duda. Archives | CVCLAVOZ

All posts in “duda.”

Bailando en la oscuridad

“La vida fuera de la baldosa, bailando en la oscuridad.”

(Yo, hace algunos años en otro artículo)

No sé si a toda la gente le pasa lo mismo. Hay un instante en la vida que parece definirlo todo. Que ofrece con cruda honestidad la posibilidad de confrontar lo aprendido, de “salirse de la baldosa” en la que uno ha estado parado siempre. A lo mejor no le pasa a todos. O a lo mejor sí, pero muy pocos lo ven y responden.

Eso de la baldosa surgió una vez que estaba hablando con alguien acerca de ese instante y mencioné aquel viejo twist de Rafael Peralta que decía en alguna parte “Sólo contigo mi preciosa yo bailo en la misma baldosa”. Y se me ocurrió que todos vivimos con un conjunto de creencias y convicciones que forman nuestra baldosa, el piso en el cual nos movemos y desde el cual miramos el mundo y juzgamos las cosas.

Pero salirse y mirar desde afuera lo que creemos y somos es algo que sólo puede hacerse si uno ya traía preguntas desde temprano en la vida. Preguntas sin respuesta. Una inquietud previa: “¿Y si las cosas no fueran así..?” La mayoría se acomoda. Se queda en esa zona de confort donde todo está respondido y todo está asegurado. Viviendo como si la verdad fuera una cosa pequeña, asible, definitiva y total.

Es irónico que la declaración de Jesús – la verdad os hará libres – en nuestro mundo evangélico funcione al revés. Una vez recibida la “verdad” la gente ya no piensa más, ya no cuestiona más, ya no confronta nada. Es como si se congelaran para siempre las preguntas que uno tenía antes de entrar en el sistema. Es como quedarse dentro de una jaula invisible que impide la libertad de pensar y pensarse de nuevo cada vez que es necesario y posible.

Salir a la intemperie. Abandonar la comodidad de los sistemas, volver a la Palabra y preguntarse: “¿Es esto así?” Salirse de la baldosa y bailar en la oscuridad donde por un tiempo no hay nada seguro, sólo exploración, interpelación y duda.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia…” (Oseas 6:3)

No es adorable ese proseguiremos? No hay nada terminado. Hay más búsqueda y más encuentro – aunque a veces sea terrible bailar solo, en la oscuridad…

Desafiar el poder

¡Si los pueblos supieran usar los pulmones como vos, los dictadores se las verían realmente en figurillas!

(Mafalda, una tira cómica de Quino)

En una ilustración que vi el otro día la pequeña Mafalda le habla a su nuevo hermanito que ha llorado a todo pulmón en la cuna. Cualquier exploración en internet sobre Mafalda va a dejarles ver la aguda ironía con la que Quino reflexiona sobre el mundo y la vida.

Cuando vi el dibujo no pude sino recordar unas palabras del protagonista de la película “V por Venganza” (V for Vendetta, en inglés): El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los gobernantes deberían temer a su pueblo.

¿Por qué los dictadores y los autócratas permanecen en el poder? La respuesta obvia es porque controlan las fuerzas armadas, la justicia, las leyes y han neutralizado a los medios de comunicación. Pero sobre todo porque controlan el poder militar. Cualquier conato de rebelión será aplastado por la fuerza de las armas.

Sin embargo, hay instantes en la historia en que los pueblos, a pesar de su indefensión, se levantaron y a precio de muerte conquistaron su libertad. De algún modo se organizaron y a pesar de toda desventaja disolvieron el poder.

En una escala menor, en instituciones compuestas por personas organizadas bajo alguna estructura suele replicarse un estado de cosas parecido. Un grupo conducido por un líder carismático controla todo y se fortalece con una serie de instrumentos ya clásicos en el estudio de las tiranías: culto a la personalidad del líder, un discurso hegemónico que se afirma como verdad única, la construcción de un enemigo común que desafía la existencia misma de la institución, el control financiero sumado a la recolección compulsiva de los aportes en dinero de los miembros. 

Resulta intrigante la sumisión de tanta gente a tan pequeño grupo de personas. A veces lo que parece es que las personas llegaron a convencerse a sí mismas que el poder que las controla es natural y que la discrepancia, además de inútil, es mala. Es decir, el mayor poder de control ya no es externo sino que, habiendo conquistado la mente, se hace interno. El discurso proveniente de arriba ha conquistado definitivamente el pensamiento y erradicado la disidencia y la duda.

Queda para la reflexión lo que podría suceder si las personas antes de desafiar al poder pudieran confrontar su propio pensamiento y abrirse paso hacia su liberación.

¿Realmente le crees?

El pueblo de Israel se encontraba muy asustado por la información que les habían dado 10 de los 12 espías que recorrieron Canaán: “Fuimos a la tierra a la que nos enviaste. Realmente es una tierra donde la leche y la miel corren como el agua, y éstos son los frutos que produce. 28 Pero la gente que vive allí es fuerte, y las ciudades son muy grandes y fortificadas. Además de eso, vimos allá descendientes del gigante Anac.” Números 13:27-28 (DHH)

A pesar de que Caleb intentaba desmentir la exageración que hicieron, el pueblo se reveló y nuevamente protestaron contra Dios y sus líderes. Esto enfureció a Jehová y dijo a Moisés: ”…¿Hasta cuándo va a seguir menospreciándome este pueblo? ¿Hasta cuándo van a seguir dudando de mí, a pesar de los milagros que he hecho entre ellos?” Números 14:11 (DHH)

La duda deja de lado a la confianza y el reclamo evidencia la falta de fe. Los israelitas habían visto tantos milagros desde su salida de Egipto y aún así dudaban de la promesa de Dios.

Es cierto que todos estamos expuestos a la duda porque somos humanos que enfrentamos problemas, desesperación, escases y muchas otras cosas.

Sin embargo, enfrentar las malas situaciones confiando y creyendo que Dios está cuidando de nosotros nos ayuda a ser estables y a que no fluctúe nuestra fe.

Moisés y Aarón, no dudaron, buscaron a Dios antes que nada, y el Señor les respondió. Por eso aférrate a Dios y a su Palabra, no dudes que está contigo y que tienes su ayuda.

¡A pesar de las dificultades que tu fe no mengue!

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. “Jeremías 17:7-8 (RVR1960)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te desanimes cuando no hay una respuesta

“Entonces Jesús le dijo: ¡Mujer, tú sí que tienes confianza en Dios! Lo que me has pedido se hará. Y en ese mismo instante su hija quedó sana.” Mateo 15:28 (TLA)
La Biblia relata la fe de una mujer gentil, quien sufría porque su hija era atormentada por un demonio y se encontraba desesperada. Ella se acercó a Jesús y le rogó diciendo: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.” Mateo 15:22-23.
¿Cómo te sentirías si fueses la mujer del relato y recibes por respuesta el silencio del Señor? ¿Cuál sería tu reacción si le rogaras a Dios por ayuda y Él no te respondiera?
Esta mujer, muy consciente de su condición y a pesar de que no recibió una respuesta inmediata de Jesús, volvió a insistir por su ayuda. “La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó: ¡Señor, ayúdame! Él le respondió: No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros. Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Mateo 15:25-27 (NVI)
¿Te imaginas recibir una respuesta de esa manera del Señor? Lo que sucede es que esta mujer era consciente de que no era merecedora del favor de Jesús, porque no era parte del pueblo de Dios, por eso el Señor le dice: “No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.”
Pero la mujer nunca perdió la esperanza de recibir la ayuda de Jesús y sabía que la gracia de Dios era grande. Alguien que conoce a Jesús de verdad, nunca dejará de insistir. Porque sabe que nunca nadie ha orado en vano y que Dios siempre responde.
Al final del relato Jesús le concede a esta persona exactamente lo que pidió y le dijo: “Mujer, tienes mucha fe. Por eso haré lo que quieres que haga. Y en ese momento la hija de la mujer fue sanada.” Mateo 15:28.
Si has estado orando por una petición y aún no has recibido una respuesta, acércate a Dios una vez más y no dejes que las circunstancias o su silencio te hagan dudar de su gracia. Recuerda que el Señor ama que lo busquemos con fe y que Él es galardonador de aquellos que siempre están doblando rodillas.
“Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro.” Santiago 1:6(NTV)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cree y no dudes

Zacarías era un sacerdote judío y tenía una esposa llamaba Elisabet, ambos pertenecían a la familia sacerdotal de ese tiempo. La Biblia en Lucas 1:5-18 dice de esta pareja que eran justos a los ojos de Dios y cuidadosos en obedecer todos los mandamientos del Señor. Pero no tenían hijos porque Elisabet no podía quedar embarazada y los dos eran ya muy ancianos.

Cierto día Zacarías se encontraba sirviendo a Dios en el templo y un ángel del Señor se le apareció y le dijo: “…tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.” Para Zacarías era algo imposible, por eso le dijo al ángel: “¿Cómo puedo estar seguro de que ocurrirá esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.”

“Entonces el ángel le dijo: ¡Yo soy Gabriel! Estoy en la presencia misma de Dios. ¡Fue él quien me envió a darte esta buena noticia! Pero ahora, como no creíste lo que te dije, te quedarás mudo, sin poder hablar hasta que nazca el niño. Te aseguro que mis palabras se cumplirán a su debido tiempo.” Lucas 1:19-20 (NTV)

¿Qué aprendemos de este relato? Que hay consecuencias por no creer en las promesas de Dios. Zacarías quedó mudo por su incredulidad hasta que nació su hijo. ¿Cuándo Dios te dice algo por medio de su palabra, le crees? O ¿Dudas de lo que te dijo?

La falta de fe hace que el milagro no se cumpla o se retrase hasta que tú decidas creerle. En Hebreos 11:6 dice, que sin fe es imposible agradar a Dios. En Mateo 9:27-29 relata el milagro de dos ciegos, pero algo importante que Jesús dice es: “Conforme a vuestra fe os sea hecho.”

¿Te has preguntado cuantas bendiciones has perdido por no creer en Dios?

Si queremos que las promesas de Dios se hagan realidad en nuestra vida tenemos que creer y acercarnos a Él con fe. “por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones.” Hebreos 11:33.

Dios no es un hombre, por lo tanto, no miente. Él no es humano, por lo tanto, no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? Números 23:19.

Oremos:

Dios amado, gracias por tu palabra y por enseñarme sobre la importancia de creer en ti. Hoy decido vivir por fe y esperar en tus promesas. Tú cambiarás mi vida, restaurarás mi familia, me darás un trabajo, prosperarás mi economía y quitarás mis preocupaciones. Porque para ti no hay nada imposible y eres fiel a tu palabra. Amén”.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Hay poder en la oración!

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Juan 14:14 (RVR)

Muchas personas ya han experimentado el poder de la oración, obteniendo resultados impresionantes. Hay poder en la oración y Dios expresamente se ha comprometido a responderle a sus hijos. Es posible que hoy te encuentres en medio de una encrucijada, tratando de tomar decisiones, o tal vez la escasez ha tocado tus puertas o quizás los problemas familiares te han superado y lo único que quieres es salir huyendo, aún a pesar de todo ése panorama, levanta tu oración y confía en aquél que es capaz de transformar y restaurar todo lo que parece estar perdido. Porque si invertimos tiempo en buscar el rostro de Dios, sin duda Él responderá a nuestras peticiones.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Tengo miedo!

“En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría”. Salmos 94:19 (TLA)

El miedo no solo nos paraliza sino que además nos sumerge en un profundo abismo, haciéndonos olvidar las promesas que Dios tiene para nuestras vidas. Cuando esto pasa, entra la duda, nuestra fe se debilita y comenzamos a ver nuestro problema como un gigante mucho más grande que nuestra fe. Es en estos momentos cuando debemos rendirnos ante Dios, reconociendo que no podemos que en todo necesitamos de Él. La Biblia nos dice que Su amor es todo lo que necesitamos y que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Es allí que nuevamente nuestra fe se activa y empezamos a creer que pronto El actuará. Quizás estés pasando por algo parecido en tu vida, sientes que el tiempo pasa, no hay cambio y el problema sigue allí parado como un gigante amenazador infundiendo temor en tu vida. Sin embargo Dios no dejará que enfrentes solo esta situación sino que estará contigo para darte la victoria.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Desarrolla aún más

“Así sucedió. Gedeón se levantó de madrugada, estrujó el vellón y con el rocío llenó de agua una vasija”. Jueces 6:38 (BLPH)

Cuando nuestros oídos no son sensibles a la voz de Dios, lo primero que solemos hacer es dudar. Gedeón dudó y probó a Dios en dos oportunidades, porque no reconoció que era el Señor quien le estaba hablando. Si conociéramos la voz de Dios sería más fácil obedecer lo que nos manda.  Hoy te animo a que tus oídos se vuelvan más sensibles para reconocer la voz de Dios y cuando esto pase no habrá lugar para la duda. Recuerda que dudar es falta de fe y podría desenfocarte del plan de Dios para tu vida.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Crees que puede hacerlo?

Dos hombres ciegos se enteraron que Jesús pasaba por su ciudad y comenzaron a dar voces pidiendo misericordia para poder recuperar su vista y Jesús les respondió:

“¿Creen que puedo darles la vista?(Mateo 9:28)

Una respuesta sincera y de fe puede determinar si tu petición tendrá una respuesta favorable de parte de Dios.

La duda es el principal enemigo de aquellos que esperamos ver un milagro de Dios ¿Cuántas de nuestras oraciones están llenas de desconfianza? La excesiva preocupación es una muestra de cómo la inseguridad va ingresando a la mente y al corazón de aquella persona que espera en Dios.

¿Te imaginas si estas personas ciegas no hubiesen respondido con fe? Jamás hubiesen podido volver a ver, pero gracias a que su respuesta fue sincera y positiva, recuperaron la visión.

Si en este momento Jesús te haría la misma pregunta ¿Crees que puedo hacerlo? ¿Cuál sería tu respuesta? La fe no solamente se expresa en palabras sino a través de las actitudes del corazón.

Quizás estás esperando un milagro de Dios pero por el tiempo que ha pasado y el momento que vives la duda ha comenzado a inundar tu corazón y tu mente y has llegado a la conclusión de que Dios no te escucha o que se ha olvidado de ti. No te permitas dudar del Poder y la Misericordia de Dios que tu respuesta no sea “Tal vez” o “Quizás pueda”

Responde con fe:   “Sí Señor lo creo”

Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad.  ¿Hay algo imposible para mí?”  Jeremías 32:27 (NVI)

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres ver un milagro?

¿Un hombre 100 años y una mujer de 90 podrían ser padres?

Pensar en que algo así podría ocurrir es casi imposible pero cuando Dios interviene lo absurdo puede ser real.

Abraham y Sara fueron testigos del poder de Dios porque tuvieron confianza en ÉL, pues si ellos no hubiesen creído que podrían ser padres a esa edad, nunca hubieran tenido la oportunidad de ver un milagro.

“El Señor cumplió su palabra e hizo con Sara exactamente lo que había prometido.  Ella quedó embarazada y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez. Esto ocurrió justo en el tiempo que Dios dijo que pasaría” Génesis 21:1-2 (NTV)

¡Que increíble privilegio! Sara y Abraham vieron en sus vidas un milagro y, aunque en su momento dudaron, Dios cumplió la promesa que les hizo y esa maravilla imposible se estaba haciendo real.

En este momento quizás muchos de nosotros necesitamos un milagro en el trabajo, en la familia, en los estudios, etc. y varios dirán que han orado y esperado mucho para ver ese milagro pero nada ha sucedido.

El requisito principal para ver un milagro de Dios es tener una “fe real”, posiblemente hoy estés desanimado porque no has visto la respuesta de Dios pero es necesario que sigas confiado a pesar del tiempo que pase porque sus tiempos son distintos a los nuestros y la forma en que obrará tal vez no sea conforme a nuestros planes, pero de una cosa debes estar seguro, Él hará y será bueno y perfecto.

¿Quieres ver un milagro? ¡Solamente cree!

“Fue por la fe que hasta Sara pudo tener un hijo, a pesar de ser estéril y demasiado anciana. Ella creyó que Dios cumpliría su promesa” Hebreos 11:11 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Convicción y duda

Meditaciones impertinentes – Temporada 1 – Episodio 5

Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Jesús, le envió a dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?

La primera frase es de Juan cuando bautiza a Jesús. Le vio y dio testimonio – lo dio de suyo, no bajo una presión celestial – que Jesús era el Hijo de Dios. En el segundo episodio, el mismo Juan envía a preguntarle a Jesús si él era o no el Hijo de Dios.
¿Qué puede pasar por la cabeza de una persona del calibre de Juan el Bautista – sindicado por Jesús como el más grande los profetas – para que después de algún tiempo envíe a hacerle semejante pregunta? ¿Que pasó con su cristalino testimonio?
Tal vez algún iluminado de los tiempos presentes le hubiera endilgado a Juan una reprimenda sobre su falta de fe: “¿Cómo se te ocurre hacer esa pregunta? ¿No fuiste tú mismo el que le reconociste en el bautismo?”
Por más claras que se vean las cosas, la vida y sus circunstancias pueden alterarnos a tal punto que lleguemos a dudar de lo mismo que afirmamos tan resueltamente tiempo atrás. Muchas cosas pueden minar la solidez de las convicciones. Tal vez Juan creyó, como los mismos discípulos, que Jesús traía una agenda de política militante conducente a la liberación del yugo romano y le vino una enorme decepción al ver que no era así.
Las cosas son más complejas de lo que parecen. La duda no necesariamente es una renuncia a la convicción de la realidad de Dios. Pero hay cosas que resultan incomprensibles, dolorosas, contrarias a nuestras expectativas, inesperadas, incluso crueles.
Una vez Jeremías dirigió a Dios estas palabras: “¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no encontró curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?” Esta no es retórica poética ni berrinche caprichoso; habla de dolor perpetuo, de herida desahuciada – es decir, sin remedio – y de que Dios quizá sea una ilusión, inestable como el agua. Por cierto que hubo respuesta para Jeremías. Pero durante un tiempo, no sabemos cuánto, el dolor y la confusión generaron en él duda y pesimismo.
La crisis existencial no es un lujo gratuito. Es un dolor auténtico que habría que respetar un poco más, me parece.

¿Conoces el amor perfecto?

Las montañas podrán cambiar de lugar, los cerros podrán venirse abajo, pero mi amor por ti no cambiará. Siempre estaré a tu lado y juntos viviremos en paz. Te juro que tendré compasión de ti. Isaías 54:10 (TLA)

Una necesidad básica de las personas es amar y ser amadas, y eso se ve afectado muchas veces porque fallamos o cometemos errores, llegando a creer que no merecemos el amor de Dios ni de nuestro prójimo. Es por eso que nada en el mundo necesita tanta compasión como nosotros.

Sólo un amor perfecto, el de Dios, cubre nuestras faltas con perdón y misericordia; pero ocurre que no solemos acudir a ese amor, sino que nos sumergimos en nuestro propio ego y autosuficiencia apartándonos más y más de Él.

Sin embargo, y a pesar de ello, el Señor nos busca y nos espera con amor, como lo describe la parábola del hijo pródigo, a quien no negó en ningún momento su compasión;  aunque fue por voluntad propia que el hijo se fue a mal gastar su herencia y a vivir desenfrenadamente, fue recibido con ternura.

Lo peor que podemos hacer es alejarnos de Dios en esos tiempos que fallamos, por eso debemos considerar que tenemos un Padre lleno de compasión, que su amor es perfecto y que no cambia, pues nos ve a través de Jesucristo, nuestro salvador.

Si sientes que Dios está lejos porque has fallado, no tardes más en acercarte nuevamente, háblale de cómo te sientes y sobre todo recibe su amor perfecto.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend