión que confronta a los creyentes obsesionados con la felicidad y el bienestar (especialmente cuando se leen los últimos párrafos de Eclesiastés).
Las ideas invocadas aquí son el dolor y la muerte que el autor relaciona concretamente con la sabiduría y la sobriedad. El dolor refina la perspectiva. La muerte subraya, en forma definitiva, la fragilidad de la existencia.
El dolor y la muerte no son nunca un lugar común para nuestra generación. Ella glorifica la belleza, la juventud y una suerte de eternidad radicada en el presente por el consumo incesante de productos renovables (véase Zygmunt Baumann y la sociedad líquida).
Así, el dolor es tratado como una enfermedad de la mente, una debilidad del carácter, una consecuencia del pecado. La muerte se maquilla con frases como “pasó más allá” (el passed away del inglés), “durmió”, “partió”, “dejó de existir”, pero nunca el lapidario “murió” – ¡abundantemente usado en el Antiguo Testamento!
Nada hay más seguro que el dolor y la muerte (y los impuestos, según el decir de Benjamín Franklin). Pero poco o nada se instruye a la gente para aceptar estas realidades como propias de la existencia del mismo modo que el bienestar y la búsqueda de la felicidad. Es como si la mayoría de la gente quisiera vivir en un estado constante de adolescencia, época en la cual es raro pensar en la muerte y a veces en el dolor, pero siempre como algo indeseable.
No sugiero que nos convirtamos en una generación autoflagelante, pero que sí aprendamos a convivir con la realidad del dolor y la muerte, especialmente porque está presente en la mayor parte de nuestro mundo.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¡Aprende a perdonar!

José recorrió un largo camino, desde ser aquel adolescente orgulloso hasta llegar a ser un líder humilde que experimentó la mano de Dios sobre su vida y sus circunstancias. Fue un aprendizaje doloroso y difícil pero con grandes recompensas. (Génesis 45)

Si recordamos la historia, debemos mencionar que sus hermanos le tenían envidia por ser el favorito de su padre, al extremo de venderlo a unos comerciantes y dar como explicación (a su padre) que había sido devorado por los leones. Más adelante, pasó a ser propiedad del Jefe de guardia del palacio, fue acusado falsamente por la esposa de Potifar, lo encerraron en la cárcel por un buen tiempo, pero después lo mandaron a llamar para revelar el sueño de faraón y por los buenos resultados que dieron sus consejos, fue nombrado como su mano derecha.

Tal vez, ése era el mejor momento de José, después de haber atravesado por tantos obstáculos llegó el tiempo de disfrutar la abundancia, el poder y la confianza de los que estaban a su alrededor; aparentemente todo estaba bien. Pero cuando la sequía llegó a la tierra de Jacob, sus otros hijos tuvieron que ir a Egipto por alimento para no morir de hambre. Ellos no sabían lo que había pasado con José después de haberlo vendido, mucho menos que sería él quien los atendería en nombre del Faraón. José, en medio de su felicidad, aún recordaba con dolor la actitud de sus hermanos para con él, y cuando los tuvo en frente reaccionó contra ellos, hizo esconder unas copas de oro en las bolsas donde había alimentos que Egipto les había dado para la subsistencia de su familia.

Al suceder esto sus hermanos, además de negarse, pidieron perdón, pero José insistía con su plan de venganza. Les dijo que de ninguna manera serían perdonados. Solamente lo haría si mandaban a buscar al más pequeño de sus hermanos (Benjamín). José había vuelto a su pasado, sus heridas habían sido abiertas y cuando llegó el momento de enfrentar la realidad, sólo pensó en hacerlos pagar por lo que le hicieron.

Tal vez fuiste lastimado profundamente y haz estado esquivando miradas con esa persona que hirió tu corazón ¿Hasta cuándo piensas seguir huyendo? O tal vez, te has visto tentado a cobrar venganza ¿Estás seguro que esa es la mejor salida para sentir alivio? No te engañes, si en verdad quieres ser libre de las garras de la amargura ¡Aprende a perdonar! E independientemente de la gravedad del conflicto, toma la iniciativa. No esperes que las personas que te fallaron vengan a ti para pedirte perdón, tal vez no lo hagan nunca, por ello, sé tú quien dé el primer paso a la reconciliación y así podrás permitirle a Dios formar su carácter en tu vida en cada situación que se te presente.

José entendía que todo lo que había pasado tenía un propósito, y el mismo que se estaba cumpliendo ese momento en su vida. Después de hacer pasar por momentos de desesperación a sus hermanos, decidió perdonarlos y junto a su padre vivieron en la tierra que fue próspera mientras él gobernó. Finalmente, el que había sido maltratado, inició la reconciliación.

No permitas que el rencor y la amargura  se enraícen en tu vida, toma el ejemplo de José e inicia la reconciliación con aquellos que te lastimaron.

“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Efesios 4:32 (NVI).

Por Ruth Mamani.

 

 

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Idas y venidas

Cuando se fue del país, metió todos sus libros en cajas de cartón y los guardó en una bodega. No sabía si algún día volvería para reencontrarse con ellos. Los tenía desde hacía tantos años. Lo acompañaron a través de los diversos umbrales que cruzó. Como su vida iba cambiando, iba dejando algunos atrás. Los quería pero ya no acompañaban sus búsquedas, sus nuevos anhelos. Otros, viejos como él, resistían el paso del tiempo y volvían a la mesita de noche o al gabinete del baño para que le devolvieran la esperanza del pensamiento, la pasión de la idea, la comezón de la creatividad.
Después, su vida se redujo a una habitación y cuatro valijas. Su dormitorio de anacoreta tenía algunas repisas que le sugirieron sacar sus libros del encierro. Los puso todos en el piso y los miró, con un cariño cansado, antiguo. Tantas cosas habían pasado desde entonces… Abría éste, hojeaba aquél, acariciaba ese otro. Después de algunas horas le vino, con una tibieza inesperada, una triste pero tranquila revelación. Ya casi no quedaban libros que le acompañaran en estos días. Había empezado a descreer tantas cosas. Se desprendía de la arrogancia de los sistemas integrados y racionales del pensamiento. Se había dado cuenta que las consignas y las frases de memoria, aprendidas de tanto libro doctrinal, no significaban nada para el dolor del mundo, para su propio dolor. Así, los fue poniendo a un lado para resolver qué hacer con ellos. Sentía que regalarlos era un poco cínico. Regalar un par de zapatos viejos no era lo mismo; cumplirían una función noble hasta que se terminaran de romper. Pero, ¿cómo le podría regalar a alguien un libro que, tarde o temprano, también lo decepcionaría?
Así que aquellos libros volvieron a la caja y tal vez un día, cuando terminara de morirse el poco romanticismo que le quedaba, haría una pila enorme y les prendería fuego. Al fin y al cabo son tan pocas ideas las que resisten el paso del tiempo y hay tanta lesera que nos distrae de lo verdaderamente importante.
¿Qué quedaba? Las ilusiones perdidas, La odisea, Mandela, Gandhi, El hombre y su poesía, La universidad en la historia de Chile, La república, Gabriela anda por el mundo. En su mesita de noche, junto a una Biblia antigua, irían parando, al menos por un tiempo, otros libros que le abrigarían un poco los escalofríos del alma.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Te estaba esperando

Una muchacha estaba asustada porque descubrió que se encontraba embarazada, pensó que su padre la mataría, por lo que decidió irse de su hogar y buscó refugió en la casa de una amiga.

Después de un tiempo se dio cuenta que necesitaba el apoyo de su familia para salir adelante, por lo que decidió regresar. A pesar del dolor y angustia que sufrieron sus padres por su desaparición, al verla, la recibieron con alegría, abrazos y besos porque su hija que creyeron muerta, ahora estaba con ellos.

Esta anécdota se parece a una historia que se encuentra en la Biblia: Un joven pide la parte de su herencia para irse de su hogar, su padre accede y el muchacho comienza a vivir perdidamente hasta que su fortuna se termina, sufre por sus errores y decide regresar a su padre, aunque sea recibido como un sirviente.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24 (RVR 1960)

Su padre lo estaba esperando y cuando lo vio, corrió para abrazarlo y besarlo, no le interesaba si su hijo había gastado todo el dinero de la herencia, si había vivido de la peor manera, lo que importaba era que había vuelto e hizo fiesta para celebrar.

A veces tenemos miedo de acercarnos a Cristo porque le hemos fallado, cediendo a nuestras debilidades o tomado decisiones que no eran correctas, y pensamos que Dios no quiere escucharnos o vernos; sin embargo, Él está esperando nuestro regreso, no le interesa cuánto nos hemos ensuciado o cuántas caídas tuvimos, sólo le interesa que regresemos a casa.

En esta oportunidad te animo a regresar a los brazos del Señor, entra a su presencia en oración, Dios está esperando que vuelvas a cruzar esas puertas y te aseguro que habrá una gran fiesta porque su hijo que parecía estar muerto, ha vuelto a vivir.

¡No importa el pasado, sólo la decisión que tomes ahora!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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