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Predica sin palabras 1

Predica sin palabras

A menudo escucho la frase:

≪Predica el evangelio en todo momento, y cuando sea necesario, utiliza las palabras.≫  

Esta es una celebre frase de San Francisco de Asís. Y es repetida comunmente por personas bien intencionadas que piensan que con mostrar un buen compartamiento se logra todo en la evangelización.

Sin embargo, esto no es suficiente.

Modelar un buen comportamiento es solo una parte de nuestro evangelismo. La otra es compartir la Palabra de Dios. Aclaro, no nuestras palabras salpicadas de emoción y subjetivas, sino la Palabra de Dios que debe ser nuestro norte en todo tiempo.

Salmos 107:20 dice:

≪Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.≫

Dios no envió un viento recio, ni una sonrisa, ni se paró en las esquinas a dar abrazos. Él envió Su Palabra para sanarnos del pecado (≪En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios≫ Juan 1:1). Envió Su Palabra para crear (≪Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca≫ Salmos 33:6).

Por último quiero compartirte la historia de la mujer samaritana. Tal vez la conozcas. Era una mujer que había tenido varios maridos y aun el que tenía en ese momento no era el suyo. Cuando Jesus entró en su vida le habló la palabra y ella, maravillada, cambió su estilo de vida y volvió a su ciudad contando el encuentro que había tenido con el Hijo de Dios. 

≪Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.≫

Juan 4:39

A pesar de que esta mujer hubiera podido predicar el evangelio sin palabras, esto es modelando un comportamiento diferente al que llevaba anteriormente, la Palabra de Dios nos cuenta que ≪muchos creyeron en Jesus por la palabra≫ que les compartió la mujer samaritana. No evitó hablar: lo hizo parte de su evangelismo

Así que, mi estimado amigo, predica el evangelio en todo momento y usa la Palabra de Dios para acompañarte. 

Si quieres saber más sobre este tema y otros similares que estaré desarrollando, busca el nuevo segmento Análisis del corazón en las redes sociales de CVCLAVOZ



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¿Amar a otros? 2

¿Amar a otros?

Ser un discípulo es ser un aprendiz, alguien que sigue la enseñanza e imita lo que el maestro hace.

Jesús dijo a sus discípulos: “Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».“ Juan 13:34-35 (NTV)

El amor hacia los demás es la evidencia de que sí somos discípulos de Jesús. Aunque con nuestras propias fuerzas es casi imposible lograrlo, el poder del amor de Dios obrando en nuestras vidas es lo que hace que sea posible.

Jesús transmitió ese amor a todos los que lo rodearon, pues dio esperanza a los perdidos, sanó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, perdonó a quienes se levantaron en su contra, vino a reconciliarnos con Dios y mucho más.

Además, amar a los demás también implica amarse a uno mismo, ya que en la medida que nos estimamos y valoramos como Dios lo hace, así actuaremos con los demás.

Seamos buenos discípulos, demostremos al mundo Su amor a través de nuestras vidas.

 

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Carta de recomendación 3

Carta de recomendación

Cuenta un pastor que una mujer borracha entró un domingo por la noche en su iglesia y entregó su vida a Cristo.

El co pastor de la iglesia fue a visitar al esposo de la nueva convertida al día siguiente y vio que era un mecánico muy inteligente, pero contrario a la religión y apegado a las ideas  escépticas de Ingersoll, quien fue apodado como el “gran agnóstico”. El hombre estaba disgustado por la conversión de su esposa y dijo que no tenía ninguna duda de que ella volvería pronto a su antigua  vida.

Seis meses después este mismo hombre vino a ver al pastor, con gran perplejidad en cuanto a su propia situación espiritual, y le dijo: He leído todos los libros sobre las evidencias del cristianismo y he podido resistir a sus argumentos, pero en los últimos seis meses he tenido un libro abierto en mi hogar, en la persona de mi esposa, que no puedo refutar. He llegado a la conclusión que yo debo estar en un error, y que tiene que haber un poder santo y divino que puede tomar a una mujer borracha y convertirla en una mujer santa, amable, paciente y piadosa, como es ahora mi esposa.

Todos aquellos que hemos experimentado la vida en Jesús, procuramos hablar a los demás del gran sacrificio que Dios hizo al mandar a su Único Hijo a morir por nosotros. Sin embargo, tampoco es extraño que en ese nuestro afán de compartir con otros nos encontremos con gente que se resiste a escuchar las Buenas Nuevas porque conocen a un pariente, amigo, vecino o alguien que deja mucho que desear con su comportamiento.

Nuestras vidas son el mejor ejemplo, por eso Pablo dice en 2 Corintios 3:2: La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una carta escrita en nuestro corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos entre ustedes. (NTV)

¿Cómo está tu vida? ¿Crees que es una buena carta de recomendación? Si hasta ahora no has dado el mejor ejemplo, aún puedes cambiar, Dios puede transformar tu vida y usarte para alcanzar a otros. Busca permanecer en comunión con el Señor, es la única forma en la que Él te irá mostrando  aquellas cosas que te hacen daño y que no te dejan crecer o te alejan de Dios.

Pídele al Señor que te permita ser un instrumento útil en sus manos y no una piedra de tropiezo para los demás, que tu vida sea la mejor carta de presentación para los que te rodean.

 

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Cuida el ejemplo que das 4

Cuida el ejemplo que das

Todo padre sabe que si quiere dejar un legado de valor a su hijo, lo primero que deberá hacer, incluso antes de planificar la educación que pueda darle, será cuidar el ejemplo que le está dando.
Porque el mayor referente de un niño, ante las diversas situaciones que surjan en su vida, será aquello que observó en sus padres, la forma en que enfrentaron problemas, el trato dentro de su matrimonio y con personas de su entorno, incluso aspectos tan sencillos como los hábitos de higiene y limpieza; casi nada escapa de la observación de un niño.
Así como un padre tiene que cuidar su comportamiento para dar un buen ejemplo a su descendencia, como cristianos debemos hacer lo mismo.
Y si te preguntas cómo lograrlo, pues el mejor modelo que podemos seguir, es el que nos dejó Jesús, quien tuvo un comportamiento ejemplar, además de ser obediente a Su Padre.
Todas sus acciones estaban basadas en el amor, por ello, sanó enfermos, alimentó a muchos, liberó a cautivos y realizó el mayor acto de amor conocido por la humanidad: dio su vida para perdón de nuestros pecados.
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Efesios 5:2 (RVR1960).
Es verdad que llegar a hacer todas las cosas que Él hizo no nos será posible; sin embargo, es nuestra responsabilidad ser obedientes a la Palabra y esforzarnos por andar en amor, es el mejor ejemplo que podemos dejar.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Juan 13:34-35 (RVR1960).

Por Cesia Serna


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Mujeres ejemplares de la Biblia 5

Mujeres ejemplares de la Biblia

Las vidas de los personajes de la Biblia son modelos de cómo debemos o no actuar. En aquella época se tomaban en cuenta a los varones más que a las mujeres y es por eso que no hay registros más detallados de sus vidas. Sin embargo, aquellas que fueron mencionadas dejaron un legado del cual podemos aprender. A continuación se encuentra una lista de algunas mujeres de la Biblia que fueron valientes y que dejaron un buen ejemplo:

1. Abigail (1 Samuel 25): Ella demostró que la sabiduría puede remediar hasta los peores conflictos.

2. Acsa (Jueces 1:11-15): Reclamó su herencia, lo cual era extraño en esa época.

3. Ana (Lucas 2:36–38): Profetisa que anunció el nacimiento de Jesús antes de que ocurriese.

4. Ana (1 Samuel 1:2, 5-20, 22-28; 2:1-10, 19-21): Su fe y perseverancia en la oración movieron a Dios y le concedió un hijo que de adulto se convirtió en profeta.

5. Betsabé (1 Reyes 1:11–31; 2:13–19): Sus rápidas acciones y sabiduría ayudaron a que su hijo se convierta en rey de Israel.

6. Débora (Jueces 4–5): Profetisa que infundió valor a un comandante del ejército y así salvaron a Israel.

7. Elisabet (Lucas 1:5–80): Supo reconocer la presencia de Jesús cuando Él aún estaba en el vientre de María.

8. Ester, llamada también Hadasa (libro de Ester): Mujer que superó las adversidades, se convirtió en reina del imperio Persa y salvó a los judíos de la destrucción.

9. Eunice (2 Timoteo 1:5): Instruyó a su hijo a amar a Dios y posteriormente él se convirtió en un importante líder.

10. Febe (Romanos 16:1-2): Diaconisa de la iglesia que ayudó a muchos creyentes, sobre todo a Pablo.

11. Jael (Jueces 4:17–23): Mujer que asesinó a un rey y con eso ayudó a Israel a ganar la guerra.

12. Jocabed (Éxodo 1; 2:1–11; 6:20; Números 26:59): Madre que con sabiduría salvó a su hijo Moisés de la matanza de niños.

13. Juana (Lucas 8:1-3): Con sus propios bienes y recursos apoyaba el ministerio de Jesús.

14. Lidia (Hechos 16:14–15): Fue una de las primeras personas en convertirse al cristianismo.

15. Loida (2 Timoteo 1:5): Junto con su hija Eunice, instruyó a su hijo a amar a Dios y posteriormente él se convirtió en un importante líder.

16. María (Lucas 1:26-38, 39-45, 46-56; 2:4-7, 16-20, 22-24, 33-35, 39-40, 41-52; 8:19-21): Gracias a su devoción y fidelidad a Dios tuvo el honor de llevar en su vientre a Jesús.

17. María Magdalena (Mateo 27:55-56; 27:61; 28:1-11): Ella y la otra María fueron las primeras en anunciar que Jesús había resucitado.

18. María (Éxodo 2:1-4, 5-9): Ayudó a su madre a salvar la vida de su hermano, Moisés.

19. Mical (1 Samuel 19:1-17): Su astucia salvó la vida de su esposo.

20. Noemí (Rut 1:1-3, 5-8, 10-22; 2:1-2, 6, 11, 18-20, 22-23; 3:1-6, 16-18; 4:3, 5, 9, 14-17): Después de quedar viuda, cuidó de su nuera como su fuese su propia hija.

21. Pérsima (Romanos 16:12): Una mujer dedicada a servir a Dios.

22. Priscila (Romanos 16:3-4): Ayudó a Pablo y arriesgó su vida por él.

23. Rut (libro de Rut): Se caracterizó por su amor y lealtad hacia Dios y su suegra.

24. Seera (1 Crónicas 7:23-24): Construyó tres ciudades.

25. Susana (Lucas 8:1-3): Con sus propios bienes y recursos apoyaba el ministerio de Jesús.

26. Tabita, llamada también Dorcas (Hechos 9:36-40): Era amada por las personas porque era generosa y amable.

 

 

 

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No quiero cometer los errores de mis padres 6

No quiero cometer los errores de mis padres

Los padres ejercen una gran influencia sobre sus hijos. Se ha demostrado que, para bien o mal, la mayoría de hijos sigue el ejemplo de sus padres cuando llegan a la adultez.

Por ejemplo, los niños que crecieron en hogares donde hay abuso de drogas o alcohol, tienen altas probabilidades de hacer lo mismo cuando crezcan. Así también, los niños que fueron víctimas de violencia en su hogar repiten el mismo patrón cuando tienen sus propios hijos. Incluso hay investigaciones que han descubierto que los hijos de padres divorciados son más propensos a fallar en sus propios matrimonios (para más información, leer: Mis padres se divorciaron, ¿mi matrimonio también fracasará?). Por lo tanto, no es sorprendente que muchos tengan temor a ser como sus padres y cometer los mismos errores que ellos. Las estadísticas pueden demostrar que el mal ejemplo sea un círculo vicioso, pero existen formas de romper con este molde. Estos son algunos consejos que puedes seguir para no convertirte en tus padres:

Identifica el patrón

Hay prácticas tóxicas que tus padres hacen y que no quieres repetir, pero también hay conductas que pueden influenciarte para mal y que puedes no haber notado. Por ejemplo, está comprobado que los padres que tienen baja autoestima crían a hijos con el mismo problema. Para que estés atento a las cosas negativas en tu crianza que pueden destruir tu vida más adelante, toma un tiempo para identificarlas correctamente. Es importante señalar que no existen los padres perfectos y la intención con este paso no es criticar cada acción de tus progenitores, sino de reconocer los errores y aprender de éstos. Una vez que hayas establecido qué patrones de conducta no quieres repetir en tu vida, busca ayuda.

Busca ayuda

Tienes la capacidad de superar los obstáculos en la vida, pero no necesariamente tienes que hacerlo por tu cuenta. Existen terapeutas, consejeros, amigos o familiares que pueden ayudarte a dejar los malos hábitos y ser mejor persona. Sin embargo, este apoyo nunca logrará cambiar tu vida por completo pues el único que puede hacerlo es Jesús. Cuando lo aceptas en tu vida, Él te transforma y te da una nueva oportunidad. Él es capaz de librarte del círculo vicioso de tu familia y darte un propósito.

¿Quieres saber más sobre esto? Ingresa AQUÍ o escríbenos a [email protected]

Perdona

Tal vez tu niñez o adolescencia fue tan dolorosa que te cuesta perdonar a tus padres, pero si quieres salir adelante debes hacerlo. Cuando guardas odio, resentimiento o rencor corres el riesgo de cometer peores errores que tus padres. Por ejemplo, si creciste en un hogar donde había abuso físico, pero prometes no ser como tus padres y no los has perdonado, en el futuro podrías tener problemas con el manejo de la ira y desquitarte con tus hijos a través de la violencia psicológica.

Un asunto que no ha sido arreglado siempre tiende a manifestarse de otra forma, por lo que es vital que perdones a las personas que te hicieron daño o fueron malos ejemplos de vida. Para perdonar a tus padres no es necesario que estén cerca, sino que puedes perdonarlos y sentirte en paz con ellos y tus recuerdos.

Aprende más sobre el perdón y lee el artículo Cómo perdonar a quien te hizo daño.

 

 

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Stephens, K. (2007). Parents Are Powerful Role Models for Children. Recuperado el 08 de noviembre de 2018, de http://www.easternflorida.edu/community-resources/child-development-centers/parent-resource-library/documents/parents-powerful-role-models.pdf
¿Oras por él? 7

¿Oras por él?

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Hebreos 13:17 (RVR 1960).

Los buenos pastores trabajan mucho, guían con su buen ejemplo y sana doctrina, se dedican a la oración y al estudio de la Palabra de Dios para poder brindar a la congregación enseñanzas con poder y sabiduría. En las Escrituras dice que debemos obedecer a nuestros pastores, porque ellos velan por nuestras almas, por lo cual surge la siguiente pregunta ¿La conducta que muestras hacia tu pastor, hace que ellos hablen con regocijo de ti? Te animo a honrar a tus pastores y orar por ellos; para que de esta manera obedezcas el mandato de Dios.

Por Neyda Cruz

 

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¿Eres humilde? 8

¿Eres humilde?

“Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor”. Efesios 4:2 (NVI)

La humildad es una virtud que nos ayuda a reflejar el carácter de Dios y debemos manifestarla en donde estemos. Nuestro gran ejemplo es Jesucristo: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo…” Filipenses 2:5-11 (RVR1960) Si observas que no eres humilde o que te cuesta serlo, pide a Dios te ayude a examinar lo que te impide tener esta virtud y empieza a desarrollarla.

Por Danitza Luna

 

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¿Das buenos regalos? 9

¿Das buenos regalos?

Cuando celebramos un acontecimiento como un cumpleaños, matrimonio, baby shower, etc., generalmente llevamos un presente para los festejados; mientras más sea grande sea el aprecio por ellos, más difícil  será elegir el regalo porque generalmente nos preocupamos para que sea algo que le guste, útil o sobresalga del resto.

Alguna vez te  has preguntado ¿Cuál es el mejor regalo que has dado? El Señor nos da ejemplo del mejor presente:

 “Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 6:23 (NTV)

El precio por todos los pecados que hemos cometido es la muerte, pero Jesús nos da el regalo de la vida eterna por medio del “perdón”; por tanto, aquellos que han decido creer en Él y se arrepienten pueden salvarse.

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” 1 Juan 4:9-10 (RVR 1960)

El Señor nos dio un obsequio especial a pesar que éramos desobedientes y pecadores, no porque le amábamos, sino porque Él nos amó primero. Cuando alguien nos rechaza o lastima, difícilmente querremos dar algo que muestre nuestro aprecio, pero Cristo nos enseña a amar sin condiciones.

Por otro lado, es muy triste cuando el rencor se encuentra en la misma familia o personas que amamos, entre esposos, padres e hijos, hermanos, amigos, pareja u otros, ha destruido muchos hogares ¿no crees que es tiempo de tener paz? No permitas que tu presente y futuro continúen siendo afectados por el resentimiento, hoy puedes cambiar las circunstancias ofreciendo este regalo especial.

Es por esta razón que te animo a entregar algo más valioso que una posesión material en el festejo que se aproxime, ofrece amor y perdón; y si realmente quieres seguir los pasos de Jesús te recomiendo hacerlo con alguien con quien no tienes una buena relación, quizá porque te ha lastimado o simplemente no le caes bien. Da sin esperar nada a cambio, te aseguro que será un regalo que jamás olvidará.

 

 

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¿Qué piensa Dios de ti? 10

¿Qué piensa Dios de ti?

Poner etiquetas a las personas no es complicado. Nuestros ojos ven, nuestra mente lo cree así y nuestros labios lo anuncian; pero no nos damos cuenta del error que cometemos al hacer esto, porque al etiquetar a alguien limitamos las posibilidades de lo que podría llegar a ser.

¿Cuántas veces hemos cometido este error? Quizá innumerables.

Recuerdo que hace un tiempo atrás, pasábamos junto a un grupo de amigos por una zona de restaurantes y por el hambre que teníamos nos detuvimos frente a uno de ellos que nos convenció porque sus platillos se veían apetecibles y, en segundo lugar, por el espacio. Viéndolo casi vacío pensamos que nos servirían rápido y así fue. Cuando vimos los platos sobre la mesa, nuestras expectativas aumentaron, pero cuando probamos la comida no quisimos volver más al lugar y entonces comprendimos la razón por la que estaba vacío. Tal vez pusimos mal nuestra etiqueta, y aunque parece gracioso es eso lo que sucede cuando a simple vista juzgamos lo que nuestros ojos ven. Muchas veces podemos decir que es lo mejor por lo hermoso o delicioso que se ve, pero en realidad no es así, o por su apariencia podríamos pensar que no vale la pena comprarlo cuando en realidad es un excelente elemento.

Cuando etiquetas a alguien te quedas con lo que crees que conoces de esa persona y das por hecho algo que tal vez no es cierto, sin darle la oportunidad de demostrar lo contrario o lo que en verdad es.

Por ejemplo si etiquetas a alguien, de ser “mentiroso”, le atribuyes un defecto que quizá no tenga, pero porque alguien se lo dijo en más de una oportunidad,  esta persona no sólo llega a creer que es así sino también actúa de esa forma.

Y lo mismo sucede con las etiquetas que te han puesto a ti. Aunque no lo creas, lo que la gente te dice influye en tu manera de actuar y de ser; pero de ti depende el creer o no las etiquetas que otros te ponen. Por ejemplo, si te han dicho que eres muy responsable, de ti depende el serlo o no.

Te has preguntado alguna vez ¿Qué hechos te han llevado a poner etiquetas a las personas? y ¿Cómo te sientes cuando alguien te las pone conociendo sólo una parte de ti?

No hagas lo que no te gustaría que hagan contigo. Deja de poner etiquetas a las personas, dales la oportunidad de demostrar quiénes son; quizá les cueste empezar una conversación, pero cuando empieces a tratar con ellos podrían convertirse en tus mejores amigos.

Si es a ti a quien le han puesto etiquetas, no creas todo lo que digan de ti.  Porque lo que de verdad importa es lo que Dios piensa de ti.

 “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”  Jeremías 29:11 (RVR1960)

Por Ruth Mamani

 

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Pacificadores 11

Pacificadores

¿Recuerdas las palabras de nuestro Señor Jesucristo en el sermón del monte donde dice Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios? (Mateo 5:9)

Todos alguna vez hemos atravesado por un momento conflictivo donde nos sentimos tentados a responder de mala forma al prójimo, ya sea con el esposo, la esposa, los hijos, amigos, parientes y hermanos en Cristo.

Jesús aun siendo Dios, tuvo que atravesar por momentos difíciles donde, en lugar de responder con mal, respondió con bien y así él promovía la paz entre las personas que le rodeaban.

Te invito a ver un hermoso ejemplo ilustrado en la vida del padre Abraham:

También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. (Genesis 13:5-9).

¿Puedes notar el accionar de Abraham? Siendo una persona con autoridad, se dirigió hacia su sobrino con humildad y palabras blandas. Si analizamos con detalle el texto, vemos que Abraham tenía todo el derecho de ejercer su autoridad como tío, no sólo eso, él era el escogido y  llamado por Dios, podía reprender a su sobrino y no habría  nadie que le reproche. Sin embargo no fue así, su conducta hacia su prójimo nos deja un valioso ejemplo, cuando  dice: Lot, no haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

Cuántos remordimientos nos hubiéramos evitado si actuáramos como Abraham y dijéramos, “no haya altercado entre nosotros, porque somos hermanos” de seguro la vida en nuestras relaciones interpersonales sería más sencilla.

¿Qué hubiera pasado si Abraham hubiera tratado mal a Lot?, estoy seguro que hubiera provocado dolor, amargura, resentimiento en su sobrino y hubiera hecho que se alejara de él, mas no fue así.

Cuántas veces nosotros en vez de actuar como Abraham, explotamos en ira, dañamos a nuestro prójimo y provocamos que se alejen de nosotros, con dolor en su corazón, llenos de amargura y resentimiento. Cuando actuamos así, no sólo pecamos, sino que somos piedra de tropiezo para un alma. Jesús nos mandó a amarnos unos a otros y cuando dañamos a un hermano, provocamos distancia a tal punto que la relación con la otra persona ya no sea la misma. Tengamos cuidado.

Recuerda es muy fácil dañar a un hermano. Seamos personas que promueven la paz, y en vez de responder con mal, respondamos con bien.

 

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¿Más responsabilidades? 12

¿Más responsabilidades?

Si un empleado quiere un ascenso debe demostrar que es capaz para el puesto, mostrar compromiso con el trabajo, sino difícilmente será tomado en cuenta. Lo mismo sucede si deseamos alcanzar el éxito, tenemos que asumir mayor responsabilidad en las metas que nos hemos propuesto, de lo contrario abandonaremos el reto a medio camino, pondremos el mínimo esfuerzo o tendremos otras actitudes que no favorecerán en nuestro crecimiento.

En este aspecto, es natural que tu jefe, familia e incluso tú mismo, exijan que seas una persona comprometida, porque todos quieren verte crecer y observar tus frutos, así mismo sucede con Dios.

Por esta razón ser cristiano es una responsabilidad, es seguir los pasos de Jesús y me gustaría darte algunos ejemplos:

Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón?” 1 Juan 3:17 (DHH)

El cristiano tiene el amor de Dios en su corazón, por tanto, si se encuentra en la posibilidad de ayudar a una persona necesitada, debe hacerlo.

Porque testigo suyo serás a todos los hombres de lo que has visto y oído.” Hechos 22:15 (LBLA)

Somos testigos de Cristo, quién puso su vida en nuestro lugar, para pagar el precio por nuestros pecados, por lo cual ahora recibimos salvación y además diferentes bendiciones. Por tanto, tenemos el deber de anunciar a todos los hombres lo que hemos visto y oído.
No permitas que nadie menosprecie tu juventud; antes, sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.” 1 Timoteo 4:12

El Señor pide que sus hijos sean ejemplo, en palabras, conducta, en el amor que mostramos, la fe y la pureza; es decir, que las personas que nos rodean nos observen y sigan el modelo de un hijo de Dios.

Existen aún muchos deberes que alguien que sigue a Jesús debe realizar, como: servir al prójimo, orar, estudiar su palabra y otros. Llevar el título de cristiano es un gran compromiso, por tanto, si no estás dispuesto a obedecer a Dios y seguir sus pasos, no te hagas llamar creyente. ¿Serás frío o caliente? Recuerda que los tibios no son parte de la obra del Señor.

¿De qué lado estás?

 

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