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¿Cómo resuelves los conflictos?

Es necesario que todos consideremos resolver los conflictos sabiamente, esto nos ayudará a vivir saludable y pacíficamente con las personas que nos rodean y, para empezar, será necesario aprender a comunicarnos asertivamente.

Para comprender mejor este tema me gustaría darte un ejemplo: Imagina que compartes tu cuarto con un amigo, a ti te gusta que todo esté ordenado, eres quien limpia constantemente la habitación, pero siempre que llega tu compañero desordena todo y perturba tu paz. Ante esta situación puedes responder de tres maneras: primero quedarte callada (o) para evitar el conflicto; segundo, puedes utilizar la violencia para defender tus derechos, y por último, puedes ser asertivo, comunicar tu inquietud de forma clara y sin lastimar. ¿Cuál de las respuestas elegirías?

La Biblia dice: “Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina.” Eclesiastés 10:12 (NVI)

La asertividad está asociada a la madurez, por esta razón podría decir que alguien que sabe comunicarse asertivamente es una persona sabia, ya que logra comunicar sus pensamientos y defender sus intereses sin agredir, como tampoco ignorar su necesidad.

Cuando tengamos que resolver un conflicto con alguien nos daremos cuenta si somos asertivos y sabios para hacerlo ¿Cuál es tu actitud al momento de resolver el conflicto?

Si eres alguien que guarda silencio, tienes que saber que tienes derecho a comunicar tus intereses y reclamar tus derechos; si eres alguien que utiliza la violencia recuerda que esto no es sabio, por lo que solamente tendrá consecuencias negativas, te animo a practicar la asertividad y esforzarte por ser un ejemplo de hijo de Dios.

No olvides que Dios desea que maduremos y seamos sabios, crezcamos en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El que ama es nacido de Dios

“Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8 (NTV)


Cuando aceptas a Jesús en tu corazón, Dios se convierte en el dueño y Señor de tu vida, eso quiere decir que tu manera de vivir cambia y la primera característica que aparece en ti o debería reflejarse es el amor.


Es imposible que digas que eres cristiano(a) y no reflejes amor. Cuando vas a la piscina y te sumerges en ella sales empapado de agua, de la misma manera cuando te sumerges en la presencia de Dios sales impregnado de Su amor, porque Dios es amor.


Seguramente conoces el refrán: “de tal palo, tal astilla”, para los hijos de Dios es: “De tal Padre, tal hijo(a)” Por lo tanto, aquello que debe caracterizarte es el amor, porque eso demuestra que el Señor está en tu vida y mantienes una relación de comunión con Él.


Pregúntate: ¿Reflejo el amor de Dios en mi vida? ¿Trato a las personas con amor? ¿En mi familia me conocen por ser una persona llena del amor de Dios? ¿Cómo reacciono cuando alguien me lastima?


Si realmente Dios está en tu corazón vas a amar de igual manera a todos, incluso a aquellos que te lastimen, pues nuestro Señor Jesucristo nos dio el ejemplo y no dejó de amar a nadie. Él amó incluso a aquellos que lo rechazaron y cuestionaron.


“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:20-21. (NTV)


Si reconoces que te cuesta amar, hoy es un buen día para ir a la presencia de Dios y llenarte de Su amor. Si luchas para perdonar y amar a los que te lastimaron, dile al Señor que sane tu corazón y llene de su Espíritu.


El amor es muestra de que Dios habita en tu corazón.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La fina línea

Todos en algún momento hablamos de tratar de transmitir el mensaje, el evangelio, pero de una manera más “normal”, “menos religiosa”… pero, ¿quién tiene la medida, las palabras exactas, la “retórica precisa”, quién decide la media, digamos, de lo correcto en ese caso?

Es que ningún extremo es bueno. Hablar de todo lo que tiene que ver con Dios, como algo muy ligero para que sea mejor aceptado por alguien que aún no conoce la verdad, podría ser contraproducente. Es muy diferente decir lo que uno opina, que tratar de transmitir un mensaje de la Biblia haciéndolo más entendible. Eso si está bien… siempre y cuando no se cambie el mensaje.

Para todo debemos tener un balance. Jesús cuando vino, mostró que le molestaba la religiosidad. Otro término sería la hipocresía, ya que eso era lo que sucedía con los saduceos y fariseos. Les encantaba hacer largas oraciones en público para que la gente los admirara, les gustaba estar en los asientos más importantes en los eventos y se jactaban de cumplir con la cantidad de leyes adicionales que ellos mismos agregaron a los diez mandamientos, que de por sí, ya los diez nos cuesta cumplir y Jesús sabía que ellos no los cumplían. Aparte del asunto comercial con los impuestos, las donaciones y tantas cosas que hacían que más bien alejaban a las personas de Dios en lugar de acercarlas.

Él era judío como ellos pero se leía fervorosamente el Antiguo Testamento, especialmente el libro de Isaías y podemos leer allí como Dios les decía:

«¿De qué me sirven sus muchos sacrificios?
—dice el Señor—.
Harto estoy de holocaustos de carneros
y de la grasa de animales engordados;
la sangre de toros, corderos y cabras
no me complace.
¿Por qué vienen a presentarse ante mí?
¿Quién les mandó traer animales
para que pisotearan mis atrios?
No me sigan trayendo vanas ofrendas;
el incienso es para mí una abominación…»

Jesús usó historias para hablar del Reino de Dios y para poner ejemplos de cómo Él quería que fuésemos. Nadie tiene la “fórmula” y nadie tiene por qué criticar las maneras que tengamos de hablar de Jesús y Sus promesas. Por ejemplo, no hay mejor manera de evangelizar, que contando cómo te ha cambiado a ti la vida desde que conociste a Jesús y entablaste una verdadera relación con Él.

 

 


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Predica sin palabras

A menudo escucho la frase:

≪Predica el evangelio en todo momento, y cuando sea necesario, utiliza las palabras.≫  

Esta es una celebre frase de San Francisco de Asís. Y es repetida comunmente por personas bien intencionadas que piensan que con mostrar un buen compartamiento se logra todo en la evangelización.

Sin embargo, esto no es suficiente.

Modelar un buen comportamiento es solo una parte de nuestro evangelismo. La otra es compartir la Palabra de Dios. Aclaro, no nuestras palabras salpicadas de emoción y subjetivas, sino la Palabra de Dios que debe ser nuestro norte en todo tiempo.

Salmos 107:20 dice:

≪Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.≫

Dios no envió un viento recio, ni una sonrisa, ni se paró en las esquinas a dar abrazos. Él envió Su Palabra para sanarnos del pecado (≪En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios≫ Juan 1:1). Envió Su Palabra para crear (≪Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca≫ Salmos 33:6).

Por último quiero compartirte la historia de la mujer samaritana. Tal vez la conozcas. Era una mujer que había tenido varios maridos y aun el que tenía en ese momento no era el suyo. Cuando Jesus entró en su vida le habló la palabra y ella, maravillada, cambió su estilo de vida y volvió a su ciudad contando el encuentro que había tenido con el Hijo de Dios. 

≪Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.≫

Juan 4:39

A pesar de que esta mujer hubiera podido predicar el evangelio sin palabras, esto es modelando un comportamiento diferente al que llevaba anteriormente, la Palabra de Dios nos cuenta que ≪muchos creyeron en Jesus por la palabra≫ que les compartió la mujer samaritana. No evitó hablar: lo hizo parte de su evangelismo

Así que, mi estimado amigo, predica el evangelio en todo momento y usa la Palabra de Dios para acompañarte. 

Si quieres saber más sobre este tema y otros similares que estaré desarrollando, busca el nuevo segmento Análisis del corazón en las redes sociales de CVCLAVOZ



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¿Amar a otros?

Ser un discípulo es ser un aprendiz, alguien que sigue la enseñanza e imita lo que el maestro hace.

Jesús dijo a sus discípulos: “Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».“ Juan 13:34-35 (NTV)

El amor hacia los demás es la evidencia de que sí somos discípulos de Jesús. Aunque con nuestras propias fuerzas es casi imposible lograrlo, el poder del amor de Dios obrando en nuestras vidas es lo que hace que sea posible.

Jesús transmitió ese amor a todos los que lo rodearon, pues dio esperanza a los perdidos, sanó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, perdonó a quienes se levantaron en su contra, vino a reconciliarnos con Dios y mucho más.

Además, amar a los demás también implica amarse a uno mismo, ya que en la medida que nos estimamos y valoramos como Dios lo hace, así actuaremos con los demás.

Seamos buenos discípulos, demostremos al mundo Su amor a través de nuestras vidas.

 

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Carta de recomendación

Cuenta un pastor que una mujer borracha entró un domingo por la noche en su iglesia y entregó su vida a Cristo.

El co pastor de la iglesia fue a visitar al esposo de la nueva convertida al día siguiente y vio que era un mecánico muy inteligente, pero contrario a la religión y apegado a las ideas  escépticas de Ingersoll, quien fue apodado como el “gran agnóstico”. El hombre estaba disgustado por la conversión de su esposa y dijo que no tenía ninguna duda de que ella volvería pronto a su antigua  vida.

Seis meses después este mismo hombre vino a ver al pastor, con gran perplejidad en cuanto a su propia situación espiritual, y le dijo: He leído todos los libros sobre las evidencias del cristianismo y he podido resistir a sus argumentos, pero en los últimos seis meses he tenido un libro abierto en mi hogar, en la persona de mi esposa, que no puedo refutar. He llegado a la conclusión que yo debo estar en un error, y que tiene que haber un poder santo y divino que puede tomar a una mujer borracha y convertirla en una mujer santa, amable, paciente y piadosa, como es ahora mi esposa.

Todos aquellos que hemos experimentado la vida en Jesús, procuramos hablar a los demás del gran sacrificio que Dios hizo al mandar a su Único Hijo a morir por nosotros. Sin embargo, tampoco es extraño que en ese nuestro afán de compartir con otros nos encontremos con gente que se resiste a escuchar las Buenas Nuevas porque conocen a un pariente, amigo, vecino o alguien que deja mucho que desear con su comportamiento.

Nuestras vidas son el mejor ejemplo, por eso Pablo dice en 2 Corintios 3:2: La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una carta escrita en nuestro corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos entre ustedes. (NTV)

¿Cómo está tu vida? ¿Crees que es una buena carta de recomendación? Si hasta ahora no has dado el mejor ejemplo, aún puedes cambiar, Dios puede transformar tu vida y usarte para alcanzar a otros. Busca permanecer en comunión con el Señor, es la única forma en la que Él te irá mostrando  aquellas cosas que te hacen daño y que no te dejan crecer o te alejan de Dios.

Pídele al Señor que te permita ser un instrumento útil en sus manos y no una piedra de tropiezo para los demás, que tu vida sea la mejor carta de presentación para los que te rodean.

 

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Cuida el ejemplo que das

Todo padre sabe que si quiere dejar un legado de valor a su hijo, lo primero que deberá hacer, incluso antes de planificar la educación que pueda darle, será cuidar el ejemplo que le está dando.
Porque el mayor referente de un niño, ante las diversas situaciones que surjan en su vida, será aquello que observó en sus padres, la forma en que enfrentaron problemas, el trato dentro de su matrimonio y con personas de su entorno, incluso aspectos tan sencillos como los hábitos de higiene y limpieza; casi nada escapa de la observación de un niño.
Así como un padre tiene que cuidar su comportamiento para dar un buen ejemplo a su descendencia, como cristianos debemos hacer lo mismo.
Y si te preguntas cómo lograrlo, pues el mejor modelo que podemos seguir, es el que nos dejó Jesús, quien tuvo un comportamiento ejemplar, además de ser obediente a Su Padre.
Todas sus acciones estaban basadas en el amor, por ello, sanó enfermos, alimentó a muchos, liberó a cautivos y realizó el mayor acto de amor conocido por la humanidad: dio su vida para perdón de nuestros pecados.
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Efesios 5:2 (RVR1960).
Es verdad que llegar a hacer todas las cosas que Él hizo no nos será posible; sin embargo, es nuestra responsabilidad ser obedientes a la Palabra y esforzarnos por andar en amor, es el mejor ejemplo que podemos dejar.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Juan 13:34-35 (RVR1960).

Por Cesia Serna


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Mujeres ejemplares de la Biblia

Las vidas de los personajes de la Biblia son modelos de cómo debemos o no actuar. En aquella época se tomaban en cuenta a los varones más que a las mujeres y es por eso que no hay registros más detallados de sus vidas. Sin embargo, aquellas que fueron mencionadas dejaron un legado del cual podemos aprender. A continuación se encuentra una lista de algunas mujeres de la Biblia que fueron valientes y que dejaron un buen ejemplo:

1. Abigail (1 Samuel 25): Ella demostró que la sabiduría puede remediar hasta los peores conflictos.

2. Acsa (Jueces 1:11-15): Reclamó su herencia, lo cual era extraño en esa época.

3. Ana (Lucas 2:36–38): Profetisa que anunció el nacimiento de Jesús antes de que ocurriese.

4. Ana (1 Samuel 1:2, 5-20, 22-28; 2:1-10, 19-21): Su fe y perseverancia en la oración movieron a Dios y le concedió un hijo que de adulto se convirtió en profeta.

5. Betsabé (1 Reyes 1:11–31; 2:13–19): Sus rápidas acciones y sabiduría ayudaron a que su hijo se convierta en rey de Israel.

6. Débora (Jueces 4–5): Profetisa que infundió valor a un comandante del ejército y así salvaron a Israel.

7. Elisabet (Lucas 1:5–80): Supo reconocer la presencia de Jesús cuando Él aún estaba en el vientre de María.

8. Ester, llamada también Hadasa (libro de Ester): Mujer que superó las adversidades, se convirtió en reina del imperio Persa y salvó a los judíos de la destrucción.

9. Eunice (2 Timoteo 1:5): Instruyó a su hijo a amar a Dios y posteriormente él se convirtió en un importante líder.

10. Febe (Romanos 16:1-2): Diaconisa de la iglesia que ayudó a muchos creyentes, sobre todo a Pablo.

11. Jael (Jueces 4:17–23): Mujer que asesinó a un rey y con eso ayudó a Israel a ganar la guerra.

12. Jocabed (Éxodo 1; 2:1–11; 6:20; Números 26:59): Madre que con sabiduría salvó a su hijo Moisés de la matanza de niños.

13. Juana (Lucas 8:1-3): Con sus propios bienes y recursos apoyaba el ministerio de Jesús.

14. Lidia (Hechos 16:14–15): Fue una de las primeras personas en convertirse al cristianismo.

15. Loida (2 Timoteo 1:5): Junto con su hija Eunice, instruyó a su hijo a amar a Dios y posteriormente él se convirtió en un importante líder.

16. María (Lucas 1:26-38, 39-45, 46-56; 2:4-7, 16-20, 22-24, 33-35, 39-40, 41-52; 8:19-21): Gracias a su devoción y fidelidad a Dios tuvo el honor de llevar en su vientre a Jesús.

17. María Magdalena (Mateo 27:55-56; 27:61; 28:1-11): Ella y la otra María fueron las primeras en anunciar que Jesús había resucitado.

18. María (Éxodo 2:1-4, 5-9): Ayudó a su madre a salvar la vida de su hermano, Moisés.

19. Mical (1 Samuel 19:1-17): Su astucia salvó la vida de su esposo.

20. Noemí (Rut 1:1-3, 5-8, 10-22; 2:1-2, 6, 11, 18-20, 22-23; 3:1-6, 16-18; 4:3, 5, 9, 14-17): Después de quedar viuda, cuidó de su nuera como su fuese su propia hija.

21. Pérsima (Romanos 16:12): Una mujer dedicada a servir a Dios.

22. Priscila (Romanos 16:3-4): Ayudó a Pablo y arriesgó su vida por él.

23. Rut (libro de Rut): Se caracterizó por su amor y lealtad hacia Dios y su suegra.

24. Seera (1 Crónicas 7:23-24): Construyó tres ciudades.

25. Susana (Lucas 8:1-3): Con sus propios bienes y recursos apoyaba el ministerio de Jesús.

26. Tabita, llamada también Dorcas (Hechos 9:36-40): Era amada por las personas porque era generosa y amable.

 

 

 

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No quiero cometer los errores de mis padres

Los padres ejercen una gran influencia sobre sus hijos. Se ha demostrado que, para bien o mal, la mayoría de hijos sigue el ejemplo de sus padres cuando llegan a la adultez.

Por ejemplo, los niños que crecieron en hogares donde hay abuso de drogas o alcohol, tienen altas probabilidades de hacer lo mismo cuando crezcan. Así también, los niños que fueron víctimas de violencia en su hogar repiten el mismo patrón cuando tienen sus propios hijos. Incluso hay investigaciones que han descubierto que los hijos de padres divorciados son más propensos a fallar en sus propios matrimonios (para más información, leer: Mis padres se divorciaron, ¿mi matrimonio también fracasará?). Por lo tanto, no es sorprendente que muchos tengan temor a ser como sus padres y cometer los mismos errores que ellos. Las estadísticas pueden demostrar que el mal ejemplo sea un círculo vicioso, pero existen formas de romper con este molde. Estos son algunos consejos que puedes seguir para no convertirte en tus padres:

Identifica el patrón

Hay prácticas tóxicas que tus padres hacen y que no quieres repetir, pero también hay conductas que pueden influenciarte para mal y que puedes no haber notado. Por ejemplo, está comprobado que los padres que tienen baja autoestima crían a hijos con el mismo problema. Para que estés atento a las cosas negativas en tu crianza que pueden destruir tu vida más adelante, toma un tiempo para identificarlas correctamente. Es importante señalar que no existen los padres perfectos y la intención con este paso no es criticar cada acción de tus progenitores, sino de reconocer los errores y aprender de éstos. Una vez que hayas establecido qué patrones de conducta no quieres repetir en tu vida, busca ayuda.

Busca ayuda

Tienes la capacidad de superar los obstáculos en la vida, pero no necesariamente tienes que hacerlo por tu cuenta. Existen terapeutas, consejeros, amigos o familiares que pueden ayudarte a dejar los malos hábitos y ser mejor persona. Sin embargo, este apoyo nunca logrará cambiar tu vida por completo pues el único que puede hacerlo es Jesús. Cuando lo aceptas en tu vida, Él te transforma y te da una nueva oportunidad. Él es capaz de librarte del círculo vicioso de tu familia y darte un propósito.

¿Quieres saber más sobre esto? Ingresa AQUÍ o escríbenos a [email protected]

Perdona

Tal vez tu niñez o adolescencia fue tan dolorosa que te cuesta perdonar a tus padres, pero si quieres salir adelante debes hacerlo. Cuando guardas odio, resentimiento o rencor corres el riesgo de cometer peores errores que tus padres. Por ejemplo, si creciste en un hogar donde había abuso físico, pero prometes no ser como tus padres y no los has perdonado, en el futuro podrías tener problemas con el manejo de la ira y desquitarte con tus hijos a través de la violencia psicológica.

Un asunto que no ha sido arreglado siempre tiende a manifestarse de otra forma, por lo que es vital que perdones a las personas que te hicieron daño o fueron malos ejemplos de vida. Para perdonar a tus padres no es necesario que estén cerca, sino que puedes perdonarlos y sentirte en paz con ellos y tus recuerdos.

Aprende más sobre el perdón y lee el artículo Cómo perdonar a quien te hizo daño.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Stephens, K. (2007). Parents Are Powerful Role Models for Children. Recuperado el 08 de noviembre de 2018, de http://www.easternflorida.edu/community-resources/child-development-centers/parent-resource-library/documents/parents-powerful-role-models.pdf

¿Oras por él?

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Hebreos 13:17 (RVR 1960).

Los buenos pastores trabajan mucho, guían con su buen ejemplo y sana doctrina, se dedican a la oración y al estudio de la Palabra de Dios para poder brindar a la congregación enseñanzas con poder y sabiduría. En las Escrituras dice que debemos obedecer a nuestros pastores, porque ellos velan por nuestras almas, por lo cual surge la siguiente pregunta ¿La conducta que muestras hacia tu pastor, hace que ellos hablen con regocijo de ti? Te animo a honrar a tus pastores y orar por ellos; para que de esta manera obedezcas el mandato de Dios.

Por Neyda Cruz

 

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¿Eres humilde?

“Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor”. Efesios 4:2 (NVI)

La humildad es una virtud que nos ayuda a reflejar el carácter de Dios y debemos manifestarla en donde estemos. Nuestro gran ejemplo es Jesucristo: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo…” Filipenses 2:5-11 (RVR1960) Si observas que no eres humilde o que te cuesta serlo, pide a Dios te ayude a examinar lo que te impide tener esta virtud y empieza a desarrollarla.

Por Danitza Luna

 

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¿Das buenos regalos?

Cuando celebramos un acontecimiento como un cumpleaños, matrimonio, baby shower, etc., generalmente llevamos un presente para los festejados; mientras más sea grande sea el aprecio por ellos, más difícil  será elegir el regalo porque generalmente nos preocupamos para que sea algo que le guste, útil o sobresalga del resto.

Alguna vez te  has preguntado ¿Cuál es el mejor regalo que has dado? El Señor nos da ejemplo del mejor presente:

 “Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 6:23 (NTV)

El precio por todos los pecados que hemos cometido es la muerte, pero Jesús nos da el regalo de la vida eterna por medio del “perdón”; por tanto, aquellos que han decido creer en Él y se arrepienten pueden salvarse.

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” 1 Juan 4:9-10 (RVR 1960)

El Señor nos dio un obsequio especial a pesar que éramos desobedientes y pecadores, no porque le amábamos, sino porque Él nos amó primero. Cuando alguien nos rechaza o lastima, difícilmente querremos dar algo que muestre nuestro aprecio, pero Cristo nos enseña a amar sin condiciones.

Por otro lado, es muy triste cuando el rencor se encuentra en la misma familia o personas que amamos, entre esposos, padres e hijos, hermanos, amigos, pareja u otros, ha destruido muchos hogares ¿no crees que es tiempo de tener paz? No permitas que tu presente y futuro continúen siendo afectados por el resentimiento, hoy puedes cambiar las circunstancias ofreciendo este regalo especial.

Es por esta razón que te animo a entregar algo más valioso que una posesión material en el festejo que se aproxime, ofrece amor y perdón; y si realmente quieres seguir los pasos de Jesús te recomiendo hacerlo con alguien con quien no tienes una buena relación, quizá porque te ha lastimado o simplemente no le caes bien. Da sin esperar nada a cambio, te aseguro que será un regalo que jamás olvidará.

 

 

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