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¡Abandona tu Egipto!

Muchas veces nos sentimos atrapados por ciertas costumbres del pasado que al final terminan haciéndonos sus esclavos, pero La Palabra del Señor nos da un gran ejemplo de cómo Dios libertó a su pueblo escogido cuando se hallaba bajo la opresión de Faraón.

“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias.” Éxodo 3:7 (RVR1960)

El Señor vio la angustia y el dolor en el que su pueblo se encontraba, fueron más de 400  años viviendo como esclavos bajo la tiranía de Faraón y sin ver una sola señal de libertad e incluso ya se habían formado una mentalidad de sujeción. Pero Dios los liberó de esta situación. “Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte…” Éxodo 13:3 (RVR1960)

El día en que ellos fueron libres, se regocijaron porque sabían que nunca más su futuro dependería de las decisiones de un gobernante egoísta a quien le debían su servicio para sobrevivir en su tierra. A pesar de ser un largo tiempo de espera, la promesa de Dios se cumplió.

Pero mientras pasaban los meses y los años, era como que su felicidad  era absorbida por el desierto en el que se encontraban, se dieron cuenta que nada era igual. Cada día al despertar eran testigos de lo diferente que era el amanecer de Egipto al del desierto, ya no había trabajo que cumplir, no contaban con un menú semanal, adiós a las pequeñas comodidades aun siendo esclavos, tal vez suspiraban recordando su estadía en Egipto. Cansados de lo mismo, veían cómo cada día el maná caía del cielo y aunque quisieran estrenar ropa nueva, no era necesario, porque siempre estaban en buenas condiciones.

¡Los que un día fueron libres prefirieron volver a ser esclavos que pasar tanto tiempo en el desierto!

Tal vez en estos días has sido tentado a volver al pasado del que fuiste liberado, puede que algo haya despertado en ti el volver a tus costumbres anteriores, pero hoy quiero decirte: No vuelvas a Egipto, no retornes a donde sólo hallarás esclavitud. Si Dios te dio libertad y te limpió de todo pecado fue para permitirte conquistar nuevas tierras y bendiciones ¿Por qué retornar ahora? Quizá te encuentres pasando por un mal momento, pero no es razón suficiente para que extrañes la vida que un día dejaste y que no te trajo ningún bienestar.

Aún si piensas que antes de conocer a Jesús todo iba bien, pero ahora que te acercas a Él las cosas van de mal en peor ¡No añores volver al pasado para continuar disfrutando de aquello que no edifica tu vida! Es hora de abandonar Egipto y caminar en dirección a la tierra prometida que Dios tiene para ti; tus días  futuros serán mejores.

“Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer.” Isaías 43:18 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás dando un buen ejemplo?

Para aquel que es el hermano mayor en una familia, esta frase le sonará muy conocida “debes portarte bien porque eres el ejemplo de tu hermano….”.

Esta verdad se hace real no sólo en el hogar, sino en todo lugar y más aún en la vida del creyente, pues como hijos de Dios somos sus representantes aquí en la tierra.

El apóstol Pablo, nos da el siguiente consejo: (…) Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza” 1 Timoteo 4:12 (NTV).

Nuestro estilo de vida es una herramienta poderosa para testificar de Cristo, por ello es que debemos ser sabios y cuidadosos en todo lo que hacemos, decimos y pensamos pues somos hijos de Dios y si caemos en el pecado no sólo estamos dañando nuestro testimonio sino también el nombre del Padre.

Es una realidad que tenemos una naturaleza pecaminosa, que está inclinada a hacer lo incorrecto, pero antes de dar rienda suelta a nuestro “YO” debemos pensar en lo que vamos a hacer y  preguntarnos ¿Qué haría Jesús en mi lugar? ¿Me edifica y edifica a los demás?

Los grandes hombres de Dios mencionados en su palabra son un referente para nosotros y podemos seguir su ejemplo “Amados hermanos, tomen como ejemplo de paciencia durante el sufrimiento a los profetas que hablaron en nombre del Señor” Santiago 5:10 (NTV).

Si hoy pudiésemos preguntar a las personas que están alrededor tuyo sobre tu comportamiento y tu testimonio ¿Qué dirían?

No he conocido persona que desee que tengan un mal concepto de su persona, pero el testimonio no depende de los demás sino de uno mismo, por ello es que debemos siempre procurar ser un ejemplo siendo hijos de Dios, siervos, amigos, hermanos, padres, etc.

Dios quiere que sus hijos demuestren la transformación que hizo en sus vidas y sean personas extraordinarias, dignas de confianza.

¿Estás siendo de ejemplo en el lugar donde estás?

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres un buen ejemplo?

Cierta familia estaba haciendo los preparativos para la boda de su hijo mayor. La pequeña de la familia, de 5 años, oyendo las conversaciones, preguntó a su madre:

  –  Mamá, ¿Qué dicen los novios cuando se casan?

  –  Se prometen amarse, respetarse, ser siempre amables y cuidar por la felicidad el uno del otro.

La niña, que había visto muchas escenas desagradables entre sus padres, reflexionó un momento y dijo:

  –  Entonces mamá, ¿Verdad que tú y papá nunca se han casado?

Esta anécdota no sólo sirve como reflexión para los matrimonios y la relación que existe en la pareja, sino que nos lleva a pensar en el ejemplo que cada uno de nosotros da con su conducta.

¿Tu comportamiento es acorde con lo que  dices? ¿Cómo te comportas en tu casa, el trabajo, la escuela, o con tus amigos?

El consejo del apóstol Pablo para Timoteo se aplica a todos y no solamente a los jóvenes:

“No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza”.  1 Timoteo 4:12 (NTV)

El ser un ejemplo en todas las áreas de nuestras vidas es una responsabilidad que tenemos todos, no olvidemos que somos libros abiertos que la gente lee y aquello que hagamos quedará más grabado en su memoria que todos los discursos o palabras bonitas que hayamos pronunciado.

En Colosenses 4:5-6 Pablo deja  otro consejo útil para todos nosotros:

“Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad.  Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona”. Colosenses 4:5-6 (NTV)

Si no tuvieras la posibilidad de hablar con otros y fueras juzgado sólo en base a tus actos, ¿Qué diría la gente de ti? ¿Qué es lo que ven en ti? ¿Eres un buen ejemplo?

Hoy es un buen día para cambiar, para empezar a vivir de la forma en la que quieres ser recordado, para ser un ejemplo. Pídele a Dios sabiduría y dominio propio para poder conducirte de manera que seas un ejemplo vivo del amor de Dios.

 

 

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Él no te abandonará

En un paseo familiar cerca de un parque, nos encontramos con un niño que vendía helados, él llevaba en su hombro un recipiente térmico que se veía muy pesado para su edad. Nos acercamos para comprarle unos helados y al ver a otro hombre cerca que también ofrecía lo mismo le pregunté si era su papá y el niño me respondió: “No, el mío se fue con otra mujer”. Mi corazón se hizo añicos al escuchar esas palabras tan duras  en un niño que no pasaba de los 10 años, porque ya sabía que su progenitor había preferido una aventura que a su familia.

¿Será que ese niño en el futuro podrá ser un buen esposo o padre, viendo el desamor de su propio progenitor? Es triste ver cómo tantos niños se crían sin su padre, ya sea por el abandono o porque las madres, por una u otra razón, no les permiten verlos. Lo terrible es el sufrimiento silencioso de estos inocentes que a su edad van formando malos paradigmas de su identidad y de su valor.

No obstante quienes se queden al cuidado de estos pequeños pueden sacarlos adelante, formando en ellos una identidad firme según Dios y no lo que creen los demás. El Rey David sabía que aún si existiera la posibilidad de que lo abandonaran sus padres, el Señor lo recogería. “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos” Salmos 27:10 (NVI)

Con Dios se puede formar vidas con valores que superen el mal ejemplo que recibieron de sus padres. Incluso las personas que estamos alrededor de ellos podemos sembrar amor, perdón, esfuerzo, dedicación, sana autoestima y cualquier cosa buena que les ayude a ser mejores.

Todos tenemos la oportunidad de tener ese amor paternal de Dios, Él es nuestro creador y no nos abandonará, al contrario a cada instante busca atraer a todos hacia su amor incondicional.

Cualquiera podrá abandonarte menos tu Creador porque eres importante para Él.

“Y a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano.” Isaías 64:8 (NTV)

 

 

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Pruebas

Se cuenta del gran artista Doré que estando de viaje en el sur de Europa perdió su pasaporte. Cuando llegó a la frontera y el oficial le pidió su documento, el pintor respondió:

       – Lo he perdido, pero no importa, yo soy Doré, el artista, por favor permítame el paso.

      – ¡No! – dijo el oficial – Hay muchas personas pretendiendo ser este o aquel gran hombre. Y si les permitimos el paso nos exponemos a ser castigados. Deseo pruebas, aquí hay lápiz y papel, si usted es Gustavo Doré pinte aquí mismo un cuadro.

Doré tomó el lápiz y el papel y dando unos golpes maestros  dibujó algo del paisaje en derredor.

Entonces el oficial le dijo:

       – Estoy convencido, porque nadie pudiera haber hecho esto, sino Doré.

Lo mismo sucede en nuestras vidas, podemos gritar a los vientos que somos cristianos, publicar en nuestras redes sociales, usar adhesivos en los autos o poner letreros y cuadros en nuestras casas y negocios pero si la gente no ve en ti un ejemplo vivencial de lo que dices, no tiene sentido.

La gente quiere ver con ejemplos claros aquello que tú dices y predicas, quieren verlo en tu vida y eso se hace día a día.

Probablemente nunca lleguemos a saber cuánta gente nos está observando atentamente, verificando si es verdad aquello que predicamos.

“para que nadie pueda criticarlos. Lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta”. Filipenses 2:15 (NTV)

¿Cómo es tu diario vivir? ¿Eres diferente a los demás o te comportas como todos? Cuando llegan los problemas, ¿Cómo reaccionas?, ¿Pones tu fe en acción? ¿Te quejas de todo? ¿Eres agradecido? ¿Honras a tus padres? ¿Amas a tu prójimo como a ti mismo? ¿Cuál es el testimonio que estás dando?

Pocas personas leen la Biblia y, lamentablemente,  aún menos son las que ponen en práctica las Sagradas Escrituras; sin embargo, nuestras vidas están al alcance de todos y pueden ser el único evangelio que la gente vea, por eso mismo es que debemos cuidar nuestro testimonio.

Recuerda que nuestras vidas son credenciales de presentación, nuestras acciones dicen quiénes somos realmente, por eso, probar que somos seguidores de Cristo no se reduce a saber versículos de memoria o en ir a la iglesia, sino que se trata de vivir como Él.

Busca cada día ser un poco mejor, que todos vean en ti algo diferente y anhelen tenerlo.

 

 

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Tus acciones hablan

“Todas vuestras cosas sean hechas con amor”. 1 Corintios 16:14 (RVR1960)

Algunos grandes cocineros tienen la costumbre de no revelar sus ingredientes secretos y en definitiva es lo que hace tan especiales sus comidas. Como cristianos, todas nuestras acciones, también deben tener un ingrediente secreto, una marca distintiva de quien somos y esto es el amor. Que en todas nuestras acciones reflejemos a Jesús, quien vive en nuestro corazón, porque en esto, los demás conocerán que el amor del Padre mora en nosotros.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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Dime con quién andas

El hombre fue creado para vivir en sociedad. Estamos hablando de la necesidad natural de pertenecer a una comunidad con el fin de alcanzar satisfacción a través de las relaciones amistosas. Cualquier persona en la escuela, en la universidad, en el barrio, en la iglesia, etc. siente ganas de tener un grupo de amigos.

Elegir un entorno donde se puedan hacer amistades tiene mucho que ver con los gustos deportivos, afinidades artísticas, inclinaciones políticas, intereses mutuos e incluso se ha visto que el grado intelectual y el nivel económico juegan papeles importantes, pero no definitivos. Al final la humanidad ha crecido tanto que fácilmente se puede seleccionar uno o varios amigos de diferentes estratos sociales.

Por otro lado, el proceso de conocer gente nueva puede ser más fácil de lo que parece. Se ha comprobado que una persona que asiste frecuentemente a un lugar como un gimnasio, repetidamente se para en el mismo lugar, viste de forma similar todos los días y saluda a los que se hallan en su entorno, podría rápidamente promover su imagen convirtiéndose en alguien conocido. Esto sucede en la universidad o en el trabajo: uno cuando es nuevo empieza a tener una rutina y casualmente saluda a algún interlocutor desconocido, luego empieza una conversación con intercambio de ideas amigables y si se encuentra afinidad en uno o varios aspectos, con el tiempo podría formarse una relación duradera.

Aunque mucho se habla de la dificultad para hacer amigos, la verdad es que con un poco de personalidad cualquiera podría alcanzar cierto nivel de popularidad en cualquier entorno. Pequeños actos amistosos como saludar, dar la mano, ser amable, sonreír, etc. son suficientes.

Sin embargo, la Biblia repetidamente nos recomienda que sepamos seleccionar a las personas con las que decidimos rodearnos: Dios le dijo a Abraham que saliera de su país,  el pueblo hebreo dejó la tierra de Egipto, las tribus de Israel tenían prohibido tener contacto con los pueblos idolatras que los rodeaban, los apóstoles fueron advertidos de lo dañino de las relaciones con los religiosos  hipócritas de la época, etc.

Salmos 1:1-2 dice: “Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día.” Versión Dios Habla Hoy

En una sociedad con tanta diversidad de personas saber seleccionar amigos es importante ya que el entorno suele afectar la conducta, la personalidad y tiene el poder de influenciar de buena o mala manera a cualquiera. Definitivamente la elección de amigos no es algo que se pueda tomar a la ligera.

Jesús era conocido por muchos, pero tenía un grupo de seguidores de entre los cuales eligió a 12 para que sean sus apóstoles, y de esos tenían un grupo íntimo de 3 con los que siempre hablaba: Pedro, Juan y Jacobo (Marcos 5:37).

Él es nuestro mejor ejemplo: no está mal ser conocido, popular y apreciado, pero no a todos se les puede llamar amigos íntimos.

Proverbios 13:20 dice: “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.” Versión Reina-Valera 1960

 

 

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¿Qué frase te representaría mejor?

Una ilustración cuenta que en una charla a jóvenes de un seminario se les planteó lo siguiente:

“Supongan que Dios pusiera en sus manos un diamante y les pidiera escribir en él una frase que tendría que ser leída en el último día, la cual revelará sus pensamientos y sentimientos en tan solmene ocasión, ¡Con qué cuidado escogerían esa frase!. Es lo  que Dios ha hecho: ha puesto ante ustedes, mentes inmortales, más imperecederas que el diamante, en las cuales tienen que escribir día tras día y hora tras hora, sus impresiones, y ejemplos, y ello será testimonio en favor o en contra de ustedes el día del juicio”

Todos los días tenemos la oportunidad de escribir en una nueva página en blanco de nuestras vidas, constantemente estamos tomando decisiones y todas ellas influyen en cómo será nuestra vida, en qué legado dejaremos y a quiénes impactaremos positiva o negativamente.

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.” Efesios 5:15-17 (NTV)

Busquemos aprovechar cada día de nuestras vidas, que no haya un sólo día que consideremos perdido, sino que cada noche al ir a descansar podamos estar tranquilos, confiando en que dimos lo mejor de nosotros  y que Dios recompensará nuestro esfuerzo.

Recuerda que Dios nos ha confiado algo mucho más valioso que un diamante: nuestras vidas, y depende de cada uno de nosotros cuidarlas y darles el valor que realmente tienen. Nuestro cuerpo físico es temporal y pasajero pero la vida  no termina con la muerte.

¿Qué dirán de ti en tu funeral? ¿Cómo te recordará la gente? ¿Cambiaste alguna vida con tu ejemplo? ¿Qué dirá la frase que te representará mejor?

 

 

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9 características que todo cristiano debe tener

Ser cristiano significa seguir el ejemplo de Jesús. Cuando lo aceptas en tu vida, Dios se convierte en el dueño y Señor de todo lo que tienes; y por lo tanto, tu vida cambia. Gálatas 5:22-23 (TLA) dice: “El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.” De este versículo se entiende que todo cristiano que verdaderamente tiene a Jesús en su corazón, debe reflejar las siguientes características:

Es imposible que alguien diga que es cristiano y no refleje amor. Esto en sí ya es una contradicción directa, pues, Dios es amor. La Biblia no nos dice que amemos cuando el amor es recíproco, o cuando la otra persona lo merece; sino que amemos a otros de la misma manera en que lo hacemos con nosotros mismos. Sin embargo, para amar a otros, primero debemos amar a Dios. Marcos 12:30 dice: “Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”, una vez que cumples esa parte, amar a los demás es un simple reflejo de lo que ya llevas dentro: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo” (v. 31 TLA).

Demostrar alegría no significa sonreír todo el día. Cuando eres cristiano, entiendes que tu lugar no está en la Tierra y que, por lo tanto, las cosas que aquí ocurren son pasajeras. Cada aflicción, problema, tristeza, o preocupación es nada comparado con la eternidad que nos espera. Colosenses 3:2 nos dice que fijemos nuestra atención en lo eternal; y cuando piensas en el cielo que Dios nos tiene preparado, la alegría que Él pone en nuestros corazones se muestra en cada área de nuestra vida.

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!” (Filipenses 4:4, NTV).

Ser cristiano no significa estar libre de problemas, sino tener la paz y seguridad de Dios cuando estas cosas ocurren. Juan 16:33 (NTV) dice: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Hay muchas técnicas y ejercicios que prometen traernos paz; sin embargo, la paz que Dios da no se iguala a ninguna otra, pues, su paz no es circunstancial, sino que es duradera.

La paciencia es algo que todo cristiano debe reflejar, independientemente de su personalidad. Ser paciente demuestra confianza, esperanza, amor, fe e inteligencia (Proverbios 14:29). Si alguien no es paciente, se puede perder las más grandes bendiciones que Dios tiene para su vida.

Ser amables implica demostrar un genuino interés por la otra persona. Filipenses  2:3-4 (DHH) dice: “..que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.” Uno puede practicar la amabilidad desde pequeños gestos y esforzarse para hacer que otros vean el fruto del amor que Dios nos da.

Hay distintas maneras de demostrar buen trato y una de ellas es con las palabras. Efesios 4:29 nos advierte que debemos decir palabras que edifiquen a la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. Debemos de tratar bien a otros, incluso cuando ellos no hacen lo mismo con nosotros. En Mateo 5:43-44 (TLA) también nos recomienda a orar por aquellos que no nos desean lo mejor: “Amen a sus enemigos y oren por quienes los maltratan. Así demostrarán que actúan como su Padre Dios, que está en el cielo.”

Dios nos pide depositar toda nuestra confianza en Él, sin importar los momentos difíciles que pasemos, así como dice Hebreos 11:1 (TLA): “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.” Dios sabe recompensar a quienes le tienen fe, pues, al hacerlo le estamos demostrando fidelidad. Al ser fiel a Dios, le estás poniendo por sobre todo lo demás en tu vida; y cuando lo haces, todas las cosas siempre trabajan para bien.

La humildad no puede faltar en los cristianos. Efesios 4:2 (TLA) dice: “Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros.” Ser humilde es aceptar que sin Dios no podemos ser nada, y que, gracias a Él lo tenemos todo. Humildad no es sinónimo de baja autoestima ni pobreza, sino de dejar que Dios sea más importante que nuestro yo.

1 Corintios 10:23 (TLA) dice: “Algunos de ustedes dicen: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana.” Dios nos ha dado la libertad para elegir entre el bien y el mal. Cada elección que hagamos tiene una consecuencia. A diferencia de los animales, Dios nos entregó dominio propio para que aprendamos a controlar nuestros malos deseos. Quien necesite ayuda para gobernar sus impulsos, puede acudir a Dios para que Él le dé la fortaleza necesaria.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ejemplo transformador

Cuentan que un niño fue una vez a una escuela de chicos de escasos recursos; en el lugar le lavaron la cara y al volver a su casa la madre, viendo el rostro tan limpio del pequeño, no pudo menos que creer que el suyo estaba bastante sucio, así que se lavó también.

Cuando el padre vio las dos caras limpias; se lavó igualmente. Luego comparó desfavorablemente el  cuarto en el que vivían  con las caras limpias, de manera que la madre se puso a  fregar y limpiar el polvo.

Otra mujer que vivía en otro cuarto en la misma casa, viendo el cambio de sus vecinos, se decidió a emplear los mismos medios de limpieza. Pero el cambio no se limitó  a estas  dos familias sino que toda la vecindad se reformó. Y todo esto fue el  resultado de haber lavado la cara a un pequeño.

Lavarle el rostro a un pequeño puede parecer una acción casi insignificante, podríamos creer que más allá de evitar enfermedades y de que se vea bien no hará ningún otro cambio significativo, lo cual es una gran mentira.

Cada una de  nuestras acciones tiene repercusiones y muchas veces no llegaremos a conocer el alcance que tuvieron, pero sin duda habrán afectada la vida de una o más personas. Nunca olvides que aún la cosa más mínima  que hagas puede cambiar la vida de alguien, edificándola o destruyéndola. Y lo mismo sucede con nuestras palabras, todo aquello que digamos repercutirá en los demás.

Las familias en las que hay amor y respeto tienen niños que tratan de la misma forma a los demás; y aquellas en las que la violencia física o verbal está presente tienen miembros agresivos con otros y esto tiende a ser una cadena en crecimiento.

Procuremos que nuestras palabras y acciones transformen la vida de los demás, que puedan verse en nosotros como en un espejo, que podamos inquietarlos a cambiar y a ser mejores, a corregir sus caminos y ayudar a otros.

“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos.  Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios”. Efesios 5: 1, 2 (NTV)

Busquemos que en todo tiempo ser buenos imitadores de Dios, que nuestras vidas reflejen su amor y podamos ser agentes de cambio de personas, familias y hasta comunidades.

 

 

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¿Qué es lo que más amas?

“Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” Génesis 22:2 (RVR)

La promesa se había cumplido en Abraham. Dios le había dado descendencia, lo había prosperado y bendecido muchísimo, pero llegó el tiempo de volver a ser probado.

Abraham había obedecido a Dios muchas veces en su caminar con Él, pero ninguna prueba había sido más dura y severa que esta: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” (Génesis 22:2).

Muchas veces Dios nos pide lo que más queremos en la vida, o nos demanda algo que nos cuesta entregarle, pero Abraham es un ejemplo de Fe y Obediencia. ¿Quién imaginaría que Dios le pediría a Isaac, el hijo de la promesa? y ¿Cómo respondería Abraham?  Sin ninguna duda en su corazón, muy temprano en la mañana siguiente, Abraham se puso en marcha con un asno cargado de leña y  su amado hijo Issac, tal vez este último preguntaría: Papá y ¿dónde está el cordero que será sacrificado? Puede que lágrimas hayan corrido de los ojos de Abraham, pues  Isaac era la promesa que Dios le había hecho pero, ¿por qué Dios se lo quitaría?

Tal vez te encuentres en una situación similar a la de Abraham, después de haber esperado por mucho tiempo la promesa de Dios para tu vida, Él la cumple para que la disfrutes, pero no pasa mucho tiempo y te pide de vuelta lo que te dio. Parece inexplicable, pero a veces Dios quiere asegurarse de cuán lejos llega tu amor por ÉL.

Pero, ¿Qué sucede cuando Dios nos está pidiendo algo que no es de tanta de bendición en nuestras vidas? Por supuesto que no nos cuesta dar.

La palabra del Señor dice en Hechos 10:23  “…Más bienaventurado es dar que recibir”.

Si anhelas un gran ministerio, tienes que entregarle algo a Dios primero, y no porque tengas que hacer cosas para que Él te bendiga, porque su misericordia es nueva cada mañana, pero quizás puede ser ese trabajo o esa persona que tanto le pediste a Dios te haya alejado de su presencia o te llevó a dejar de servirle cuando recibiste lo que tanto pediste.

Este es el momento de tomar una decisión, porque cuando obedecemos a Dios como lo hizo Abraham, confiando en que su plan es el mejor camino por el que debemos andar, seguro que todo obrará para bien.

Por Ruth Mamani

 

 

 

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De tal palo tal astilla

¿Has escuchado esta frase alguna vez? yo creo que sí, pues habla acerca de el ejemplo que los padres dan sus hijos.

Hace muchos años conocí a un niño en la escuela, su madre se había ido al extranjero debido a que su esposo era alcohólico y mujeriego. Mi amigo se crió con su padre, era muy frecuente verlo borracho y andar con muchas mujeres. No hace mucho me encontré con él y luego de hablar un rato, pude darme cuenta que él se había transformado en una réplica bastante exacta de su padre.

Pasaban las horas y no podía sacarme esta historia de mi mente, lo cual me llevó a reflexionar, acerca de la importancia de nuestro ejemplo como padres, una responsabilidad de la cual, no siempre estamos conscientes.

Es así que nosotros somos el ejemplo a seguir de nuestros hijos. Somos los responsables de inculcarles  valores y principios que marcarán su vida. Ellos están siempre atentos. mirando lo que hacemos, nuestras reacciones, incluso aprendiendo de nuestras decisiones. Copian nuestros gestos, la manera de hablar e imitan así muchas de las cosas que ven en nosotros y esto sucede las 24 horas del día, ellos ven todo.

Dice la Biblia:

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Proverbios 22:6

Tenemos la responsabilidad de cuidar por ellos, lo que implica no solo proveer para sus necesidades físicas, sino también para las afectivas, llevando contención y fundamentalmente para instruirlos en los principios de Dios, los cuales serán los cimientos en los que edificarán su vida.

Los valores que reflejan tus actos, serán los que vayan formando la vida de tus hijos. Recuerda, tienes una gran responsabilidad en mostrarle un ejemplo a seguir.

“Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer”. Éxodo 18:20

Por Daniel Zangaro

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